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William Shakespeare
HAMLET
DRAMATIS PERSONAE
El ESPECTRO
HAMLET, Príncipe de Dinamarca
El REY Claudio, hermano del difunto Rey Hamlet
La PEINA Gertrudis, viuda del difunto Rey Hamlet y esposa del Rey Claudio
POLONIO, dignatario de la corte danesa
OFELIA, hija de Polonio
LAERTES, hijo de Polonio
REINALDO, criado de Polonio
HORACIO amigos de Hamlet
ROSENCRANTZ amigos de Hamlet
GUILDENSTERN amigos de Hamlet
VOLTEMAND cortesanos
CORNELIO cortesanos
OSRIC cortesanos
FRANCISCO soldados
BERNARDO soldados
MARCELO soldados
FORTINBRÁS, Príncipe de Noruega
Un CAPITÁN del ejército noruego
El ENTERRADOR
SU COMPAÑERO
Un SACERDOTE
ACTORES
MARINEROS
SECUACES de Laertes
EMBAJADORES de Inglaterra
Cortesanos, mensajeros, criados, guardias, soldados, acompañamiento.
LA TRAGEDIA DE HAMLET,
PRÍNCIPE DE DINAMARCA
I.i Entran BERNARDO y FRANCISCO, dos centinelas. El mismo.
FRANCISCO
BERNARDO Llegas con gran puntualidad.
¿Quién va? BERNARDO
FRANCISCO Ya han dado las doce: acuéstate, Francisco.
¡Contestad vos! ¡Alto, daos a conocer! FRANCISCO
BERNARDO Gracias por el relevo. Hace un frío ingrato, y estoy
¡Viva el rey! abatido.
FRANCISCO BERNARDO
¿Bernardo? ¿Todo en calma?
BERNARDO FRANCISCO
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No se ha oído un ratón. Muy bien, sentémonos
BERNARDO y oigamos lo que cuenta Bernardo.
Muy bien, buenas noches. BERNARDO
Si ves a Horacio y a Marcelo, Anoche mismo, cuando esa estrella
mis compañeros de guardia, dales prisa. que hay al oeste de la polar se movía
iluminando la parte del cielo
Entran HORACIO y MARCELO. en que ahora brilla, Marcelo y yo,
con el reloj dando la una...
FRANCISCO
Creo que los oigo. ¡Alto! ¿Quién va? Entra el ESPECTRO.
HORACIO
Amigos de esta tierra. MARCELO
MARCELO ¡Chsss! No sigas: mira, ahí viene.
Y vasallos del rey danés. BERNARDO
FRANCISCO La misma figura; igual que el rey muerto.
Adiós, buenas noches. MARCELO
MARCELO Tú tienes estudios: háblale, Horacio.
Adiós, buen soldado. ¿Quién te releva? BERNARDO
FRANCISCO ¿No se parece al rey? Fíjate, Horacio.
Bernardo. Quedad con Dios. HORACIO
Muchísimo. Me sobrecoge y angustia.
Sale. BERNARDO
Quiere que le hablen.
MARCELO MARCELO
¡Eh, Bernardo! Pregúntale, Horacio.
BERNARDO HORACIO
¡Eh! Oye, ¿está ahí Horacio? ¿Quién eres, que usurpas esta hora de la noche
HORACIO y la forma intrépida y marcial
Parte de él. del que en vida fue rey de Dinamarca?
BERNARDO Por el cielo, te conjuro que hables.
Bienvenido, Horacio. Bienvenido, Marcelo. MARCELO
MARCELO Se ha ofendido.
¿Se ha vuelto a aparecer eso esta noche? BERNARDO
BERNARDO Mira, se aleja solemne.
Yo no he visto nada. HORACIO
MARCELO Espera, habla, habla. Te conjuro que hables.
Dice Horacio que es una fantasía,
y se resiste a creer en la espantosa Sale el ESPECTRO.
figura que hemos visto ya dos veces.
Por eso le he rogado que vigile MARCELO
con nosotros el paso de la noche, Se fue sin contestar.
para que, si vuelve ese aparecido, BERNARDO
confirme que lo vimos y le hable. Bueno, Horacio. Estás temblando y palideces.
HORACIO ¿No es esto algo más que una ilusión?
¡Bah! No vendrá. ¿Qué opinas?
BERNARDO HORACIO
Siéntate un rato Por Dios, que no lo habría creído
y deja que asediemos tus oídos, sin la prueba real y terminante
tan escudados contra nuestra historia, de mis ojos.
diciéndote lo que hemos visto estas dos noches MARCELO
HORACIO ¿Verdad que se parece al rey?
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HORACIO perdidas por su padre. Creo que esta es
Como tú a ti mismo. la causa principal de los aprestos,
Tal era la armadura que llevaba la razón de nuestra guardia, la fuente
cuando combatió al ambicioso rey noruego. del tráfago y actividad en nuestro reino.
Tal su ceño cuando, tras fiera discusión,
a los polacos aplastó en sus trineos Vuelve a entrar el ESPECTRO.
sobre el hielo. Es asombroso.
MARCELO Pero, ¡alto, mirad! ¡Ahí vuelve! Le saldré
Con paso tan marcial ha cruzado ya dos veces al paso, aunque me fulmine. ¡Detente, ilusión!
nuestro puesto a esta hora cerrada de la noche.
HORACIO El ESPECTRO abre los brazos.
No puedo interpretarlo exactamente,
pero, en lo que se me alcanza, creo que esto Si hay en ti voz o sonido, háblame.
presagia conmoción en nuestro estado. Si hay que hacer alguna buena obra
MARCELO que te depare alivio y a mí, gracia, háblame.
Bueno, sentaos, y dígame quien lo sepa Si sabes de peligros que amenacen
por qué se exige cada noche al ciudadano a tu patria y puedan evitarse, háblame.
tan estricta y rigurosa vigilancia; O, si escondes en el vientre de la tierra
por qué tanto fundir cañones día tras día tesoros en vida mal ganados, lo cual,
y comprar armamento al extranjero; según se cree, os hace a los espíritus
por qué se reclutan calafates, cuyo esfuerzo vagar en vuestra muerte, háblame. ¡Detente y habla!
no distingue el domingo en la semana.
¿Qué ejército amenaza para que prisa y sudor Canta el gallo.
hagan compañeros de trabajo al día y a la noche?
¿Quién puede informarme? ¡Detenlo tú, Marcelo!
HORACIO MARCELO
Yo puedo. Al menos, el rumor ¿Le doy con mi alabarda?
que corre es este: nuestro difunto rey, HORACIO
cuya imagen se nos ha aparecido ahora, Si no se para, dale.
sabéis que fue retado por Fortinbrás BERNARDO
de Noruega, que se crecía en su afán ¡Está aquí!
de emulación. Nuestro valiente Hamlet, HORACIO
pues tal era su fama en el mundo conocido, ¡Aquí!
mató a Fortinbrás, quien, según pacto sellado,
con refrendo de las leyes de la caballería, Sale el ESPECRRO.
con su vida entregó a su vencedor
todas las tierras de que era propietario: MARCELO
nuestro rey había puesto en juego Se ha ido.
una parte equivalente, que habría recaído Hicimos mal en usar la violencia
en Fortinbrás, de haber triunfado éste; con un ser de tanta majestad,
de igual modo que la suya, según pues es invulnerable como el aire
lo previsto y pactado en el acuerdo, y pretender agredirle es una burla.
pasó a Hamlet. Pues bien, Fortinbrás el joven, BERNARDO
rebosante de ímpetu y ardor, Iba a hablar cuando cantó el gallo.
por los confines de Noruega ha reclutado HORACIO
una partida de aventureros sin tierras, Y se sobresaltó como un culpable
carne de cañón para un empeño citado por el juez. He oído decir
de coraje, que no es más, que el gallo, clarín de la mañana,
como han visto muy bien en el gobierno, despierta con su voz altiva y penetrante
que arrebatarnos por la fuerza al dios del día y que, alertados,
y el peso de las armas esas tierras en tierra o aire, mar o fuego,
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los espíritus errantes en seguida juzgando mal nuestra valía o creyendo
se recluyen: de que es verdad que, tras la muerte de mi amado hermano,
ha dado prueba este aparecido. la nación está descoyuntada y en desorden,
MARCELO y movido por sueños de ventaja,
Se esfumó al cantar el gallo. no ha dejado de asediarme con mensajes
Dicen que en los días anteriores que reclaman la entrega de las tierras
al del nacimiento de nuestro Salvador perdidas por su padre y en buena ley ganadas
el ave de la aurora canta toda la noche; por mi valiente hermano. Esto, en cuanto a él.
entonces, dicen, no vagan los espíritus,
las noches son puras, los astros no dañan, Entran VOLTEMAND y CORNELIO.
las hadas no embrujan, las brujas no hechizan:
tan santo y tan bendito es este tiempo. Respecto a mí y a la presente reunión,
el caso es como sigue: he escrito esta carta
HORACIO al rey noruego, tío de Fortinbrás el joven,
Eso he oído, y lo creo en parte. Mas mirad: quien, sin fuerzas y postrado, apenas sabe
con manto cobrizo, el alba camina la intención de su sobrino, pidiéndole
sobre el rocío de esa cumbre del oriente. que detenga su avance, ya que toda
Dejemos la guardia y, si os parece, la tropa reclutada se compone
vamos a contar al joven Hamlet de súbditos suyos. Y así os envío,
lo que hemos visto esta noche, pues, por mi vida, queridos Cornelio y Voltemand,
que el espectro, mudo con nosotros, le hablará. como portadores de mi saludo al viejo rey,
¿Estáis de acuerdo en que debemos informarle, sin daros más poder personal
como exigen la amistad y nuestro deber? para negociar con el noruego que el fijado
MARCELO ampliamente en estas cláusulas. Adiós,
Sí, vamos, que sé dónde podemos y que vuestra rapidez sea prueba de lealtad.
hallarle fácilmente esta mañana. VOLTEMAND
En esto como en todo veréis nuestra lealtad.
Salen. REY
No puedo dudarlo. Cordialmente, adiós.
I.ii Entran Claudio, REY de Dinamarca, la REINA
Gertrudis, HAMLET, POLONIO, LAERTES y su hermana Salen VOLTEMAND y CORNELIO.
OFELIA, señores y acompañamiento.
Bien, Laertes, ¿qué hay de nuevo?
REY Me hablaste de una súplica. ¿Cuál es, Laertes?
Aunque la muerte de mi amado hermano Hamlet Al rey danés nada que sea de razón
sigue viva en el recuerdo, y procedía le pedirás en vano. ¿Qué solicitas, Laertes,
sumirse en el dolor y fundirse todo el reino que no pueda ser mi ofrecimiento, y no tu ruego?
en un solo semblante de tristeza, La cabeza no será tan afín al corazón,
no obstante, tanto han combatido la cordura ni la mano diligente con la boca
y el afecto, que ahora le lloro con buen juicio como el trono de Dinamarca con tu padre.
sin haber olvidado mi persona. ¿Qué deseas, Laertes?
Por eso, a quien fuera mi cuñada, hoy mi reina, LAERTES
viuda corregente de nuestra guerrera nación, Augusto señor, la merced
con, por así decir, la dicha ensombrecida, de vuestra venia para regresar a Francia,
con un ojo radiante y el otro desolado, pues, aunque vine a Dinamarca de buen grado
con gozo en las exequias y duelo en nuestra boda, a mostraros mi lealtad en vuestra coronación,
equilibrando el júbilo y el luto, ahora confieso que, cumplido mi deber,
la he tomado por esposa. Y no he desestimado mis pensamientos y deseos miran a Francia
vuestro buen criterio, que siempre prodigasteis y se inclinan en demanda de permiso.
en el curso de este asunto. Por todo ello, gracias. REY
Ahora sabed que Fortinbrás el joven, ¿Tienes la venia de tu padre? ¿Qué dice Polonio?
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POLONIO en necia oposición? ¡Vamos! Es una ofensa al cielo,
Sí, mi señor. ofensa al muerto, ofensa a la realidad
Os suplico que le deis vuestra licencia. y hostil a la razón, cuya plática perpetua
REY es la muerte de los padres, y que siempre,
Disfruta de tus años, Laertes; tuyo sea el tiempo desde el primer cadáver hasta el último,
y emplea tus buenas prendas a tu gusto. – ha proclamado: «Así ha de ser.» Te ruego
Y ahora, sobrino Hamlet e hijo mío... que entierres esa pena infructuosa y que veas
HAMLET en mí a un padre, pues sepa el mundo
Más en familia y menos familiar. que tú eres el más próximo a mi trono,
REY y que pienso prodigarte un género de afecto
¿Cómo es que estás siempre tan sombrío? en nada inferior al que el más tierno padre
HAMLET profese a su hijo. Respecto a tu propósito
No, mi señor: es que me da mucho el sol. de volver a la universidad de Wittenberg ,
REINA no podría ser más contrario a mi deseo,
Querido Hamlet, sal de tu penumbra y te suplico que accedas a quedarte,
y mira a Dinamarca con ojos de afecto. ante el gozo y alegría de mis ojos,
No quieras estar siempre, con párpado abatido, cual cortesano principal, sobrino e hijo mío.
buscando en el polvo a tu noble padre. REINA
Sabes que es ley común: lo que vive, morirá, Que tu madre no te ruegue en vano, Hamlet:
pasando por la vida hacia la eternidad. quédate con nosotros, no vayas a Wittenberg.
HAMLET HAMLET
Sí, señora, es ley común. Haré cuanto pueda por obedeceros, señora.
REINA REY
Si lo es, ¿por qué parece para ti tan singular? Una respuesta grata y cariñosa.
HAMLET Sé como yo mismo en Dinamarca. -Venid, señora.
¿Parece, señora? No: es. En mí no hay «parecer». El libre y gentil asentimiento de Hamlet
No es mi capa negra, buena madre, sonríe a mi corazón; en gratitud
ni mi constante luto riguroso, el rey no brindará en este día
ni suspiros de un aliento entrecortado, sin que el cañón a las nubes lo proclame
no, ni rios que manan de los ojos, y mi brindis retumbe por el cielo,
ni expresión decaída de la cara, repitiendo el trueno de la tierra. Vamos.
con todos los modos, formas y muestras de dolor,
lo que puede retratarme; todo eso es «parecer», Salen todos menos HAMLET.
pues son gestos que se pueden simular.
Lo que yo llevo dentro no se expresa; HAMLET
lo demás es ropaje de la pena. ¡Ojalá que esta carne tan firme, tan sólida,
REY se fundiera y derritiera hecha rocío,
Es bueno y digno de alabanza, Hamlet, o el Eterno no hubiera promulgado
que llores a tu padre tan fielmente, una ley contra el suicidio! ¡Ah, Dios, Dios,
pero sabes que tu padre perdió un padre, que enojosos, rancios, inútiles e inertes
y ese padre perdió al suyo; y que el deber filial me parecen los hábitos del mundo!
obligaba al hijo por un tiempo ¡Me repugna! Es un jardín sin cuidar,
a guardar luto. Pero aferrarse echado a perder: invadido hasta los bordes
a un duelo pertinaz es conducta por hierbas infectas. ¡Haber llegado a esto!
impía y obstinada, dolor poco viril, Muerto hace dos meses... No, ni dos; no tanto.
y muestra voluntad contraria al cielo, Un rey tan admirable, un Hiperión
ánimo débil, alma impaciente, al lado de este sátiro, tan tierno con mi madre
entendimiento ignorante e inmaduro. que nunca permitía que los vientos del cielo
Pues, sabiendo que hay algo inevitable le hiriesen la cara. ¡Cielo y tierra!
y tan común como la cosa más normal, ¿He de recordarlo? Y ella se le abrazaba
¿por qué hemos de tomarlo tan a pecho como si el alimento le excitase
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el apetito; pero luego, al mes escaso... Ahorro, Horacio, ahorro: los pasteles funerarios
¡Que no lo piense! Flaqueza, te llamas mujer. han sido el plato frío de la boda.
Al mes apenas, antes que gastase los zapatos Antes encontrar en el cielo a mi peor enemigo
con los que acompañó el cadáver de mi padre que haber visto ese día, Horacio.
como Níobe, toda llanto, ella, ella Mi padre... Creo que veo a mi padre.
(¡Dios mío, una bestia sin uso de razón HORACIO
le habría llorado más!) se casa con mi tío, ¿Dónde, señor?
hermano de mi padre, y a él tan semejante HAMLET
como yo a Hércules; al mes escaso, En mi pensamiento, Horacio.
antes que la sal de sus lágrimas bastardas HORACIO
dejara de irritarle los ojos, Yo le vi una vez: era un rey admirable.
vuelve a casarse. ¡Ah, malvada prontitud, HAMLET
saltar con tal viveza al lecho incestuoso! Era un hombre, perfecto en todo y por todo;
Ni está bien, ni puede traer nada bueno. ya nunca veré su igual.
Pero estalla, corazón, porque yo debo callar. HORACIO
Señor, creo que le vi anoche.
Entran HORACIO, BERNARDO y MARCELO. HAMLET
¿Viste? ¿A quién?
HORACIO HORACIO
Salud a Vuestra Alteza. Señor, a vuestro padre el rey.
HAMLET HAMLET
Me alegro de veros... ¡A mi padre el rey!
¡Horacio, o no sé quién soy! HORACIO
HORACIO Templad por un instante vuestro asombro
El mismo, señor, y vuestro humilde servidor. y escuchad con atención la maravilla
HAMLET que voy a relataros, con estos dos
Mi buen amigo, y yo servidor tuyo. señores por testigos.
¿Qué te trae de Wittenberg, Horacio?- HAMLET
¡Marcelo! ¡Por Dios santo, cuéntame!
MARCELO [saludando] HORACIO
Mi señor... Dos noches seguidas, a estos dos señores,
HAMLET Marcelo y Bernardo, haciendo guardia
Me alegro de verte. [A BERNARDO] Buenas tardes. en el vacío sepulcral de media noche,
Pero, ¿qué te trae de Wittenberg, Horacio? se les ha aparecido una figura
HORACIO igual que vuestro padre, armada de pies a cabeza,
Mi afición a la vagancia, señor. que ante ellos camina solemne,
HAMLET con paso lento y grave. Tres veces anduvo
Que no me lo diga tu enemigo, ante sus ojos aterrados y suspensos,
ni tú ofendas mis oídos confiándoles a la distancia de su bastón de mando,
una imagen tan adversa de ti mismo. mientras ellos, encogidos de pavor,
Sé que no eres ningún vago. se quedaban mudos sin hablarle. A mí
Dime, ¿qué estás haciendo en Elsenor? me lo contaron con miedo y sigilo,
Te enseñaremos a beber a gusto antes de irte. y la tercera noche yo velé con ellos;
HORACIO y allí, tal como dijeron, la hora,
Señor, he venido al funeral de vuestro padre. la figura, hasta la última sílaba,
HAMLET llegó el aparecido. Era vuestro padre,
Compañero, no te burles, te lo ruego: como iguales son mis manos.
di más bien a la boda de mi madre. HAMLET
HORACIO Pero, ¿dónde fue eso?
La verdad es que vinieron muy seguidos. MARCELO
HAMLET Señor, en la explanada donde hacíamos la guardia.
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HAMLET Lo que se tarda en contar cien sin mucha prisa.
¿Y no le hablaste? BERNARDO y MARCELO
HORACIO Más tiempo, más.
Le hablé, señor, pero él no contestó; HORACIO
aunque una vez, alzando la cabeza, Cuando yo le vi, no.
se movió como si fuese a hablar, HAMLET
pero entonces cantó fuerte el gallo mañanero Tenía la barba cana, ¿o no?
y, al oírlo, el espectro se esfumó HORACIO
y desapareció de nuestra vista. La tenía igual que en vida:
HAMLET de un negro plateado.
Asombroso. HAMLET
HORACIO Esta noche velaré.
Alteza, por mi vida que es verdad; Quizá vuelva a aparecerse.
pensamos que era nuestra obligación HORACIO
hacéroslo saber. Seguro que vuelve.
HAMLET HAMLET
Sí, sí, claro; pero me inquieta. – Si adopta la figura de mi noble padre
¿Hacéis guardia esta noche? le hablaré, aunque se abra la boca del infierno
BERNARDO y MARCELO y me mande callar. Os lo suplico,
Sí, señor. si no habéis revelado aún la aparición,
HAMLET seguid manteniéndola en secreto,
¿Decís que armado? y a lo que vaya a suceder en esta noche
BERNARDO y MARCELO podéis darle sentido, mas no lengua.
Armado, señor. Premiaré vuestra amistad. Y ahora, adiós:
HAMLET en la explanada, entre las once y las doce,
¿De pies a cabeza? me reuniré con vosotros.
BERNARDO Y MARCELO LOS TRES
Señor, de la cabeza a los pies. Nuestra lealtad a Vuestra Alteza.
HAMLET HAMLET
Entonces no le visteis la cara. Decid afecto y recibid el mío. Adiós.
HORACIO
Sí, señor: la visera estaba en alto. Salen [todos menos HAMLET].
HAMLET
¿Tenía mirada fiera? ¿El espectro de mi padre en armas? Algo pasa.
HORACIO Sospecho una traición. ¡Ojalá fuese de noche!
Un semblante de pesar más que de ira. Mientras, alma mía, aguarda: la ruindad,
HAMLET por más que la entierren, se descubrirá.
¿Pálido o encendido?
HORACIO Sale.
No, muy pálido.
HAMLET I.iii Entran LAERTES y OFELIA.
¿Y te miraba de frente?
HORACIO LAERTES
Con la vista clavada. Mi equipaje está embarcado. Adiós.
HAMLET Hermana, siempre que el viento sea próvido
¡Quién hubiera estado allí! y zarpe algún barco, no descanses
HORACIO hasta haberme escrito.
Os habría aterrado. OFELIA
HAMLET ¿Lo dudas?
Sí, seguramente. ¿Se quedó mucho tiempo? LAERTES
HORACIO Respecto a Hamlet y su vano galanteo,
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tenlo por capricho e impulsiva liviandad, No temas por mí.
por violeta de su joven primavera:
precoz, mas transitoria; grata, mas huidiza; Entra POLONIO.
perfume y pasatiempo de un minuto, nada más.
OFELIA Me estoy demorando. Aquí está nuestro padre.
