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Resumen Zeitlin

1) El documento describe la teoría de Marx sobre la relación entre la existencia social y la conciencia social, conocida como concepción materialista de la historia. 2) Marx argumenta que la religión es una manifestación de condiciones seculares y que los hombres superarán su religiosidad cuando superen sus limitaciones seculares. 3) La teoría general de Marx parte de que los seres humanos deben transformar conscientemente las condiciones naturales a través del trabajo para sobrevivir, y que esto ocurre dentro de relaciones sociales definidas por las condiciones materiales

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Resumen Zeitlin

1) El documento describe la teoría de Marx sobre la relación entre la existencia social y la conciencia social, conocida como concepción materialista de la historia. 2) Marx argumenta que la religión es una manifestación de condiciones seculares y que los hombres superarán su religiosidad cuando superen sus limitaciones seculares. 3) La teoría general de Marx parte de que los seres humanos deben transformar conscientemente las condiciones naturales a través del trabajo para sobrevivir, y que esto ocurre dentro de relaciones sociales definidas por las condiciones materiales

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Zeitlin

De la filosofía social a la teoría social


Marx elaboró su propia teoría de la relación entre la existencia social y la conciencia social, la llamada
concepción materialista de la historia. Para él, el mundo ideal no es más que el mundo material reflejado por
la mente humana y traducido a formas de pensamiento.

Marx sostenía que la religión no es la base sino la manifestación de condiciones seculares; los hombres,
transcenderán su estrechez religiosa cuando hayan superado sus limitaciones seculares. Marx intenta escapar
a la formulación teológica del problema transformándolo en un problema secular, sociológico. Trata a la
religión como un estado de alienación y expone las premisas de su propio punto de vista.

La base de la crítica religiosa es que el hombre hace a la religión y no viceversa. Es, en verdad autoconciencia
y auto-sentir del hombre que aún no se ha encontrado a sí mismo o que ha vuelto a perderse. Pero el hombre
es el mundo humano, el estado, la sociedad. La religión es el opio del pueblo. La abolición de la religión como
felicidad ilusoria de los hombres es la exigencia de una felicidad real. La crítica de la religión desengaña al
hombre a fin de que piense, actúe y modele su realidad como hombre que ha perdido sus ilusiones y
reconquistado su razón.

La tarea de la historia es establecer la verdad en este mundo. La de la filosofía es desenmascarar la auto-


alienación humana en su forma secular. Marx elaboró su propia teoría en oposición crítica a los hegelianos; su
teoría no puede ser entendida como un materialismo en el sentido tradicional. Su concepción debía
distinguirse del idealismo y del materialismo a la par que constituye la unificación de la verdad de ambos.

La teoría general
Marx parte de los seres humanos reales, de carne y hueso, reales organismos físicos con necesidades físicas
reales. Para sobrevivir deben entrar en una relación metabólica con la naturaleza. Como en el caso de los
otros animales, la actividad principal y más importante del hombre, el trabajo, es la producción de vida,
mantenimiento del proceso vital. Al producir sus medios de subsistencia, los hombres producen
indirectamente su propia vida material. Pero a diferencia de los animales, no toman simplemente de la
naturaleza lo que necesitan, sino que producen sus medios de subsistencia. Pueden modificar esos medios, y
así reducen su dependencia inmediata de las condiciones naturales. Los hombres se apropian de los
materiales de la naturaleza y crean un mundo súper orgánico de artefactos hechos por ellos.

