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Informe Casacion

1. El informe analiza una casación sobre una demanda de indemnización por daños y perjuicios por responsabilidad objetiva extracontractual. 2. La demanda fue presentada contra el Ministerio de Salud y varios médicos por la muerte de una mujer luego de recibir la vacuna contra la fiebre amarilla. 3. En primera instancia se declaró infundada la demanda contra los médicos pero fundada contra el Ministerio de Salud, que fue ordenado a pagar una indemnización. Tanto el demandante como el Ministerio de Salud apelaron la sent
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Informe Casacion

1. El informe analiza una casación sobre una demanda de indemnización por daños y perjuicios por responsabilidad objetiva extracontractual. 2. La demanda fue presentada contra el Ministerio de Salud y varios médicos por la muerte de una mujer luego de recibir la vacuna contra la fiebre amarilla. 3. En primera instancia se declaró infundada la demanda contra los médicos pero fundada contra el Ministerio de Salud, que fue ordenado a pagar una indemnización. Tanto el demandante como el Ministerio de Salud apelaron la sent
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INFORME Nº 001 – SESION – 2019 – UA/CD

PARA : MG. Juan José Castro


Docente de la UA de la asignatura de Responsabilidad Civil

DE : Poma cunyar sara


Marcos quiquia kevin
Llerena flores jean pier
Anna Paula Chávez Aguirre
Elisa Barrera Avalos

ASUNTO: Informe sobre la Casación Nº 2890-2013 ICA - Indemnización por Daños y


Perjuicios – Responsabilidad Objetiva Extracontractual

FECHA : Lima Sur, 24 de setiembre de 2019.

Es grato dirigirme a usted a fin de informar lo siguiente:

I. ANTECEDENTES

El presente caso es de indemnización por daños y perjuicios – Responsabilidad


Objetiva Extracontractual, proceso de CONOCIMIENTO de conformidad con lo que
prescribe el Artículo 1970 del Código Civil que indica “Aquel que mediante un bien
riesgoso o peligroso, o por el ejercicio de una acitivdad riesgosa o peligrosa, causa
un daño a otro, está obligado a repararlo”

Las partes procesales son el Sr. Reynaldo Cule Pariona (demandante) quien
interpuso recurso de casación contra la sentencia de vista de fecha 16 de mayo de
2013 emitida por la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Ica, que
revoca la sentencia de primera instancia del 23 de junio de 2012, en el extremo que
declara fundada en parte la demanda, en consecuencia, ordena que el Estado
Peruano representado por el Ministerio de Salud cumpla con indemnizar al
demandante con la suma de S/. 500 000.00 (quinientos mil nuevos soles) más los
intereses legales; reformándola declararon infundada la demanda; confirmaron el
extremo que declara infundada la demanda en cuanto se dirige contra los
doctores Brian Rubén Francisco Donayre Palomino, José Alfredo Hernández
Anchante, Lucy Melchora Gonzáles Bravo, Julio Alonso Choque Raymundo,
Edmundo Luis Pérez Ingunza y Javier Eduardo Uribe Godoy, con lo demás que
contiene.

II. VÍA PROCEDIMENTAL

La vía procedimental de este caso es el procesal civil, mediante una


demanda por indemnización por daños y perjuicios contra el ministerio de
salud – hospital regional de Ica – PROCESO DE CONOCIMIENTO.

III. FUNDAMENTO DE HECHO – EXPOSICIÓN Y ANÁLISIS DE LOS HECHOS

PRIMERA INSTANCIA

1. El Sr.Reynaldo Cule Pariona interpone demanda de indemnización por daños y


perjuicios contra el Ministerio de Salud y otros, alegando que con fecha 13 de
setiembre de 2007 el Director Regional de Salud de Ica de aquel entonces
aceptó la propuesta de la Estrategia Nacional de Inmunizaciones del Ministerio
de Salud, programando la inmunización contra la fiebre amarilla desde el 23 de
setiembre hasta el 27 de octubre de 2007, período durante al cual su fallecida
hija Rocío Cule Quispe, exactamente el 27 de setiembre del mismo año, acude
al servicio de inmunizaciones del Hospital Regional de Ica, aplicándosele la
vacuna contra la fiebre amarilla, recibiendo la recomendación que ante
cualquier molestia que pudiera sentir tomara una pastilla.

