TEATRO BARALT
Nombre: Teatro Baralt.
Año: Primera inauguración 1883. Segunda inauguración: 1932.
Autor: Manuel de Obando. Remodelación por León Achiel Jerome Höet.
Tipo de patrimonio: Cultural/Inmueble.
Grupo/Subgrupo: Arquitectura/Teatro.
Administrador custodio o responsable: Universidad del Zulia
Historia
La primera solicitud de un Teatro para Maracaibo es realizada ante la Corte de España en 1811,
por intermedio del diputado a las Cortes de Cádiz por Maracaibo, José Domingo Rus.
Esta gestión resultó infructuosa. Tres décadas más tarde, gracias a la iniciativa de Miguel
Antonio Baralt, quien en 1840 improvisa en el solar de su residencia un teatro con techo de enea, la
ciudad cuenta finalmente con un espacio para la escenificación teatral. El entusiasmo que genera este
teatro impulsa la creación de la Sociedad Unión, que solicita ante las autoridades la construcción de un
edificio propio para estos espectáculos.
El 28 de julio de 1877 el general Rafael Parra decreta la construcción del Teatro Baralt de
Maracaibo, cuyo diseño fue desarrollado por el ingeniero cubano Manuel de Obando.
El teatro, con una capacidad de 400 personas, se inaugura el 24 de julio de 1883 con la zarzuela
“Choza y Palacio”, interpretada por un grupo de niñas del colegio Inmaculada. Se escoge esa fecha
como celebración de los 100 años del natalicio de Simón Bolívar.
El 11 de julio de 1896, el teatro sirvió de escenario para la proyección de la primera película
cinematográfica en Venezuela. El empresario Luis Manuel Méndez había traído a la ciudad un
vitascopio (proyector de cine). El operario fue el fotógrafo zuliano Manuel Trujillo Durán, quien luego
se convierte en entusiasta promotor de la nueva tecnología. Entre las primeras películas proyectadas en
aquella fecha se encuentran The Monroe Doctrine (traducida por la prensa de la época como Alegoría
sobre la doctrina de Monroe) y Anabella Serpentine Dance (traducida como La Serpentina).
El desarrollo de la industria petrolera cambió la fisonomía urbana de Maracaibo. Por eso, en 1928
el general Pérez Soto, entonces presidente del estado Zulia, consideró necesario demoler este teatro
decimonónico y eligió para su diseño primero al alemán Heinrich Eichner y luego al belga León
Achiel Jerome Höet, ingeniero contratado por la Caribbean Petroleum. Fue Höet quien desarrolló el
proyecto final.
El 19 de diciembre de 1932 fue inaugurado el nuevo Teatro Baralt. Esa fecha conmemoraba el
golpe de Estado que dio inicio de los 24 de años de gobierno de Juan Vicente Gómez. Ahora el teatro
contaba con una capacidad para 1.300 personas.
Cinco décadas más tarde, en noviembre de 1986 se inicia un proceso restauracion teatro Baralt de
restauración bajo la dirección del arquitecto Paolo D’onghia. En el proceso de rescate de la edificación
se encontraron las bases del antiguo teatro y, ante la ausencia de un adecuado hall de entrada al
edificio, D’onghia concibió la idea de hacerlo en el subsuelo y dejó como testigo las antiguas paredes.
De esta manera se respetaba la obra de Höet y se rendía homenaje al teatro de 1883. Los pisos fueron
decorados por el artista plástico Francisco Hung.
El teatro vuelve a abrir sus puertas el 18 de julio de 1998.
En la actualidad el Teatro Baralt forma parte del proyecto Eje Cultural del Zulia, desarrollado por
la Universidad del Zulia (LUZ) con el fin de oxigenar la vida cultural de la región. Fue declarado
Monumento Histórico Nacional mediante Gaceta Oficial Nº 32.347 de fecha 5 de noviembre de 1981.
Descripción
La edificación se compone por dos volúmenes de masa compacta. El primero, formado por el
teatro de planta rectangular. En un nivel más bajo está una sala de descanso seguido de la platea.
El segundo volumen se compone de dos niveles.. Allí funcionaba la sección de fumadores y el
restaurante.
En la fachada se puede notar una tendencia ecléctica rematada en la parte superior por una
baranda balaustrada, seguida de un arco almohadillado de grandes dimensiones. Éste contiene tres
arcos más con detalles en hierro propios del art nouveau.
El techo es de zinc a dos aguas, con una estructura de cerchas metálicas. Tiene dos niveles más
de butacas, que con la platea dan capacidad para 3000 personas.
En su diseño se tomaron en cuenta las condiciones del ambiente tropical. Por esa razón en el
interior hay una ventilación cruzada mediante ventanas y celosías de concreto dispuestas para tal fin.
Anteriormente contaba con un dispositivo de turbinas y ductos que, desde el sótano y valiéndose de
bloques de hielo, suministraba aire fresco a la sala.
Los techos y paredes fueron decorados por el reconocido artista zuliano Antonio Angulo, con
motivos art déco. Destacan el plafón pintado al óleo de más de 500 metros cuadrados, así como las
pinturas al fresco para las columnas adosadas.
En la parte lateral hay un patio y otra edificación con el mismo estilo.
Valoración
La historia cultural del Zulia no puede contarse sin mencionar la presencia significativa del
Teatro Baralt. Desde su inauguración, este espacio ha marcado pauta en la vanguardia artística de esta
región.
El Teatro Baralt fue el primer escenario, en 1896, de la proyección de una película
cinematográfica en el país. También son recordadas por los marabinos presentaciones como la de
Teresa Carreño, Mario Moreno Cantinflas y Carlos Gardel.
El Teatro Baralt de 1932 constituyó toda una innovación en el campo de las edificaciones
teatrales, tanto desde el punto de vista estructural como estético. Por esta razón se convirtió en un hito
urbano de la ciudad de Maracaibo y fue reconocido como patrimonio cultural el 5 de noviembre de
1981.
La edificación reúne elementos arquitectónicos y estéticos de diferentes épocas. Sus referencias
estilísticas provienen de diferentes corrientes artísticas. Del repertorio clásico se encuentran cornisas,
pilastras, almohadillados, balaustres, arcadas y la división en tres cuerpos de la fachada principal. Del
art nouveau están los motivos en espiral dispuestos en los extremos del arco en la fachada principal,
conjuntamente con la marquesina de hierro ornamental que define el acceso principal del edificio. Del
repertorio antillano están las romanillas tropicales dispuestas horizontal y verticalmente en los muros
laterales. Del art déco también son los motivos geométricos de las fachadas laterales. El resultado es
un conjunto armonioso y original que destaca en el paisaje urbano del casco central de Maracaibo.