"Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad"
UNIVERSIDAD CATOLICA LOS ANGELES DE CHIMBOTE
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGIA
“HISTORIA DE LA TCC”
ESTUDIANTES:
CURSO:
TERAPIA CONGNITIVO CONDUCTUAL
CICLO:
IX - B
DOCENTE:
AYACUCHO – PERU
2019
2
DEDICATORIA
A cada una de nuestras familias, por estar con nosotros, por
darnos y ser las bases para llegar hasta aquí, enseñarnos a
crecer, por apoyarnos y guiarnos en este camino tan difícil que
es la vida.
3
AGRADECIMIENTO
A Dios y cada persona que es parte de la realización de este
trabajo monográfico, a todos nuestros seres queridos; por
siempre habernos dado su fuerza y apoyo incondicional que
nos han ayudado y llevado hasta donde estamos ahora.
RESUMEN
4
El presente trabajo tiene por objetivo el estudio e investigación de la historia de terapia
cognitivo conductual y su evolución, los antecedentes históricos y desarrollos cientí cos que
llevaron, conozca con detalle el entramado teórico-empírico de cada una de las orientaciones
existentes en la TCC actual, de tal forma que le permita comprender la fundamentación teórica y
el procedimiento de las técnicas y terapias cognitivo-conductuales que se presentan
posteriormente a lo largo de los capítulos de este manual a sentar las bases del surgimiento de la
Terapia de Conducta.. A partir de esto, proponemos en este trabajo monográfico presentar y
explicar algunas nociones sobre la historia de TCC. La finalidad de este trabajo monográfico es
definir y describir la historia de la TCC desarrollando en el primer capítulo la definición y las
raíces y bases históricas de la TCC en el segundo capítulo la evolución de la TCC, primera
generación, segunda generación y tercera generación, para finalizar las conclusiones.
Palabras clave: Historia – TCC - Generación
ABSTRACT
5
This paper aims to study and investigate the history of cognitive behavioral therapy and
its evolution, historical background and scientific developments, know in detail the theoretical-
empirical framework of each of the orientations affected in the current CBT, in such a way that
they allow you to understand the theoretical foundation and the procedure of the cognitive-
behavioral techniques and therapies that are presented later throughout the chapters of this
manual to the bases of the Behavioral Therapy surgical. From this, we propose in this
monographic work to present and explain some notions about the history of CBT. The definition
of this monographic work is to define and describe the history of CBT in the first chapter
identify the definition and historical roots and bases of CBT in the second chapter the evolution
of CBT, first generation, second generation and third generation, To finalize the conclusions.
Keywords: History - CBT - Generation
INDICE
I. DEDICATORIA
6
II. AGRADECIMIENTO
III. RESUMEN
IV. ABSTRACT
1. INTRODUCCION 7
2. CAPITULO I: COMUNIDAD EDUCATIVA 8
2.1. DEFINICIONES 8
2.2. RAICES TEORICAS DE LA TERAPIA CONDUCTUAL 9
2.2. BASES TEORICAS Y METODOLOGICAS DE LA TCC 9
3. CAPITULO II: EVOLUCION DE LA TERAPIA DE CONDUCTA 17
3.1. PRIMERA GENERACION 18
3.2. SEGUNDA GENERACION 21
3.3. TERCERA GENERACION 26
CONCLUSIONES33
RECOMENDACIONES 34
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 35
1. INTRODUCCION
7
La terapia cognitivo-conductual se basa en la idea de que tanto las emociones como las
conductas tienen su origen en el pensamiento, el cual dependiendo si es racional o irracional,
determina en gran medida el bienestar o malestar del individuo.
Desde la perspectiva cognitivo-conductual se considera que, si se modifican los pensamientos
del sujeto, en automático cambian la manera de sentir, y por consiguiente de comportarse.
La terapia cognitivo conductual propone una explicación biológica, psicológica y social de la
conducta y emociones humanas, partiendo de la premisa de que son el resultado de lo que las
personas piensan o creen, desde esta perspectiva no son las situaciones las que determina como
nos sentimos y actuamos, sino lo que pensamos acerca de ellas.
La intervención desde la perspectiva cognitivo conductual se aboca a transformar el
pensamiento irracional a racional, el cual ocasiona los problemas emocionales, que se presentan
porque la realidad la basan en hechos irreales. Conocer la base de los problemas emocionales
conlleva a una mejor interpretación de los síntomas y por consiguiente a su intervención eficaz.
El proceso terapéutico es eficaz cuando se logra identificar la causa del problema y no
desviarse en problemas prácticos, esto es muy importante, ya que estos no se resuelven en
terapia, por eso es muy importante aplicar la metodología adecuadamente para que sea viable.
CAPITULO I
8
2. TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL
2.1. DEFINICIONES
La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) puede definirse como la aplicación clínica
de la ciencia de psicología que se fundamenta en principios y procedimientos validados
empíricamente. Las diferencias actuales entre los distintos acercamientos considerados
cognitivo conductuales son incluso epistemológicos al acoger concepciones
sustancialmente diferentes de la realidad y la psicopatología. Desde un punto de vista
fenomenológico podemos señalar cuatro rasgos obvios de la TCC:
La TCC es un ámbito de intervención en salud que trabaja con respuestas físicas,
emocionales, cognitivas y conductuales desadaptadas, de carácter aprendido. El
individuo tiene responsabilidad en los procesos que le afectan y puede ejercer control
sobre ellos.
