Licenciatura en Psicología 1
Psicología Jurídica y Política
Código: 18597
Plan 1107
Año 2020
COMISIONES A y B COLEGIO PIEDRAS
Lic. Alicia Vieyto
Psicología Jurídica y Política
2
MODULO C: El rol de la psicología en el fuero
penal
UNIDAD 7: Abuso sexual contra la Infancia
(ASI)
Clase 5 – Parte 3
GUIA DE LECTURA:
ASI
Della Mora, M. (2013). Indicadores clínicos de Abuso Sexual Infantil en
las producciones gráficas. Revista E-PSI de Psicologia, Educação e Saúde,
3(2):1-13.
Fernández Santos, O. (2008). Protocolos y buenas prácticas en el
diagnóstico del abuso sexual infantil y del incesto. En: Volnovich, J.
(2008). Abuso Sexual en la Infancia 3. La Revictimizacion. Buenos Aires:
Lumen Humanitas.
Giberti, E. (2015). Abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes.
Buenos Aires: Noveduc. (Cap. 3, 21, 22, 30).
Mosso, C. J. (2008). La praxis judicial en el abuso sexual infantil. En:
Volnovich, J. (2008). Abuso sexual en la infancia. Buenos Aires: Lumen
Humanitas.
Sarmiento, A., Varela, O., Puhl, S., & Izcurdia, M. (2005). Violencia
Familiar. En: La Psicología en el Campo Jurídico. Buenos Aires: ECUA.
(pp.167-202).
Semino, E. (2008). Los viejos que vos matáis... Maltrato a las personas
mayores. En: Defensa Pública: Garantía de acceso a la Justicia. Buenos
Aires: La Ley.
Abuso sexual
El abuso sexual de niños es un caso específico de maltrato infantil. Si bien
podemos ver distintos criterios para definirlo, según el abordaje y las categorías
de análisis que efectúan diferentes autores, podemos considerarlo como toda
conducta en la que una persona toma como objeto sexual a un menor de edad -
con el que obviamente mantiene una desigual relación, ya sea por la edad,
madurez, o poder.
Se refiere a cualquier conducta mantenida entre un adulto y un niño mediante la
cual el niño es utilizado para estimulación sexual de quien ejerce dicha conducta
–obviamente, desde una posición de poder o autoridad física y/o económica.
Puede presentarse de diversas formas, todas ellas consideradas dentro de las
distintas conceptualizaciones del ASI, y abarca desde manoseos, caricias
inapropiadas, exhibiciones obscenas, manipulación de los genitales del niño,
inducción a que el niño manipule sus genitales o los genitales del agresor,
penetración vaginal o anal, sexo oral, corrupción, obligar al niño a contactos
sexuales con animales, inducción y/o presión para el ejercicio de la prostitución,
participación de niños en videos o fotografías pornográficas.
También debe considerarse abusivo el contacto sexual entre un adolescente y un
niño más pequeño cuando exista una disparidad significativa de edad entre
ambos (cinco años o más), de tamaño o de desarrollo que haga que el niño más
pequeño no esté en condiciones de brindar consentimiento.
Las características principales de las experiencias sexuales con adultos
reportadas por niños y niñas son las siguientes:
- Estas experiencias le ocurren alrededor de 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 11
niños.
- Especialmente en el caso de las niñas, las experiencias ocurren con
frecuencia con miembros de la familia.
- La mayor vulnerabilidad en el niño se da antes de la pubertad, entre la
edad de 10 y 12 años.
- El coito no es la actividad sexual preponderante; mas bien, la mayor parte
del sexo niño-adulto es tocar y frotar los genitales.
- Solamente se reportan una minoría de las experiencias, aún a padres o
amigos.
El abuso sexual intrafamiliar se refiere al contacto sexual entre miembros de la
misma familia. Incluye no solo el coito sino también la masturbación mutua, el
contacto manual-genital, oral-genital, el exhibicionismo y las proposiciones
sexuales. El adulto se aprovecha de un ambiente de confianza y de un vínculo
cercano con la víctima para abusar de ella. En general, estamos frente a un abuso
de carácter reiterado en el tiempo y de muy difícil detección, que tiene como
factor principal al incesto.
Hay una teoría que hipotetiza que lo más traumático de estas experiencias es no
poder hablar sobre ellas. Muchas personas cargan con la experiencia durante
toda su vida sin poder revelarla, lo cual deja una huella permanente; se sienten
diferentes.
