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c-)Uk--)

RESUMEN
DE

HISTORIA DE LA FILOSOFIA
POR

JO S -tll D7-11. GASTRC Y I ASTRO


Catedrático Numerario por oposición de la asignatura de Metafísica

en la Universidad de Sevilla

.3`

SEVILLA

Imp. de FRANCISCO DE P. DÍAZ, Gavidia 6


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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

INTRODUCCIÓN

Histoi ia de la Filosofía es la manifestación reflexiva y


sistemática del pensamiento racional. Por no ser reflexivas
no pertenecen á la Historia de la Filosofía las intuiciones
poéticas, por profundas que sean; por no ser sistemáticas
no forman parte de la misma ni aun las más altas verdades
cuando aparecen sin enlace conocido.
El pensamiento racional al determinarse no puede es-
i
tar Lontenido enteramente \ en nincruna
Ó de sus determina-
ciones, pues, z'tfuella que' o expresara por completo sería
el conocimiento mismo, con lo que no cabría hablar de
una Historia de la Filosofía; tiene que cesar cada una ,dc
esas manifestaciones para dar lugar (i la siguiente: son
—6—

ex( lusivas, pero sólo relativamente, porque cada una de


ellas n‹) es más que el mismo conocimient o racional, en
cuanto cabe en aquella determinación. La naturaleza
permanente (eterna) del conocimiento racional se muestra,
por tanto. en una serie de pensamientos determinados, su-
cesivos, (hechosyLos hechos en que el pensamiento racio-
n d
al se inanifieta temporalmente determinado, se llaman
,Sr:viema,s . filosofiros.
EsTirelas .swhperíoda,s- 1 , períodas de la Histou'a de la Ti-
losolia.--Los sistemas hallan su unidad en un pensamiento
Iras general, pero tambihi más indeterminado que se lla-
ma [Link]. La escuela puede contener sistemas diferentes
y aun opuestos, siempre que sean el desarroll más ó me-
nl )s perfectoidel mismo principio y del mismo me odo. Así,
por ejemplp1), la escuela empírica de Bacon contiene igual-
mente el sensualismo reflexivo de Locke, el sensualismo
puro de Condillac, el materialismo de Brusseais, el idea-
lism ► de Berkeley y hasta la filosofía del sentido común
de la Escuela escocesa.
Son tan cercanos los conceptos de escuela y de sistema,
que no es extraAo que en el uso comun se confundan en
la expresión trópica del lenguaje. Pero se distinguen fácil-
mente observando que el sistema es la manifestación del
pensamiento individual, la escuela del pensamiento colec-
tivo. Lo que da mayor motivo á esta confusión es que los
creadores de escuela las han solido desarrollar á veces en
una dirección, siendo al par fundadores de escuelas y sis-
temas.
El conjunto de escuelas que expresan cada uno de los
diversos aspectos que caben en cada una de las edades 4;
períodos de la historia del pensamiento racional es lo que
— 7 --
se denomina snhperíodo en la Historia de la Filosofía.
Los subperíodos filosóficos no son siempre sucesivos,
como se cree de ordinario. Cuando el punto de vista ge-
neral que determina el período admite aspectos diferentes
pero inconciliables, los subperíodos pueden darse al mis-'
mo tiempo, Z,...más bien, el concepto de tiempo en nada
influye para ellos (entiéndase dentro del período, no fuera
de 9 tal sucede, por ejemplo, en la Filosofía oriental,
lees aunque en este caso los sistemas sintéticos apare-
cen después de los opuestos que contienen, es lo ciento
que no pr9cedan históricamente de ello9>Lo mismo
acontece en todas las direcciones laterales, procedentes de
un mismo principio, cuando éste es compuesto, aunque
no formen subperiodos, si bien suele darse ,el predominio
alternado de cada una de ellas: tal sucede en., :la Edad Mo-
derna entre el empirismo y el idealismo de lacon y Des-
cartes que, naciendo y desarrollándose casi al mismo tiem-
po, éste domina por circunstancias externas históricas, prin-
cipalmente en el siglo XVII, aquél en el XVIII.
Por último, los períodos históricos, debiendo expresar
el pensamiento racional entero, ero sólo en cuanto en
ellos cab han de seguir el orden esencial de ese mismo
pensamiento, ues siendo su manifestación sucesiva, el
orden de sucesión ha de ser el mismo que el de su natura-
lez Han de comenzar por un período de unidad simple
(t , is) al que ha de seguir la varieda< interior oposición
y compenetración> (antítesis) y han de llegar al fin á la
unidadtzteramente comprensiva armónica.
En ninguno de estos períodos deja de mostrarse el
pensamiento racional con todas sus condiciones; lo que su-
cede es que predomina algun as de las i n dicadas, que c
— 8 —

1,1 (I lie les da carácter. Así en el período oriental, l'irán-


(l ose la unidad simpleen m e, sin considerar todavía su
co11tenid(9 aparece como unidad exclusiva, negadora de
todo otro aspecto que el c-'-'onsidera9 (unicidad), y la va-
riedad aparece como de unidades enemigas profesadas
por hombres y pueblos diferentes/no logrando la armonía
sino como, un sincretismo histeirico7 intolerante aun con
i() ,, mismos elementos de que fue formado. Esta oposición
en el espacio se da en forma sucesiva dure nte los dos pri-
In( ros sub-periodos (greco-romano-alejandrino y escolás-
tico), tponindose á cada afirmación (tesis) la opuesta
(antítesis) que se resuelven en una unidad superior (sínte-
sis) que da lugar á una nueva oposición y nueva armonía
.,
y tiende, mediante la oposición lateral y sucesiva, (en el
tercero (') moderno) de la filosofía antigua y de la esco-
lástica á preparar una edad superior. Lo mismo acontece
en todas las direcciones laterales procedentes de un mismo
pensamiento,
E/rentes para la Historia de la Filosofía.—Lo son en
primer término las obras del mismo pensador de que se
trate, cuando las obras se han perdido, lo que de ellas
copien y refieran los escritores contemporáneos y en su
defecto los posteriores.
Dirisión de la Historia de la Filosofa.-Aunque el cur-
so de la Historia de la Filosofía no es enteramente para-
lelo al de la Historia de la humanidad, puede dividirse
aquélla en tres grandes períodos ú épocas como la Historia
Universal: I. a antigua, 2. a media, 3. a nueva. El primer pe-
ríodo comprende la Filosofía Oriental, ú sea el desarrollo
de la Filosofía en la India, en la China y en la Persia. El
segundo se extiende desde Thales de Milete (seis siglos an-
— 9 ---

tes de Jesucristo, hasta la publicación de la Enciclopedia v


la Revolución francesa); se subdivide en tres sub-periodos:
el primero que se denomina greco-romano-alej andrino, y
llega hasta Justiniano: el segundo que puede llamarse me-
dio, que comienza con los Apologistas cristianos (si-
glo II) y termina con el Renacimiento filosófico (siglo
XVII), el tercero, que comenzando con él, termina cuando
termina este período. El tercero aparece con los albores
de la nueva edad en la que nos encontramos y no presu-
mimos cuando podri terminar.

ifklb~~•~X.:,

n

111bn:1M

PRIMER PERÍODO

ta Filosofía Oriental

El perlood .riental se caracteriza por la unidad simple


indistinta del pensamiento, lo que se muestra: 1.(), en
que la filosofía aparece confundida con las otras institu-
ciones (en cada país con la predominante) en la India con
la Religión, en la China con la Política, en la Persia con
la Moral, en su más elevado sentido; 9.°, en que las dife-
rentes ciencias que contiene, aparecen así mismo confun-
didas, predominando en la India la investigación metafísi-
co-teológica, en la China la empírico-práctica y en la
Persia la moral histórica, con arreglo al carácter y condi-
ciones de estos diversos pueblos; 3.°, en que cada uno, de
estos aspectos se cree el único y considera á los denü'ts.
como sacrílegos y absurdos; 4.° en que áun dentio de lit
— 12 —

ciencia predominante, no se examinan todas las cuestiones


igualmente, sino que todas se refieren a una considerada
romo el fin del saber; en la India ¿cómo nos libertaremos
del mal de la vida? en la China ¿cómo conservaremos en
el presente la felicidad del pasado? en la Persia ¿cómo
contribuiremos á vencer el mal y á establecer el reinado
del bien en el mundo?
El ()riente á que se ha llamado la cuna del mundo, ha
sido tanibit'›n la cuna de la Filosofía. Pero lo mismo en los
individuos, que en los pueblos, que en la Humanidad, la
reib , xi( 1)n racional es la última que aparece La reflexión
N i(qic siempre precedida de la intuición, todo movimiento
filosófico se liga á un precedente movimiento religioso,
sól(1 cuando las heregías minan los cimientos de la fe,
cuando la revelación, antes aceptada, se pone en duda, por-
‹ i ue se le contrapone otra revelación, hav que apelar á los
fundamentos racionales. Tambiét as razas como l4 indi-
viduos tienen aptitudes y vocaci les propias. La raza aria
ha sido el órgano de la filosofía como la semita lo ha sido
de la religión. No hay, en verdad, hombre ni pueblo que
no tenga alguna filosofía, como no lo hay que no tenga
alguna religión ó algún arte, pero sólo á pocos les es dado
llegar á esas grandes adivinaciones que iluminan las con-
ciencias ó enaltecen el sentimiento y irigen la vida du-
rante siglos.,‹
Está la Filosofía en el Oriente como el niño en el ins-
tante de su alumbramiento ligado todavía á la vida de la
madre, pero teniendo ya vida propia que aspira á ha-
<
cerse independiente. ueblos como niños intuitivos, los
orientales miran, corno es propio de este primer momento
de la reflexión, á la unidad sin diferencia, desarrollando
— 13 —

aislados su propio genio y dotados de aquella fantasía in-


fantil que confunde el signo con lo significado. El Sér in-
finito, como ha dicho Michelet, se revela al indio en la in-
mensidad del Occeano, al chino en la eternidad de la pa-
l abra, al persa en los esplendores de la 1u7.)',

1
La Filosofía en la India.—Constituye la india con sus
dos penínsulas de acá. ' y de allá del Ganges en el extremo
Oriente una especie de mundo aparte. Una naturaleza
lás que fecunda pródiga, con un clima que exige escasa
a imentación, rovée fácilmente á las necesidades de la vi-
da liberta del rabaj o manual é inclina por el enervamien-
to del cuero á las meditaciones del espíritu. Montañas
gigantesca, á cuyos altos picos no han alcanzado los arco-
nautas en s , más atrevidas ascensiones; florestas casi im-
penetrables pobladas de tigres, de serpieriies colosales y de-
elefantes, 4ue recuerdan las monstruosas creaciones primi-
tivas; ríos che parecen mares; un sol, abrasador que todo
lo fecunda y lo agosta y en sus límites el Occeano sin ori-
lla, idéntico siempre en su perpetua -movilidad: una natu-
raleza en que todo es grande y sólo el hombre es pequeño
ha de despertar en éste el pensamiento de lo' infinito in-
co mprensible en que se pierde y se anonada. ha de des-
pertarla especialmente en una raza ya dispuesta por sus
aptitudes á las meditaciones transcendentales.'
AO Los Vedas.--Así llaman los indios á los libros que
c ontienen toda su literatura religiosa anterior á Budha;
s(in cuatro: el Rig-Veda (Veda de los himnos), Y-agu r-
— 14 --

\-(•da Veda de las fórmulas): Sama-Veda (Veda de li›s


n tos) ..\tarva-Veda (Veda de los ritos). Cada Veda se
ompone de hinmos((sambita)ique es la parte mjis antigua,
luego de varios tratados: rimados y teológicos, (Brahma-
nas), de los bosques 4Aran y akasli filosóficos Upanishas)
vr )r último manuales para hack ofrendas y conocer las
leyes (Sutras).
La india. La rica fantasía de los indios creó
una multitud de divinidades bajo la base de una concep-
ción pair,eísta que ni les prestaba forma armónica ni les
daba carauter individual. Ya en el Rig-Veda se encuen-
tran l> >s comienzos del pensamiento filosófico:14os dioses
de que tratan las Vedas se agrupan alrededor de una tri-
i)idad ( g irino-naturalista: Indra, Waruna y Agni. Despu é s
fueron venerados los tres seres divinos que constitu y en la
irinniifi de los indios. Según ellos, desde la eternidad exis-
te Brahm, substancia primera infinita, unidad pura,
compuesta de luz y tinieblas. Absorbido en el profundo
sueño de la existencia indeterminada contiene en sí los
,
i )rototipos de las ~yhabiendodeMo escapar de sí :i
_Maya, la ilusión, la materia, apareció como creador Brah-
ma, como destructor Siva y corno conservador Vishnú que
forman la /rimitili india (uni ó n de los tres poderes que se
expresa con la palabra Oum) (O por Brahma, V por Vish-
nít V M por Mandeva ó Siva). Estos tres poderes no sol.'
seres distintos sino cuino en una bujía encendida la luz
(Brahma) el calor (Síva) y el pabilo (Vishnú). La forma
primera de Maya fué el agua primitiva que no tiene forma
y puede tomarlas todas. e su unión con los eternos tipos
k

(le las cosas nacieron Ma Iabuta el elemento sutil y Prad-


japatí el elemento grosero y de la unión de éstos los genios
— 1 5 -----
y la raza humana, originada por un hombre primitivo que,
dividiéndose en dos, produjo el varón y la mujeiV1 Uni-
verso no es más que el ensueño de Brahma que ,d iesapare-
ce á su despertar, es ilusión y mentira de que debemos li-
bertarnos. El que observa los preceptos de los Vedas logra
trasmigraciones más perfectas, librándose, por último, de
la necesidad de trasmigrar, volviendo á unirse á Brahma,
que ps en lo que consiste la emancipación.
bdia
\ (1, o de Manú.—Á los Vedas se unen los Dherma-
Sastres, de los cuales el principal es el Manavadharmasas-
tra (') ódigo de Manú, en que se establece la divisi ó n en
casta, , haciendo proceder i los brahmanes de la boca, á los
kchattrvas de los brazos, á los vasias del vientre y á los
sudras de los pies del Dios, encomendando á los primeros
la lectura y enseñanza de los Vedas, que los segundos
podían leer y no ense1ar, y los terceros escuchar pero no
leer lo que era vedado á los últimos que no pertenecían, á
lo que parece, á la raza conquistadora', sino que eran las
razas sometidas, á las que se les prometía, en premio á
su sumisión y sus trabajos, el renacimiento en castas supe-
riores.
Los grandes poemas.—Las luchas con los antiguos ha-
bitantes y las civiles entre las diversas dinastías' se cantan
en los grandes poemas; el Ramavana cuyo argumento es
la conquista de la isla de Ceylán .}-,-, el Mahabharata la gue-
rra entre los Coros y los Pandos. :En uno de los episodios
del último, el Bhagavadgita refutá- las enseñanzas (le los
Vedas, con una doctrina que se parece mucho al 13ud-
dhismo;
Erliffildhismo.—E1 Brahmanismo había olvidado (.1
espíritu por la letra de la religi(;n: para alcanzar el etern,
—16—

‘n Brahma bastaba cumplir ine-


reposo, para absor\-ers e e
nicamente las inumerables reglas del rito; los Vedas ha-
:i
bíanse declarado divinos é infalibles. Contra esta declara-
testlbn el sentimiento verdaderamente religioso y
clon pro
el pensamiento verdaderamente racional; el movimiento
que se produjo en las conciencias fue creciendo durante
varias generaciones hasta que encarnado en un hombre
apareció el Buddhismo.
Gotama, novena encarnación de Vishnú en la virgen Maya, es-
posa de Sudhanas, rey de Kikata, que, corno descendiente de
Sankyas, recibió el nombre de Sakiamuni, trs apellidado hasta por
sus adversarios Budda (el que posée el ce cocimiento absoluto de.
las cosas). Su nacimiento había sido profetizado. (Luego, en la serie-
de los tiempos, en una época de confusión y de tinieblas causadas
por los enemigos de los dioses nacerá entre los kikatas un hijo de
Djina llamado Buddha). Disgustado de la vida á la vista de un an-•
ciano y de un cadáver,,•-: se retiró al desierto donde moró durante.
cuarenta años haciendo las más extrañas penitencias, las. cuales ter-
minadas se dedicó á enseñar su doctrina hasta que después de ha-.
berlas expuesto en una gran asamblea, dijo: « Todo me entristece,
deseo entrar en el _Nirvana.» Fuese á las orillas de un río, , se acostó•
del lado derecho, estendió los pies entre los árboles y espiró.

El Buddbismo es una heregia del Brahmanismo. Am-


bas parten del dogma de la trasmigración de las almas y se
proponen libertar al hombre de sus encarnaciones sucesi-
vas; pero Buddha coloca el fin último no en la unión como
Brahma sino en el Nirvana (el no ser), respeta la doctrina
de las castas, pero dice que el camino de salvación está
abierto para todo el mundo, que el nacimiento no conde-
na á ningún sér á la ignorancia ni á la desgracia; que nadie
puede cerrar el camino de salvación sino Mara, el demo-
nio del pecado y de la muerte; el Brahmanismo era la
religión de los p r evilegiados, el Buddhermo es
. la relio-ión
de todo el pueblo.
17 -
Los Upanishas v Puranas.—En el periodo de lucha
que pmdujo la aceptación del Buddhismo, nació una li-
teratura religiosa popular. Se compusieron multitud de
rpanishsas, imitación de los antiguos; códigos como el
Yajnavalkya, y para justificar la teología, los Puranas (vie-
jas tradiciones) en número de diez y ocho y los Upapura-
was (puranas suplementarios). Los puranas son verdaderas
enciclopedias, comprenden todas las ramas del saber y
están divididos en tres grupos de seis, conforme á los tres
dioses supremos que glorifican, Brahma, Siva y Vishnu.
Los grandes poemas épicos, sufren en esta época numero-
sas é importantes interpolaciones para hacerlos servir á.
las doctrinas teológicas. Á estos momentos deben corres-.
ponder también los sistemas filosóficos.
Fuentes para el estudio de la Filosofía en la India.—Rig-Veda„
traducido con comentarios y una introducción por A. Ludwig 5.t.
Praga 1876-83.— H. T. Coolebrooke, Essays 2.t. Londres 1873.—
A. Kagi, Rig-Veda (util para orientarse).—Luciano Schermann,
Himnos filosóficos del Rig y del Atharva-Veda-Sahita, comparados
con la filosofía de los antiguos Upanishad, Strassburgo, 1887.—
Pablo Deussen, El Sistema del Vedanta según el Brahma-Sutra del
Badarayana, y el comentario de los Sankasa, sobre los mismos,
Leipzig 1883.—Major G. A. Jacob, Manual del Panteísmo indio,
Londres 1881,—A. W. de Schlegel, Bhagavad hita, Bonn 1823.—
P. Regnaud, Materiales para la Historia de la Filosofía de la India,
(Se ocupa de las Upanishad, Paris 1876.—El mismo, Estudios de
Filosofía india en la Revista Filosófica (editada por Ribot), París
1876-83•—E. Windisch, sobre la Filosofía Brahmánica, rev. «Im
neuen Reich»; 1878-1892.—Balmes, Filosofía elemental, apéndice,
(no merece consultarse), Madrid 1891.—F. Z. González, Historia
de la Filosofía t. I., (muy anticuado en esta parte), traducción de
Un compendio del Vedanta, por Rom-monum-roy, Londres 1832,
vertida al castellano por F. de Castro, Rev. de Filosofía, Sevilla 1870
±F. de Castro, Metafísica (ensayo), t. I, Sevilla 1888.
Los principales sistemas filosóficos (darsailan0 de /a 1/1-
di«. Son seis, que se dividen en tres pares: t.°, e/ MY/nansa
—18
.
que compr1.11(le: (a) el Dharma-Minian sa o ,111//[Link]
titulado tainbin Purv:1-Mi-
1.3a 'ado en los Brahmanas,
mar i sa :I simplemente Mimansa, atribuído Djaimini ofrece
en su forma una gran analogía con la. Suma de Santo T( 1-
m :ls. Cí insta de 2.O5 2rismos
afo divididos en doce lecturas
donde se tratan 915 cuestiones ó casos de conciencia ad-
bilivamts. L,""n. ad///!idrand completo consta de cinco miem-
bros; uno, el asunto; (los, la. duda; tres, la. solución t prima
rttatro, la respuesta. (.) la c()nclusión demostrada; cin-
co, la re1ac1()11 con otras materias. En este sistema se esta-
1›lece que el origen del deber es .la autoridad de los Vedas
cuya divinidad se trata de demostrar i, r la tradición en cuan-
ti ) I I () se oponga á textos expresos y se resuelven las cues-
tiones te(-)1ó(vicas que acerca de los deberes pueden susci-
tarse. ( b ) el Brahma-illimallsa (Mimansa de Dios) u
ddir/a. (fin del Veda) fundado en las Upanisho.v, atribuído á
Veda Vvasa, es panteísta y monoteísta dividido en 4 lectu-
ras y 555 aforismos constituye una defensa de las doctrinas
•yedicas. Todas las lecturas van encaminadas elevarnos a
Eralinva basta absorvernos en él. Brahma es el Ser eter-
► o, purísimo, ilimitado, que contiene todas las cosas, pues
si éstas fueran producidas por Brahma, babria en él un
L )rincipio de limitación é imperfección: Brahma puede ser
pensado como la divina arcilla de que los séres individua-
les no son sino las formas transitorias ó como la eterna
armen que saca de su seno la tela de la creación, como el
Occeano en cuya superficie aparecen las olas y las espumas
que no son sino el mismo Occéano ó corno la hoguera cu-
yas chispas se distinguen del fuego y son el fuego mismo.
Es juntamente activo y pasivo, el que hace y lo hecho. El
inundo es una tanto.más intensa cuanto más deter-
— 19 --
minada (el agua más que la luz). Dormimos cuardo consi-
deramos las cosas como distintas de Brahma, despertamos
cuando la ciencia 110S enseria, que nada existe fuera de
Brahma, sustancia indeterminada, sin nombre, sin forma,
pero unidad en que se identifica el que conoce y lo cono-
cido. Cuando llegamos á, este punto quedamos libres de
iodo error, porque el error es la afirmación particular que
supone la distinción de los séres; de toda 1;y2orancia porque
el que conoce á Brahma lo conoce todo; de todo pecado 1'
de toda obligación, porque éstas suponen la distinción en-
tre lo justo y lo injusto que en el Sér no existe; de todi
actividad y de todo deseo, porque la primera supone sér"que
haga, y respecto del segundo, el que posee á Brahma lo
posee todo.
2. El ,S'ank hva (que etimológicamente significa Hl( /,
trama, razonamiento) se divide en Sanit'hi yi sin Dios y Saw-
Aliva con Dios. El primero tiene por autor á, Kapila. Consi-
derado unas veces como un Lijo de Brahma, otras como
una encarnación de Vishmi, se le Cuenta pesar de sus
doctrinas poco ortodoxas, entre los siete grandes rechis
(santos) y se conserva con su nombre una colección de 49()
aforismos divididos en (.) lecturas. La filosofía de este siste-
ma puede dividirse en dos partes, Lógica y Metafísica. En
aquélla admite tres orígenes del conocimiento, la percep-
ción sensible, la inducción, ó mejor la inferencia Con que
de lo particular ascendemos á lo general y de éste deseen-
de mos á lo particular v el testimonio autorizado á la reve-
lación (aunque de ésta no hace uso); sienta que el efecto
existe ya en la causa (el aceite esta en la aceituna ¿lides
<le exprimirla y el trigo en la espiga antes de trillarla): de
aquí infiere que cuanto existe es una manifestación (le lit
20 —

Naturaleza. Y de este modo pasa la Metafísica. El pri-


mer objeto del conocimiento es la naturaleza indetermi-
nada ihda-Pakriti, activa pero coja; el 2.° la inteligencia
Muldhi, inteligente, pero inactiva, que se unen como el cie-
go y el cojo; el 3. 0 el Yo, la conciencia,
Ahankara; 4-8 los
cinco principios sutiles del sonido, tacto, color, sabor y
)lor (tanunatra); 9-1() once órganos sensitivos, cinco pasi-
vos (los cinco sentidos) cinco activos (manos, pies y órga-
n4 )5 generadores); II el Manas (mens) el espíritu que reci-
be la impresión v la refleja (los cinco sentidos reciben la
impresión, el manas la refleja, la conciencia la aplica, la
inteligencia decide y los órganos de acción la ejecutan;
est4)s trece instrumentos del conocimiento son los que se
denominan las diez: puertas y los tres guardianes): 20-24 los
cinco elementos que proceden de las partículas sutiles, el
(''ter s()noro, el aire sonoro y tangible, el fuego que además
tiene color y la tierra que, á. las cualidades, añade el olor;
5 el alma, lima, que la Naturaleza opone como el es-
pectáculo al espectador. Kapila niega positivamente la
existencia de Dios, que ó es distinto del mundo y no ten-
dría razón para producirlo ó está, en el mundo y no po-
dría producirlo.
El segundo es el Sankbya deísta ó Yoga tiene por
autor á Ptadjali, que admite á, Dios como vigésimo
quinto principio, en lugar del alma. Su doctrina expuesta
en el Sank bya-Pravatchana está dividida en cuatro libros
que tratan de la contemplación, de los medios de llegar á ella,
del ejercicio de los :poderes superiores y del éxtasis. Enseña que
los libros no son buenos sino para el que no es capaz de
la verdadera c ontemplación; que sobre los sentidos está el
alma, sobre el alma la inteligencia, sobre la inteligencia el
— 21 ---

ser; que debe obrarse con pureza., siendo el ideal de la sa-


biduría. humana, la inacción en la acción; que las obras son:
inferiores á la fe; que por eso el verdadero devoto debe
desdeñar toda acción; que el que alcanza la fe alcanza la
ciencia, no queda detenido en el lazo de las obras y llega
á la tranquilidad suprema, porque como el fuego reduce
la leña á cenizas, la verdadera sabiduría consume toda ac-
ción. Libre del cuidado de toda acción el verdadero devoto
permanece tranquilo en la ciudad de las nueve puertas
(el cuerpo} sin obrar sobre sí ni sobre los demás, como
una tortuga que se recoge dentro de su concha, inmóvil,
como lámpara escondida al abrigo de todo viento. Lo que
es la noche para los demás esa es su vida, y lo que es vida
para los otros es su noche.
3.° El Njwya (razonamiento) que se divide también en
.Nyaya de Gotama y Fraiceshilea de Kanada. El texto del

Nyaya cuyo autor es. un personaj e tan fabuloso corno los


anteriores, consta de 22 5 axiomas en prosa, divididos en
cinco lecturas, de las que la primera contiene la parte dog-
mática y las restantes la polémica. Es el que nos ocupa un
sistema lógico que ha representado en la India el mismo
papel que el Organon de Aristóteles en la Filosofía poste-
rior. La liberación no puede alcanzarse más que por la ver-
dad; es preciso, pues, conocer los medios de llegar á ella.
Los medios de conocer son, la percepción, la inferencia
(que puede ser ascendente (.') descendente), la compara-
ción ó analogía y el testimonio (divino ó humano); los oh-
j etos del conocimiento son: el alma, el cuerpo, los órganos
de los sentidos, los objetos sensibles, la inteligencia, el co-
razón ó sentido íntimo, la actividad, la falta, el estado pos-
terior h la vida, el fruto d.e las obras, la pena y la libera-
9 9

t"1:11. F,I uI
ZOnamicnto completo en que se ha creído ver .l
:/•1 )ri:ren del silogismo de Aristóteles consta de cinco
ink•nbros: la proposición, la razon, el ejemplo, la aplica-
/ i ‘ '.31 y la conclusión. A ('.. 4 se afidde, el razonamiento suple-
sofismas.
tiv( (') la redurci("n al absurdo Y el examen de los
Xada se sabe con certeza de la vida de Kanada que se
har( , reni )ntar .Brahma. Su obra es una colección. de
.w./rd.c ¿liorismos compuestl. (le diez lecturas cada una, di-
vi(lida en dos pruebas. El Vaiseshika (diferenciación') es un
sistema iísico que consiste en la aplicación de las categorías
lógicas (»a('/Huías) que son: substancia, cualidad, acción, lo

,.omun, lo diferente v la relacron, al conocimiento de las
costs que supone compuestas de átomos, concluyendo no-
m i o de c , rdinario se ha creído en un materialismo ateo,
en un (leísmo Y espiritualismo abstracto. Sin razón,
1111:'Str( ) entender, se ha dudado que este sistema sea deísta

espiritualista, porque admite la eternidad de los átomos,.


.ualy l sobre este .punto, cuanto en. general, todo ofrece
ma y ores analogías con la Física de Aristóteles.
Corno se ve la Filosofía india presenta como un resu-
:iwn germinal de todos los sistemas, siendo la escuela Ve-
danta, Teología-.1\loral; la Nvava, Lógica Física, la
Psicolc.")gica-Mística.