La TCC se caracteriza por ser una terapia de tiempo limitado en comparación con
otras psicoterapias a largo plazo.
La TCC tiene una naturaleza educativa que puede ser más o menos explícita.
La TCC posee en esencia un carácter auto-evaluador a lo largo de todo el proceso
(énfasis en la validación empírica).
La TCC es considerada la orientación psicoterapéutica más eficaz, influyente y
extendida.
2.2. RAÍCES HISTÓRICAS DE LA TERAPIA DE CONDUCTA
9
Plinio el Viejo (Roma) trataba de curar a los alcohólicos poniendo unas arañas
muertas en los vasos de donde bebían (condicionamiento aversivo). La TCC aparece en
la década de los 50 del siglo pasado. A principios del siglo XX las personas se
clasificaban en cuatro categorías: gente normal, gente insana o loca, criminales y gente
enferma.
2.3. BASES TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS DE LA TERAPIA DE CONDUCTA
Los fundamentos teóricos conductuales que sirvieron de base para el desarrollo de la
TCC fueron: la reflexología y la leyes del condicionamiento clásico, el conexionismo de
thorndike, el conductismo de Watson , Hull, Guthrie, Mowner y Tolman, y la
contribución de Skinner y el análisis experimental de la conducta.
2.3.1. La reflexología rusa y las leyes del condicionamiento clásico
Sechenov fue precursor de las posturas conductistas posteriores al combinar
neurofisiología y psicología en los reflejos. Sus discípulos fueron Pavlov y Bechterev.
Pavlov estaba interesado en estudiar la actividad cerebral a través de los reflejos.
Se considera un estímulo neutro aquel que no produce ninguna respuesta sobre el
organismo que se está investigando (para asegurarse de ello se presenta repetidamente
hasta que es ignorado). Si el estímulo neutro se presenta junto a un EI, se convierte en un
EC. Pavlov utilizó el términos condicional (no el término condicionado) para referirse a
los productos del condicionamiento (EC, RC), siendo el término condicionado errores en
las traducciones.
10
Una estudiante de Pavlov, Eroféeva, aplicó un shock eléctrico suave a la piel de un
perro antes de darle la comida, y éste no producía conductas defensivas y habían sido
sustituidas por respuestas condicionadas de salivación (contracondicionamiento). Se
demostró así que los métodos de condicionamiento podrían neutralizar los efectos de una
estimulación aversiva emparejándolos con una respuesta apetitiva. Su discipula Shenger-
Krestovnikova estudió la inducción de neurosis experimentales mediante discriminación
perceptiva con dos estímulos, circular (condicionado) y una elipse (inhibitorio). Al
convertir el círculo en elipse el animal no era capaz de discriminarlo incluso cuando era
el estímulo original, mostrando signos de excitación (producción de respuestas
neuróticas que se podían eliminar por contracondicionamiento). Surgió el primer
paradigma experimental para el estudio de las respuestas de ansiedad. La relevancia que
dio Wolpe al condicionamiento pavloviano, con principios de Hull, dio lugar al primer
tratamiento de la TC: la desensibilización sistemática. Pavlov se interesó por la
personalidad ansiosa, teoría que es incorporada por Eysenck (uno de los fundadores de la
TC) en el modelo de umbrales en neuroticismo (los factores genéticos predisponen las
reacciones al entorno estimular).
Kazdin considera las principales aportaciones de Pavlov: 1) la investigación objetiva
de los reflejos condicionados, 2) defensa del objetivismo de la investigación, 3)
demostración de la importancia del aprendizaje en la explicación de la conducta, y 4)
proporcionar un modelo metodológico de la investigación de la conducta humana. Las
principales limitaciones de su teoría son: 1) ignorar otras respuestas autonómicas a
excepción de la salivación y el miedo, 2) no poder explicar empíricamente el escape
11
activo o pasivo, la conducta de evitación o los resultados del castigo, y 3) los aspectos
técnicos del condicionamiento clásico resultan más complejos que la teoría del
aprendizaje competidora (teoría del refuerzo de Thorndike). Watson defendió
enérgicamente el condicionamiento clásico, convirtiéndose en el foco de atención de los
conductistas.
Vladimir M. Bechterev fue el que tuvo mayor repercusión de los autores de la época,
al dar a la reflexología una interpretación más psicológica y funcional considerando
respuestas motoras y estímulos aversivos (en lugar de respuestas glandulares como
Pavlov). Para Bechterev los reflejos (asociativos) constituían la unidad fundamental en
el análisis de la conducta, acuñando el término reflexología (sustituta de la psicología y
cuyo objeto eran las correlaciones humano-ambiente) para diferenciarla del estudio
fisiológico de los reflejos. Betcherev extendió los principios de la reflexología a la
psicopatología.
Las investigaciones de la reflexología no tenían un interés terapéutico, pero se
consideran precursoras de la terapia de conducta.