El agresor casi nunca recurre a la violencia física, en general no son personas
violentas ni sádicas sino que usan su “autoridad” o “encanto” para lograr
persuadir y engañar, iniciando una serie de conductas sexuales que involucran
progresivamente a la víctima ,logrando su cooperación o por lo menos el
asentimiento pasivo del niño.
El interés sexual hacia los niños, particularmente cuando persiste en el tiempo
parece estar conectado con un sentimiento de miedo hacia los adultos. Además
se halla relacionado con un desorden en la relación con sus padres. Los niños
resultan atractivos a tales adultos con frecuencia porque son inocentes, no
exigentes y no poseen características físicas adultas.
En el sexo adulto-niño, los adultos colocan a los niños en un papel sexual adulto
(por ej. un padre actúa con su hija como si fuera su esposa).
El abuso sexual a menores en general se desarrolla en forma progresiva; esto es
que el adulto no realiza un único acto con el objetivo de la gratificación sexual,
sino que se trata de un proceso que se presenta en fases, las cuales son de
duración variable y por supuesto no taxativas, a saber:
1- Acercamiento o seducción: hay un acercamiento por parte del adulto hacia el
menor, el cual frecuentemente es llevado a cabo a través de los buenos modos,
prestación de cuidados especiales y atención.
2- Interacción sexual: llegan en forma progresiva hacia la misma, la cual no
necesariamente está expresada en el coito.
3- Secreto: el adulto inocula en el niño la idea del secreto, sea a través de
amenazas o promesas de cuidados.
Es importante destacar que en general un niño que es abusado sexualmente se
ha visto expuesto a una situación de riesgo generada por una situación de
abandono o de descuido por parte de sus cuidadores, de otra manera el abusador
no encontraría la oportunidad para llevar adelante este proceso. Además, al
tratarse de niños que han sido descuidados por sus padres, encuentran en la
figura del abusador un “referente adulto estable que les presta atención” .
4- Revelación: la mayoría de los casos son descubiertos y denunciado por un
tercero y no por el niño.
5- Supresión del ofensor: se separa al abusador del niño. Por supuesto que es
necesario trabajar con el niño sobre la separación de quien lo ha abusado, para
evitar que el menor se sienta culpable o generador de una situación de
abandono; ya que en estos niños (debido a que pudieron haber sido abusados
por años) suele darse lo que llamamos síndrome de acomodación, por lo cual
debe tratarse de que elaboren la separación del ofensor en forma paulatina, para
evitar una situación –más- traumática.
Síndrome de Acomodación del Abuso Sexual
Fue descripto en 1983 por un investigador norteamericano llamado Roland
Summit. Él denomina Síndrome de Acomodación al Abuso Sexual Infantil a los
comportamientos que posibilitan a un niño o una niña sobrellevar situaciones de
abuso reiteradas a lo largo del tiempo sin que se observen indicadores
psicológicos o comportamentales que alteren su adaptación social o el
rendimiento escolar.
Este síndrome está compuesto por 5 categorías, dos de las cuales definen la
vulnerabilidad básica de los niños mientras las otras tres son secuelas
contingentes del ataque sexual. Estas categorías son:
1) El secreto
2) La desprotección
3) El atrapamiento y la adaptación
4) El develamiento tardío o poco convincente
5) La retractación
Las dos categorías primeras representan precondiciones para que el abuso sexual
ocurra. Las tres restantes son contingencias secuenciales de gran variabilidad y
complejidad. Estas categorías reflejan no solo la realidad que se impone sobre la
victima sino que representan también francas contradicciones a las suposiciones
más comunes de la mentalidad adulta.
El Secreto:
Es una de las precondiciones del abuso y es aceptado por la victima a raíz de la
intimidación que ejerce el victimario sobre ella. El abuso sexual infantil ocurre
cuando el niño se encuentra a solas con el ofensor y no es compartido con otra
persona. La intimidación se lleva a cabo a partir de dichos tales como: “No se lo
cuentes a nadie, no te van a creer”, ”Si le contás a mamá ella no te va a querer
más, me va a odiar a mi”, “Te va a matar, me va a matar, se va a morir”, “ Me va a
separar de la familia, vas a terminar en un instituto”, “ ”Me voy a matar, te voy a
matar”. Esto le demuestra a la víctima que lo que están haciendo está mal, por lo
que siente que el secreto le da miedo, pero también salvación. La mayoría de los
niños no cuentan lo sucedido porque sienten que no podrán ayudarlos.
La desprotección:
La desprotección surge a partir de las enseñanzas que reciben los niños en
relación a evitar contactos con extraños, pero se les inculca que deben ser
obedientes y afectuosos con aquellas personas que les rodean y los resultados de
años de investigaciones remiten a que es tres veces más probable que un niño sea
abusado por un adulto que él conoce que por uno que es extraño.