II

La Piloso/id en /1 China.—Situada la China en la parte


más oriental del Asia y separada de la corriente general
de la civilización, no sólo por la distancia v los obstáculos
naturales sino muy principalmente por la, repugnancia de
2.8

sus habitantes todo comercio con los otros pueblos, ocu-


pando un extensísimo territorio de diferentes climas y va-
ria fertilidad, lleno desde muy antiguo de una poblaci(;n
exhubei ante y laboriosa, ofrece el pueblo chino el ejemplo
de un p ifio precoz á. quien no hubieran permitido desarro-
llarse las ligaduras de su infancia. Con una lengua , monosi-
lAbica, instrumento inadecuado á las invenciones del pen-
samiento, con una escritura, como silábica, complicadísima,
ometido desde muy antiguo á reglas y ceremonias que
entravan toda libertad de accicrOel chino ha debido mirar
en lo pasado el ideal que se le revelaba por el misterio de
la escritura, v, al revés del indio, que no tiene historia, ha
hecho de ella el único venero de que se alimenta su vida.
De ahí su desdén á todo lo ultra-mundano. Lo que impor-
ta es vivir bien aquí, contestaba un letrado á un misionero;
si hay paraíso, seguirá á la buena obra, y si no, ocu-
parnos de ello? No es decir con esto que carezca absolu-
tamente de filosofía, sino que ésta tiene un carácter moral
y político. Su origen se confunde con el del Imperio y es
anterior hasta á la escritura fonética. Pero su gran desarro-
llo comienza casi contemporáneamente con el nacimiento
(le la griega, con los grandes sistemas de Lao-Tseu y Con-
fucio en el siglo VI, y se modifica en el IX á. consecuencia
de las polémicas suscitadas entre los partidarios de esta
escuela y la introducci('m del Buddhismo en el siglo I, de
nuestra . Era.
División de la Historia de la Filosofía China.-----Esta filo-
sofía puede dividirse en tres períodos, desde los orígenes
del imperio hasta el siglo VII antes de jesucristo, desde
é s te hasta fines del siglo X después de jesucristo y desde
esta fecha hasta nosotros.
— 24 -

Lo,s• KinA), son los libros canónicos de los chinos. Sus


títulos son: I-King, (libro de las transformaciones) com-
puesto de las Koua de Fou-hi y de Chin-noung, y de las
explicaciones de estos símbolos por Weng-wang, y su hijo
Tschow-King del siglo XII antes de nuestra Erá,-. Chau-
Ki i pr
n,
(libro por excelencia, que contiene las m'/ ximas de
robiern1)/ /
de conducta practicada por emperadores,
,-,abios..yb0-andes de remota antigüedad.- Chi-King, (libro
de l(), versos), colección de 30o poesías, eruditas y popu-
lares, sagradas v profanas,->Li-Ki, (libro de los ritos que
c()mprende el ceremonial /del imperio.
La' Reí, ( fión Cifra. Aun después de la aparición de
11,s libros canónicos, la religión continuaba siendo fetiquis-
ta. Sobre todos los espíritus reinaba la gran diada, el cielo
(Tien, Chang-ti), y la Tierra. Después del Cielo se adora-
ba ¿'t la Tierra, porque «si el Cielo lo envuelve todo la
Tierra lo contiene todo». «Cielo v Tierra juntos, son como
un huevo: el Cielo es la clara; la Tierra la yema». «El ..., ,s
Cielo y la Tierra se abren, dice el 1-King, y el trueno y rá
lluvia tienen nacimiento, y las cien frutos, plantas y árbo-
les crecen y se desarrollan». «El Cielo y la Tierra se unen,
se lee también en el I-King, y las diez mil cosas se trans-
forman y nac›,. Debajo de esta diada estaban los demás
espíritusdivididosendosreinoscelestecbon, y
,...„, -...,.. .7,
terrestreRii-chin. K Espíritu, según el I-King, es lo que hay
de nc'ts sutil en los diez mil objetcr5-> Los celestes son el
Sol, la Luna, las Estrellas y las Constelaciones. Se cuentan
por estrellas Venus, Mercurio, Saturno, Marte y Júpiter,
que lo son respectivamente del metal, del agua, de la tie-
rra, del fuego y de la madera, sustancias que forman los
cinco elementos según la Física china. Estos cinco ele-
— 25 ---
mentos y el Sol y la Luna son llamados en el hou-k9
los siete regentes porque rigen el universo las órdenes
de Chang-ti. Los espíritus in .jis poderosos de las constela-
ciones eran: Orión, Escorpión y el Navío. Había ademáis
las órdenes de Changti, ocho espíritus/Pa-tcha>, de los
cuales dependen las cosechas: el viento, el trueno, la lluvia,
el granizo, el frío, el calor, las nubes y los insectos.—Los
espíritus terrestres se dividen en superiores é inferiores.
Los superiores son: los de las montañas, especialmente las
cuatro sagradas; los de las aguas, especialmente los cuatro
grandes mares y los cuatro grandes ríos; los de los riachue-
los, arroyos y cien fuentes. De las inferiores el número
es infinito, manifestándose también en forma de animales.
Á estos espíritus celestes y terrestres se agregan los bu-
manoskuy manes de los antepasados.
En el Fchw-h (ritos de Tchow), libro del siglo XII an-
tes de Jesucristo,t scrito por el príncipe Tohow-koug, re-
gente del Imperio en la menor edad de su sobrino Tching-
wan aparece la concepción cosmogónica del ranAT y del
Fin. En todas las cosas existen dos principicios: el S'ang

(movimiento), masculino sutil, intangible, dotado de calor,


de luz y de inteligencia;. el Yin (reposo), femenino, pesado
y tangible, frío, obscuro y sin inteligencia. Unidos en el
caos primitivo, llega un momento en que se sci;matun; e l
Yang se subió y formó el Cielo, el Ying se bajó y formó
la Tierra. El Cielo y la Tierra uniéndose produjeron todo
lo existente en la superficie cid globo. La Tierra dio ¿'t los
sé-res forma corpórea sugeta .i la corrupción; el Cielo les
dió el soplo, el principio inteligente, incorruptible e impe-
recedero. Cuando un sés muere, hombre á animal, su parte
material vuelve l't la Tierra, su parte sutil il Ciel().
— '26 -----

Ellentes para la Filosofía china jah. Heinr. Platho; Confucio y


sus discípulos, vida y doctrina 4 vol. Munchen 1867-74.—J. Legge
thc life and writings of Confucius with critical and exegetical notes
(de las obras del mismo autor: The Chinese classic (London /867
Ncw-Vork 1870.— Lao-tse, Tao-te Ming, traducido y explicado por
Reinhod, Leipzig 1 87o.—Confucius et Mencius.. Las cuatro obras de
Filosofía moral y política de la China traducidas del chino por M, G..
Pauthier, París 1874. Tahi-Kih-Thu, des Tscheu-tsi, "rafel des Ur-
princcl)s mit Tchu-his Comentar. herausgeg. von Ge. v. d. Gabe-
Ientz, Dresde 1876.— Grube ein Beitrag zur Kentniss der chilles.
PliiL Tung-su des Ceu-tsi, Leipzig 1882.—De autores españoles
los niismos nombres indicados en la Filosofía india agregando el de
.p..'.!. Sales Ferré. Compendio de Hist. a Universal.—Sevilla 1883.

...'i'7,/osolla de Lao-tsc.—Observ3 Lao-tse que «en el mun-


do cuando todos han sabido apreciar la belleza entonces
ha aparecido la fealdad, cuando todos han sabido apreciar
el bien entonces ha aparecido el mal; concluyendo de
aquí, que el ser y el 7/0 ser nacen el uno del otro» El
principio (le la Filosofía de este pensador es el Tao. «Tao
( ,s yaríl) profunda, 'inagotable, eterno y no puede ser nom-
1 1-a(lo, forma sin forma, imagen Sin imagen;\existía antes
del cielo y (le la tierra tranquilo, inmateriasubsiste por sí'
no cam1).41 circula por todas partes y puede ser conside-
rado comí; la madre del Universo. Yo no sé su nombre,
dice Lau-tse, para darle alguno le llamo Tau.» «Lo miráis
Y no lo v (''is es i., incoloro; lo escuchais y no lo oís, es Iii,
afinio; queréis tocarlo y no podéis; es Wel:, incoiporeo.» El
no ser no siendo nada, mientras no se manifestó por alguna
creación no pudo tener . nombre; pero considerad o como
la vía, el C(11/1/ ./10 por donde todos los seres han venido al
mundo puede llamarse lao, camino. « Todas las cosas han
nacido del ser y el ser ha nacido del izo ser» , Á
esta con-
cepción cosmogónica se refiere la f(i'mrnula « Tao ha produ-
cido miro ,• uno ha. producido dos;
(los ha producid() tres;
27
tres ha producido todas las cosas» que explican los comen-
taristas chinos diciendo: « Mientras Tao estuvo concentra-
do en sí, uno no había nacido y. no habiendo nacido uno
dos no existía porque uno aun no se había diferenciado.
Desde que hubo uno hubo dos porque uno se ha dividido.
en principio hembra, yin y en principio macho, yang. Dos
ha producido tres, es decir, los principios hembra y ma-
cho se han unido y han producido, la armonía. Tres (5 sea
el soplo de la armonz se ha condensado y ha producido
todos los seres».— a función de Tao es la debilidach
«El sabio que imita :1 ao practica el izo obrar; el que obra
fracasa;' el que se aficiona :I una cosa la pierde. Por esto el
sabio no obra, y tampoco fracasa; no se aficiona :I nada, y
no pierde nada. or eso el sabio pone su deseo en la au-
sencia de todo deseo; su estudio en la ausencia de todo
estudio » El sabio estudia en hacer al pueblo ignorante y
exento 'de deseos.» «Si yo gobernase un pueblo lo haría
volver al uso de los col:doncitos con nudos, y si otro reino
se encontrare frente al mío y el canto de los gallos y el
aullido de los perros se oyesen del uno al otro, mi pueblo
llegaría :t la vejez y :t la muerte sin habed() visitado. :.-,
Lao-tse,..sacióel tercer año del reinado de Ting-\Vang de la
• dinastía imperial de los Tschow el aric.) 604 a. de J. C. en el reino
de ,,..ro, provincia actual del Flonan y murió hacia el año 500 a. de
J. C.> Fué el encargado de conservar los archivos del Emperador.
LasMesdichas del tiempo, le hicieron pensar en una reforma pero
en el orden de las ideas porque no fué legislador. Después de lar-
gas meditaciones escribió el Tao-te-King «libro del camino y de
la virtud> donde expone su doctrina. La leyenda representa á Lao-
tse como un espíritu existente antes que • el cielo y la tierra, encar-
nado muchas veces en diferentes formas. En su última encarna-
ción fué concebido por el brillo de una estrella fugaz y llevado 80
arios en el vientre de su 'madre virgen y de la que nació por el lado
izquierdo hablando y con los cabellos blancos, y á su muerte aseen-
28 —
/
(Tió al cielo cabalgando sobre un búfalo negro.n'ambién se dice que
hizo un viaje al Oeste; pero aunque esto no
rmes inverosímil, según
hay nada que jus-
M. de Bamy, esta tradición es muy moderna y no
tifique las relaciones de Lao-tse con el Occidente

Filosofía de Confuci o. (yunque muy severo para las


faltas del pasado Confucio cree siempre que la razón se
halla en la tradición)Reune los libros antiguos, los comen-
ta, -‘- apoyándose ¿nicamente sobre la razón dedric-'é su
..._
moral que resume de este modo: o exijo de los ho bres
más que lo que es necesario exigir- No enseño nada más
que lo que ellos aprenderían en Sí mismos usando libre-
mente las facultades de su espíritu. Ni añado ni quito na-
da á las doctrinas de los antiguos sabios,t,...._ir la práctica
universal de nuestros antepasado • Desde los tiempos más
remotos observaron las tres leyes fundamentales de la re-
lación, entre el soberano y los súbditos, entre los padres y
los hijos, entre el esposo y la esposa, , y las cinco virtudes
que basta enumerar para convencerse de la necesidad de
su ejercicio: La humanidad, esto es, esa caridad universal
entre todos los de nuestra especie, sin distinción; la justicia
que da á cada uno lo que es suyo sin favorecer más á uno
que á otro; la conformidad con las ceremonias y los usos
establecidos 'á fin de que los que viven juntos tengan la
misma manera (le sentir y participen de las mismas ven-
tajas y de los mismos inconveniente la rectitud, esto es,
una rectitud de espíritu y de coraz6n4ue hace que se
busque en todo la verdad y que se la ame sin engañarnos
á nosotros mismos ni á los demá::.3?en fin la sinceridad y la
uena fejsto es, esa franqueza, -'esa verdad de corazón
acompatita de confianza que excluye todo fingimiento y
disimulo así de obras como de palabras. He aqui lo que ha
hecho respetables durante su vida á nuestros primeros
- 2 9 ---
maestros y ha inmortalizado sus nombres. Tomémosles
por modelos y dirijamos todos nuestros esfuerzos á imi-
tarlos> Las tres leyes fundamentales de la relación. se
deter finan por los ritos ,fue siempre dan solución. Los
ritos son expresión de la 4fe--Y—celeste. El rito superior es el
de los antepasados que nos declara sometidos á la autori-
dad paternal de los muerto «La Filosofía verdaderamente
práctica consiste en des; n -olver y hacer brillar el principio
luminoso de la razón„Pia ley constitutiva que el cielo ha
paracumplir ordenadamente su des-
en cada ser para
tino La ley del deber es todo, 4s por sí misma, la lev del
4:..,
de er encierra en si su causa y su. finEs eterna, igual para
todos, accesible 4 los más humildes y superior á toda sa-
biduría. Es un Occeano sin orillas. Por su elevación toca
al cielo. Si por la mañana habéis oído la voz de la Razón
Celeste por la tarde podéis morir. Hablando Confucio del
hombre superior parece un estoico. Para él la política no es
más que una parte de la moral, define el gobierno, lo que •
es justo y recto. El soberano no tiene autoridad sobre el.
pueblo sino á condición de poseer todos los talentos y to-
das las virtudes. «Obtén el afecto del pueblo y obtendrás ,
el Imperio pierde el afecto del pueblo y perderás el im-
perio.»
Ningún hombre ha ejercido sobre su pueblo una influencia más
universal y duradera que la que Kong--fu-tse (maestro Kong), (Con-
fucio) ha ejercido sobre el suyo. Naci ' acia el año '50 antes de
Jesucristo unos cincuet ta años después le Lao-tse, murió el año
48G ant • de jesucristo Ocupó diferentes puestos ciales, pero
la dinastía de los Tcho estaba en plena decadencia y el imperio se
precipitaba á su ruina. Afectado Confucio por la disolución moral y
política de su país, procuró despertar en todos el sentimiento del
deber pero no trayendo doctrina nueva sino apoyándose en la pa-
sada. Apóstol infatigable de la justicia y de la razón, mereció de
- 30
uno de los emperadores este elogio que se encuentra grabado en la
tLchada de todos sus templos: «Fué el más grande, el más santo, el
inás virtuoso de los institutores del género humano, que han apare-
{.ido en la tierra,. Esta influencia, tan grande que puede decirse que
sus máximas dirijen toda la política y constituyen la única religión
de las gentes cultas en la China, es debida á que su genio se adapta
perfectamente al genio de su pueblo. Era enemigo de todo lo trascen-
dental (;que" es la mitert? le preguntaba uno de sus discípulos: ¡có-
mo mire/n(9,s' saber lo que es la muerte, sí no sabemos lo que es la
, /.(1a.!, le contestó el maestro).
''Confucio aumentó el I-King con aclaraciones quo hacían com-
ftensibles los comentarios de \Ven-wang y de Tchew-koung, sobre
1 0 , Nona de Fou .
hi y de Chin-noung; redujo el Chou-king, á so
capítulos; el Li-ki á 49 y no dejó al Chi-king más que 31 1 estrofas
de los 3.0oo que contenía. Además de estos trabajos escribió el
T.,chun-tsiew (Primavera y Otoño), que es una crónica del Princi-
pado, de Lu y otro de música que se ha perdido. Los cinco libros
acabados de enumerar, son hoy los libros canónicos de su escue
Muerto Confucio, sus discípulos se consagraron á recoger u doc-
trina que llamaron Chti-kiac y á propagarle De las conversaciones
más notables del maestro, formaron un libro que llamaron Lun-vu,
Diálo g os puestos en orden). El discípulo Tsing-tse compuso el Taihío
(gran enseñanza), que contiene una exposición atribuida á Confucio y
()mentada por el ‘attói7tin nieto del reformador Tsev-tse escribió el
Ichoung-young. (Invariabilidad en el medio) y Meng-tseu ó Mencio
(nació 398 y murió 314 ante de Jesucristo), recogió la herencia filo-
sófica de Confucio y desenvolvió sus principios. Su moral es la del
maestro, con el principio de Laotse, sobre la excelencia de la natu-
raleza [Link] naturaleza del hombre le permite hacer el mal,
pero no es maló -por naturaleza. En Política explica el derecl o de
soberama por una especie de acuerdo entre el cielo y el pueblo «El
cielo, dice, expresa su voluntad por el consentimiento del t. eblo».
.Entre los chinos, afirma, no hay más que dos cláses de hombres, tan
necesaria la una como la otra, «los unos trabajan con su inteligencia,
los otros con sus brazos; los primeros gobiernan á los segundos que
son. los que los alimentan».

-- 31 —

4(3 III
4-)

La Filosófia en la Persia.----La Persia ferina la primera


unidad hist(Srica, reuniendo á la mayor parte de los pue-
blos del Asia bajo un sincretismo religioso que extiende
por el Africa civilizada y s(P)lo s,e detiene en Europa ante
el heroísmo de la libre Grecia. Vueblo montañoso, el infi-
nito se le ha revelado bajo la forma esplendente de la luz
que todo lo esclarece y todo lo fecunda Colocado por sus
conquistas en el paso obligado de los p'ueblos, tiene que
fiar la duracic,')n de su poder á su propia energía. Su libro,
el Zend-Avesta, significa palabra de fuego o palabra de
vida. Dícese que estaba compuesto de veintiún nascds (li-
bros), siete en que se trataba del principio de las cosas y
el origen de los seres, siete, de las leves civiles, morales y
religiosa, y los otros siete de medicina y astronomía. Pero
solo quedaron después de la convista musulmana por el
r
Califa Omar, algunos fragmentos
, Inas o menos interpola-
dos y pertenecientes á diferentes 'épocas.:
El Zend Ave/a. Los libros que de l han quedado
son: el Faziza (sacrificio) que es una,colecciún de himnos:
el Vendideid (dado contra los devas)( 'fragmentos escritos:eii
forma de diálogo entre Zoroastro y'Ahuramazda, V Col!-
tiene tambi¿n tradiciones, leyes morales y ceremonias: el
[Link] (todos los señores), consta de varios himnos,¿agu-
nos en forma de ilt .—os
r tres fragmmtos enumeradk,, ,-;
nistituven el U/id/dad Sadi f (puro Nir endidad), su conte-
nido seriin los persas es pura revelación divina, y los si-
guientes son simples comentarios(E1 Si-cose (treinta días)
v el rock contienen los himnos del sacrificio y componen
juntas el Kbardab-Avesta (peqnefio Avesta.)
Re//,:y./;"11.-- Proclama á Almramazda como" Dios supre-
mo y casi único; los antiguos himnos lo cantan corno «el
luminoso, el resplandeciente, el muy grande y muy bueno,
el mu y perfecto muy activo, el muy inteligente y muy
belb : es increado, sacó las cosas de la nada, por su pala-
bra. Aliuramazda tiene á sus órdenes innumerables espíri-
tus organizados geiárquicamente. Ocupan el primer rango
seis espíritus superiores que con Ahuramazda son los
.1/ne,sila oellia(Anshaspands) (los siete santos inmortales.')
Lucir( ) vienen los Zata/as (Ized) (dignos de culto) millares
de espíritus esparcidos en el universo para velar por su
coliservación. Y por último las Fravashis (Femer) (los ante-
riormente formados) cuya pala bra designa los tipos divinos
de todos )s seres. Todo sér vivo tiene su fravashi que ve-
la por su conservación, al morir aquél sube al cielo donde
sigue viviendo, más dispuesto para el bien., cuanto más
virtuosa fué la persona por quien veló.
El principio del mal Aliriman (Anromainvits) (espíritu.
que ataca ó que hiere) no nació hasta que el principio del
bien creó el mundo, nació corno la sombra sigue á la luz,
como el límite á la realidad; por eso cada creación apa-
rece una contra-creación; contra los seis santos inmortales
creó seis demonios; á las Yazatas opuso las Devas á las
Fravashis, los Dny'as (mentirosos y embusteros) especie de
monstruos femeninos y los Pairikas, espíritus también feme-
ninos de singular belleza que seducen con sus hechizos. A
— 33 —

los ríos, las fuentes, las tierras cultivadas, los animales


mansos á la vida en fin, opone Ahriman los desiertos, los
eriales, las plantas nocivas, los animales fieros, la muerte en
suma. Pero ésta lucha no será eterna. Tres mil años des-
pués de Zoroft-tro nacerá de modo sobrenatural el Salva-
dor victorios (Zaosk ijas nrethragn4 Resucitarán los muer-
,
, s, y en el j54icio final los justos s'eran llevados a., l paraíso
t_)
'Gorotman por tres días y los malos (darbands, precipi-
tados también por tres días en el infiernb <pouzakh). Pa-
sados tres días todo arderá, las montabas sé fundirán' , hir-
vientes ríos de metal recorrerán la tierra, por ellos habrán
de pasar los buenos y los malos; pero solo los malos se
quemarán. Con el fuego todas las criaturas se purificarán,
los malos expíritus serán extinguidos y entonces comenza-
rá para no acabar jamás la dominación ilimitada de Alm-
ra,mazda.
El Zend-Avesta contiene una cosmogonía en que apa-
rece Ahuramazda creando el mundo en seis épocas; pero
indudablemente es de época posterior. Y mas recientes
aun deben ser las leyendas del diluvio y la en que se refiere
el nacimiento de Meschía y Mechiani, que vivían felices en
el Paraiso y Ahriman disfrazado de serpiente los seduce
tres veces logrando que lo adorasen, quedando ellos y sus
hijos bajo el imperio del demonio hasta que la revelación
de Zoroastro vino á salvarlos; bue sólo se encuentran en
el Bundehesh. Por el contrario\es muy antigua esta otra
concepriún del universo: el cielo este dividido en dos par-
tes una inm(')vil morada de Ahuramazda, otra móvil en
que están fijas las estrellas. El sol gira en torno del 11)i-di
ó Alhordj, inmensa montafia de la tierra que se eleva basta
(. 1 ciclo innjvil. De la cumbre i> da la fuente A iiloi ,-;m- cu-
3
-3 4
divi-
5"as aguas forman 1(.. ► s ríos y los mares. La tierra est
dida
en siete zonas (Kisclivars) separadas entre si por gran-
( les extensiones de agua (zares), cada zona tiene su genio
color
protector y en cada zona existen habitantes de distinto
y figura.,

Zoroast•o-Za•athustra, llamado Zoroastro por los griegos, es el


profeta á quien se atribuye la revelación del Mazdeismo. Hijo de
sangre real, elegido por Dios para regenerar el mundo pasó su infan-
cia y juventud luchando y venciendo á los demonios. A los treinta
años su genio superior lo lleva á presencia de Ahuramazda. Pidió
conocer el nombre y función de cada uno de los ángeles, naturaleza
y atributos del principio del mal. Para ello se le hizo atravesar una
montaña de llamas, se le abrió el cuerpo y se le echó metal fundido,
no sintió el menor dolor; entonces recibió de manos de Dios el
Avesta libro de la ley, y se le envió á la tierra para enseñarlo. Fué á
(Bactriana) donde reinaba Vitaspa, desafió á los sabios; treinta
á su derecha y treinta á su izquierda lo combatieron durante tres
días hasta que confesándose vencidos, Zoroastro declaró que venía
enviado por Dios y leyó al rey el Avesta. Los sabios continuaron
combatiéndolo, pero triunfante y honrado por su santidad murió en
el mismo Balk herido por un ¡ayo. ¿Este profeta ha existido real-
mente? Cuestión es esta hoy para la ciencia dificil de resolver. /Ver-
dad es, que en el Desatir (libro celestial) se habla de quince r la-
ciones hechas á quince profetas, de los que, el primero es Mah Abad,
el decimotercio Zoroastro, y el último, Sasan, pero en este libro de
ayer se mezcla lo„antiguo con lo nuevo, y lo verdadero desaparece
entre lo fabuloso.: Lo que es indudable es que esta Filosofía de la
vida, trajo, como/Consecuencia, el monoteismo, la igualdad humana,
la monogamia, el horror á la mentira, la abolición de las castas, la
inmortalidad individual, la salvación universal, y, sobre todo, una
confianza en la Providencia que explica sus sucesivos- renacimientos
y la influencia que ha tenido en las otras religiones $ también el por
qué en un pueblo activo como el persa se han oscurebido los sistemas
filosóficos de que nos habla el Desatir y el Daístan (Escuela de las
costumbres), escrito por Mahsan-Fani en 1615.1
Fuentes para la Filosofía pura. J. G-"Bhode, la sabiduría
santa .ó el sistema religioso completo del as antiguas Bacrriana, Me-
dia y Persia ó de los pueblos zendos, Frankfort, 1820.—Abel Ho-
velaque,
el Avesta Zoroastro y el Mazdeísmo, París 18 7 9. Brodbeck,
— 35 —
Zoroastro. Un trabajo sobre la comparación de la Historia de las
religiones y los sistemas filosóficos de los . paises del Oriente y del
Occidente, Leipzig. 1893. Corno fuentes españolas, las mismas que
hemos citado en la Filosofía China.
.,1
Los sistemas filosóficos de ld Persia pueden dividirse en
idealistas, materialistas y racionalistas. Entre los primeros
.se cuentan: «Los sipasianos,, segúnellos, Dios es el Sér
universa1,11._sustancia única el primero de los seres que
salió de su seno eAzad-Bahman (la inteligencia pura) de
que parten los ángeles, los genios y los espíritus que ani-
man los astros, la tierras elementos, los vegetales, los
animales y el hombre; la naturaleza es un sér vivo, pero
su vida eterna está dividida por períodos astronómicos,
durante los cuales cada estrella gobierna durante mil anos.`.
Las almas vienen de las diferentes regiones del Cielo, unas
del Sol, otros de las estrellas y planetas; las buenas van
ascendiendo en el Cielo hasta la esfera etérea donde go-
zan de la contemplación de la. pura luz )410111 .7)(1717/11.7l; las
malas descienden hasta los animales •
y át\ i'r á los eleMen-
tos brutos. Pero como las estrellas desaparecen delante
del Sol las almas deben anonadarse ante Dios, sol de los
•séres. A esta perfección se llega por cuatro grados: i.°, la,
unión de Dios en estado de sueno; 2.°, esta unión en es-
tado de vela; 3.°, el éxtasis, yr 4.", el anonadamiento. Los
yekanah-binan, (profetas de la unidad), pw- qué no admi-
ten más existencia real que la de Dios, .: estando . ) todo lo
demás en-,é1 como está en nuestra fantasiaTia ciudad que
imaginam9i. Tercero, los samradianos (imaginativos), de
los que losprimeros no• miran como fantástico más que
este rnund los segundos miran también como ilusorio) el
cielo y los astros, no crey endo real más que los elementos;
los terceros creen ilusorio también. éstos, s.' las intdigei icias
— 36 —

puras -no (Tejando con realidad más que á los atributos


necesarios de Dio y los cuartos, que creen también ilu-
sorios estos atril) 'tos, no quedando con realidad más que
Dios, al que oniciben como una idea.
Así, como los sistemas idealistas se asemejan á los in-
dios, los materialistas se parecen á los griegos A que acaso
dieron ()rigen. i:Sn-biair a filósofo y guerrero, no admitía
(dr() Dios que la disposición de la constitución (khov-ma-
nirb). la fuerza que obra sobre elementos que alternativa-
mente pasan á todos los séres. ;Pa ikar cree que Dios es
fuego, que, siendo además de i luminoso, seco y cálido,.
engendra el aire, en el cual hay un principio de humedac
origen d,4 agua que encierra á su vez un frío de que pro-
cede la tierra. Alai, que este principio es la humedad;
el aire; &badil), la tierra, y, por íntimo, Akhschi,
que Dios es la esencia de todos estos elementos, y en este
sentido, no tiene forma, está en todas partes, el,,bien y el
mal no tienen una existencia absoluta, por lo quo permite
el incesto y cree que el adulterio es lícito cuando el marido
1(1 consiente.

De una y otra doctrina nace el comunismo que practi-


co 111(7,:d(&. Entregarse enteramente á Dios y vivir en paz
ron nuestros seihejantes debe ser el objeto de nuestros
anhelos, pero lo que lo impide es el egoismo y la posesión
individual. <\ Los bienes y las mujeres, dice, deben ser co-
munes, como el fuego y el agua y las plantyde la tierra».
- En fin, los que llamamos racionalistas, v que los persa
comprenden con eknombre de Beh-Dinam
(partidarios de
una religión mejor); pretenden que la guerra entre Orinuz,
y Abrimanes no eS más que la lucha entre el espíritu k

y lai

materia y
en una esfera más circunscrita entre el alma (-)1 •
— 37 ----

.cuerpo, en la cual el principio superior debe vencer. Los ,


demonio, son las pasiones, los apetitos que nacen del '
,
cuerpo, los ángeles las facultades del espíritu ó las cua-
lidades cl alma; el sér, es el bien, y el mal el no-sr. El
bien sólo tiene una existencia real, eterna y absoluta, y la
-eli ión no es mas que una alegoría).
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SEGUNDO PERÍODO

INTRODUCCIÓN

En el segundo periodo (de oposición) la filosofía se


separa de las detrás ciencias é instituciones, mostrándose
A veces, no sólo independiente, sino hasta ,p enemiga de
ellas, fiando su valor en la propia reflexión. r, sta que co-
mienza desde las más inmediatas y simples intuiciones se
va elevando sucesivamente por el análisis hasta el princi-
pio, con lo que al cabo llega A encontrarse con las intuí-
-,
(-iones religiosas orientales.)
Suhperíodos que compmíde este período. Primero, el que
se denomina ,..;reco-romano-alejandrino que, en el orden de
los tiempos, comprende desde Tales de Mileto (seis siglos;
t ntes de jl-sticri s=ao) hasta que Justiniano, cerrando 1:1 es-
40 —

cuela de Atenas. rompió la cadena de oro de los neopla- ,


tónicos (seis, después de jesucristo). Tiene un carácter
'predominante, analítico v el mincipio es hallado como la
raz ►► n esencial' de las cosas. las por esto mismo, el sujeto
que se afirma al comenzarlo, se anubla ó desaparece en el
todo, ó queda por explicar (Panteísmo ó Dualismo) cuya.
ylución no parece más que entreverse en una unidad
inaccesil Ac al pensamiento, donde ) cesa toda diferencia.
/
Estas, por consiguiente, no tienen -razón propia, no son
trits que los límites en el todo; de ahí, el no considerar al
hombre en sí, sino en el Estado y en la Naturaleza, el
carácter político y naturalista de esta filosofía.
s(:)-undo subperíodo que puede llamarse, aunque no
ron entera propiedad, subperíodo medio y que se caracteri-
za por el contenido religioso (cristiano, musulman ó j udai-
co) y la forma (filosófica platónica ó aristotélica), comienza
con los apologistas cristianos (siglo II) y concluye con el
renacimiento filosófico (siglo XVII). En él, con la intuición
de lo divino, se liga la filosofía á la reelación, y, con esto
empieza este segundo subperíodo que, á, la inversa del pri-
mero, es predominante sintético, religioso y espiritualista.
En él, Dios es conocido como Sér Supremo y providente,
causa más que razón del mundo,' se ensancha la esfera de
lo sobre-natural; su órgano es la fe (la fe sobre la razón, la
teología sobre la filosofía), (ancild teologi(e) adquiere valor
propio la individualidad y la conciencia que lucha entre la
revelación general, explicada \ c') m{is bien expuesta lócrica-
b
mente por la filosofía (escolas \á'cismo) v la revelación par-
ticular que cada cual halla en el fondo de su espíritu (mis-
ticismo), con lo que se pone en camino de propia reflexión,
.ele
nuevo ¡al sub-período anterior.
— 41 ---

Y el icr(er .slibperíodo que comienza con el Renacimiento


filos(;fico y concluye con la Enciclopedia y la RevolucVni
francesa. En este son recibidos y desplj s halladas reflexi-
\ amente ten la conciencia los priiVipios de 1(S dos moví-
mientos,i)recedens, se desarrollan en lucha contínua el )11
triunfo alternativo, -racionalizándose, estendiculdose y ten-
diendo á compenetrarse, con lo que sé prepara la Edad
siguiente.