2.3.2. El conexionismo de Thorndike
Thorndike (1847-1949) ha sido el conductista no-pavloviano americano más
influyente en las tres primeras décadas del siglo XX (criticado por Watson por alusiones
a estados subjetivos del organismo). Skinner fue discípulo de Thorndike. Thorndike
utilizó métodos objetivos y rechazó el estudio de los procesos mentales y la conciencia,
12
centrándose en la adquisición de respuestas inexistentes en el repertorio del organismo
(sin interés en reflejos neuronales). Thorndike y Pavlov tenían diferentes conceptos del
reflejo S-R (estímulo-respuesta), aunque ambos explicaban bien la respuesta
aproximativa (ninguno explicaba bien los efectos del castigo o el aprendizaje de
evitación). La ley del cambio asociativo es muy cercana al modelo de condicionamiento
clásico. La ley del efecto establecía que las respuestas seguidas de satisfacción
quedaban asociadas a la situación (conducta asociada a consecuencias, noción
darwinista), aumentando la probabilidad de ocurrencia (o a la inversa si era seguida de di
confort). Posteriormente matizó la ley del efecto al comprobar que el castigo no
debilitaba la conducta, y se retractó de la ley de la práctica, considerando que la
repetición es un simple facilitador, pero no esencial.
Thorndike es considerado el precursor de la psicología educativa moderna (teoría del
aprendizaje activo = que lo niños aprendan por si mismos).
2.3.3. El conductismo de Watson
John B. Watson (1878-1958) comenzó la revolución conductista en contra del
estructuralismo y el funcionalismo, obviando incluso el estudio de las respuestas
fisiológicas. El conductismo (término acuñado por él) debía ser objetivo y tener lo
siguientes principios: 1) El objeto de la psicología es la conducta manifiesta E-R
(rechazo de la conciencia= alma), 2) metodología de la experimentación animal como
método objetivo en psicología (reflejo condicionado como sustituto de la introspección),
3) el conductismo supone una ruptura con las corrientes anteriores que no describen la
13
conducta en términos observables, y 4) conducta explicada en términos E-R del sistema
nervioso (conducta verbal como reflejos espinales).
La obra La psicología objetiva de Betcherev tuvo un gran impacto en Watson, aunque
el control y la sistematicidad de Pavlov influyeron mucho en él. El trabajo Psychology as
the behaviorist views it (1913) es considerado el acta fundacional del conductismo.
Watson propuso siete estrategias para el pequeño Albert (ver experimento);
deshabituación, halago verbal, adaptación negativa, castigo social, distracción,
condicionamiento directo e imitación social. Mary Cover Jones encontró que las más
efectivas eran asociar el miedo con un estímulo que evocara una respuesta agradable
(Wolpe lo denominó contra condicionamiento por inhibición recíproca) y la imitación
social (modelado) situando al niño con otros niños que se acercaban sin miedo al objeto
temido.
La investigación de Watson no se considera esencial para la TC, siendo su mayor
contribución la comunicativa.
2.3.4. El neo conductismo
Edwin R. Guthrie es considerado el neoconductista más ortodoxo al llevar al extremo
el principio de contigüidad de estímulos (emparejamiento). En The psychology of
learning exponía técnica para romper hábitos o desaprender conductas mediante la
presentación progresiva de estímulos (desensibilización sistemática), o usando el
14
emparejamiento con estímulos que provocan una respuesta incompatible (inhibición
recíproca de Wolpe). También presentó estímulos hasta que dejase de provocar
respuesta.
Clark L. Hull (1884-1952) planteó la construcción de una teoría formal de la conducta
creyendo haber identificado la ley fundamental del aprendizaje como principio básico de
todas las ciencias. Hull introdujo las variables intervinientes entre el E y el R. Las
principales variables intervinientes fueron la fuerza del hábito y el impulso (estado de
activación), cuya reducción da lugar al reforzamiento. El hábito se establece por la
relación entre una respuesta y la reducción del impulso, que opera como reforzamiento.
Su teoría unifactoral del aprendizaje defendía que el refuerzo (reducción del impulso) y
no la contiguidad era el factor fundamental del aprendizaje. Su relevancia en la TC tiene
que ver con su teoría hipotético-deductiva y por integrar la ley el efecto de Thorndike en
el paradigma de condicionamiento de Pavlov.
Tolman tuvo una gran influencia en la psicología de la Gestalt y defendió que los que
se producía en el aprendizaje era una asociación E-E y no E-R. Los organismos no
aprenden conductas concretas, sino significados (expectativas) sobre los estímulos que
se relacionan con una meta. Realizó un acercamiento más holístico hacia la conducta.
Introdujo también el concepto de variable interviniente (cognitivo) como nexo entre el E
y la R que ayuda a determinar la conducta.
El neoconductista más influyente es O. Hobart Mowrer al formular la teoría de los
dos factores o teoría bifactorial del reforzamiento, que mantiene la existencia de dos
15
tipos de aprendizaje: el aprendizaje de señales por contigüidad (cond. Clásico o CC), y el
aprendizaje de soluciones por reforzamiento (emisión de respuestas voluntarias que
reducen los impulsos). Mowrer asignó al miedo (impulso secundario adquirido por CC)
un papel mediador en la conducta de evitación. La importancia de la teoría bifactorial
para la TC es poder explicar las conductas de evitación que se producen en diversos
trastornos, así como el tratamiento de la enuresis con demostrada eficacia.
