José Dolores Estrada Vado
José Dolores Estrada Vado
(Nandaime, 16 de marzo, 1792 - José Dolores Estrada Vado
Managua, 12 de agosto, 1869) fue un
militar nicaragüense que dirigió a los
patriotas en la histórica victoria de la
Batalla de San Jacinto contra los
filibusteros del aventurero
estadounidense William Walker, el 14
de septiembre de 1856. Es un Héroe
Nacional de Nicaragua.
Índice
Nacimiento
La batalla de San Jacinto en 1856
General de Brigada y exilio
Ascenso a General de División y
muerte
General de División José Dolores Estrada Vado
Se le declara Héroe Nacional
General de División
Traslado de sus restos
Años de servicio 1824 - 1869
Formas de honrar al héroe
Apodo Cincinato Nicaragüense
Véase también Lealtad Militar
Referencias Condecoraciones Héroe Nacional de
Fuentes Nicaragua
Conflictos Batalla de San Jacinto
(1856)
Nacimiento Guerra Nacional de
Nicaragua
Nació el 16 de marzo de 1792 en
Información
Nandaime, en el actual departamento
Nacimiento 16 de marzo de 1792
de Granada, Nicaragua. Hijo de
Nandaime, Intendencia
Timoteo Estrada y Gertrudis Vado.
de León
Ya para 1824 aparece en el movimiento (actual Nicaragua)
de Juan Argüello al que respaldó frente Fallecimiento 12 de agosto de 1869
a Manuel Antonio de la Cerda para (77 años)
ocupar el cargo de Jefe de Estado. Managua, Nicaragua
Durante estas luchas alcanzó el grado Otras Agricultor
de Sargento a la edad de 35 años, el ocupaciones Militar
dato permite establecer como sus Generalísimo del Ejército de
ascensos fueron a avanzada edad hasta Operaciones de La
llegar a General de División. República de Nicaragua
Junto con los Generales Tomás Martínez Guerrero y Fernando Chamorro, jefes máximos
del denominado Ejército del Septentrión, participa en la toma de las decisiones militares
que determinarían el curso de la guerra civil que luego sería guerra nacional contra el
filibustero William Walker. El 15 de abril de 1856 participa en los combates de Pueblo
Nuevo (Estelí) y otra vez es herido.
La batalla de San Jacinto en 1856
Los filibusteros de William Walker, instalados en la
ciudad de Granada, se abastecían de carne en las
haciendas de ganado ubicadas al norte y al este del
Lago Xolotlán, las cuales estaban en el departamento
de Granada (el cual lo formaban los actuales
departamentos de Granada, Masaya, Carazo y
Managua), hasta 1875 se creó el departamento de Cuadro al oleo La pedrada de
Managua. El 29 de agosto de 1856 (según el testimonio Andrés Castro o La Batalla de
del capitán Carlos Alegría) un grupo de 100 legitimistas San Jacinto, hecho por el pintor
chileno Luis Vergara Ahumada
al mando del Coronel José Dolores Estrada salió de
en 1964, que se conserva en la
Matagalpa, por órdenes del General Tomás Martínez, casa hacienda. Estrada aparece
para impedir que los filibusteros robaran el ganado en segundo plano, con una
(cometían el delito de abigeato) llegando a la hacienda espada, junto al brazo izquierdo
San Jacinto ese mismo día por la tarde. Esta le del filibustero que es derribado
pertenecía a don Miguel Bolaños, tatarabuelo del ex por la pedrada de Castro en
Presidente de Nicaragua Ingeniero Enrique Bolaños primer plano.
Geyer, quien gobernó al país en el periodo 2002-2007.
