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Parentalidad Positiva: Revolución Global

El documento habla sobre el enfoque de la parentalidad positiva, una política pública que surgió en la Unión Europea en 2006 y que ha revolucionado las políticas de infancia. Este enfoque se basa en la investigación científica sobre el desarrollo humano y promueve buenos tratos hacia la infancia. En Chile, el sistema de protección integral "Chile Crece Contigo" se alinea con este enfoque y ha significado cambios en cómo se trabaja con la infancia. La parentalidad positiva también es un marco teórico y un método de intervención

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Parentalidad Positiva: Revolución Global

El documento habla sobre el enfoque de la parentalidad positiva, una política pública que surgió en la Unión Europea en 2006 y que ha revolucionado las políticas de infancia. Este enfoque se basa en la investigación científica sobre el desarrollo humano y promueve buenos tratos hacia la infancia. En Chile, el sistema de protección integral "Chile Crece Contigo" se alinea con este enfoque y ha significado cambios en cómo se trabaja con la infancia. La parentalidad positiva también es un marco teórico y un método de intervención

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Bienvenidos a este capítulo 3 del curso “Una teoría ecológica de la parentalidad”, en este capítulo

hablaremos sobre el enfoque de la parentalidad positiva en el mundo, un enfoque que está


revolucionando nuestra relación y nuestro trabajo con la infancia. La parentalidad positiva es en
primer lugar una política pública, surge en la Unión Europea el año 2006, donde el consejo de
ministros, se reúne para deliberar, informados por la evidencia de la investigación científica de
frontera, y toman esta decisión concertada de reestructurar todas sus políticas de infancia, desde este
nuevo enfoque, el de la parentalidad positiva.
Genera entonces un gran movimiento en los países, teórico, de recursos, programas y capacitación.
En Latinoamérica al mismo momento que en Europa se está debatiendo este cambio de paradigma
hacia la parentalidad positiva, en Chile, la presidente Bachelet convoca el consejo asesor
presidencial para la infancia que elabora el documento “El futuro de los niños es siempre hoy”, que
reúnen la visión de los expertos más reconocidos en el país en temas de infancia y familia, y que se
insuma de la participación amplia de toda la sociedad civil, organismos gubernamentales, no
gubernamentales, internacionales, expertos de distintos campos y ONG’s.
En ese documento se traza la visión de lo de que va a ser el futuro sistema de protección integral a
la infancia “Chile Crece Contigo”, que tiene una similitud en sus ideas con lo que en Europa se está
denominando “Enfoque de la parentalidad positiva”, entonces tenemos estos dos polos, en Europa y
en Chile donde se está cuajando, se está sembrando la semilla de una revolución en políticas
públicas de infancia, inspiradas por la teoría ecológica del desarrollo humano de Bronfenbrenner, el
sistema de protección integral a la infancia “Chile Crece Contigo” ha significado una revolución en
la manera de trabajar con infancia, se estructura en la idea de trayectorias del desarrollo humano,
incorpora la visión de la ecología del desarrollo, articula prestaciones y programas con distintos
niveles de complejidad y supone un trabajo territorializado desde las comunidades locales hacia el
nivel gubernamental, estas ideas hoy siendo transferidas a distintos países de la región, en Uruguay,
en México, en Colombia, en Argentina, estamos avanzando en todo el continente hacia nuevos
sistemas de protección integral a la infancia, inspirados por estas ideas de la teoría ecológica del
desarrollo humano y la parentalidad positiva.
Pero la parentalidad positiva no solo es una política pública, es también un marco teórico que
permite integrar investigación de frontera en todas las ciencias del desarrollo humano, la teoría del
apego, la investigación ecológica sobre el desarrollo infantil pre escolar, escolar y adolescente y
distintos otros, cierto, programas de investigación en parentalidad, en socialización, etc. Finalmente
la parentalidad positiva es un método de intervención, un método de trabajo, estos principios han
bajado al diseño de nuevos instrumentos, cuestionarios, escalas de observación, pautas de
codificación en la evaluación de niños, parentalidad, familia y sistemas, así como nuevos programas
de intervención en visita domiciliaria, en consejería parental, en video feedback, en terapia, en