Otras aportaciones a la TC fueron la aplicación de la práctica negativa (Wakehan,
Dunlap) para la eliminación de conductas indeseables (tics o tartamudez)., los trabajos
de Max sobre desviaciones sexuales, o la terapia del reflejo condicionado de Salter. El
condicionamiento clásico alcanzó su hegemonía en torno a 1940, antes de constituirse
formalmente la Terapia de Conducta.
2.3.5. Skinner y el condicionamiento operante
Skinner (psicólogo más influyente del siglo XX) introdujo por primera vez el término
Terapia de Conducta en la literatura psicológica. La clasificación que hizo Skinner del
aprendizaje estaba basada en los paradigmas de Pavlov y Thorndike, señalando que
había ciertas áreas donde los dos condicionamientos no se distinguían. La diferenciación
entre cond. clásico y operante dirigió la atención hacia la conducta operante. Desarrolló
una metodología, el análisis experimental de la conducta, centrado en las relaciones
entre comportamiento y estímulos ambientales (sin referirse a constructos inferidos, sólo
a relaciones funcionales). Esto dio lugar a un ambientalismo radical culminando en el
libro Science and human behavior que marcaría el inicio del desarrollo de la Terapia de
16
Conducta en EEUU (cond. operante para solucionar trastornos). El análisis experimental
de la conducta dio origen a la orientación denominada análisis conductual aplicado.
CAPITULO II
3. EVOLUCIÓN DE LA TERAPIA DE CONDUCTA
17
Racham resumió la evolución conceptual de la TC en tres estadios, y O’Donohue en tres
generaciones. La primera generación de terapeutas está relacionada con las teorías del
aprendizaje, el análisis conductual aplicado y el neoconductismo mediacional, en definitiva la
extrapolación de los principios de aprendizaje a al clínica. La conducta normal y anormal se
considera generada y mantenida por los mismos principios de aprendizaje. Las técnica de
exposición, desensibilización sistemática, técnicas operantes, y biofeedback fueron
desarrolladas en este periodo.
La segunda generación está marcada por la heterogeneidad y recoge a quienes tratan de
superar deficiencias y limitaciones de las teorías de aprendizaje, aportando elementos de la
psicología experimental, cognitiva y social. Con la segunda generación de terapeutas se
produce el distanciamiento de los clínicos de la investigación básica sobre aprendizaje (más
clínico y menos investigadores). El desarrollo de procedimientos de intervención efectivos
pasa a ser prioritario (brecha entre ciencia y hacer clínico, ausencia de progreso en teorías de
aprendizaje). Se aportó la teoría del aprendizaje social y las de enfoque cognitivo.
La tercera generación de terapeutas (hasta la actualidad) buscan nuevas alternativas
terapéuticas: concepto de multiplicidad de estímulos y contingencias, y de contingencias
competidoras pasa a ser central. Se intenta fomentar la relación entre la investigación básica
y la aplicación clínica. Algunas terapias de este periodo son las terapias contextuales,
psicoterapia analítica funcional, terapia de aceptación y compromiso, y mindfulness
(conciencia plena). A esta tercera generación pertenecen los nuevos desarrollos del enfoque
cognitivo con carácter constructivista que se apartan de las bases racionalistas de los modelos
18
cognitivos anteriores. La mayor parte de la práctica clínica está guiada por el empirismo
(criterios de eficacia y efectividad).
3.1. PRIMERA GENERACIÓN: EL SURGIMIENTO DE LA TERAPIA DE
CONDUCTA
3.1.1. El surgimiento en Sudáfrica
Joseph Wolpe (formación psicodinámica, pero experimentó con animales) es el
principal exponente de la Terapia de Conducta en este entorno. La base de sus
investigaciones se centra en el trabajo sobre neurosis experimentales de Masserman y la
obra de Hull. Wolpe propuso el principio teórico de la inhibición recíproca como base de
la intervención para la neurosis: la desensibilización sistemática. Aunque fue propuesto
anteriormente, Wolpe lo sistematiza para humanos usando la relajación, las respuestas
asertivas y sexuales como respuestas incompatibles con la ansiedad.
La técnica desensibilización sistemática fue recogida en detalle en su obra
Psicoterapia por inhibición recíproca donde aportaba datos de su eficacia. La DS incluía
la aproximación gradual a los estímulos evocadores de la ansiedad, así como la
presentación del material ansiógeno en la imaginación o con el uso de hipnosis, y se
basaba en procesos de aprendizaje que eran explicados de manera precisa, detallada y
científica. La construcción de la DS representa el comienzo real de la moderna TC.
Rachman (UK) y Lazarus (EEUU) colaboraron en la difusión de la DS.
3.1.2. El surgimiento en Inglaterra
19
En los años 50 en el Reino Unido un grupo de personas (Yates, Shapiro) en torno a
H.J. Eysenck llevaban a cabo aplicaciones prácticas de los principios de la TC. Usaron
técnicas como la exposición, aproximaciones sucesivas o la práctica negativa. Este grupo
de investigadores fue prolífico y representó la aproximación neoconductista
medicacional con énfasis en la metodología de investigación rigurosa. Llevaron a cabo
un análisis comparativo entre psicoterapia freudiana y terapia de conducta en el artículo
The effects of psychoterapy: an evaluation y en Learning theory and behaviour
therapy. Los trabajos de Eysenck en el desarrollo de modelos empíricos de personalidad
constituyen un esfuerzo por integrar los principios de aprendizaje (Pavlov), la actividad
biológica y la identificación de características personales estables.