La actividad laboral de los hombres no es una mera adaptación a la naturaleza, sino una transformación
consciente e intencional de las condiciones naturales. El hombre vive y actúa en dos mundos
simultáneamente: el artificial y el natural. El proceso del trabajo es natural y social. Para Marx, el proceso de
trabajo no es solo natural sino también social ya que no se produce actuando aisladamente sino interactuando
y cooperando entre sí, sobre la base de relaciones sociales y políticas delimitadas. Producen materialmente y
son activos dentro de límites materiales, que se entienden como las condiciones naturales y sociales que se
imponen, independientes de la voluntad de los hombres. Si bien es posible ampliar esos límites y cambiar las
condiciones existentes, en un momento dado, los hombres nacen y actúan dentro del marco de dichas
condiciones materiales.
El modo de producción es una forma definida de actividad de los individuos, una forma definida de expresar
su vida, un modo definido de vida. Lo que son, pues, coincide con su producción, tanto con lo que producen
como con el modo de producirlo. La naturaleza de los individuos depende de las condiciones materiales que
determinan su producción. El modo de producción es el complejo proceso por el cual los hombres
interactúan simultáneamente con la naturaleza y entre sí. Hay una relación dialéctica entre los dos tipos de
condiciones: la interacción de los hombres con la naturaleza determina el carácter de sus relaciones sociales,
mientras que el carácter de sus relaciones sociales determina su modo de interacción con la naturaleza.

En la producción social que llevan a cabo, los hombres entran en relaciones definidas, que son necesarias e
independientes de su voluntad. Estas relaciones de producción corresponden a una etapa determinada de
desarrollo de sus fuerzas materiales de producción. La suma total de estas relaciones de producción
constituye la estructura económica de la sociedad, el fundamento real sobre el cual se elevan las
superestructuras jurídicas y políticas y al cual corresponden formas definidas de conciencia social. El modo de
producción de la vida material determina el carácter general de los procesos sociales, políticos y espirituales
de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino su existencia social la que
determina su conciencia. Al llegar a cierta etapa de su desarrollo, las fuerzas materiales de producción de la
sociedad entran en conflicto con las relaciones existentes de producción o con las relaciones de propiedad en
cuyo marco habían actuado antes. De formas de desarrollo de las fuerzas de producción, esas relaciones se
convierten en trabas de las mismas y se inicia un período de revolución social.

Por fuerzas productivas o fuerzas materiales de producción Marx entiende la actividad productiva de los
individuos reales en sus relaciones de cooperación. Una fuerza productiva es una fuerza social (social:
cooperación de varios individuos). Se sigue de esto que un cierto modo de producción, o etapa industrial, se
combina siempre con un cierto modo de cooperación o etapa social, y este modo de cooperación es en sí
mismo una “fuerza productiva”. Los hombres producen, se apropian y transforman los materiales de la
naturaleza cooperando. Para producir, establecen entre sí relaciones y vínculos sociales definidos, y solo
dentro de ellos actúan sobre la naturaleza, solo dentro de ellos se efectúa la producción. Estas relaciones
sociales en las cuales entran los productores, las condiciones bajo las que intercambian sus actividades y
participan en el acto total de la producción, varían naturalmente, según el carácter de los medios de
producción.

Relaciones de producción alude a las relaciones de propiedad; los hombres trabajan con otros hombres y
también para otros hombres. En el capitalismo, los que poseen y controlan los medios de producción tienen
un gran poder sobre los que no. Estos, han sido separados de sus medios de producción y sólo disponen de su
fuerza de trabajo. El concepto de relaciones de propiedad es el punto de partida para la teoría de clases de
Marx. En la primera fase del desarrollo de un sistema, las relaciones de propiedad facilitan el crecimiento
constante de las fuerzas productivas. En las fases posteriores las relaciones de propiedad existentes retardan y
traban el crecimiento de las fuerzas productivas. Es necesario hacer estallar esas relaciones de propiedad para
permitir el crecimiento posterior de las fuerzas productivas. Los obreros, actuando como clase, liberan las
fuerzas que existen potencialmente en el trabajo social mediante su acción revolucionaria. La revolución de
los obreros es un acto constructivo, porque libera la productividad social de las ataduras impuestas por las
relaciones de propiedad capitalistas.
Marx considera que el modo de producción se compone de dos partes: relaciones de propiedad y fuerzas
productivas. Las relaciones de propiedad pueden promover o trabar el crecimiento de las fuerzas
productivas. Las relaciones de propiedad pueden promover o trabar el crecimiento de las fuerzas productivas.
Se puede liberar el potencial de estas fuerzas mediante la eliminación de relaciones de propiedad anticuadas.