PRIMER SUB PERIODO

Filosofía greco-romana-alejandrina
1111111~

FILOSOFÍA HELÉNICA

La Grecia que,,,parece una hoja de acanto que fl(na


entre dos mares, dividida en comarcas que impiden la
,confusijm, pero no Lis' relaciones, flanqueada de islas, pues-
tos avanzados al par de comunkaciy_rm y de defensa con el
Oriente y el Occidente, ofrece en su estructura material
sernejante cia (le un cerel)rb-:1 donde van :t. parar 11)-
dos los cárganos 'y todos los ( in-gallos se (rompenetran. -I)(
naturaleza que (.frece todos los contrastes de lo bello per, ►
-(il ue no ala -tunacon su irunensidad, (l(' suelo, ni tan pdo.('
,Itte exija toda la actividad de sus-Itabitantes, ni ríes,
— 42
que favorezca la pema, poblada por una, rama despren-
dida de la raza aria, cuando las creencias religiosas se ha-
bían amortiguado, ,sin castas sacerdotales y con un idioma
rico v flexible erro pocos, pero de complexión menos
complicada que el sanscrito, el pueblo helénico es como un
joven duefío de sus destinos y con ricas facultades para
realizarlos. Sin cadenas que lo sujeten al pasado, se aban-
dona con sencillez y confianza á las inspiraciones de la.
naturaleza.. Pero dividido interiormente en dos razas prin-
cipales; la dórica, severa, aristrocrática, idealista, dirigida
hacia lo interior; la jónica,'impresionable, voluble» demo-
crática, amante de la novedad y por consiguiente . dócil á
todas las ensefianzas; la naturaleza ha de ser mirada por
la una desde el punto de vista del fenómeno; por la otra, en
lo que tiene de estable y permanente, la idea, tomo lo
contrario de la [Link] dos direccionescomien-
zan aisladamente en las eálomas con un carácter dogmá-
tico que les asemeja á las orientalés, de las cuales, acaso
proceden, pero con un sentido humano que les separa
esencialmente de ellas.
Se han pretendido buscar antecedentes del movimien-
to filosófico helénico en la religión y en la poesía de los
primeros tiempos del pueblo griego y los esfuerzos han
resultado estériles..Las concepciones teológicas y cosmo-
lógicas de Hornero y de Hesiodo se apartan mucho de las
teorías ideadas por los primeros filósofos. Ni en la secta de.
los o;ñ.cos ni en los misterios de Eleusis se encuentran ele-
mentos filosóficos apreciables Las primeras huellas de la
filosol4 parecen hallarse en 1dCosmología d
Terecvdes de
Syros knacido en esta isla hacia el ano 598) y se supone
ser el primer griego que escribió en prosa sobre cuestio-
— 43 ----
nes filosóficas. Para este pensador existen tres principios
en ej.,. mundo Júpiter, el tiempo y la tierra.
sientes para el estudio de la Filosofía helénica.—Las obras de
Plat de Aristóteles. Platón expone con fidelidad histórica los
fundamentos de las doctrinas de los filósofos que trata; pero con li-
bertad de poeta la dirección filosófica, y aun la personalidad del re-
presentante. Aristóteles es mas exacto en sus relatos pero á ves
falta á la verdad histórica por carecer de conocimiento crítico de las
fuentes y suele ser injusto en sus apreciaciones, cuando la teoría del
pensador que estudia contraría sus opiniones. Platón caracteriza muy
bien en sus dialógos las direcciones de Heraclito Parmenides Anaxa-
goras, los pitagóricos los sofistas pero sobre todo la de Sócrates y
las de Antistenes y otros socráticos. Para los socráticos es también
una fuente muy importante Xenofonte.----Diógenes Laertius, De vi-
ta, placitis et dictis claroruin philosophorum libri X (Es una mera
compilación árida y sin crítica) Sexti Empirici Opera, contra ma-
the/míticos sive disciplin. libri sex, contra philosophos libre quin-.
que. Vivió en tiempo de Cómodo hacia el año 19 de nuestra era,
médico y filósofo escéptico entendía por la palabra matemáticos algo
parecido á lo que entendemos por dogmáticos.—Claudio Galeno, li-
bro acerca de las historias de los jilósofos.--Flavii Philostratí,
Vitce sophistarum. Athencei Deipnosophisice.—Clementis Ale-
xandrini Opera.— Oríé;inis philosophowmena.—Eitsfrbii prepara-
tio evange/fra.—Eusapii Sardiani, rito philosophorum et sophis-
tarum.— Stobaus nació en Stobi en Macedonia hacia el año sooY
Eklog-al fusicaé kai etikai.— Fragmenta philosophor um g-recorum
editada por F. W. A. Mullach t. T París 186o. (Poesías filosóficas
que nos restan de los filósofos antesocráticos y de otros) t. II
ed. 1867 (Contiene los pitagóricos sofistas cínicos y calcidios que se
comprenden en la primera parte de los comentarios del Timeo de Pla-
tón) t. III ed. 1881 (Comprende los platónicos y peripatéticos.—
Doxographi Growi Herm. Diels, Beroloni 18n9.—Ciceronis, histo-
ria, phiiosophía?, ex omnibus illzus seriptis collegit. Fr. Gedeke.
Berlín 178 2, 18o 1, 18 1 4. —Historia philosophice Greco-romance ex
fontium locis contexta de Ritter y Preller (2. a edición 1857). Es una
obra que comprende una exposición completa de las fuentes para el
estudio de la filosofía griega. Corno exposiciones especiales de esta
filosofía pueden citarse entre las mas afamadas: Brandis, Historia
del desenvolvimiento de la Filosofía griega (2 tomos, Berlín 1862-
1864) Zeller «La Filosofía de los griegos en su desenvolvimiento
histórico (3 tomos Leipzig 1856-65) Hay traducción francesa)—
—44—

Schwegler, Historia de la Filosofía griega publicada por Kostlín'


Stuttgart 185 9.— K. Ch. Frdr. Krause, Compendio de Historia (le la
Filosofía griega, (obra póstuma publicada por P. Hohlfeld y A.
Wunsch) Leipzig 1 893.--Ueberweg-Hei nze Tomo I Grundriss Gis-
.chicteter Philosophie. 1894.-En España ademas de las Historias de la
Filosofía citadas y apreciadas en el periodo Oriental: existen traduc-
ciones españolas: de las obras de Platón hecha por D. Patricio de
Azcarate Madrid 1871 y sig. y de las de Aristóteles por el mismo
señor en la Biblioteca filosófica española; de Diógenes Laercio: Vidas
de los filósofos por Ortíz y Sanz; Moralistas griegos (Marco Aure-
lio, Teofrastro, Epícteto, Cebes) por Díaz, López de Avala, Brum y
Pedro Limón Abril: Platón. la República por D. José Tornas y Gar-
cía: Pintare° las vidas paralelas por Rauz Romanillos, en la Biblio-
teca clásica, sección de clásicos griegos:

Dirivio'n de la .PYlosofla griega.—En la Filosofía griega


pueden considerarse tres edades: su infancia Filosofía ante-
socrática, su virilidad Ellosofia socrátíca y su senectud de-
cadencia de 1(7 Filosofía socrática.

FILOSOFÍA ANTE-SOCRÁTICA

Comienza esta Filosofía y con ella la libre reflexión en


la Grecia, donde al principio se manifestó con reflexiones
aisladas acerca de la naturaleza que krjogmáticarnente se
considera según el diverso genio de las razas j ónia
dórica, va en el fenómeno, Escuela jónica, va en su unidad
formal piwórica, va en su unidad esencial eledtica. Las
deficiencias de estas escuelas hace, que algunos filósofos
— 45 --

traten de completarlas con elementos tomados de otros,


eclécticos, pero frágiles los cimientos en que se apoyan los
nuevos dogmatistas son fácilmente destruidos por los so
fistas.
La Escuela fónica.—Los filósofos de esta escuela bus-
can el principio de los fenómenos naturales y creen hallar-
lo ya en una fuerza que por sus sucesivas transformaciones
va produciendo todas las cosas (dinámico) ya en un todo
caótico de donde los seres se van desprendiendo por urr
despejo sucesivo. (mecánicos)
jónicos dinámicos.—E1 iniciador de esta teoría y fun-
dador de la escuela jónica es Tbales de Mildo que ponía el
elemento de donde procede todo, en la humedad (ribop),
que dilatándose, produce el aire y el fuego y, condensán-
dose, la tierra. Discípulo de éste fueron Anaximenes tam-
bién de Mildo que hacía del aire infinito el principio de
donde todo nace y á donde todo vuelve, alma del inundo
de la que la parte encerrada en nuestro ,cuerpo forma el
alma humana, y Diógenes de Apolonia que desarrollando es-
ta doctrina halla la necesidad de un principio único, por-
que si nó las cosas no podrían comunicar entre sí y cree
que este prinipio es el aire, cuerpo dotado de fuerza y de
inteligencia, razón del orden del mundo._ s
Jónicos niecánicos.----Alla,limandro de Mildo cree hallar
el origen de las cosas en lo ilimitado en lo indetermi-
) pero no debe ser lo que nosotros en-
nado (r(") azielp4)
tendemos por est, palabra, lo probable es, que para el sig-
nificara la posibilidad de toda materia (algo parecido :t lo
que h ›s físicos modernos llaman éter. Esta materia primi-
tiva es lo general en oposición :t la materia determinada, lo
particular. Todo el proceso consiste en que la materia de-
—46

terminada que procede del (cuu-lpor vuelva al wugor que


es el fin de las cosas.
Thales de Mileto nació en este pueblo on 640 y murió en 548
uno de los
a. de J. C. De su vida se sabe muy poco, se dice que fu¿
siete sabios de la Grecia y-pasa por ser un excelente astrónomo.. y
matemático. .Anaximenes(n. también en Mileto 5 57 a. de J. C.))y
era hermano de Anaximandro, ypiógenes de Apolonia vivió err/ el
siglo quinto a. de J. C. fué contemporáneo de Anaxagoras y debió
ser muy conocido en Atenas porque Aristófanes y Eurípides lo citan
en sus-comedias,' Anaximandro (en Mileto 610 - 547). Fué astrónomo
y geógrafo. - Sobra es la primera filosófica y una de las primeras
que se escribieron en prosa en la Grecia. En tiempo de Simplicio ya
no se conocía.„,

La Escuela pitagdi la/ .-1.11 doctrina pitagórica es una


especie de Metafísica del número. Los pitagóricos enserian
que el número es la esencia de todas las cosas y la esencia
del número es la unidad. Fuera de la unidad no hay más
que el vacío, mas el uno respirando el vacío se divide inte-
riormente y engendra el número que se divide en
fecto par y perfecto impar de los que los primeros son'4,k .
esencias más generales ó las ' categorías. En la naturaleza
la unidad es el pauto, los puntos alternados de vacíos la
línea, esta alternada de vacíos la superficie, las superficies
alternadas de vacíos los cuerpos. Los cuerpos regulares son
la base de los cuatro elementos; del fuego el tetraedro, de
la tierra el cubo, el icosanaedro del agua, el octaedro del
aire. El sol expresión de la unidad está en el centro del
Universo, á su alrededor giran los ocho planetas, siete visi-
bles y uno invisible (la contra-tierra) produciendo con sus
movimientos regulares la armonía de las esferas. En el
hombre el alma (un número que se mueve á sí mismo) es
la expresión de la unidad, el cuerpo expresión de la dyada
ó la multiplicidad. En el alma la inteligencia supone la
-- 47
rada en cuanto en ella se dan las ideas de IQ múltiple
Instable y transitorio cuyos objetos son ilusorios: Nos li-
liertan de esta falsa ciencia y iips llevan á, la verdadera de
lo inmutable, las matemáticas,n las que consideramos las
relaciones permanentes en las formas sensibles, reduciendo
las cosas cada vez más á la unidad hasta que llegando á
ésta, la inteligencia se emancipa de las cadenas de la dya-
da) La voluntad implica también la dyada por el amor de
lo vario y lo sensible, ',cuyos bienes son ilusorios y debemos
libertarnos de ella por la abstinencia y la mortificación de
los sentidos) Las almas están unidas á la dyada con tan
fuertes lazos, que para emanciparse completamente, tienen
que sufrir una serie de transformaciones, metempsicosis. Las
que se han consagrado á la falsa ciencia y puesto su amor
en lo perecedero renacerán en cuerpos de séres inferiores,
por el contrario las que se han fijado en lo inmutable pa-
sarán á cuerpos más puros y serán al fin absorbidas en la
niónqda.
Y1 bien es la unidad, la ley general, la semejanza :1 Dios;
la virtud, la armonía del alma. La justicia es un número
igual á si mismo, un número cuadrado, de aquí que con-
sista, en la exacta repartición de los bienes entre los hom-
bres, debe desterrarse la propiedad individual como fuente
de discordia (todo debe ser común entre los amigos) y c ►-
mo el aislamiento engendra el egoismo debemos vivir en
comunidad como hermanos.
El fundador de esta Escuela fué Pita:Çoras de Sarnas, hijo de
Mnesarcho, nació probablemente hacia el año 582 antes de- jesu-
cristo; según algunas noticias fué discípulo de Ferecydes y de Ana-
"ximandro, y . onoeió las doctrinas de los sacerdotes egipcios, fundó
n Kroton4n la baja Italia, en donde el se estableció (529 antes
de Jesucristo), una sociedad etico-política al mismo tiempo que re-
— 4 8
1
ligioso-fileusófica. Poderosos enemigos de su asociación le obligaron.
emigrará Metaponto, donde debió morir hacia el año 500 antes.
de Jesucristo. Con seguridad sólo puede atribuírsele la doctrina
acerca de la trasmigración de las almas y el establecimiento de cier-
tas reglas morales y religiosas y con alguna probabilidad los prime-
ros fundamentos de la especulación matemático-teológica formulada
muy posteriormente.}}
El primer pitagórico que ha expuesto en un libro el sistema de
esta escuela filosófica es Philolao, contemporáneo de Sócrates. De
esa obra sólo han llegado á nosotros algunos trozos importantes;
sin embargo es dudoso si en todo ó en parte sufrió una falsificación
en el último siglo anterior á Jesucristo. Entre los antiguos pitagóri-
cos están además de Filolao, sus discípulos Simmias y Cebes, (los
cuales en el Fedon de Platón, son aliados de Sócrates). Después-
deben mencionarse Oquello de Lucane, Timeo de Locri, Ecrates
y Acrion, Arquitas de Tarento, Lisis y Eurito. Alcmeon de croto-
na, uno de los contemporáneos de Pitágoras más moderno se para las.
doctrinas opuestas á la de los pitagóricos, despuós Hipparo de Meta-
ponte, que pone el principio material del mundo en el fuego
Ecfanto, el cual combina la doctrina atomística con la de un espí-
ritu ordenador. Hippodamo de Mileto, arquitecto y político, y otros
que unen la pitagórica á otras enseñanzas como sucede con el cómico
Epicarmo.

Es.(/telackáiica.—La teoría ele ática puede sintetizarse


eu este apotegma: lo .raro es, lo mucho parece ser. ..Venofanes,
el fundador de la escuela, combate el politeísmo griego
oponiéndole «un solo Dios, superior á los dioses y á. los
hombres que no se parece á los mortales por el cuerpo ni
por la inteligencia.» P.1 solo existe y nada hay fuera de El,
porque de la nada nada se hace. Parmenje/es, el metafísico
de la escuela ensefia que el objeto único del/conocimiento
es el porque fuera del s. (1- no hay nada, «klo el Sér es,
dice, el no serno es, el suceder no existe, el pensar y el
ser son idénticos, porque lo que no es, es impensable» el
scr es por consiguiente uno, absoluto, eterno, indivisible,
ni engendra ni es engendrado; las cosas finitas no son más
- 49 ---

que meras apariencias de los sentidos. Esto ultimo es lo


que trata de demostrar)Zenón, el dialctico de la escuela,
sefialando las consecuencias absurdas que se seguirían de
admitir la divisibilidad de los cuerpos, el movimiento y el
espacio.
Llámapse eleáticos estos pensadores por haber nacido ó vivido
en Elea. NTenófanes de Colofón, porque nació en este pueblo, vivió
después eikElea (600-550 antes de Jesucristo), es autor de un poema
filosófico, del que sólo nos han quedado algunos trozos. Su especu-
lación tiene un carácter filosófico-religioso. Contradictor del politeís-
mo y de sus cantores Hornero y Hesiodo, trata de establecer la uni-
dad de Dios, afirmando que entre Dios y el mundo no puede existir
oposición, porque Dios es sólo inteligencia. Parménides nació en
Elea hacia 5 15 ó 5 lo antes de Jesucristo, estuvo en Atenas, donde
trató á Sócrates, es propiamente el jefe de la escuela eleática. Tam-
bién nos quedan algunos fragmentos de su poema didáctico-filosófico
acerca de la naturaleza. La vida seria y moral de este filósofo, y la
profundidad de su espíritu lo hicieron acreedor á la consideración
universal que se le ha tenido por todos y que se revela en los Diálo-
gos de Platón. Zenón de Elea, también vivió en el siglo V antes
de Jesucristo, pasa por ser el mejor discípulo de Parménides.
Aristóteles ha conservado algunos trozos de los escritos de este fi-
lósofo. Noble, bello, rico y tan valiente en filosofía como en política
defiende con las armas de la dialéctica de que se tiene por inventor,
las doctrinas de su maestro Parménides, mostrando los absurdos
lógicos que se siguen de admitir la existencia del movimiento y por
consiguiente del tiempo y el espacio. Todo movimiento es cambio,
cambiar es no ser ni lo que se era ni lo que se será luego, ó no exis-
te lo que cambia ó no existe el movimiento. Éste es además impo-
sible porque cada parte del espacio consta de partes infinitas que no
pueden ser recorridas en un tiempo finito. Si una tortuga adelantara
un paso á Aquiles, el de los pies ligeros, éste no le alcanzaría porque
antes de recorrer el paso tendría que recorrer medio, etc., lo que
siendo infinito no acabaría jamás. El movimiento es igual al reposo:
si lanzamos una flecha en cada momento está fija en un punto, luego
siempre está quieta. Un cuerpo finito es una contradicción, porque si
es extenso tiene partes y estas partes á su vez otras, luego el cuerpo
es infinito, porque tiene infinitas partes y finito porque no tiene más
que las que tiene (si pensáramos que se compone de puntos, como
éstos son inextensos no formarían nunca la extensión); por último, si
4
— 50 —

el espacio es real supone algo donde está, este otro y así sucesiva-
mente. También debe comprenderse entre los eleáticos á Melisso
(siglo V), nació en Samos y acaso sea el mismo que guió la flota sá-
mica contra los ateminses (442). De sus obras poco se conserva, sólo
sabemos que atribuía al espacio la infinitud del ser temporal en el
entido de Parménides.

_Edédico.v.----Anax* rds , procedente de la escuela j ó-


nica mecánica. partiendo del principio de que de la nada
nada se hace, admite una materia primita-a en que todo
estaba confundido, compuesta de elementos infinitamente
pequeños, homeonuWdes, y un principio inteligente que los
pone en movimiento voiTI; (el espíritu) el que haciéndolos
girar hizo que lo semejante se uniera á lo semejante, con
lo que lo más pesado, lo frío y liiimedo quedó en el cen-
tro, y lo ligero v lo seco fué á la superficie. A estos dos
elementos corresponden dos órdenes de conocimientos, el
sensible y el racional.
Anaxágoras de Clazomene, nació en esta ciudad de la Jonia y
murió en Lamsaco (500-428), fu¿ amigo de Pericles, Eurípides y
Temístocles. Los fragmentos de sus escritos han sido reunidos y pu-
blicados, y han escrito monografías acerca .del Carus (170 . ) y
Schleirmacher (1815). Se le ha conocido desde antiguo en la Histo-
ria de la Filosofía con, el pseudónimo de el espíritu, y ha merecido
el de físico á que , le hacen acreedor su filiación científica y su própia -
manera de pensar.

Ileidelito de Efeso,procedente de los j ónicos dinámicos,


intenta conciliar la unidad y la oposición, el ser y el no ser,
en el suceder que tiene su causa en la razón suprema cuyo
símbolo es el fuego de que proceden por condensación el
aire, del aire el agua, y del agua la tierra que, mezclándo-
se de nuevo por su contacto, vuelven al fuego primitivo
para volverse á diferenciar, ensayando por primera: vez
explicar de este modo las leves de la vida. El alma es una
51 —

chispa desprendida del fuego celestial, tanto mejor cuanto


más seca, que por los .#sentidos conoce lo variable y apa-
rente, y por la razón, espiración de la razón divina igual
en todos los hombres, lo inmutable.

Heraclito de Efeso (582-475), ya era llamado en la antigüedad


el obscuro, si duda porque su prosa ofrece para entenderla grandes
dificultades, e tal modo que ninguno de los comentarios que de él
han hecho lo, riegos antiguos se parecen mucho. Renunció á favor
de su hermano la suprema magistratura para dedicarse á la filosofía.
Reune en la que profesa, y en esto consiste su originalidad, el ser
ItItleterminado de los eleáticos y el ser aparente de los genios, «yerran
los griegos cuando creen que algo nace ó algo muere, todo se trans-
fprma, todo flue». No podemos bañarnos dos veces en mi mismo río.
n destino inflexible sujeta las cosas á continuo cambio».

mpe'doeles de Agrigento.--Procedente de la escuela


eleáti(a piensa que Dios se manifiesta en dos órde-
nes distintos y paralelos, en el mundo sensible KóTto;
dcagh-os corno esfera, y en el espiritual y moral Kcjo-pos
voho; corno amor. El universo es eterno, porque nada
nace ni se aniquila, los cuatro elementos estaban primiti-
vamente unidos en el seno del caos, compuesto de átomos
indestructibles. Estos átomos se reunen por la amistad
(cpt)loc) y se separan por la enemistad (v p exo;). Verificóse
su separación por el odio, pero el amor los reune para for-
mar los organismos. El amor hace que todos los seres tien-
dan á unirse, pero el odio que domina en el mundo los
separa. A cada uno de nuestros sentidos corresponde un
elemento; el alma está compuesta de agua, aire, tierra y
fuego; conocernos el agua mediante el agua, el fuego me-
diante el fuego, el odio mediante el odio v el amor por el
amor. Todas las percepciones tienden á la unidad como
la sangre al corazón. El conocimiento sensible no da mí'is
— 5 2

que la opinión; la verdad sólo la alcanzamos por la razón


que es justamente divina y humana, impersonal y perso-
nal. El mundo inteligible es la mónada, la unidad, Dios, el
bien en sí, en el cual nocabe ninguna enemistad; el mal
moral consiste en la separación de esta unidad ' perfecta;
las almas humanas, puro-ando sus faltas por la metempsí-
cosis, podrán unirse con El.;

Empedocles (De Agrigento, en Sicilia 490-30) hijo del gefe del


partido popular, filósofo, retórico, médico, poeta y enemigo de los
tiranos, sirviéndose de sus inmensas riquezas para remediar los infor-
tunios, y de su ciencia para ejecutar hechos que en su tiempo habían
de pasar por milagros, es para sus contemporáneos mas que un hom-
bre. Espíritu homérico, corno le llama Aristóteles, todo lo personifica.
Discípulo de Parménides y de los pitagóricos mezcla á todo un carác-
ter religioso que envuelve en formas místicas. Sus teorías filosóficas
están contenidas en su poema «acerca de la naturaleza» (La mejor
edición es la de Sturz-2 tomos Leipzig 18o5). Es de notar que Aris-
tóteles por lo que lo alaba no es por esta obra sino por su oratoria
considerándolo según Diógenes Laercio y Sexto Empírico como el
inventor de la Retórica, y que el afamado orador y sofista Gorgias se
dice discípulo suyo;

Los atomistas: Leucipo y apoyados en expe-


riencias físicas, sostienen contra los eleáticos la existencia
del vacío, de la multiplicidad y del movimiento y creen
que todas las cosas se componen de átomos eternos é irre-
ductibles cuya unión ó disolución produce el nacimiento y;
la muerte. Estos átomos no se diferencian por sus cualida-
des interiores, sino geométricamente, por su forma, situación
y disposición. Los átomos redondos forman el fuego y el
alma.-,La percepción se forma por la imagen material que
procediendo de las cosas llega al alma mediante los senti-
dos. 1 alma es un compuesto de átomos ígneos y posee
dos acultades, la sensibilidad en que se juntan las tmana-
- 53 ---
ciones sutiles desprendidas de los cuerpos (tbo),u), y la ra-
zón que profundiza Vistas especies de simulacros 6 sombras
de las cosas, que no íos dan conocer ml'is que su super-
flcie2T nos permite penetrar en la verdad inmutable (los
átoi os y el vacío). l fin ético para los hombres es la feli-
cidad, que consiste en que la disposición anímico esté con-
forme con el sentimiento; del placer, lo que se consigue con
la justicia y la educación.

Leucipo de Abdera (ó de Mileto ó de Elea). Nada en concreto se


sabéde su vida, se duda si compuso su libro titulado «Diakosmos»
«Megas diakosmos»; si Aristóteles y otros lo han visto ó vieron sólo lo
que de su doctrina se refería en los escritos de su discípulo Demócri-
to y hasta si ha existido algún filósofo de este nombre. No se sabe
con seguridad la fecha del nacimiento de Demócrito de Abdera, se
pone generalmente en 470 a. de J. C. Escribió muchos libros los
cuales fueron ordenados por Thrasyllo en i ; tetralogías, el mas afa-
mado de todos el «Megas diakosmos» que Teofrasto atribuye á Leu-
cipo; es difícil distinguir los que son auténticos y los que no ;o son. De
su libro «Peri éuzumies» nos quedan varios fragmentos los cuales ha
procurado demostrar Hirzel que fueron utilizados por Séneca en su
obra «De tranquilitate animi». Por el título de sus obras parece que
Demócrito cultivó todas las ciencias. Cicerón, Plutarco y Dionisio
alaban su estilo por su movimiento y claridad. Los fragmentos de los
escritos de este filósofo han sido reunidos y publicados por Mulbach,
Berlín 1843.:

Los sofistas. Protakoras de Abdera, de que no ha y ni lis


• conocimiento que la sensación, dedujo que las cosas son
como cada uno le parecen, que el hombre es la medida
de todas las cosas y por consiguiente que todas las opinio-
nes son igualmente verdaderas. Por el contrario Goi:,vias de
LeOnii11/11 asegura que todas son igualmente falsas: t.",
porque el ser no existe, pero si existiera, e, habría c()men-
zado (1) n('._); si hubiera comenzado (') saldría de otra c( e )sa ('ti
c uyo caso ya existía o de nada y de nada nada 1uede san/
— 54
y si n() ha comenzado sería eterno y por consiguiente infi-
nito; mas lo infinito ni puede contenerse á sí mismo
ni ser

z:ontenido en otra cosa, no está en ninguna parte, no és;


porque aunque existiera, no podría ser conocido; pues
para que se conozca es preciso que el su j eto se identifique
con el objeto y entonces no podría haber conocimientos
falsos, y 3.°, porque aunque se conociera no podría espre-
sarse, porque cuando hablamos no trasmitimos más que
sonic14)s, pero el oido no puede percibir ni las ideas ni sus
f ,l porque entonces ideas y objetos no serian más que

palabras. No habiendo nada verdadero, ni bueno, ni bello


en sí, el destino del hombre, segun Pollus y Calidés, es al-
canzar la felicidad mediante el poder de perderá sus ene-
migos y dominará su antojo, porque el orden de la natu-
raleza es que los fuertes sean los señores y los débiles los
esclavos, y las leyes son cadenas forjadas por los débiles
que los fuertes deben romper, burlándose de los que las
han hecho.
Se comprenden bajo la denominación de sofistas unos maestros
asalariados existentes en el siglo V a. de J. C. en las grandes ciudades.
que enseñaban la elocuencia y la política y todas las ciencias, especial-
mente la Filosofía natural, y la moral y que por su habilidad y arte de
la palabra ejercieron una grande influencia sobre el pueblo. estu-
dio de estos hombres pertenece más á la historia de la cura que
á la de la filosofía.; .Los sofistas, pretendiendo saberlo todo, 'ibuscaron
relaciones, aunqu'e superficiales, entre los diversos órdenes dél cono-
cimiento que hicieron presentir su unidad; estudiando, para sorpren-
der, los diferentes significados de las palabras, precisaron el lenguaje
haciéndolo instrumento dócil para la Filosofía; por último, poniendo
frente á frente la experiencia y la lógica, el pensamiento abstracto y el
pensamiento concreto y sacando descaradamente las tristes conse-
cuencias que origina este aislamiento para la vl señalaron con sus
propias faltas,- los vacíos que era preciso rellenar.
Escasas noticias biográficas nos quedan de s sofistas; á Protá-
gorásdo conocemos por los Diálogos de Platón y se cree que el re- •
— 55 --

trato que nos hace el maestro griego no es muy real. Debía ser más
viejo que Sócrates porque en el «Protágoras» lo representa Platón
diciendo que puede ser el padre de todos los presentes. Gorgias de
Leoncio (en Sicilia) 1427 a. de J. C.). Platón lo compara en el Fedro
á Nestor por su oratoria y por su vejez: En sus primeros tiempos de-
bió profesar la Física especialmente la Optica y acaso escribiría algo
de esa ciencia. En Filosofía natural se le considera corno discípulo de
Empédocles. De Pollus y Caricles se ocupan los diálogos Gorgias y de
República, de Platón.';

FILOSOFÍA SOCRÁTICA

Cuando el espíritu filosófico, siguiendo la marcha de la


civilización helénica, buscó su centro en. Atenas, que mer-
ced ffi heroísmo desplegado por sus ciudadanos en las
guerras médicas había llegado á alcanzar la heoilemonía
sobre toda la Grecia, la falta de base científica de los
sistemas reinantes produjo, como hemos visto, la sofística
que, negando la verdad, corrompía la inteligencia, el co-
razón y las costumbres, negando la existencia objetiva, de
lo justo y de lo bueno. Contra ella se levantó Sócrates y
esto es lo que explica el carácter predominante moral de
su filosofía, que no fué para él una necesidad sólo de la
expeculación sino también la de hallar una norma segura
para la vida. De los discípulos de Sócrates, unos desarro-
ila r()n si'd(5 una parte del pensamiento del rffite-,tro
— 56 --

dolo, exa Y erándolo v desnaturaliziindolo, estos fundan las


que se haii Ilamado Escuelas impoter•ts SOelálleaS, otros con-
servan el espíritu puro de su doctrina y fundan las Eveuelas-
pelleCids SoM;
SÓCRATES es el hombre que por su viola y por
su muerte ha merecido ser llamado el podre de /a Ti-
/[Link]. que mas que cualquier conocimiento
1 )w-ti( alar vale el de nuestra propia ignorancia arranca del
esi )iritu las pretensiones de un saber imaginario, tomando
por punto de partida de su filosofía el 7),65/9 t Tdveoutr
cambia los polos de la ciencia del objeto al sujeto en el
que se halla la fuente de toda verdad (contia lodos esos les-
conlesla (í. Goigias, no he (le oponerte más que uno
.v070, pero /1(1 de ser el 191,r0 mismo) la que no podemos
sustraern( ►s si seguimos pensando, y aplicando este punto
de vista {1 la discusión con su npy,0),Ela confunde el error__,
disipa las ilusiones de una falsa ciencia, y- con su pateurtzli
por medio de preguntas adecuadas hace pasar de lo cono-
ciclo ¿'t I( ) desconocido, de lo opinable :l lo seguro y verda-
dero. ( )bligando :I reconocer la existencia de una verdad
que está sobre todas las opiniones, puede decirse que fun-
da, no un sistema filosófico, sino la filosofía misma. Ha-
ciendo ver que ni lo verdadero, ni lo justo, ni lo bueno, ni
lo bello, dependen de nuestro pensamiento, sino que se

imponen :1, él, halla sobre todas las cosas un sér inteligente
que realiza siempre y donde quiera lo mejoqproclamando
así la unidad de Dios 1' su _prom. de ncia. Molo eterno de
las leyes es la justicia divina que Dios ha grabado en el
fondo de nuestros corazones, ,Ip rar contra ella es obrar
contra nuestra propia naturaleza haciéndonosesclavos de
nuestra culpat El mal nace, puel, del error, así haciendo
descender la Filosofía del cielo á la tierra para preguntar po;
las costumbres de los hombres aplica sus enseñanzas á la vida
moral; cerrando el circulo científico que comienza en el
hombre para terminar en el hombre mismo y compren-
diendo en M las tres partes antes aisladas de la Ciencia, la
Lógica, la Física y la Ética, establece de este modo la
unidad del conocimiento. Por ultimo, la necesidad de una
sanción moral que cure las enfermedades del espíritu le
haceepresentir la inmortalidad del alma y la vida futura.
<Dando de sus enseñonzas testimonio con su vida, rea-
liza s vocación filosófica como un mandato divino que
hace efectivo')
? como individuo corrigiendo
b sus malos ins-
tinto corno' ciudadano peleando bravamente por su pa-
tria,? aciendo triunfar la justicia igualmente de oligarcas
‘..
y demagogos,- dedicándose á la mejora moral de la ju-
ventud, y corno hombre manteniendo su conciencia frente
de la les- y sufriendo, sin embargo, tranquilo la muerte,
porque quiso mejor obedecer las leyes inJUstas de su patria JIM-
riendo que desobedecerlas huyendo.