El grupo de Maudsley destaca por su rigor metodológico y su concepción del
psicólogo como un investigador. Eysenck se centró más en investigaciones teóricas con
grandes grupos de sujetos, mientas que Shapiro (rechazó los test estándar) se centró en
aspectos clínicos de casos individuales (defensa del caso único).
La mayor parte de la aportación británica se ajusta más a la flexibilidad del
neoconductismo mediacional y el conductismo metodológico, que al radical. Integraron
estímulos, respuestas y constructos como la ansiedad, el miedo o la personalidad en las
explicaciones.
3.1.3. El surgimiento en los Estados Unidos de Norteamérica
20
La aparición de la TC resultó más difusa y gradual que en los casos anteriores. El
libro Science and human behavior de Skinner como inicio de la TC. Skinner descarta
apelar a constructos emocionales mediadores. Distinguió dos tipos de respuestas:
respondientes (que se provocan) y operantes (que se emiten), y dos tipos de
condicionamiento: el tipo E (o E-R pavloviano) y el tipo R (o R-E) en el que el
reforzamiento correlaciona con una respuesta de tipo operante (mayor relevancia a lo
que ocurre tras la respuesta). El análisis experimental de la conducta se basa en estudios
de caso único. Priorizó la inducción frente a la deducción como estrategia de teorización
en psicología (consideró que las teorías imponían moldes a la realidad). No negó la
existencia de variables cognitivas, pero no se interesó por ellos por la falta de métodos
de estudio apropiados. Desecho el papel mediador de las variables cognitivas y
fisiológicas sobre la conducta.
Skinner dio lugar al área más relevante de la TC: el análisis conductual aplicado
(ingeniería de la conducta). El análisis conductual aplicado ha proporcionado a la praxis
de la TC tres contribuciones fundamentales: 1) Técnicas y programas basados en el
control de contingencias, 2) El análisis funcional. Aunque se sitúa el origen de la
evaluación y análisis conductual en la obra de Kanfer y Sslow (Behaviour analysis), su
procedencia se sitúa en Skinner, y 3) Interés sobre los datos objetivos como elemento de
estudio (inducción frente a deducción), interesándose por las conductas frente a las
etiquetas diagnosticas.
3.1.4. Consideraciones sobre la primera generación de terapeutas de conducta
21
La primera generación presenta rasgos comunes: 1) Extensa base de conocimientos
sobre investigación de aprendizaje que exhiben todos los clínicos, 2) aplicación clínica
de los resultados más actuales, y 3) visión de la aplicación clínica como formando parte
de un programa de investigación y terapia más general.
El estudio de Paul (1966) sobre la efectividad de la DS puede considerarse como la
primera investigación de la historia en la que se demostró la efectividad de un
procedimiento por encima del placebo y el no tratamiento.
La incapacidad para encontrar explicación y alternativas terapéuticas adecuadas en
otros trastornos hicieron surgir un malestar que derivó en la búsqueda de otras fuentes
explicativas. Con el éxito de la TC nace un nuevo tipo de profesional, más clínico y
menos investigador, con menor formación básica.
3.2. SEGUNDA GENERACIÓN: EL PAPEL DE LOS ASPECTOS COGNITIVOS EN
TERAPIA DE CONDUCTA
En torno a 1970 se inicia una fase de apertura hacia los aspectos cognitivos y sociales.
Lazarus fue de los primeros en argumentar que los principios de aprendizaje eran
insuficientes y se debían interesar por otras áreas de la psicología (emociones, memoria,
etc..). El distanciamiento de la investigación básica en esta época constituye todavía hoy
uno de los escollos más relevantes para el avance teórico-conceptual de la TCC. Los
desarrollos teóricos más representativos en esta fase son las teorías del aprendizaje social
de A.Bandura y el enfoque cognitivo en TC.
22
3.2.1. El aprendizaje social de Bandura
La aportación de Bandura estriba en plantear la posibilidad de aprendizaje a través de
la observación (imitación) como forma de superar las limitaciones establecidas por la
forma experiencial de la adquisición de comportamientos. Su teoría cognitiva social
refleja la contribución de los procesos cognitivos de pensamiento a la emoción y la
conducta humana.
En el condicionamiento vicario (observacional) los eventos estimulares se
transforman en representaciones simbólicas que, ante determinadas señales ambientales,
se reproducen conductualmente. El aprendizaje se conceptualiza a través de la metáfora
del procesamiento de la información, siendo el modelo el input y la ejecución conductual
el output, interponiéndose entre ambas una serie de procesos internos como atención,
retención, producción y motivación. Bandura diferencia entre aprendizaje y ejecución,
haciendo depender la ejecución de la conducta aprendida (que permanece latente) del
reforzamiento. El aprendizaje vicario es un condicionamiento superior, no es resultado
de la experiencia directa, y la mayor parte de la conducta humana se adquiere de este
modo. La imitación ya fue recogida por Skinner como un caso de discriminación
operante sin recurrir a procesos cognitivos.