2. Después de haber presentado síntomas posteriores a la vacuna que no


pudieron ser controlados con las pastillas y ante el malestar acudió al Hospital
Regional de Ica el día 5 de octubre, siendo atendida por los médicos de dicho
hospital, quienes indicaron que los síntomas eran consecuencia de la vacuna
recibida; posteriormente decayó gravemente su salud y, dado su estado, fue
internada en la Unidad de Cuidados Intensivos, falleciendo el día 6 de octubre
de 2007.
3. Posteriormente, Brian Rubén Francisco Donayre Palomino contesta la demanda
señalando que la decisión o política de aplicar las vacunas contra la fiebre
amarilla en mención no fue por decisión suya o de la entidad que representaba
en su condición de Director de la Dirección Regional de Salud de Ica, pues no
tenía capacidad de decisión, sino que ello fue una decisión del Gobierno
Central, específicamente del Ministerio de Salud, que inició esa campaña a
nivel nacional. Agrega que lamentablemente de toda la población vacunada a
veces se presenta en algunas personas reacciones adversas.
4. La demandada Lucy Melchora Gonzáles Bravo contesta la demanda señalando
que no se encuentra obligada a indemnizar sin que exista un nexo de
causalidad entre el evento dañoso y su persona. Refiere que en el texto de la
demanda no existe ningún sustento técnico, mucho menos legal que justifique
o haga creíble la hipótesis de que la suscrita haya podido tener alguna
responsabilidad en la producción del acto lesivo.

5. El demandado Javier Eduardo Uribe Godoy contesta la demanda señalando que


no tiene ninguna responsabilidad de carácter civil, toda vez que en la fecha que
se suscitaron los hechos estuvo laborando en período de rotación de la
especialidad de medicina interna del Tercer año en el Hospital Regional de Ica,
en la Unidad de Cuidados Intensivos, y que se encontraba como médico de
turno el doctor Edmundo Pérez Ingunza. En dicha condición, el recurrente
expresa que no tenía facultades potestativas ni dispositivas en la prescripción
de medicamentos, limitándose solo a faccionar la nota de ingreso de la
paciente Rocío Cule Quispe el día 6 de octubre de 2007 a horas diez de la
mañana.
6. El demandado Julio Alfonso Choque Raymundo contesta la demanda señalando
que no se ha determinado ni precisado con exactitud cuál es su
responsabilidad, es decir qué hizo o dejó de hacer para que se produzca el
fallecimiento de Rocío Cule Quispe.
7. Mediante resoluciones de fechas 16 de diciembre de 2009 y 20 de enero de
2010 se declaró rebeldes a los codemandados Lucy Melchora Gonzáles Bravo,
Procuraduría del Ministerio de Salud y Luis Pérez Ingunza.
8. El Juez de la Primera Instancia mediante sentencia, de fecha 26 de junio de
2012, declaró INFUNDADA la demanda en cuanto se dirige contra los doctores
Brian Rubén Francisco Donayre Palomino, José Alfredo Hernández Anchante,
Lucy Melchora Gonzáles Bravo, Julio Alonso Choque Raymundo, Edmundo Luis
Pérez Ingunza y Javier Eduardo Uribe Godoy; y FUNDADA en cuanto ordena al
Ministerio de Salud el pago de S/. 500 000.00 (quinientos mil nuevos soles) por
concepto de indemnización, considerando que se actuó con negligencia en el
desarrollo de la campaña de vacunación que se hiciera en la ciudad de Ica, ya
que no se contaba con un estudio que respaldase tanto la existencia de
necesidad de la aplicación de la vacuna en la ciudad, como las formas, modos y
métodos bajo los cuales debió desarrollarse la campaña.
9. Asimismo, el juez de Primera Instancia expresa que respecto a la
responsabilidad de los médicos demandados señala que no existió dolo ni culpa
por parte de ellos, por lo que no se genera responsabilidad civil en los mismos.
Respecto al monto indemnizatorio, considera que es atendible ordenar un pago
indemnizatorio por concepto de lucro cesante al estar acreditado la relación o
nexo causal, dado que a su fallecimiento la causante era estudiante de
medicina humana, próxima a culminar sus estudios, entendiéndose que en esa
fecha su padre era quien afrontaba los gastos de sus estudios, siendo evidente
que si la causante no hubiese fallecido habría podido ejercer su profesión y
apoyar a su padre más adelante. En relación al daño moral, si bien es cierto en
nuestra legislación no se encuentra debidamente desarrollado el tema de
cuantificación del daño, ello no es óbice para que no se resuelva el conflicto de
intereses suscitado.
10. Más adelante, la abogada de la Dirección Regional de Salud de Ica, interpone
recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia, alegando que el
juez no ha valorado que el departamento de Ica, como consecuencia del
terremoto ocurrido en esta ciudad, sufrió la proliferación de enfermedades
infectocontagiosas y a fin de no poner en riesgo a la población se suministró la
dosis de vacuna contra la fiebre amarilla a cerca de 63 174 personas,
precisando que el comité consultivo mundial sobre seguridad de las vacunas
concluyó que era preciso disponer de mejor información para determinar qué
grupos de poblaciones son de riesgo y qué factores aumentan el riesgo de sufrir
los dos tipos de acontecimiento adverso graves tras la vacunación. Señala que
no se ha tenido en cuenta el informe emitido por el Instituto de Medicina
Tropical Alexander Von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia,
el cual da una explicación sobre la vacuna contra la fiebre amarilla y refiere que
ésta es muy segura, siendo que los efectos adversos severos son muy pocos y
raros, estimándose que en uno de cada dos millones de dosis se producen
reacciones adversas severas.
Añade que tampoco se ha considerado que la fallecida contaba con una
enfermedad cancerígena de la que aparentemente no tenía conocimiento
(neoplasia bilateral de tiroides) que está comprendida dentro de las
enfermedades que generan reacciones adversas a la vacuna y que se
recomienda no aplicar a las personas que la padezcan, por lo que al no haber
podido tener conocimiento oportuno de la misma se han generado los hechos
mencionados, lo que es un evento que escapa de la responsabilidad de los
médicos y del Estado Peruano.