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talleres y trabajo de grupo, por ejemplo en “Chile Crece Contigo”, el taller de competencias
parentales “Nadie es perfecto”, es un ejemplo de este tipo de productos que se están construyendo.
La parentalidad positiva supone entonces un cambio de paradigma, una revolución en la forma
como comprendemos las relaciones humanas, los vínculos cotidianos que organizan interacciones
de cuidados, protección, educación y crianza de los niños.
La parentalidad positiva se fundamenta en los hallazgos de la investigación científica
interdisciplinaria sobre el desarrollo humano de todas las últimas décadas. La parentalidad positiva
realiza un poderoso llamado a superar creencias y prácticas milenarias de maltrato, control y
autoritarismo en la crianza, ese es el paradigma tradicional que ha estructurado nuestra relación con
los niños, la parentalidad tradicional se basa en esta ideas, el control de los niños y el autoritarismo,
el resultado esperado en ese paradigma es la obediencia silencioso y ciega de los niños a la
autoridad de los adultos, aún hoy, en pleno siglo XXI muchos adultos siguen creyendo que esa es la
forma correcta de criar: control, autoritarismo, castigo físico o maltrato para lograr la obediencia de
los niños, pero la pregunta es ¿Es eso lo que queremos?; ¿El único objetivo del desarrollo es ser
obedientes?; ¿Portarnos bien?; ¿Hacer caso?.
Si educamos niños que le temen a los adultos, que funcionan por mecanismos de miedo, control y
autoritarismo, vamos a formar adultos luego, que no van a tener la fuerza ni las capacidades para
oponerse a la injusticia social o a las graves vulneraciones de derechos humanos que una y otra vez
azotan nuestro continente. Latinoamérica sangra con heridas abiertas, por la violencia, el maltrato,
las dictaduras y las violaciones a los derechos humanos. Problemas sociales graves como la
corrupción, las violaciones, las guerrillas, son todas situaciones que han destruido la vida de cientos
de miles de personas. Creemos como Fundación que el origen mismo de esos graves problemas
sociales esta esté paradigma que justifica el maltrato, el control y el autoritarismo como forma de
relación con los niños. Enseña a los niños a través de golpes y se convertirá en un adulto que
entenderá que los conflictos se resuelven con violencia.
¿Qué propone entonces la parentalidad positiva?. Propone una revolución en que reemplacemos
decididamente estas ideas, por ideas nuevas, basadas en la investigación de frontera en ciencias del
desarrollo humano, esto no es solamente una idea de la voluntad de algunas personas, esto se basa
en investigación rigurosa, sistemática de los últimos 50 años sobre aquello que favorece o perjudica
el desarrollo de las personas, entonces la parentalidad positiva propone avanzar decididamente
hacia los buenos tratos a la infancia, el apego seguro, la crianza respetuosa y una cultura de
derechos en la relación del mundo adulto con la infancia. La parentalidad positiva se refiere al
comportamiento de los padres que está fundamentado en el interés superior del niño, por eso la
parentalidad positiva articula también las ciencias del desarrollo humano con la convención de los
derechos del niño. Es un tipo de parentalidad que cuida a los niños, desarrolla sus capacidades, no
es violento y ofrece el reconocimiento y orientación que los niños necesitan.
Desafío de la Parentalidad:
El desafío de la parentalidad nos dicen dos autores muy respetados en este campo, Jorge Barudy y
Maryorie Dantagnan, nos dicen en sus dos libros, del 2005, del 2010; esto específicamente en el
libro del 2010, que el desafío fundamental de la parentalidad o marentalidad es contribuir al