Bandura formula el principio de determinismo recíproco, es decir, la existencia de
influencia recíproca entre el comportamiento y el medio, mediada por los procesos
cognitivos del individuo. Esta influencia se realiza de forma sincrónica entre todos los
elementos.
23
Otra contribución de Bandura fue el término auto-eficacia (proceso central del
cambio terapéutico) y su relación con el tratamiento. La auto-eficacia se define como las
expectativas de eficacia (juicios de cada individuo sobre su capacidad para realizar la
conducta requerida para producir un resultado). Es diferente al concepto expectativas de
resultado, que es la convicción del sujeto acerca de que una conducta determinada
conducirá a ciertos resultados. La percepción de autoeficacia determina el esfuerzo
realizado y la persistencia, y a su vez, está basada en cuatro fuentes: los logros de
ejecución, la experiencia vicaria, la persuasión verbal, y el estado fisiológico o actividad
emocional.
La principal crítica de este constructo son de tipo tautológico (conducta-expectativas-
conducta) y la diferenciación entre expectativas de auto-eficacia y de resultado. Bandura
rebajó las pretensiones originarias como mecanismo decisivo en el cambio.
Bandura fue el impulsor de los aspectos cognitivos y de la noción de autocontrol. Las
aportaciones terapéuticas de Bandura son todas aquellas basadas en el aprendizaje
vicario (técnicas de modelado) y técnicas de autocontrol (entrenamiento asertivo,
entrenamiento en habilidades sociales y terapia de grupo conductual).
3.2.2. El surgimiento de las terapias cognitivas
La imaginación de las situaciones temidas en la DS supone un primer paso en la
introducción de los aspectos cognitivos en la primera generación. Posteriormente, el
24
conductismo mediacional (E-O-R) introdujo variables internas moduladoras de la
respuesta al estímulo. Estos planteamientos consideran los aspectos cognitivos como
conductas encubiertas. A comienzos de los 70 se le empieza a dar mayor relevancia a los
elementos cognitivos, siendo los siguientes elementos los antecedentes de este cambio:
Insatisfacción con la referencia al aprendizaje y a la conducta observable
como elementos básicos y únicos de consideración clínica. Los mecanismos
que se habían supuestos como responsables de a eficacia de algunas técnicas
son puestos en entredicho. Enfoque de la primera generación considerado
reduccionista.
La insatisfacción con los resultados de las técnicas más conductuales de la
primera generación (control de contingencia, exposición y DS) al aplicarse a
problemas de afecto negativo (depresión).
Asume el conductismo covariante de Homme (1965) que señala que un
estímulo puede provocar dos respuestas distintas (abierta y encubierta), que
covarían entre ellas.
Psicología cognitiva como una metodología científica rigurosa. Modelo del
procesamiento de la información.
El rasgo común a todos los modelos cognitivos es la consideración de la cognición
como elemento determinante de la conducta. Los psicólogos cognitivos consideran que
el aprendizaje es mucho más complejo que la formación de asociaciones E-R. El que
aprende, entre otras cosas, encaja la nueva información en un marco organizado de
conocimiento acumulado (esquema).
25
Las terapias cognitivas son diversas, tienen orígenes dispares y carecen de un marco
teórico unificador que les otorgue cohesión como modelo teórico general. Una de las
clasificaciones más conocidas de la terapias cognitivas es la Mahoney y Arnkoff (1978):
Técnicas de reestructuración cognitiva: están centradas en la identificación y
cambio de las cogniciones (creencias irracionales, pensamientos
distorsionados o autoverbalizaciones negativas). Enseñan al paciente a pensar
de la manera correcta, atacando los errores o distorsiones en el procesamiento
de la información. Se incluyen: la Terapia Racional Emotiva de Ellis, la
Terapia Cognitiva de Beck, la Reestructuración Racional Sistemática de
Goldfried y el Entrenamiento en Auto-instrucciones de Meichenbaum. Beck
(terapia cognitiva para la depresión) y Ellis son los terapeutas más
emblemáticos de la orientación cognitiva.
Técnicas para el manejo de situaciones: persiguen enseñar habilidades para
que un individuo pueda afrontar adecuadamente diversas situaciones
problemáticas como las caracterizadas por el estrés o el dolor. Como
ejemplo: Entrenamiento en inoculación de estrés de Meichenbaum y técnicas
de Manejo de Ansiedad de Suinn. La aportación de Meichenbaum está basada
en el uso del lenguaje como instigador de conductas a traves del
Entrenamiento en Auto-instrucciones.
Técnicas de solución de problemas: dirigida a corregir el modo en que la
persona aborda los problemas, facilitándole un método sistemático para
resolver este tipo de situaciones. Se incluyen la Terapia de Solución de
26
problemas sociales de D’Zurrilla, la Terapia de Solución de Problemas
Interpersonales de Spivack y la Ciencia Personal de Mahoney.
3.2.3. Consideraciones sobre la segunda generación de terapeutas de conducta
A principios de los años 80 se podían identificar cuatro enfoques de intervención
surgidos en la generación anterior y esta: análisis conductual aplicado, el conductismo
mediacional, la teoría del aprendizaje social y las terapias cognitivas. En esta época
aumentó el interés en la eficacia y efectividad de los procedimientos utilizados. Se
produjo una expansión a nuevas áreas como la Medicina conductual, el área laboral o la
comunitaria.