A medida que cambia el modo de producción, se modifican de manera concomitante otras esferas de la
conducta social (ej: jurídica, social, política). Las ideas no existen ni cambian, son los hombres vivos quienes
cambian, junto con las condiciones materiales de su existencia, su pensamiento y los productos de su
pensamiento. Marx postula una etapa en donde la existencia social y la conciencia social constituían una
unidad, antes de toda división del trabajo, el hacer y el pensar estaban estrechamente entrelazados, eran la
emanación directa de la conducta material. Con la división del trabajo entre actividades materiales y mentales,
las relaciones políticas y jurídicas deben asumir una existencia independiente frente a los individuos ya que dio
origen a una variedad de esferas ideológicas distintas. Para Marx, la división del trabajo era una condición
negativa.

Marx afirma que las ideas dominantes en toda época son las ideas de la clase dominante. Esta clase, al tener
a su disposición los medios de la producción material, controla también los medios de la producción mental y
trata de imponer sus ideas. Las ideas dominantes no son nada más que la expresión mental de las relaciones
dominantes

La sociología marxista del trabajo alienado


Marx llamaba a la primera fase del desarrollo de las fuerzas productivas en el modo capitalista de producción,
“cooperación simple”. La cooperación simple predomina durante el período en el que el capital opera en gran
escala, pero la división del trabajo y la maquinaria desempeñan un papel secundario. Esta cooperación se
encuentra en la manufactura en sentido estricto, es decir, en la etapa de producción manual. En estas
primeras etapas, la producción solo se distingue de la producción artesanal de las corporaciones por el mayor
número de obreros que emplea en forma simultánea uno y el mismo capitalista. Se hace hincapié en la fuerza
socialmente productiva que surge al agrupar hombres que trabajen uno al lado del otro y cooperen entre sí.

El capitalista paga a cada obrero en forma individual, pero obtiene ganancias en forma directa de la
cooperación. Al incrementar la escala de producción se crean las condiciones para un posterior desarrollo de
las fuerzas productivas. El capitalista representa para el obrero el poder y la voluntad del trabajo asociado
(esto se hace más pronunciado en siguiente etapa de manufactura)

Si la primera fase de la manufactura se caracterizó por una forma relativamente simple de cooperación, la
siguiente fase se basó en una división del trabajo más compleja. La manufactura surge del artesanado, en
algunos casos uniendo los oficios que antes eran independientes y en otros agrupando a los miembros de un
mismo oficio. Esta unión de los oficios que los funde en una misma organización productiva cuyas partes son
seres humanos es lo que distingue a la manufactura como fase nueva en el crecimiento de las fuerzas
productivas. Dicha fase mantiene carácter artesanal porque cada operación se realiza a mano y depende de la
habilidad y destreza del trabajador en el manejo de herramientas.

Pero, puesto que solo se realiza una operación simple, el trabajador se aliena de algunas de las prerrogativas
creadoras que tenía antes. Todo su cuerpo se convierte en una herramienta automática y especializada para
esa operación. Lo que pierde en posibilidad creadora lo gana en eficiencia. Emplea menos tiempo en realizar la
operación específica que el artesano. La división del trabajo entre muchos obreros, cada uno de los cuales
tiene su operación especializada, es la base del sistema productivo llamado manufactura, nueva organización
bajo la cual se incrementa la fuerza de trabajo socialmente productiva. Bajo el sistema capitalista se logra esta
nueva fuerza productiva en la manufactura concentrando la potencia ya existente en la sociedad en su
conjunto.