El 5 de septiembre, al amanecer, llegó un escuadrón de rifleros a caballo para atacar la
hacienda en una escaramuza. Iban dirigidos por el Coronel Edmund McDonald, junto
con el Capitán William P. Jarvis. Los legitimistas, armados con fusiles de chispa,
rechazaron el ataque de los filibusteros, teniendo estos 6 muertos y varios heridos
durante el ataque, Jarvis resultó mortalmente herido. Los patriotas tuvieron un muerto y
3 heridos. William Walker escribió en el capítulo 9 de su libro “La guerra en Nicaragua”
que eran 40 jinetes los atacantes; el teniente Alejandro Eva dice en su testimonio escrito
en 1889 que era 60 y Estrada, que menciona que eran más de 120 filibusteros, escribió
ese mismo día el siguiente Parte Oficial:
Parte oficial del combate del día 5 de septiembre
Matagalpa, Septiembre 7 de 1856. Sr. Ministro de la Guerra del
Gobierno Constitucional. Del General en Jefe del Ejército Libertador
de la República. El señor Comandante expedicionario sobre Tipitapa
me dice lo que copio:
¨Señor General en Jefe del Ejército Libertador D.U.L. [Dios-Unión-
Libertad] San Jacinto, Septiembre 5 de 1856. Del Comandante de la
División de Operaciones. Al amanecer del día de hoy atacado el
enemigo en número de más de ciento veinte hombres, según los
informes tomados guerrillas que desplegaron y terreno que
ocuparon. El ala derecha nuestra fue el blanco de sus tiros y su
objeto principal, parapetándose en el pequeño monte del abra; pero
después de dos horas y media de un fuego muy nutrido en que fue
preciso contener con espada en mano a nuestros soldados dentro del
límite que yo les había señalado, huyó despavorido por distintas
direcciones, dejando en nuestro poder quince rifles, muchas paradas,
cuatro espadas, un botiquín con su correspondiente repuesto de
medicinas, un estuche de cirugía, quince bestias mulares y otras
tantas caballares con sus correspondientes monturas, diez botes de
latas y otros muebles de menos importancia como chamarras,
gorras, sombreros, cuchillos, espuelas, botas y pistolas
descompuestas.
Durante el fuego y su primera carga dejaron seis muertos, y una
porción de heridos que cargó el enemigo con ellos, y se entiende que
serían de alguna consideración por el cuidado con que los llevaban y
por el pavor que se introdujo luego que fueron reconocidos. De los
muertos referidos se han conocido al cirujano y dos oficiales.
Después de la acción mandé perseguirlos, y estos detalles los
comunicaré cuando regrese el Capitán Bartolo Sandoval que fue
encargado de esta Comisión. Por nuestra parte tuvimos la pérdida
del intrépido Cabo 1ro. Justo Rocha, de Managua, y heridos, no de
mucha gravedad, el bravo Capitán Carlos Alegría, el Ayudante
Abelardo Vega y el soldado Crescencio Ramírez. Ninguna
recomendación especial sería bastante para explicar el valor y
denuedo de los oficiales y tropa de esta división, puesto todos se han
portado y correspondido a la denominación que se les ha dado. Yo
felicito al Supremo Gobierno por el triunfo de sus armas. Soy del
señor General, atento y obediente servidor. J. Dolores Estrada.
Lo digo a U. S. para que le sirva elevarlo al conocimiento de S. E. el
señor Diputado Presidente, y aceptar las muestras de respeto y
consideración con que soy de U. S. atento servidor. (firmado)
Fernando Chamorro Conforme. Ministerio de la Guerra del Gobierno
Constitucional de la República de Nicaragua. Matagalpa, Septiembre
16 de 1856. El Jefe de Sección.
Ignacio Padilla.1
El 11 de septiembre llegó una compañía de 60 indios flecheros, desde Matagalpa, al
mando del capitán Francisco Sacasa. Esto se debió a que Estrada solicitó refuerzos a
Martínez, de acuerdo al testimonio del capitán Carlos Alegría. Según el testimonio de
Walker en su libro "La guerra en Nicaragua" los 300 filibusteros salieron de Granada la
tarde del día siguiente, el 12, pasaron por Masaya y en Tipitapa acamparon el 13, para
atacar la hacienda la mañana del día siguiente. El 12 en la ciudad de León el general
Tomás Martínez, jefe del Partido Legitimista, y Máximo Jerez Tellería, jefe del Partido
Democrático, habían firmado el Convenio de Unión de sus partidos para así juntos
expulsar del país a Walker.