¿Nada más? Doble bendición es doble fortuna:
LAERTES feliz ocasión para otra despedida.
Seguro que nada más. POLONIO
No crecemos solamente en tamaño ¿Aún aquí, Laertes? ¡Por Dios, a bordo, a bordo!
y en vigor, sino que con nuestro cuerpo El viento ya ha hinchado tus velas, y están
aumenta la eficacia de la mente esperándote. Llévate mi bendición
y el espíritu. Tal vez te quiera ahora y graba en tu memoria estos principios:
y no haya mancha ni doblez que empañe no le prestes lengua al pensamiento,
sus nobles intenciones. Mas desconfía: ni lo pongas por obra si es impropio.
su grandeza le impide su deseo Sé sociable, pero no con todos.
y su regia cuna le somete. Al amigo que te pruebe su amistad
Él no puede hacer su voluntad sujétalo al alma con aros de acero,
como la gente sin rango, pues de su elección pero no embotes tu mano agasajando
depende el bienestar de todo el reino, al primer conocido que te llegue.
y por eso su elección se supedita Guárdate de riñas, pero, si peleas,
al voto y aquiescencia de ese cuerpo haz que tu adversario se guarde de ti.
del cual él es cabeza. Si te dice que te quiere, A todos presta oídos; tu voz, a pocos.
podrá creerlo tu prudencia en la medida Escucha el juicio de todos, y guárdate el tuyo.
en que él, por su altura y posición, Viste cuan fino permita tu bolsa,
pueda cumplirlo, es decir, no más allá mas no estrafalario; elegante, no chillón,
del sentir general de Dinamarca. pues el traje suele revelar al hombre,
Así que considera tu deshonra y los franceses de rango y calidad
si, crédula, escuchas su cantar, son de suma distinción a este respecto.
le das tu corazón o le abres Ni tomes ni des prestado, pues dando
tu casto tesoro a su empeño inmoderado. se suele perder préstamo y amigo,
Cuidado, Ofelia, ten cuidado, hermana mía; y tomando se vicia la buena economía.
mantente en retaguardia del cariño, Y, sobre todo, sé fiel a ti mismo,
no te expongas al peligro del deseo. pues de ello se sigue, como el día a la noche,
La más recatada se prodiga que no podrás ser falso con nadie.
si a la luna revela su belleza. Adiós. Mi bendición madure esto en ti.
Ni la virtud escapa a la calumnia. LAERTES
El gusano estraga los renuevos Humildemente de vos me despido.
antes que florezcan, y en la aurora POLONIO
y el fresco rocío de nuestros años El tiempo te llama. Corre, los criados esperan.
es cuando las plagas más corrompen. LAERTES
Guárdate; el temor es la mejor defensa: Adiós, Ofelia, y recuerda bien
la sangre joven, sin tentarla, se subleva. lo que te he dicho.
OFELIA OFELIA
El sentido de tu buena lección Lo he encerrado en la memoria,
será el guardián de mi pecho. Mas, hermano, y tú guardarás la llave.
no me enseñes, como el mal sacerdote, LAERTES
la espinosa pendiente del cielo Adiós.
mientras tú, cual fatuo libertino,
sigues la senda florida del placer Sale.
y no tus propios consejos.
LAERTES POLONIO
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¿Qué es lo que te ha dicho, Ofelia? abogados de causas impías, que se expresan
OFELIA como santos y piadosos alcahuetes
Con permiso, una cosa del Príncipe Hamlet para seducirte mejor. No lo repetiré:
POLONIO hablando claro, no quiero que en adelante
Vaya, ha hecho bien. deshonres ni un momento de tu ocio
Me han dicho que últimamente te dedica conversando con el Príncipe Hamlet.
mucho tiempo y que tú le dispensas Haz lo que te digo. Vamos, ven.
tu atención con gran esplendidez. OFELIA
Si es así, como me han insinuado Os obedeceré, señor.
a modo de aviso, debo decirte
que no pareces comprender con claridad Salen.
tu lugar como hija mía ni tu honra.
¿Qué hay entre vosotros? Dime la verdad. I.iv Entran HAMLET, HORACIO y MARCELO.
OFELIA
Señor, últimamente me ha dado HAMLET
muchas muestras de su afecto. El viento corta implacable. Hace mucho frío.
POLONIO HORACIO
¿Afecto? ¡Bah! Veo que estás verde Este viento hiela y te traspasa.
e inexperta en cuestión tan peligrosa. HAMLET
¿Crees en sus muestras, como tú las llamas? ¿Qué hora es?
OFELIA HORACIO
Señor, no sé qué pensar. Creo que casi las doce.
POLONIO MARCELO
Pues yo te enseñaré. Considérate una niña No, ya las han dado.
al haber dado por valiosas unas muestras HORACIO
que no son de ley. Muéstrate más cauta ¿Ah, sí? No he oído nada.
o, por no agotar el término acosándolo, Entonces se acerca la hora
harás que yo sea muestra de idiotez. en que el espectro acostumbra a vagar.
OFELIA
Señor, me ha galanteado Toque de trompetas y dos salvas.
de un modo decoroso.
POLONIO ¿Qué significa esto, señor?
Ya, a modo de capricho. ¡Vamos, vamos! HAMLET
OFELIA El rey trasnocha y alza el codo,
Y me ha corroborado sus palabras está de borrachera, baila como un remolino
con todos los divinos juramentos. y, cada vez que se atiza su vino del Rin,
POLONIO rebuznan las trompetas y timbales
Sí, cepos para pájaros. Sé bien celebrando su brindis.
que, cuando arde la sangre, el alma se prodiga HORACIO
en juramentos. Hija, esas llamaradas, ¿Es la costumbre?
que dan más luz que calor y se extinguen HAMLET
cuando parece que prometen, Vaya que sí.
no las tomes por fuego. Desde ahora, hija, Pero, a mi juicio y aunque vine al mundo aquí
escatima un poco más tu virginal presencia, y estoy hecho a ella, es una costumbre
haz que tus encuentros exijan algo más que más honra perder que conservar.
que la orden de acudir. Respecto a Hamlet,
créele en la medida en que es joven, Entra el ESPECTRO.
y piensa que el ronzal con que se mueve
es mucho más largo que el tuyo. En suma, Ofelia, HORACIO
no creas sus juramentos, pues son intermediarios ¡Mirad, señor, ahí viene!
de distinto color del que los viste, HAMLET
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¡Los ángeles del cielo nos protejan! No debéis ir, señor.
Seas espíritu del bien o genio maldito, HAMLET
traigas auras celestiales o rachas del infierno, ¡Quítame las manos!
sean tus propósitos malvados o benignos, HORACIO
tu aspecto tanto mueve a preguntar Hacednos caso, no vayáis.
que voy a hablarte. Te llamaré Hamlet, HAMLET
rey, padre, excelso danés. ¡Ah, contesta! Me llama el destino, y la más fina
No me dejes que estalle en la ignorancia, arteria de este cuerpo es tan potente
sino dime por qué tus restos consagrados cual las fibras del león de Nemea.
han roto su mortaja, por qué el sepulcro Aún me hace señas. ¡Soltadme, señores!
al que en calma descendiste abre ahora Por Dios, que a quien me pare volveré un espectro.
sus pesadas mandíbulas de mármol ¡Fuera ya! - Vamos, te sigo.
para arrojarte de sí. ¿Qué puede suceder
para que tú, estando muerto, bajo la tenue luna Salen el ESPECTRO y HAMLET.
aparezcas otra vez revestido de acero,
llenando la noche de espanto, y a nosotros, HORACIO
juguetes de la vida, nos perturbes Sus fantasías le trastornan.
con pensamientos que rebasan nuestra mente? MARCELO
¿Por qué? Di. ¿Por qué razón? ¿Qué hemos de hacer? Sigámosle. No conviene obedecerle.
HORACIO
El ESPECTRO le hace señas. Vamos tras él. ¿Adónde puede llevar esto?
MARCELO
HORACIO Algo podrido hay en Dinamarca.
Os llama para que le sigáis, HORACIO
como si quisiera haceros una confidencia. El cielo dispondrá.
MARCELO MARCELO
Mirad, con un gesto cortés Nosotros sigámosle.
os llama a un lugar más apartado.
¡No vayáis! Salen.
HORACIO
No, de ningún modo. I.v Entran el ESPECTRO y HAMLET.
HAMLET
Se niega a hablar. Tengo que seguirle. HAMLET
HORACIO ¿Adónde me llevas? No pienso seguir.
¡Señor, no! ESPECTRO
HAMLET Escúchame.
Pero, ¿a qué viene el miedo? HAMLET
Mi vida no vale para mí ni un alfiler Habla.
y, en cuanto a mi alma, ¿qué puede él hacerle ESPECTRO
si es tan inmortal como él mismo? Se acerca la hora en que he de entregarme
Me vuelve a llamar. Voy a seguirle. al tormento de las llamas sulfúreas.
HORACIO HAMLET
Señor, ¿y si os condujese hacia las aguas ¡Ah, pobre ánima!
o a la espantosa cima de la roca ESPECRRO
que se descuelga amenazante sobre el mar No me compadezcas, sino presta
y adoptase alguna forma aterradora oído atento a lo que voy a revelarte.
que os privara del poder de la razón HAMLET
y os llevase a la locura? Pensadlo bien. Habla, he de oírte.
HAMLET ESPECTRO
Me sigue llamando. - Ya voy, te sigo. Y habrás de vengarme cuando oigas.
MARCELO HAMLET
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¿Qué? que iba en armonía con las promesas
ESPECTRO que le hice al desposarla, para hundirse
Soy el alma de tu padre, con un mísero cuyas dotes naturales
condenada por un tiempo a vagar en la noche eran pobres al lado de las mías.
y a ayunar en el fuego por el día Pero si la virtud no se deja seducir
mientras no se consuman y purguen los graves aunque el vicio la tiente bajo forma divina,
pecados que en vida cometí. Si no me hubieran la lujuria, aunque unida a un ángel radiante,
prohibido revelar los secretos de mi cárcel, se sacia en un lecho celestial
oirías una historia cuya más leve palabra y se ceba en la inmundicia.
desgarraría tu alma, te helaría la sangre, Espera. Creo que siento el olor de la mañana.
como estrellas te haría saltar los ojos He de ser breve. Durmiendo en el jardín,
de sus órbitas, y erizaría tu liso cabello, como era mi costumbre por la tarde, tu tío,
poniendo de punta cada pelo, a esa hora insospechada, se acercó sigiloso
como púas de aterrado puercoespín. con un frasco de esencia ponzoñosa
Pero esta proclamación del más allá y vertió en los portales de mi oído
no es para oídos de mortales. ¡Ah, Hamlet, escucha! el tósigo ulcerante, cuyo efecto
Si alguna vez quisiste a tu padre... a la sangre del hombre es tan hostil
HAMLET que al punto recorre como azogue
¡Santo Dios! las venas y conductos corporales
ESPECTRO y con súbito poder cuaja y coagula,
... venga su inmundo y monstruoso asesinato. como gotas de ácido en la leche,
HAMLET la sangre más fluida y saludable. Lo hizo con la mía
¡Asesinato! y al instante me vi como un leproso,
ESPECTRO mi piel lisa arrugada en una costra
Inmundo asesinato como todos, pero éste infecta y repugnante.
harto inmundo, inusitado y monstruoso. Así, mientras dormía, el acto de un hermano
HAMLET de un golpe me arrancó vida, corona, esposa,
Vamos, cuéntamelo ya y, con alas tan veloces me segó en la flor de mis pecados,
como el meditar o el amoroso pensamiento, sin viático, asistencia, extremaunción
correré a la venganza. y, mis cuentas sin rendir, me envió a juicio
ESPECTRO con todas mis imperfecciones sobre mí.
Te veo dispuesto; si no reaccionases, ¡Fue horrendo, horrendo, harto horrendo!
serías más insensible que la planta Si tienes sentimientos, no lo sufras;
que lánguida se pudre en la inacción no consientas que el tálamo real de Dinamarca
a orillas del Leteo. Óyeme, Hamlet. sea lecho de lujuria y vil incesto.
Propagaron que, durmiendo en el jardín, Mas, cualquiera que sea tu proceder,
me mordió una serpiente: con una historia falsa no ensucies tu alma, ni acometas
de mi muerte burdamente han engañado ninguna acción contra tu madre. Déjala al cielo
a toda Dinamarca. Mas atiende, noble hijo: y a las espinas que, clavadas, le hieren
la serpiente que arrancó la vida de tu padre su propio corazón. Adiós ya.
lleva ahora su corona. La luciérnaga anuncia la mañana:
HAMLET su llama mortecina palidece.
¡Ah, mi alma profética! ¿Mi tío? Adiós, adiós, Hamlet. Acuérdate de mí.
ESPECTRO
Sí, esa bestia incestuosa, ese adúltero, Sale.
con su astuta brujería y sus pérfidas prendas
(¡ah, astucia que daña, prendas que seducen!) HAMLET
se atrajo a su lascivia ignominiosa ¡Ah, legiones celestiales! ¡Ah, tierra! - ¿Qué más?
el deseo de una reina honesta en apariencia. ¿Afiado el infierno? ¡No! - Resiste, corazón,
¡Oh, Hamlet, qué deslealtad! Conmigo, y vosotras, mis fibras, no envejezcáis
cuyo amor fue siempre tan perfecto y mantenedme firme. ¿Acordarme de ti?
12
Sí, pobre ánima, mientras resida memoria HAMLET
en mi turbada cabeza. ¿Acordarme de ti? No hay un solo canalla en Dinamarca
Sí, de la tabla del recuerdo borraré que no sea un pillo redomado.
toda anotación ligera y trivial, HORACIO
máximas de libros, impresiones, imágenes Señor, para oír eso no hace falta
que en ella escribieron juventud y observación, que salga de la tumba espectro alguno.
y sólo tus mandatos viviran HAMLET
en mi libro del cerebro, sin mezcla Sí, claro, desde luego.
de asuntos menos dignos. ¡Sí, sí, por el cielo! Entonces, sin más ceremonia, es mejor
¡Ah, perversa mujer! que nos demos la mano y nos vayamos: vosotros,
¡Ah, infame, infame, maldito infame sonriente! adonde os lleven vuestros asuntos y deseos,
Mi cuaderno, mi cuaderno; he de anotarlo: pues cada cual tiene sus asuntos y deseos,
uno puede sonreír y sonreír, siendo un infame. los que sean; en cuanto a mí, ¿sabéis?,
Al menos, seguro que es posible en Dinamarca. me voy a rezar.
Bueno, tío, ahí tienes. Y ahora, mi consigna: HORACIO
«Adiós, adiós, acuérdate de mí.» Señor, habláis sin orden ni medida.
Lo he jurado. HAMLET
HORACIO y MARCELO [dentro] Siento haberte ofendido, de veras,
¡Señor, señor! lo siento de veras.
HORACIO
Entran HORACIO y MARCELO. No hay ofensa, señor.
HAMLET
MARCELO Por San Patricio, sí que hay ofensa, Horacio,
¡Príncipe Hamlet! y mucha. En cuanto a esta aparición,
HORACIO es un espectro de verdad, os lo aseguro.
Que Dios le proteja. Por lo que hace a vuestro deseo de saber
HAMLET lo que me ha dicho, dominadlo. Y ahora,
Así sea. pues sois amigos y hombres de armas y letras,
HORACIO concededme un humilde favor.
¡Eh-oh! ¡Eh-oh, señor! HORACIO
HAMLET Sí, señor. ¿Cuál?
¡Hucho, hucho-hó! ¡Vuelve, pájaro!. HAMLET
MARCELO No revelar lo que habéis visto esta noche.
¿Cómo estáis, noble señor? HORACIO y MARCELO
HORACIO No lo haremos, señor.
¿Qué ha ocurrido, señor? HAMLET
HAMLET Pues juradlo.
¡Ah, qué prodigio! HORACIO
HORACIO Juro que no, señor.
Mi buen señor, contadlo. MARCELO
HAMLET Juro que no, señor.
No, que lo divulgaréis. HAMLET
HORACIO Sobre mi espada.
Yo no, señor, por el cielo. MARCELO
MARCELO Señor, ya hemos jurado.
Ni yo, señor. HAMLET
HAMLET Vamos, sobre mi espada. Vamos.
¿Qué me decís? ¿Quién pensaría que ... ?
¿Guardaréis el secreto? Grita el ESPECTRO bajo el escenario.
HORACIO y MARCELO
Sí, por el cielo. ESPECTRO
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¡Jurad! [Juran.]
HAMLET
¡Ajá, muchacho! ¿Tú también? ¿Estás ahí, HAMLET
buen hombre? - Vamos, ya oís al del sótano ¡Descansa, ánima inquieta! - Señores,
Prestaos a jurar. de corazón a vosotros me encomiendo;
HORACIO y todo lo que un ser tan humilde como Hamlet
Proponed el juramento, señor. pueda hacer por demostraros su estima,
HAMLET si Dios quiere, nunca faltará. Entremos todos.
No decir jamás lo que habéis visto. Y, os lo ruego, el dedo siempre en el labio.
Jurad sobre mi espada. Los tiempos se han dislocado. ¡Cruel conflicto,
ESPECTRO venir yo a este mundo para corregirlos!
¡Jurad! Venid. Vamos todos.
[Juran.] Salen.
HAMLET II.i Entran POLONIO y REINALDO.
Hic et ubique? Pues cambiemos de sitio.
Venid, señores y volved a poner vuestras manos en mi POLONIO
espada: Dale este dinero y estas notas, Reinaldo.
no decir jamás lo que habéis oído. REINALDO
Jurad sobre mi espada. Sí, señor.
ESPECTRO POLONIO
¡Jurad! Obrarás con prudencia, buen Reinaldo,
si, antes de visitarle, te informas
[Juran.] de su género de vida.
REINALDO
HAMLET Señor, es lo que iba a hacer.
Muy bien, viejo topo. ¡Qué rápido escarbas! POLONIO
¡Vaya zapador! - Cambiemos de nuevo, amigos. Estupendo, estupendo. Atiende: primero
HORACIO averigua cuántos daneses hay en París,
¡Día y noche, esto es harto extraño! y cómo, quién, qué medios, dónde viven,
HAMLET sus compañías, sus gastos; y así,
Pues igual que al extraño, acógelo bien. con estos rodeos y preámbulos, cuando veas
Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que conocen a mi hijo, más cerca estarás
de las que sueña nuestra filosofía. Vamos, que si preguntas por él directamente.
como antes: jurad que nunca, Dios mediante, Finge, es un decir, que le conoces a lo vago,
por rara o extraña que sea mi conducta diciendo: «Conozco a su padre y a los suyos,
(pues tal vez desde ahora crea conveniente y un poco a él.» ¿Te fijas, Reinaldo?
adoptar un talante estrafalario), REINALDO
si me veis en tal tesitura, jamás, Perfectamente, señor.
doblando así los brazos, meneando la cabeza POLONIO
o diciendo expresiones equívocas, como «Y un poco a él, pero», y añades, «no mucho,
«Nosotros lo sabemos», o «Queriendo, podríamos», aunque si es el que pienso, es un juerguista,
o «Si fuésemos a hablar» o «Los hay que si pudieran», muy dado a esto y aquello». Entonces le imputas
mostrando con frases tan ambiguas los cuentos que te plazcan. Bueno, no tan graves
que sabéis algo de mí... Jurad que puedan deshonrarle, de eso guárdate;
que, Dios mediante y toda la gracia divina, sólo los deslices bulliciosos y alocados
no haréis nada de eso. que notoria y comúnmente se asocian
ESPECTRO con la libre juventud.
¡Jurad! REINALDO
¿Como el juego, sefíor?
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POLONIO Así es como los hombres prudentes y capaces,
Sí, o la bebida, la esgrima, la blasfemia, con rodeos y requilorios,
las peleas, las rameras... Hasta ahí. desviándonos damos con la vía.
REINALDO Y tú, siguiendo mi enseñanza y mi consejo,
Señor, eso le deshonraría. lo lograrás con mi hijo. ¿Entendido?
POLONIO REINALDO
Pues no, mientras moderes los cargos. Perfectamente, señor.
No le hagas imputaciones de otro modo, POLONIO
diciendo que es muy dado al desenfreno, Entonces, ve con Dios.
eso no: tú habla de sus faltas con tal arte REINALDO [despidiéndose]
que parezcan las lacras de su libertad, Mi señor...
el estallido de un ánimo fogoso, POLONIO
la braveza de una sangre indómita Observa tú mismo su conducta.
que a todos les asalta. REINALDO
REINALDO Sí, señor.
Pero, señor... POLONIO
POLONIO Y que siga con su música.
¿Por qué todo esto? REINALDO
REINALDO Muy bien, señor.
Sí, señor. Desearía saberlo.
POLONIO Sale.
Pues, mira, te explico mi intención, Entra OFELIA.
y entiendo que la maña es legítima.
Achacándole a mi hijo esas leves faltas POLONIO
como si fueran polvo del camino, Adiós. - ¿Qué hay, Ofelia? ¿Qué pasa?
fíjate, si aquel a quien pretendes sondear OFELIA
ha visto que el joven de quien hablas ¡Ah, seiior, me he asustado tanto!
es culpable de las lacras antedichas, POLONIO
seguro que concuerda contigo como sigue: Por Dios, ¿cómo ha sido?
«Señor» o algo así, «amigo», o «caballero», OFELIA
con arreglo a la expresión y el título Señor, mientras cosía en mi aposento,
de la persona y el país. aparece ante mí el Príncipe Hamlet
REINALDO con el jubón desabrochado, sin sombrero
Entendido, sefíor. con las calzas sucias y caídas, como argollas
POLONIO al tobillo, más pálido que el lino,
Y entonces él va y... él va y... ¿Qué iba yo a decirte? Por temblando las rodillas, y el semblante
la misa, que iba a decir algo. ¿Dónde me he quedado? tan triste en su expresión que parecía
REINALDO huido del infierno para hablar de espantos.
En «concuerda como sigue», en «amigo o algo así», en POLONIO
«caballero». ¿Está loco por ti?
POLONIO OFELIA
En «concuerda como sigue». ¡Eso es! Señor, no lo sé, pero lo temo.