Sócrates, hijo del escultor Sofronisco y de la matrona Fenare-


tra, á quien decía asemejarse, porte corno ella no daba á luz sino
ayudaba á dar á luz á los demás, (nació el año 470 antes de Jesu-
cristo en el burgo de Alopecia, coti-una figura que le asemejaba á
un sátiro y en la que el fisonomista Zopyro creyó ver malas inclina-
j Dedicado al principio al oficio de su padre (cuenta Diógenes
ciones.
Laer , que en su tiempo se conservaba en Atenas dos gracias ve-
ladas obra suya) y habiendo estudiado con célebres maestros la
Música, la Retórica, la Geometría y la Astronomía, fué, según nos
dice Jenofonte, en Filosofía su propio maestro. 'Rxtrafío á la políti-
ca, porque el que quiere corregir á los hombres no debe pretender
ningún cargo si ha de vivir algún tiempo, no cumplió menos inflexi-
blemente sus deberes de ciudadano. )Peleó con bravura en Delium,
en Potidea y en Anfipolis, salvando / la vida á Alcibiades - -y. á :reno-
fonte; pritaneo cuando procesaron á los diez generales de la- Argi-
— 58

ilusas los defendió ante el pueblo, y durante la dominación de los


treinta tiranos, apesar de la amistad que le unía con alguno de
ellos, no quiso entregarles á León de Salamina al que querían con-
denar á muerte; sus viajes no se extendieron más allá del istmo de
Corinto, y cavtsó extrañeza encontrarle una vez extraviado en los
campos que rodeaban la ciudad; sólo le interesaba el estudio del
hombre. Sócrates no escribió nada; las noticias que tenemos de él
nos las han conservado sus discípulos Platón y Jenofonte, filósofo y
historiador, que mutuamente se completan. Tampoco tiene escuela
en el sentido que hoy damos á esta palabra. Enseriaba en la plaza
pública, en los gimnasios, • en los banquetes, bajo los pórticos; su
enseñanza era una conversación sobre los asuntos más diversos, y
sus discípulos los que de ordinario le seguían. No exponía, pregun-
taba. Si encontraba á un sofista, le interrogaba, manifestándole su
ignorancia, á la contestación le oponía una duda, de lo . que le res-
pondía sacaba una consecuencia, y así continuaba hasta que el sofis-
ta venía á negar su propio pensamiento ó enredado en sus propios.
artificios y hallándose sin salida se marchaba despechado enmedio
de las risas de los espectadores. Si encontraba á uno de esos políticos
que, como Glaucón, pretenden gobernar lo ajeno sin saber gober-
nar lo suyo, les decía: «Antes de arreglar todas las cosas de • Atenas,
.:no sería mejor que arreglases la casa de tu tío?» Y cuando éste le.
contestaba, «¡Ya lo hubiera hecho si hubiera querido escucharme!»-
le replica: «¡No has podido persuadir á uno y pretendes persua-
dir á todos los atenienses!» Estas discusiones no servían sólo para
sacar al espíritu de la falsa confianza en que estaba, llegaba por ellas
á la afirmación de conceptos que satisfacían todas las dudas, la in-
ducción le llevaba á la definición; por eso Aristóteles le hace inven-
t or de estos dos procedimientos. La enseñanza de Sócrates era jun-
tamente científica, moral y estética; el hombre complejo es al par-
bueno y bello. Pero debía repugnar á los partidarios de lo anti-
guo. Ya Amistófanes en las Nubes le Babia presentado como un
sofista, y más tarde Agito y Melito )le acusaron de negar los-
dioses de la repíblica, 1,„poniendo et su....[Link] extravagancias-
dein o n iacas y de corromp> la juventud. !Esta acusación en su
primera parte acaso estaba fundada en que, gófrrates repetía frecuen-
temente que oía la voz de un Dios interior; bien quisiera expresar
con esto la de su propia conciencia, bien cres • a en una revelación
divina individual, bien, y quizás esto es lo miss cierto, creyera escu-
char la voz divina que habla á toda conciencia Sócrates se defendió
diciendo: « Atenienses: si me prometierais It'solverme con tal de
que renunciara á mis indagaciones acostumbradas, os contestaría
sin vacilar: yo os respeto y os amo, pero obedeceré más bien al Dios
— 5 9 ---
que á vosotros, aun cuando por ello tuviera que sufrir mil muer
tes!» Condenado por una escasa mayoría hubiera podido escapar con
una ligera multa si hubiera querido condenarse á esta leve pena,
humillándose ante la ley; pero lejos de mostrar debilidad, pidió por
sus hechos ser mantenido en el Prytaneo hasta el fin de sus días á
costa de la Repóblica. Entonces fué condenado á muerte. Sereno en
su prisión se entretenía en componer himnos y en poner en verso las
fábulas de Esopo. Sus discípulos le proporcionaron la fuga, pero él
les contestó:«Critón, ¿conoces algún lugar donde no se muera?» y
después de una conversación sublime sobre los deberes que nos im-
ponen nuestra conciencia y las leyes, y la inmortalidad del alma,
acabó con esta magníy ica ironía: «Critón, no olvides que debemos un
gallo á Esculapio.» « .piró,—como dice Platón,—el mejor de los
hombves de este tiem el más sabio y el más justo de los hom-
bres.» Su pensamiento no murió con él. No sólo informa toda la filo-
sofía riega post jarior, sino que ha servido de base firmísima á to-
da Filosofía,.rnostrando así que son tan inútiles como execrables
los crímenes coñtra el pensamiento

ESCUELAS IMPERFECTAS SOCRÁTICAS

Si un concepto fielmente transcrito, pero que con otros


formaba parte de un concepto más general, lo tomamos
aislado, le, damos un carácter absoluto que antes no tenía,
lo tomamos corno no es, y corno no era, sino en la rela-
ción con los demás, lo vamos estrechando hasta llegar á
que se niegue ó desaparezca del pensamiento. Tal es el
proceso común que siguen las escuelas imperfectas socrá-
ticas. Su origen se explica teniendo en cuenta: I.% la cua-
lidad de los discípulos de diferentes aptitudes y colocados
en diversas circunstancias que se habían de asimilar más
fácilmente lo que á esas aptitudes y circunstancias convi-
niera; 2.°, la manera fragmentaria de las explicaciones (la
intención meramente crítica de las mA93.°, la ley general
de trasmisi ó n de las ideas que pide que las inteligencias
— 60 —

del que habla y del que escucha se pongan al unísono, lo


(;?sal rara vez suele acontecer cuando se trata de espíritus
uperiores con los otros espíritus de su tiempo. Dirigidas
la conversacione s socráticas á buscar Cn la intimidad de
la c(dirien c ia subjetiv4as raíces de lo verdadero y de lo
bueno. las escuelas irnperfectas, según atendieron más á
uno (') z't otro de estos propósitc)s se dividen naturalmente
f 11 morale.s . s- 1(»ficas.
Entre las morales figuran la cínica y
la ri/e/ p ri(77. entre las lógicas la alca, eretrica y megárica.
Escuela Fub su fundador Antístenes, que, par-
tiendo del principio socrático de que el fin de la vida es
la virtud y que e sta consiste en asemejarse í Dios, dedujo
que cuanto menos necesidades tengamos más nos parece-
ni Debemos desechar por contrarias á la virtud las
riquezas, las consideraciones, el placer y hasta la ciencia.
Ni) ha v más ciencia que la virtud. Sólo el sabio es virtuo-
so y por consiguiente está sobre las leyes las convenien-
cias. Llevó estas consecuencias al extremo Diógenes de
Sinope. que de que el hombre debe vivir conforme á la
naturaleza, acabó por negar todas las relaciones morales
Ilamínd()se perro y viviendo como tal.
Antístenes, de Atenas, '444 años de Jesucristo, de padre
ateniense y de madre tracia;;; es\ttrdió primero con Gorgias, mas ha-
biendo Oído un día á Sócrates, todos lós días andaba cuarenta esta-
dios por escucharle. Deseoso de distinguirse en medio de su pobre-
za, Sócrates le dijo: «Antístenes, veo tu orgullo por entre los agu-
jeros de tu capa rota.» A la muerte de su maestro, comenzó á
señar en el Cynosargo, de donde la escuela tomó su nombre. Su
ascendencia sofista se muestra en dos de las proposiciones de su
Lógica, que nos ha conservado Aristóteles. De su Física, no cono-
cemos más que esta frase socrática que debemos á Cicerón: «P u-
lares deos multos,. naturalem unum esse.» Lüiogenes de Sinope
rió en Corinto año 323 antes de Jesucristorrojado de su cica ad
natal, quiso oir á Antistenes que, abandalado de sus discípulos,
— 61 ---

quiso pegarle: «Pega, le contestó; pero no encontrarás palo que me


impida escucharte.» Este Sócrates en delirio, como le llamaba Pla-
tón desee lo poco de ciencia que quedaba en la escuela de su
maestro. La virtud consiste en vivir conforme á la naturaleza; en el
estado na al todo es común; sólo debemos avengonzarnos de lo
que es contrario á la virtud. n su orgullo, creía acertar hacienda
lo contrario que la nuiltitu Se dice que, á la pregunta de Alejan-
dro «qué quieres?», contestó: «que no me quites lo que no me pue-
des dar» (un rayo de Sol.) Á la escuela cínica pertenecen además
Crates de Tebas, su esposa Hipparquia y su hermano Metroclos.
Después desempeñan un papel en el cinismo con su sátira y predi-
cación moral Bion y Teles. En el primer siglo del imperio romano
reaparece nuevamente el- cinismo y dura mucho tiempo.

Escuela Cirenaica.—E1 fundador fué Aristipo de Cirene


(380 años antes de Jesucristo), que de la máxima socrá-
tica que el destino del hombre es la felicidad, dedujo que
ésta consiste en el placer y en el placer físico (por ser
más vivo) y en el actual (porque el que pasó ya no es y el
futuro no se sabe si será), reduciendo toda la moral á este
precepto: goza sin preocupació[Link] sucedieron en la-escuela
su hija Arete y su nieto Arivtipo el joven, metrodidactos (en-
señado por su madre) que sustentó las doctrinas de su
abuelo y estableció una distinción entre el placer en mo-
vimiento y el placer en reposo que miraba corno la ausen-
cia del dolor. De Teodoro el ateo, se sabe que explicaba las
divinidades griegas por razones físicas, que opinaba que,
siendo patria el mundo, es una necesidad morir por la
i
patra. su discípulo Ilion le hizo supersticioso su última
enfermedad.)ffearsias,
.5
tan exclarecido orador corno filóso-
fo, pintó cod tanta viveza las miserias de la vida, que des-
pertó en muchos la idea del suicidio. Anniccris de Cfrene
forma la transición de esta escuela á la de Epicuro. No
cree, como éste, que el placer sea la ausencia del dolor,
pero no es preciso que sea el resultado inmediato de
— 69 -

nuestr4)s actos, sino que conviene en ocasiones abstenerse


. „
de un placer sufrir un dolor en consideración a un goce
:75 -
futuro.
Arislipo Cirene ',(en África 435 arios de Jesucristo), reci-
bió una brillante educación; todavía joven faé á Atenas y ense-
riaba antes que Sócrates. Según «la muerte de Sócrates» vivió Aris-
tipo algún tiempo en la corte de Dionisio. Aristóteles lo cuenta en-
tre los soGtas, porque al citar sus opiniones duda si las profesaba\
iirmemente pensaba que la verdad era producto de su impresión. s
Forma el contraste más decidido con Antístenes. Cuéntase que)
habiéndole este dicho en una ocasión: «si ,supieras comer berzas no
tendrías que adular a los príncipes,» le contestó Aristipo: «si supie-
ras adular ¿í los príncipes no tendrías que comer berzas.»

EsTne/as Éliea Ere7riea.- Eirclides de illega-


y
;(1 ombina el principio ético de Sócrates con la teoría eleá-
tico (le que lo uno es lo ímico verdadero.» Ensella, lo
uno e el bien, aunque se le dan muchos nombres: el de
conocimiento, el de Dios, el de razón, etc. Lo opuesto al
bien es un no ser. El bien permanece invariable siempre
igual á sí mismo. Negaba la multiplicidad y el cambio con
argumentos indirectos parecidos á los de Zenón. Eubúlides
Mileto, para demostrar á Aristóteles la ineficacia de to-
do conocimiento experimental, inventó los argumentos:
el velado, el montón, el cornudo, el embustero, el escon-
dido, la electro y el calvo,» que tan célebres se han hecho
en la Historia de la Filosofía. Diodoro Cronos es célebre
P or la nueva argumentación que, contra el movimiento
hacía á los estoicos, y porque afirmaba que sólo lo necesa-
rio es real y sólo lo real es posible. .Estilón de lifeora
combina la filosofía megárica con la cínica: combate la
teoría de las ideas porque no hay intermedio entre lo uno
y lo miiltiple t Fedon , de 'Jis, discípulo muy querido de
Sócrates, á la muerte de éste fundó en su patria una es-
cuela que sigue le-misma dirección científica que la Meg-á-
rica. Menedemo,Ç n discípulo ,de los platónicos, de Estilpón
y de los discípulo, de Fedón) traslada la escuela á su pa-
tria, Eritrea, y de aquí el llamarse erítricos los sucesores.
J.'

Euclides de Alegara aparece viviendo lo menos diez anos des-


pué de la muerte de Sócrates. Antes que de éste fué discípulo de
Parménides. Con Eubúlides de Mileto se marca decididamente la
tendencia eurística de esta escuela, lo que le valió que Diógenes
Laercio le llamara «bilis.» Diodoro, (murió 307 anos de Jesucristo
«la demostración de la imposibilidad de lo posible» fué alabada por
renombrados filósofos, Crisipo, Cleanto y Antipatro. Estilpón, hacia
el año de 320 enseriaba en Atenas, fué tan renombrado por su
ciencia, que estuvo á punto de convertir toda la Grecia' á su doctrina.
Séneca lo cita en la epístola I. Un discípulo de Estilpón fué Zenón
de Citio, el fundador de la escuela estoica.

ESCUELAS PERFECTAS SOCRÁTICAS.

PLATÓN.—Los grandes principios que S(_')crates trae (1


la Filosofía son sistematizados y desenvueltos por Matón
en sus inmortales diálogos. Distingue la ciencia de la sensa-
ción, relación mudable entre el sujeto y el objeto del cono-
cimiento , de la opinión que no da razón de sí, porque
carece de principios, mientras que la ciencia busca los prin-
cipios y en esta última la ciencia discursiva que de los prin-
cipios deduce las consecuencias de la ciencia racional que
mira los principios mismos. La ciencia como el saber ente-
ro no es definible v no pertenece más que á Dios, el hom-
bre puede aspirar á ella v en esto consiste la Filosofía,
cuyo instrumento es la dialéctica, mediante la que . vemos
',en lo vario y contingente lo universal y eterno.
La día/Mica de Platn se halla en germen en la induc-
—64—

ci( ) n socnttica. Comienza por purgar á la inteligencia de las


falsas opiniones en que descansaba, mostrando su interna
(y)ntradiccifn para despertar la duda y llevarla á la confe-
sión de su ignorancia. <Piensan les médicos que no aprove-
chan. los alimentos sino cuando el cuerpo se ha purgado.
Del mismo modo, los que quieren purificar su alma para
que pueda recibir los conocimientos que necesita, tienen
que libertarla de las pretensiones de un saber imaginario,.
que no hay ignorancia más vergonzosa que la de creer en
lo que no se conoce, ni bien comparable al de quedar li-
bre de una falsa opinión. Para conseguir esta purificación
y mediante ella llevar á la verdadera ciencia,Zatón se va-
le de diversos artificios, el mito ,nitra el ejemplo,
g("zffi, s (2,, pu; la definición, 81)o;.; la división, btat2eat;;
la generalización y la clasificación, la hipótesis V,TróNat5
y la deducción.» Estas abstracciones de la dialéctica son
los escalones por donde el alma se eleva á las esencias
reales y al principio real y uno de todas las esencias Así,
aunque el procedimiento es vario, el fondo siempre es uno.
apesar de aparentes contradicciones. Contra los que, como
P rotágoras, no admitián más conociiniento que el sensible,
in uestra que, si las cosas fueran como á cada uno le pare-
c en, un mismo vino sería dulce o amargo según que el que.
lo bebiera estuviera sano ó enfermo, que oir una lengua-
sería saberla, que los animales sabrían tanto ó más que
el hombre y que esta misma opinión, verdadera para Pro--
tágoras, falsa para él sería juntamente verdad y mentira, y
esto estriba en que la sensación, consistiendo en puro
mo vimiento, nada de fijo dice, ni del sujeto ni del objeto),
Cont ra Parménides, por el contrario, que el sér concebid-6
en su absoluta abstracción, es la nada de sér, el sér que se
-- 65 —

confunde con la, nada. r. Cómo se refieren estos conceptos


del ser y del no ser, de lo uno y de lo vario? No hay un
no ser absoluto, no hay más que un no ser. relativo que
expresa el límite de los seres) Entran, pues,'!, en la natura-
leza de éstos, deis elementos:' uno absoluto,Jijo, permanen-
te, determinado') como la_ mónada pitaAtica, otro que
puede ser más "6 menos, que no tiene en sí fijeza ni deter-
minación )como la diada. El primero son las ideas. El fenó-
meno supone algo que aparezca, el movimiento algo que
se mueva) Ascender del fenómeno á la idea, ver lo perma-
nente en lo variable, es la obra de la dialéctica, es una in-
/
ducción, pero á la manera de la matemática que vé inme-
diatamente lo general en lo particular, por eso se dice que
Matón había grabado en la puerta de su escuela: «No en-
tre aquí ninguno que no sea geómetra.»
Teoría de las ideas. En todos los fenómenos hemos
visto que hay algo de uno y estable; ese algo que permite
que les demos un nombre con el que los distinguimos de
otra serie de fenómenos. Este principio uno y distintivo es
la idea._,La idea es, pues, lo que hay de esencial en las
cosas, lo real y permanente de ellas. Como eternas y abso-
)
lutas no están en las cosas más que. por participación, pero
existen además ordenadas según su grado de perfección
en un mundo superior del que el sensible no es más que
la apariencia; no son, sin embargo, seres aparte, sino que
tienen una esencia común, el bien, que no descansando
más que sobre sí mismo, es la misma esencia divina, de
que las otras no son sino las determinaciones, los rayos
que parten del sol inteligible; Dios, el sér absoluto al que
es imposible negarle el movimiento, - la vida, la augusta y
santa inteligencia) Las ideas constituyen el mundo de 1.)
/
5
— 6 6 --

in teligible, de lo esencial, de lo verdadero, pero en ellas


también ha y gradación. En la cima aparece la idea en sí,
íi t'(-5 0 ; (7/70 Za [MUTO la verdadera
, pura esencia que re-
side en la inteligencia divina, ,la idea del bien, Dios, ', al
menos, el aspecto bajo que nos ofrece; todas las ideas
se reunen en ella como los rayos que partén del sol inteli-
Hl de, son las manifestaciones de la existencia divina,) las
./ /0 hacen de Dios un verdadero Dios en tanto que está' con
ellas. En el grado inmediatamente inferior encontrarnos el
17 7()o,z, esto es, la idea saliendo del estado de atributo y ha-
( i(Ildose causa: por extensión el ic5os, se hace ibáz en Vi
naturaleza, es entonces un espíritu ligado á la materia, (e
ii() W accesible á los sentidos.
Concepio de la materia y concepción del mundo.—La ma-
teria, iU)J, es la esencia indeterminada, el mhs,y el menos,
la (liada de lo grande y lo pequero, el vacío ó el espacio
donde las cosas se generan, el límite, la nada, ov. Este
principio de diferenciación,"meramente negativo es, en la
realidad lo aparente, en el conocimiento la opinión, en el
hombre el cuerpo, en la vida el mal. «Los antiguos que
valían miss que nosotros, escribe en el Filebo, porque es-
taban más cerca de los dioses, nos han transmitido la tra-
dición de que todas las cosas á que se atribuye una exis-
tencia eterna, se componen de uno y muchos 3.,7 reunen en
sí lo finito y lo infinito y, siendo tal la disposición de las
cosas, es preciso en la indagación de cada objeto aspirar
siempre al descubrimiento de una sola idea. Este número,
punto de contacto entre lo finito y lo infinito, es el número
perfecto de Platón.
En Dios todas las ideas se dan en unidad, esta unidad
es el Bien; he aquí, por qué ha hecho el mundo y elmejor
ñ7--

posible. La unidad de las ideas que contiene todos los ti-


pos eternos de las cosas es Verbo; Dios halla en sí el
tipo de un animal .zacional, lue contiene en si todos los
animales intellibles,/este animál racional, líhico digno de
la Providencia) es el mundo. De la esencia iridivisible y de
la esencia divísible formó una esencia intermedia que mez-
cló con las otras dos en proporciones numéricas, cortó es-
ta mezcla en dos bandas, cruzó estas bandas y dobló sus
-extremidades en círculos é imprimió al exterior el movi-
miento de lo uno, y al interior el de lo otro, dando al pri-
mero la supremacía-, y ésta fué el Alma del Mundo. Luego,
Dios puso el cuerpo del Universo en este alma de modo
que sus centros coincidieran. Este cuerpo habiendo co-
menzado á existir es- necesariamente visible y tangible,
luego se compone de fuego y tierra, pero . si ellos han de
formar un sólido han/de estar unidos por dos términos
medios, aire y agua. l cuerpo del mundo comprende to-
dos los cuerpos, es eterno, es esférico y se mueve sobre
•sí mismo con el movimiento más perfecto. Para que par-
ticipara de la eternidad, Dios le clic; el tiempo. Dividió los
animales en cuatro clases; la raza celeste de los dioses
formó el cuerpo del fuego, la hizo perfectamente redonda
para que se pareciese al universo v le concedió la inteli-
gencia •del bien para que marchase de acuerdo con él; en
cuanto á las otras tres razas, la que vuela por los aires, la:
que nada en el agua y la que marcha sobre la tierra, no
pudiendo formarlas con sus manos sin hacerlas iguales á.
los dioses, encomendó á éstos ese cuidado. Con los cuata1
elementos formaron el cuerpo del hombre, redondearon
su cabeza para hacerla morada de la inteligencia y la co-
locaron en la cima del cuerpo para que la. condujera com(
— 68 —

'Ni fuera Un rro, en su parte anterior pusieron los sentidos,


l"
del mismo modo formaron todas las dent:ts partes del
cuerpo en vista del alma. rara precavernos de las enfer-
medades debemos mantener la armonía entre el alma y el
cuerpo 'la desaparicV)n de las piernas de un cojo no es
1»:ts hot ante ni nt:ts funesta que la del cuerpo y el alma
(1 la naturaleza humana.»
¡(IS (//»ras.—Las almas son las obras unas per-
fe('t as de I )i( )s que las compuso de dos principios, lo mismo
.V lo ofro: lo mismo, que es algo divino, y lo otro que par-
ticipa de la naturaleza corporal mezclada según el número
D erfecto. Las almas vivieron al principio unidas Dios
(ontemplaron los tipos divinos, las ideas las almas
que cometieron alguna falta la expían unidas á un cuerpo
de que ellas son el principio de la vida y el movimiento.
El alma humana no es sólo distinta del cuerpo, sino que
constituye lo esencial del hombre pudiendo ser definida,
ro 7 2 0),cu-Tor ovi)/cart, lo que se sirve del cuerpo. Cuando
)l,edece éste se turba, pero cuando se emancipa de sus
lazos recobra la serenidad de su naturaleza y no descansa
sino en la contemplación de lo divino, dando con esto tes-
timonio de su naturaleza inmortal. Por eso la confusión de
los fen(')menos despierta en ella las ideas, por eso pensar
es recordar. Hay en el hombre tres especies de almas ó
un alma c‘vn tres facultades, el alma divina vous que reside
en la cabeza, y el alma mortal que tiene el tronco por mo-
rada dividida su vez en dos, el alma irascible 1,1_,,u4‘;
que habita en el pecho y el alma vegetativa é7119vittnrwór.
que tiene su asiento en el diafragma. l apetito es una
fuerza ciega que arrastra pero no ordena:-Sólo la razón
pertenece el derecho de mandar y prohibir. En el con-
—69—

flicto de estas dos fuerzas, el valor toma partido por la ra-


zón, pero sin confundirse con ella, pues que existe en los
niños antes que aquélla aparezca.)Cada una de las-facul
tades del alma tiene su virtud própia; la del alma racional
es la prudencia awia, la del alma irascible, la fortaleza
ar(52Eicz; pero la virtud por excelencia, la que correspon-
diendo á la unidad del alma mantiene el orden y armonía
de las tres virtudes, es la justicia btazatoavvn.
El amor y el bien.—El amor como la poesía es un de-
lirio, mas un delirio que-es una inspiración divina. Platón
distingue dos especies de amores, uno grosero y terrestre
que aspira al goce sensible y nace del apetito, otro noble y
generoso que aspira no á la belleza corporal sino á la
moral, intelectual y divina. Es como un corcel generoso
que lleva á la razón por guía V que se despierta cuando
el mundo sensible nos revela a\igunos rasgos de la belleza
inmortal de que el alma está, sedienta por lo divino de su
naturaleza. El placer, por consiguiente, no es el bien; aun
los placeres puros no son más que un resultado que no
puede buscarse por sí mismo. El bien absoluto es la esen-
cia divina, el bien humano consiste en asemejarse á, Dios
óyolopsw 19. áp. La verdadera justicia no hace al hombre
.sino á Dios la medida de todas las cosa, es el bien del al-
ma como la injusticia es su) mal, ,éste hace siempre - de un
desconocimiento de la naturaleza, de una ignorancia. El
mal no es incurable, el criminal debe buscar la pena como
el enfermo la medicina.
Política. 1.a justicia puede ser individual y social. Ima-
gen de la última debe ser el Estado. Este ) Estado ideal
es el que Plat ó n describe en sus diálogos de RePlíbh.C11.
ciudad tiene su origen en la necesidad que tienen unos
70 —

11( )vibres de otros, así que las primeras clases las forman
los labradores v los artesanos, á estas es preciso añadir
otras dos, los guerreros que la defiendan y los magistrados.
que ]a gobiernen. Cada una de estas clases tiene por atri-
buto una de las virtudes: los magistrados la prudencia, los.
fruerreros el valor, y los artesanos y labradores la templan-
za. El bien verdadero del Estado está en la justicia que
( . .\ije la ri„► operaci('m de todos á un fin único. Pero esta
unidad encuentra dos obstáculos insuperables: la propie-
dad y la familia. Es preciso abolirlas, pero esto no podrá
suceder sino cuando los reyes sean filósofos ó los filósofos.
reyes.
(.10ino medio de pasar del estado actual de la sociedad
á ese estado perfecto, en las Leyes da el modelo de una
► stitución práctica en la cual se reconocen la propiedad.
la familia, aunque haciendo aquélla inalienable y no pu-
diendo pasar de ciertos limites y atenuando los males del
matrimonio con la prohibición de que las mujeres lleven
dote; se divide el Estado n.o en. castas sino en clases de-
[Link] por el censo y se confía á la elección popular
el nombramiento de los magistrados, aunque teniendo obli-
gaeVm de asistir á ellas las clases superiores y pudiendo,
las inferiores abstenerse de votar, y se establecen una espe-
cie de jurado, penitenciarías, destinadas no tanto á penar
como á corregir á los culpables, y sobre todos estos orga-
nismos un .c,onsejo divino compuesto de filósofos.
Arte.---Áun cuando arrojó á los poetas de la Repú-
blica, esto debe entenderse de la poesía que excita las,
pasiones y afemina el alma, no de la que nos presenta el in-
mutable modelo de lo bello, pues como dice en el Banque-
/e: «lo único que puede hacer estimable la vida, es el es-.
—71—
pectAculo de la belleza eterna, que . es para Plat4.'m el
esplendor de lo bueno. \I
Platón, nacido en Atenas ó Egina 1 ,430-429 años antes de jesu-
cristo) hijo de Aristón y de Potona,) novilísima familia que se
hace remontar á Solón y Codro, se ` llamaba Aristocles corno su
abuelo y recibió el sobrenombre de Platón por la anchura de su
pecho. Se dice que cultivó la pintura y que compuso también pri-
mero ditirambos, después cantos líricos y tragedias. Preparábase á
disputar el premio en las fiestas de Baco cuando oyó á Sócrates por
primera vez; entonces prendió fuego á sus versos, exclamando: «Ven
Vulcano, Platón implora tu ayuda.» A partir de este momento (tenía
veinte años) intimó con Sócrates á quien siguió fielmente (durante
veinte años) hasta su muerte. Cuentan que éste le había adivinado.
Una noche soñó que un cisne se posaba sobre sus rodillas desde
donde se lanzó al espacio lanzando. cantos armoniosos; al otro día se
le presentó Platón: «He aquí, dijo, el cisne que yo he soñado.».
Apesar de la preferencia que mostró por la enseñanza socrática,
todas las doctrinas y todas las ciencias habian despertado su interés.
Antes de conocer á Sócrates habia estudiado con Cratylo, discípulo
e Heráclito. la muerte de Sócrates huyó á Megara donde siguió
las lecciones de Euclides, discípulo de Parménides que había sido
su compañero. De allí pasó á Cirene donde escuchó á Teodoro
Matemático, y, por último, á Italia y Sicilia, yendo tres veces á la
corte de Dionisio el Antiguo y dos á la de Dionísio el Joven. Entre
el primero y segundo viaje á la Sicilia (proximamente en 3 82y debe
suponerse la fundación de la Academia (llamada así, de los jardines
de Academo donde enseñaba). Se dice que viajó por Oriente llegan-
do hasta la India y el Egipto, pero lo segundo es legendario y de
lo primero no hay prueba. Platón pasó sus últimos años dedicado á
la enseñanza y á composición de sus mejor e s diálogos.
Las obras de Platón son los diálogos en que se juntan en indi-
soluble consorcio corno estaban en su espíritu lo verdadero, lo bueno
y lo bello. Acerca de las diferencias que se notan en ellos hay dis-
tintas opiniones para Federico Schleiermacher representan un plan
metódico, para Carlos Federico Herman son la expresión de las
distintas épocas de la vida científica del filósofo. También se susci-
tan muchas cuestiones acerca de la autenticidad de sus diálogos,
pero como estas cuestiones críticas no son propias de este libro,
hay que limitarse á decir que indudablemente son apocrifos Alci-
biades Hipparco, los Rivales. Theogenes, Kleitofon, Minas, Epi-
nomís y las cartas. Acerca de la cronología y clasificación de los diá-

logos platónicos pueden consult¿rse con fruto además del citado Carlos
Federico Hermann, el prólogo á la traducción castellana de las obras
de Platón hecha por el Sr. Azcárate al folleto titulado «Sur une
nouvelle methode pour determiner la chronologie des dialogues de
Platón; memoril leída el 16 de Mayo de 1896 en el Instituto de
Francia ante la Academia de Ciencias Morales y Políticas del que es
autor W. Lutoslawski. Es un trabajo muy notable que abre nuevos
horizontes para los que quieran emprender con aprovechamiento
este género de investigaciones.
Breve exposición del conte,fido de los didlogos.—Tienen un ca-
rácter propedéutico: ron que trata de la poesía; Hippias mayor de
lo bello, con tendencia irónica; Hippias menor, de la mentira ó de la
libertad de hacer lo injusto en oposición á la doctrina socrática de
que quien conoce el bien y el derecho está obligado á practicarlo;
Alcibiadess 1 ó de la naturaleza humana; Lysis ó de la amistad; entra
en la explicación de la amistad y deduce ser una consecuencia de la
homogeneidad; Carmides ó de la templanza cuya virtud no puede tra-
ducirse por la «moderatio» de Cicerón y el Loques ó del valor en cuan-
to á la virtud de los guerreros
Tienen ya un carácter pt4iamente filosófico los siguientes diá-
logos: La Apología de Sócrates, es una justificación de Sócrates
contra los que les censuraban; Gritón en el que Sócrates dice á
Critón, cuando le propone la huida de la prisión, que todo ciudada.
no debe someterse á las leyes del país en que ha nacido; Gorgias,
se demuestra al sofista de este nombre y á sus discípulos Pollus y
Caricles . que la Retórica es una mera habilidad sin utilidad para la
justicia y para el bien, que lo verdaderamente útil es el practicar la
doctrina ética. En el Eutyfron explica la ciencia de la verdadera
piedad.
Los diálogos siguientes los ha compuesto Platón, parte en sus
viajes, parte durante su Academia; Eutidemo, pone el ideal en el
arte de la vida ético-política en la pue incluye todo arte y toda cien-
cia. Protakoras, en él presenta á los tres sofistas Protágoras, Hippias
y Prodico pronunciando pomposas discursos sobre la virtud y á Só-
crates exponiendo sencilla, pero profundamente, su concepto acerca
de la misma. El Kratylo trata de la Filosofía del len g uaje
J e edel
origen que éste tíene. En el Afezzon trata Platón su famosa teoría
del recuerdo y de la existencia del alma en una vida anterior. Esta
doctrina la desarrolla en el Fedro y en el Fedon. El Teeteto es uno
de los más importantes y profundos diálogos de Platón. Aquí se
expone la teoría de la verdadera ciencia en oposición á la apariencia
del saber, percepción sensible y representación. El Teeteto compren-
de lo esencial de la teoría platónica del conocimiento. Muy impor-
73 -