La mayoría de las escenas de abuso sexual no ocurren en la calle, sino que
consisten en una intrusión progresiva de actos sexuales por parte de un adulto
que tiene una relación de poder hacia la víctima.
En general se esperaría que las víctimas se resistan, griten pidiendo ayuda o que
intenten escapar, pero la mayoría de los casos no hacen nada; la reacción más
común al comienzo del abuso es que finjan que siguen durmiendo cuando son
expuestas al abuso.
A raíz de esto es que algunos consideren a la víctima como cómplice del hecho, a
menos que sea comprobada que fue utilizada la fuerza o la amenaza de violencia.
Peor debemos tener en cuenta que la amenaza de pérdida de amor o la relación
familiar resulta más terrorífica que cualquier acción de violencia.
El atrapamiento o la Acomodación:
Cuando la relación entre la víctima y victimario es de dependencia, el contacto
sexual no aparece como un hecho aislado. Puede suceder que el abusador sienta
remordimientos, culpa, temor y por lo tanto resuelva no volverlo a hacer, pero
repite la acción dado las características de prohibido del acto y la facilidad con
que puede abordar a la víctima, lo que hacen irresistible el deseo de continuar
con dicha práctica; la cual se transforma en adictiva continuando hasta que la
víctima realice el develamiento o la huida, las cuales se imponen por sobre el
secreto.
El niño aprenderá a acomodarse a la realidad del abuso sexual continuo que le
toca vivir, y esta acomodación es en relación a los requerimientos sexuales. Como
consecuencia de esta acomodación a un vínculo enfermo dentro de la entramada
familiar es que surgen conductas patológicas durante la adolescencia y la adultez.
Al respecto Summit dice: “La dependencia patológica, la tendencia al
autocastigo, las automutilaciones, la reestructuración selectiva de la realidad y
los trastornos de personalidad múltiple, para nombrar solo algunos representan
habitualmente vestigios de habilidades aprendidas dolorosamente en la
infancia”.
El abusador hace que la víctima internalice el concepto de que es buena si accede
a sus requerimientos y mantiene el secreto, de esta manera protegerá a la familia
de una desintegración; por el contrario si relata lo que sucede, si dice la verdad
será mala.
La culpa a su madre, supone que ella está enterada de lo que pasa y que no hace
nada para frenar los hechos, esto la lleva a sentir que nos es importante para
nadie, como consecuencia siente odio hacia sí misma y surgirán conductas
autodestructivas como fugas del hogar, abuso de drogas, actividades sexuales
promiscuas e indiscriminadas, intentos suicidas automutilaciones, etc.
Los varones que han sido abusados en su infancia expresaran su malestar a
través de conductas marginales, heteroagresivas y encontraran en el abuso de
drogas uno de los mecanismos de acomodación por excelencia.
Develamiento tardío:
El develamiento tardío, conflictivo y poco convincente, se produce a raíz de un
conflicto familiar grave o del descubrimiento accidental por parte de una tercera
persona. Siempre el factor que da lugar a la develación es un conflicto
intrafamiliar, luego que el abuso se viene desarrollando durante años y que la
víctima siente que los mecanismos de acomodación ya no son efectivos. No
importa el estado emocional que evidencia la adolescente al denunciar la
situación de abuso, debe ser considerada y escuchada a los efectos de evaluar la
magnitud del daño internalizado.
Retractación:
Es común que la víctima que ha revelado el abuso luego dé marcha atrás con la
denuncia, negando lo antes dicho. Ello se debe a que en ella hay ambivalencia en
relación a la obligación que siente de preservar la familia y el daño en ella
inflingido. Siente que los temores y las amenazas que recibía al serle exigido
mantener el secreto son ciertas. Las madres no le creen o se descompensan al ver
que la familia es desmembrada y que el padre es amenazado con un proceso
penal que lo puede llevar a la cárcel. La familia responsabiliza a la víctima por
éstas consecuencias de la conducta de riesgo que evidencian.
Los profesionales que intervenimos en este tipo de situaciones debemos tener
presente que los niños víctimas de ASI deben enfrentar una segunda situación
traumática al producirse el develamiento.
Efectos del abuso sexual
Los efectos varían dependiendo del tipo de relación existente entre el abusador y
la víctimas (los más graves se dan en las relaciones de tinte incestuoso), teniendo
vital relevancia la frecuencia y la duración en el tiempo de la misma, la edad de la
víctima y del agresor (teniendo en cuenta que a menor edad dela víctima mayor
magnitud tendrán los efectos traumáticos), etc.