Él concuerda diciéndote: «Conozco al caballero, POLONIO
le vi ayer, o el otro día, el otro ¿Qué te dijo?
o el otro, con éste y aquél, y, como decís, OFELIA
estaba jugando, o inundado de bebida, Me agarró de la muñeca y me apretó.
o discutiendo en el tenis»; o te dice: Entonces extendió todo su brazo
«Le vi entrar en tal casa de trato», y con la otra mano haciendo de visera
es decir, un burdel, y así. se puso a escudriñarme la cara,
¿Te das cuenta? Con un cebo cual si fuera a dibujarla. Así, un buen rato.
de mentiras pescas el pez de la verdad. Al final, sacudiéndome el brazo levemente
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y alzando y bajando así tres veces la cabeza, le aporte distracción y permita averiguar,
lanzó un suspiro tan profundo y lastimero mediando ocasiones favorables,
que pareció destrozarle todo el cuerpo si algo ignorado le perturba
y acabar con su existencia. Entonces me soltó que, descubierto, podamos remediar.
y, vuelta la cabeza sobre el hombro, REINA
parece que encontró el camino sin mirar, Caballeros, él ha hablado mticho de vosotros
pues salió sin ayuda de los ojos y me consta que no hay dos en todo el mundo
y los tuvo en mí clavados hasta el fin. a quien tenga más afecto. Si os complace
POLONIO mostrar la cortesía y gentileza
Anda, ven conmigo. Voy a ver al rey. de pasar algún tiempo con nosotros
Eso es el delirio del amor, en ayuda y cumplimiento de nuestra esperanza,
que por su propia violencia se aniquila vuestra visita recibirá la gratitud
y lleva a las acciones más desesperadas, que a la real largueza corresponde.
como sucede cada vez con las pasiones ROSENCRANTZ
que tanto nos afligen. Siento... El poder soberano de Vuestras Majestades
¿Le has hablado con dureza últimamente? puede hacernos cumplir vuestros augustos deseos
OFELIA sin tener que suplicarnos.
No, señor. Sólo cumplí vuestras órdenes: GUILDENSTERN
le devolví sus cartas y rechacé su presencia. Con todo, obedecemos
POLONIO y nos brindamos con toda nuestra entrega,
Eso le ha enloquecido. Siento poniendo a vuestros pies nuestros servicios
no haber acertado al observarle. y aguardando vuestras órdenes.
Pensé que jugaba contigo y que sería REY
tu perdición. ¡Malditos mis recelos! Gracias, Rosencrantz y noble Guildenstern.
Parece natural en la vejez REINA
excedernos en la desconfianza, Gracias, Guildenstern y noble Rosencrantz.
igual que es propio de los jóvenes Os suplico que al instante visitéis
andar escasos de juicio. Ven, vamos con el rey. a mi hijo, ahora tan cambiado. - Que uno de vosotros
Esto ha de saberse, que obrar con sigilo lleve a estos señores donde esté Hamlet.
traerá más desgracia que enojo el decirlo. GUILDENSTERN
¡Quiera Dios que nuestra presencia y nuestro esfuerzo
Salen. le sirvan de alivio y ayuda!
REINA
II.ii Entran el REY, la REINA, ROSENCRANTZ, GUIL- Así sea.
DENSTERN y otros.
Salen ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN [con un
REY criado].
Bienvenidos, Rosencrantz y Guildenstern. Entra POLONIO.
Además de lo mucho que ansiábamos veros,
os mandamos llamar a toda prisa POLONIO
porque os necesitábamos. Habéis oído hablar Señor, nuestros embajadores
de la transformación de Hamlet: la llamo así han vuelto felizmente de Noruega.
puesto que no parece el mismo, REY
ni por fuera ni por dentro. Qué pueda ser, Siempre fuisteis portador de buenas nuevas.
si no es la muerte de su padre, POLONIO
lo que le tiene tan fuera de sí, ¿Lo creéis, señor? Os aseguro, Majestad,
no acierto a imaginarlo. Os ruego a los dos que tanto mi lealtad como mi alma
que, habiéndoos criado con él desde la infancia están al servicio de Dios y de mi rey.
y conociendo tan de cerca su carácter, Y creo, a no ser que este mi cerebro
accedáis a quedaros en la corte ya no siga el rastro de la astucia
por un tiempo, de modo que vuestra compañía tan bien como solía, que he encontrado
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la causa de la insania de Hamlet. Sed muy bienvenidos.
REY
Decídmela, que ansío conocerla. Salen los embajadores.
POLONIO
Primero, recibid a los embajadores. POLONIO
Mi noticia será el postre del banquete. El asunto acabó bien.
REY Mi soberano, mi reina, controvertir
Pues honrad los entrantes y traedlos. qué pueda ser la majestad, el deber, por qué
el día es día, la noche noche, y el tiempo tiempo,
[Sale POLONIO.] sería perder noche, día y tiempo.
Así que, pues lo breve es el alma del buen juicio
Mi reina, dice que ya ha averiguado y lo extenso, los miembros y adornos exteriores,
la causa del trastorno de tu hijo. seré breve. Vuestro noble hijo está loco.
REINA Digo «loco», pues, para definir la locura,
Temo que ya la conozcamos: la muerte ¿no tendría uno que estar loco?
de su padre y nuestra boda apresurada. Pero dejemos esto.
REY REINA
Bien, le sondearemos. Más sustancia y menos arte.
POLONIO
Entran POLONIO, VOLTEMAND y CORNELIO. Señora, os juro que hablo sin arte.
Que está loco es cierto; es cierto que es lástima
Bienvenidos, amigos. ¿Qué hay y es lástima que sea cierto... ¡Qué torpe figura!
de nuestro hermano el noruego? Ya basta, que no pienso hablar con arte.
VOLTEMAND Admitamos que está loco; sólo resta
Os devuelve complacido deseos y saludos. averiguar la causa del efecto
Así que nos oyó, ordenó que detuviesen o, mejor dicho, la causa del defecto,
las levas del sobrino, que él había tomado pues el efecto defectivo tiene causa.
por un reclutamiento contra el rey de Polonia, Por tanto, sólo resta... Lo restante, por tanto...
pero que, tras indagaciones, resultó Ponderad. Tengo una hija (la tengo mientras sea mía)
que apuntaban contra Vuestra Majestad. que, fijaos, en su lealtad y obediencia,
Así, dolido al ver que se habían aprovechado me ha entregado esto. Sacad vuestras conclusiones.
de su afección, vejez y decaimiento,
ordenó a Fortinbrás que desistiera. [Lee] la carta.
Éste al punto obedeció, fue reprimido
por el rey, y al final le hizo promesa «Al ídolo de mi alma, la celestial y hermoseada Ofelia ... »
de no volver a tomar armas contra vos, Este término es horrible, infame; «hermoseada» es un
ante lo cual, lleno de gozo, el rey noruego término infame. Pero escuchad: «... esta carta; a su
le dio una anualidad de tres mil coronas blanquísimo pecho, esta carta».
y permiso para usar sus tropas reclutadas REINA
contra el rey de Polonia, con el ruego, ¿Es Hamlet quien se lo ha escrito?
consignado en este documento, POLONIO
de que os dignéis conceder paso franco Tened paciencia, señora. Voy a leerla fielmente.
por vuestros dominios a esta expedición,
con tales garantías y licencias «Duda que ardan los astros,
como en él se recogen. duda que se mueva el sol
REY duda que haya verdad,
Me complace, mas no dudes de mi amor.
y en tiempo conveniente he de leer, ¡Ah, querida Ofelia! Los versos se me dan mal. No tengo
contestar y ponderar todo este asunto. arte para medir mis lamentos. Pero que te amo más que a
Mientras, gracias por empresa tan lograda. nadie, mucho más, créelo. Adiós.
Id a descansar; por la noche, venid al festín. Tuyo siempre, queridísima amada
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mientras mi cuerpo sea mío, POLONIO
Hamlet.» Sabéis que a veces pasea largo rato
Esto me lo ha mostrado mi obediente hija por esta galería.
y, además, a mi oído ha confiado REINA
todos sus galanteos, tal como sucedieron Desde luego.
en tiempo, modo y lugar. POLONIO
REY La próxima vez, le suelto a mi hija.
Y ella, ¿cómo le ha respondido? Vos y yo nos pondremos detrás de algún tapiz.
POLONIO Observad su encuentro. Si no está enamorado
¿Qué opináis de mí? y por estarlo no ha perdido el juicio,
REY haced que yo cese en mi puesto de gobierno
Que sois hombre leal y de bien. y me ocupe de una granja y de sus cuadras.
POLONIO REY
Procuro serlo. ¿Qué habríais pensado Lo probaremos.
si, cuando vi en acción su amor ardiente
(pues yo me percaté, tenedlo en cuenta, Entra HAMLET leyendo un libro.
antes que mi hija me avisara); qué habríais pensado
vos o mi querida Majestad, la reina, REINA
si yo hubiera sido el cuaderno de sus notas, Mirad qué, absorto en su lectura viene el pobre.
o me hubiera hecho el distraído, POLONIO
o no hubiera dado importancia a estos amores? Retiraos, os lo ruego, retiraos.
¿Qué habríais pensado? No, yo no perdí el tiempo Voy a hablarle. Con permiso.
y le hablé a mi jovencita de este modo:
«El Príncipe Hamlet no es de tu esfera; Salen el REY y la REINA.
esto se acabó.» Entonces le ordené
que si él venía a verla se encerrara, ¿Cómo está mi Príncipe Hamlet?
no admitiera sus mensajes, ni recibiera prendas. HAMLET
Lo hizo, y mi consejo le dio fruto, Bien, gracias.
pues, para abreviar, al verse por ella rechazado, POLONIO
le entró melancolía, después inapetencia, ¿Sabéis quién soy, sefíor?
después insomnio, después debilidad, HAMLET
después mareos y, siguiendo este declive, Perfectísimamente: sois un pescadero.
la locura que le hace delirar POLONIO
y que todos lamentamos. ¿Yo? No, señor.
REY HAMLET
¿Tú crees que es eso? Pues ojalá fueseis tan honrado.
REINA POLONIO
Tal vez. Es Posible. ¿Honrado, señor?
POLONIO HAMLET
Decidme, ¿ha ocurrido alguna vez Claro: tal como va el mundo, ser honrado es ser uno
que yo haya dicho con certeza «Es tal cosa» entre diez mil.
y me haya equivocado? POLONIO
REY Muy cierto, seiior.
Que yo sepa, no. HAMLET
POLONIO [señalando su cabeza y sus hombros] Pues si el sol cría gusanos en un perro muerto, que es
Separad ésta de aquí si me equivoco. carnaza digna de besar... ¿Tenéis una hija?
Habiendo indicios que me guíen, POLONIO
daré con la verdad, aunque se oculte Sí, señor.
en el centro de la tierra. HAMLET
REY Que no salga al sol. Concebir es una dicha, mas no como
¿Cómo podemos comprobarlo? pueda concebirlo vuestra hija. Amigo, cuidado.
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POLONIO ¡Respetable señor!
[aparte] ¿Qué te parece? Siempre con mi hija. Aunque al ROSENCRANTZ
principio no me conoció: dijo que yo era pescadero. Está ¡Queridísimo señor!
ido, ido. La verdad es que yo, en mi juventud, también HAMLET
sufrí penas de amor, casi tanto como él. Le hablaré otra ¡Mis magníficos amigos! ¿Qué tal, Guildenstern? ¡Ah,
vez. - ¿Qué leéis, señor? Rosencrantz! ¿Cómo estáis, muchachos?
HAMLET ROSENCRANTZ
Palabras, palabras, palabras. Igual que el común de los mortales.
POLONIO GUILDENSTERN
¿De qué tratan, señor? Contentos de no pasar de contentos: del gorro de la
HAMLET Fortuna no somos la borla.
¿Tratan, quién? HAMLET
POLONIO ¿Ni las suelas de sus zapatos?
Quiero decir lo que leéis, señor. ROSENCRANTZ
HAMLET Tampoco, señor.
Son calumnias, pues el satírico granuja dice aquí que los HAMLET
viejos tienen la barba cana, la cara llena de arrugas, los Entonces vivís por su cintura o en el centro de sus
ojos segregando resina o savia de ciruelo, y que andan favores.
escasos de juicio y flojos de muslos. Todo lo cual, señor, GUILDENSTERN
aunque lo creo con firmeza y entereza, no me parece En su intimidad.
correcto escribirlo así. Vos mismo os volveríais de mi HAMLET
edad si pudierais andar para atrás como un cangrejo. ¿Así que en sus partes? ¡Ah, claro! Es una golfa. ¿Qué
POLONIO hay de nuevo?
[aparte] Será locura, pero con lógica. - ¿Queréis pasar ROSENCRANTZ
donde no haga aire? Nada, señor: que el mundo se ha vuelto honrado.
HAMLET HAMLET
¿A mi tumba? Estará cerca el Día del Juicio. No, vuestra noticia no es
POLONIO cierta. Dejad que os pregunte con más precisión. ¿Qué
Ahí sí que no hace aire. [Aparte] ¡Qué atinadas suelen ser habéis hecho, queridos amigos, para que la Fortuna os
sus respuestas! La locura acierta a veces cuando el juicio traiga a esta cárcel?
y la cordura no dan fruto. Voy a dejarte, y en seguida GUILDENSTERN
urdiré el modo de que se encuentre con mi hija. - ¿Cárcel, señor?
Honorable señor, humildemente pido licencia para HAMLET
retirarme. Dinamarca es una cárcel.
HAMLET ROSENCRANTZ
No podéis pedirme nada que yo no os dé con mayor Entonces lo es el mundo.
gusto; salvo mi vida, mi vida. POLONIO HAMLET
Adiós, señor. Sí, una cárcel espléndida, con muchas celdas, encierros y
HAMLET calabozos, y Dinamarca es de los peores.
¡Viejos tontos y cargantes! ROSENCRANTZ
No somos de esa opinión, señor.
Entran ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN. HAMLET
Porque no lo es para vosotros, pues no hay nada bueno
POLONIO ni malo: nuestra opinión le hace serlo. Para mí es una
Si buscáis al Príncipe Hamlet, ahí está. cárcel.
ROSENCRANTZ [a POLONIO] ROSENCRANTZ
Id con Dios, señor. Así lo ve vuestra ambición: es poco país para vuestro
ánimo.
[Sale POLONIO.] HAMLET
¡Dios santo! Encerrado en una cáscara de nuez me
GUILDENSTERN tendría por rey del espacio infinito, si no fuera porque
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tengo malos sueños. revelarme y así no sufrirá menoscabo la discreción que
GUILDENSTERN prometisteis a los reyes. últimamente, no sé por qué, he
Sueños que son ambición, pues la esencia del ambicioso perdido la alegría, he dejado todas mis actividades; y lo
es la sombra de un sueño. cierto es que me veo tan abatido que esta bella estructura
HAMLET que es la tierra me parece un estéril promontorio. Esta
Y un sueño es una sombra. regia bóveda, el cielo, ¿veis?, este excelso firmamento,
ROSENCRANTZ este techo majestuoso adornado con fuego de oro, todo
Cierto, y considero a la ambición de sustancia tan etérea esto me parece nada más que una asamblea de
que sería la sombra de una sombra. emanaciones pestilentes e inmundas. ¡Qué obra maestra
HAMLET es el hombre! ¡Qué noble en su raciocinio! ¡Qué infinito en
Entonces los mendigos son cuerpos, y los reyes y los sus potencias! ¡Qué perfecto y admirable en forma y
héroes engolados, sombras de mendigos. ¿Vamos a la movimiento! ¡Cuán parecido a un ángel en sus actos y a
corte? Más no puedo discurrir. un dios en su entendimiento! ¡La gala del mundo, el
ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN arquetipo de criaturas! Y sin embargo, ¿qué es para mí
Os acompañaremos. esta quintaesencia del polvo? El hombre no me agrada;
HAMLET no, tampoco la mujer, aunque por tus sonrisas pareces
De ningún modo. No pienso mezclaros con mis sirvientes, creer que sí.
pues, para ser sincero, estoy pésimamente atendido. ROSENCRANTZ
Pero, pon la franqueza de nuestra amistad, ¿qué hacéis Señor, no había en mí tal pensamiento.
en Elsenor? HAMLET
ROSENCRANTZ Entonces, ¿por qué te has reído cuando he dicho
Visitaros, señor, nada más. que el hombre no me agrada?
HAMLET ROSENCRANTZ
Pobre como soy, no tengo ni gracias para dar. Pero os lo Señor, de pensar en la cuaresma que les vais a dar a los
agradezco, aunque mi gratitud no valga un centavo. ¿No cómicos. Los dejamos atrás cuando venían hacia aquí a
os han hecho venir? ¿Fue iniciativa vuestra? ¿Es visita ofreceros sus servicios.
voluntaria? Vamos, sed sinceros conmigo. Venga, vamos, HAMLET
hablad ya. El que haga de rey será bienvenido; a su majestad le pa-
GUILDENSTERN garé tributo. El caballero andante usará su espada y su
¿Qué vamos a decir, señor? rodela, el amante no suspirará en vano, el excéntrico aca-
HAMLET bará su papel en paz, el gracioso hará reír a los que
Lo que sea, con tal que haga al caso. Os han hecho venir: pronto se disparan y la dama hablará sin cortapisas, que,
hay en vuestra mirada una confesión que vuestro pudor si no, el verso suelto andará cojo. ¿Qué cómicos son
no es capaz de disfrazar. Sé que los buenos reyes os han éstos?
hecho venir. ROSENCRANTZ
ROSENCRANTZ Los que tanto os agradaban: los actores de la ciudad.
¿Con qué fin, señor? HAMLET
HAMLET ¿Cómo es que viajan? Siendo estables gozaban de
Eso decídmelo vosotros. Mas permitid que os conjure, por más fama y beneficios.
los derechos de nuestro compañerismo, por la armonía de ROSENCRANTZ
nuestros años mozos, por la obligación de una amistad Creo que les prohibieron actuar tras el reciente disturbio.
tan duradera y por todo lo que otro podria proponer: sed HAMLET
abiertos y sinceros y decidme si os han hecho venir o no. ¿Y son tan renombrados como cuando yo estaba en la
ROSENCRANTZ [aparte a GUILDENSTERN] ciudad? ¿Tienen tanto público?
¿Qué dices tú? ROSENCRANTZ
HAMLET No, desde luego que no.
Cuidado, que os vigilo. Si me apreciáis, no calléis. HAMLET
GUILDENSTERN ¿Cómo es eso? ¿Es que están pasados?
Señor, nos han hecho venir. ROSENCRANTZ
HAMLET No, se mantienen a su altura. Pero ha nacido una parvada
Yo os diré por qué. Me adelantaré a lo que vais a de chiquillos, unos pollitos que chillan a más no poder y
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se les aplaude escandalosamente. Están de moda, y POLONIO
tanto se meten con los teatros populares, como ellos los Mis saludos, caballeros.
llaman, que el galán de espada al cinto tiene miedo de la HAMLET
pluma y ya no vuelve a frecuentarlos. Escucha, Guildenstern, y tú también: a cada oído, un
HAMLET oyente. Esa gran criatura que veis ahí todavía va en
¿Así que chiquillos? ¿Quién los patrocina? ¿Cómo se pañales.
mantienen? ¿Seguirán en el oficio cuando muden la voz? ROSENCRANTZ
Y si luego acaban en los teatros populares, que será lo Será la segunda vuelta, pues dicen que el viejo
más probable si no hay otra cosa, ¿no dirán que sus vuelve a ser niño.
poetas los malean obligándolos a criticar su propio futuro? HAMLET
ROSENCRANTZ Profetizo que viene a hablarnos de los cómicos. Aten-
La verdad es que ha habido mucho ruido en ambas ded... Tenéis razón, pues así fue el lunes por la mañana.
partes, y la gente no ve nada malo en provocarlos al POLONIO
debate. Durante un tiempo no se vendía un argumento en Señor, tengo noticias para vos.
que no se enzarzasen autores contra actores. HAMLET
HAMLET Y yo noticias para vos. Cuando Roscio era actor en
¿Es posible? Roma...
GUILDENSTERN POLONIO
Bueno, se ha vertido mucho ingenio. Señor, han llegado los actores.
HAMLET HAMLET
¿Y se llevan la palma los chiquillos? ¡Ya, ya!
ROSENCRANTZ POLONIO
Sí, señor, y a Hércules mismo con su carga. Os lo juro...
HAMLET HAMLET
Tan extraño no es, pues mi tío es rey de Dinamarca, y los Cada actor llegó en su burro.
que en vida de mi padre le hacían muecas dan ahora POLONIO
veinte, cuarenta, cincuenta, cien ducados por su retrato Los mejores actores del mundo, tanto en lo trágico como
en miniatura. Voto a Dios, que hay algo anormal en todo en lo cómico, lo histórico, pastoril, cómico-pasto-
esto, como podría demostrar la filosofía. ril,histórico-pastoril, trágico-histórico, trágico-cómico-
histórico-pastoril, la obra unitaria o la pieza libre. Séneca
Toque de trompetas. no será tan grave ni Plauto tan leve. Se observen las
reglas o se desatiendan, ellos no tienen igual.
GUILDENSTERN HAMLET
Ahí están los cómicos. ¡Ah, Jefté, juez de Israel, qué tesoro tienes!
POLONIO
HAMLET ¿Qué tesoro tenía?
Caballeros, sed bienvenidos a Elsenor. Dadme la mano, HAMLET
vamos. A toda bienvenida corresponde ceremonia y Pues,
cortesía. Permitid que cumpla con vosotros de este modo, «Hija hermosa, nada más,
no sea que mi acogida a los actores (que, os lo advierto, y la quería de verdad.»
será espléndida) parezca más calurosa que la vuestra. POLONIO [aparte]
Bienvenidos. Pero mi tío-padre y mi tía-madre se Y dale con mi hija.
equivocan. HAMLET
GUILDENSTERN ¿No estoy en lo cierto, Jefté?
¿En qué, mi señor? POLONIO
HAMLET Señor, si me llamáis Jefté, sí que tengo una hija y la
Yo sólo estoy loco con el nornoroeste; si el viento es del quiero de verdad.
sur, distingo un pico de una picaza. HAMLET
No, eso no se sigue.
Entra POLONIO. POLONIO
Pues, ¿cómo se sigue?
21
HAMLET carbunclos sus ojos, Pirro infernal busca
Asi: al anciano Príamo.»
«Por azar, cual Dios dirá.» Sigue tú.