Al amanecer del 14 de septiembre llegaron los filibusteros a San Jacinto, en medio de la
neblina; el cabo Faustino Salmerón, que era el vigía, los divisó y corrió a la casa hacienda
cuando los 160 legitimistas estaban desayunando, avisando al Coronel Estrada que el
enemigo en número de 300 hombres venía por el sur por lo que el grupo se tendió en 3
posiciones: el corral de piedra junto al costado oeste de la casa hacienda, capitaneado por
el capitán Liberato Cisne, la casa hacienda defendida por el capitán Francisco de Dios
Avilés y el corral de madera (esquina opuesta a la esquina sureste de la casa) defendido
por Francisco Sacasa. Se les dio la orden de no disparar hasta que el enemigo estuviese
cerca, pues el alcance eficaz de los fusiles de chispa era de 60 metros. Los filibusteros,
que casualmente habían recibido la misma orden, se habían dividido en 3 columnas para
el ataque y a las 7 de la mañana atacaron los tres frentes: la primera, bajo las órdenes del
teniente coronel Byron Cole y del teniente Robert Milligan, atacó el flanco izquierdo del
corral de madera; la segunda, al mando del mayor Calvin O’Neal, avanzó por el frente (la
casa hacienda) y la tercera del capitán Lewis D. Watkins en la dirección del flanco
derecho, donde se unía el corral de madera con el cerco de piedra. Después de las
primeras horas, los combates se hicieron cada vez más fuertes y sangrientos,
imponiéndose la lucha cuerpo a cuerpo; a las 9 a. m. las fuerzas filibusteras lograron
romper la defensa del flanco izquierdo, ante ello el coronel Estrada maniobró con las
tropas y los oficiales Miguel Vélez, Alejandro Eva y Adán Solís para reforzar esta
posición. La lucha era tan violenta y a falta de municiones, muchos siguieron el ejemplo
de Andrés Castro, quien derribó a un filibustero de una certera pedrada.
Pero la situación era crítica para los nacionales. Las columnas filibusteras a las 10 de la
mañana, cuando habían roto el cerco de defensa, iniciaron un reagrupamiento para
concentrar sus esfuerzos principales en esa dirección. Ante esta situación, Estrada tomó
la iniciativa y decidió enviar al capitán Liberato Cisne, al teniente José Ciero y al
subteniente Juan Fonseca con sus escuadras, quienes atacaron por la retaguardia a los
filibusteros gritando ¡Viva Martínez ! ¡Viva Nicaragua!, cargaron a la bayoneta con
arrojo admirable y les hicieron una descarga de fusilería; el ataque asustó a la yeguada y
los potros de la hacienda que estaban en la vecina loma; Ciero dice en su testimonio que
el teniente coronel Patricio Centeno y un oficial Flores de Granada traían a los caballos.
Los filibusteros al creer que llegaban refuerzos huyeron en retirada, con dirección a la
hacienda San Ildefonso, cerca de Tipitapa. El capitán Bartolo Sandoval y el teniente
Miguel Vélez, montados en bestias capturadas, realizaron la persecución junto con otros
soldados que iban a pie y a caballo. Esta acción fue tan violenta que el sargento Francisco
Gómez cayó muerto de fatiga. Sin embargo, producto de la persistencia de los
nicaragüenses en lograr una contundente victoria, lograron dar muerte al jefe de la tropa
filibustera Byron Cole, muerto por el cabo Faustino Salmerón según Alejandro Eva,
aunque Ciero diga que fue 2 días después el 16 de septiembre a las 6 a. m. en San
Ildefonso. Los resultados de la batalla de cuatro horas se fueron reflejaron en el parte
oficial firmado por el coronel Estrada, teniendo los nicaragüenses 10 muertos y 7
heridos; y el ejército filibustero 27 muertos, habiendo capturado 20 bestias, 25 pistolas,
32 rifles Sharp, 47 paradas, chamarras y sombreros. Estrada escribió el siguiente Parte
Oficial, el cual desde el año 2006 se conserva en las instalaciones del diario La Prensa:
Parte oficial del combate del 14 de septiembre
Señor General en Jefe del ejército libertador de la República.- Dios,
Unión y Libertad.- San Jacinto, Septiembre 14 de 1856. Del
Comandante de la División Vanguardia y de Operaciones.