En esta temprana etapa de desarrollo del capitalismo, el empresario comprendió que todo lo que interrumpe
el flujo constante del proceso de trabajo reduce también sus beneficios; la producción de mercancías en un
tiempo de trabajo mínimo adquirió fundamental importancia. Disminuir el tiempo era imposible mientras el
obrero tuviera que realizar una serie de operaciones parciales que le exigían cambiar de lugar y de
herramientas al mismo tiempo. Estos blancos en el flujo de trabajo debían ser llenados atando al obrero a la
misma operación durante todo el día. El relleno de estos blancos logrado por la manufactura dio como
resultado un nuevo aumento en la potencia productiva del trabajo, en las fuerzas productivas, bajo el
capitalismo.

La concentración de la producción de los diversos oficios e industrias en un taller también hizo necesario
efectuar cambios en las herramientas utilizadas. A diferencia del artesano, que usaba unas pocas herramientas
para realizar muchas operaciones, el obrero utilizaba una herramienta especial para cada operación
especializada. La manufactura se caracteriza por la diferenciación de los instrumentos de trabajo,
diferenciación por la cual los instrumentos de un tipo determinado adquieren formas fijas, adaptadas a cada
aplicación particular; y por su especialización, cada instrumento especial alcanza su plena utilidad solo en
manos de un trabajador parcelario especifico.

La transformación del obrero en trabajador parcelario no podía producirse, sin originar al mismo tiempo,
cambios en el carácter y la personalidad del obrero. La división del trabajo cada vez más compleja alienaba al
obrero de sus facultades creadoras y lo disminuía como ser humano. La manufactura crea, también, una
jerarquía en el trabajo. Los obreros se ubican en una jerarquía y se las distribuye entre aquellos de acuerdo
con sus habilidades socialmente adquiridas: en la parte inferior las manipulaciones más simples, que
cualquiera puede hacer. En la parte superior los trabajadores especializados.

El proceso que comenzó en la cooperación simple, donde el capitalista representaba para el obrero el poder y
la voluntad del trabajo asociado, se hizo más pronunciado en la manufactura, que redujo al obrero a la
condición de trabajador parcelario. Para Marx, la maquinaria y su empleo en la industria moderna es la fase
más importante del desarrollo del modo capitalista de producción. Aunque se funda en la manufactura, se
aparta luego del sistema.

El sistema mecánico obligó al obrero a adaptarse a la máquina. Se divide la producción en una sucesión de
fases y se resuelve cada una de esas fases por medio de máquinas. La especialización vitalicia en el manejo de
una misma herramienta se convierte ahora en la especialización vitalicia en el cuidado de una misma máquina.
La dependencia del obrero con respecto a la fábrica y, por lo tanto, al capitalista es completa. En la
manufactura el obrero usaba la herramienta; en la fábrica, la máquina lo usa a él.

El proceso que lleva al poder capital, también lleva a las contradicciones y antagonismos de la forma
capitalista de producción, con lo cual crea, junto con los elementos necesarios para la formación de una nueva
sociedad, las fuerzas para destruir la vieja. El hombre pierde cada vez más control del proceso de producción y
la alienación se torna en una deshumanización cada día mayor del hombre en las condiciones del capitalismo
industrial.

Sara Lifszyc El capitalismo


Distintos investigadores pueden abordar al capitalismo de manera diferente. Por ejemplo, suele considerarse
al capitalismo como un sistema cuyo funcionamiento está regido por las leyes del mercado, basado en la libre
empresa y en la iniciativa individual. Desde otra perspectiva, se categoriza al capitalismo como un fenómeno
presente en las sociedades urbanas e industrializadas, en las que el poder político y el ejercicio de la
dominación se encuentra centralizado en un Estado nacional. También se consideran que son capitalistas las
sociedades modernas en las que predominan las libertades individuales, con movilidad social, tanto
ascendente como descendente, estratificadas en clases.

Se suele parcializar el significado de capitalismo abordándolo solamente desde una de sus implicancias
(económica, social, etc.). Es decir, se consideran algunos de sus elementos característicos, y al hacerlo se
tiende a circunscribirlo a una sola dimensión, ya sea a la económica, la política o la social, sin integración entre
ellas.