Que sabéis que continúa: POLONIO
«Sucedió, como se vio ... » Por Dios, que lo habéis dicho muy bien, con buena
Lo demás lo tenéis en la primera estrofa de la devota dicción y gran mesura.
canción, que aquí llegan pasatiempos. ACTOR 1.0
«Al punto le halla
Entran cuatro o cinco ACTORES. en vana ofensiva. Su espada vetusta
yace donde cae, hostil a sus órdenes,
Bienvenidos, señores, bienvenidos todos. - Me alegra rebelde a su brazo. En lid desigual
verte tan bien. - Bienvenidos, amigos. - ¡Mi viejo amigo! Pirro embiste a Príamo y yerra en su rabia,
Te ha salido barba desde que te vi. ¿No te subirás a mis pero con el soplo de su rudo acero
barbas aquí, en Dinamarca? - ¡Ah, mi joven señora! el anciano cae. La inánime Ilión,
Válgame, desde la última vez que os vi, vuestra merced cual sintiendo el golpe, con torres en llamas
se ha acercado al cielo en la altura de un chapín. Dios se viene a tierra, y su hórrido estruendo
quiera que no hayas mudado la voz y suene a moneda a Pirro suspende: he ahí que su espada,
falsa. - Señores, sed todos bienvenidos. Ahora, a lanzarse en trance de herir la nívea cabeza
contra lo que salga, como cetreros franceses. Anda, a del viejo patriarca, se paró en el aire.
recitar. Venga, una prueba de tus dotes; vamos, un Cual imagen de un tirano quedó Pirro,
fragmento que conmueva. quien, inmóvil entre propósito y acto,
no hacía nada.
ACTOR 1.0 Mas (tal como ocurre ante una tormenta,
¿Cuál, señor? el cielo callado, las nubes tranquilas,
HAMLET los vientos en calma, y toda la tierra
Te oí una vez recitar un fragmento que nunca se repre- muda cual la muerte), de pronto el trueno
sentó; a lo sumo, una sola vez. La obra, lo recuerdo bien, estremece el aire; así, tras la pausa,
no gustó a la multitud, era caviar para el público. Pero, en se excita otra vez la venganza de Pirro;
mi sentir y en el de otros cuyo juicio en la materia pesa y nunca golpeó el martillo de un cíclope
más que el mío, era una obra magnífica, bien concertada, con menos piedad la armadura de Marte,
y compuesta con tanta mesura como arte. Recuerdo que de forja perpetua, que ahora golpea
alguien dijo que no había pimienta en los versos que los a Príamo el arma sangrienta de Pirro.
hiciera picantes, ni nada en el lenguaje que pudiera ¡Atrás, ramera Fortuna! ¡Oíd, dioses!
acusar al autor de afectación, sino que tenía un estilo ¡En santo concilio quitadle su fuerza,
comedido. En ella me gustaba más que nada un rompedle a su rueda los radios y pinas,
fragmento, el relato de Eneas a Dido, especialmente la haciendo que el cubo ruede desde el cielo
parte que trata de la muerte de Príamo. Si aún vive en tu y caiga en el tártaro!»
memoria, empieza donde dice... A ver, a ver: POLONIO
«El áspero Pirro, cual la fiera hircana...» Demasiado largo.
No, así, no. Empieza con Pirro: HAMLET
«El áspero Pirro, con sable armadura, Irá al barbero, junto con tu barba. - Sigue, te lo ruego.
negra cual su intento e igual que la noche Éste sólo quiere mojigangas o cuentos verdes; si no, se
cuando en el funesto corcel iba oculto, duerme. Sigue. Llega a lo de Hécuba.
ha untado su negra y horrífica efigie ACTOR 1.0
de heráldica infausta. De pies a cabeza «Mas quien a la reina viese en su arrebozo ... »
vestido de gules, hebras pavorosas HAMLET
de sangre de padres, madres, hijas, hijos, ¿«Arrebozo»?
cocida y reseca por calles que abrasan POLONIO
y dan una luz violenta y maldita Está bien; «arrebozo» está bien.
a su odiosa muerte. Quemado de furia ACTOR 1.0
y fuego, cubierto de sangre cuajada, «... corriendo descalza, un río de lágrimas
22
conminando al fuego; paño y no corona Mis buenos amigos, hasta la noche. Sed bienvenidos a
sobre la cabeza; vestido su cuerpo, Elsenor.
flaco y extenuado de tanto engendrar, ROSENCRANTZ [despidiéndose]
con manta cogida en la prisa del miedo... Mi señor...
Quien todo esto viese, con voz venenosa
contra el poder de Fortuna se alzaría. Salen ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN.
Hubiéranla visto entonces los dioses,
cuando ella vio a Pirro en cruel pasatiempo HAMLET
cortando a su esposo en tristes pedazos, Quedad con Dios. - Ahora ya estoy solo.
a no ser que lo mortal no los conmueva, ¡Ah, qué innoble soy, qué mísero canalla!
el mero estallido de pena y dolor ¿No afea mi conducta el que este actor,
habría hecho llorar a los ojos del cielo en su fábula, fingiendo sentimiento,
y sufrir a los dioses». acomode su alma a una imagen
al punto que su rostro palidezca,
POLONIO le broten lágrimas, el semblante se le mude,
Mirad: se le altera el semblante y le brotan las lágrimas. - la voz se le entrecorte, y que aplique todo el cuerpo
No sigas, te lo ruego. a la expresión de su imagen? Y todo por nada.
HAMLET ¿Por Hécuba?
Ya basta. Pronto declamarás el resto. - Mi buen señor, ¿Quién es Hécuba para él, o él para Hécuba,
¿queréis cuidaros de hospedar bien a los actores? Oíd- que le hace llorar? ¿Qué haría si tuviese
me: que sean bien tratados, pues son el compendio y la el motivo y la llamada al sentimiento
crónica del mundo. Más os vale un mal epitafio a vuestra que yo tengo? Ahogar el teatro con sus lagrimas,
muerte que sufrir en vida su censura. atronar con su clamor los oídos del público,
POLONIO enloquecer al culpable y aterrar al inocente,
Señor, los trataré como se merecen. pasmar al ignorante y suspender
HAMLET los sentidos de la vista y el oído. Mas yo,
¡Cuerpo de Dios, mucho mejor! Tratad a cada uno como vil desganado, me arrastro en la apatía
se merece y, ¿quién escapa al látigo? Tratadlos según como un soñador, impasible ante mi causa
vuestro honor y dignidad: cuanto menos merezcan, más y sin decir palabra; no, ni por un rey
mérito tendrá vuestra largueza. Acompañadlos. cuya vida, su bien más preciado,
POLONIO fue ruinmente aniquilada. ¿Soy un cobarde?
Venid, señores. ¿Quién me llama infame, me da en la cabeza,
me arranca la barba y me la sopla a la cara,
Sale con [todos] los ACTORES [menos el primero]. me tira de la nariz, me acusa de embustero
en cuerpo y alma? ¿Quién?
HAMLET ¡Voto a ... ! Lo sufriría. Pues seguro
Seguidle, amigos. Mañana habrá función. - Oye, amigo, que soy dulce cual paloma y no tengo la hiel
¿podéis representar «El asesinato de Gonzago»? que encona los agravios, que, si no,
ACTOR 1.0 ya habría cebado a los milanos del cielo
Sí, mi señor. con la asadura de este ruin. ¡Canalla inhumano
HAMLET rijoso, sensual, desleal, desnaturalizado!
Será para mañana noche. Si es preciso, ¿podrías apren- ¡Oh, venganza!
derte de memoria un fragmento de doce a dieciséis ¡Ah, qué torpe soy! Sí. ¡Buen lucimiento!
versos que yo puedo escribir e intercalar? Yo, hijo de un padre querido al que asesinan,
ACTOR 1.0 movido a la venganza por cielo e infierno,
Sí, mi señor. como una puta me desfogo con palabras
HAMLET y me pongo a maldecir como una golfa
Muy bien. Sigue al caballero y no te burles de él. o vil fregona. ¡Ah, qué vergüenza!
Actúa, cerebro. He oído decir
[Sale el ACTOR I.0] que unos culpables que asistían al teatro
se han impresionado a tal extremo
23
con el arte de la escena que al instante y creo que tienen el encargo
han confesado sus delitos; pues el crimen, de actuar esta noche en su presencia.
aunque es mudo, al final habla POLONIO
con lengua milagrosa. Haré que estos actores Muy cierto, y me ha rogado
reciten algo como el crimen de mi padre que suplique a Vuestras Majestades
en presencia de mi tío. Observaré sus gestos, que asistáis a la función.
le hurgaré la herida. Al menor sobresalto REY
ya sé qué hacer. El espíritu que he visto Con toda el alma, y me complace sumamente
quizá sea el demonio, cuyo poder le permite que esté con ese ánimo. - Caballeros,
adoptar una forma atrayente; sí, y tal vez alentadle un poco más y seguid
por mi debilidad y melancolía, llevándole hacia estas diversiones.
pues es poderoso con tales estados, ROSENCRANTZ
me engaña para condenarme. Quiero pruebas Sí, Majestad.
concluyentes: el teatro es la red
que atrapará la conciencia de este rey. Salen ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN.
Sale. REY
Querida Gertrudis, déjanos tú también,
III.I Entran el REY, la REINA, POLONIO, OFELIA, pues hemos planeado que venga aquí Hamlet
ROSENCRANTZ y para que pueda encontrarse con Ofelia
GUILDENSTERN. como por azar.
Su padre y yo mismo, legítimos espías,
REY haremos de tal modo que, viendo sin ser vistos,
¿Y a través de circunloquios no podéis podamos juzgar el encuentro con certeza
averiguar por qué afecta ese trastorno y deducir de su conducta
y se crispa el sosiego a tal extremo si lo que tanto le aqueja es realmente
con su demencia destemplada y peligrosa? una afección amorosa.
ROSENCRANTZ REINA
Reconoce que se siente perturbado, Te obedezco.
mas no hay modo de que diga por qué causa. -En cuanto a ti, Ofelia, me alegraría
GUILDENSTERN que la causa de la insania de Hamlet
Ni parece que se deje sondear: fueran tus encantos, como espero
cuando queremos llevarle a que revele que, por el bien de los dos, tus virtudes
su estado verdadero, rehúye la ocasión le devuelvan al camino acostumbrado.
con su locura fingida. OFELIA
REINA Así lo espero, señora.
¿Os acogió bien?
ROSENCRANTZ [Sale la REINA.]
Como todo un caballero.
GUILDENSTERN POLONIO
Y, sin embargo, muy forzado. Ofelia, pasea por aquí. - Majestad, si os place,
ROSENCRANTZ vamos a ocultarnos. - Tú lee este libro:
Se resistía a conversar, mas respondió a nuestras tal muestra de recogimiento explicará
preguntas sin reservas. tu soledad. - En esto no obramos bien:
REINA como prueba la experiencia, con el rostro devoto
¿Le animasteis con alguna distracción? y el acto piadoso hacemos atrayente
ROSENCRANTZ al propio diablo.
Señora, sucedió que, de camino, REY [aparte]
dejamos atrás a unos actores. Le hablamos de ellos ¡Gran verdad!
y, por lo visto, se alegró con la noticia. ¡Qué duro latigazo a mi conciencia!
Ahora ya se encuentran en la corte La cara de una golfa, repintada de color,
24
no es más fea con el afeite que se aplica Señor, aquí tengo recuerdos que me disteis
que mis actos con mis falsas palabras. y que hace tiempo pensaba devolveros.
¡Ah, qué pesada carga! Os lo suplico, tomadlos.
POLONIO HAMLET
Ya viene; retirémonos, señor. No, no. Yo nunca os di nada.
OFELIA
Salen [el REY y POLONIO]. Mi señor, sabéis muy bien que sí,
Entra HAMLET. y con ellos palabras de aliento tan dulce
que les daban más valor. Perdida su fragancia,
HAMLET tomad vuestros presentes: para el ánimo noble,
Ser o no ser, esa es la cuestión: cuando olvida el donante se empobrecen sus dones.
si es más noble para el alma soportar Tomad, señor.
las flechas y pedradas de la áspera Fortuna HAMLET
o armarse contra un mar de adversidades ¡Ajá! ¿Eres honesta?
y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, OFELIA
nada más. Y si durmiendo terminaran ¡Señor!
las angustias y los mil ataques naturales HAMLET
herencia de la carne, sería una conclusión ¿Eres bella?
seriamente deseable. Morir, dormir: OFELIA
dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; ¿Qué queréis decir?
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno HAMLET
ya libres del agobio terrenal, Que si eres honesta y bella, tu honestidad no debe
es una consideración que frena el juicio permitir el trato con tu belleza. OFELIA
y da tan larga vida a la desgracia. Pues, ¿quién ¿Puede haber mejor comercio, señor, que el de hones-
soportaría los azotes e injurias de este mundo, tidad y belleza?
el desmán del tirano, la afrenta del soberbio, HAMLET
las penas del amor menospreciado, Pues sí, porque la belleza puede transformar la hones-
la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo, tidad en alcahueta antes que la honestidad vuelva ho-
los insultos que sufre la paciencia, nesta a la belleza. Antiguamente esto era un absurdo,
pudiendo cerrar cuentas uno mismo pero ahora los tiempos lo confirman. Antes te amaba.
con un simple puñal? ¿Quién lleva esas cargas, OFELIA
gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, Señor, me lo hicisteis creer.
si no es porque el temor al más allá, HAMLET
la tierra inexplorada de cuyas fronteras No debías haberme creído, pues la virtud no se puede
ningún viajero vuelve, detiene los sentidos injertar en nuestro viejo tronco sin que quede algún
y nos hace soportar los males que tenemos resabio. Así que no te amaba.
antes que huir hacia otros que ignoramos? OFELIA
La conciencia nos vuelve unos cobardes, Más me engañé.
el color natural de nuestro ánimo HAMLET
se mustia con el pálido matiz del pensamiento, ¡Vete a un convento! ¿Es que quieres criar pecadores?
y empresas de gran peso y entidad Yo soy bastante decente, pero puedo acusarme de cosas
por tal motivo se desvían de su curso tales que más valdría que mi madre no me hubiese
y ya no son acción. - Pero, alto: engendrado. Soy muy orgulloso, vengador, ambicioso,
la bella Ofelia. Hermosa, en tus plegarias con más disposición para hacer daño que ideas para
recuerda mis pecados. concebirlo, imaginación para plasmarlo o tiempo para
OFELIA cumplirlo. ¿Por qué gente como yo ha de arrastrarse
Mi señor, ¿cómo ha estado Vuestra Alteza entre la tierra y el cielo? Todos somos unos miserables:
todos estos días? no nos creas a ninguno. Venga, vete a un convento.
HAMLET ¿Dónde está tu padre?
Con humildad os lo agradezco: bien, bien, bien. OFELIA
OFELIA En casa, señor.
25
HAMLET Quizá la travesía, el cambio de país
Cerrad bien las puertas, que sólo haga el bobo allí dentro. y de escenario consigan arrancarle
Adiós. de su pecho la inquietud tan arraigada,
OFELIA que no deja reposo a su cerebro
¡El cielo le asista! y le saca de sí mismo. ¿Qué os parece?
HAMLET
Si te casas, sea mi dote esta maldición: serás más casta POLONIO
que el hielo y más pura que la nieve, y no podrás evitar la Le hará bien. Aunque yo sigo creyendo
calumnia. Vete a un convento, anda, adiós. O si es que que la causa y fundamento de su mal
has de casarte, cásate con un tonto, pues el listo sabe es amor desestimado. - ¿Qué hay, Ofelia?
bien los cuernos que ponéis, A un convento, vamos, No nos cuentes lo del Príncipe Hamlet:
deprisa. Adiós. lo hemos oído todo. - Señor, obrad como gustéis,
OFELIA mas, si os parece, después de la función,
¡Santos del cielo, curadle! permitid que su madre la reina le inste a solas
HAMLET a que revele sus penas. Que sea clara con él.
Sé muy bien lo de vuestros afeites. Dios os da una cara y Yo, con vuestra venia, pondré mi oído
vosotras os hacéis otra. Andáis a saltitos o pausado, al alcance de su plática. Si nada descubre,
gangueando bautizáis todo lo creado, y hacéis pasar por mandadle a Inglaterra o recluidle
inocencia vuestros dengues. Muy bien, se acabó; me ha donde juzguéis conveniente.
vuelto loco. Ya no habrá más matrimonios. De los que ya REY
están casados vivirán todos menos uno. Los demás, que Vigiladle.
sigan como están. ¡A un convento, vamos! La locura de un grande no debe descuidarse.
Sale. Salen.
OFELIA III.ii Entran HAMLET y dos o tres ACTORES.
¡Ah, qué noble inteligencia destruida!
Del cortesano, él sabio y el soldado, HAMLET
el ojo, la lengua, la espada. Esperanza y flor Te lo ruego, di el fragmento como te lo he recitado, con
de nuestro reino, espejo de elegancia soltura de lengua. Mas si voceas, como hacen tantos
y modelo de conducta, blanco de observantes, cómicos, me dará igual que mis versos los diga el prego-
y ahora destrozado. Y yo, la mujer más abatida, nero. Y no cortes mucho el aire con la mano, así; hazlo
que gozó de la miel de sus promesas, todo con mesura, pues en un torrente, tempestad y, por
veo ese noble y soberano entendimiento así decir, torbellino de emoción has de adquirir la sobrie-
destemplado cual campanas que disuenan, dad que le pueda dar fluidez. Me exaspera ver cómo un
esa estampa sin par de perfecta juventud escandaloso con peluca desgarra y hace trizas la
perdida en el delirio. ¡Pobre de mí! emoción de un recitado atronando los oídos del vulgo,
Tener que ver esto, y no lo que vi. que, en su mayor parte, sólo aprecia el ruido y las
pantomimas mas absurdas. Haría azotar a ése por inflar a
Entran el REY y POLONIO. Termagante: eso es más herodista que Herodes. Te lo
ruego, evítalo.
REY ACTOR 1.0
¿Amor? No, por ahí no se encamina Esté segura Vuestra Alteza.
y, aunque fuera algo confuso, lo que ha dicho HAMLET
no es indicio de locura. Algo lleva en el alma Tampoco seas muy tibio: tú deja que te guíe la prudencia.
que su melancolía está incubando Amolda el gesto a la palabra y la palabra al gesto,
y temo que al romperse el cascarón cuidando sobre todo de no exceder la naturalidad, pues lo
habrá peligro. Para evitarlo, que se exagera se opone al fin de la actuación, cuyo
como medida inmediata he decidido objeto ha sido y sigue siendo poner un espejo ante la
que parta sin demora hacia Inglaterra vida: mostrar la faz de la virtud, el semblante del vicio y la
a reclamar el tributo que nos debe. forma y carácter de toda época y momento. Si esto se
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agiganta o no se alcanza, aunque haga reír al profano, y se doblen las solícitas rodillas
disgustará al juicioso, cuya sola opinión debéis valorar si el halago rinde beneficio. Escucha.
mucho más que un teatro lleno de ignorantes. No quiero Desde que mi persona aprendió a escoger
ser irreverente, pero he visto actores (elogiados por otros y supo distinguir, su elección
en extremo) que, no teniendo acento de cristiano, ni recayó en ti. Tú has sido como aquel
andares de cristiano, pagano u hombre alguno, se que, sufriéndolo todo, nada sufre;
contonean y braman; de tal modo que parece que los un hombre que, sereno, recibe por igual
hombres fuesen obra de aprendices de la Naturaleza, reveses y favores de Fortuna. Dichoso
viendo lo vilmente que imitan a la humanidad. el que armoniza pasión y buen sentido
ACTOR 1.0 y no es flauta al servicio de Fortuna
Señor, espero que eso lo tengamos bastante dominado. por sonar como le plazca. Dame un hombre
HAMLET que no sea esclavo de emociones, y le llevaré
Dominadlo del todo. Y que el gracioso no se salga de su en mi corazón; sí, en el corazón del corazón,
texto, pues los hay que se ríen para hacer reír a un grupo como yo a ti. Pero ya basta.
de pasmados, aunque sea en algún momento crítico del Esta noche actúan ante el rey.
drama. Eso es infame, y demuestra una ambición muy Las circunstancias de una escena se aproximan
lamentable en el gracioso. Anda, preparaos. a las que ya te dije de la muerte de mi padre.
Te lo ruego, cuando presenten el hecho
Salen los ACTORES. observa a mi tío con la máxima atención
Entran POLONIO, ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN. que te dé el alma. Si durante un fragmento
no sale a la luz su escondida culpa,
¿Qué hay, señor? ¿Va a asistir el rey a la función? el espectro que hemos visto está maldito
POLONIO y mis figuraciones son inmundas
Con la reina, y en seguida. cual la fragua de Vulcano. Fíjate en él;
HAMLET yo pienso clavarle mis ojos en su cara.
Apremiad a los actores. Después uniremos pareceres
cuando juzguemos su reacción.
Sale POLONIO. HORACIO
Sí, Alteza. Si durante la comedia
¿Queréis ayudarle a darles prisa? hurta algo a mi atención y se me escapa,
ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN yo pagaré el robo.
Sí, Alteza. HAMLET
Ya vienen a la función. Me haré el loco.
Salen. Búscate un sitio.
Entra HORACIO.
Marcha danesa. Toque de clarines. Entran el REY, la
HAMLET REINA, POLONIO, OFELIA, ROSENCRANTZ,
¡Eh, Horacio! GUILDENSTERN y NOBLES del séquito, con la Guardia
HORACIO Real llevando antorchas.
Aquí estoy, mi señor, a vuestras órdenes.
HAMLET REY
Horacio, eres el más ponderado de cuantos hombres ¿Cómo lo pasa mi sobrino Hamlet?
haya conocido. HAMLET
HORACIO Pues muy bien; con el yantar camaleónico: vivo del aire,
Querido señor... relleno de promesas. Ni el capón se ceba así.
HAMLET REY
No, no pienses que te adulo. ¡No entiendo tus palabras, Hamlet. A mí no me
¿Qué ventaja podría yo esperar de ti, responden.
que no tienes más renta para comer y vestirte HAMLET
que tus propias cualidades? ¿A qué adular al pobre? Ni a mí tampoco. [A POLONIO] Señor, actuasteis una vez
No, que la lengua melosa endulce vanidades en la universidad, ¿no es así?