Antes de rayar el alba, se me presentó el enemigo, no ya como el 5
memorable, sino en número de más de doscientos hombres y con las
prevenciones para darme esforzado y decisivo ataque. En efecto,
empeñaron todas sus fuerzas sobre nuestra ala izquierda,
desplegando al mismo tiempo, guerrillas que atacaban nuestro
frente, y logran, no a poca costa, ocupar un punto del corral que
cubría nuestro flanco, merced a la muerte del heroico oficial don
Ignacio Jarquín, que supo mantener su puesto con honor, hasta
perder la vida, peleando pecho a pecho con el enemigo. Esta pérdida
nos produjo otras, porque nuestras fuerzas eran batidas ya muy en
blanco, por la superioridad del terreno que ocupaba el enemigo,
quien hacia sus esfuerzos en firme y sostenido; pero observando yo
esto, y lo imposible que se hacía recobrar el punto perdido
atacándolo de frente, porque no había guerrilla que pudiera penetrar
en tal multitud de balas, ordené que el Capitán graduado don
Liberato Cisne, con el Teniente José Siero, Subteniente Juan
Fonseca y sus escuadras, salieron a flanquearlos por la izquierda,
quienes, como acostumbrados y valientes, les hicieron una carga
formidable, haciendo desalojar al enemigo, que despavorido y en
terror salió en carrera, después de cuatro horas de un fuego vivo y
tan reñido, que ha de resaltar el valor y denuedo de nuestros oficiales
y soldados, que nada han dejado de desear.
A la sombra del humo hicieron su fuga, que se las hizo más veloz el
siempre distinguido Capitán don Bartolo Sandoval, que con el
recomendable Teniente don Miguel Vélez y otros infantes, los
persiguieron, montados en las mismas bestias que les habían
avanzado, hasta de aquel lado de San Idelfonso, más cuatro leguas
distante de este cantón. En el camino les hicieron nueve muertos,
fuera de dieciocho que aquí dejaron, de suerte que la pérdida de ellos
ha sido de veintisiete muertos, fuera de heridos, según las huellas de
sangre que por varias direcciones se han observado. Se les tomaron,
además, veinte bestias, entre ellas algunas bien aperadas, y otras
muertas que quedaron; veinticinco pistolas de cilindro, y hasta ahora
se han recogido 32 rifles, 47 paradas, fuera de buenas chamarras de
color, una buena capa, sombreros, gorras y varios papeles que se
remiten. En la lista que le incluyo, constan los muertos y heridos que
tuvimos, lo cual es bien poco para el descalabro que ellos sufrieron,
sobre el que daré un parte circunstanciado cuando mejor se haya
registrado el campo. Sin embargo de la recomendación general que
todos merecen, debo hacer especialmente la del Capitán graduado
don Liberato Cisne, Tenientes don José Siero, don Miguel Vélez, don
Alejandro Eva, don Adán Solís y don Manuel Marenco, que aun
después de herido permaneció en su punto, sosteniéndolo; y la del
Subteniente don Juan Fonseca y Sargentos primeros Macedonio
García, Francisco Estrada, Vicente Vigil, Catarino Rodríguez y
Manuel Paredes; Cabos primeros Julián Artola y Faustino Salmerón
y los soldados Basilio Lezama y Espiridón Galeano.
Se hizo igualmente muy recomendable el muy valiente Sargento
primero Andrés Castro, quien por faltarle fuego a su carabina, botó a
pedradas a un americano, que de atrevido se saltó la trinchera para
recibir su muerte. Yo me congratulo al participar al señor General, el
triunfo adquirido en este día sobre los aventureros; y felicito por su
medio al Supremo Gobierno por el nuevo lustre de sus armas
siempre triunfadoras. J.D. Estrada Conforme.- León, Septiembre 22
de 1856.- Baca.
Aquí un sello que dice: “Estado de Nicaragua, Ministro de la Guerra del
Supremo Gobierno”.2
General de Brigada y exilio
Controlada la situación en los llanos cercanos a Tipitapa, el Coronel Estrada Vado se
dirigió a Managua, tomando luego hacia Diriá y Catarina. El 11 de octubre de 1856
encabezó el ataque a Masaya y el 13 a Granada. Terminada la Guerra Nacional, los
Generales Tomás Martínez Guerrero y Máximo Jerez Tellería acordaron constituir el
Gobierno Binario, llamado "Chachagua", único caso en que dos personas se
desempeñaron como Presidentes de 🇳🇮 .