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bienestar infantil a través de la producción de buenos tratos para los hijos y las hijas. Los buenos
tratos entonces son un concepto central en el enfoque de la parentalidad positiva. Jorge Barudy y
Maryorie Dantagnan nos dicen además que el bienestar infantil, entonces, es producto de los buenos
tratos que el niño recibe y ese buen trato es a su vez el resultado de la disposición de unas
competencias parentales que permiten a los adultos responsables responder adecuadamente a las
necesidades de los niños, nos dicen además que para que esto pueda ocurrir deben existir además
recursos comunitarios que ayuden a cubrir las necesidades, tanto de los adultos y de los niños.
En el modelo propuesto, entonces, el bienestar infantil es la responsabilidad del conjunto de una
comunidad, esa es una idea central en el enfoque de la parentalidad positiva. La parentalidad
positiva no es entonces ya una carga de una madre a la que dejamos sola en esta tarea de la crianza,
si es que criar es algo difícil, no es algo fácil de lograr, incluso a personas que tienen recursos,
educación, una buena historia de vida, una historia de vida favorable, se les hace difícil.
Tenemos que superar entonces la idea de que la crianza es algo que se hace en solitario, hay un
viejo refrán de África que dice qué “Para criar a un niño hace falta una tribu”, una aldea completa
que se involucre en la crianza. Todos y todas debemos ser partes entonces de los recursos que se
ponen a disposición de las familias, porque la parentalidad positiva es una ecuación que pone en
relación las necesidades y características de un niño, las competencias parentales y el contexto
psicosocial en que esa parentalidad se despliega, nos dice María José Rodrigo, el 2010, también nos
señala María José Rodrigo que la investigación nos ha mostrado abundante evidencia respecto a seis
pilares fundamentales que sostienen la posibilidad de la parentalidad positiva: Primero, el
reconocimiento del valor de los hijos y las hijas, la idea de que los hijos son valiosos no por lo que
hagan, si no por lo que son, son personas y eso garantiza su valor. Preparar y empoderar a los hijos
para el mundo en que les toca vivir. Esta idea que vimos en el capítulo anterior de Bronfenbrenner
respecto al cronosistema, que los padres y madres y los responsables de la educación de los niños
comprendamos cual es el mundo en que a los niños y niñas les toca vivir, a los adolescentes les toca
vivir y que capacidades necesitan para poder desarrollarse exitosamente en ese mundo.
La tercera idea es el desarrollo de vínculos afectivos, cálidos, protectores y estables, toda teoría y la
investigación del apego ha sustentado poderosamente este pilar. La conformación de un entorno
estructurado es el cuarto pilar de la parentalidad positiva, un entorno que además ofrezca
estimulación del aprendizaje cotidiano, un entorno enriquecido para potenciar los talentos y las
capacidades de los niños. Finalmente la idea de una educación sin violencia, basada, en cambio, en
el buen trato, como fundamento formativo.
¿Por qué es relevante poner foco en la parentalidad? Hoy tenemos muchísima investigación de alta
calidad que ha documentado los efectos que tiene la parentalidad en el desarrollo, ya no son sólo
estudios aislados, hoy día tenemos una serie de metaanálisis, como el de Rothbaum y Weisz, del
año 1994, que demostró un efecto moderado de 0.25 sobre los problemas conductuales de los niños,
o el metaanálisis de McLeod, Wood y Weisz, del año 2007, que demostró el efecto de 0.20 que
existía sobre la ansiedad infantil o sobre la depresión infantil, sobre la autorregulación preescolar y
sobre el desempeño escolar, algo que a muchos padres y madres les preocupa tanto, hoy día existen
metaanálisis como el de Jeynes, del año 2003, que demostró incluso un tamaño de efecto grande de
0.48 sobre el desempeño escolar.