11. El demandante también apela la sentencia de primera instancia, alegando que


la recurrida no se encuentra arreglada a ley porque el juez de la causa no ha
tomado en cuenta las pruebas para determinar el nexo causal de los médicos
codemandados, los cuales estuvieron de turno en el Hospital Regional de Ica,
cuando la occisa acudió el 5 de octubre de 2007, por sus propios medios,
caminando, lúcida, orientada en tiempo y en espacio, y quien lejos de
encontrar mejoría en su salud se precipitó hasta que falleció al día siguiente por
evidente mala práctica de medicina.

SEGUNDA INSTANCIA

12. Elevados los autos a la Sala Superior en virtud de los recursos de apelación
interpuestos, la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Ica,
mediante sentencia de vista, del 16 de mayo de 2013, revoca la sentencia
apelada que declara fundada en parte la demanda, y, reformándola, la
declara infundada, considerando que el hecho materia de litigio resulta ser una
causa no imputable al Estado Peruano, toda vez que ha sido producto de un
hecho inusual o caso fortuito, por lo que no hay culpa del autor del daño,
quedando exento de responsabilidad en materia de responsabilidad
extracontractual; habiéndose acreditado además que el objetivo del Estado
Peruano era llevar a cabo una Estrategia Nacional de Inmunización, el que tenía
como finalidad salvaguardar el bienestar de los pobladores de la región iqueña
y no el de provocar la muerte masiva de ellas. La sentencia indica que los
médicos acudieron a la fallecida desde el día que ocupó las instalaciones del
nosocomio, ejecutando y combatiendo los efectos producidos por dicha
vacuna, sin buenos resultados al tratarse de una enfermedad inusitada.

TERCERA INSTANCIA
13. El demandante interpuso recurso de Casación y la Sala Suprema, mediante
resolución de fecha 27 de setiembre de 2013, declaró procedente el recurso de
casación por Infracción normativa de los artículos 1969 y 1972 del Código Civil,
por haberse descrito con claridad y precisión dicha infracción normativa, así
como se habría demostrado la incidencia directa de tal denuncia sobre la
decisión impugnada.
14. FUNDAMENTOS DE LA SALA SUPREMA:

PRIMERO. Que, la controversia gira en determinar si existen los elementos de


la responsabilidad civil que permitan una indemnización (artículo 1969 del
Código Civil) o, si en cambio, se han presentado supuestos de fractura del nexo
causal (artículo 1972 del Código Civil) que imposibiliten el referido pago.