Cante es también el Par-me-ludes en el que se explica la teoría de las


ideas de Platón y el problema eleático-megárico del ser y del no ser,
de lo uno y de lo múltiple. En el Sofista además de ocuparse de
Parménides, como en el anterior, trata de los sofi s tas en relación á
la verdadera filosofía. También en el Político habla de los sofistas
corno representantes de la falsa política en oposición á la legítima
ciencia del Estado. Una de las obras más hermosas de Platón es el
Symposión en el que además de la glorificación de Sócrates puesta
en boca de Alcibiades se exponen las distintas clases de amor y la
-doctrinas del. «eros» como el impulso creador de la filosofía. Tam-
bién en el F,dro se contienen controversias acerca del «cros ') y
además se presenta la teoría de las ideas y el arte de la palabra como
medios de enseñar. El Fedón se ocupa del problema de la inmor-
talidad del alma, se representa 'á Sócrates hablando con sus discípu-
los en la prisión y es una de las obras más interesantes de Platón. Es
el Edebo en donde se expresan y combaten las teorías del placer y
del dolor de las escuelas cínica y cirenaica. El Estado de Platón
es una de sus obras maestras, está dividida en diez partes y toca
los puntos principales de la Dialéctica, Ética. y Filosofía de la reli-
gión platóriica. De ella han deducido sus utopias Tomás Moro, Cam-
panella,
El más Místico de todos los diálogos es el Timeo en el cual presen-
ta a' pitagórico de este nombre. Se divide esta obra en tres partes: en
la primera Timeo explica los principios de la Filosofa natural que
son una mezcla de las doctrinas de Pitágoras y de Empédocles acer-
ca del Cosmos, la naturaleza y el alma; en la segunda se exponen las
teorías originales, la tercera es una antropología mística..
En el trozo del diálogo Critias- que conocemos, se expone corno
en 'el libro 6 del Estado, el Estado ideal, pero en forma mística, se
habla de la isla Atlántida. La última obra de Platón son Las leyes,
las cuales fueron publicadas después de su muerte por uno de sus
discípulos. Las leyes explican el modo práctico de acercarse al Esta-
do ideal concebido por el filósofo.!
La colección más antigua (le las obras de Platón la hizo el gra-
mático nuevo platónico Trasillo (muerto el año 36 de J. C.) De las
'ediciones más antiguas de las obras de Platón sólo citaremos la de
la traducción latina publicada en Florencia 1483 - 84 por Marsilio Fi-
cino y la de los originales griegos por Aldus Manutius en Venecia
1513. Entre las modernas mencionaremos la hecha por encargo de
la Academia de Ciencias de Berlín (1816-17) por Manuel Bekker con
comentarios y eseolios (1823). Una edición que se usa mucho cs
la de Carlos Federico Hermana (1851-53). Traducciones de las obras
de Plátón: una en francés de Víctor Cousín (1825-40), una italiana
74 —

de Bonghi (1857), una inglesa de Jovett (1871-74), una alemana de-


Schleiermacher (2. a ed. 1855-62), otra de Jerónimo Muller con in-
troducción y biografía de Platón, la de Carlos Steinhart (1850-73) y
una en español con introducción y biogra ía de Platón de D. Patricia
Azcárate (Madrid 1871). f
Platón hizo dar á un paso de gigante. La oposición en-
tre lo uno y lo varío queda resuelta en su sistema. Pero Platón ha.
llegado á este punto por vía de abstracción, por la oposición
entre lo finito y lo infinito, lo inmutable y lo mudable. De aquí
la lucha que se advierte entre el lógico formalista y el discípulo de-
Sócrates entre la inteligencia inmóvil del Parménides y el Fedro,
el Dios activo del Timeo, entre la tendencia al dualismo, que, dando
una realidad aunque sea negativa á la materia, establece un principio
fuera del principio y la panteísta que identifica la materia y las ideas,
el ser y no ser, en el seno insondable de la unidad donde toda dis-
tinción desaparece.
Y esta contradicción es insoluble mientras el sujeto y el objeto,
se supongan discursivamente opuestos en toda relación, no sólo en
la relación de tales, porque ó permanecen distintos y entonces no
podemos afirmar la identidad en que se encuentran, la verdad del
conocimiento, ó dejan de ser en esta identidad tal sujeto v . objeto y
del mismo modo el conocimiento desaparece. La primera- dirección
fue la seguida por Aristóteles, la segunda la que adoptaron los neo-
platónicos.

fir.s. A rademia,s-.—Los compañeros cientificiJs de Plat(5n


se agruparon bajo el nombre de la Academia y á ejerriplo
del 11 rd estro fundaron otras escuelas de filósofos las que
adem:ts de la enseñanza perseguían una ifinalidad'§uperior
(tica v cientifica. Los platónicos pueden considerarse divi-
didos en tres escuelas (5 en cinco direcciones á saber: la
Academia antigua, media y nueva, de modo que la Acade-
mia antigua comprende la primera dirección, la media la
segunda y la tercera, y la nueva, la cuarta y la quinta.
Pri I/ 1 era Academia
pertenecen á ella; Speusifto hijo de'
una hermana de Platón y conyinuador de sus enseñanzas,.
fue Director de la Academia ((lesde 347 á 314 a. de J. C.),.
pero exagera el. principio de .latinidad separando de ella e!
— 75—
bien y la inteligencia. e la moral sabemos que definía á
la felicidad un cierto e tado perfecto en las cosas naturales;
Xenofanes de Calcedanía el r continuador de Speusipo en la
dirección de la Academia hasta 314) el cual identifi-
ca los números y las ideas\y funda una Teología mística
'sobre la doctriria del número. Heraclides de Pontico el cual
debia tener conocimientos astronómicos porque afirma el
movimiento de la tierra de Este á Oeste y la fijeza del
cielo Filipo de Opus autor del Epinomis; últimamente discí-
pulos de los discípulos inmediatos de Platón son Polemon
Cranter y Crates los cuales ser----
dedican á, las investigaciones,
e
icios.1RISTÓTELES. —Como —su maestro Platón distingue
Conocimiento experimental ró ¿TI del científico ró btort,
define á éste un conocimiento por principios y, atendiendo
más á, su forma que á su contenido, lo que puede ser de.-
mostrado; quedan, pues, segun él, fuera de la ciencia los
principios. que, corno los demostradores, son indemostra-
bles y los hechos (de los hechos no se da ciencia) aunque
algunas veces temple este rigor exclu yendo 'sólo it lo mons-
truoso y extraordinario. La ciencia comprende, pues, s("ilo
las verdades medias. La materia del con(wimiento es la
sensación que puede ser, particular cuando su objeto es
individual y tiene por fuente los sentidos corporales, y ge-
neral cuando su objeto son las manifestaciones generales,
el espacio y el tiempo cuya fuente es el sentido común
que no reside en los órganos. La esfera sensible comprende
ademas la imaginación y-la memoria, que puede ser pasiva
y activa, reminiscencia, la que exigiendo el ejercicio del
juicio conduce á. la experiencia que abre la. fuente para la
ciencia.)La sensación no nos engaña porque espresa siem-
j
76

pre un estado de pasión ó de acción de nuestro espíritu,


pero no nos da á conocer las cosas más que bajo la forma
móvil y contingente. El elemento formal del conocimiento
son los principios, stos(no son inmediatamente„percibidos,
sino sacados por abstracción de lo sensible, pero)no proce-
den de los sentidos, están en alguna manera el alma,
s" n I " sensible como lo activo á lo pasivo, como la forma
á la materia. Los principios no dependen de otra cosa, son
por si mismos pero sólo se refieren á las sensaciones)para
generalizar se necesita algo que se generalice) son los ele-
mentos formales'v regulativos de la experiencia. De aquí
que hay tantos principios curdo objetos científicos, si bien
distingue dos clases de principios, unos generales aplica-
bles á todas las ciencias, otros especiales á cada ;.una. El
entendimiento es una facultad distinta del cuerpo- de to-
do lo que es corporal, puede denominársele con Platón el
lunar de las ideas, pero estas ideas no existen separada-
mente de las cosas. El entendimiento es, activo, esto es,
la razón eterna, inmutable y divin9que es la sabiduría del
universo, v pasivo, razón particular que existe en potencia
en los individuos 'y que sólo se determina á conocer mo-
vida por la razón divina y los sentidos.)
Lógica .—La Lógica es el órgano qúe nos enseña cómo
pasamos de la ciencia inmediata de lo singular á la ciencia
mediata que debe conducirnos al conocimiento de la reali-
dad absoluta. El conocimiento ó ha de ser un circulo
vicioso ó ha de tener un primer principio, este primer prin-
cipio es el de contradicción, que se formula así: una cosa
no puede ser y no ser al mismo tiempo (sin él no podríamos
distinguir el sér de la nada), pero la verdad y el error no
residen en la forma ni en la materia del conocimiento sino
—77—
en' la aplicación de la una á la otra, en el j uic
halla verdad ó error es preciso que afirmemos algo) que "Sé
espresa en la proposición. Los términos del juicio son los
conceptos ó nociones que se formulan en palabras y que
pueden ser; aquello de que todo puede decirse, pero de los
que no puede decirse nada (seres individuales), aquello
que puede decirse de otro y de lo que otro puede decirse'
(géneros y especies), y aquello que puede decirse de todo,
pero de lo que no puede decirse nada (las nociones más
simples y universales) las categorías, Estas son diez; sus-
tancia, cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, tiempo,
lugar, estado y hábito. Las proposiciones se distinguen por
la cantidad y por la cualidad de donde nace su oposición,
su conversión y su equivalencia. Los contrarios se encuen-
tran en una síntesis intermedia, el término medio que
permite el paso del uno al otro. Das términos que se en-
cuentran en un tercero cierran entre sí, concluyen, de aquí
la teoría del silogismo. Este consta de tres términos, los
dos que se tratan de referir y que se llaman términos de
la cuestión y el medio; el atributo de la cuestión se llama
término ma y or, el sujeto termino menor. Estos términos
se refieren en tres proposiciones, en las dos primeras (pre-
misas) el término medio es referido al mayor, proposición
mayor, y al menor, proposición menor, para que, mediante
esto, puedan ser referidos entre sí, conclusión. La diferente
posición del término medio en las premisas ((como sujeto
en la mayor y atributo en la menor, como atributo en am-
bas, como sujeto en ambas ó como atributo en la mayor
y sujeto en la menor son las figuras del silogismo, Aris-
tóteles no conoció siño las tres primeras, la cuarta es de-
bida ¿'t Galeno, y las proposiciones de que constan segun
—78
7
su cualidad v cantidad. los in(dos.( De la naturaleza del
silogismo y de la de las figuras se cféducen sus leyes y la
c,-. )nversif')n posible de las tres figuras en la primera. Toda
argumentacVm puede reducirse al silogismo, pero en éste'\\
../
hay que atender no s(-')lo á su verdad formal, sino á la ve-"
dad material de las premisas. La falta de la una ó de la
( ► ra oriLina los sofismas, ciencos.
1,a if Yiosofid primera' es la ciencia del sér como sér, co-
mo la ciencia primera se funda en el principio primero y
más universal, el principio de contradicción. El sér puede
ser por sí (per se) ó accidental (per accidens). Del sér ac-
cidental no cabe ciencia., porque no existe más que de
nombre; el sér por sí puede ser considerado segun los diez
primeros atributos, las categorías, el primer sér es el que
(lesigna la sustancia, porque el de las otras categorías, por
ejemplo, el de la cantidad 6 el de la cualidad no es sino
en el de la sustancia que le sirve de fundamento. La sus-
tancia es el sujeto que tiene atributos sin serlo nunca4a-
rece, pues que és lo que queda, quitados todos los atribu-
t ► s, la materia, pero es imposible que lo sea porque la
sustancia ha de ser independiente y la materia es indeter-
minada. El principio de determinación es la forma, toda
producción es imposible si no le precede alguna cosa (la
materia) pero la forma sustancial tiene la prioridad sobre
la materia, si no existiera act almente en al bg una cosa no se
sabría si esta cosa existe 6 no, 3orque la materia en sí mis-
ma es incognoscible. La materia, pues, es la sustancia en
potencia, la forma la sustancia actual. Las cosas que cam-
bian una en otra son la's que tienen . materia /puesto que
en ésta uno de los opuestos existe [Link] y el otro
en potencia y lo que pasa del uno al otro debe volver á la
- 79 --
materia. La forma sustancial es la que reduce á acto lo que
sólo estaba en potencia, ella es la causa de la unidad de
la sustancia, porque reduciendo la potencia al acto identi-
fica éste con aquell La forma y la materia son idénticas
(zvittualesv lo que existe actualmente es su reunión. La
potencia és el principio del cambio y 'vede considerarse
tanto la capacidad de sufrirlo (potencia pasiva) como la de
efectuarlo (potencia activa). Lo posible se diferencia de lo
.actual, nada puede llegar á ser una cosa que no estuviera
en potencia> pero lo que es posible puede no existir v lo
que puede t'u) existir existir realmente.` a actualidad es la
verdadera existencia y tiene prioridad sobre lo potencial,
porque éste no es tal sino en cuanto puede ser actualizado;:
Nada eterno existe en potencia, porque lo que está en po-
tencia puede existir ó no, y por consiguiente no es eterno,
luego si existe un movimiento eterno no puede estar en
potencia. El movimiento es una actualidad imperfecta; su-
pone, pues, la actualidad perfecta el acto puro, Dios. La
sustancia eterna no puede ser los números ni las ideas, por-
que estos ó son algo independientes de las cosas y entonces
no podría explicarse cómo las cosas participan de ellos,
y ellos mismos ó serían universales en cuyo caso estarían
compuestos de muchos séres, ó individuales en el que los
objetos no serían más numerosos que los individuos, y por
consiguiente si A y B son numéricamente uno no habría
más que una sílaba AB.; ó están en las cosas mismas en
cuyo caso en cada cosa habría unos pedazos de diferentes
ideas que nacerían y perecerían con ella sin que fuera po-
sible esplicar, pues que son eternas, la mutación y el cam-
bio. La participación de los objetos en las ideas (,u OFF
es tan inexplicable como el principio pitagórico ole la hui-
›,0

taci‹;n (le los nilmeros uno y otro no hacen más que du-
plicar los objetos afiadiendo un en sí para transformar lo
sensil,le en idea, como el mal aritmético que cre-
y era que para hacer mejor una suma debe escribir dos
veces los númerf ,s. Lo general no existe, sino lo individual
oi )oniendo al .7-raTz ;Vi 2),(1P el ?''))(it é y xara -7/. 0 -
'i jor; ( . 1 individuo es la sustancia (, :rozetrsitior de que todo
lo demás es atributo, pero la sustancia eterna no está com-
puesta de elementos, pues en este caso tendría que ser
material, y todo lo que contiene materia puede ser redu-
( ido á ¿Ict(, 1') no serlo, pero entonces lo eterno podría no
ser, lo que implica contradicción, la sustancia eterna no
puede ser más que actual. El movimiento es el paso de una
\istencia virtual á actual, pero es imposible que el movi-
miento y el tiempo hayan comenzado porque su existencia
ente mees tendría que ser posterior á, un estado anterior, el
principio del tiempo supondría la existencia del tiempo,
pero si el movimiento es eterno supone un principio eter-
no del movimiento el motor inmóvi)
Filosofía de nahtraleza. La naturaleza obra siempre
segím fin. Las cosas mudables suponen: i.°, la materia Ni),
el sujeto de la naturaleza, lo que puede recibir todas las
formas pero no tiene ninguna, la mera potencialidad ::que
uo puede engendrar ni corromperse, aquello de donde to-
do nace y á donde todo vuelve; 2.° la forma i sitbog-, el prin-
cipio de la determinación y de la actualidad, lo que da h
la, materia determinadas propiedades, y en lo tant6im ide
la forma de otras, por loque, en las cosas particulareses
tambien la privación ,crúócit; (por eso en las cosas particu-
lares cada nueva generación nace de la corrupción de la
anterior); y 3.°, la causa motriz, lo que hace pasar lo posi-
— 81 --
ble á lo actual, que es la forma actuante, la fuerza de la
naturaleza. Toda mutación supone el espacio (que no
puede concebirse vacío) y el tiempo 111/1/1011111 motus ser, un-
dum prius et posterius. El movimiento no puede concebirse
sin el tiempo, ni el tiempo sin el presente, principio del
futuro y fin del pasado, pasado que supone otro pasado,
luego el movimiento es [Link] mundo, xúa,u,N. , com-
prende las cosas mudables. Estas pueden ser mudables é
imperecederas; las últimas constituyen el cielo de forma
esférica, cuya materia es el éter, dotado de un movimiento
circular corno el más cercano al primer motor (P17.1711/171 nm-
bile) que produce un orden invariable. En él están situadas.
las estrellas fijas (Firmamentum ), seres eternos donde no
se padece ni se envejece y donde se entiende sin trabajo.
Por bajo de las estrellas están los planetas (entre los que
contaba al sol y la luna) (q, --ue se mueven en órbitas y cuyos
motores son también espirituales y eternos. 'En el centro
de esta esfera está la Tierra, asiento de las cosas que mu-
dan y perecen redonda, inmóvil ., asiento de una perpetua
generación y 'corrupción, compuesta de dos elementos
contrarios, la tierra y el friego, y de dos intermedios, el agua
y el aire.
Psicología.—La razón del movimiento esta en sí mismo
ó en otra cosa, lo que se mueve á si mismo es lo animado.
El principio de toda vida, lo mismo física hrtarzeia,
que espiritual, 'es el alma, que es la forma de un cuerpo
organizado que tiene la vida en potencia. El alma puede
ser vegetativa, propia de las plantas, sensitiva (de animales
inferiores) locomotiva (de otros más superiores) y racional
(propia del hombre). Cada una de ellas contiene' en unidad
las cualidades de las precedentes. El alma racional percibe
6
— 89

mediante 1, ,s cincos sentidos que abstraen de la materia las


especies sensibles que van d parar á un sentido interno,
centro de las sensaciones y de los apetitos sensuales, El
entendimient o humano es pasivo, tabla rasa donde se pin-
tan los seres tales corno los sentidos los perciben, y activo
que combina estas represen9ciones y saca de ellas las
ideas universales. Este Último Iviene de fuera, á el hombre
es separable del cuerpo inmortal, eterno éimpasible (no lo
tienen t( dlos los hombres, carecen de él los esclavos algu-
nos que no lo son), el pasivo es corporal, está sujeto á las
alteraciones del organismo perece con él. El entendi-
miento tiene un apetito análogo á su naturaleza, el de co-
nocer la verdad, y es teórico cuando conoce lo que és
cuando conoce lo que debe ser. Del entendimiento
práctico combinado con el apetito nace la acción de la
voluntad que se dirige á lo que le conviene y se aparta de
lo que le és dañoso. La naturaleza terrena, ',Q-1 su vidas
tiende á la realización de un tipo que es el hombre varón,
del que los otros seres, incluso la mujer, son ensayos im-
perfectos. El mundo es único y eterno porque no puede
engendrar ni corromperse.''
Teodirea.—Lo potencial no tiene su efectividad sino en
lo actual, el movimiento supone un primer motor, la mate-
ria en que se dan juntamente los seres indeterminados co-
mo posibles exige la forma pura ;en que se dan determinados
actualmente. Este motor inmóvil, esta forma pura es Dios,
el pensamiento del pensamiento,x5ea t; v5sGEN-, donde el
que entiende y lo inteligible son idénticos) Como forma
pura (sin materia) en él no hay nada_ potencial, es el acto
puro, es la vidas porque es la actualidad de la inteligencia
y como la actividad perfect, la felicidad suma. Todas las
83 —
cosas tienden á la efectuación de su forma, pero al tender
lo ideal tienden al ideal, á la forma pura, á. Dios, que de
este modo mueve sin moverse y sin ser movido, es el mo-
tor inmóvil.
La Ética tiene por objeto la inquisición del bien del
hombre; éste consiste en la felicidad, en la virtud eacdp,okt,
azroczyta(Los bieT exteriores no constituyen la virtud,
pero son sus medios La virtud tiene su origen en el im-
pulso natural,(el instinto natural impulsa al hombre al bien,
más tardé; esta virtud natural por el conocimiento se con-
.",
vierte en virtud moral. Su elemento material son los apeti-
tos, su elemento formal es la razón. La virtud es esencial-
mente práctica, dirigiéndonos al bien y huyendo el mal lle-
gamos á ser virtuosos, como tocando ó cantando á ser
músicos, y consiste en una prudente moderación entre los
extremos, in medio virtus, en el imperio de sí. Este justo
medio no es la mitad aritmética, el medio en sí, sino el
medio para nosotros, lo que es bastante para un hombre
no lo es para otro, una es la- virtud del hombre, otra la de
la muj er. Las virtudes se dividen en prácticas y teóricas.
De aquellas la primera es la fortaleza, á la que siguen la
templanza, la liberalidad, la magnificenei a, la magnanimi-
dad, la modestia, la benignidad, la popularidad, la integri-
dad, la urbanidad, la vergüenza y la justicia universal y
particular, conmutativa y distributiva. Las teóricas son
la cifncia, el arte, la paciencia, la inteligencia y la sabidu-
ría( El individuo aislado no puede realizar la virtud ni
alcanzar la felicidad)el hombre ha nacido para la sociedad,
es un animal político. El Estado por consieruiente
" es un
grado superior á la familia y al individuo 'que son solamente
partes accidentales del todo social. El fin del Estado es
84
ciudadanos, mediante la ley
hacer los 1 tumbres buenos
y la coacci,,n1 para que la virtud sea generalmente posible..)
Su fundamento es la justicia que recompensa cada uno,
segun sus njritos y mantiene la igualdad en los contratos.,
El Estad() debe garantir la libertad y la propiedad de los
r
indivimios porque esencialmente no es uno sino un com7
pue s to ni-Ultitud de familias y de pequeñas sociedade s
l'ara llenar este fin necesita del gobierno que puede ser
mon:irquico cuando el gobernante es uno, aristocrfttico
(1/and() son los mejores y democr :. ttico cuando son todos/
los ciudadanos. Cada una de estas formas de gobierno
lime una degenerachm la monarquía en tiranía, la aristo-
cracia en olocracia, la democracia en demago-')gia. Las for-
mas de gobierno son relativas al estado social, siendo en
cada caso) la mejor la que haga imperar la justicia, ya
bíerne un individuo va muchos. Apoyado en sus doctrinas
psicolo'gicas admite la esclavitud como de derecho natural.
En .Esie'fira no busca corno Plat(5n la belleza en sí sino que
concibe el arte como la imitación de la naturaleza, Pero,
de lo natural abstraído, purificado de la forma natural.

Aristóteles nació en Estagira,colonia griega de la Tracia, 384


años antes de Jesucristo. Su madre fué Festiá su padre ›Ticomaco
asclepiadeo y médico Amintas II, cuyo hijo fFilipo, padre de
Alejandro, era de la misma edad de Aristóteles.': A los diez y siete-
años perdió éste á su padre, quedando al cuidado á r un amigo de su
familia, Poxene de Atarneo, al que conservó siempre tanto afecto
que no sólo á su muerte adoptó á su huérfano y le casó con su hija
Pithias sino que ordenó en su testamento erigieran estátuas á sus.
bienhechores. Es falso lo que se ha dicho, con referencia á Epicuro,.
de que tuvo una juventud disipada, pues se sabe que á los diez y
siete arios vino á estudiar á Atenas, á los veinte recibió las lecciones.
de Platón que le apellidaba el lector y el entendimiento de la escue
la, y que, segun parece, le reprochaba sólo su causticidad y el cuidado
excesivo de su persona. No son menos falsas las calumnias propa-
85 _
gachas por algunos Padres de la Iglesia acerca de su ingratitud para
con su maestro al que parece por el contrario que levantó un altar
con una inscripción al hombre que ni los malvados mismos se atre-
ven c censurar y al que, áun refutándolo, da en su Moral á Nico-
maco un testimonio de respeto. Muerto Filipo fué con Xenócrates á
Atarneo con Hermías, tirano de la ciudad. Atraido este á una
celada por los persas y estrangulado, le consagró un magnifico Pean
y una inscripción de cuatro versos que hizo grabar en su estátua
mausoleo, se casó con la hija de Hermías y se retiró con ella á'la isla
de Lesbos siendo tan feliz en su matrimonio que ordenó en su tes-
tmiento se jantaran sus cenizas con las de su mujer. Por este tiem-
poyué encargado de la educación de Alejandro á la que éste (aunque
.aluella sólo debió durar unos cuatro años) daba tanto precio que le
escribió: «Si enseñas cí los demos lo que d mí, ¿en que: nos (hieren-
.ciaremos del resto de los hombres?» Aristóteles aprovechó su favor
en la corte Macedonia para conseguir que se reedificase su ciudad
natal á la que se dice dió leyes y donde hizo construir un gimnasio
una escuela, por. lo que sus habitantes, agradecidos, le consagraron
un mes del año y una fiesta solemne.' C uando Alejandro se disponía
.á la conquista del Asia, volvió á Atenas donde explicó durante trece
años en un gimnasio llamado Liceo, por su protirnidad al templo de
Apolo Lycio. Allí daba dos lecciones diarias ó mejor dicho, dos pa-
seos, de donde ha venido á sus sectarios el nombre de peripatéticos,
una por la mañana y otra por la tarde; la primera destinada á los dis-
cípulos más adelantados y en que se ocupaba de las materias
más difíciles, enseñanzas esotéricas, la otra al público en general,
enseñanzas exotéricas. Aristóteles tenia ya cincuenta años cuando co-
menzó su enseñanza filosófica y durante otros trece compuso ó por
lo rnénos completó todas sus grandes obras, ayudado, con generosi-
dad verdaderamente regia, por su discípulo que tenia empleados mu-
chos millares de hombres en recoger todas las producciones curiosas
del Asia y que auxilió sus trabajs con 800 talentos (unos 16.090 000
de reales de nuestra moneda). (.:asó segunda vez con Herpilis de la
cual tuvo á Nicomaco al que dedicó uno de sus tratados de Etica. La
conspiración de Hermolao, en la que Alejandro complicó á Caliste-
nes sobrino de Aristóteles y condiscípulo suyo haciéndolo matar,
debió enfriar las re;aciones entre discípulo y maestro, pero es tam-
bién calumniosa la aserción de que hubiera contribuido á envenenar
al conquistador del Asia de que se sirvió Caracalla para echar á los
paripatéticos de Alejandría y quemar sus libros. Acusado en Atenas
como sacrílego por el partido antimacedonioipor haber erigido altares
su primera mujer y á su amigo Hermías, huyó por evitar á los
atenienses «un segundo atentado contra la Filosofía.» Aristóteles
86

vivió todavía un año en Calcis y murió en 322. víctima de un pade-


cimiento de estómago hereditario en su familia.
Obras de Aristóteles.—Según la opini' e Diógenes Laerci o,
Aristóteles debió haber escrito 400 o bras.( ( Con las que conocernos
nos basta para formarnos idea de su espíritu científico, fecundo y
enciclopédico, y eso que se ha perdido la «colección de las constitu-
ciones» que contenía el análisis de I58 según unos ó de 25s, según
otros, entre griegas y bárbaras) Las 9,n e hoy nos restan, son La
Lógica, compuesta de Las categorzas, 1 E1 Hernzeneias, Los prime-
ros analíticos (dos libros) llamado per él Tratado- del SyOgis-
7)10, Los zíltimos analíticos ó Tratado de la demostración( (otros
dos) Los Tópicos (ocho libros) ó Trat/do de Dialéctica'-y las.
Refutaciones de los sofistas;) La Tísica!que comprende Las lec-
ciones de /Wat (ocho librosli, El tratado.,4el Cielo (en cuatro),
El tratado de la Generación y de la Corrupción (en dos), La Me
teorología (en cuatro), El Tratado del Mundo (apócrifo), El Trata-
do del Alma (tres libros), los llamados por los escólasticos de Parva
Naturalia que contienen los tratados de La sensación y de las cosas-
sensibles, de la Memoria y de la Reminiscencia, del Sueilo y la.
Vela, de los Snei7os, de la Adivinación, de la Longevidad y la Bre-
vedad de la vida, de la Juventud y la Vejez, de la Vida y de la
Muerte y la Respiración. La Historia de los animales (cuatro li-
bros) el del Movimiento de los cnimales, el de la Marcha de los
animales, el de la Generación de los anima les (cinco libros), el de.
Los colores, un extracto del Tratado de Aczística, el Tratado de Fi-
siognomia, el Tratado de las plantas (en dos libros, cuyo texto`
griego fué rehecho en Constantinopla por el árabe y latino), la Pe-
qufz7a colección de Relaciones maravillosas, el Tratado de Mecdni-
ea, los Problemas en cincuenta y siete secciones, el Tratado de las-
líneas insecables y las Posicioues 'y nombres de la\s• vientos (fragmen-
lo de una obra sobre los signos de las estaciones); La Metafísica en
catorce libros (cuyos tres últimos libros sei . el tratado pilen-
/ilosofías y lo restantes otros tratados especiales). La Filosofía
de las cosas humanas que comprende la Moral d Nicomaco (diez
libros), la Gran Moral, (dos libros), la Moral d Eudemo, siete li-
bros. (Estos dos últimos parecen diferentes redacciones de un mismo.
libro hechas por distintos discípulos) un fragmento sobre Las Vir-
tudes y los vicios, la Política (ocho libros), el Económico (dos libros,
el segundo apócrifo,), el Arte de la Retórica (tres libros) seguido de
la Retórica d Alíjan4ro (apócrifo) y la Poética,
de que no queda
más que un fragmento:',11
El estado en que ericontramos hoy las obras de Aristóteles lo de-
bemos á Andrónico de Rodas, gramático que vivía en tiempo de
- 87 ---
Sylla y que las ordenó en la forma que las conocemos. Posteriormen-
te han escrito los comentario explicativos los peripatéticos griegos
corno Alejandro de Afrodisia, los neoplatonicos Jamblico, Proclo Por-
firio y Anmonio Sacas y muy especialmente Simplicio (siglo VI de
J. C. En el comienzo de la Edad medía fueron ya objeto de estudio
las bras de Aristóteles y se enseñaba este filósofo en _las escuelas
merced á la traducción que de su Lógica.4izo Casiodoroá la intro-
ducción á la misma que redactó Simplicio.)Esto fué lo conocido hasta
el siglo XII. En el XIII se hacen tral'uccioyres de otros libros de
Aristóteles que dieron á conocer los árabes Los dominicos y los
franciscanos, entre los que puede considerarse dividida la Escolástica,
se dedican al estudio de la Filosofía aristotélica. En el siglo XV se
conocen en Occidente los originales griegos, y hombres como Agríco-
la Melanchtón, Camerario y Muret se disponen á hacer nuevas tra-
ducciones sobre los otros originales de Aristóteles. La primera edi-
ción se hace por Aldo Manucio en 5 tamos en folio (Venecia 1 4 9 5-
98) y á ella siguen otras en Basílea, Frankfort, Lyón y París. Entre
las novísimas, la mejor es la edición mandada hacer por la Acade-
mia de Ciencias de Berlín y publicada en cinco tornos (1821-70) con
importantísimas notas filológicas y filosóficas por Becker y Brandis,
y un índice por Bonits. Las principales traducciones completas son:
la inglesa de Taylor en diez tomos en 4. 0, Londres 1812 (conoce poco
la doctrina y está hecha con mucha precipitación); una alemana en
16 volúmenes Sluttgart 1836-57; una francesa por M. B. Saipt-Hi-
lair„e y otra española por D. Patricio Azcárate, Madrid 1871.
F Como Platón representa la esflorecencia del espíritu helénico,
Ailstóteles la madurez y el fruto. El primero abre á la ciencia in-
mensos horizontes que, el segundo, en parte, recorre inventariando,
clasificando y sistematizando. El método del primero es esencial-
mente dialéctico, refuta para que la inteligencia, libre de las estre-
chas opiniones que la encerraban, pueda contemplar de frente la
inmensa realidad; el método del segundo es esencialmente lógico y
formalista, una vez en posesión del principio separa, deduce, ordena,
mira á la realidad en su interior corno Platón la había mirado en
su fundamento, aquél distingue hasta lo semejante, éste junta hasta
lo diferente, ambos sintetizan toda la filosofía griega, pero para
Platón corno para Parménides es una teoría- del ser; para Aristóte-
les como para Heráclito una teoría de la vida.)
(Aristóteles, es, sin embargo, discípulo de Platón. Dios, según
éstérén el Timeo tomó la materia informe, la modeló según sus
ideas é hizo el gran animal racional, el Mundo viviente. He aquí
todos los principios aristotélicos; la materia, las ideas como las for-
mas reguladoras y actualizantes de las cosas, la naturaleza como
— 88 —
sér vivo que tiende á Dios. Platón preocupado con llegar á un
primer fundamento de las ideas, no se cuida de averiguar cómo es-
tán en los seres particulares; viéndolas en el Sér infinito, donde no
hay sucesión no se explica el cambio, el nacimiento y la muerte.
Este es el trabajo de Aristóteles. Para esto tiene que acercar más
la materia á la forma. Platón desde el sér no la ve sino corno aquél
límite extremo que impide á Dios reproducirse indefinidamente,
Aristóteles, sin quitarle su carácter negativo, como la potencialidad
de las formas mediante la cual se explica la generación y el cambio.
La forma no es sino en relación á la materia ni la materia sino en
relación á la forma, su unión es la sustancia, es la realidad. Platón,
al separar la idea de los seres no ha hecho más que multiplicarlos,
aladiendo un en sí á cada género sensible para convertirlo en idea;
!a censura es justa, pero ;ha hecho el censor otra cosa con las formas
sustanciales? ;FIay seres que se nutren? pues un alma nutritiva.
;Hay seres que razonan? pues un alma racional. ¿Duerme el opio?
pues una virtud dormitiva. Y es que el defecto en el uno corno en el
otro está en suponer algo fuera del sér, aunque éste algo sea una
negación. ;La materia y la forma son algo independiente la una de
la otra? Pues caemos en un dualismo inevitable en que los dos prin-
cipios mutuamente se destruyen. ¿Son el mismo sér concebido des-
de su estado de indeterminación potencial al de su actualización
concreta? Pues caemos en un panteísmo lógico. En la materia se
dan juntos potencialmente todos los contrarios, en la forma pura,
el encadenamiento del pensamiento, se dan unidos en toda actuali-
dad, la distinción de los seres no está sino en el tránsito de lo uno á
lo otro, ó más bien ellos no son sino una concepción imperfecta del
pensamiento. Aristóteles parece vacilar entre ambas concepciones, á
veces parece que para ¿:1 la materia y la forma no son más que dos
extremos ideales, el ideal negativo y el positivo de la existencia
que no tienen efectividad sino en el sér concreto; á veces que la ma-
teria no es más que la forma concebida en su estado de abstracción.
La primera dirección dualista, aunque templada por las enseñanzas
teológicas y cayendo ya de un lado ya de otro fué seguida por los
escolásticos en la Edad Media, la segunda por Hegel en nuestros
días.