El 25 de junio de 1857, Martínez y Jerez firmaron el Decreto dando el grado de General
de Brigada a Estrada Vado. Ante la actitud reeleccionista del General Martínez en 1862
se iniciaron movimientos de protestas. Surgió como candidato de oposición don José
Joaquín Cuadra a quien apoyó el General Estrada Vado, pero hubo fraude a favor de
Martínez y nuevamente se iniciaron las luchas armadas. Paradójicamente el General
Estrada Vado se apertrechó en San Jacinto, donde siete años antes había derrotado a los
filibusteros.
Desde la histórica hacienda viajó a la Isla de Ometepe, presionado por las tropas del
General Martínez, decidiendo refugiarse en Costa Rica, en calidad de exiliado político el
24 de abril de 1863, Martínez firma un documento lleno de ignominia, castigando como
desleales y traidores a los Generales Máximo Jerez, Fernando Chamorro y José Dolores
Estrada Vado. Son destituidos de sus grados militares y reducidos a la clase de soldados.
El Héroe de San Jacinto pasa la mayor parte de su exilio de cuatro años en Liberia, con
grandes privaciones. Fechada en La Cruz, el 23 de julio de 1865, escribe a su amigo José
de Pasos y le cuenta que: "Yo estoy aquí haciendo un limpiecito para ver si puedo
sembrar unas matas de tabaco"...
Ascenso a General de División y muerte
Cuando asume la Presidencia, el General Fernando Guzmán Solórzano, en un acto de
justicia llama del exilio a Estrada Vado y el 1 de julio de 1869 le nombra General de
División en atención a sus méritos y servicios. Este mismo grado le había concedido en
1858 el gobierno de El Salvador. Es indemnizado por el gobierno con novecientos
diecinueve pesos y tres reales sencillos.
Ya para entonces se celebraba el aniversario de la Batalla de San Jacinto. Al amanecer
había diana y salvas de artillería, por la noche se daba un banquete que ofrecía el
Presidente Guzmán al General de División Estrada Vado.
El Héroe llevaba una vida sencilla, frecuentemente se reunía con veteranos de la Guerra
Nacional a conversar, entre ellos los Generales Florencio Xatruch (hondureño) y Miguel
Vélez. A veces se juntaban en una comidería que tenía Andrés Castro a tomar tiste en
jícara cerca de donde es ahora el edificio de la Asamblea Nacional, vivía por donde es
ahora el Centro Cultural Managua, antiguo Gran Hotel, y sembraba unas tierras a orillas
del Lago Xolotlán por donde hoy es el barrio "Américas Dos".
El 27 de junio de 1869, el Presidente Guzmán en un gesto que enaltece a su gobierno,
nombró al General Estrada Vado como General en Jefe del Ejército de Operaciones de La
República, estaba por cumplir los 77 años y siempre se mantuvo soltero, llevando una
vida de austeridad y disciplina.
El 12 de agosto del mismo año falleció en horas de la mañana, en la capital Managua, a
causa de malestares hepáticos. Se ordenó duelo nacional, todas las autoridades de La
República y los militares del Ejército, llevaron por ocho días un listón negro en el brazo
en señal de luto.
Los restos del General Estrada Vado fueron sepultados en el Templo Parroquial de
Managua, elevado a Catedral Metropolitana en 1913.
Al decidirse la construcción de la nueva Catedral (hoy Antigua Catedral de Managua),
fueron exhumados el 24 de mayo de 1929 y depositados en la Capilla del Palacio
Arzobispal, bajo la guarda del Arzobispo de Managua, Monseñor José Antonio Lezcano y
Ortega.
En septiembre de 1933 se trasladaron a la cripta funeraria de la Catedral en construcción
(debajo del Altar Mayor). Los actos fueron solemnes. Primero, se llevaron los restos al
Palacio del Ayuntamiento, presidido por el Arzobispo, los miembros del Distrito
Nacional. Se menciona la presencia de dos veteranos de la Guerra Nacional, Manuel
Borge y Jesús Chávez. Se hizo presente el Presidente Juan Bautista Sacasa y su gabinete
en pleno.