27
POLONIO fastuoso. ¡Por Dios! ¡Muerto hace dos meses y aún no
Sí, Alteza, y me tenían por buen actor. olvidado! Entonces hay esperanza de que el recuerdo de
HAMLET un gran hombre le sobreviva seis meses. ¡Por la Virgen!
¿Y qué papel representasteis? Tendrá que construir iglesias o soportar el olvido, igual
POLONIO que el caballito, cuyo epitafio reza: «¡Qué pecado! Al
El de Julio César. Me mataron en el Capitolio. Me mató caballito olvidaron.»
Bruto.
HAMLET Suenan oboes. Se inicia la pantomima.
Bruto capital tenía que ser para matar a ese cabestro. Entran un rey y una reina, abrazándose con gran ternura.
- ¿Están listos los cómicos? La reina se arrodilla y con gestos le asegura su amor. El
ROSENCRANTZ rey la levanta, le pone la cabeza sobre el hombro y se
Sí, Alteza. Esperan vuestra orden. tiende sobre un lecho de flores. Ella, al verle dormido, se
REINA aleja. Pronto entra un hombre, que le quita la corona, la
Mi buen Hamlet, ven; siéntate a mi lado. besa, vierte veneno en los oídos del rey y sale. Vuelve la
HAMLET reina, le ve muerto y hace gestos de dolor. El envene-
No, buena madre; aquí hay un imán más atrayente. nador, con dos o tres comparsas, vuelve a entrar y da
POLONIO [al REY] muestras de condolencia. Se llevan el cadáver. El
¡Vaya! ¿Habéis oído? envenenador corteja a la reina con regalos. Al principio,
HAMLET ella parece reacia y opuesta, pero al final acepta su amor.
Señora, ¿puedo echarme en vuestra falda?
OFELIA Salen.
No, mi señor.
HAMLET OFELIA
Quiero decir apoyando la cabeza. ¿Qué significa eso, señor?
OFELIA HAMLET
Sí, mi señor. Es un malhecho al acecho, que quiere decir desastre.
HAMLET OFELIA
¿Creéis que pensaba en el asunto? Tal vez la pantomima exprese el argumento de la obra.
OFELIA
No creo nada, señor. Entra el FARAUTE.
HAMLET
No está mal lo de echarse entre las piernas de una dama. HAMLET
OFELIA Éste nos lo dirá. Los cómicos no saben guardar secretos;
¿Cómo, señor? lo cuentan todo.
HAMLET OFELIA
Nada. ¿Explicará lo que hemos visto?
OFELIA HAMLET
Estáis alegre, señor. Eso o lo que queráis enseñarle. Si no os da reparo que
HAMLET mire, a él tampoco le dará deciros qué significa.
¿Quién, yo? OFELIA
OFELIA ¡Qué malo, qué malo sois! Voy a seguir la obra.
Sí, Alteza. FARAUTE
HAMLET Al presentar la tragedia
¡Vaya por Dios! ¡Vuestro autor de mojigangas! Pero, ¿qué rogamos vuestra clemencia
puede hacer uno sino estar alegre? Mirad lo contenta que y vuestra atenta paciencia.
está mi madre, y mi padre murió hace menos de dos
horas. [Sale.]
OFELIA
No, hace dos veces dos meses. HAMLET
HAMLET ¿Qué es esto, un prólogo o un lema de sortija?
¿Tanto? Entonces al diablo estas ropas, que mi luto será OFELIA
28
Ha sido breve, señor. Si nos proponemos algo con pasión,
HAMLET veremos que muere pasado el ardor;
Como amor de mujer. pues, cuando es violenta, la pena o la dicha
en sus propios actos se mata a sí misma.
Entran [dos ACTORES], REY y REINA. Donde hay grande dicha, la pena más daña:
la dicha y la pena oscilan por nada.
ACTOR REY El mundo es fugaz, y extrañar no debe
El carro de Febo ya dio treinta vueltas que nuestro amor mismo cambie con la suerte,
al mar de Neptuno y al orbe de Gea, pues al juicio nuestro queda la cuestión:
y al mundo han bañado treinta veces doce si amor guía a fortuna o fortuna a amor.
lunas rutilantes otras tantas noches Cuando el grande cae, sus íntimos huyen;
desde que Himeneo y Amor nos juntaron no tendrá enemigos el pobre que sube.
las manos y almas en vínculo santo. El amor, por tanto, sirve a la fortuna,
ACTOR REINA y para el pudiente amigos abundan;
Haya tantos giros de luna y de sol pruebe a un falso amigo quien sufra escasez
antes que se pierda nuestro inmenso amor. y un gran enemigo pronto ha de tener.
Mas, ¡pobre de mí! Te veo tan doliente Mas, para acabar donde he comenzado,
y sin la alegría que has gozado siempre, deseo y destino corren tan contrarios
que estoy alarmada. Mas, aunque esté inquieta, que nuestros designios siempre se deshacen:
señor, tú no debes sentir impaciencia, la intención es nuestra, mas no el desenlace.
pues ansia y amor de mujer cambian juntos: Dices que no piensas casarte con otro;
ambos en exceso o nada ninguno. morirá tu idea tras morir tu esposo.
Ya te he demostrado cuán grande es mi amor, ACTOR REINA
y de esa medida ahora es mi temor. Ni frutos la tierra, ni luz me dé el cielo,
ACTOR REY ni solaz el día, ni la noche el sueño.
Muy pronto, mi amor, habré de dejarte, ¡Que todo contrario que enturbie la dicha
pues ya no soy dueño de mis facultades. destruya los grandes deseos de mi vida!
Honrada y amada, sola quedarás ¡Que aquí y más allá me acose la angustia
en el bello mundo; y esposo, quizá, si vuelvo a casarme cuando yo sea viuda!
con igual carifio... HAMLET
ACTOR REINA ¡Como no lo cumpla...!
¡No sigas, no sigas! ACTOR REY
Traición a mi alma tal amor sería. Solemne promesa. Y ahora déjame:
Si tomo otro esposo, él sea mi infierno, el sueño me vence y deseo distraer
pues quiere un segundo quien mató al primero. el tiempo durmiendo.
HAMLET
¡Ajenjo, ajenjo! Se duerme.
ACTOR REINA
A otro matrimonio nunca dan lugar ACTOR REINA
razones de amor, mas de utilidad. Tu mente descanse,
A mi esposo muerto mataría otra vez y que la desgracia jamás nos separe.
si en el lecho a otro yo fuese a ceder.
ACTOR REY Sale.
No dudo que sientas lo que ahora me dices,
mas muchos designios no suelen cumplirse; HAMLET
pues son los esclavos de nuestra memoria: Señora, ¿qué os parece la obra?
fuertes cuando nacen, mas su fuerza es corta. REINA
Como el fruto verde, se aferran al árbol; Creo que la dama promete demasiado.
cuando están maduros, caen sin tocarlos. HAMLET
Todos olvidamos, y por conveniencia, Mas cumplirá su palabra.
pagarnos nosotros nuestras propias deudas. REY
29
¿Conoces el argumento? ¿No hay nada que ofenda? Mi señor, ¿qué os pasa?
HAMLET POLONIO
No, no. Todo es simulado, incluso el veneno. No hay nada ¡Cese la función!
que ofenda. REY
REY Traedme luz. Vámonos.
¿Cómo se llama la obra? NOBLES
HAMLET ¡Luces, luces, luces!
«La ratonera.» ¿Que por qué? Es metafórico. La pieza
representa un crimen cometido en Viena. El duque se Salen todos menos HAMLET y HORACIO.
llama Gonzago; su esposa, Baptista. Ya veréis. Una
canallada, pero, ¿qué más da? A Vuestra Majestad y a HAMLET
los libres de culpa no nos toca. El jamelgo, que respingue,
que nuestros lomos no pican. Dejad que, herido, llore el corzo
y brinque el gamo ileso,
Entra LUCIANO. pues, si unos duermen, velan otros
y el mundo sigue entero.
Este es un tal Luciano, sobrino del rey. Amigo, si la suerte fuese a abandonarme, con esto, un
OFELIA penacho de plumas y dos rosetas de Provenza en mis
Hacéis muy bien de coro, Alteza. zapatos calados, ¿verdad que entraría de socio en una
HAMLET tropa de actores?
Podría decir el diálogo entre vos y vuestro amado si viera HORACIO
a los títeres en danza. OFELIA Con media participación.
Estáis muy mordaz, señor. HAMLET
HAMLET No, una entera.
Quitarme el hambre os costará un buen suspiro. Mi buen Damón, ya te he contado
OFELIA que el reino fue muy pronto
Cuanto mejor, peor. de nuestro Jove despojado
HAMLET y ahora reina un... mico.
Así confundís a los maridos. - Empieza, criminal. ¡Venga! HoRACIO
Déjate de muecas y empieza. Vamos, que el cuervo ha Así no hay rima.
graznado en son de venganza. HAMLET
LUCIANO ¡Ah, Horacio! Mil libras a que el espectro no mintió.
Negros pensamientos, poción, manos prestas, ¿Te has fijado?
sazón favorable, nadie que lo vea; HORACIO
ponzoña de hierbas en sombras cogidas, Perfectamente, Alteza.
tres veces por Hécate infecta y maldita, HAMLET
tu natural magia e influjo maléfico, ¿Al mencionarse el veneno?
la salud y vida róbenle al momento. HORACIO
Le observé muy bien.
Le vierte el veneno en el oído.
Entran ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN.
HAMLET
Le envenena en el jardín para quitarle el reino. Se llama HAMLET
Gonzago. La historia se conserva y está escrita en ¡Ajá! ¡Vamos, música! ¡Venga, las flautas!
espléndido italiano. Ahora veréis cómo el asesino se gana Pues si al rey no le gusta la función,
el amor de la esposa de Gonzago. será que no le gusta, y se acabó.
OFELIA ¡Vamos, música!
El rey se levanta. GUILDENSTERN
HAMLET Señor, concededme un momento.
¡Cómo! ¿Le asusta el fogueo?. HAMLET
REINA Todo un siglo.
30
GUILDENSTERN Señor, antes me apreciabais.
El rey... HAMLET
HAMLET Y ahora también, por mis manos pecadoras.
Ah, sí, ¿qué le pasa? ROSENCRANTZ
GUILDENSTERN Señor, ¿a qué se debe vuestro mal? Os empeñáis en
Está en sus aposentos y alterado. negaros vuestra propia libertad al no confiar vuestras
HAMLET penas a un amigo.
¿Por el vino? HAMLET
GUILDENSTERN Señor, no puedo medrar.
No, Alteza, de cólera. ROSENCRANTZ
HAMLET ¿Cómo es posible, si tenéis el voto del rey para sucederle
Tenías que haber sido más sensato y decírselo a su en Dinamarca?
médico, pues, si de mí depende el que se purgue, quizá HAMLET
se agrave su cólera. Sí, pero, entre tanto, «el que espera ... ». El refrán ya está
GUILDENSTERN pasado.
Mi señor, poned en orden las palabras y no os
apartéis tan bruscamente de mi asunto. Entra uno con una flauta.
HAMLET
Estoy suave. Declama. ¡Ah, la flauta! A ver. - En confianza, ¿por qué dais tantas
GUILDENSTERN vueltas y me ahuyentáis como si me empujarais a una
Vuestra madre la reina, con el ánimo angustiado, me trampa?
envía a vos.
HAMLET GUILDENSTERN
Sé bienvenido. Mi señor, si mi lealtad es tan osada, mi afecto es des-
GUILDENSTERN cortés.
No, Alteza; esta clase de cumplido no es de buena ley. Si HAMLET
tenéis a bien darme una respuesta sana, cumpliré el No entiendo bien eso. ¿Quieres tocar esta flauta?
encargo de vuestra madre. Si no, vuestro permiso y mi GUILDENSTERN
vuelta pondrán fin a este asunto. Señor, no sé.
HAMLET HAMLET
No puedo. Te lo ruego.
GUILDENSTERN GUILDENSTERN
¿No podéis qué, señor? Creedme, no sé.
HAMLET HAMLET
Darte una respuesta sana: mi cabeza está enferma. Pero, Te lo suplico.
en fin, cuantas respuestas pueda darte serán tuyas o, GUILDENSTERN
como dices, más bien de mi madre. Conque basta y al Señor, no sé tocarla.
grano. Mi madre, dices... HAMLET
ROSENCRANTZ Tan fácil es como mentir. Tapa estos agujeros con los
Dice que vuestra conducta la ha sumido en el pasmo y dedos y el pulgar, dale aliento con la boca y emitirá una
desconcierto. música muy elocuente. Mira, estos son los agujeros.
HAMLET GUILDENSTERN
¡Qué maravilla de hijo, que tanto asombra a su madre! Pero no sabré sacarles ninguna melodía. Me falta el arte.
Pero, ¿qué cola trae la materna admiración? HAMLET
ROSENCRANTZ Vaya, mira en qué poco me tienes. Quieres hacerme
Antes que os acostéis desea hablar con vos en su apo- sonar, parece que conoces mis registros, quieres arran-
sento. carme el corazón de mi secreto, quieres tantearme en
HAMLET toda la extensión de mi voz; y, habiendo tanta música y
Será obedecida, así fuera diez veces mi madre. ¿Alguna tan buen sonido en este corto instrumento, no sabes
otra cosa? hacerle hablar. ¡Voto a ... ! ¿Crees que yo soy más fácil
ROSENCRANTZ de tocar que esta flauta? Ponedme el nombre de cual-
31
quier instrumento; aunque me destempléis, no soltaré No me gusta su actitud, ni conviene
nota. a mi seguridad dejar tan libre su locura.
Así que preparaos: os expido el nombramiento
Entra POLONIO. y él parte a Inglaterra con vosotros.
Mi condición no puede tolerar
Dios os guarde, señor. un peligro tan cercano como el que engendra
POLONIO de hora en hora su delirio.
Señor, la reina quiere hablar con vos en seguida. GUILDENSTERN
HAMLET Estaremos aprestados.
¿Veis esa nube que tanto se parece a un camello? Es un desvelo sagrado y piadoso
POLONIO proteger al sinnúmero de súbditos
Por Dios que es igual que un camello. que viven y se nutren de Vuestra Majestad.
HAMLET ROSENCRANTZ
Parece una comadreja. La vida personal está obligada
POLONIO a preservarse de los daños con la fuerza
El lomo es de comadreja. y las armas de la mente; con más razón
HAMLET un espíritu de cuyo bienestar
¿No parece una ballena? dependen tantas vidas. Cuando muere un rey
POLONIO no muere solo, sino que, cual remolino,
Igual que una ballena. arrastra cuanto le rodea. Es una rueda ingente,
HAMLET colocada en la cima del monte más alto,
Entonces iré pronto con mi madre. - [Aparte] Me agotan el en cuyos radios enormes se entallan diez mil
histrionismo. - Iré pronto. piezas menudas, de modo tal que, cuando cae,
POLONIO todo aditamento, todo apéndice acompaña
Se lo diré. a su ruina estrepitosa. Pues jamás
gimio un rey sin lamento general.
Sale. REY
Preparaos para la inminente travesía.
HAMLET Le pondremos cadenas al peligro
«Pronto» se dice pronto. - Y ahora, dejadme, amigos. que se mueve con tanta libertad.
ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN
[Salen todos menos HAMLET.1 Nos apresuraremos.
Ya es la hora embrujada de la noche Salen. Entra POLONIO.
en que se abren los sepulcros y el infierno
exhala al mundo su infección. Ahora bebería POLONIO
sangre caliente y cometería atrocidades Señor, se dirige al aposento de su madre.
que, al verlas, el día se estremeciera. Yo me esconderé tras los tapices
Ya basta. Ahora, con mi madre. No te corrompas, para oírlo. Seguro que le riñe a fondo.
corazón. Que el alma de Nerón no invada mi ánimo Y, como dijisteis, y dijisteis sabiamente,
Pierda yo bondad, mas no sentimiento. conviene que alguien más que una madre,
Le diré venablos, pero sin herirla. pues ellas son parciales por naturaleza,
Haya hipocresía entre mi alma y mi lengua. escuche la plática a escondidas. Adiós, Majestad.
Aunque la repruebe con duras palabras, Antes que os acostéis, pasaré a veros
ponerlas por obra no quiera mi alma. y contaros lo que sepa.
REY
Sale. Gracias, señor.
III.iii Entran el REY, ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN. Sale POLONIO.
REY ¡Ah, inmundo es mi delito, su hedor llega hasta el cielo!
32
Lleva la primera y primitiva maldición Mató a mi padre en la impureza, saciado,
el fratricidio. Rezar no puedo. en la flor de sus culpas, en plena lozanía.
Fuertes son inclinación y voluntad, ¿Quién sabe cómo están sus cuentas, salvo el cielo?
pero más fuerte es la culpa, y las derrota. Mas, según nuestro saber y modo de pensar,
Como un hombre enfrentado a un doble objeto, su caso es grave. ¿Me habré vengado
dudo por cuál he de empezar matándole mientras él purga su alma,
y no emprendo ninguno. ¿Y si esta mano maldita cuando está preparado para el tránsito? No.
se agrandara con la sangre de un hermano, Adentro, espada, y conoce sazón más horrorosa.
no habría lluvia en los cielos piadosos Cuando duerma borracho o esté ardiente,
para dejarla más blanca que la nieve? o en el lecho del placer incestuoso,
¿Para qué sirve la gracia si no es para mirar blasfemando en el juego o en un acto
al pecado cara a cara? ¿Y qué hay en la oración que no tenga señal de salvación,
sino el doble poder de impedirnos obrar mal entonces le derribas; que dé coces al cielo
o perdonarnos si caemos?. Tendré ánimo. y su alma sea más negra y más maldita
El daño está hecho, mas, ¿qué suerte de oración que el infierno adonde va. Mi madre aguarda.
me serviría? ¿«Perdona mi inmundo asesinato»? Tu rezo los días enfermos te alarga.
Imposible, pues aún gozo de los frutos
por los que cometí el asesinato: Sale.
la corona, la reina, mi ambición.
¿Nos pueden perdonar sin quitarnos el provecho? REY
En la usanza corrupta de este mundo Vuelan mis palabras, queda el pensamiento.
la mano dadivosa del culpable Palabras vacías no suben al cielo.
desplaza a la justicia; y es sabido
que el propio botín compra a la ley. Mas no en el cielo: III.iv Entran la REINA y POLONIO.
allí no hay fraude, allí el acto muestra
su color verdadero, y nos obligan, POLONIO
habiendo de hacer frente a nuestras faltas, Viene en seguida. Censuradle a fondo.
a declarar contra nosotros. Entonces, ¿qué me resta? Decid que sus excesos ya son insufribles
Ver qué puede el arrepentimiento. ¿Qué no podrá? y que Vuestra Majestad le ha protegido
Mas, ¿qué puede cuando uno ya no puede arrepentirse? de las iras. No voy a hablar más.
¡Mísero estado! ¡Corazón más negro que la muerte! Os lo ruego, sed clara con él.
¡Oh, alma atrapada, que luchando por librarse HAMLET [dentro]
más se enreda! ¡Amparadme, ángeles, queredlo! ¡Madre, madre, madre!
Doblaos, rígidas rodillas, y tú, pecho de acero, REINA
sé tierno como un recién nacido. Así lo haré. Perded cuidado. Escondeos, que ya viene.
Tal vez sea posible.
Entra HAMLET.
Se arrodilla
Entra HAMLET. HAMLET
Y bien, madre, ¿qué ocurre?
HAMLET REINA
Ahora es buen momento, está rezando; voy a hacerlo ya. Hamlet, has ofendido mucho a tu padre.
HAMLET
[Desenvaina.] Madre, tú has ofendido mucho a mi padre.
REINA
Entonces sube al cielo Vamos, vamos, replicas con lengua muy suelta.
y esa es mi venganza. Esto hay que razonarlo. HAMLET
Un ruin mata a mi padre, y yo, Venga, venga, preguntas con lengua perversa.
su único hijo, por ello mando al cielo REINA
a ese ruin. ¿Qué es esto, Hamlet?
Ah, esto es paga y recompensa, no venganza. HAMLET
33
¿Qué ocurre ahora? el cándido rubor de la decencia,
REINA llama hipocresía a la virtud, quita
¿Olvidas quién soy? la rosa de la frente al amor puro
HAMLET dejándole un estigma, vuelve los esponsales
Por la cruz, nada de eso. Eres la reina, tan falsos como juramentos de tahúr.
esposa del hermano de tu esposo Ah, tal acción que del sagrado contrato
y, ojalá no lo fueras, pero eres mi madre. arranca el alma, cambiando en palabrería
REINA la santa religión. El cielo enrojece
Muy bien. Te mandaré a quien sepa hablarte. sobre esta sólida esfera y, con triste semblante,
HAMLET como si aguardara el Día del Juicio,
Vamos, vamos, siéntate. Tú no te mueves está angustiado por tu acción.
ni te vas hasta que ponga frente a ti REINA
un espejo que te enseñe tus adentros. ¡Ay de mí! ¿Qué acción,
REINA que se anuncia tronando y rugiendo?
¿Qué vas a hacer? ¿No irás a matarme? HAMLET
¡Ah, socorro, socorro! Mira este retrato, y ahora éste;
POLONIO [detrás del tapiz] imágenes son de dos hermanos.
¡Ah, socorro, socorro, socorro! Ve la gallardía de este rostro,
HAMLET los rizos de Hiperión, la frente de Júpiter,
¡Cómo! ¿Una rata? ¡Por un ducado la mato! los ojos de Marte, que ordenan o amenazan;
el porte de Mercurio el mensajero
Mata a POLONIO [atravesando el tapiz]. posándose en una montaña sublime.
En verdad, una alianza y una forma
POLONIO en que los dioses dejaron su sello
¡Ah, me han matado! para ratificar lo que es un hombre.
REINA Él fue tu marido. Mira lo que sigue.
¡Ay de mí! ¿Qué has hecho? Este es tu marido, espiga podrida
HAMLET que infecta a su hermano. ¿Tienes ojos?
Pues no sé. ¿Es el rey? ¿Dejaste de pastar en tan hermoso monte
REINA para cebarte en este páramo? ¿Eh? ¿Tienes ojos?