SEGUNDO. Que, debe señalarse que el artículo 1969 del Código Civil alude a la
llamada responsabilidad subjetiva, esto es, aquella que tiene como factor de
atribución una conducta negligente o dolosa por parte del autor causante del
daño. Aunque esa es la norma que ha invocado el recurrente, se advierte que
también se ha admitido la presente casación por vulneración del artículo 1972
del Código Civil. Como quiera que dicho dispositivo se encuentra vinculado con
los términos de la responsabilidad objetiva contemplada en el artículo 1970 del
Código sustantivo, este Tribunal Supremo considera que el primer análisis que
debe efectuarse es saber si la conducta que se imputa al Estado Peruano y a los
médicos que atendieron a la víctima debe ser evaluada desde la
responsabilidad subjetiva o desde la responsabilidad objetiva.

TERCERO. Que, en esa perspectiva, se observa que los hechos que ocasionaron
el daño fue la administración de la vacuna denominada “antiamarílica” por
parte del Estado, dentro de una campaña realizada luego del terremoto
padecido en la ciudad de Ica, en el año dos mil siete. ¿Tal acto es uno que
genere un riesgo mayor a la actividad cotidiana? Si la respuesta es afirmativa el
factor de atribución será uno, que corresponda a la responsabilidad objetiva; si
no lo es, lo que debe analizarse es la existencia de culpa o dolo por parte de los
funcionarios del Estado.
CUARTO. Que, en efecto, aunque al principio de las codificaciones el factor de
atribución correspondió sustancialmente al de la responsabilidad subjetiva, ello
fue modificándose con el advenimiento de los peligros propios que engendró la
sociedad industrial y los nuevos daños que de allí emergieron. Por eso la idea
de culpa fue variando a una culpa objetiva que puso énfasis en el “diligente
padre de familia”, el “hombre razonable” o el “comerciante responsable”;
luego, a la inversión de la carga de la prueba, para llegar a una responsabilidad
objetiva que se sustenta no sólo en la “función social de asegurar a la víctima la
existencia de un sujeto responsable, sino también en la de hacer socialmente
soportable el coste de reparación del daño a través de una amplia repartición
del mismo“.

QUINTO. Que, en el presente caso, a fin de resolver el debate entre


responsabilidad subjetiva / responsabilidad objetiva, debe tenerse en cuenta la
Comunicación Final de la Organización Panamericana de la Salud / Organización
Mundial de la Salud (OPS/OMS) sobre investigación de eventos adversos graves
en Perú posteriores a la vacunación con vacuna antiamarílica elaborada por
Bio-Manguinhos, Brasil, de fecha de emisión veintiuno de marzo de dos mil
ocho. Tal documento indica: “La enfermedad viscerotrópica aguda siguiente a
la vacunación contra la fiebre amarilla es una reacción adversa rara vez
notificada pero potencialmente fatal que fue reconocida por primera vez en
2001. Hasta setiembre de 2007, 36 casos probables o confirmados de
enfermedad viscerotrópica se habían notificado a nivel mundial, después de la
vacunación con ambas vacunas antiamarílicas 17DD y de sub-cepa 17D-204. La
enfermedad se presenta habitualmente como una enfermedad similar a fiebre
amarilla con insuficiencia multiorgánica y una aparición de síntomas en
promedio 2 a 5 días después de recibir la vacuna antiamarílica. El riesgo
calculado para la enfermedad viscerotrópica después de la vacunación
antiamarílica es de aproximadamente 0.3 – 0.4 por 100.000 personas
vacunadas en total (el resaltado es nuestro). De lo dicho se desprende que la
administración de la vacuna genera “riesgos” que aunque “calculados”
ocasionan una “reacción adversa (…) potencialmente fatal”, lo que supone la
necesidad de eventos desfavorables. En esa línea de interpretación este
Tribunal Supremo estima que la generación del daño por administración de la
vacuna antiamarílica tiene como factor de atribución la responsabilidad
objetiva, conforme lo prescribe el artículo 1970 del Código Civil; por lo tanto no
se hace necesario determinar si existe culpa o no del Estado, dado que la sola
presencia del daño genera obligación de indemnizar.

