COLEGIO PRIVADO MIXTO JESUS EL DIVINO MAESTRO
-JEDIMA-
CATEDRA: Realidad Sociocultural
CATEDRATICA: Elida Elizabeth Pérez Az
TRABAJO:
Investigación del tema la insatisfacción crónica del consumismo
ALUMNA: Joseline Maybeli Roque Pérez
GRADO: 6to. Magisterio infantil
LUGAR Y FECHA: Aldea Palestina, Las Cruces, Peten. 28/05/2020
INDICE
INTRODUCCION........................................................................................................................................3
OBJETIVO GENERAL..................................................................................................................................4
OBJETIVOS ESPECIFICOS...........................................................................................................................4
LA INSATISFACCION CRONICA DEL CONSUMISMO...................................................................................5
CONCLUSIONES........................................................................................................................................8
RECOMENDACIONES................................................................................................................................9
ANEXOS..................................................................................................................................................10
INTRODUCCION
El trabajo que a continuación se presenta nos muestra todo lo referente a la insatisfacción crónica
del consumismo. Al pensar en consumismo llegamos a definirlo como una tendencia al consumo
excesivo de productos y servicios innecesarios en la vida de la persona, por algunas razones el ser
humano se ha acostumbrado a adquirir los productos no porque los necesite sino porque le gustan
o los quiere adquirir, no necesitarlos quiere decir que bien ya los tiene o hay otros que aportan la
misma función que el que quiere adquirir. Entonces la insatisfacción crónica del consumismo es
la incapacidad de sentirse satisfecho con lo que ya ha adquirido, aferrarse a sentirse decepcionado
cuando no puede adquirir el producto que desea o cuando simplemente deja de consumir, quien
sufre de insatisfacción crónica lo único que le hace feliz es consumir.
OBJETIVO GENERAL
Mostrar por medio de esta investigación lo necesario que es buscar una solución a la
vulnerabilidad en la que la población ha caído ante la publicidad y ofertas para atraer a las
personas al consumismo.
OBJETIVOS ESPECIFICOS
Advertir sobre los efectos del consumo excesivo e innecesario de productos y servicios en la
población, aunque esta tenga los medios como hacerlos.
Seleccionar las áreas en las que verdaderamente se carece y optar por consumir lo necesario en
cantidades no exageradas.
LA INSATISFACCION CRONICA DEL CONSUMISMO
A primera hora de la mañana del 3 de noviembre de 2017, más de 300 personas hacían cola en la
Apple Store de la Puerta del Sol. Algunas llevan esperando al raso toda la noche. ¿El motivo?
Hacerse con los primeros iPhone X, el último modelo de smartphone de Apple. ¿El precio? Más
de 1.100 euros. Se trata de uno de los ejemplos más claros del poder e influencia que puede
ejercer una marca de prestigio a través de una campaña potente o por medio de las redes sociales
sobre la actitud de compra de los consumidores. Si a esto le unimos un teléfono móvil eficiente,
el precio deja de importar para muchas personas. Y la necesidad de hacerse con él, también.
Pero los productos de la compañía fundada por Steve Jobs no son los únicos que motivan el
consumismo sin control de la sociedad actual. La Real Academia Española (RAE) define
consumismo como la "tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre
necesarios".
Hoy en día, los individuos no compran únicamente por necesidad o solo cuando van al
supermercado. La realidad es que ahora los usuarios están predispuestos a consumir en cuanto
ponen un pie en la calle. A través de factores como la publicidad intrusiva a gran escala o la
repercusión de las campañas de marketing gracias a Internet, los ciudadanos están preparados
para comprar en cualquier momento y lugar, sin mirar demasiado si esos bienes son necesarios o
no. Y es fácil comprobarlo. La gran mayoría de los compradores del iPhone X que colapsaban
Sol el día de su lanzamiento seguramente tuvieran ya un smartphone con plena capacidad de
uso. Pero, entonces, ¿por qué no nos cansamos de consumir?
"El marketing y la publicidad son las piezas clave del mantenimiento de este sistema, puesto que
son las encargadas de mantener a los consumidores permanentemente estimulados para
incorporar a sus vidas todos los productos y servicios que se les ofrece", afirma al respecto el
presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y profesor e investigador de los
comportamientos de los consumidores, Javier Garcés. Es decir, estamos rodeados de reclamos
publicitarios que pintan una vida idílica por la compra de un determinado producto. "El
consumista no basa su felicidad en poseer bienes, sino en desearlos" algo que es "consecuencia
de los incesantes mensajes que animan a buscar la felicidad y la realización personal a través de
la compra".
Así, los expertos señalan que felicidad y comprar están directamente relacionados, es decir, que
la tendencia general es pensar que, a mayor consumo, mayor felicidad. Nada más lejos de la
realidad ya que, como afirmaba Gille Lipovetsky en su libro La felicidad paradójica, "cuanto
más se desatan los apetitos de compras, más aumentan las insatisfacciones individuales".
Diversos estudios subrayan que hoy en día, por norma general, para ser felices necesitamos
poseer muchas más cosas de las que necesitaban nuestros antepasados. Por ejemplo, que
actualmente un piso tenga o no aire acondicionado o calefacción es algo muy básico que puede
hacer decrecer el precio final de venta o alquiler de dicha vivienda en caso de carecer de estas
características, algo que no pasaba hace 25 años. Lo mismo ocurre con los televisores a color. En
los años 80 sólo el 40% de los hogares disponía de uno, mientras que hoy casi el 70% posee, al
menos, dos.