¡Ah, qué locura criminal es esta! No lo llames amor, pues a tu edad
HAMLET el ardor de la sangre está amansado
¿Criminal? Casi tanto, buena madre, y se somete al juicio. ¿Y qué juicio
como matar a un rey y casarse con su hermano. llevaría de éste a éste? ¿Qué demonio
REINA - te ha engañado a la gallina ciega?
¿Matar a un rey? ¡Ah, vergüenza! ¿Y tu rubor? Ardiente infierno,
HAMLET si te inflamas en cuerpo de matrona,
Sí, señora, eso he dicho. - en la fogosa juventud la castidad
Y tú, bobo, imprudente, entrometido, adiós. sea como cera y en su fuego se derrita.
Te creí tu superior. Acepta tu suerte. No hables de impudicia si se enciende
Pasarse de curioso trae peligro. - la indómita pasión cuando el hielo también arde
No te retuerzas más las manos. Calma, siéntate; y la razón sirve al deseo.
yo seré quien te retuerza el corazón REINA
si está hecho de materia permeable ¡Ah, Hamlet, no sigas! Me vuelves
y la ruin costumbre no lo ha vuelto tan duro los ojos hacia el fondo de mi alma,
que no pueda expugnarlo el sentimiento. y en ella veo manchas negras y profundas
REINA que no pueden borrarse.
¿Qué he hecho yo para que me hables así HAMLET
con lengua tan ruidosa y ofensiva? No, vivirán
HAMLET en la náusea y el sudor de una cama pringosa,
Una acción tal que empaña cociéndose en el vicio y la inmundicia
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entre arrullos y ternezas. cambie mi duro propósito. Mi objeto
REINA . perdería su color: llanto en vez de sangre.
¡No sigas hablando! Cual puñales REINA
tus palabras me traspasan los oídos. ¿A quién le dices eso?
¡Basta, buen Hamlet! HAMLET
HAMLET ¿No ves nada ahí?
Un asesino, un infame; REINA
un canalla que no llega a los talones No, nada; aunque veo todo lo que hay.
del que fue tu marido; un payaso de rey, HAMLET
el ratero del reino y el poder, ¿Ni has oído nada?
que robó la corona del estante REINA
para echársela al bolsillo... No, sólo nuestras voces.
REINA HAMLET
¡Basta! ¡Ah, mira! ¡Ve cómo se aleja!
HAMLET ¡Mi padre, vestido como en vida!
Un rey de parches y pingajos... ¡Mira cómo sale por la puerta!
Entra el ESPECTRO en ropa de noche Sale el ESPECTRO.
¡Salvadme y envolvedme en vuestras alas, REINA
ángeles del cielo! ¿Qué deseas, noble figura? No es más que un ensueño de tu mente.
REINA El delirio es muy hábil
¡Ay, está loco! en crear apariciones.
HAMLET HAMLET
¿Vienes a reñirle a tu hijo indolente ¿Delirio?
que, dejando pasar tiempo y fervor, Mi pulso late acompasado como el tuyo
no pone por obra tu fiero mandato? ¡Habla! y da una música tan sana. No es locura
ESPECTRO lo que he dicho. Ponme a prueba y yo
No lo olvides. Esta aparición repetiré mis palabras, de lo cual
sólo quiere aguzar tu embotado propósito. huiría la locura. Madre, por el cielo,
Pero mira el desconcierto de tu madre. no pongas un bálsamo a tu alma
Interponte entre ella y su alma en lucha. que muestre mi demencia y no tu culpa.
La imaginación de los más débiles Será una fina piel sobre la llaga,
opera con más fuerza. Háblale, Hamlet. mientras, invisible, la inmunda podredumbre
HAMLET por dentro todo infecta. Confiésate al cielo,
¿Cómo estás, madre? llora el pasado, evita tentaciones;
REINA no quieras abonar la mala hierba
¡Ah! ¿Cómo estás tú, y hacerla más frondosa. Perdona mi virtud,
que clavas la mirada en el vacío pero en estos tiempos de molicie y saciedad
y conversas con el aire incorpóreo? la virtud ha de excusarse con el vicio
Por tus ojos asoma tu ánimo agitado e implorar que le deje socorrerle.
y, como guerreros despertados por la alarma, REINA
tu liso cabello se levanta cual si fuera ¡Ah, Hamlet! Me has partido en dos el corazón.
una excrecencia viviente. ¡Ah, hijo mío! HAMLET
Rocía el fuego y ardor de tu mal Pues tira la peor parte
con la fría quietud. ¿Qué es lo que miras? y con la otra mitad vive más pura.
HAMLET Buenas noches. No vayas al lecho de mi tío.
¡A él, a él! ¡Mira qué semblante demacrado! Aparenta virtud, aunque no tengas.
Si predicase a las piedras, su causa Esta noche abstente;
y su figura las ablandaría. - No me mires, eso dará mayor facilidad
no sea que tu acto compasivo a la próxima abstinencia. Buenas noches otra vez.
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Cuando ruegues la divina bendición, Algo hay en tus suspiros y sollozos.
yo te pediré la tuya. - En cuanto a este caballero, Tienes que explicármelo. Es propio que lo sepa.
lo siento de veras. Pero el cielo ha querido, ¿Dónde está tu hijo?
haciéndome su azote y su verdugo, REINA
castigarme a mí con él y a él conmigo. ¡Ay, esposo, lo que he visto esta noche!
Le sacaré de aquí y responderé REY
de su muerte. Una vez más, buenas noches. ¡Pobre Gertrudis! ¿Cómo está Hamlet?
Tengo que ser cruel sólo por afecto. REINA
Lo peor vendrá; esto es el comienzo. Más loco que el viento y el mar cuando ambos
REINA luchan a porfía. En su paroxismo,
¿Qué puedo hacer? al ver que algo se movía tras el tapiz,
HAMLET desenvaina gritando «¡Una rata, una rata!»
De ningún modo lo que yo te diga: y en su frenética ilusión ha matado
dejar que el fláccido rey te atraiga a su lecho, al pobre anciano allí escondido.
te pellizque la cara, te llame paloma REY
y que, por un par de besos inmundos, ¡Ah, grave acción!
o sobándote el cuello con sus dedos malditos, De haber estado allí, habría sido mi muerte.
consiga que le aclares el enigma: Su libertad es una amenaza:
que, en realidad, toda mi locura para ti, para mí, para todos.
es fingimiento. Estaría bien decírselo. ¿Y cómo defender tal acto de violencia?
¿Podría una reina gentil, modosa, prudente, Yo seré el responsable: por previsión
ocultarle cuestiones de tal entidad tenía que haber atado corto y recluido
a un sapo, un murciélago, un morrongo? al joven demente. Mas tanto era mi afecto
¿Podría? No: a despecho de juicio y reserva, que no quise entender lo inexcusable
abre la jaula en el tejado, deja volar y, como el que padece una inmunda dolencia,
a los pájaros y, como el célebre mono, por no divulgarlo, he dejado
haz la prueba metiéndote en la jaula que corrompa hasta el tuétano. ¿Adónde ha ido?
y estréllate al caer. REINA
REINA A llevarse el cadáver de su víctima,
Si el habla es aliento, y el aliento, vida, con quien su demencia, como veta de oro
te aseguro que vida no tendré en una mina de viles metales,
para contar lo que has dicho. se muestra pura y llora lo ocurrido.
HAMLET
He de ir a Inglaterra. ¿Lo sabías? REY
REINA Ven, Getrudis,
¡Ah, lo había olvidado! Está decidido. Antes de que el sol toque la montaña
HAMLET ya le habré embarcado. A este acto vil
Éste va a adelantarme el viaje. habré de hacerle frente y excusarlo
Le arrastraré el pellejo a la otra estancia. con toda majestad y diplomacia. - ¡Guildenstern!
Madre, buenas noches ya. Este dignatario,
que en vida fue un torpe y servil palabrero, Entran ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN.
ahora es un sepulcro callado y secreto. –
Vamos, señor, acabemos el asunto. – Amigos, procuraos más ayuda.
Buenas noches, madre. En su demencia, Hamlet ha matado a Polonio
y le ha sacado a rastras del cuarto de su madre.
Sale arrastrando a POLONIO. Buscadle, habladle cortésmente y llevad
el cuerpo a la capilla. Os lo ruego, daos prisa.
IV.i Entra el REY. Salen ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN.
REY Ven, Gertrudis; reunamos a los sabios amigos
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e informémosles de esta desgracia cuerpo. El rey es una cosa.
y de nuestras decisiones. ¡Ven ya, vamos! GUILDENSTERN
Mi alma está llena de angustia y desánimo. Señor, ¿una cosa?
HAMLET
Salen. Una cosa de nada. Llevadme a él. ¡Que te pillo, es-
cóndete!
IV.ii Entra HAMLET.
Salen.
HAMLET
A buen recaudo. IV.iii Entra el REY.
ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN [dentro]
¡Hamlet! ¡Príncipe Hamlet! REY
HAMLET He mandado buscarle y hallar el cadáver.
¿Qué ruido es ese? ¿Quién llama a Hamlet? ¡Ah, aquí Es un peligro dejar que siga libre.
están! Mas no conviene que le caiga todo el peso
de la ley: le quiere la confusa multitud,
Entran ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN. que no ama con el juicio, sino con los ojos,
y atiende al sufrimiento del culpable,
ROSENCRANTZ no a la culpa. Para evitar sobresaltos,
Señor, ¿qué habéis hecho con el cadáver? su marcha repentina debe parecer
HAMLET decisión bien ponderada. Dolencias extremas
Mezclarlo con el polvo, su pariente. exigen remedios extremos o jamas se curan.
ROSENCRANTZ
Decidnos dónde está, para sacarlo Entra ROSENCRANTZ.
y llevarlo a la capilla.
HAMLET ¿Qué hay? ¿Qué ha ocurrido?
Ni lo creáis. ROSENCRANTZ
ROSENCRANTZ Señor, se niega a decirnos
¿Creer qué? dónde ha dejado el cadáver.
HAMLET REY
Que puedo guardar vuestro secreto y no el mío. Además, ¿Y él dónde está?
si me interroga una esponja, ¿qué respuesta puede dar el ROSENCRANTZ
hijo de un rey? Fuera, vigilado y esperando vuestra orden.
ROSENCRANTZ REY
¿Me tomáis por una esponja, señor? Traedle a mi presencia.
HAMLET ROSENCRANTZ
Sí, que chupa el favor del rey, sus recompensas, sus ¡Guildenstern! Trae al príncipe.
poderes. Al final, quien mejor sirve al rey sois vosotros;
como un mono, él os guarda en un rincón de su Entran HAMLET, GUILDENSTERN [ y acompañamiento].
mandíbula: primero os saborea y luego os traga. Cuando
necesite lo que hayas indagado, te exprime y la esponja REY
vuelve a quedar seca. Bien, Hamlet, ¿dónde está Polonio?
ROSENCRANTZ HAMLET
No os entiendo, señor. De cena.
HAMLET REY
Me alegro. Palabra punzante no entra en oído de necio. ¿De cena? ¿Dónde?
ROSENCRANTZ HAMLET
Señor, tenéis que decirnos dónde está el cuerpo y venir No donde come, sino donde es comido: tiene encima una
con nosotros ante el rey. asamblea de gusanos políticos. El gusano es el gran
HAMLET emperador de la dieta. Nosotros engordamos engordando
El cuerpo está con el rey, pero el rey no está con el animales, y así estamos gordos para los gusanos. El rey
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gordo y el mendigo flaco son dos viandas posibles: dos En marcha, que, en lo que atañe a este asunto,
platos, la misma mesa. Ahí se acaba. todo está ultimado. Daos prisa.
REY
¿Qué quieres decir con eso? Salen todos menos el REY.
HAMLET
Nada, sólo mostraros cómo un rey puede viajar por Inglaterra, si mi afecto en algo tienes
las tripas de un mendigo. (como tal vez te aconseje nuestra fuerza,
REY pues la cicatriz de nuestro acero danés
¿Dónde está Polonio? aún sigue roja, y nos pagas tributo
HAMLET de buen grado), no puedes tratar con ligereza
En el cielo. Mandad que le busquen. Si allí no le encuen- mi real orden que, en carta especial
tra el mensajero, buscadle vos mismo en el otro sitio. Si y por extenso, reclama encarecidamente
no le encontráis de aquí a un mes, os llegará el olor al la muerte inmediata de Hamlet. Hazlo, Inglaterra,
subir a la galería. pues él, como fiebre, me quema la sangre
REY y tú eres mi cura. Mientras no esté hecho,
¡Buscadle allí! nada me traerá dicha ni contento.
HAMLET
Os estará esperando. Sale.
[Salen algunos del acompañamiento. ] IV.iv Entra FORTINBRÁS con su ejército.
REY FORTINBRÁS
Hamlet, por tu propia seguridad, Capitán, al rey danés presenta mis respetos.
que tanta inquietud me produce Dile que, según nos concedió, Fortinbrás
como llanto lo que has hecho, tu acción reclama la escolta prometida
exige tu marcha inmediata. Prepárate, para cruzar su reino. Sabes dónde nos reunimos.
La nave está presta, el viento acompaña, Si Su Majestad quiere algo de mí,
te aguarda la escolta y todo está a punto le expresaré mi lealtad en su presencia.
para ir a Inglaterra. Házselo saber.
HAMLET CAPITÁN
¿Inglaterra? Así lo haré, señor.
REY FORTINBRÁS
Si, Hamlet. Marchad seguros.
HAMLET
Bueno. Salen.
REY
Así lo verás cuando sepas mi intención. IV.v Entran la REINA y HORACIO.
HAMLET
Veo un querubín que ya la ha visto. - Bueno, vamos. REINA
¡A Inglaterra! Adiós, querida madre. No quiero hablar con ella.
REY HORACIO
Tu tierno padre, Hamlet. Insiste en veros, desvaría. Su estado da pena.
HAMLET REINA
Madre. Padre y madre son marido y mujer, marido y ¿Qué quiere?
mujer son una carne, así que madre. - Vamos. ¡A HORACIO
Inglaterra! Habla mucho de su padre, de las trampas
de este mundo; balbucea y se da
Sale. golpes de pecho; se ofende por minucias;
REY habla sin concierto. Lo que dice es absurdo,
Seguidle de cerca; embarcadle sin demora. mas lleva a quien la oye a interpretar
No os retraséis: le quiero fuera esta noche. su incoherencia. Se hacen conjeturas;
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amoldan a su idea las palabras que juntan, REY
las cuales, a juzgar por los gestos y los guiños, ¿Cómo estás, linda Ofelia?
darían pie a sospechas que, aun siendo OFELIA
infundadas, serían maliciosas. Bien, Dios os lo pague. Cuentan que la lechuza era la hija
REINA de un panadero. ¡Señor! Sabemos lo que somos, no lo
Habrá que hablar con ella, no sea que siembre que podemos ser. ¡Dios bendiga vuestra mesa!
dudas peligrosas en mentes malévolas. REY
Hazla pasar. Fantasea sobre su padre.
OFELIA
[HORACIO se dirige a la puerta.] Os lo ruego, no hablemos de esto. Cuando os pregunten
qué significa, decid:
[Aparte] En mi alma enferma, pues vive en pecado, [Canta] «Mañana es el día de San Valentín,
cualquier nadería predice un gran daño. temprano, al amanecer,
La culpa no sabe fingir su recelo y yo estaré en tu balcón;
y al fin se traiciona queriendo esconderlo. tu enamorada seré.»
Entra OFELIA tocando un laúd, con el pelo suelto y Entonces él se levantó y vistió
cantando. y a la doncella hizo entrar
que de su alcoba doncella
OFELIA ya nunca saldría jamás.
¿Dónde está la hermosa majestad de Dinamarca?
REINA REY
¿Qué ocurre, Ofelia? Linda Ofelia...
OFELIA [canta] OFELIA
¿Cómo conoceré a tu amor Pues sí, y sin blasfemar le pondré fin:
entre los demás? [Canta] ¡Jesús, caridad cristiana!
Con venera y con bordón Vergüenza le tiene que dar.
y sandalias va. Si puede, un joven te goza:
REINA ¡Su potra, eso está mal!
¡Ah, pobre Ofelia! ¿A qué viene esa canción? «Juraste antes de tumbarme
OFELIA hacer de mí tu mujer.»
¿Decíais? Atended, os lo ruego. «¡Y ya lo serías si en mi cama
[Canta] Ya murió, señora, y se fue, no te llegas a meter!»
ya murió y se fue:
césped a su cabecera REY
y piedra a sus pies. ¿Cuánto hace que está así?
REINA OFELIA
Pero, Ofelia... Espero que todo irá bien. Hay que tener paciencia. Pero
OFELIA lloro sin remedio de pensar que lo enterraron en la fría
Atended, os lo ruego. tierra. Mi hermano ha de saberlo. Así que gracias por el
[Canta] Su mortaja, blanquísima... buen consejo. ¡Vamos, mi carruaje! Buenas noches,
señoras, buenas noches, buenas noches.
Entra el REY.
Sale.
REINA
¡Ah, mírala, esposo! REY
OFELIA [canta] Síguela de cerca. Vigílala bien, te lo ruego.
... cubierta de flor,
a la tumba fue sin llevar [Sale HORACIO.]
lágrimas de amor.
Ah, este es el veneno de la honda tristeza;
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todo viene de la muerte de su padre. ¡Ah, Gertrudis! LAERTES
Las penas nunca vienen como espías de avanzada, ¿Dónde está ese rey? - Quedaos todos fuera.
sino en batallones. Primero, su padre muerto; SECUACES
después, tu hijo ausente, el más violento autor No, entremos.
de su propia partida; el pueblo, enturbiado, LAERTES
revuelto con tantas sospechas y rumores Dejadme, os lo ruego.
sobre la muerte de Polonio (y fue una ingenuidad SECUACES
enterrarle bajo mano); la pobre Ofelia, Muy bien, señor.
trastornada y privada de razón, LAERTES
sin la cual todos somos pinturas o animales; Gracias. Guardad la puerta.
por último, y peor que todo lo demás,
su hermano ha regresado de Francia en secreto, [Salen loS SECUACES.]
se nutre de su asombro, vive en la penumbra
y no le faltan chismosos que le infectan ¡Ah, vil rey! ¡Dadme a mi padre!
los oídos con infundios sobre la muerte de su padre. REINA
En tal apuro, y escaseando los hechos, Quieto, buen Laertes.
no dudarán en acusar a mi persona LAERTES
en sus rumores. Querida Gertrudis, La gota de mi sangre que esté quieta
todo esto, cual disparos de metralla, me acusará de bastardo, gritará «cornudo»
me da muerte superflua en muchas partes. a mi padre y pondrá el estigma de ramera
en la frente casta y pura de mi madre.
Ruido dentro. Entra un MENSAJERO. REY
Laertes, ¿cuál es el motivo
REINA de esta rebelión tan gigantesca? –
¡Ah! ¿Qué ruido es ese? Suéltale, Gertrudis. No te inquiete mi persona.
REY Hay tal divinidad guardando a un rey
¡Mi guardia suiza! ¡Que defiendan la puerta! que la traición apenas si vislumbra su objetivo
¿Qué ocurre? y no llega a actuar. - Laertes, dime
MENSAJERO lo que tanto te ha inflamado. - Suéltale, Gertrudis. –
Salvaos, señor. Habla ya.
El océano, rebasando sus orillas, LAERTES
no sumerge los llanos con más ímpetu ¿Dónde está mi padre?
que Laertes, con sus amotinados, arrolla REY
a vuestra guardia. La chusma le llama señor Muerto.
y, cual si el mundo fuese a empezar hoy REINA
y no hubiera costumbres ni pasado Pero no a sus manos.
(garantía y sostén de las palabras), REY
gritan: «¡Elijamos nosotros!. ¡Laertes será rey!» Que pregunte a placer.
Al cielo vuelan gorros, aplausos y vítores: LAERTES
«¡Laertes será rey, Laertes rey!» ¿Cómo murió? Nada de trampas.
REINA ¡Al infierno la lealtad! ¡Al más negro diablo
¡Qué alegres ladran tras la pista falsa! juramentos! ¡Al más profundo abismo
¡Rastreáis al revés, perros daneses! la gracia y la conciencia! No temo condenarme.
A tal punto he llegado que no me importa nada
Ruido dentro. esta vida, la otra, cualquier cosa:
tomaré plena venganza por mi padre.
REY REY
¡Han roto las puertas! ¿Quién te frenará?
LAERTES
Entra LAERTES con sus SECUACES. Juro que ni el mundo entero.
Y mis medios voy a administrarlos
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de modo que lo poco rinda mucho. Vos cantad «Do-re-dó», y vos «Do-re-fá». ¡Ah, qué bien le
REY va el estribillo! El pérfido mayordomo raptó a la hija del
Buen Laertes, si deseas conocer amo.
la verdad de la muerte de tu padre, LAERTES
¿está escrito en tu venganza que tu juego Ese absurdo dice mucho.
barra de montón a amigo y enemigo, OFELIA
al que gane y al que pierda? Esto es romero, para recordar. Acuérdate, amor. Y esto
LAERTES pensamientos, para pensar.
Sólo a sus enemigos. LAERTES
REY La lección de la locura: ajusta el pensamiento y el re-
¿Quieres conocerlos? cuerdo.
LAERTES OFELIA
A sus amigos les abro los brazos Esto es hinojo, para vos, y aguileña. Y esto ruda, para
y, como el pelícano, generoso les daré vos; y una poca para mí. Los domingos la llamamos
vida y alimento con mi sangre. hierba de la gracia. ¡Ah, vos llevad la ruda por otro motivo!
REY Esto es una margarita. Os daría violetas, pero todas se
Ahora hablas mustiaron al morir mi padre; dicen que tuvo buena
como un buen hijo y todo un caballero. muerte.
Que soy inocente de la muerte de tu padre [Canta] Pues Robin el guapo es mi ilusión.
y la he llorado con honda tristeza LAERTES
entrará tan de lleno en tu razón Pesadumbre y tristeza, dolor, el infierno,
como el día en tus ojos. ella los convierte en dulzura y encanto.
Ruido dentro. OFELIA [canta]
¿Y ya nunca volverá?
VOCES [dentro] ¿Y ya nunca volverá?
¡Dejadla pasar! No, no, no, muerto está,
LAERTES y tú muere ya,
¿Eh? ¿Qué ruido es ese? pues él jamás volverá.