3.3. TERCERA GENERACIÓN: PANORAMA ACTUAL DE LA TERAPIA
COGNITIVO CONDUCTUAL
Desde un punto de vista conceptual asistimos a un cambio sustancial que se evidencia
en la polarización de los enfoques teóricos de la TCC, con los nuevos desarrollos del
análisis conductual aplicado, las llamadas terapias contextuales, y las nuevas
derivaciones de los modelos cognitivos, influidos por las teorías del aprendizaje
constructivistas. Aunque ambas posiciones parte de premisas epistemológicas diferentes,
se identifican por la influencia de un nuevo seitgeist postmodernista, responsable del
contexto filosófico del constructivismo. Los fundamentos teórico-conceptuales de
algunas técnicas (relajación, paradójicas, hipnosis) no están claros. El modo de
intervenir más frecuente se fundamenta en dictámenes de eficacia y efectividad
(Lazarus).
27
3.3.1. Estado actual de las Terapias Cognitivas
Es necesario acercarse a las bases epistemológicas que han guiado el quehacer
terapeutico. Meichenbaum considera que las terapias cognitivas se han ajustado a tres
metáforas básicas que tratan de describir la naturaleza de las cogniciones:
Metáfora del condicionamiento: cogniciones como conductas encubiertas
(covariantes, Homme) y como auto-enunciados encubiertos. A través de ella
se explica las técnicas del condicionamiento encubierto de Cautela o la técnica
de parada de pensamiento de Mahoney.
Metáfora del procesamiento de la información: propia de la segunda
generación, considera la mente como una computadora y es la base de las
terapias de reestructuración cognitiva (Beck y Ellis). Desde un punto de vista
epistemológico estas terapias parten de la existencia de una realidad
independiente del sujeto, que puede captarse de forma objetiva mediante un
análisis lógico y racional de los datos (distorsiones de la realidad como
problema).
Metáfora de la narración constructiva: Articula las terapias cognitivas
constructivistas y es propia de la tercera generación. No existe una realidad
objetiva al margen de nuestros procesos de conocimiento (realidad como
significados particulares del individuo). El papel del terapeuta será el de guiar
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al cliente y ayudarle a ser consciente de cómo crea su realidad y de las
consecuencias de esa construcción. La historia que construyen es lo
verdaderamente relevante para el proceso adaptativo (no son los síntomas de
la depresión, ira o ansiedad los que interfieren con el funcionamiento, sino lo
que los pacientes se dicen y dices a otros sobre sus reacciones).
Reda y Mahoney dividen las terapias cognitivas en dos grupos: enfoques
asociacionistas (Beck, Ellis, Meichenbaum) y enfoques constructivistas que plantean una
concepción activa de la mente. El enfoque racionalista recogería los modelos de
reestructuración cognitiva y los cognitivos conductuales.
El referente conceptual de los modelos constructivistas son las teorías evolucionistas
y motrices de la mente (organismos como creadores y productos de su ambiente).
Mahoney, impulso del constructivismo, considera que dicho enfoque permite: 1) adoptar
una visión más activa de la cognición frente a una más representacional y reactiva, 2)
enfatizar la existencia de procesos nucleares tácitos, y 3) pensamientos, sentimientos y
conducta son expresiones interdependientes del ciclo vital.
Entre las terapias constructivistas se ha de citar la Terapia Cognitivo-Estructural o
Psicoterapia Estructural de Guidano, la Terapia de los Constructos Personales de
Neimeyer (constructos personales de Nelly) y la Psicoterapia Constructiva de Mahoney.
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Las terapias cognitivas son las más ampliamente utilizadas. Algunas de las críticas a
las terapias cognitivas son las siguientes: 1) La falta de definición en imprecisión en los
términos utilizados desde el propio enfoque cognitivo (procesos, estructuras, productos),
2) la deficiente sustentación en los conocimientos provenientes de la psicología
cognitiva. Las terapias cognitivas surgieron poco antes, o al mismo tiempo, que los
principales logros de la psicología cognitiva. 3) La falta de datos sobre la existencia de
cambios cognitivos reales en las estructuras, procesos y contenidos después de las
terapias cognitivas, y 4) las dificultades metodológicas derivadas de la evaluación de las
cogniciones y de los cambios producidos mediante procedimientos cognitivos.
3.3.2. El enfoque contextual
Los nuevos desarrollos del análisis aplicado de conducta han recibido diversas
denominaciones, tales como análisis de conducta clínica, enfoque contextual, o
conductismo contextual en el que se enfatiza el peso del contexto en la determinación y
explicación de la conducta (terapias de tercera generación).