SEXTO. Que, en un mundo de escasez de recursos y de imposibilidad de


satisfacer todos los intereses, el Estado desarrolla una política general de salud
que prioriza el bienestar general a pesar de la posibilidad de causar perjuicios
personales, aceptando con ello la posibilidad del daño. Tal decisión no es
reprochable moralmente, en tanto no administrar las vacunas generaría mayor
dolor que el inocularlas, pero que no sea reprochable moralmente no significa
que no pueda imputársele responsabilidad jurídica, tanto porque:

La imposición de la vacuna ha generado un riesgo mayor al normal, al extremo


que en el caso en cuestión, ha quedado acreditado que el “riesgo calculado”
por la administración de la vacuna incluso excedió los límites normales, al
extremo que la Comunicación Final de la Organización Panamericana de la
Salud informó que: “La incidencia de enfermedad viscerotrópica asociada a la
vacuna antiamarílica en la Región de Ica en este evento es significativamente
mayor (más de 20 veces) que lo observado anteriormente en otros entornos.
Los cinco casos ocurrieron entre 63.174 personas vacunadas dando una tasa
general de 7.9 por 100.000”.

La responsabilidad no sólo surge por el incremento del riesgo y la necesidad de


repartir el coste del daño, sino también encuentra sustento en los propios
valores que animan la Constitución Política del Estado, que hacen de la defensa
de la persona humana y el respeto de su dignidad la clave para entender todos
los derechos fundamentales, entre los que se encuentra el derecho a la vida y
la integridad moral. En esa perspectiva, ante una acción del Estado que ha
provocado un daño no resulta admisible indicar que las víctimas son un número
estadístico cuyos perjuicios no deban ser reparados; por el contrario, la
exigencia constitucional impone al Estado la reparación respectiva.

SÉTIMO. Que, siendo un supuesto de responsabilidad objetiva, expresiones


como “no hay culpa del autor del daño” no es atinada porque ella implicaría
asumir que el factor de atribución es la culpa. Hay que recordar aquí que en el
caso de responsabilidad objetiva es irrelevante saber si el agente que ocasionó
el daño lo hizo de manera dolosa o negligente, pues la imputación que se le
hace es por haber incrementado el riesgo en la vida en relación.
OCTAVO. Que, asimismo, se advierte que la Sala Superior ha indicado “que los
hechos acaecidos han sido producto de un hecho inusual o caso fortuito”.
Aunque la sentencia no ha sido precisa al señalar qué habría ocasionado la
fractura del nexo causal, del contenido del fallo puede inferirse que ello habría
ocurrido porque “era difícil para las autoridades del Estado Peruano prever que
doña Rocío Cule Quispe, la persona fallecida, presentaría reacciones adversas a
esta vacuna (…) si son pocos los casos presentados a nivel mundial”, a lo que
debe acotarse que la fallecida “era una estudiante del sexto año de medicina,
por lo que se infiere que tenía conocimiento de las reacciones adversas de la
vacuna, por ser conocimientos inherentes a la profesión que estudiaba”, siendo
además que “se desconocía que padecía de una neoplasia bilateral de tiroides
con patrón mixto folicular y papilar, con proliferación maligna y benigna (cáncer
de tiroides) (…) enfermedad que le impedía el poder inocularse la vacuna
contra la fiebre amarilla”.

NOVENO. Que, estando a lo expuesto en el considerando anterior puede


colegirse lo siguiente:

1. Que sean “pocos los casos presentados a nivel mundial” no implica ruptura
del nexo causal; es decir, la relación de causa a efecto no se analiza desde la
cantidad de casos, sino desde la consecuencia del hecho generador. La
pregunta a hacerse no es: ¿cuántas muertes anteriores han ocurrido?, sino
¿qué ocasionó la muerte de la víctima? Así las cosas, conforme lo ha señalado
el Protocolo de Necropsia el fallecimiento ocurrió por síndrome viscerotrópico
ocasionado por la administración de la vacuna antiamarílica, lo que evidencia
que entre el hecho inicial (vacuna) y el hecho final (muerte) hay una causalidad
adecuada que no se fracturó en ningún momento.

2. Que la víctima haya sido estudiante de medicina no rompe el nexo causal,


sino establece una circunstancia de concausa, en la que la actividad de la
perjudicada contribuye al daño mismo.