Entra OFELIA como antes. La barba, níveo blancor,
el pelo, rubio color;
¡Fiebre, sécame el cerebro! ¡Lágrimas amargas, Ya murió, ya murio.
quemadme el sentido y poder de mis ojos! ¿A qué más dolor?
Juro que tu demencia será pagada en peso Acoja su alma Dios. Y todas las almas cristianas, si Dios
hasta que la balanza se incline de mi lado. quiere. Adiós.
¡Rosa de mayo, querida doncella, hermana, Ofelia!
¡Dios! ¿Es posible que un juicio tan tierno Sale.
sea tan mortal como la vida de un anciano?
El amor nos perfecciona, y nos hace LAERTES
enviar una valiosa parte nuestra ¿Ves esto, Dios?
tras el ser al que amamos. REY
OFELIA [canta] Laertes, debo compartir tu pena;
Su ataúd descubierto va, no me niegues mi derecho. Ahora sal
ay, nony, nony, no, nony, no, y escoge a tus amigos más juiciosos
y en la tumba le lloran ya. para que oigan y arbitren entre tú y yo.
Adiós, mi paloma. Si me creen implicado, de manera
LAERTES personal o coligada, yo, en desagravio,
Si estuvieras en tu juicio y clamases venganza, te daré mi reino, mi vida, mi corona
no conmoverías tanto. y todo lo que es mío. Mas, si no es así,
OFELIA accede a dispensarme tu paciencia
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y obraré en alianza con tu alma que, aunque sea muy leve para el calibre del hecho, te va
por dejarte satisfecho. a dejar sin habla. Estos buenos hombres te llevarán
LAERTES donde estoy. Rosencrantz y Guildenstern siguen con
Conforme. El modo rumbo a Inglaterra. De ellos tengo mucho que contarte.
en que murió, su oscuro entierro (sin emblema, Adiós.
espada, ni blasón sobre sus restos,
rito noble o ceremonia funeral); Siempre tuyo,
todo esto clama tanto del cielo a la tierra
que exijo que se indague. Hamlet.»
REY
Así se hará; Venid, daré curso a vuestra carta
y donde haya crimen, el hacha caerá. y, por cierto, a toda prisa, pues habéis
Te lo ruego, ven conmigo. de llevarme al que os la dio.
Salen. Salen.
IV.vi Entra HORACIO con un CRIADO. IV.vii Entran el REY y LAERTES.
HORACIO REY
¿Quiénes son los que quieren hablarme? Tu conciencia debe ahora sancionar
CRIADOS mi absolución, y tu pecho acogerme como amigo,
Marineros, señor. Dicen que os traen una carta. pues has podido oír y comprobar
HORACIO que el hombre que mató a tu noble padre
Que pasen. atentaba contra mí.
LAERTES
[Sale el CRIADO.] Es evidente. Mas decidme
por qué no procedisteis contra hechos
No sé quién en todo el mundo tan graves y tan ciertos de pena capital,
va a escribirme, si no es el propio Hamlet. cuando a ello tanto os obligaban
vuestra seguridad, prudencia y más motivos.
Entran loS MARINEROS. REY
Por dos razones especiales
MARINERO 1.0 que, aunque a ti te parezcan harto endebles,
Dios os guarde, señor. tienen fuerza para mí. Su madre, la reina,
HORACIO le idolatra y, en lo que a mí respecta
Igualmente. (sea mi suerte o mi desgracia, no sé cuál),
MARINERO 1.0 tal es mi conjunción con ella en cuerpo y alma
Él os oiga. Señor, os traigo esta carta de parte del que, cual astro que sólo gira dentro de su esfera,
embajador que iba a Inglaterra, si, como me han hecho yo fuera de ella no existo. La otra razón
saber, vuestro nombre es Horacio. para no haber hecho cargos públicos
HORACIO [lee] es el cariño que las gentes le profesan:
«Horacio: Cuando hayas leído esto, haz que estos hom- un afecto que, sumergiendo sus delitos,
bres tengan acceso al rey. Traen carta para él. No llevá- cambiaría sus culpas en virtudes
bamos dos días en el mar cuando un barco pirata bien cual la fuente que transmuta en piedra la madera.
armado nos dio caza. Al ser lentas nuestras velas, hubi- Así, mis flechas, de ingrávida vara
mos de mostrarnos animosos, y en el choque lo abordé. para viento tan fuerte, habrían regresado
Al instante se soltaron de nuestro barco, y yo quedé su a mi arco sin hacer diana.
solo prisionero. Me han tratado cual ladrones compasivos. LAERTES
Pero saben lo que hacen: tengo que pagarles el favor. Y yo me encuentro sin mi noble padre
Que el rey lea la carta que le mando, y reúnete conmigo y a mi hermana en condiciones angustiosas,
tan deprisa como huirías de la muerte. Te diré algo al oído que, si elogio lo que fue, desde una cumbre
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podía haber retado al mundo entero tras cortar su travesía y no piensa
a emular sus perfecciones. Mas ya me vengaré. reemprenderla, le induciré
REY a un encuentro cuya trama está madura
Por eso no pierdas el sueño. No creas y en el cual sin remedio ha de caer.
que estoy hecho de sustancia tan inerte Por su muerte no habrá un hálito de culpa:
que dejo que el peligro me tire de la barba ni su madre advertirá la maña
y lo tomo a simple juego. Pronto has de oír más. y la creerá un accidente. Hace unos dos meses
Yo quería a tu padre, y me quiero a mí mismo, estuvo aquí un caballero normando.
y esto espero que te enseñe a imaginar... Yo he visto a los franceses, he luchado contra ellos,
y son diestros a caballo, pero este valiente
Entra un MENSAJERO. tenía magia. Clavado a la silla,
conseguía del animal tales prodigios
¿Qué pasa? ¿Hay noticias? cual si fuese un solo cuerpo con la bestia
MENSAJERO y de su especie por mitad. Tanto rebasaba
Señor, cartas de Hamlet. mi inventiva que yo, imaginando piruetas,
Ésta para Vuestra Majestad, ésta para la reina. quedaba atrás de las suyas.
REY LAERTES
¿De Hamlet? ¿Quién las ha traído? ¿Normando decíais?
MENSAJERO REY
Señor, dicen que marineros. Yo no los vi. Normando.
Me las dio Claudio; él las recibió. LAERTES
REY Seguro que Lamord.
Laertes, tú has de oírlo. - REY
Déjanos. El mismo.
LAERTES
Sale el MENSAJERO. Le conozco bien. Es la gala y la gema de su tierra.
REY
[Lee] «Excelsa Majestad: Sabed que, despojado, he Dio testimonio de ti
puesto pie en vuestro reino. Mañana he de pediros y alabó de tal modo tu destreza
licencia para presentarme ante vos y, con vuestra venia, en el arte y ejercicio de la esgrima,
exponeros las razones de mi pronto e insólito regreso. sobre todo tu dominio del estoque,
Hamlet.» que exclamó: «¡Qué espectáculo sería
¿Qué significa esto? ¿Han vuelto los demás? si él tuviera un rival!» Este elogio
¿O es alguna trampa y todo es falso? envenenó de envidia a Hamlet, a tal punto
LAERTES que no hacía sino pedir y desear
¿Conocéis la letra? tu rápido regreso por luchar contra ti.
REY De todo esto...
Es la de Hamlet. «Despojado.» LAERTES
Y en posdata dice «solo». ¿Te lo explicas? De todo esto, ¿qué, señor?
LAERTES REY
Señor, no entiendo nada. Pero que venga. Laertes, ¿no querías a tu padre?
Alivia la dolencia de mi pecho ¿O eres como imagen del dolor,
pensar que viviré para decirle a la cara: como un rostro sin alma?
«¡Así mataste!» LAERTES
REY ¿Por qué lo preguntáis?
Laertes, en tal caso (y parece extraño, pero cierto), REY
¿dejarás que yo te guíe? No es que crea que no querías a tu padre;
LAERTES es que sé que el amor está sujeto al tiempo
Sí, mientras no me desviéis hacia la paz. y veo, pues lo prueba la experiencia,
REY que el tiempo le resta su fuego y ardor.
Hacia tu paz. Si ahora ha regresado Hamlet regresa. ¿A qué estarías dispuesto
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por mostrar, más en hechos que en palabras, tan rápido se siguen. - Laertes, tu hermana se ha
que eres digno de tu padre? ahogado
LAERTES LAERTES
A degollarlo en la iglesia. ¿Ahogado? ¿Dónde?
REY REINA
Ni al crimen debe darse refugio en sagrado, Sobre un arroyo, inclinado crece un sauce
ni poner freno a la venganza. Mas, buen Laertes, que muestra su pálido verdor en el cristal.
si piensas actuar, permanece en tu aposento. Con sus ramas hizo ella coronas caprichosas
Hamlet sabrá que has regresado. de ranúnculos, ortigas, margaritas, y orquídeas
Haré que algunos elogien tu excelencia a las que el llano pastor da un nombre grosero
y den doble barniz al gran renombre y las jóvenes castas llaman «dedos de difunto».
que el francés te dispensó, os junten finalmente Estaba trepando para colgar las guirnaldas
y arreglen las apuestas sobre ambos. en las ramas pendientes, cuando un pérfido mimbre
El, como es despreocupado, noble e incapaz cedió y los aros de flores cayeron con ella
de estratagemas, no mirará las armas; así, al río lloroso. Sus ropas se extendieron,
con sutileza de manos, te será fácil llevándola a flote como una sirena;
escoger una espada con punta ella, mientras tanto, cantaba fragmentos
y, de una artera estocada, desquitarte. de viejas tonadas como ajena a su trance
LAERTES o cual si fuera un ser nacido y dotado
Lo haré; y a ese fin para ese elemento. Pero sus vestidos,
untaré mi espada de veneno. cargados de agua, no tardaron mucho
Le compré un ungüento a un charlatán, en arrastrar a la pobre con sus melodías
tan mortal que un cuchillo en él mojado a un fango de muerte.
donde hiere no hay emplasto milagroso LAERTES
compuesto con las hierbas m{as enérgicas Ah, así que está ahogada.
del mundo que salve de la muerte REINA
a quien sólo haya arañado. Pondré el veneno Ahogada, ahogada.
en la punta y bastará con que le roce LAERTES
para que sea su muerte. Pobre Ofelia, bastante agua has tenido:
REY me prohibo llorar. Y sin embargo,
Lo estudiaremos. Pondera es humano; se impone la naturaleza,
qué momento y qué medios favorecen aunque sea vergonzoso. Cuando cese mi llanto,
nuestro objeto. Si éste fracasara ya no habrá mujer. - Adiós, señor.
y nuestra mala actuación mostrase el plan, Tengo palabras de fuego queriendo encenderse,
más valdría no intentarlo. Por tanto, a tu proyecto pero este desliz las apaga.
hay que añadirle otro de reserva
por si fuera a malograrse. Espera, a ver. Sale.
Haré una apuesta solemne por vuestra maestría.
Eso es. Cuando el esfuerzo os dé calor y sed REY
(y habrás de hacer más violentos los asaltos), Sigámosle, Gertrudis.
y él pida de beber, le tendré preparada Mucho me ha costado aplacar su ira,
una copa a propósito; con que la sorba, y ahora me temo que vuelve a empezar.
aunque escape a tu golpe envenenado, Sigámosle.
nuestro plan se habrá cumplido.
Salen.
Entra la REINA.
V.i Entran dos RÚSTICOS [el ENTERRADOR y su COM-
¿Qué hay, querida esposa? PAÑERO].
REINA ENTERRADOR
Una pena le pisa los talones a la otra; ¿Se va a dar cristiana sepultura a la que
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conscientemente buscó su salvación? COMPAÑERO
COMPAÑERO El que hace la horca: el armazón sobrevive a mil ocu-
Te digo que sí, conque cava ya la fosa. El juez ha pantes.
visto el caso y dice que cristiana. ENTERRADOR
ENTERRADOR Eso me ha gustado, de veras. Lo de la horca está bien.
¿Cómo es posible si no se ahogó en defensa propia? Pero, ¿para quién? Está bien para los que hacen mal.
COMPAÑERO Entonces está mal decir que una horca es más fuerte que
Pues eso ha decidido. una iglesia; ergu la horca estará bien para ti. Otra vez,
ENTERRADOR venga.
Entonces habrá sido se offendendo; no pudo ser otra COMPAÑERO
cosa. La cuestión es esta: si yo me ahogo a sabiendas, ¿Que quién construye más fuerte que albañil, calafate o
esto arguye un acto; un acto tiene tres ramas: hacer, carpintero?
obrar, realizar. Ergu ella se ahogó a sabiendas. ENTERRADOR
COMPAÑERO Vamos, dilo y a correr.
Escucha, señor cavador... COMPAÑERO
ENTERRADOR ¡Ya lo tengo!
Perdona. Aquí está el agua: bien. Aquí, el hombre: bien. ENTERRADOR
Si el hombre va al agua y se ahoga, quieras que no, es él Venga.
quien se va. ¿Te fijas? Pero si el agua viene a él y le COMPAÑERO
ahoga, él no se ahoga a sí mismo. Ergu quien no es ¡Dios, no lo sé!
culpable de su muerte no pudo acortar su vida.
COMPAÑERO Entran HAMLET y HORACIO a distancia.
¿Esa es la ley?
ENTERRADOR ENTERRADOR
¡Pues claro! La ley que lo investiga. No te devanes los sesos, que, por más que le pegues, tu
COMPAÑERO burro no irá más rápido. Cuando te vengan con esa
¿Quieres saber la verdad? Sí no es una señora, no le dan pregunta, tú di que el sepulturero, porque las casas que
cristiana sepultura. hace duran hasta el Día del Juicio. Vamos, corre a la
taberna y tráeme una jarra de aguardiente.
ENTERRADOR
Exacto. Y es una pena que los grandes tengan más [Sale el COMPAÑERO.]
derecho a ahogarse o colgarse que sus hermanos cris-
tianos. ¡Venga, la pala! En la antigüedad no había más [Canta] De joven yo amé, amé;
señores que los jardineros, cavadores y sepultureros. me pareció muy grato
Tenían el oficio de Adán. menguar mis anos con placer;
COMPAÑERO igual no lo había probado-
¿Adán fue caballero? HAMLET
ENTERRADOR ¿Es que este hombre no tiene sentido de su oficio,
El primero en armarse. que cava tumbas cantando?
COMPAÑERO HORACIO
¡Pero si no tenía armas! Con la costumbre se vuelve una cuestión de indife-
ENTERRADOR rencia.
¿Tú es que eres pagano? ¿No dice la Biblia que Adán HAMLET
tuvo que labrar la Tierra? Luego se armó de paciencia. Cierto. La mano que poco labra tiene el sentido más fino.
Voy a hacerte otra pregunta. Si no la contestas, confesión ENTERRADOR [canta]
y... Mas con sigilo la vejez
COMPAÑERO ha hecho presa en mí
Venga. y me transporta a la región
ENTERRADOR como al que no ha gozado así.
Albañil, calafate o carpintero: ¿Quién construye más
fuerte que los tres? Arroja una calavera.
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Carnero y becerro ha de ser quien crea que aseguran
HAMLET algo. Hablaré con este hombre. - Tú, ¿de quién es esta
Esa calavera tenía lengua y podía cantar. Este bribón la fosa?
estrella contra el suelo como si fuera la quijada de Caín, ENTERRADOR
que cometió el primer crimen. Tal vez fuese la cabeza de Mía, señor.
un político, ahora avasallado por un asno, capaz de [Canta] ... y un hoyo para huésped tal
engañar a Dios, ¿no crees? será lo necesario.
HORACIO HAMLET
Tal vez, señor. Será tuya porque te has metido dentro.
HAMLET ENTERRADOR
O la de un cortesano, que diría: «Buenos días, mi señor. Y como vos estáis fuera, no es vuestra. Yo en esto no me
¿Cómo estáis, mi buen señor?» Sería el señor don Tal, he metido, pero es mía.
que elogiaba el caballo del señor don Cual cuando pen- HAMLET
saba pedírselo, ¿verdad? Te has metido y has mentido diciendo que es tuya.
HORACIO Es para un muerto, no para un vivo; así que has mentido.
Sí, mi señor. ENTERRADOR
HAMLET Señor, es una mentira viva y ahora vuelve con vos.
Pues claro, y ahora es de don Gusano, sin mandíbulas y HAMLET
con la crisma sacudida por el sepulturero. Bonita ¿Para qué hombre la cavas?
transmutación, si supiéramos verla. ¿Tan fácil ha sido ENTERRADOR
crear estos huesos que ahora sólo sirven para jugar a los Para ningún hombre, señor.
bolos? Los míos me duelen de pensarlo. HAMLET
ENTERRADOR [canta] ¿Para qué mujer?
Un pico y una pala, pal, ENTERRADOR
envuelto en un sudario, Para ninguna, tampoco.
y un hoyo para huésped tal HAMLET
será lo necesario. Pues, ¿a quién van a enterrar?
ENTERRADOR
[Arroja otra calavera.] A una que fue mujer, pero, que en paz descanse, está
muerta.
HAMLET HAMLET
Otra más. ¿No podría ser la de un abogado? ¿Dónde ¡Qué rotundo es el granuja! Como no hilemos delgado
están ahora sus argucias, sus distingos, sus pleitos, sus nos matarán los equívocos. De veras, Horacio; lo he
títulos, sus mañas? ¿Cómo deja que este bruto le sacuda notado en los últimos tres años: nos hemos vuelto tan
el cráneo con una pala sucia sin denunciarle por agre- finos que hasta el más palurdo le pisa el talón al corte-
sión? ¡Mmm ... ! Tal vez fuese en vida un gran comprador sano y le roza el sabañón. - ¿Desde cuándo eres se-
de tierras, con sus gravámenes, conocimientos, pulturero?
transmisiones, fianzas dobles, demandas. ¿Transmitió ENTERRADOR
sus transmisiones y demandó sus demandas para acabar De todos los días del año, desde aquel en que nuestro
con esta tierra en la cabeza? ¿Le negarán garantía sus difunto rey Hamlet venció a Fortinbrás.
garantes, aun siendo dos, para una compra que no HAMLET
excede el tamaño de un contrato? Todas sus escrituras Y de eso, ¿cuánto hace?
apenas caben en este hueco. ¿No tiene derecho a más el ENTERRADOR
hacendado? ¿No lo sabéis? ¡Si hasta los tontos lo sabenl Fue el
HORACIO día en que nació el joven Hamlet, el que estaba loco y
Ni a una pizca más, señor. mandaron a Inglaterra.
HAMLET HAMLET
Los pergaminos, ¿no son de piel de carnero? Sí, claro. ¿Y por qué le mandaron a Inglaterra?
HORACIO ENTERRADOR
Sí, Alteza, y de becerro. Pues porque estaba loco. Allí recobrará el juicio y, si
HAMLET no, poco importa.
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HAMLET ¿dónde están tus pullas, tus brincos, tus canciones, esas
¿Por qué? ocurrencias que hacían estallar de risa a toda la mesa?
ENTERRADOR ¿Ya no tienes quien se ría de tus muecas? ¿Estás
No se lo notarán: allí todos están igual de locos. encogido? Vete a la estancia de tu señora y dile que, por
HAMLET más que se embadurne, acabará con esta cara. Hazla reír
¿Cómo se volvió loco? con esto. - Horacio, dime una cosa.
ENTERRADOR HORACIO
De un modo extraño. Sí, mi señor.
HAMLET HAMLET
¿Cómo «extraño»? ¿Tú crees que Alejandro tenía este aspecto bajo tierra?
ENTERRADOR HORACIO
Vaya, pues perdiendo el juicio. El mismo.
HAMLET HAMLET
¿De dónde salió su locura? ¿Y olía así? ¡Uf!
ENTERRADOR HORACIO
Pues de aquí, de Dinamarca. Mozo y hombre, yo llevo Igual, señor.
aquí de sepulturero treinta años. HAMLET
HAMLET ¡En qué bajos usos podemos caer, Horacio! ¿No podría la
¿Cuánto tarda en pudrirse un muerto enterrado? imaginacion rastrear el noble polvo de Alejandro y
ENTERRADOR encontrarlo taponando un barril?
Bueno, si no se ha podrido antes de morir (pues hoy en HORACIO
día nos traen muchos venéreos que apenas se pueden Sería una busca demasiado rebuscada.
enterrar), os puede durar unos ocho o nueve años. Un HAMLET
curtidor os dura nueve años. No, nada de eso; habría que seguirle con mesura llevados
HAMLET de lo probable. Es decir: Alejandro murió, Alejandro fue
¿Y él por qué más que otros? enterrado, Alejandro se convirtió en polvo. El polvo es
ENTERRADOR tierra, con la tierra se hace el barro, y con el barro en que
Pues, señor, porque tiene la piel tan curtida que el agua se convirtió, ¿por qué no se puede tapar un barril de
no la atraviesa en mucho tiempo, y el agua descompone cerveza?
bien a todo puto cadáver. Aquí hay una calavera; lleva Muerto y hecho barro, el imperial César
enterrada veintitrés años. rellena un boquete y el aire intercepta.
HAMLET ¡Ah, que aquella tierra que al mundo arredró
¿De quién es? tape una pared y corte un ventarrón!
ENTERRADOR Pero, alto. Apartémonos: se acerca el rey,
De un puto chiflado. ¿Quién creéis que era? la reina, cortesanos.
HAMLET
No lo sé. Entran, siguiendo un féretro, el REY, la REINA,
ENTERRADOR LAERTES, otros CORTESANOS y un SACERDOTE.
¡Mala peste de loco! Un día me vació en la cabeza una
jarra de vino del Rin. Esta calavera, señor, es la de ¿A quién siguen? ¿Por qué un rito tan menguado? Eso
Yorick, el bufón del rey. indica que el difunto al que siguen, temerario se quitó su
HAMLET propia vida. Y era de alto rango. Vamos a escondernos y
¿Ésta? mirar.
ENTERRADOR LAERTES
La misma. ¿Qué más ceremonias?
HAMLET HAMLET
Deja que la vea. ¡Ay, pobre Yorick! Yo le conocía, Este es Laertes, un joven noble. Atiende.