Discípulos de Aristóteles. En el segundo y tercer siglo


después de su muerte deben mencionarse á Teofrasto de
Lesbos que sucedió Aristóteles en la dirección del Liceo,
y Eudemo de Rodas4 ambos confirman en la lógica funda-
' "\\,.
-89.--

mentando y ampliando las teorías de las conclusiones hi-


potéticas disyuntivas y categóricas; en la interpretación
de la doct ina, el segundo es más teólogo, el primero más
naturalista; Aristóteles prefería Teofrasto á Eudemo
«buenos on el vino de Lesbos y el de Rodas, pero pre-
fiero el de Lesbos como mejor para los viejos [Link]
el «músico»; Dicearco, acareo, Estratón de LaniArco apelli-
dado «el físico,» éste fué el sucesor de Teofrasto en la di-
rección de la Escuela, señala el tránsito de la escuela peri-
patética á la epicúrea; Lykón, Aristón, Hierónimo, Crito-
lao, Diodoro, Estáseo y Cratipo (de los que al último
todavía escuchó en Atenas Cicerón, hijo de Marco), se
apartan de las especulaciones metafísicas y se dedican, en
parte, á estudios históricos y de ciencias naturales, y en
parte á sistre\matizar la doctrina aristotélica en sentido mis
naturalista.) Los peripatéticos posteriores vuelven de nue-
vo á la verdadera teoría aris,otb,lica y en su mayoría se
k
dedican explicar los libros(de más mérito en que está
contenida Los intérpretes que han alcanzado mayor re-
nombre son: An,lrónieo de. Rodas, el ordenador de los libros
de Aristóteles( (hacia el año 70 a. de J. C.), Boeto de
Sidan (el cual Ni vía en tiempo de César), Nicolao de Da-
-

masco (que ensefiaba en Roma imperando Augusto y Ti-


berio,) Alejandro de Agoe (maestro de Nerón) Aspasio y
drastro de Afrodisia (120 de J. C.),:illciandi o de Afrodisia
(hacia el 200 de J. C.) el cual es Kmado el «exegeta,» y
e e\las
k
posteriores (pertenecientes á la Escuela neoplatóni-
I

‹ a9 Porfirio (siglo III de J. C.)LTemistio (IV) y Filop(ín


s

y Simplicio (VI
— 90 —

.
DECADENCIA DE L k. FILOSOFÍA SOCRÁTICA

La Grecia al perder su nacionalidad ha perdido con


cl ia su conciencia y su vida propia resignándose á ser la
institutl ∎ ra del pueblo romano. Como el anciano falto de
vigor, rece )pila el resultado de sus trabajos y los reduce
máximas que le sirvan de regla para la enseñanza de las-
nuevas generaciones. De aquí la sobre-estima que se da.
ahora á. la Etica respecto de la Lógica y la Física que sólo
se consideran como medios para llegar á aquélla. Para
Epicuro el objeto de la ciencia/no es, como para Matón,
alcanzar la verdad absoluta, sm9 jel medio de proporcio-
narnos el mayor número de goces, los estoicos compara-
ban á la Filosofía ¿'t una huerta cuyo cercado es la Lógica,
cuya tierra es la física y cuyas plantas son la Ética, ó á un
¿'trbol cuyas raíces son la Lógica, cuyo tronco
f- y cuyas ho-
jas son la Física y cuyo fruto es la Morluyenqo de la
especulación, que consideran, por lo menos, inútil
_,
ven perentoriamente el gran . problema propuesto por Pla-
tón y Aristóteles, de> materia y la forma; identificándo-
las perentoriamentel s y vacilando entre un panteísmo y un.
dualismo, igualmente sin rajón, que de un lado hacen egoís-
-
tamente del sujeto el centro de la realidad y de otro lo
disuelven en el todo. Considerando parcialmente la vida,
unos la miran en su activivad receptiva., el placer, otros
— 91 --

en la actividad expontánea acercándose así á las escuelas


pirenaicas y cínicas de l que se diferencia por un ele-
mento moderador, la reflexión. Pueden, pues, compararse
las escuelas de este período á tres ancianos, el uno gastado
(los epicúreos) á quien el abuso del placer, debilitando
sus fuerzas, le han enseñado á gozar moderadamente,
otro enérgico y duro (los estoicos) que no transige con
ningún género de debilidad, y el tercero que, de los varios
casos experimentados ha sacado un benévolo excep-
ticismo.
La Escuela epicúrea enseña que el obj eto de la Filo-
sofía es llevar al hombre á la felicidad mediante el cono-
cimiento. Para esto es preciso libertarle del error, lo que
se consigue por la Canónica.
La Canónica (Lógica) es la exposición de las leyes de
la razón. Las fuentes del conocimiento son las sensaciones
producidas por ciertos corpúsculos muy sutiles que se des
prenden de los cuerpos y pintan en nosotros su figura, las
sensaciones generalizadas por la repetición de muchas
sensaciones semejantes (en estas está, el origen del error
de que podemos libertarnos comparándolas con las sen-
saciones de que proceden), y los sentimientos de placer y
de dolor, son el criterio que nos dice cl ub, hemos 9 hacer
ó evitar. El procedimiento lógico es la inducción, pero sin
que haya para su aplicación reglas fijas y científicas.,
Tísica.—Como la Canónica nos liberta del error, la
Física del miedo á la muerte y del temor á, los dioses. Los
elementos de que todo se forma son los átomos y el vacío;
los primeros dotados de figura y movimiento, como los de
Demócrito, tienen además gravedad; mediante esta caen
en el vacío en líneas paralelas de que por la atraccción
— 92
se apartan algán tanto dando lugar á diversas combinacio-
nes cu y a formación es el nacimiento de los seres y cuya
disolución es la muerte. Las almas están también com-
puestas de átomos, pero más sutiles y más redondos, de
cuatro especies, ígneos aéreos, luminosos y otros anónimos,
origen de la sensación. Los dioses son grandes simulacros
que existen en los intervalos de los mundos y que se nos
revelan (•11 los sueños, viven en una vida felicísima, pero
seria indigno de su naturaleza el ocuparse de las cosas
mundanas, así que deben ser venerados no por el influjo
que puedan ejercer sobre nosotros, sino por su propia
excelencia. La muerte no es un mal porque mientras so-
mos la muerte no es y cuando la muerte es nosotros no
-,()111(
ira . El fin de la vida es la felicidad, pero esta no
puede concebirse sin la ausencia del dolor; no consiste,
pues, en el placer activo, mezclado de necesidad, sino en
la satisfacción que experimentamos de no sentirla; debe-
mos, pues, precavernos, no sea que las sensaciones gratas
á que nos entreguemos traigan en pos otras dolorosas; la
primera virtud, es, pues, la prudencia á que deben acom-
val-lar la justicia y la templanza. Debemos huir del matri-
monio y de la política por los cuidados y sinsabores que
consigo traen, y obedecer las leyes y á los magistrados
por injustos que sus mandatos sean, porque por daño
- que nos causen, mayores nos los ha de producir la
desobediencia.
i."-
Epicuro' Qra hijo de Neoclos nació en Atenak's en el barrio de
Gargetos (341- anos antes de J. C.). Fundó su piimera escuela en
Samos que trasladó sucesivamente á Mitilene, Lampsaco y Atena
y era tal el éxito dest4 enseñan/a que. fluían á su jardín discípula
i‘
- 93 ---
de todas partes. Estos discípulos parece que vivían en común, pero
conservando su propiedad individual. Epicuro dejó de existir en
...Atenas (270 años antes de J. C.) legando el jardín á sus discípulos.
Aunque de salud delicada y consagrado á la enseñanza tuvo tiempo,
se gún dicen, de escribir hasta 300 volúmenes. De ellos apenas se
conservan algunos fragmentos de un breve compendio de Ética y
algunos ttpzos de filosofía de la naturaleza (publicados por Orelli
en 3 8 18). )
tl Despilés de la muerte de Epicuro, tomó la dirección de la escuela
su iiscipulo Hermarco porque su querido discípulo Metrodoro había
muerto antes que el maestro. Continuadores de Hermarco fueron:
Polistrato, Hippocleides, Dionisio, Basilio, Apolodoro, Zenon de
Sidon. (al cual oyeran Cicerón y su amigo Atico,) Fedro, Patro,
La escuela epicúrea continúa hasta el siglo IV de J. C. en Atenas,
Roma y Alejandría. No progresa en las doctrinas pero sí en los
prosélitos. Horacio la censura («Epicurei de grege porcus»). En el
siglo H y TI' de J. C. toma una tendencia de directa oposición al
estoicismo.

,Escuela estoica.—Lógica.— Los estoicos enseibn que


todo conocimiento proviene de la sensación que la
razón no es 'luís que un sentido, pero si la sensación es la
materia del conocimiento, el espíritu esencialmente activo
la hace sufrir una serie de transformaciones que de una
masa de impresiones fugitivas y confusas la convierten en
verdadero conocimiento. Sobre la sensación este el juicio,
síntesis de las sensaciones; sobre el juicio, la representación
comprensiva.Tarraalaccra2w-unzn, síntesis de los juicios,
sobre éste 'la síntesis universal y definitiva, la ciencia.
La sensación es como la mano abierta, semi-cerrada el
juicio, completamente cerrada la fantasía cataléptica, ce-
rrada dentro de la otra la ciencia. Tanto valor dan :I este
elemento formal que hay quienes admitían anticipaciones,
.772041per;, esto es, ideas independientes, de toda expe-
riencia ó corno las definían C071CCPCÍO7leS ?zafia-a/es del T'in.-
.'erro. Reducen :)„ cuatro las diez categorías de A rkt('Aeles y
—9I

las presentan en este orden: la substancia, la cualidad, el


modo y la relación.')
Física.—La Fía estoica contiene dos principios ó
mejor un principio considerado bajo dos aspectos dife-
rentes como pasivo y como activo, como materia y como
fuerza. La materia es la substancia pasiva Ique sirve de
base á todas las cualidades,1 la fuerza, el principio activo
que la pone en movimient6, el cuerpo es la reunión ínti-
ma; indisoluble - :de estos dos elementos, que, sólo por abs-
tracción pueden separarse; de aquí que piensen que todas
las cosas son corporales. No hay más que un solo sér, que,
según lo consideremos en su materia ó en su forma, es la
Naturaleza ó Dios. Dios es la semilla universal y la razón
de las cosas /q /que contiene en sí las razones seminales de
todos los seres : la fuerza motriz del universosu causa
inmanente, ur/fuego artístico que camina vía recta á. la
generación.' El fuego primitivo divino se convierte en aire
y agua para la creación del mundo; el agua se hace en
Darte tierra, en parte queda siendo tal agua y en parte se
transforma en aire que de nuevo se convierte en fuego.
Los dos elementos densos, tierra y agua, son principal-
mente pasivos y los dos ligeros principalmente activos.
Después del transcurso de un cierto período (el gran año)
vuelven todas las cosas al seno de la divinidad por la com-
bustión del mundo. En el nacer y en el morir en el mun-
-
do impera una absoluta necesidad .lque se identifica con
las leyes de la naturaleza y con la razón diviná.) esta ne-
cesidad es el destino y la providencia que todo l domina.
—El alma humana es una emanación de la divinidad
está siempre en comunicación con ella. Es el soplo que
nos vivifica y que presta al cuerpo forma .37. contenido. So-
— 9 5 --

breVive al cuerpo, es, sin embargo, perecedera subsiste


hasta la cremación del mundo Sus partes son los cinco
sentidos, el don de la palabra, 'a poder generador y la
fuerza imperante que tiene su asiento en el corazón y (t
la cual pertenecen `las representaciones, los apetitos y el
entendimiento, sin que por estas distinciones el alma sea
divisible
Éticia.—El fin de la vida es la virtud: vivir conforme ri
la naturaleza, someterse el hombre á la ley natural, que
es la razón en el mundo‘ identificar nuestra voluntad con
la voluntad divina. No erila intención sino en la obra está
el fin superior del hombre.)La virtud basta para la felici-
dad. Lo que no es bueno malo, virtud ni vicio es un
medio, los medios son atractivos, repulsivos é indiferentes.
Las virtudes cardinales son la sabiduría, la fortaleza, la
templanza y la justícia. El que es virtuoso se emancipa
de todo temor y de todo deseo. Corno obra según razón
obra síempre bien, es libre, es rey y señor/ está seguro de
que ni el mismo Júpiter tiene otra razón de sus actos. El
obrar de los hombres va dirigido á la humanidad. Todas
las cosas han sido criadas para el hombre y para Dios. En
todos los hombres habita la misma razón; no hay-, por
consiguiente, más que una ley, un derecho, una ciudad,
Esta ciudad es el mundo. La política de los estóicos es
pues el cosmopolitismo.

El estoicismo fué fundado por Zenón de Citiodiscípulo del cí-


nico Crates, (á quien escuchó mucho tiempo en Aténas), del megá-
rico Estilpon y de los académicos Xenócrates y Polemón, y lo fun-
dó hacia el arlo 308 antes de Jesucristo, ennobleciendo la Ética cíni-
ca, uniéndola con la Física de Heráclito y modificando la doctrina
aristotélica, 1 nombre dé «Stoa» proviene de que Zenón y sus su-
cesores pro unciaron muchas de sus lecciones en un pórtico de la.
— 96 ----

ciudad. Además del fundador, los más célebres representantes del


Estoicismo son: Cleanto d,.Assos, del cual poseemos el «Himno á
Zeus,)Crisipo (28o-209),Tkéscritor muy notable y verdadero sistema-
tiza(1r del Estoicismo; talón de Tarsos, Diógenes de Seleucia
llamado «el babilonio», Antipatro de Tarso, Panecio de Rodas (i85-
I ro), amigo del célebre Escipión el africano, "escribió un libro sobre-
la decencia, utilizado por Cicerón en el suyo «De ofticiis», y fué el
fumador del Estoicismo romano, del que tratarnos en otro lugar.

Escuelas exceyiras---Dentro del excepticismo de este pe-


ríodo, pueden agruparse los filósofos que lo profesan en tres.
escuelas: I." la de Pirrón de Elis, de tiempo de Alejandro el
Grande, sus primeros continuadores; 2. a la llamada Aca-
demia media ó la segunda y tercera escuela académica, y-
3." la de los excépticos posteriores á Anexidemo..E1 excep-
ticismo de los académicos es menos acusado que el de los.
pirrómcos.
Los primeros excépticos Pirrón y su discípulo Timón,
afirman que de dos proposiciones opuestas, la una no es.
verdadera que la otra, porque las sensaciones son
meramente subjetivas, y á toda razón puede oponerse
otra deduciendo que nada debemos afirmar ni negar, y
que de esta indecisión, nace la tranquilidad del ánimo,,
y que todo excepto la virtud es indiferente. De los excép-
ticos posteriores h Anexidemo que se enlaza con Pirrón,,
y que formula los diez tropos excépticos y quiere funda-
mentar el heraclitisMo en el excepticismo, merecen men-
cionarse: Agrippa, que reduce á cinco los diez tropos; Fa-
vorino, que profesa un • excepticismo entre académico y
pirrónico, y Sexto, que perteneció á una escuela empírica
de médicos.
Pirró'? de Elis nació el dio 376 antes, de Jesucristo, y fué por
tanto con temporáneo de Aristóteles, murió en su patria á la avanza-.
da edad de 88 años. Sólo oralmente expuso sus ideas. Las conocernos
— 97 ---

por los libros de su discípulo Timon de Flio (muerto 241 antes de


Jesucristo), ó mejor, porque los libros se han perdido, por los frag-
mentos que de ellos nos han conservado Diógenes Laercio y Sexto
empírico. Del poema burlesco en el que se mofa de los filósofos
dogmáticos, se conservan trozos; de un libro «sobre los sentidos» y
una obra «contra los físicos», no hemos recibido nada.
Anaxidemo, vivía en el siglo I de Jesucristo en Alejandría, es
autor de una obra en 8 libros, que es una crítica completa de las
teorías filosóficas contemporáneas, vistas desde el escepticismo. Este
libro se ha perdido y sólo DOS ha legado algunos fragmentos peque-
iios, Focio de Bizancio, en su «Biblioteca» (ed Bekker); Sexto Em-
pirico, de sus libros se han perdido: «Memorias de Medicina» y «Me-
morias empíricas» y le han sobrevenido de sus «Memorias escép-
ticas», un tratado «de alma» y un escrito «Cuestiones pirrónícas», del
que se conservan La «las Hipótesis pirrónicas», en tres libros, y
2. a el libro titulado «Contra los matemáticos». De sus obras hay va-
rias ediciones, la mejor es la de Bekker (1842).

La Academia media toma una dirección míts o menos


excéptica que tiene su raíz en las teorías del mundo fono-
ménico de Platón y en la dialéctica de este mismo filósofo.
El excepticismo académico, no es tan radical como el pi-
rrónico, se dirige principalmente contra una sola dirección
filosófica, el dogmatismo de los estóicos, y no rechaza todo
conocimiento, admite la probabilidad y sus distintos gra-
dos. Los principales representantes de la. Academia media
son Arcesilao, que funda la llamada ,S'(gruzda Academia, y
en la Éticaen_
la Dialéctica pone muchas veces S:)cra-
tes sobre Platón, y Carneades, el iniciador de la Nue7 ,a Aca-
demia c; de la tercera escuela acadC'mica, es el primero
que formula una teoría de la probabilidad.
Las Academias posteriores vuelven al dogmatismo. Fun-
dador de la escuela cuarta es filón llamado de Larisa, que
vivía en tiempo de la primera guerra de Mitridates. Se
inclinaba :I otras escuelas v no negaba por completo todo
el conocimiento de las cosas. 'Su discípulo Aniíeco Ascabíll,
7
— 98 —

inicia la quinta direcck'dl, forma un eclecticismo combinan-


(1o la doctrina plat()nica con la aristotélica, y aun con la
estoica, sirve de tránsito al Neoplatonismo.\i

FILOSOFÍA ROMANA

un pueblo sino un haz de ciudades ligadas


R()ma 1 -1() es
por el vínculo externo del derecho, no hay propiamente
hablando, conciencia,nacional, no puede haber filosofía.
Pero así como reune gerárquicamente) todos los dioses de
la tierra en el Panteón. y ensancha los límites de su ciudad
hasta hacer de ella urbe et orbí, reúne todos los sistemas
griegos para romper los estrechos límites de su primitivo
derecho hasta convertirlo en la razón escrita.
Se tiene como causa de la introducción de la filosofía
en Roma, la famosa embajada ateniense de Diógenes,
Carueacles y Arquelao. Catón y los partidarios de lo anti-
guo se apresuraron á despachar á aquellos huéspedes pe-
ligrosos, pero halló favor en el partido innovador acaudi-
llado por los Scipiones. Pronto se apoderó de la enselan-
za. El estoico , Antipater de Tarso, tuvo por discípulo á Ti-
berio Graco;que había escuchado también las lecciones de
Diógenes y Blasio de Cumer, . Panecio reunió en su es-
cuela á Scipión el Africano1 Rutilio Rufo, al augur Mu-
cio Scaola, á Sexto Pompeyo y á Lelio el amigo de Sci-
pión, que había escuchado también las lecciones de Dió-
genes de Babilonia, y tan poderosa fué esta corriente que
el mismo Catón al fin de su,_ días se puso á estudiar la
lengua y la filosofía griegas. GIVCia capta .fe171171 victorem
repit..!
- 99 -
Fuentes para el estudio de la Filosofía en Roma.—Además de
las citadas al exponer la Filosofía griega: C. Martha, el poema de
Lucrecio, moral, religión, ciencia Paris 1868 4 • a edic. París 1895.
A. Bártlein, quid Lucretius debuerit Empedocli Agrigentino.
G. Pr. Schleuseng 1875.--J. Woltjer Lucretii, philosophía cum fon-
tibus comparata, Gronuga 1877. G. Lohaman, Analyse des Lucrez.
Gedicht de r. n. Helmsted 1883.—Kerchopff sobre el lugar de Ho-
racio en la Filosofía, Heldesheim 1873. de Horatio philosopho por
H. Weise, Colberg 1881.—Ferraz, de Stoica disciplina apile' poetas
Tomanos París 1863. C. Marta los moralistas bajo el imperio roma-
no, filósofos y poetas 4 a edic. París 1881. Zimmermann, que ratio
philosophize StOicze sit cum religione romana. Erlangen 1858. Das..
Nemonie de Stoicoruin romanorum Gárz 1880.

El pueblo romano no crea nuevos sistemas filosóficos,


limitándose á reproducir ó combinar los sistemas griegos,
pero mirando la filosofía no como una especulación de la
inteligencia, sino como una regla para la vida, les da un
carácter esencialmente práctico que se manifiesta: I.", en
la subordinación del rigor lógico á las necesidades de la
aplicación; 2.°,:)en el carácter ecléctico que tenia por con-
secuencia; 3.°, en las grandes aplicaciones que luce á la
Moral y principalmente al Derecho que es su título de
gloria; 4.°1 en que falto de fuerza inventiva y no liabi(» n-
\
dose levantado á las razones internas de las cosas, tiene
.que apelar para justificar sus máximas á razones externas
de sentido común ó de conveniencia, cayendo así en la
degeneración retórica.
Las grandes especulaciones de Platón de Aristótees
tuvieron en Roma pocos y obscuros partidarios. Estoit
y epicúreos se dividen la juventud romana V sólo electi-
cos son los que pudieran pasar por fil(")sofos originales.;
fildsojo.s- 1 -0771a110S epicúreos. — LlICITCÍO 5-5to antes de
jesucristo) que en su poema «de _Rerum X(rlum expone
la doctrina de su maestro Epicuro. Lucrecio, no es un me-
00 -

ro expositor ( j ue no ha añadido las doctrinas de su


Inat-,tro que las galas de la imaginaci:m y los primo-
iewrw ii[ : n,mano antes que epidireo, en vez de
(1,-,[Link]-ir- el i nundo :1 las contingencias del azar lo somete
leves invariables' ' que derivan de la misma naturaleza de
las ( D--,peta la libertad humana y en nombre del pla-
cer ensalz' a la justicia, la frugalidad y la modestia, desper-
t andf, 1 1 {)-rn )r al mal. Otro poeta insigne, el cortesano
Iloracio, pr{)p¿Igado también el epicureísmo en composi-
cHnes que, como dechado de moralidad, se ponen en
manus de nuestros hijos, para formar su corazón en las
escuelas. Escasa de escritores, no lo estuvo esta sect de
hombres eminentes, pudiendo citarse los nombres de
Abulcio á quien Cicerón llama un semi-griego, Pornponio
,ktico. amigo del grande orado Casio, el amigo de Bruto,
el mismo César, 'Lucio Torcuato y Cavo Veleyo á quien
ricer,',n encomienda la defensa de las opiniones epicúreas
(11 su tr;ttado de Natura Deorn7y
F170.5710S TOM( 7110S estoicos.—Setneca personifica en filo-

sofía la reaccion de las provincias sobre Roma, enseña la


igualdad de todos, áun de los esclavos, el estado universal
humano (Patria inca totns hic ninna'ns eso cuyos miembros
deben estar naturalmente unidos por el amor (Homo adju-
107-rnm nillfitnin ‹,;encratns es!) y refugiándose en la con-
ciencia dentro de la que Dios se manifiesta (PrOPC es!
Dells, (S/, 1.77/115 est) combate las pasiones y predica el
desprecio de los bienes materiales con palabras que han
hecho sospechar hubiera conocido el cristianismo, desde
tan seguro asilo desafía los poderes terrenos v los males de
que el sabio tiene siempre en su mano el medio de poder-
se libertar. Epietelo v Marco ,Aitielio, el uno en la esclavi-
— 101 —
tud y el otro en el trono, mostraron con sus libros y tr¿ts
con su vida, las excelencias y los defectos de la doctrina
estoica. Como demostración de la igualdad humana aquel
es el maestro, éste el discípulo. Epikto,(toda su moral
puede reducirse 4 la sumisión la voluntad de Dios, quien,
puesto que forma una especie de sociedad con nosotros,
debe ser personal. Dulcifica algo la rigidez de la, Moral
estoicmide el deber por el derecho, pero dice que todos
los pensamientos tienen dos asas y deben tomarse por la
buena. Marco Aurelio no creyó como los otros estoicos que
la piedad es una debilidad indignó del almzí y como los pe-
ripatéticos admite grados en los actos condenables, fiero
es inferior algunos de ellos por su teoría de la libertad
v por su concepción de Dios que t veces somete al des-
tino. ')
Lucio Auneo Séneca, de Córdoba, es hijo del retórico del mismo
noi'ilbre, vivió desde el año 3 al b5 de J. C., fue maestro de Nerón
quien le ordenó la muerte. De . sus obras filosóficas hemos recibido:
Orstionum naturalium II. VII; una serie de trabajos etico-religio-
sos: Dzalo •orunz II. XII á saber: de providentia, conslantla
sapientes, de ira H. III., de consolatione ad Helz, lam matrera, ad
IJartian, ad Polybium, de bz-evitate vita?, de ocio aut reccesu sa-
pientis, de vita beata, de tranquillitate azzimi y d' denzentia ad 1Ve-
vonenz Césarenz de beneficizis- y 124 Epístolas
morales á Lucillo. Epicteto de Hieropolis en Frigia era esclavo
de Epafrodito, guardia del Emperador Nerón, su libertador fué un
discípulo de Mausonio Rufo y maestro de Filosofía en Roma.
Cuando Domiciano arrojó de Roma á los filósofos, año 90 de J. C.
Epicteto se retiró á Nicopolis en el Epiro y allí se dice que murió.
De sus 8 libros de disertaciones hemos recibido 4 y la que se titula
el «Manual» es un breve catecismo moral. Marco Aurelio, sus «so-
liloquios» están fundados, casi siempre, en las sentencias de Epicteto,
pero demuestran también que conocía otros precedentes filosóficos.
Filósofos romanas- eclécticos.— Cicerón, tan indeciso en
filo sofía como en política condena todas las indagaciones
— 102
que no son de utilidad inmediata para las relaciones socia-
les y la pn'tctica de la vida, res obscuras atque desficiles cas-
i/cuque 110/1 [Link]í Nuevo- académico en la teoría, es-
toico moderado en la moral, acepta de Platón las cren- e
(
rias de la Providencia de la inmortalidad del alma, y \no-
s(')Vtoina (le los estoicos la idea de una ley universal,
et¿Tna y divina; conforme a la naturaleza y la razon , que
domina :I las otras leves y no puede ser abrogada por
ninguna, sino que pronuncia por primera vez la palabra
caridad y pr('si( nte la ciudad de Dios que ha de enseñar
cristianisint , . Quinto Sextio contempodmeo de César y
Augusto fundó la imica escuela que lleva nombre romano
(S('xtiorum l'ova et loboris secta) uniendo doctrinas pitagó-
ricas, cínicas y estoicas. A esta escuela perteneció su pro-
pio hijo Sexto Cornelio, Celso Faviano Papirio, Lucio'
Crasicio y el alejandrino Soción que ponía corno fin de la
vida la virtud, y el ascetismo como medio de alcanzarla,.
haciendo al alma señora del cuerpo. Esta secta ue

mentó con cierto éxito se extinguió si n dejar lastro.
M. Tulio Cicerón (3 Enero io6 hasta 7 Diciembre del 43 antes,
de J. C.) hizo sus estudios filosóficos especialmente en Atenas y
Rodas. En su juventud oyó primero al epicúreo Fedro y al acadé-
mico Filón; trató al estoico Diodoto, al académico Antioko de
Ascalón y al epicúreo Zenón, y oyó en Rodas al estoico Posidonio.
Cicerón hace él mismo una relación de sus escritos filosóficos en su-
libro de divinatione Hortensius sive de philosvpkia, presenta
la Filosofía como lo mejor para los oradores y hombres de estado;
De fínzbus bonorum et maloruin, trata el fundamento de la Ética;.
Académica expone la dialéctica de la Academia; Tusculame dispu-
tationes donde explica lo que es necesario para la felicidad. De na-
tura deorum es la obra de Metafísica más importante de Cicerón,.
los tratados de divinatione y de fato vienen á ser complementos de
la misma. Seis libros De república,.Consolatio y de senectute. Quin-
to Sextio nació el ario 7o a. de C. Soción fué maestro de Séneca..
Sexto y Sotión escriben en griego.
— 103