DÉCIMO. Que, en lo que concierne a la relación de causalidad debe indicarse


que ella ha sido acreditada a plenitud, pues a la acción: administración de
vacuna, le ha sucedido como efecto: el resultado muerte, lo que constituye una
causalidad adecuada que enlaza el evento con el daño sufrido. “Un hecho -se
ha indicado- es causa de otro cuando puede preverse que el primero
incrementará significativamente la probabilidad de ocurrencia del segundo”. En
esa perspectiva, para el caso en cuestión, queda claro que la administración de
la vacuna: primer hecho, incrementó significativamente el riesgo en una tasa de
7.9, veinte veces mayor que la mundial y, como consecuencia de ello, se
produjo el segundo suceso: muerte. En buena cuenta, en un escenario
hipotético, a la interrogante: ¿la muerte de la estudiante hubiera ocurrido si no
se le administraba la vacuna? La respuesta sería negativa tanto porque se
desconoce cómo iba a culminar el desarrollo de la enfermedad, como porque el
deceso nunca hubiera ocurrido en las circunstancias en la que se presentaron
de no ser por la vacuna administrada. Lo dicho supone desestimar la dolencia
de la hija del demandante como factor que rompe el nexo causal, pues ello
sería tanto como suprimir la causa real y aceptar la existencia de una
causalidad anticipatoria (muerte por cáncer) que no llegó a producirse.

UNDÉCIMO. Que, expuestas así las cosas, este Tribunal Supremo, en relación a


la responsabilidad del Estado, considera que debe ampararse la casación al
haberse vulnerado lo dispuesto en el artículo 1972 del Código Civil por
aplicación indebida, considerado que se estaba ante un supuesto de
responsabilidad objetiva.

DUODÉCIMO. Que, sin embargo, en cuanto a la indemnización a los médicos


demandados (José Alfredo Hernández Anchante, Lucy Gonzáles Bravo, Julio
Choque Raymundo, Edmundo Pérez Ingunza y Javier Uribe Godoy) este Tribunal
estima que se está ante un caso de responsabilidad subjetiva, por lo que sí
debe analizarse sus conductas, en tanto ellos no están siendo demandados por
haber administrado la vacuna, sino por el tratamiento que le dieron a la víctima
cuando se produjo el síndrome viscerotrópico. En este caso, se advierte que no
existe en autos prueba alguna que determine que no desarrollaron sus
actividades con la diligencia debida; por el contrario, los Informes del Instituto
Nacional de Salud y del Instituto de Medicina Tropical Alexander Von Humboldt
de la Universidad Peruana Cayetano Heredia señalan lo inusual del caso sufrido
por la víctima y la inexistencia de impericia o negligencia por parte de los
médicos tratantes. Hay que recordar aquí que la responsabilidad de los
médicos es de naturaleza subjetiva tal como lo dispone el artículo 36 de la Ley
General de Salud, de forma tal que ante la inexistencia de culpa deben ser
exonerados de la obligación de indemnizar.
DÉCIMO TERCERO. Que, por otra parte, en cuanto al médico Brian Rubén
Francisco Donayre Palomino debe indicarse que, conforme lo refiere el Informe
de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, la decisión para realizar la
campaña de vacunación no provino de la ciudad de Ica, sino del Ministerio de
Salud, lo que exonera de responsabilidad al referido funcionario.

DÉCIMO CUARTO. Que, estando a lo expuesto, debe ampararse la casación y,


actuando en sede de instancia, corresponde fijar un monto indemnizatorio que
corresponda a:

1. La existencia de daño cierto.

2. Los gastos causados por la atención hospitalaria y el sepelio de la víctima.

3. El daño moral sufrido por el demandante que hace referencia al sufrimiento


y aflicción generada. En esa óptica, si bien la falta de precisión en su probanza y
que se quiera reparar económicamente el daño no patrimonial, ha llevado a
algunos a sostener que en realidad tal daño no debe existir, no es menos
verdad que la existencia de daño moral ha sido contemplada en nuestro
ordenamiento jurídico, el que teniendo en cuenta su dificultad probatoria ha
prescrito en el artículo 1332 del Código Civil que: “Si el resarcimiento del daño
no pudiera ser probado en su monto preciso, deberá fijarlo el juez con
valoración equitativa”, norma que si bien está mencionada en el capítulo de
inejecución de obligaciones corresponde también usarla en la responsabilidad
extracontractual por la unicidad propia de la responsabilidad que pone su
atención en la reparación del daño.

4. Ese análisis “equitativo” constituye método supletorio de creación jurídica


que de ninguna manera supone arbitrariedad y que debe ser utilizado y
aplicado por el operador jurídico en casos como los aquí expuestos. Ello
significa de ninguna forma que necesariamente deba otorgarse la
indemnización, pero sí que la norma debe ser tenida en cuenta y, en su caso,
explicar las razones para su rechazo.