Podemos encontrar entre otros los siguientes indicadores:
1- Cambios bruscos en el comportamiento en las víctimas
2- Sentimientos de hostilidad hacia el agresor
3- Llanto inexplicable
4- Miedo
5- Retraimiento
6- Conducta autodestructiva
7- Pesadillas nocturnas
8- Trastornos conductuales y de relación
9- Baja autoestima
10- Signos de stress postraumáticos
11- Resistencia a regresar al hogar
12- Excesivo conocimiento del actuar sexual
13- Conductas masturbatorias
14- Conductas regresivas (ej. enuresis, encopresis)
Indicadores a largo plazo:
15-Alteraciones psicopatológicas
16-Depresión
17-Fracaso escolar
18-Trastornos en hábitos alimenticios
19-Trastornos en las relaciones con el sexo opuesto
20-Trastorno en la sexualidad}
21-Predisposición a sufrir abusos en la vida adulta
22-Baja autoestima
23- Conductas antisociales
24-Conductas adictivas
25-Intentos de suicidio
26- Automutilaciones
Se debe tomar en consideración que los efectos a largo plazo pueden no aparecer
en todos los casos, ello dependerá de la mayor o menor vulnerabilidad
psicológica de la víctima, y de la duración en el tiempo del abuso.
¿Cómo evaluar el abuso en niños a través de la pericia psicológica?
Los abusos sexuales a niños suelen ser efectuados por personas muy conocidas
por lo que extorsionan a éstos para que no delaten los hechos y además evitan
dejar signos y señales, por lo que en muchos casos el único testimonio es la
declaración de la víctima.
Cuando no hay evidencias físicas, los médicos no pueden confirmar los abusos y
es ahí donde cobra vital importancia el peritaje psicológico.
El diagnostico psicológico forense implicara la utilización de la psicología del
testimonio a los efectos de discriminar en el discurso del niño entre realidad
percibida, realidad imaginada y realidad inoculada. Para ello se evaluará el
potencial cognitivo del niño, su capacidad para analizar la realidad, su nivel de
fabulación, la sugestionabilidad, su equilibrio emocional y todas otras actitudes
que permitan ratificar o invalidar su testimonio, ya que en niños fácilmente
sugestionables se ha verificado que cuando personas que invisten algún tipo de
autoridad los manipulan para dar tal o cual testimonio, éstos relatan hechos no
existentes convencidos de que realmente han sucedido (casos de padres
separados, en los cuales uno de los cónyuges no desea que el otro siga viendo a su
hijo).
El enfoque de la evaluación se deberá adecuar al estadio evolutivo en que se
encuentra el niño, a los efectos de que el intercambio comunicacional sea el
adecuado. En niños pequeños hasta la edad de 5 años, dicha evaluación se debe
realizar a través de la hora de juego diagnostica.
A partir de los 5 años, se continúan utilizando el trabajo lúdico, aunque adquiere
mayor participación el material gráfico y las técnicas proyectivas.
En prepúberes y adolescentes el lenguaje verbal y las técnicas proyectivas en
general son lo adecuado en cuanto a realizar dicha evolución, el psicodiagnóstico
Rorschach, nos proporciona indicadores específicos de abuso sexual.
Es importante resaltar que el perito psicólogo no debe inducir al niño a dar
respuestas, debe intentar que el evaluado se exprese espontáneamente.
En las entrevistas con niños víctimas de abuso encontramos puntos de inflexión
que revelan la credibilidad del testimonio. Estos son: el cambio de tono en el
niño, de gesto, de tipo de lenguaje. Es difícil que un niño mienta con la frialdad
necesaria para mantener los dichos en distintos momentos de la charla.
En muchas ocasiones los niños sorprenden por su seguridad, manifestando
claramente lo sucedido, y en otras ocasiones aparece una duda permanente que
emerge de una gran lucha de lealtades, esto sucede cuando el abusador sexual es
un familiar muy directo.
Indicadores de abuso sexual que se deben evaluar
- Conocimientos sexuales inapropiados para la edad. Esto es manifestado
por los menores describiendo actos o experiencias a los que si no hubiese sido
expuesto no sabría.
- Relato del abuso consistente; o sea descripción de los hechos en tiempo y
espacio que no varía durante la evaluación y concuerda con otros elementos de
juicio.
- Descripción específica del abuso, el niño describe circunstancias típicas,
características e inherentes a una situación de abuso sexual.
- Estructura lógica del discurso: los dichos del evaluado tiene efecto de
sentido al tomarlo como un todo