Se le declara Héroe Nacional
El 17 de agosto de 1971, siendo Presidente de Nicaragua el General Anastasio Somoza
Debayle, se promulgó el Decreto Legislativo No. 1889, el cual lo declaró oficialmente
Héroe Nacional, publicado en La Gaceta, Diario Oficial, No. 193 del 26 del mismo mes
y año. En él se dispone que el 16 de marzo y el 12 de agosto de cada año (fechas
respectivas de su nacimiento y muerte) sea izada la Bandera de Nicaragua en los edificios
públicos y en todos los centros de enseñanza del país. Este es el texto completo de dicho
Decreto:
DECLÁRASE HÉROE NACIONAL DE NICARAGUA AL GENERAL
JOSÉ DOLORES ESTRADA
Decreto No. 1889 del 17 de agosto de 1971
Publicado en La Gaceta No. 193 del 26 de agosto de 1971
El Presidente de la República, a sus habitantes,
Sabed:
Que el Congreso ha ordenado lo siguiente:
La Cámara de Diputados y la Cámara del Senado de la República de
Nicaragua,
Decretan:
Artículo 1.- Declárase HÉROE NACIONAL DE NICARAGUA, al
General José Dolores Estrada.
Artículo 2.- El Poder Ejecutivo, a través de los Ramos de Educación
Pública y Defensa, dispondrá que el 16 de marzo y el 12 de agosto de
cada año -fechas de nacimiento y muerte del Héroe- sea izado el
Pabellón Nacional en los Cuarteles, edificios públicos y en los
Centros de enseñanza de la República y se efectúen actos en los
cuales se exalte su vida y su obra.
Artículo 3.- Esta ley entrará en vigor desde la fecha de la publicación
en “La Gaceta”, Diario Oficial.
Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados. Managua,
Distrito Nacional, nueve de agosto de mil novecientos setenta y uno.-
Orlando Montenegro M., Diputado Presidente.- Francisco Urbina R.,
Diputado Secretario.-Adolfo González B., Diputado Secretario.
Al Poder Ejecutivo. Cámara del Senado. Managua, D. N., 16 de
agosto de 1971.- Cornelio H. Hüeck, S.P.-Pablo Rener, S.S.- Adán
Solórzano C., S.S.
Por Tanto: Ejecútese. Casa Presidencial. Managua, D.N., diecisiete de agosto
de mil novecientos setenta y uno.- A. SOMOZA, Presidente de la República.-
M. Buitrago Aja, Ministro de la Gobernación.3
Traslado de sus restos
Cuando sucedió el terremoto del 23 de diciembre de 1972 hubo saqueo de tumbas,
quedando abandonados sus restos. En 1999 se plantea el traslado de sus restos a
Nandaime y el 11 de agosto de ese mismo año, en una ceremonia por el Presidente
Arnoldo Alemán y el Jefe del Ejército de Nicaragua General Joaquín Cuadra, sus cenizas
fueron sacadas de la cripta catedralicia para que al día siguiente 12 (en el 130 aniversario
de su muerte) fueran sepultadas en la Iglesia Parroquial de su ciudad natal, la misma
donde fue bautizado el 20 de marzo de 1792 donde actualmente reposan.
Formas de honrar al héroe
Su efigie aparece en monumentos, billetes, estampillas
y medallas sin que su memoria haya sido afectada por
los cambios políticos.4
Cuando la Ley del 20 de marzo de 1912 decretó que la
moneda nacional se denominara córdoba, entre las Billete de C$ 500, serie B de
primeras efigies estuvieron las de Manuel Antonio de la 2006, con la efigie de Estrada.
Cerda, Miguel Larreynaga, Fernando Chamorro Alfaro,
Tomás Martínez Guerrero y José Dolores Estrada Vado,
todos ellos juntos con el retrato del conquistador español Francisco Hernández de
Córdoba. El billete del General Estrada Vado era de cincuenta córdobas. Para la década
de 1950 quedaron solamente Larreynaga y Estrada Vado, en el billete de 100 córdobas, el
Héroe Nacional por debajo del poeta Rubén Darío cuya denominación era de 500 y el del
dictador General Anastasio Somoza García que era el de 1000 córdobas.
