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Asignatura: Medio Ambiente
Describa en un ensayo de 3 páginas sobre los efectos negativos que
causa a la salud de las persona la contaminación por ruidos.
La contaminación sonora es producto del conjunto de sonidos ambientales
nocivos que recibe el oído. El ruido como parte de la contaminación
ambiental, afecta seriamente a la capacidad auditiva provocando el
envejecimiento prematuro del oído, sordera y daños irreversibles en el sistema
auditivo. A la vez provoca otros trastornos en el organismo.
Los efectos nocivos del ruido sobre la salud van desde las alteraciones
cardiovasculares, falta de concentración, aumento del estrés, síndromes de
depresión y del sueño hasta la disminución del apetito sexual, generando la
disminución de la calidad de vida.
Las sociedades modernas conviven con el ruido, pero desconocen sus efectos
irreversibles. Este tipo de contaminación que deteriora el ambiente y altera
nuestras vidas, se encuentra en nuestro día a día. Algunos ejemplos: el motor
de los vehículos, las bocinas de los vehículos particulares o de transporte
público, la construcción, las industrias, los bares, los lugares de diversión, los
sistemas electrónicos (altavoces y parlantes), el tráfico aéreo y los aeropuertos,
etc.
Entre los efectos más significativos del ruido sobre la salud tendríamos los
siguientes:
Efectos físicos: las reacciones fisiopatológicas, son aquellas que afectan
físicamente al organismo en sus funciones y entre ellas, cuando los ruidos
producen más de 60 decibelio, las más frecuentes son: aceleración de la
respiración y del pulso, aumento de la presión arterial, disminución del
peristaltismo digestivo, que ocasiona gastritis o colitis, problemas
neuromusculares que ocasionan dolor y falta de coordinación, disminución de
la visión nocturna, aumento de la fatiga y dificultad para dormir, entre otros.
Se ha comprobado que los niños sometidos a ruidos constantes y fuertes
poseen unos niveles más elevados de tensión arterial que aquellos que no lo
están y que este estado suele continuar con la madurez, posibilitando un
mayor índice de enfermedades cardiovasculares. Numerosos estudios
concluyen que un ruido constante por encima de los 55 decibelios produce
cambios en el sistema hormonal e inmunitario que conllevan cambios
vasculares y nerviosos, como el aumento del ritmo cardíaco y tensión arterial,
el empeoramiento de la circulación periférica, el aumento de la glucosa, el
colesterol y los niveles de lípidos. Además, repercute en el sueño produciendo
insomnio, lo que conducirá a un cansancio general que disminuirá las defensas
y posibilitará la aparición de enfermedades infecciosas. (Una exposición
constante por encima de los 45 decibelios impide un sueño apacible).
Efectos psicológicos: entre éstos mencionaríamos el estrés, insomnio,
irritabilidad, síntomas depresivos, falta de concentración, rendimiento menor
en el trabajo, etc. Entre los que sufren mucho las consecuencias se encuentran
los escolares cuya falta de concentración, incluso en las propias casas, hace
que tengan un rendimiento escolar más bajo.
Efectos sociales: problemas en la comunicación, aislamiento. Ante la
incapacidad de comunicarse adecuadamente el organismo tiende cada vez más
a evitar la comunicación.
La pérdida de audición es el resultado más generalizado respecto a una
contaminación sonora excesiva. En parte constituye una consecuencia y una
adaptación a los ruidos excesivos. Para evitar los daños físicos o el malestar
psicológico que produce el ruido constante, el organismo se habitúa al mismo
a costa de perder capacidad auditiva. Pero, como resultado, cuando no adopta
una protección adecuada, se puede desarrollar una pérdida permanente de la
audición. Existen trabajadores y trabajadoras que poseen más riesgos de
perder audición como consecuencia de estar expuestos a ruidos muy fuertes.
Está demostrado que ruidos superiores a 90 decibelios experimentados de una
forma habitual durante mucho tiempo producen la pérdida de audición.
Sonidos menores pero continuados pueden dañar la salud del oído. Una
exposición larga a sonidos con una intensidad superior a 90 decibelios puede
producir pérdida de audición permanente. Igualmente una exposición
continuada a sonidos de más de 80 decibelios puede producir los mismos
resultados. También pueden producir pérdida de audición exposiciones de más
de un cuarto de hora a 100 decibelios y de más de 1 minuto a 110 decibelios.
Entre las reacciones inmediatas al ruido están: la dilatación de las pupilas, la
contracción de los músculos que se ponen tensos y dolorosos, sobre todo los
del cuello y espalda, taquicardias, movimiento acelerado de los párpados que
se cierran una y otra vez, agitación respiratoria y disminución de la secreción
gástrica que dificulta la digestión, además hay una menor irrigación sanguínea
y una mayor actividad muscular.
En enfermos con problemas cardiovasculares, arteriosclerosis o problemas
coronarios, los ruidos fuertes y súbitos pueden llegar a causar hasta un infarto
y en los enfermos de diabetes, la elevación del azúcar puede ocasionar estados
de coma y hasta la muerte.
Con respecto a las reacciones del sistema circulatorio, una de las más
frecuentes se produce en los vasos sanguíneos de los dedos que se tensan y en
las sienes lo que puede ocasionar dolor de cabeza.