5. Aplicando tal precepto, y siendo que el daño no puede valorizarse en su


monto preciso, la valoración debe efectuarse de manera equitativa, lo que
supone evaluar en el caso concreto la edad de la víctima y atender a máximas
de experiencia de las que se puede colegir la aflicción del padre al producirse la
muerte de su hija, circunstancia rechazada por el orden natural de las cosas, al
extremo el idioma castellano contiene expresiones para la muerte de los
padres o de la esposo(a) -huérfano (a), viudo (a)- no contiene término para el
fallecimiento del hijo, pues se opone a aceptar lo que de manera cotidiana no
sucede.

6. En cambio, este Tribunal considera que la cuantificación realizada por el juez


de primera instancia, teniendo como referencia el monto que hubiera ganado
la víctima en su vida laboral útil, no es pertinente, pues aquí lo que se está
indemnizado sustancialmente es el daño moral del padre y no la actividad
económica de la fallecida. Por lo demás, esta valoración se identifica con renta
y no puede ser aceptada, pues no puede explicar lo que ocurre cuando no se
tiene actividad laboral retribuida o cuando no se produce efectos sobre la
actividad profesional, o por qué deben establecerse resarcimientos diferentes
ante la existencia de un mismo tipo de daño.

DECISIÓN

Por estos fundamentos y en aplicación del artículo 396 del Código Procesal
Civil: Declararon FUNDADO el recurso de casación interpuesto por el
demandante Reynaldo Cule Pariona; en consecuencia, CASARON la
sentencia de vista de fecha dieciséis de mayo de dos mil trece (página
ochocientos veintinueve), dictada por la Primera Sala Civil de la Corte
Superior de Justicia de Ica; actuando en sede de
instancia: CONFIRMARON la sentencia apelada en el extremo que declara
fundada en parte la demanda en cuanto se dirige contra el Estado Peruano,
representado por el Ministerio de Salud; y la REVOCAN en cuanto al monto
indemnizatorio; REFORMÁNDOLO se establece la suma de S/. 300 000.00
(trescientos mil nuevos soles); en los seguidos con el Ministerio de Salud y
otros, sobre indemnización por daños y perjuicios; y los devolvieron;
V.FUNDAMENTOS DE DERECHO
interviniendo como ponente el señor Juez Supremo Calderón Puertas.-

*ARTICULO 1970 CODIGO CIVIL “RESPONSABILIDAD POR RIESGO”


* ARTICULO 1972 DEL CODIGO CIVIL “IRRESPONSABILIDAD POR CASO FORTIUTO O
MAYOR “

*ARTICULO N°1332 DEL CODIGO PROCESAL CIVIL

*ARTICULO N°396 DEL CODIGO PROCESAL CIVIL SENTENCIA FUNDADA Y EFECTOS DEL
RECURSO

*CONSTITUCION POLITICA DEL PERU ARTICULO N°1 SOBRE LA DIGNIDAD DE LA


PERSONA

*ARTICULO N° 139 DE LA CONSTICUION POLITICA PRINCIPIOS DE DEFENSA DE LA


PERSONA, DERECHOS FUNDAMENTALES

V.I CONCLUSIONES, SUGERENCIAS Y RECOMENDACIONES

1. El Estado Peruano incurrió en responsabilidad por haber establecido una política


de vacunación contra la fiebre amarilla en la zona de Ica, producto del cual, a raíz de
ser vacunada y como consecuencia de una razón adversa, falleció la estudiante de
medicina humana Rocío Cule Quispe. De ser así establecer si debe ordenarse que se
pague un monto indemnizatorio a favor del demandante en su condición de
heredero.

2. Los doctores que atendieron a la que en vida fuera Rocío Cule Quispe no
actuaron con la diligencia necesaria en su condición de profesionales de salud. Ya
que al ver dichos síntomas que tenía la joven, debieron de examinarla en vez de
hacer caso omiso.

3. Los médicos deben de aplicar medidas de seguridad y prevenir riesgos a los


pacientes.

4. Que, los médicos se mantengan actualizados en los conocimientos y habilidades


requeridas, para otorgar una atención congruente con los conceptos vigentes y
renovar la vigencia de su certificación de conocimientos y habilidades.

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