Horacio: tenía un humor incansable, una agudeza LAERTES
asombrosa. Me llevó a cuestas mil veces. Y ahora, ¡cómo ¿Qué más ceremonias?
me repugna imaginarlo! Me revuelve el estómago. Aquí SACERDOTE
colgaban los labios que besé infinitas veces. Y ahora, Sus exequias las hemos extendido
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hasta el límite aprobado. Su muerte fue dudosa; HAMLET
de no haberlo impedido una orden superior, ¡Qué mal rezas!
yacería en lugar no consagrado Quítame esos dedos de la garganta,
hasta el Día del Juicio. En vez de plegarias, l pues, aunque no soy impulsivo ni colérico,
e habrían arrojado cascotes, guijas y piedras. en mí hay algo peligroso
Pero aquí se le permiten ritos virginales, que más te vale temer. ¡Quítame esa mano!
flores de doncella y entierro en sagrado REY
con toque de campana y funeral. ¡Separadlos!
LAERTES REINA
¿Sin hacer nada más? ¡Hamlet, Hamlet!
SACERDOTE TODOS [LOS CORTESANOS ]
Nada más. Profanaríamos el oficio de difuntos ¡Señores!
entonando un solemne responso y rezándole HORACIO
como a las almas que mueren en paz. Calmaos, Alteza.
LAERTES HAMLET
Dadle sepultura Por esta causa lucharé con él
y que broten violetas de su carne hasta que mis párpados dejen de moverse.
pura y sin mancha. Cruel sacerdote, yo te digo REINA
que mi hermana será un ángel providente ¿Qué causa, hijo mío?
cuando tú estés aullando en el averno. HAMLET
HAMLET Yo quería a Ofelia. Ni todo el amor
¿Cómo? ¿La bella Ofelia? de veinte mil hermanos juntos sumaría
REINA [esparciendo flores] la medida del mío. - ¿Qué piensas hacer por ella?
Flores a esta flor. Adiós. REY
Confiaba en que serías la esposa de mi Hamlet. ¡Ah, está loco, Laertes!
Querida niña, creí que iba a engalanar REINA
tu lecho de bodas, no tu sepultura. ¡Por el amor de Dios, no le oigas!
LAERTES HAMLET
¡Ah, que un triple dolor ¡Voto a ... ! Dime lo que harás.
diez veces triplicado caiga sobre ese maldito ¿Piensas llorar, luchar, ayunar, desgarrarte?
cuyo crimen te privó de tu excelsa cordura! – ¿O beber vinagre, comerte un cocodrilo?
Esperad, no la sepultéis hasta que yo Yo también. ¿Has venido aquí a lloriquear,
la tenga una vez más entre mis brazos. a rebajarme tirándote a la fosa?
Si te entierras con ella, yo también.
Salta a la fosa. Y si hablas de montañas, que nos echen encima
fanegas a millones hasta que la tierra
¡Apilad ahora tierra sobre vivos y muertos se queme la cabeza en el círculo solar
hasta hacer de este llano una montaña y el Osa parezca una verruga. Si voceas,
que descuelle sobre el monte Pelión yo hablaré tan hinchado como tú.
o la cumbre celeste del Olimpo! REY
HAMLET [adelantándose] Esto es pura demencia;
¿Quién es este el acceso no puede durarle mucho tiempo.
que vocea su dolor con tanto ímpetu Muy pronto estará manso como una paloma
y hechiza a los planetas con su angustia, al salir del cascarón sus doradas parejas
dejándolos suspensos como a oyentes asombrados? y se hundirá en el silencio.
Aquí está Hamlet de Dinamarca. HAMLET
Oídme bien. ¿Por qué me tratáis así?
Salta dentro tras LAERTES. Yo siempre os aprecié. Pero no importa.
Que Hércules haga lo que se le antoje;
LAERTES el gato maúlla y el perro se impone.
¡Que el diablo te lleve!
48
Sale. HAMLET
Aquí está el comunicado. Léelo sin prisa.
REY ¿Quieres saber cómo procedí?
Acompáñale, Horacio, te lo ruego. HORACIO
Os lo ruego.
Sale HORACIO. HAMLET V
Véndome atrapado por infames
Lo que hablamos anoche debe darte paciencia; (antes que le diera un resumen al cerebro,
lo pondremos por obra de inmediato. él ya veía la acción), me senté, proyecté
Gertrudis, haz que vigilen a tu hijo. una nueva orden, la escribí con buena letra.
Esta tumba tendrá su perenne monumento. Al igual que los políticos, yo antes
Muy pronto veremos la hora tranquila; menospreciaba la caligrafía
mientras, la paciencia será nuestra guía. y me esforcé en olvidarla, pero ahora
me ha prestado un fiel servicio.
Salen. ¿Te digo el contenido de la orden?
HORACIO
V.ii Entran HAMLET y HORACIO. Sí, Alteza.
HAMLET
HAMLET Fue un ruego muy solemne de parte del rey:
De eso nada más. En cuanto al resto, veamos. Puesto que Inglaterra ha sido su leal tributaria
¿Te acuerdas de todo mi relato? y sus lazos deben florecer cual la palmera,
HORACIO puesto que la paz debe llevar siempre
¡Cómo no acordarme, señor! su guirnalda de espigas y unirlos en su afecto,
HAMLET con otros muchos «puestos» bien colmados,
Había en mi alma una especie de lucha que, a la vista y lectura del escrito,
que me tenía despierto. Me sentí peor sin debate y cumpliéndolo a la letra,
que un amotinado en los grilletes. se dé a sus portadores la muerte inmediata
En un rapto... Benditos los arrebatos: sin lugar a confesión.
admitamos que a veces el impulso HORACIO
nos es más útil que el cálculo, lo que nos muestra ¿Y cómo lo sellasteis?
que hay una divinidad que modela nuestros fines, HAMLET
cualquiera que haya sido nuestro esbozo. Hasta en eso fue el cielo providente:
HORACIO llevaba en la bolsa el anillo de mi padre,
Así es. cuyo sello es idéntico al del rey;
HAMLET doblé el escrito a la manera del otro,
Salí del camarote y, envuelto lo firmé, sellé y reemplacé sin que nadie
en mi tabardo marinero, anduve advirtiera ningún cambio. Al otro día
a tientas en las sombras hasta hallarlos fue el combate naval; lo que sigue
les quité los documentos y volví ya lo sabes.
finalmente al camarote, permitiéndome HORACIO
abrir el real comunicado, mis temores Y Guildenstern y Rosencrantz fueron a su muerte
venciendo mis modales. Horacio, en él leí HAMLET
(¡ah, regia canallada!) la orden expresa, ¡Pero si estaban prendados de su oficio!
guarnecida de razones muy variadas No me rozan la conciencia. Su caída
sobre el bien de Dinamarca e Inglaterra, resulta de su propia intromisión.
con, ¡ah!, todos los duendes que me hacen peligroso, El inferior corre peligro atravesándose
de que, a su lectura y en el acto, entre los fieros golpes y estocadas
sin esperar a que afilasen el hacha, de rivales poderosos.
me cortaran la cabeza. HORACIO
HORACIO ¡Qué rey es este!
¡No es posible! HAMLET
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¿No crees que ya es mi turno? Para mi complexión hace un calor sofocante.
Mata a mi padre, prostituye a mi madre, OSRIC
se mete entre la elección y mi esperanza Sobre manera, Alteza. Hace mucho bochorno, como
y a mi propia vida le echa el anzuelo quien dice... ¿Cómo decirlo? Pero, señor, Su Majestad
con toda esa maña. ¿No sería de conciencia me manda participaros que ha hecho una gran apuesta
pagarle con mi brazo? ¿Y no sería condenarse en favor vuestro. Señor, se trata de...
permitir que esta úlcera se extienda HAMLET
y siga corrompiendo? Acordaos de cubriros.
HORACIO OSRIC
Tendrá pronto noticias de Inglaterra No, mi buen señor, de veras; por respeto. Alteza, no
informándole de todo lo ocurrido. ignoráis la excelencia de Laertes con su arma.
HAMLET HAMLET
Muy pronto. Pero el intervalo es mío. ¿Y cuál es?
Una vida no dura más que decir «uno». OSRIC
Pero me ha dolido mucho, buen Horacio, Estoque y daga.
haberme propasado con Laertes, HAMLET
pues en el rostro de mi causa puedo ver Son dos armas. Pero, en fin...
el reflejo de la suya. Me ganaré su favor. OSRIC
Sin embargo, sus alardes de angustia Señor, el rey ha apostado seis corceles berberiscos, a los
dispararon mi arrebato. cuales, según creo, Laertes ha contrapuesto seis esto-
HORACIO ques y puñales franceses con todos sus adherentes, tales
¡Chsss! ¿Quién viene? como el cinto, los tahalíes, etcétera. En verdad, tres de
las portaderas son muy gratas al gusto, muy acordes con
Entra el joven OSRIC. la empuñadura, un auténtico primor y de extremada
fantasía.
OSRIC HAMLET
Alteza, sed muy bienvenido a Dinamarca. ¿A qué llamáis «portaderas»?
HAMLET ORISC
Con humildad os lo agradezco. - ¿Conoces a esta li- Señor, las portaderas son las correas.
bélula? HAMLET
HORACIO El término sería más propio si pudiéramos ceñirnos un
No, mi señor. cañón. Entre tanto, llámense correas. Mas sigamos. Seis
HAMLET caballos berberiscos contra seis espadas francesas, con
Más gracia para tu alma, que conocerle es pecado. Posee sus adherentes y tres portaderas de extremada fantasía.
tierras, muchas y fértiles. Con que un animal sea dueño Es la apuesta francesa contra la danesa. ¿Por qué se ha
de animales, ya tiene el pesebre en la mesa del rey. Este «contrapuesto», como vos decís?
es un rústico, pero, como digo, con grandes extensiones OSRIC
de estiércol. Señor, el rey ha apostado que en doce asaltos entre vos y
OSRIC Laertes, él no os ganará por más de tres. Laertes ha
Mi querido señor, si vuestra gentileza se hallara ociosa, apostado por nueve de los doce. Podría ponerse a prueba
os transmitiría un mensaje de Su Majestad. de inmediato si Vuestra Alteza se dignase responder.
HAMLET HAMLET
Señor, le prestaré oídos con toda entrega de espíritu. ¿Y si respondo que no?
Dadle a vuestro gorro el uso debido: es para la cabeza. OSRIC
OSRIC Señor, quiero decir si accedierais a enfrentaros.
Gracias, Alteza. Hace mucho calor. HAMLET
HAMLET Señor, pasearé por este salón. Si le place a Su Majestad,
No, creedme: hace mucho frío. El viento es del norte. es mi hora de ejercicios. Si traen las armas, y está
OSRIC dispuesto el caballero, y el rey mantiene su apuesta, haré
En efecto, señor; hace bastante frío. que gane si puedo. Si no, me ganaré la deshonra y los
HAMLET golpes en cuestión.
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OSRIC.
¿Transmito así vuestra respuesta? [Pone la mano de LAERTES en la de HAMLET.]
HAMLET HAMLET
En tal sentido, señor, con los floreos que os dicte vuestro Perdonadme, señor. Os he agraviado.
estilo. Perdonad como caballero. Los presentes
OSRIC bien saben y a vos de cierto os han dicho
Me recomiendo con lealtad a Vuestra Alteza. que estoy aquejado de un grave trastorno.
HAMLET Si rudamente he provocado
Todo vuestro. vuestros sentimientos, honor y disgusto,
aquí proclamo que ha sido locura.
Sale OSRIC. ¿Fue Hamlet quien hirió a Laertes? Jamás.
Si Hamlet ha salido de sí
Hace bien en recomendarse, pues nadie lo hará por él. y, no siendo él mismo, agravia a Laertes,
HORACIO no es Hamlet quien obra; Hamlet lo niega.
Este chorlito se va con el cascarón en la cabeza. Entonces, ¿quién obra? Su locura. Si es así,
HAMLET Hamlet es también de la parte agraviada
Le hacía ceremonias a la teta antes de mamar. Éste y y la locura es su cruel enemiga.
otros muchos de su cuerda, que tanto cautivan a nuestro Señor, ante esta asamblea:
frívolo mundo, sólo han pescado la jerga de moda y las que mi negación de un mal pretendido
fórmulas externas: un surtido de pamemas que los saca me absuelva en vuestro noble pensamiento,
adelante entre las mentes más cultas; pero prueba a como si mi flecha, volando por encima
soplarles y les revientas las pompas. de la casa, hubiera herido a mi hermano.
HORACIO LAERTES
Perderéis este encuentro, señor. Lo admito en mis sentimientos,
HAMLET que son los que más deberían moverme
No lo creo. Desde que él marchó a Francia, no he dejado a la venganza. Respecto a mi honor
de practicar, y con tal apuesta ganaré. Aunque no te me reservo, y no deseo reconciliarme
imaginas el malestar que siento. Pero no importa. hasta que voces de probada autoridad
HORACIO emitan juicio y precedente de concordia
¿Qué es, señor? y mi buen nombre salga intacto. Hasta entonces
HAMLET acojo como afecto el afecto declarado
Una tontería; uno de esos presentimientos que turbarían a y no lo menosprecio.
una mujer HAMLET
HORACIO Lo acepto muy gustoso, y lucharé
Si vuestro ánimo está inquieto, obedecedlo. Haré que no abiertamente en este encuentro fraternal. –
vengan y diré que no estáis listo. Traed las espadas, vamos.
HAMLET LAERTES
Nada de eso; los augurios se rechazan. Hay singular Venga, una para mí.
providencia en la caída de un pájaro. Si viene ahora, no HAMLET
vendrá luego. Si no viene luego, vendrá ahora. Si no Laertes, os daré realce. Mi torpeza
viene ahora, vendrá un día. Todo es estar preparado. hará que vuestro arte brille tanto
Como nadie sabe nada de lo que deja, ¿qué importa como un astro en la noche más oscura.
dejarlo antes? Ya basta. LAERTES
Os burláis, señor.
Entran el REY, la REINA, LAERTES, cortesanos, [OSRIC] HAMLET
y acompañamiento con trompetas, tambores, cojines, No, os lo juro.
espadas de esgrima y manoplas,- una mesa con jarras REY
de vino. Dales las espadas, joven Osric. Hamlet,
¿conoces la apuesta?
REY HAMLET
Ven, Hamlet; ven y toma esta mano. Perfectamente, señor.
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Vuestra Majestad ha apostado por el débil. HAMLET
REY Primero, este asalto. Dejadla a un lado. -
No me inquieta; os he visto a ambos. Vamos.
Mas, como él es un maestro, se te ha dado ventaja.
LAERTES Vuelven a luchar.
Ésta es muy pesada. A ver otra.
HAMLET Otro punto. ¿Qué decís?
Ésta me gusta. ¿Son todas del mismo largo? LAERTES
OSRIC Otro punto, lo confieso.
Sí, Alteza. REY
Ganará nuestro hijo.
Se disponen a luchar. REINA
Está sudando y sin aliento.
REY Hamlet, toma mi pañuelo, sécate la frente.
Poned las jarras de vino en esa mesa. La reina bebe por tu suerte, Hamlet.
Si Hamlet da el primer golpe o el segundo, HAMLET
o se desquita en el tercer asalto, Gracias, madre.
que en todas las almenas disparen los cañones. REY
El rey beberá por el vigor de Hamlet Gertrudis, no bebas.
y en la copa echará una perla más valiosa REINA
que la que cuatro reyes sucesivos Quiero beber, esposo; con permiso.
en la corona danesa portaron.
Dadme las copas; el timbal hablará a la trompeta, Bebe [y ofrece la copa a HAMLET].
la trompeta al cañón de la muralla,
el cañón al cielo y el cielo a la tierra, diciendo: REY [aparte]
«El rey bebe ahora por Hamlet.» Empezad. Es la copa envenenada. Ya es tarde.
Jueces, vosotros siempre vigilantes. HAMLET
HAMLET Aún no me atrevo, señora. Beberé luego.
Vamos. REINA
LAERTES Ven, deja que te seque la cara.
Vamos, señor. LAERTES
Majestad, esta vez le toco.
Luchan. REY
No lo creo.
HAMLET LAERTES [aparte]
¡Uno! Esto va casi contra mi conciencia.
LAERTES HAMLET
¡No! Vamos al tercero, Laertes. No dais en serio.
HAMLET Os lo ruego, atacad con más ardor.
¿Jueces? Temo ser vuestro juguete.
OSRIC LAERTES
Un punto, un punto muy claro. ¿Eso creéis? Vamos.
LAERTES
Bien, sigamos. Luchan.
REY
Alto. Traed el vino. Hamlet, tuya es esta perla. OSRIC
Bebo a tu salud. Ningún punto para nadie.
LAERTES
Suenan tambores y trompetas, y disparan una salva. ¡En guardia!
Dadle la copa. Hiere a HAMLET. Hay un forcejeo y se cambian los
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estoques. HAMLET hiere a LAERTES. REY
¡Amigos, defendedme! Sólo estoy herido.
REY HAMLET
¡Separadlos! Están furiosos. ¡Toma, maldito danés, criminal, incestuoso!
HAMLET ¡Bébete la pócima!
No, sigamos.
[Obliga a beber al REY.]
Cae la REINA.
¿Está ahí tu perla? Sigue a mi madre.
OSRIC
¡Atended a la reina! Muere el REY.
HORACIO
Sangran ambos. - ¿Cómo estáis, Alteza? LAERTES
OSRIC Recibió su merecido:
¿Cómo estáis, Laertes? es veneno que él mismo preparó.
LAERTES Perdonémonos, mi noble Hamlet.
Como pajaro cogido en mi trampa, Osric. ¡No caigan sobre ti mi muerte ni la de mi padre,
Mi propia traicion me da justa muerte. ni la tuya sobre mí!
HAMLET
¿Cómo está la reina? Muere.
REY HAMLET
Se ha desmayado al verlos sangrar. El ciclo te absuelva. Voy a seguirte.
REINA Me muero, Horacio. - ¡Adiós, pobre reina!
¡No, no, el vino, el vino! ¡Ah, mi buen Hamlet! Vosotros, que palidecéis y tembláis
¡El vino, el vino! ¡Me ha envenenado! ante esta desdicha, comparsas o testigos
mudos de esta obra, si me quedara tiempo
Muere. (pues el esbirro de la muerte siempre arresta),
ah, os contaría... Ya basta. Horacio, me muero;
HAMLET tú vives: relata mi historia y mi causa
¡Ah, infamia! ¡Que cierren la puerta! a cuantos las ignoran.
¡Traición! ¡Descubridla! HORACIO
Nada de eso.
[Sale OSRIC.] Más que danés soy antiguo romano.
Aún queda bebida.
LAERTES HAMLET
Está aquí, Hamlet. Hamlet, estás muerto. Como hombre que eres,
No hay medicina que pueda salvarte. dame esa copa. ¡Suéltala! ¡Por Dios, dámelal
No te queda ni media hora de vida. ¡Ah, buen Horacio! Si todo queda oculto,
El arma traidora está en tu mano, ¡qué nombre tan manchado dejaré!
con punta y envenenada. La vileza Si por mí sentiste algún cariño,
se ha vuelto contra mí. Mira: yo, abstente de la dicha por un tiempo
caído para siempre, y tu madre, envenenada. y vive con dolor en el cruel mundo
No puedo más. ¡El rey, el rey es el cuípable! para contar mi historia.
HAMLET
¿Con punta y envenenada? ¡Pues a lo tuyo, veneno! Marcha a lo lejos y cañonazo.
Hiere al REY. ¿Qué es ese ruido de guerra?
TODOS [LOS CORTESANOS] Entra OSRIC.
¡Traición, traición!
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OSRIC. Su boca, no, aunque en ella
El joven Fortinbrás, de vuelta victoriosa hubiera vida para agradecéroslo;
de Polonia, dispara esta salva marcial él nunca dio la orden de matarlos.
en honor de los embajadores de Inglaterra. Mas, puesto que llegáis en hora tan sangrienta,
HAMLET vos, de la guerra con Polonia, y vos,
¡Ah, ya muero, Horacio! de Inglaterra, disponed que los cadáveres
El fuerte veneno señorea mi ánimo. sean expuestos en alto a la vista de todos
No viviré para oír las nuevas de Inglaterra, y permitid que cuente al mundo, pues lo ignora,
pero adivino que será elegido rey todo cuanto sucedió. De este modo sabréis
Fortinbrás. Le doy mi voto agonizante. de actos lascivos, sangrientos e inhumanos,
Díselo, junto con todos los sucesos castigos fortuitos, muertes casuales
que me han llevado... El resto es silencio. y otras que se deben a engaños y artificios;
y, por último, de intrigas malogradas
[Lanza un hondo suspiro y ] muere. vueltas contra sus autores. Todo esto
fielmente os contaré.
HORACIO FORTINBRÁS
Ha estallado un noble pecho. Buenas noches, Apresurémonos a oírlo,
buen príncipe; que cánticos de ángeles y que esté presente toda la nobleza.
te lleven al reposo. - ¿Por qué vienen los tambores? En cuanto a mí, acojo mi destino con dolor.
Sobre este reino tengo derechos históricos
Entran FORTINBRÁS y los EMBAJADORES de y ahora es la sazón para reivindicarlos.
Inglaterra, con tambores, estandartes y acompañamiento. HORACIO
Hablaré también de ello
FORTINBRÁS y del voto que otros muchos atraerá.
¿Dónde está la escena? Mas cumplamos sin tardanza lo propuesto,
HORACIO ahora que los ánimos se encienden, no sea
¿Qué queréis ver? Si es algo que a estas tramas sucedan más desdichas.
de asombro o dolor, cese vuestra busca. FORTINBRÁS
FORTINBRÁS Cuatro capitanes portarán
Esta sangre pregona matanza. Muerte altiva, a Hamlet marcialmente al catafalco,
¿qué festín preparas en tu celda infernal, pues, de habérsele brindado, habría sido
que con tal violencia hieres a la vez un gran rey. Su muerte será honrada
a tantos príncipes? con sones militares y ritos de guerrero.
EMBAJADOR Llevaos los cadáveres. Esta escena,
El cuadro es angustioso y nuestra embajada de Inglaterra más propia de batalla, aquí disuena.
llega tarde. Vamos, que disparen los soldados.
Sordos están los oídos que nos deben
dar audiencia, pues su orden fue cumplida Salen en marcha solemne, seguida de una salva de
y Rosencrantz y Guildenstern han muerto. cañón.
¿Quién nos dará las gracias?
HORACIO