El enfoque contextual toma su nombre de su sustentación en el paradigma del
contextualismo funcional y se caracteriza por su ambientalismo radical. El enfoque
contextual ha vuelto los ojos a la investigación sobre aprendizaje, tratando de tener en
cuenta los desarrollos de ésta. Estos planteamientos han llevado a cuestionar la analogía
entre el aprendizaje animal y humano por considerarse reduccionista (conductas
simples), centrándose en el estudio del aprendizaje humano (aprendizaje discriminativo,
valor informativo de los reforzadores, condicionamiento controlado mediante
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información y aprendizaje gobernado por reglas, conducta verbal). Dentro del área del
lenguaje están teorías como la Teoría de los Marcos Relacionales que sirven de base a la
Terapia de Aceptación y Compromiso. Las tres terapias más importantes dentro de este
enfoque son:
La Psicoterapia Funcional Analítica: resalta la capacidad terapéutica de la
interacción psicólogo-paciente. El intercambio de respuestas y su valor funcional
son el elemento principal de la terapia. Destacan el que el psicólogo debe
responder al paciente de un modo similar a como ocurre en el medio ambiente
del paciente, y no de una forma terapéuticamente correcta. Especialmente útil en
problemas recurrentes y en problemas de difícil definición, como los de
personalidad.
La terapia de Aceptación u compromiso (ACT): intento de eliminar el control
que los pensamientos y emociones tienen sobre la conducta, tratando de este
modo de dar más importancia a las contingencias externas de la conducta.
Dirigida a trastornos por evitación experiencial.
La terapia de Conducta Dialéctica: basada en las dos anteriores, está dirigida a
facilitar (moldear) formas adecuadas de expresión emocional en personas con
déficit en este ámbito (personalidad límite).
En contraposición con las áreas clásicas de intervención, gran parte del campo de
trabajo de las terapias contextuales se centra en problemas con un alto grado de
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complejidad o de difícil delimitación, como son los trastornos de personalidad (la
interacción interpersonal durante la terapia pasa a ser el elemento fundamental). Los
procedimientos más utilizados durante el proceso de la Terapia de Aceptación y
Compromiso son las metáforas (procedencia cognitiva).
El enfoque contextualista trata de buscar su fundamentación en la investigación
básica sobre aprendizaje, tratando de retomar la teorización abandonada durante los años
precedentes. Las terapias contextuales toman las nociones sobre el proceso emocional
que aporta la psicología básica como conducta legítima con un sentido adaptativo (en el
enfoque cognitivo-conductual clásico se realiza desde una perspectiva racional). Algunas
críticas a la orientación contextual son:
Carencia de sistematización: En conjunto las terapias contextuales no presentan
procedimientos muy sistematizados, sin fases específicas. La puesta en práctica
depende de variables del terapeuta y del paciente. Desde su seno apelan a las
limitaciones de las estrategias de investigación tradicionales de comparación de
grupos y las medidas cuantitativas, decantándose por el estudio de caso único.
La relación entre principios de aprendizaje y las terapias contextuales es una
relación post hoc, es decir, inversa al proceso que caracterizo a la primera
generación de la TC donde primero eran descubiertos los principios de
aprendizaje y después se aplicaban a la clínica.
Problemas metodológicos en los estudios de eficacia (menos rigurosa que en el
enfoque cognitivo-conductual, el tamaño del efecto para ACT y para la terapia de
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conducta dialéctica). Según Ost, ninguna de las terapias de tercera generación
cumple los criterios para convertirse en un tratamiento con apoyo empírico.
Escasez de estudios controlados sobre procesos y ausencia de evidencia clara
acerca de los principios responsables del cambio sugeridos.
3.3.3. Consideraciones sobre la tercera generación de terapeutas de conducta
Las terapias contextuales tienen una concepción del conocimiento y de la percepción
del individuo que resulta similar a las propuestas constructivistas de la terapia cognitiva.
Las terapias cognitivas constructivistas y contextuales están mostrando gran utilidad en
el abordaje de trastornos realmente difíciles.
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CONCLUSIONES
La importancia de los estudios de Pavlov está relacionada con haber demostrado, por una
parte, que el condicionamiento experimental podía producir respuestas neuróticas, y por
otra, que la aplicación sistemática del contracondicionamientopodía eliminarlas.
La evolución de la TC se puede entender en términos de generaciones:
– Primera generación: los procedimientos terapéuticos se derivan de los principios del
aprendizaje clásico y operante.
– Segunda generación: marcada por la relevancia de las variables cognitivas en los
modelos de comportamiento y por acercamientos terapéuticos que las convierten en el
foco de intervención.
– Tercera generación: aglutina perspectivas terapéuticas constructivistas y contextuales.
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RECOMENDACIONES
La TCC pone el énfasis en los determinantes actuales del comportamiento, no obstante,
tiene en cuenta los factores históricos que explican por qué se está dando la situación
actual.
El objetivo de la intervención es el cambio conductual, cognitivo y emocional,
modificando o eliminando conductas adaptadas cuando éstas no se producen. Para ello, la
intervención también puede dirigirse a modificar los procesos cognitivos que están a la
base del comportamiento.
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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contemporary research. Baltimore, MD: University Park Press. (Trad.: Historia de la
modificación de conducta, Desclée De Brouwer, 1983).
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En V.E. Caballo (Ed.), Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Madrid:
Siglo XXI.
Labrador, F.J., Echeburúa, E. y Becoña, E. (2000). Guía para la elección de tratamientos
psicológicos efectivos. Hacia una nueva psicología clínica. Madrid: Dykinson.
Botella, C. (1987). Modelos constructivistas en terapia cognitiva: actualidad y valo- ración.
Psicologemas, 1, 107-143.
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