FILOSOFÍA ALEJANDRINA

Mientras en Roma, la ciudad del derecho, se intentan


reunir los sistemas griegos para responder á las necesidades
de la práctica, en Alejandría la reina de la ciencia se bus-
ca una conciliación semejante que satisfaga las exigencias
de la teoría.
Alejandro, con una previsión digna de su genio, mandó
edificar orillas del Nilo una ciudad que no tardó en ser
el emporio del comercio, la corte de los Lágidas y la me-
trópoli de la ciencia. El Museo fundado por Demetrio con
los tesoros de Ptolomeo Soter, la Biblioteca que no pu-
diendo contener tantos volúmenes se necesitó ensanchar
con el Serapium, la, protección dada á científicos y literatos
por los Ptolomeos,te á veces tornaron parte en sus tareas,
y continuada por los emperadores romanos, por Augusto,
que hizo, venir á la Biblioteca alejandrina la de Pérgamo,
su rival,' ,z_por Claudio que fundó la institución claudiana,
hicieron de la nueva ciudad el punto de reunión de los
hombres más eminentes que, si en literatura seilalaron los
modelos en todos los géneros dividiendo á los autores en
clases (clásicos) y en gramática crearon una especie de
lengua literaria (aticismo) en filosofía trataron de conciliar
todos los sistemas, pensando que todos ellos no son sino
una misma verdad expresada con palabras diferentes. Ni
se detuvieron aquí; puestos en contacto con las religiones
orientales encontraron que la reflexión y la fe dicen en el
— 104 --

fondo la misma cosa, y trataron de aunar ;estas elt)s gran-


des revelaciones del espíritu,)a religión y la filosofía. Los
teóll)gos, por SU parte, no se mostraban indiferentes 4 esta
unión. Los judíi)s alejandrinos 4 quienes el contacto con
helenos, había dacio un espíritu más amplio, como lo
prueba la traducción griega de la Biblia, al encontrar en
estoicos acad¿lnicos una moral tan semejante 4 la suya
y, lo que es nr4s, en. Platón, creencias acerca de la divini-
dad de que se creían los únicos depositarios, no podían
presumir que el Moysés helénico las hubiera alcanzado
p(›r Ja sola fuerza de la razón é imaginaron que había co-
nI)cido libros del legislador de los hebreos; no había
inconveniente pues en aceptar enseñanzas que de tal
fuente procedían. Favorecieron esta tendencia la división
en sectas de los hebreos ' á las que no fueron extrañas, ni
las creencias sirias y persas, ni la dialéctica de los griegos.)
Los saduceos se atenían al texto expreso de las Sagradas
Escrituras, llegando, según él, á negar la inmortalidad del
alma y la intervención en las acciones humanas /de la Pro-
videncia divina que creían incompatible con el libre albe-
drío; por el contrario, los fariseos al lado de la revelación
escrita admitían otra oral conservada por la tradición. Sec-
ta de esta secta fueron los esenios que vivían en la sole-
dad entregados 4 la abstinencia 4 la contemplación y
que, según Josefo, daban importancia al nombre de los
ángeles y tenían doctrinas secretas, acaso las que más
adelante conocemos con el nombre de 1;:tbala.
:Fuentes para el estudio de la Filosofía alejandrina.—Ttatan
de lbs filósofos griegos: E. W. MUer, Historia de la Cosmología
en la Iglesia griega basta Origenes, 186o; A. Polzer los filósofos en
el siglo II de J. C., Graz, 1879.—Se ocupan del Judaísmo bajo la
influencia de los griegos: Gratz, Historia de los judíos (t. III Leip-
— 105 —

zig 1856 p. 298-342); H. Schultz la Filosofía religiosa de los Tu-


-dios hasta la destrucción de Jerusalem 1864; H. Bois, ensayo sobre
los orígenes de la Filosofía judío-alejandrina Tolosa 1890.--Puede
estudiarse el neo-pitagorismo en; Th. Gártner Neo-pytagoreorum de
beata vita et virtute doctrina eiusque foutes, Leipzig 1877; y el Neo-
platonismo en: Manuel H. Fichte del origen de la Filosofía neo-pla-
tónica 181o; Matter, Sobre la Escuela de Alejandría París 1820, 2.3.
edic. 1840-48; Julio Simón, Historia. de la Escuela de Alejandría,
París 1843-45; St. Hilaire, sobre el concurso abierto por la Acade-
-mia de Ciencias Morales y Políticas acerca de la Escuela alejandrina
París. 1845; E. Vacherot, Historia critica de la Escuela de alejan-
-dría, París, 1846-51. Steinhart, Filosofía neo-platónica 1858; Mi-
chelis, sobre la importancia'deLpen-platonistno para el desarrollo de
la especulación cristiana, 1885. `‘.

El inmenso movimiento de mezcla y concentración de


todos los sistemas teológicos y filosóficos produjo la úl-
tima palabra de la ciencia y la filosofía antigua, el Neo-
platonismo. Los precedentes filosóficos del Neo-platonis-
mo son las direcciones que representan los filósofos griego-
j udíos, los neo-pitagóricos y los platónico-pitagóricos.
Los filósofos griego -judíos intentan fundir el judasino
la Filosofía griega(sta fusión que no se halla completa-
mente hecha ni en el Septuaginta ni en los esenios la hace
Anidando (1 6o a. de f. C.) fundándose en las poesías (.n-ficas
(falsas) en las que se hizo entrar la doctrina judaica para
afirmar que los poetas v filósofos griegos habían tomado
su sabiduría de una antigua traducción del Pentateuco.
Los libros bíblicos fueron inspirados por el espíritu de
Dios. Aristóbulo los interpreta alegóricamente. Dios es
invisible; tiene su trono en el cielo y no tiene contacto con
la tierra, obra en ella mediante su poder 6 sus fuerzas
las que claramente se distinguen de él, pero sin que ten-
gan personificación. Dios formó el mundo de una materia.
existente. Para la ex p licación de la festividad del Sítbado
— 106 —

se vale Aristi'ibulo de un simbolismo numérico de los pi-


tag(')ricy)s. En el libro de la sabiduría falsamente atribuído
Salumón, se distingue de la esencia divina la sabiduría
como la fuerza divina que obra en el mundo.
Fil(In es el primero que presenta un sistema completo
de Teosofía. Las explicaciones de los libros del Antiguo
Testamento son para él la Filosofía de su pueblo; estas
explicaciones entrafian pensamientos filosóficos tomados,
en parte, 'de la formación internafle las ideas judaicas y
en parte de la Filosofía helénica.. Dios 5s incorpóreo, in-
visible, s()Io lo (sollocemos por la razón, 'es lo más univer-
sal de la esencia, lo que es como es; es mejor que la vir
tud, que la ciencia, que el bien en si /y que lo bello en sí.
Es único, simple, imperecedero y eterno; (existe en y por
‘,1 separado del mundo; el mundo es su obra. Sólo Dios es
libre, todo lo finito está sometido á la necesidad. Dios
existe sin contacto con la materia, la cual lo mancharía)
Sólo sabemos que Dios es; no lo que es. Todos los nom-
bre-, que damos á sus propiedades son impropias, porque
Dios no tiene propiedades, es sér puro. Dios está presente
en el inundo no en esencia, sino por sus obraZ El [Link]
sér intermedio entre Dios y el mundo, vive en Dios corno
su sabiduría, como el lugar de las ideas y se difunde por
el mundo perceptible á los sentidos corno manifestación_
a
(le la razón divina. Esta fuerza racion se divide en mu-
chas fuerzas (almas, demonios ó ángeles} on del mismo
género que las ideas, pero' el Logos es la idea de las ideas.
No es el Logos el mismo_ ; Dios.. El Logos es el mayor, el
inundo, el menor de los hijos de Dios. Por medio del Lo-
gos Dios ha creado el mundo y se manifiest en él, y el
Logos es como el vicario, intercesor y Parácleto el mundo
- 107

para con Dios. El conocimiento y la virtud son dones di-


vinos. La vida ebe dirigirse á la contemplación de Dio-s"':)
(Las ciencims particulares sirven para llegar al conocimiento-
de Dios; la Lógica y la Fisica tienen poco mérito; la supe-
\ rior es la contemplación de Dios la que la propia con-
diencia finita se somete sin contradicción á la obra de Dios.

Filón, llamado el Platón judío, ació el año 20 a. de J. C. en


Alejandría, de una famosa familia de erdotes. Dedicado desde sa
juventud á la ciencia, fué muy considerado por la comunidad judía.
Algunos dicen que el año 42 conoció en Roma al apóstol San Pe-
dro, y otros que poco antes de su muerte se hizo cristiano. Filón
murió á los 70 años en Alejandría, respetado de todos por su cien-
cia y por su carácter. Las obras de Filón son de géneros muy di-
ferentes: las primeras, ó puramente filosóficas ó histórico-filosóficas;
las posteriores, y son las más numerosas, explicaciones alegóricas
del Pentateuco Las últimas son apologéticas y dirigidas contra sus
impugnadores.

o» agoi icos.—El primer renovador del , pitagorismo


fué, aparece en Cicerón) P. Nigidío el cual
era pretor el año 58 a. de J. C y por ardiente partidario
de Pompevo lo desterró César, muriendo el 45. En tiempo
de Augusto y utilizando la biblioteca de Alejandría donde
se encontraban las obras de los antiguos pitagóricos, Tí-
nico, Arquitos, D'Hola() y Okelo, se interpolaron varios ma-
nuscritos y aparecieron las nuevas teorías pitagóricas que
se inclinan a la Teología. Los principales neopitagóricos
son: Apolonio de nana, su contempodtneo Moderato
Cádiz, el -:trabe Nicomaco de Gerasa y ,Sepindo de Atenas,

(Apolonio de Tyana y Moderato de Cádiz vivieron en tiempo


de Nerón. Apolonio se supuso que hacía milagros (resucitaba los
muertos); pretendió remontar el mundo á las tradiciones primitivas,
para libertarlo de las fábulas inmorales con que los sacerdotes Io
habían pervertido. Moderato pretende unificar á Platón con las ideas
108

teológicas y con el pitagorismo. El número uno era el símbolo de la


unidad y de la igualdad, e[ origen de la armonía y de la existencia
de todas las cosas; el número dos el símbolo de la diversidad y de la
desigualdad, de la división y del cambio, etc. (En Por ario, vit. Pi.
ttg. 4 .8 iT.)
1
(/:/,;iiros plaiónieos.—Lo que caracteriza esta dirección
filos,,ii, es su enemistad constante contra los estoicos y
los (viu{n-eos, quienes siempre tenían más discípulos y par-
tidarios que los que la representan. Su eclecticismo consis-
tía en unir las doctrinas de Platón con las de otros pen-
sad( T es, especialmente con los pitagóricos y con los eleá-7
ticos. A los platónicos de esta dirección pertenecen el
matemático 1»012 de Esmirna y su hija Hipaiia que falle-
cijot en A le ) andría víctima de una sublevación de cristia-
nos, H([Link] de TyTO, AP11/910, el afamado médico Galeno,
después el pitagórico _A11111C711 .0 de Apamea y principal-
mente P/ntarro de Coronea y Celso.:
j
TeJn (siglo II de J. C.) más matemático que filósofo, ;lace una
explicación de las Matemáticas contenidas en las obras de Platón.
i://"..k://no intenta un sincretismo religioso. Apuleyo (i 26 á 132 de
r. C.) pone como fundamento de las cosas, además de Dios, las
ideas y la materia. Numenio (2. a mitad del siglo II de J. C.), dice:
el S¿n- primitivo y simple el uno, el bien, la inteligencia es la antí-
tesis de la materia y como inmutable no podría ser el creador del
mundo.» Galeno: su obra más importante como historiador es la
titulada «Las vidas paralelas», y COMO filósofo «Moralia» publicada
en griego y latín por Dübner (2 tomos, París 1842), su contenido es
moral é histórico-filosófico, y su forma la epistolar y dialogada.
Piensa que la fdosofia (que él identifica con la religión) es el mayor
de los bienes divinos. En Lógica siguió á Aristóteles y lo continuó
inventando la cuarta figura del silogismo, Celso es uno de los más
terribles contradictore k del cristianismo, cuyos argumentos fueron
refutados por Orígenes.) \..,L,s
í
Neoplatonziono. 1--- El neoplatonismo completa la re-
fl exion griega cuyo más sublime interprete
había sido Pla-
109 -

tón con las intuiciones religiosas oriéntales, elevando así


la filosofia desde el hombre á. Dios Neoplatónicas son:
.a) la Escuela romana, alejandrina que fundó Anmonio Sac-
ras y sistematizó Platino; b) la escuela siria de Jámblico
que favorece la teurgia; c) la ,Escuela de Atenas cusos
principales representantes son Tlutarco el Joven, Síriano' y
Proclo,Lgue en sus últimos tiempos vuelve á cultivar los
estudios teóricos y reanuda los comentarios.)
Escuela' roinowo-alej
.,-
an drina.— Su fundador Allin10711.0
.Sacras 243)(dió un gran impulso á, la filosofía alejan-
drina;`'ho limitandose á, conciliar los sistemas de Platón y
de khstoteles, sino qw los amplió con los estoicos, pita-
góricos y orientales, produciendo tal entusiasmo místico
en sus discípulos, que le llamaron \p,jo(5/b,To;..inspirado
por Dios). Entre estos pocos y elegidas, h quienes comu-
nicaba misteriosamente su doctrina C:)mo un legado de la
primitiva Sabiduría,, se contaron Longinó, ministro de Ze:
nobia y autor del -famoso tratado de lo sublime', Erannio,,
Orígenes y Plotino, que se comprometieron á mantener
secretas sus enseñanzas; hasta que habiendo faltado los
primeros á su palabra, se creyó el último desligado de la
suya. Plotino;,
, sigue y completa el pensamiento de Platón,
ve(como él)que lo sensible no es explicable sino por lo per-
manente, ni lo permanente sino por una unidad primera;
pero ¿cómo alcanzamos esta unidad? La razón /engendra
la dialéctica, que es su instrumento, la dial éctliya 'llevada á
su última consecuencia contradice la razón. [Link] con-
cluye de aquí que la razón no es más que m-a, facultad
subordinada) No ha y en el hombre una facultad .superior
:t la razt'.)n, pero existe una manera de escapar á su im-
— 110 —

perro, conocer sin facultades cognoscitivas. Este medio es


el éxtasis: el hombre, abstrayéndose, se confunde con la
Unidad divina, de-ja de ser hombre y es Dios, ó más bien
Dios está en él, (ocu p a el lugar del que ha dejado de ser.
Sobre los sentidos- y la inmensa variedad de sus datos
están la razón sus ideas; pero entre la razón y el dualis-
mo con que su conocimientQ se distingue de su objeto es-
tá, el éxtois en que nos confundimos con la Unidad por
ca amor.' Aquí la multiplicidad, la conciencia, la persona
desaparecen, el éxtasis es la urTicaci42) El espíritu, unid.9
á Dios, no habita ya su cuerpo ni, didg0-1-3.i ilumina el alma)
el cuerpo es como un palacio desierto, que su dueño haaan-
donado; sometido enteramente a las leyes orgánicas )/ allí
un reinan más que el silencio y la obscuridad; el éxfasis es
una muerte, mejor, una vida anticipada, porque morir es
7'17,11". La reflexión nos conduce hasta las puertas del san-

tuario; nos muestra la necesidad de un principio, de un


Sol inteligible; pero, este aparece velado ara nosotrospor
los rayos de su propia luz, por las ideas. `.Este foco de ideas
no puede ser visto directamente por a discurso, en que
hasta lo que se reune se fracciona; necesita una intuición
directa.
Di6s es la Unidad absoluta é ineyle, la luz prime-
ra (le que proceden, por emanaciones cada vez más
perfectas, primero la unidad presente á si mismayla
gencia (vous) que se identifica con la unidad, en cuanto
el que entiende y lo entendido son la misma cosa, y
que le es inferiov,como
„. su ima g en: en cuanto aparecen co-
mo distintos; segundo alma Opvzii), conjunto de las
idead ó-de los arquetipos de las cosa) idéntica á la Inte-
ligencia, en cuanto las ideas no son sino los aspectos dife-
111

rentes de lo inteligible) inferior, en cuanto; ésta k presenta


corno múltiple. Estas tres hipóstasis constituyen la trinidad
ne9platónica.
(La razón, dicen los neoplatónicos, no puede com-
prender cómo la unidad, que no es causa, engendra la
inteligencia, - cómo la inteligencia inmóvil engendra
el principio del movimientep1:2,,,,mas lo que la razón no
comprende, lo ve el espíritu en sus raptos de ilumi-
nación [Link] trinidad hipostática, como conse-
cuencia, es un fr/osoftma, como intuición es un misterio. Si
Dios fuera solo no sería principio, porque es preciso ser
principio de algo; no sería causa, porque, ó sería impoten-
te lo que es absurdo, ó potente que no ejercitara la po-
tencia, lo que es absurdo todavía. El mundo procede
de Dios por emanación ó irradiación. Como el agua se de-
rrama de un vaso cuando está, demasiado lleno, como la
luz irradia del foco, como el hijo nace del padre, así el
mundo sale de Dios. El mundo es necesariamente como
es; si fuera de otro modo, Dios no sería libre. ,: ()11( es la
elección sino la posibilidad de errar? Suponer que Dios
elije es suponer que Dios puede dudar en sus juicios
sucumbir en su acción,) es suponerlo imperfecto. „Siendo
Dios la perfeccie'm, todo es perfecto en su grade.
(Nada existe ni se mueve al azar, el mal no existe
nunca solo, el está siempre unido á un bien; es taml,ic'm Un
bien, si no en sí por sus efectos. La desigualdad es la
condición del orden)El mal es un mal si se aisla, la fealdad
es fea ypero si todo fuera hermoso, el todo no seria her-
moso. bien sólo es lo verdadero, el mal no es nada,; no
es nuestra alma quien sufre cuando muere, sino su fantas-
ma; los sollozos y los aves que resuenan en el mundo /V>
-- 112 —

prueban la existencia del mal, sino la cobardía humana_


El a i i na no es, como decía Aristóteles, la entelequia
del cuerpo. vi la pluralidad de sus facultades no daña á su
unidad, como en una semilla hav también muchas poten-
cias, apesar de ser una:y de ella nace una multiplicidad,
que forma una unidad ; El alma irracional es el acto del
alma racional, v el alma racional el acto de la inteligencia.
l'or la muerte el alma irracional se separa del cuerpo con
el alma racional y no perece con él 'sino que pasa de acto
:f potencia en el seno del principio , El alma es quien hace

su cuerpo, y la diferencia de los actos de éste no proviene


del alma, sino (le la necesidad de los órganos en que se
ejercita. Como todas las cosas, á excepción de la primera
ti de la ultima, es producida y productor, todas las cosas
tienen dos amores, el del principio y el de llís consecuencias;
éste, que debilita el ser, lo lleva hacia lo múltiple, y en úl-
timo término hacia la materia, que es la nada; aquél, que
lo fortifica, simplificándolo lo lleva á la unidad.
La Moral de Plotino es la misma de Platón, pura,
austera, , dirijida á reproducir en elfmundo el ideal di-
tiin ): pero sobre las virtudes politicas;,de las que no pasa
el llombre como ciudadano del mundo., el filósofo debe
poseer otras, las virtudes teoréticas, que nos apartan del
mundo y nos llevan á Dios; estas virtudes son la justi-
cia, la ciencia y el amor. La ciencia nos pone enfrente de
la unidad; la voluntad se esfuerza por romper las cadenas
que la atan á lo múltiple y por desgarrar el último velo
tras el que brilla el Absoluto en su gloria, y el amor, que
halla el objeto cumplido de s anhelos, se lanza á él rá-
pido y ardoroso como el ray Confundido con él en el éx-
tasis (que no es más que una (mortalidad anticipada), el
113 —

hombre pose todos los bienes, no siente ya ni el dolor ni


la muerte, nada le falta, nada le inquieta, ni aun la suerte
de sus hijos. La virtud de la oraciún nos hace dignos de
esta dicha suprema; pero la oracic.'m no es todavía para
Plotino la aspiración ferviente, la direcci( im enérgica del
alma h Dios.
Entre los discípulos de Platino los rrits importantes
Son: Ainelio, que es uno de los primeros que tuvo, '5,., Por-
.ftrio que es el que revisa, ordena y publica las obras de su
maestro.
/
I
Plotino nació en Lycopolis (Egipto) el año 205. Á los 26 años
se -- sentó á recibir las lecciones de Ammonio Sacas, que exclamó
al verle: «He aquí el hombre que buscaba», y le escuchó durante 1 1
años. Á los treinta y seis anos, queriendo conocer en sus fuentes las
doctrinas de los persas y de los indios, se unió al ejército de Gor-
diano; pero habiendo sido éste muerto en la Mesopotamia, Plotino
se salvó, no sin trabajo, en Antioquía, y al año siguiente se estable-
ció en Roma, donde la fama de su talento y de su virtud le atrajo
numerosos discípulos, entre los que sobresalieron Amelio y Porfirio.
No se sabe más de su vida, que como místico estimaba. en poco,
sino que con el auxilio de Gordiano estuvo á punto de realizar la
República de Platón en una antigua ciudad de la Campania, que se
hubiera llamado Tlatanópolis, y que, según nos cuenta Poriirio, se
elevaba frecuentemente y cuatro veces mientras permaneció á su
lado. Plotino murió el año 270 del. C. Su discípulo Porfirio, que
escribió la biografía del maestro, publicó 54 tratados del mismo
agrupándolos de 9 en 9, y á las 6 agrupacioneE que resultan les
puso por título «Enneades.» En la 1. a Enneade se comprenden las
cuestiones de carácter ético; en la 2. a las de Filosofía natural; en la
3.a las cosmológicas y teológicas; en la 4. :' las psicológicas; en la 5.'`
se trata de la inteligencia divina, y la 6. a contiene los tratados meta-
físicos. Estas Enneades aparecieron por primera vez en latín publi-
cadas por Marsilío Ficino, en Florencia 1492: la vez primera que se
publicó el texto griego, se imprimió en Basilea 1580. Federico
Creuzer y Morís publicaron el texto griego con Ja traducción latina
de Ficino con el título «Plotini Enneades cum Marsilii Ficini inter-
pretatione castigata» (París, 185). Bruillet ha publicado una tra-
ducción francesa «Les Enneades de Platino» (3 t. París 1857-61.)
8
111 —

fut'_ discípulo de Plotino en Roma (246) distingue en el 11011.5


tres hipóstasis y combate á Plotino su teoría de la unidad de las
almas en el alma del mundo. Por/ir/o, sirio (232 de J. C.) discípulo
antes que de Plotino de Longino, se llamó antes Maleo. De los nu-
merosos escritos de Porfirio, los más conocidos son su «Introducción
á las Categorías de Aristóteles. En la Edad Media, este libro («De
quin(!ue vocibus impreso por primera vez en París 1543), se usó
mucho en las -Universidades. Se han perdido: los Comentarios de
-Porfi rio á los diálogos platónicos y á las obras de Lógica de Teo-
frastro, v sus famosos r5 libros contra los cristianos. Existen, ade-
más de los llamados Comentarios á Aristóteles, una biografía de
Plotino v de Aristóteles. Aunque más que nada Porfirio es un ex-
positor y comentador de la doctrina de Plotino, se distingue de su
maestro por dar á la Filosofía un carácter más práctico y religioso.
Pone el fin de aquella ciencia en la salvación del alma. La culpa del
mal está, no en la vida, sino en que el alma se guíe por los apetitos
inferiores. Los medios de libertarnos del mal son la purKicación por
el ascetismo y el conocimiento de Dios por la Filosofía. )
Lit .Es(7/c/(21 Pmblico de Calcis„ pone el neoplato-
iiisino ttl servicio . de la religión politeísta; procurando razo-
nar las creencia s: l pensamiento platónico y una mística
del iniiiner(e) pitagórico representan en su sistema un
gran pape ,En su filosofía hallan lugar, no sólo todos los
dioses griegos y orientales (excepto el de los cristianos) y
los de Plotino, sino que multiplica caprichosamente las
divinidades. Los discípulos de Pmblico,(Edoio, Crisant0,
„11(íxlino„ Prisco, Eitsebio, Sopakry Salusstio)y _Pdialio el
.,i1p;,sytaif7 (el que fu¿ Emperador, de 36.1 ¿PI, 363 de T. C.) se
dedican. in:is (I la practica te', irgica que a las teorías filoso-
ricas. Sólo 7."codol•o de ,[Link], uno de los primeros discípulos
de )7M-iblico, se ha ocupado de formular un sistema. Lo
más que hacen los otros secuaces de'Pmblico en filosofía
es comentar los antiguos filósofos como ocurre con Te

\pinzbiú-o era discípulo de Porfirio; murió reinando Constantino.


Por su obra «Colección de doctrinas pitagóricas» en 5 libros, se vé
— 115
que ha tomado mucho de la simbólica del número neo-pitagórico
para su mística filosófica. Stobeo nos ha conservado algunos trozos
de un libro de Jámblico «Sobre el alma». Todos sus comentarios
sobre Platón y Aristóteles se han perdido. Es dudoso si puede atri-
buirse á. Jámblico el libro de los Misterios de los egipcios. )

La Escuela de Atenas. Malparadas los neo-platónicos


en su combate contra los cristizTos, [Link] sus intentos
de renovar antiguas creencias vi se dedicaron de nuevo al
estudio y explicación de , los libros de Platón y de Aris-
t( r)teles. Á la Escuela de Atenas :)[Link] Pl:lltarco, hijo

.de Nestorio, su discípulo &n'ano 1la explicado las obras de


Platón y de Aristóteles;''1)»odo es el filósofo n¿ts importan-
te de esta escuela. Su punto de partida es el mismo que el
de Plotino. Sus principales diferencias consisten en que el
21011S de Proclo se divide en: I.° lo intelicrible; 2. (i lo inte-

lectual inteligible y 3.° lo intelectual:1' La propiedad del


primero es el s¿,-r, la del segundo la vida, la del tercero el
pensamiento, los dos primeros se vuelven {t dividir en tres
triadas, el tercero en siete hebdomades, cu y os miembros
son divinidades que, en parte identifica con los dioses
griegos;
b ) en. dividir el alma del mundo en divina, dein(')ni-
ea y humana, el alma divina comprende: las (le l()s
dioses superiores; 2.°, las de los que est:tn libres del inundo
las de los mundanos- las de st, subdividen en las
que informan los dioses de los estrellas y las (le los ele-
mentos; en el alma dem:inica se distingue la de los
demonios y Uroes. La materia no es mala sino indiferen-
te. En la virtud distingue cinco grados. SuCesor. de Proclo
fu; JIL717.1l0, este y sus condiscípulos AMM011ie

(hijo de Hermias), Zenodoto, Isidoro, sucesor de Marino


su sucesor Iftw-ías son todos discípulos inmediatos (le Pro-
41(); (le tiempo posterior fiac: 1)(1111111(7SC1.0 el cual desde el
— 116

9 5 (le _f. C. dirigi:) la Escuela de Atenaj hasta que (.f


5 ,() praibi.() la enseflanza de la l'ilusofia en e,ta
ciudad por edicto del Emperador Justiniano.
Yo es Proclo tan original, profundo y poético como Plotino.,..
pero es más sistemático. Treinta y cinco años (4:;o-485), tuvo la
dirección de la escuela de Atenas. Proclo fué un fecundísimo escri-
tor; ti ató materias muy diversas (Poesía, Gramática, :N'atemáticas,
Astronomía y :Filosofía). Casi todos sus escritos se han perdido;,
se cori ervan sus comentarios á los diálogos platónicos (el lineo,
Aleibiades 1, Paru u Cratylo y de 71:-<_epública. Sus obras ori-
ginales, son: ,Institutio <,De plovidentia, de fato e t de e0,,
quod ioi nobis,, decem dubitationibus circa providentiam,•, <.De
malorum subsistentia» y la principal «Procli Dialochi Plotonici in
Theologiam Platonis libri set.» Víctor Cousin ha. Lecho una edición
de las obras completas de Proclo philosoplri .Plotonici opera
versii-me latino et comentariis illustrata (París 6 t. 1 tito-2;.) El
mismo sabio francés ha publicado «Procli opera ínedita.) (1864\;. Los
elementos del sistema de Proclo, creencia y filosofía, teurgia y cien-
cia, panteísmo y politeísmo, polémica religiosa é investigación cien-
tífica, hicieron que Proclo gozase de gran autoridad en la filosofía
escolástica cristiana, árabe y judía. Especialmente su forma siste-
mática es muy aceptada durante toda la Edad Media.j

SIH ,GL NDO SUBPVCRIODO

Filosofía de la Edad Media

INTRODUCCIÓN

La revelación cristiana trae nuevos principios á la vida


que no caben dentro de la civilización clásica v una nueva
sociedad se desenvuelve primero dentro de la antiguar
— 117 --
luego paralelamente á ella, hasta que llega á, sustituirla.
Partiendo su filosofía de la revelación, viene de Dios al
hombre (como la greco-romana del hombre á Dios), tiene,
por consiguiente, un carácter sinté tico; apoyada en la
es eminentemente religiosa y espiritualista, como aquélla
naturalista y política, é hija de la revelación, se fija espe-
cialmente en lo sobrenatural, que la lleva á. considerar
,_.predominantement9 á, Dios como Sér Supremo y Provi-
{lencia sokre el mundo, más que como razón y fundamen-
to de él. No desdeña enteramente las anteriores enseñan-
-zas, aunque distingue las nuevas de las antiguas, pero las
-subordina á los nuevos principios, aprovechándolas en lo
,que no los contradice.)
1División de la Tir:;sofía de la Edad Media. Comienza
esta Filosofía distinguiendo la nueva de la antigua doctri-
na„ y mostrando sus excelencias (Apologistas), sigue pre-
cisando, con ayuda de la antigua filosofía, especialmente
la platónica (filosofía inventiva), los nuevos dogmas (Pa-
dres), y cuando va ha formado un cuerpo de principios,
los aplica á, la enseñanza de los nuevos pueblos, sirvií sndo-
le de instrumento la lógica de Aristóteles (Escolastica).
Pero cuando el formalismo escolástico no satisfizo el anhe-
lo piadoso de las almas aspiraron éstas á unirse con Dios,
no sólo con el entendimiento sino con todas sus facul-
tades. (Misticismo).
La Filosofía anti g ua había acabado en una triple ne-
gación, negación del conocimiento para que Dios entien-
da en nosotros en el éxtasis, negación del sér individual
or la desaparición en la Unidad Absoluta, negación en
, ,alguna, manera,) de esta misma Unidad, que, por su sim-
plieida excluye, no solamente los atributos, sino el ser
- 118 —

mismo. Fi cristianismo„por (I)gma de la Trinidad, [Link]


:1 la tTnidad Divina de la indeterminaci :q i neoplat(')nica,
i )or el de la creación voluntaria del mundo y del hombre
de la nada, e.1: 1/171170 sit 71011 es! nihil° Del) explica la dis-
tinci(',n \- la semejanza de la criatura con el Creador, por
el del pecado original asienta la libertad y la solidaridad
humanas, por el de la redenci(')n la providencia y la bon-
dad infinita divina.•Revelación hecha todos los hombres.
sin distinci:,n de libres ni esclavos, de sabios ni ignorantes,
de van ,i es ni de mujeres, al par que establece la igualdad
espiritual humana como de seres que tienen un mismo
Padre en el cielo y un destino común sobre la tierra, diri-
gi('. nd( por la fe A la conciencia, incoercible A la tuerza
material, y prometiendo la eternidad de la vida y premi(}s
castigos extra-mundanos, da al hombre individual un
n alor propio que antes no tenía sino en el todo del estado
como ciudadano, (.) A lo sumo en el todo universal median-
te su absorción en Pero>esta doctrina no fui entendida
al prilicipi() por los judíos y los gentiles, T'e la apreciaron
desde su punto de vista. Sin mencionar las calumnias 1 T las-
burlas con que lo antiguo recibe siempre A lo nuevo, hom-
.
a-Ps tan eminentes como Tacito no vieron n ella sino
una secta,judaica, aun dentro del cristianismo los 7u7zarc-
nos 5- ¿rol, i/ (judíos cristianos) creían. la le -mosaica
mosaica ne-
cesaria para penetrar en la nueva religicm miraban a l
S¿_1:-Mesíaunvcomerhb,tascom

superior engendrado en una virgen, mientras que eage-


mildo el lado opuesto los doketas miraban A jesucristo só
.,
lo como una representación del Espíritu.
La Z,vc-i5G1; es el punto de intercisión del mundo anti-
p;uo y del cristiano, conocimiento misterioso y ciencia su-
- 119 --

perior, que ni puede reputarse como un género de here-


jía cristiana, pues que trata de hacer una vasta síntesis
de todas las religiones, ni corno una filosofía, pues que no
funda sus teorías en la razón, sino en textos revelaclos,W
bien interpretados con una extraordinaria libertad. Los
gnósticos censuraban los politeístas no tener niás que
mitología y excepticismo; decían á los judíos que su reve-
lación no era la deJ Sér supremo, sino la del Demiurgo;
los cristianos que l 11., suya era la de una inteligencia de or-
den mas elevado, pero que:los apóstoles no habían com-
prendido á su 11.1aestro,u1 que sus di l;cípulos habían alte-
rado los textos que les halan dej ado,f, 6 instaban :t todos
á hacerse iniciar en los misterios de una ciencia directa-
mente emanada de la Sabiduría Divina, transmitida pl d-
una raza santa de generación en generación.
Representantes del 2-nosticismo son: Corinf lo, Cerdo'li
y Saturnino, los cuales 'idmitían, pero, consideraban distin-
tos, dos dioses, el Dios revelado por Moisés v los Profetas,
y el Dios Padre de Jesucristo; fillarcion enemi< r o de toda
revelación externa oponía el cristianismo com ) la revela-
ción absoluta á la revelación del Antiguo Testamento, cur )
autor, decía, podrá ser un scr justo per() no es un sur laie-
n y7,--Apelles discípulo de Marcion profesa una doctrina mo-

nístiea y despu é s se acercó al Cristianismo más que nin-


guno de los gnósticos; Karpicrates uno de los cristiano-
platónicos más completos, los Orfilds, los N'acuse/7es
Pci-atas veían en la serpiente un s],- blanco y ImenTY>el
sirio Basilio entiende que residen en un lugar supra-mun-
dano los poderes divinos entre las que ocupa una esfera.
muy limitada el Dios que veneran los judíos, pero los
hombres que creen en Cristo serin iluminatíos por el
120 —

Tralcidiniano
1 l,van cre io y se converuran al Dios Supremo
rry

sus numerosos discípulos suponen que del padre primi-


tivo emanan L9nes divinos supra-mundanos; esto . . es, fuer-
zas hipost(tticfas que participando de su divinidad y de
eternida&forma n el geromo, pero Sofía, que es el
timo de los eones, merc9d un desordenado deseo por el
padre primitivo origina(,e1 impulso p la pasión de los cua-
les se produce uno infc,;‘rior en el Pleromo, la sabiduría
ten-T oral, Achdino/h,yclespus el mundo psíquico y el cor-
-póreo, y el demiurgo el cual har,r1 una triple redención: en
inundo de 1(..)s Eones mediante Cristo, en el Achamoth
mediante esíts, el engendrado polos Eones; en la tierra
mediante jesús, el hijo de María en el cual habita el Espí-
ritu Santo ó la Sabiduría diviitv.k a doctrina de nileizinzo
se contiene en su libro 111Gric ro(pia. P1_ sirio Bardesallo
ha simplificado la gnosis y encuentra en la libertad la su-
peri ► ridad humana. El Dualismo de Man?* es una combi-
nación de la expeculación gnóstica con el Magismo y el
Cristianismo.