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Entonces hoy tenemos evidencia robusta de que las prácticas parentales y que los estilos de
parentalidad y la forma en que se configuran las interacciones cotidianas ejercen un efecto
indiscutido sobre el desarrollo de los niños.
La propuesta de la parentalidad positiva entonces es a reemplazar la manera tradicional en que
entendemos la autoridad parental basada en el control, el miedo y el maltrato y reemplazarla por
una autoridad legitimada en las interacciones cotidianas con el niño, legitimadas por el afecto, por
el apoyo, por el acompañamiento, por la comunicación cotidiana, legitimada porque el niño siente
que puede contar con esta persona, le cree a esa persona, confía en esa persona, para guiar y para
organizar su experiencia.
10 Principios de la Parentalidad Positiva:
Para finalizar este capítulo, voy a compartirles los 10 principios sobre parentalidad positiva y buen
trato que propone la organización internacional Save the Children el año 2012.
La primera idea es que los niños y las niñas tienen derecho al cuidado y guía apropiados.
La segunda idea es que la parentalidad positiva se basa en tres palabras fundamentales: conocer,
proteger y dialogar. Conocer a tu hijo, proteger el desarrollo de tu hijo y establecer el diálogo como
fundamento de las interacciones cotidianas.
Tercera idea, que el vínculo afectivo es determinante, incluso antes que preocuparnos del desarrollo
cognitivo o de otras áreas debemos asegurar el desarrollo afectivo, el vínculo cotidiano entonces es
determinante.
La cuarta idea es que el afecto debe demostrarse abiertamente para que los niños y las niñas se
sientan queridos, no sirve esta idea tradicional de: ¡Pero si él sabe que yo lo quiero! ¡Pero si ella
sabe que yo la amo! Los niños necesitan muestras de cariño explícitas, cotidianas, decirles: ¡Te amo
mucho hijo! ¡Te quiero mucho! Ojo no solo con bebés o con niños pequeños, los hijos adolescentes
también necesitan demostraciones explicitada de afecto, puede que un hijo adolescente trate de
hacerse, cierto, que él ya está grande para eso, que él ya no es un bebé, sin embargo por dentro ese
hijo, esa hija, agradece esas muestras de afecto.
La quinta idea, de este decálogo de la parentalidad positiva, es que las normas y los límites
cotidianos son importantes, porque les dan seguridad, pero este es un punto delicado, no se trata
sólo de poner reglas, se trata de desarrollar criterios que los niños puedan extrapolar luego a otras
situaciones de la vida, no queremos adultos que sólo tengan un comportamiento social adecuado
porque hay una figura de control externa, piensen en toda la corrupción que existe en
Latinoamérica, sí no me descubren entonces puedo robar, que tipo de desarrollo moral es ese.
Nosotros necesitamos adultos que tengan internalizado el criterio, no que le teman al mecanismo de
control externo, entonces más que poner normas y límites sólo por ponerlos, el punto central qué
queremos que quede claro es que los niños necesitan organizar su experiencia, ese es el punto
central.

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El sexto principio es que los niños y las niñas deben participar en el proceso de tomar decisiones y
sentirse responsables, la convención de los derechos del niño nos habla en el artículo 12 de la
participación protagónica infantil.
El séptimo principio es que pueden existir consecuencias cuando los niños se portan mal, pero esas
consecuencias no deben ser realizadas de cualquier forma, existe muy instalado en el continente la
idea de que los golpes son una forma legítima de educar, sin embargo el octavo principio de este
decálogo señala que el cachete, el insulto, la amenaza o los gritos no son eficaces, no sólo son
éticamente reprochables, sino que está demostrado que no son eficaces para promover trayectorias
de desarrollo positiva de la infancia, no son adecuados para educar a los niños y las niñas.
El noveno principio entonces es que los conflictos pueden resolverse sin violencia, no pueden
resolverse sin confianza, se necesita entonces la confianza, la seguridad emocional para resolver los
conflictos cotidianos, porque sin seguridad emocional no hay aprendizaje, es una idea que
repetimos en Fundación América por la infancia.
El décimo pilar de este decálogo sale de los niños y se coloca en el lugar del adulto, que tiene esta
enorme responsabilidad de educar para la paz, la idea de que para que los niños y las niñas estén
bien, los padres tienen que estar bien, la idea del autocuidado, la idea de favorecer la salud mental
de los adultos es clave para poder desplegar una crianza sensible, disponible y duradera en el
tiempo. Sobre estas ideas entonces los invito a seguir estudiando, seguir profundizando en este
curso, una teoría ecológica de la parentalidad.
¡Hasta el próximo capítulo!.

Docente: Esteban Gómez.

MATERIAL DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE FUNDACIÓN AMÉRICA POR LA INFANCIA.


PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN HACER REFERENCIA A SU
ORIGEN.

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