Para Marx, el capitalismo no es reductible ni a lo económico, ni a lo político ni a lo social. Es un fenómeno


integral, caracterizado por un tipo de organización de la sociedad en su conjunto, en las que las relaciones
sociales asumen la forma de relaciones entre los propietarios y no propietarios de los medios de trabajo.
Ésta es la principal diferencia respecto a otras formas de relaciones sociales -esclavistas o serviles- que la
precedieron, ya que es dentro del capitalismo moderno donde esas relaciones se plantean como relaciones
entre hombres libres e iguales.

Se puede establecer que el capitalismo es una forma de organización social basada en la producción de
mercancías, en la acumulación de riquezas en manos de particulares y en la existencia de un mercado
mundial integrado. El trabajo libre, asalariado, y la propiedad privada de los medios de producción, son sus
categorías básicas. Estas expresan el divorcio del productor de sus instrumentos de trabajo y del producto de
su trabajo; expresan la separación definitiva del capital del trabajo de la figura del trabajador. En épocas
históricas anteriores a la conformación de la sociedad moderna, ambas categorías no se diferenciaban, se
fundían en la figura del trabajador manual; en el capitalismo se escinden para re-unirse a través de una
relación social entre el obrero y el capitalista

Para Marx la sociedad es un todo: una configuración integrada por diferentes niveles, en la que la producción
es la dimensión fundamental de la social. Para que exista cualquier sociedad, los individuos deben
reproducirse como tales: deben satisfacer sus necesidades produciendo los medios para su subsistencia. La
producción material que constituye la estructura económica, incluye al trabajo como la actividad creadora y
transformadora por excelencia, mediante la cual las personas obtienen de su medio natural y cultural los
elementos necesarios para su vida. En dicha actividad las personas van estableciendo relaciones entre ellas, es
decir, la producción de la vida es social. Cómo producen y qué relaciones establecen con su entorno y con los
otros individuos, la forma que adopta la producción de sus vidas, es decir, el modo de producción, define el
tipo de sociedad. Estas categorías constituyen la base de la sociedad, la estructura sobre la cual se va
configurando la otra dimensión social, la superestructura jurídica, política e ideológica. Ambas, base y
superestructura, definen el modelo de sociedad y el modelo de sociedad no es otra cosa que lo que se deriva
de un modo de producción.

En la sociedad capitalista, las relaciones de producción adoptan la forma de relaciones entre propietarios
aparentemente iguales, que intercambian libremente sus productos: propietarios de los medios de
producción, de los instrumentos y las materias primas y propietarios de la fuerza de trabajo. Los trabajadores
son libres en doble sentido: no están sujetos territorialmente al dominio de ningún señor y tampoco poseen
ninguna propiedad. (solamente su fuerza de trabajo).

Este capitalismo surge con el resquebrajamiento del mundo feudal. Lo estructura económica de la sociedad
capitalista brotó de la estructura económica de la sociedad feudal. Al disolverse ésta, salieron a la superficie
los elementos necesarios para la formación de aquella

La relación social de producción se da entre personas jurídicamente iguales, pero socialmente diferentes. El
trabajador debe vender su fuerza de trabajo, no su persona. El trabajo es la actividad que realiza el ser
humano con la ayuda del instrumentos-herramientas para transformar, en un tiempo y un espacio, un objeto
en producto. El trabajo crea valores que se manifiestan cuando se plasma en productos concretos útiles,
objetos que satisfagan algún tipo de necesidad, pues nadie produce objetos inútiles. Cuando los productos son
consumidos o usados por su propio productor, éstos sólo asumen la característica de ser objetos útiles, de ser
valores de uso. Pero cuando lo producido por el trabajo no le pertenece, y su destino es ser vendido en el
mercado, el producto, además de ser un valor de uso, contiene un valor de cambio. Dicho valor se revelará en
el contacto con otros productos, que al igual que éste han sido el resultado del trabajo humano. Es entonces
cuando el producto adopta la forma de mercancía y la generalización de este tipo de producción pone de
manifiesto la transformación operada en la figura del trabajador libre, que debió vender su capacidad útil, su
fuerza de trabajo para poder subsistir, convirtiéndose ella misma en una mercancía más.