El 14 de septiembre de 1949 se inauguró un modesto muro que tiene en el centro el
rostro del héroe, esculpido en piedra. Está ubicado (y aun permanece) en la esquina sur
de la Antigua Catedral de Managua y fue promovido por la Unión Nacional de Acción
Popular (UNAP).
Para el año 1956 hubo una emisión de estampillas con motivo del Primer Centenario de
la Guerra Nacional; dos estampillas fueron dedicadas al General Estrada Vado, el sello
para el servicio de correos nacionales fue de cincuenta centavos y treinta centavos para el
correo aéreo. El año en esa ocasión llevó el nombre del Héroe, plasmado en todos los
documentos oficiales del gobierno, decretado por Somoza García (mediante el Decreto
Ejecutivo No. 40) el 1 de enero de 1956, y publicado en La Gaceta, Diario Oficial, No. 4
del 5 de enero.
El 14 de septiembre de 1959, por iniciativa de la Asociación de Escritores y Artistas
Americanos, se inauguró una estatua, obra de la escultora Edith Gron, en la actualidad
ubicada al sureste del paseo de la Laguna de Tiscapa, en el paso a desnivel de la Carretera
a Masaya. Este monumento estuvo en abandono y fue restaurado por la Alcaldía de
Managua el año 2002. Cuando fue puesto tenía una hermosa presencia, ya que la estatua
era vista desde lejos viniendo de Masaya a Managua. Cuando se construyó el paso a
desnivel en los años 80 hubo un gran cambio, en la actualidad poco se ve el monumento,
está rodeado de muchos árboles, el parque fue reducido y no hay estacionamiento.
En 1962 en la hacienda "San Jacinto" se inauguró una estatua suya, obra del escultor
Fernando Saravia, que lo representa encima de un pedestal que tiene bases escalonadas
sosteniendo una espada en su mano derecha y la Bandera de Nicaragua en la izquierda.
Pasado el período somocista, a partir de 1979 se establece el gobierno del partido Frente
Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se dan grandes cambios de los billetes
anteriores sólo quedan el General Estrada Vado y Rubén Darío. Cuando se da la
devaluación de la moneda el 14 de febrero de 1988, el billete con la efigie del Héroe de
San Jacinto va aumentando hasta llegar a la cantidad de diez millones de córdobas.5 En
2002 el Consejo Directivo del Banco Central de Nicaragua resolvió que su efigie en el
billete de la nueva denominación de 500 córdobas.6
Véase también
◾ Andrés Castro
◾ Monumento Histórico y Memorial Nacional "Casa Hacienda San Jacinto"
Referencias
1. La Prensa Literaria del 14 de septiembre de 1982, página 20
2. La Prensa Literaria del 14 de septiembre de 1982, páginas 1 y 3
3. La Gaceta No. 193 del 26 de agosto de 1971
4. http://banknote.ws/COLLECTION/countries/AME/NIC/NIC0104.htm
5. http://banknote.ws/COLLECTION/countries/AME/NIC/NIC0166.htm
6. http://banknote.ws/COLLECTION/countries/AME/NIC/NIC0195.htm
Fuentes
◾ Parte Oficial de la batalla, 14 de septiembre de 1856, de José Dolores Estrada,
conservado en las instalaciones del diario La Prensa.
◾ La guerra en Nicaragua, 1860, de William Walker, traducida al español en 1883 por
el italo-nicaragüense Fabio Carnevalini y reeditada en 1974 y 1993.
◾ Obras históricas completas, 1865, de Jerónimo Pérez, reeditada en 1928 por Pedro
Joaquín Chamorro Zelaya y más adelante en 1974 y 1993.
◾ La Guerra Nacional. Centenario, 1956, de Ildefonso Palma Martínez, reeditada en
2006 en el Sesquicentenario de la batalla.
◾ Oda a San Jacinto 1956, poemas del mismo autor, hecha para el Centenario de la
batalla.
◾ La batalla de San Jacinto. 1856, 1957 de Ernesto de la Torre Villar. México, Instituto
Panamericano de Geografía e Historia.
◾ José Dolores Estrada, héroe nacional de Nicaragua. Francisco Pérez Estrada.
Tipografía Asel.
◾ Los filibusteros deben morir!, 1976 de Frederick Rosengarden. Wayne, Pensilvania,
Estados Unidos, Haverford House, Publishers.
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