La tendencia del consumismo actual tiene su razón de ser en la posesión y acumulación de cosas
y no sólo afecta a los consumidores más activos. Si bien es cierto que la adicción a las compras es
un problema grave que, según diversos estudios, afecta a entre un 3% y un 7% de la población, la
realidad es que estamos ante un modelo económico que "basa nuestro propio bienestar y libertad
en estrategias de manipulación consumista", reduciéndonos a "consumidores manipulables e
insaciables".
Además de la relación entre consumo y felicidad, el hecho de ser una sociedad consumista por
naturaleza tiene otras motivaciones. De acuerdo con un informe de Quartz, un factor clave es la
denominada obsolescencia programada. O lo que es lo mismo, ese momento en que un teléfono
móvil, un ordenador o un televisor deja de funcionar para motivar la compra de nuevos aparatos.
Pero más allá de que estos instrumentos dejen en sí de funcionar, el mercado, las redes o las
propias marcas nos hacen creer que esos aparatos han dejado de cumplir la función que tenían en
el momento de su compra, que están obsoletos. Casi inconscientemente, la presión que nos rodea
por comprar el smartphone más nuevo del mercado o el último televisor curvo de Samsung es
enorme.
Otra razón fundamental es el desarrollo y auge de Internet. La red ha convertido el acto de
comprar y consumir cosas en algo cómodo, rápido y sencillo. Internet alimenta la creencia de que
algo que hemos visto en una página web es más barato de lo que debería ser, lo que motiva el
consumo desenfrenado de productos innecesarios. Además, la publicidad encuentra en Internet el
mayor escenario para generar estímulos de compra y para convencer al usuario de que, de algún
modo, sí necesita ese producto: el spam, la publicidad intrusiva en las páginas web, o la
publicidad -en algunos casos, encubierta- que realizan los denominados influencers en Instagram
como embajadores de diferentes marcas son sólo algunas de sus variantes.
La compra compulsiva de la sociedad actual también está estrechamente relacionada con los
instrumentos de crédito y el "compra ahora y no pagues hasta septiembre", un mensaje muy
utilizado cuando se trata de vender. No obstante, nos encontramos con una fórmula de venta que
fomenta la adicción y, al mismo tiempo, condena al consumidor a un endeudamiento constante.
Las superficies físicas también crean un escenario consumista perfecto a través de estrategias de
marketing que propician la compra. Por ejemplo, las grandes cadenas de moda llevan a cabo
cambios de colección cada quince días; ofrecen constantes promociones más allá del período de
rebajas; colocan los productos de tal forma que generen un efecto visual agradable, de "bienestar
emocional para el consumidor"; y hasta escogen cuidadosamente el estilo de música adecuado
que incite a la clientela a entrar a la tienda.
¿Un túnel sin salida?
Javier Garcés fue uno de los autores de uno de los primeros estudios sobre el fenómeno de los
comportamientos consumistas en la Unión Europea, auspiciado por el Instituto Europeo
Interregional de Consumo y publicado hace más de una década. En él se reflejaba cómo un 3% de
los ciudadanos comunitarios padecían un problema de adicción consumista que podían
considerarse patológicos, y que un tercio de la población sufría problemas de compra impulsiva y
falta de control del gasto. Este porcentaje crecía peligrosamente en el caso de la población joven
por estar expuestos a una "mayor vulnerabilidad", unos rasgos que, según el experto, continúan
vigentes -e incluso al alza- en la sociedad actual y que son "inevitables".
El estudio Factores psicológicos y sociales relacionados con la adicción a la compra y el
consumismo de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales concluye que los
comportamientos de compra más excesivos y descontrolados se deben, pues, a "la insatisfacción
y la tristeza vital", quedando "atrapados en un círculo vicioso, tratando de buscar en la compra el
alivio a la sensación de vacío que su propio consumismo les provoca".
Salir con el dinero justo; ir a hacer la compra siempre con una lista, e intentar no salirnos de ella;
evitar tener a mano constantemente la tarjeta de crédito; tratar de minimizar el número de
impactos publicitarios de la televisión o la web por la fuerte influencia que tienen en nuestros
hábitos de consumo; y demorar los impulsos son algunas recomendaciones que señalan los
profesionales para, al menos, controlar el gasto.
CONCLUSIONES
La insatisfacción crónica del consumismo se ha visto como un túnel sin salida, pues los grandes
productores y vendedores siempre buscan como promocionar sus productos y usan todo tipo de
publicidad llamativa para atraer a las personas y conducirlas a adquirir el producto, aunque no lo
necesiten. Se busca llevar a la vista de las personas las imágenes del producto, proporcionando
una presentación agradable y de buen gusto para que las personas se vuelvan adictas a hacer
compras porque ya las vio y le parecen agradables. Sin embargo no todas las promociones son de
hechos reales y no todo lo caro o bonito sale bueno, pero cuando se tiene esa adicción al consumo
la persona tiende a ser vulnerable ante las ofertas y promociones.
RECOMENDACIONES
Adquirir los productos y servicios que son necesarios
Realizar un presupuesto sobre lo necesario y al salir de compras respetarlo
No gastar mas del 80% de los ingresos
No usar tarjetas de crédito para compras que no son de primera necesidad.
Cuidar el medio ambiente por medio de no desechar productos que todavía pueden ser útiles.
ANEXOS
El consumismo provoca desperdicios