La ganancia del propietario de los medios de producción provendrá del trabajo-realizado-no-remunerado,


pues el secreto de la producción capitalista reside en el proceso de trabajo, cuando el trabajador produce más
valor del valor por el que fue comprado. La fuerza de trabajo posee la cualidad de crear, tanto valores de uso
como de cambio y éste se determina por su costo, es decir, por el tiempo socialmente necesario para su
producción. En el caso de la fuerza de trabajo, el costo de producción se estima en una cantidad de medios de
vida para poder al día siguiente continuar con sus tareas, en iguales condiciones de fuerza y de salud. "El valor
de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su
poseedor”

El trabajador ha vendido su fuerza de trabajo por un determinado valor, pero a lo largo de su jornada produce
un valor superior al que ha sido comprado. La diferencia entre el valor que ha producido y el valor por el cual
fue comprado es la ganancia del propietario de los medios de producción.

Si el costo de la fuerza de trabajo equivale a una x cantidad de horas de una jornada de trabajo, en la que el
trabajador produce un volumen determinado de productos equivalente al valor por el que fue comprado, en
ese punto podría dar por finalizada su jornada. Pero no puede y debe continuar trabajando: lo que produce de
ese momento en más ya no le será recompensado. Esa cantidad adicional de productos creados y no
remunerados, representa la ganancia del propietario del capital, es el plus-valor de su trabajo. El trabajo no
remunerado es apropiado por los dueños del capital. Dicho trabajo se convierte en capital cuando se concreta
la venta de la mercancía y la ganancia obtenida la invierte nuevamente en la producción. El propietario de los
medios recupera el capital invertido más el plus de ganancia que será nuevamente invertido para continuar y
ampliar el ciclo productivo y reproductivo del capital, que es un ciclo de reproducción ampliada.

El trabajo no remunerado implica la creación de un valor adicional que se genera en el proceso de producción,
su apropiación por parte del capitalista es lo que posibilita la acumulación y la reproducción del capital. El
capitalismo se caracteriza por la apropiación de plus-valor, que es el motor de su funcionamiento; su
continuidad depende de la expansión y profundización del intercambio y de ampliación del proceso de
acumulación. La continuidad del capitalismo se centra en el aumento permanente de la productividad del
trabajo, con el fin de obtener cada vez mayor ganancia.

Productividad y mercado, son los elementos indispensables para el sostenimiento del capitalismo, si bien la
creación del plus-valor se inicia en la producción (en el proceso de trabajo), culmina en el mercado con la
venta de la mercancía, cuando se transforma de plus-valor en capital.

Las revoluciones tecnológicas, los cambios en las habilidades y capacidades de la fuerza de trabajo más la
creciente interdependencia del mercado mundial, se desarrollan a expensas del capital y no a la inversa, sin
ellos es imposible concebir el desarrollo del capitalismo. Se ha caracterizado al capitalismo,
independientemente de las formas históricas que ha asumido, como un tipo de organización social cuyo
objetivo es la acumulación de riquezas y la continua reproducción del capital. La expansión e integración
constante del "mercado exterior" en una "gran unidad económica", más el creciente aumento de la
productividad del trabajo, por la permanente innovación tecnológica, son los mecanismos que garantizan su
continuidad.

A partir del siglo XX los procesos de producción, los métodos y organización del trabajo se han automatizado a
tal punto que van sustituyendo y desplazando de la escena productiva al trabajador asalariado. El mundo del
trabajo requiere una fuerza de trabajo con habilidades y capacidades basadas más en el desarrollo del
conocimiento que en el uso de destrezas técnicas. Mientras tanto, la exclusión crece, la desocupación se
multiplica, la riqueza se concentra y la brecha social es cada vez mayor. Es posible que el trabajo asalariado
esté desapareciendo.

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