Las fuentes para nuestro conocimiento de la gnosis. son además


(le -las obras gnósticas, Pistis Sophia y varios fragmentos de los es-
critos de sus contradictores. Ireneo (edic. Stieren 1853 t. pag. 901
hasta 971, gnósticorum, quorun meminit Ireneus fragmenta. — C.
refutationis omniurn hzeresium librorum decem elude su-
persunt eches . de Gotinga 1859.—Obras del pseudo Ignacio, de jus-
tino, de Tertuliano, de Clemente de Alejandría, de Orígenes, de
Eusebio, de Filastrio, de Epifanio, de Teodoreto, de Agustín y
otros, y también los trabajos de Plotino contra los gnósticos, .Ennea-
de II. 9. Entre los nuevos historiadores: Ferrud. Czar Baur, La
Gnosis cristiana ó la Filosofía religiosa, Tubinga 1835.—R. A. Lip-
sizts Ersech Grubers Encycl. 1 71, bes. abg., Leipz 1860.—
A. Hilg-enfeld, El Gnosticismo y los filosofemenos varios trabajos
publicados en la Revista fur wiss. Thologíe, Halle 1862.
121 -

APOLOGISTAS

Los apologistas acentúan las difere5ias entre el cris-


tianismo y el paganismo y las hereolasiqu
e risasó menos
conservan algo de su espíritu, mostrando veces cierta--
enemiga {i la Filosofía y alguna indecisión en las doctrinasT.'
Primeros [Link] las doctrinas cristianas
de las gentílicas\ S. justillo escribió dos apologías contra
los paganos, a quienes echó en cara las debilidades y pa-
siones de sus dioses; contra los judíos, {i quienes procu-
ra convencer con el cumplimiento de las profecías, y con-
tra los filósofos, {i quienes reprocha las contradicciones de
sus doctrinas y la rivalidad de sus escuelas. Sin embargo,
afirma «que se nos ha hecho conocer que Cristo es el pri-
mogénito de Dios, que es el Verbo y la razón, de la que
participa todo el género humano Todos los que han
poseído este verbo v esta raz(_'ffi son cristianos, aun l()s
que han sido considerados como ateos por sus contem-
poráneos. Dios, el Verbo v el Espíritu sl {i sus ojos (se-
gunda Apirogía) tres principios desiguales en naturaleza
y dignidad, de los que sólo el primero es Dios; supone una
materia preexistente al acto de la creacVm apoyándose
en los libros de Moisés (primera Apología))/ -y sostiene que
'las almas no son inmortales por naturaWza, sin( ) por la
bondad divina, dejando entrever !(Diálogo con Tryllím.)
l ile muchas podrían perecer Por oro acto de esa misma

-- 1 22 —

vt,iunu l d. Ti ¡7,-l(11/Ñ,discípulo y amigi› (le San lustmo, antes


de su conversii'm había hecho un estudio profundo de la
Filosofía Á- de la Literatura griega y de las religiones del
)riente: a'sí en su Di:ve/fi-so contra los Griegos para proba]-
,
la anti , ,iiedad, la excelencia y la superioridad del cristia-
nismo s(,bre todas las otras doctrinas, pretende que la
sabiduría de los fil( r)sofos paganos estaba tomada de 1()s
iihnis lebraicos, que los griegos, que se dan por inventores
de las ciuncias y de las artes, han)tprendido de otros
1 ,m , 1 ) 1( ) 5 t()(1() 1() que. saben, y opone( {1. las contradicciones
de sus sectas -/ la relajaci.(.)n que reinaba en las cos-
tumbres, la moral y la doctrina de Jesucristo, no sin
meziar con ellas ideas platonicas, como la composici(')n
del h()mbre de elementos.
tres , cperpo, alma material y es-
píritu, siendo solo este inmortal. Admitía con los marcio-
nitas dos dioses, uno bueno y otro malo, este subordinado
te1t('.‘1. Creía que el fiat de la Escritura era un deseo y
una súplica, y no un mandato; admitía la intervenci()n. de
los eones en el desenvolvimiento del mundo,-y con los do-
Letas„ que el cuerpo de Cristo era aparente; el alma, '''s:egún
est¿'1, naturalmente sumida en las tinieblas, -yz.,,cuando
queda abandonada ¿'1. sí misma se inclina ú la materia, cae
bai() el dominio de los malos genios y se da al culto de los
ida ^1OS. solo es iluminada por el a(y)os, que /no reside en

todos los hombres, sino en algunos justos ' -solamente que


descubren los_demts lo que sin ellos siere permane-
cería ocultoiltouígoras, aunque trata de conciliar las-
enseflanzas g acad¿Inicas con las cristianas, considera la .fi-
losoila in:ts como medio de combatir el error que de#
hallar la verdad; /4:pero su doctrina de la Trinidad parece
emanatista, piensa que Dios cuida de lo general y los An-
— 123 —

geles de lo particular, que el mundo fué formado de la


materia seyente, origen del mal y que el hombre, compues-
to de alma y cuerpo, conoce á ios y ha de resucitar todo
entero. en Teófilo, autor también de una Apología, sos-
tiene que la fé preside y • acompaña al conocimiento, y
que Dios creó de la nada, por su pura voluntad, al hom-
bre, al que considera ininortad en el sentido de Atená

s segundos Apologistas refutan las doctrinas gnósticas


de las emanaciones de la materia como origen del mal
que ponen en la libertad humana. S an Ireneo, inculpa ¿vi, la
filosofía de los errores gnósticos, ene el amor sobre el
conocimiento Z,)[Link] la razón necesaria para enten-
-/
der las Escriturase; 'ero debiendo estar ,vertida el. (le
d sus
límites sometida a la revelación. Tanifestándose Dios
al mundo, que depende inmediatamente de él, y revelan-
. do las ideas divinas tnedíante su Elijo, es ( ):1 , )cido direc-
tamente como una idea innata por la raz('23,i
Apologistas latinos.—I',1 )rimero en el (ir(1 , •11 croil(ilógi-
co es Minitel() Felix abogado romano que , y\-pone sus tes-
rías estéticas y filosóficas en el -\ Octavius:. 'admite la creen-
cia cristiana en la unidad de Dios fundamentándola con
los filósofos que la proclamaron, combate con aro- um-ntos
de razón el Politeísm?ly acepta la, teoría ITistiana',del mun-
do temporal, el alma inmortal y la resurr••(-ción de la carne.
El más importante entre los láinos es ( . 1 apologista
no) Ardiente v apasionado empez( r) por ser enemigo de la
Filoofia, fijando corno único criterio la fe en las escritu-
ras., (Cu/u crecí/uís nihil elesideramus ultra erederel, hasta el
punto de afirmar Credibile esí, quia ineptum est, Certuin
quia imPosíbile.; Vara él la Filosofía es la heregía, la obra
— 124 —

de I( (letnonio:,, el deseo de conocer es una Curto )sitiad


(Timinal, prohibe la lectura de los antiguos poetas como
impregnados de paganismo, proscribe toda industria, todo
comercio, toda profesi(')14, proscribe hasta la belleza, y , sin
embargo, este hombre hue llamaba al filósofo <,./01-1.((' (7711.-
1m7/ apesar de las luces de la f¿I,‘Iha profesado abiertamente
el materialismo, del que no exclu y e ni la naturaleza divina
, 9///1111 11).5'd SilliS/311/1 .(1 COTpllS SÍ/ ClyfSque, r . (21H/s. 7le,,,"(7(11./ DC11111
oipa.s. 5/ c,spinills esl.: Poco satisfecho de l a moralidad

(1( . las 1,;4 s t umb r es italianas, empezó por apartarse de la

Mesia dando ni:ts valor para la fe :t. la tradicVm oral como


fuente iw'is viva, y poco irritado según dice San jeróni-
mo, por la envidia y por las injurias de los clérigos (le la
Iglesia romana, cayo en la hereda, de los montanistas ad-
initie ► do una revelación contínua y creciente del Espíritu
Sínito :1 1( >s escogidos, proscribiendo las segundas nupciasy
que llama adulterios- disfrazados, y condenando át los
que huyen del martirio. Por último, necesitado de un cri-
terio para juzgar de la revelación, halla este criterio univer-
sal en la naturaleza de la raz6n, que enseña al alma corno
Dios :1 aquélla, acabando por filósofo este enemigo de la
filosofía.

S. justillo nació ?,n Palestina el año 89 y fué martirizado, se-


gún se cree, en Roma en el 167 y escribió entre otros libros su
grande y su pequeña Apología y su Diálogo contra el judío Tryhón.
Taciano (asirio n. 130 discípulo y amigo de S. Justino; antes de
su conversión había hecho un estudio profundo de la filosofía y
literatura griega y de las religiones del Oriente. No creyendo hallar
entre los cristianos el ideal de la vida perfecta que buscaba, fúndó
la herejía de los encratilas. De sus obras, merecen especial mención
su Discurso contra los griegos, en el que pretende probar la anti-
güedad, excelencia y superioridad del Cristianismo sobre todas las
otras doctrinas. Atenagoras, ateniense que floreció hacia la mitad
-125
del siglo II, fué antes de su conversión maestro de filosofía platóni-
ca: escribió entre otras, obras: «Legatio pro christianis», dirigida al
Emperador Marco Aurelio y á su hijo Cómodo; y «De resurrectione
mortuorum liben» S. Teófilo era de Antioquía, y Hermias, escribió
la Irrisio ,rrentilium philosaphorum, en que refuta la filosofía griega
más retórica que filosóficamente. Tertuliano (Quintino, Septimino,
Florens), nació en Cartago el aho 160: fue presbítero en esta ciudad-,
sus principales obras son: el Apologético y los tratados del
Contra los gentiles, Contra los judíos y Contra los espectdculos y
les cinco libros Contra Marcion. En el primero, escrito con motivo
de la persecución por Plauciano, favorito de Septimio Severo, se
reclama la libertad de conciencia. Los juegos celebrados en 204 por
Alejandro Severo, dieron ocasión á su tratado «Contra los especá-
culos», en que no sólo se indigna contra las acciones sangrientas del
circo, sino contra el teatro á que llama santuario de Venus donde es-
tán y fermentan todas las pasiones. Mal acogido este rigorismo por
el clero de Roma, se volvió al África, y empezando por apartarse de
la Iglesia á la tradición oral, cayó en la herejía de los Montanistas
admitiendo una revelación continua y creciente del Espíritu Santo
los escogidos.
Sobre los Apologistas en general tratan R. Ehlers, «Vis ac po-
testas, quam philosophia antigua, imprimis Platonica et Stoica in
doctr. apologetorum sec. II. habuerit», Gotinga 1859. Ti aducción de
los apologistas griegos del siglo II, por A. Harnack, Leipzig 1882.

LA FILOSOFÍA DE LOS PADRES

Como las exigencias de la lucha llevan á. los apologis-


tas á acentuar las diferencias entre el cristianismo y la filo-
sofía, las necesidades de la edificación y de la enscfíanza
inclinan, por el contrario, á los Padres de la Iglesia á apre-
ciar más bien sus semejanzas, llegando algunos orientales
á creerla una preparación á la doctrina revelada. Con su
ayuda, y muy especialmente con la de la filosofía platc'ffii-
- 196 —
rol, ftlildall Lin raciowIlism() cristiano, e illtivando, e1, 11 -u, ,,„._
rrespf)nde :I la aptitud d(-^ los pueblosíen que florecían y :t
lo que [Link]ía la ('. p(--)ca y el orden de la doctrina, los Padres
orientales las relaciones metafísicas con un [Link] sentido
teoVigico y los occidentales las morales y practicas.
Entre los Padres orientales, procedentes en su mayor
D arte de la escuela catequista, fundada en Alejandría por
,fry/ Paweno, se distingue su sucesor San Clemente, que
piensa qul, los filósofos fueron los profetas del paganismo
. que sus en sel)anzas han preparado el camino
._\- deCristo
ri
,
entre I( >s gentiles, c(-.-mv e) la ley antigua lo preparo entre los
liebreos. La fe, el conocimiento y el amor son los tres gra-
(h 1s 1 ), )1- il )s que llegamos :L Dios, cuya unidad hallamos,
al)stravendo todo lo concreto, 'en el puro concepto de
S(''r. Dios, :que manifiesta su , bondad absoluta creando el
,
n mildo eterriamente, como fundamento inmutable no
puede ser representado; pero lo conocemos en su -fijo,
-Lino é igual con el Padre. El Hombre se eleva á Dios me-
diante el mundo sensible y la ciencia secular; pero para
(levarse en religi(.5n necesita de la gracia; divina, que nos
a y uda por la Iglesia mediante el Verbo s ue ha venido á
salvar :t. todos los hombres y espíritus caldos: la perfección
se alcanza por la propia actividad, que puede pecar poi

su (‘ulpa; pero teniendo toda. criatura por fin el bien, todos


los l n llegarán, después de pruebas más ó menos
duras, á la contemplación eatífica de Dios, (renaciendo
con espíritu y alma corp(Srea \. - Desarrolla estas enseaanzas ---.
su discípulo y sucesor el Viran Orío-elles ,que` en su tratado
de los Principios , abraza en conjunto toda, la doctrina cris-
tiana y aspira á fundarla en principios científicos, indagan-
do la razón de los preceptos morales predicados por los
127 -
aOstoles.) La unidad inalterable é indivisible) divina se
manifiesta en el Padre, ue se revela plenam6te por el
Verbo II idea ejemplar de todas las ideas por el cual se
....,
realiza la creación, Isque atraviesa y penetra á fin de que lo
finito se desenvuelva y subsista por el. Bajo la perfección
divina los espíritus eran perfectos y homogéneos antes del
pecado; pero con perfección en potencia, 'porque- . la real y
efectiva nace e la libertad:La materia originaljimitación
de los espíritus es formada por Dios después del pecado
•,
para mantener la unión o rota entre los espíritus, y casti-
garlos. El hombre se compone de cuerpo, ,alma y espíritu
racional, él cual4 caído en el pecado,;gis libre é inmor-
tal Vi forma el carácter imborrable de los hombres y aun
del )diablo. los, castigando á, los espíritus caídos, mira á
su bien, debiendo hasta el demonio convertirse y entrar
en su reino El germen corporal que acompafia á todo ser
creado, res&ita con el espíritu, aunque en forma-, más
perfectas (cuerpos cristalinos.)
La enseñanza exige sistematización, y la escuela fundada por
S.\ránteno es una escuela catequista. Colocada frente á la neoplató-
nica, última pero brillante luz del paganismo moribundo, y teniendo
por el carácter religioso-revelado de su doctrina que abordar en
primer término los altos problemas de la Teología, procuro, para
atraer á la nueva fe, más hacer resaltar las semejanzas rice exagerar
las diferencias; así las condiciones internas como las externas del
medio científico la llevan á referir y armonizar en lo posible la Reli-
gión y la Filosofía, pensando á aquélla como el complemento nece-
sario de ésta. San Panteno había aprovechado algo de la Moral es-
toica, pero es San Clemente el que, comparando la verdad á una ar-
monía compuesta de diferentes tonos, que todos los filósofos han
alcanzado en parte y ninguno poseído enteramente, intenta bajo la
nueva fe una vasta síntesis de todos los sistemas anteriores, no sin
un predominio muy marcado del de Platón, entendido á la manera
de los neopláticos. Apenas se sabe de la vida del verdadero fundador
de la escuela catequista más que nació en Atenas ó Alejandría á
128

mediados del siglo II, que después de haber frecuentado varias-


esaielas se convirtió al cristianismo, sucediendo en 150 á San Pan-
teno en la dirección de la escuela alejandrina, donde enseñó con gran
aplauso, hasta que la persecución de Septimio Severo le obligó en
202 á refugiarse en la Siria. De sus obras teológico-filosóficas se
conservan, más de algnnos fragmentos, los Stromatos (ocho libros)
colección inmetódica de pensamientos . cristianos y máximas filosófi-
cas, E/ Potiaro;r o (tres libros), tratado de Moral, una Exhorta-
ri los (1(31/17('S y un opúsculo titulado ()ne . rico sera

Ori. ,-enrs, nacido en Alejandría en 185, de padres cristianos, pe-


ro educado en el estudio de las ciencias griegas, aprendió la filosofía
cristiana de San Panteno y San Clemente. Cerrada la escuela de
Alejandría, y faltos los cristianos de enseñanza religiosa acudieron
al jóven maestro, que de tal modo correspondió á su confianza, y
tales conversiones hizo, que el obispo Demetrio le colocó á los.
veinte años en la cátedra de San Panteno. Habiendo ido á la Acaya
á pacificar las iglesias perturbadas por la herejía, su amigo Teodeto
le ordenó; pero Demetrio, que antes le había favorecido, declaró
nula la ordenación, reunió un concilio de Obispos en Egipto y le hi-
zo condenar y lo desterró de Alejandría. Condenado y excomulgado
en un segundo concilio, ni Heraclio ni ,Dionisio, sus amigos, que
sucedieron á Demetrio, cejaron en la persecución, en que hay quien
ha querido ver la lucha entre las iglesias herederas de San Pedro y
San Marcos y el cristianismo platónico oriental: lo cierto es que con-
denado en el Occidente, su autoridad creció en el Oriente. Víctima
de la persecución de Decio, resistió valerosamente los tormentos á
los sesenta y nueve años, pero quedó estropeado y murió en Tiro
poco después de puesto en libertad, á los setenta. Sus obras prin-
cipales son el Exaplos, edición de la Biblia en seis volúmenes; sus.
comentarios a la Biblia, en que distingue en el texto sagrado tres.
sentidos, el literal, el alegórico y el anagógico; la Defensa del Cris-
tianismo contra Celso, y el Neri arjón (de los Principios), en que
expone sus concepciones filosóficas.-
Sobre la Escuela catequista de Alejandría, tratan especialmente
Guericke. Hal. Sal. 1524-25 y C. F. W. Hasselbach) (de scliola
quce Alexandrix florent catechetica Steltin 186 y los trabajos de
Matter, J. Simón y E. Vacherot, antes citados.

\„ Entre los padres de la iglesia latina, anteriores al Con-


cilio de Nieva, est{t Arnobio, el que como Minucio Félix,
aunque con forma menos elegante, afirma la unidad de un
— 129 —
Dios eterno contra el politeísmo de los gentiles y procura
demostrar los milagros, especialmente el de la divinidad
de Cristo. Como para San Justino y San Ireneo la esencia
del alma humana es para él un intermedio entre lo divino
y lo material, no tiene más inmortalidad que la de la na-
turaleza, y combate los argumentos platónicos de la pre-
existencia y de la existencia posterior con argumentos teo-
lógico-morales. En la teoría del conocimiento rechaza la
reminiscencia platónica y acepta un empirismo estoico.
Lactando (211.
e en sus escritos teológico-filosóficos la
forma gallarda y la pureza del estilo ciceroniano con un
comprensivo y exacto conocimiento de las cosas; pero sin
embargo, su exposición siempre clara y fácil no es siempre
fundamental ni profunda. Es el primero que en Occidente
ensaya exponer sistemáticamente las teorías cristianas, y I()
hace sobre la base de la Ética)Opone la doctrina de Cristo
á las verdades proclamadas por las religiones politeístas y
por la Filosofía ante-socrática,:combate á estas últimas c ► -
mo falsas y aun cuando afirma que «no hay sabiduría sin
religión ni religión sin sabiduría» concluye «que la ciencia
sólo es de Dios» La unificación de la verdadera ciencia
con la verdadera religión es el fin que se propone en sus
escritos. Combatir el politeísmo, reconocer la unidad de
Dios y la Cristología son para Lactancio los grados d(1
conocimiento religioso. La verdadera virtud se halla en la
verdadera religión, no tiene su fin en sí misma sinc./ en la
santa vida eterna:2',
A • nobio era africano, maestro de retórica, y de sus trescientos
escritos, los contenidos en los dos primeros libros de la colección de
sus obras son apologéticos y los de los cinco tomos restantes polémi-
cos dirigidos unos y otros contra los paganos. El retórico Firml41710
Lactancio fué llamado á la corte de Constantino el Grande para la

9
— 130
educación de su hijo Crispo y murió el año 325. Antes de conver-
tirse al cristianismo fué estoico. Escribió sus «Institutiones divina»
hizo un estracto de ellas «Epítome divinarum institutionum ad Pen-
tadium fratrern, y se conservan de él además: liber de opificio Dei
ad Demetrium; De. ira Dei liber; de mortibus persecutorum liber, y
varios fra(Ymentos....

Despu é s del desarrollo filosófico que se acaba de re-


ferir fué fácil á San Atanasio defender la Unidad real y la
Trinidad sustancial divina contra Arrio que negó al hijo
la consubstanciandad con el padre considerándole corno la
primera criatura de sustancia análoga a la de Dios, creado
de la nada, y en el tiempo por la voluntad divina, y ex-
plicar en el Concilio de Nicea (325 a. de J. C.) que la
transcendencia corresponde al padre, la inmanencia al Es-
píritu Santo y la relación de esencia y de penetración ín-
tima de Dios y del mundo al Verbo.:
Representantes de la dirección de Orígenes son: San
Gregorio de _Niza, su hermano San Basillo el Grande, y el
afamado capadocio San Gregorio Nacianceno. San Grego-
rio de Niza es el primero que después del Concilio de Ni-
cea intenta fundamentar las doctrinas ortodoxas mediante
la razón y la Biblia. Adopta la misma forma que Orígenes,
pero combate expresamente temas como el de la preexis-
tencia del alma humana antes de su unión con el cuerpo,
se ocupa del problema de la Trinidad y del renacimiento
de los hombres á una nueva vida. La doctrina de la Tri-
nidad la considera corno el justo medio entre el Monoteís-
mo judío y el Politeísmo pagano. La cuestión de que sien-
do tres personas divinas no son tres dioses la contesta di-
ciendo que . la palabra Dios se refiere á la esencia y no á •
las personas, Sus investigaciones acerca de las relaciones
entre las esencias y los individuos anticipan algunos pun-
- 131 -

tos de vista del Escolasticismo. El alma humana unida á


un cuerpo, al sobrevivirle, puede participar de la totalidad
de la materia á la que su cuerpo pertenece y el día de la
resurrección se vestirá nuevamente su cuerpo. La libertad
humana es necesaria para aceptar la verdadera y rechazar
las falsas revelaciones. El mal moral es necesario para la
existencia de la libertad sin la que el hombre no sería su-
perior al [Link] justificar ésto cae San Gregorio en el
Maniqueísmo que admite el dualismo del bien y del mal.
Pero como lo malo no tiene ningún lugar, porque toda vo-
luntad está en Dios, aunque existe la pena para la purifi-
cación, todas las criaturas llegarán á salvarse con la dife-
rencia que los buenos se salvarán antes que los malos.
San Basilio el Grande (379) de Cesarea, su amigo San Gre-
gtrrio Nacianceno (390), gran orador, discípulo de San Atanasio, lla-
mado «el Teólogo» por sus _la divinidad del Lo-
gos y San Gregorio Obispo de Niza tuvieron por Orígenes una
gran veneración. San Basilio y San Gregorio Nacianceno hicieron
una Antología de las obras de Orígenes y eran más teólogos que
-filósofos. El que tuvo más importancia filosófica fué San Gregorio
de Niza. ›-

Entre los Padres occidentales sobresale San Agustín,


que, resucitando el platonismo antiguo, ( tsienta la Metafí-
sica cristiana en una base psicológica, y :juntando al ele-
vado sentido de los Padres orientales el sentido práctico
del Occidente, señala el punto culminante de la doctrina
patrística. Toma San Agustín su punto de partida de la
4-ertidumbre de la conciencia en el pensamiento, que está
sobre todo escepticismo, mediante la que halla la distin-
ción entre el alma v el cuerpo,(pues que nada es más pre-
sente al alma que ella misma'')los sentidos no nos engañan
pero no nos enseñan más qu¿ la apariencia de las cosas;
132 —

la verdad reside en las ideas fique el alma encuentra en sí



misma' e s tas verdades dialécticas s son el patrimonio común
del génelfn humano.v la medida de nuestros juicios y re-
presentaciones, per(l)la medida de estas ideas es la unidad.
Dios es la unidad de)todas las ideas Psolutas que el espí-
ritu finito ve en Él, aunque en la médida de sus fuerzas,
y segtbn el esfuerzo de su propia [Link] es el sér
en la acepción más elevada de la palabra i(szynme csse), en
quie51, de (ptie5i y por quién es todo lo que es; (simple, inmu-
table y eterno es el principio ry la ciencias no la subs-
tancia de los 'seres eternamente distintos de Dio *o
en esta vida que en la otra El mundo (como [Link]
(le seres finitos, no puede / ser por '‘y como ah eterna
s(ílo Dios es, es producido de la nada'. creado con arreglo
al prototipo divino. 'Dios nO.,,conoce las cosas porque son,,
sino que las cosas s'Oil porque Dios las conoce. La progre-
sión de las ideas se manifiesta en la escala de jÓs seres cu-
yos grados son, los cuerpos, los s'él-es animados, entre estos
los irracionales y racionales, y entre los últimos los hom-
bres y los ángeles; eI mundo f, i)rma, pues„ oro-anismo•
-
de cuya proporcionalidad resulta:la armonía. 5t exige la.
oposición de lo bello y de lo fed, el bien y d mal; sin
embargo, esta antítesis no es absoluta., 1 todo lo que es, es
bueno por razón de serl mal no es Irás que la privación
del bien. Dios no es, pues, el autor,- del mal, porque es cau-
sa del efecto, no del defectef: 1-L--a presciencia divina no es
la p r edeterminación; no sólo ncialtera la act i vidad de las
criaturas, sino que la presupone y la ma?tiene.\La libertad
en general pertenece á todos los seres que fichen el prin-
cipio de su movimiento? la libertad mora-propi- el hom-
bre es el poder de elegir entre el bien y el mal. sta liber-
- 133 -

tad, sin embargo, no es completa mientras sea posible la


elección; la libertad perfecta es la que el hombre 1 hapo-
seer en la otra vida, la de determinarse por el bienios
es soberanamente libre y no puede hacer el mal. ahom-
bre es libre, pero nada puede sin el auxilio divino, sin la,
/-
gracia que es enteramente gratuita iv puede ser activa (que
obra sin nuestra participación y cccomitante que obra
con ella); sólo mediante su obra santificante obtenemos
la justa remuneracin de nuestros actos

Aurelio Agustino nació en Tagaste (Numidia) en 354. Estudió


grarriática en Tagaste, humanidades en Madarica y Retórica en
Cartago: Maestro de retórica en Cartago, cayó aquí en el error de
los Maniqueos; más adelante fue á Roma, y de aquí á Milán, donde
un sermón de San Ambrosio, la lectura de Platón y las epístolas de
San Pablo le hirieron abjurar de su herejía. Vuelto al África, el pue-
blo, sin su conocimiento, lo eligió sacerdote en nipona. Corno tal
explicó el símbolo de la fe en el concilio de Cartago de 398, y de-
seando Valerio, su Obispo, conservarlo á su lado, lo hizo consagrar
como su coadjutor, muriendo á los sesenta y seis anos durante el
cerco de I-Iipona por los vándalos. Sus obras filosóficas son: Contra
los académicos (3 libros); De la vida feliz, Del orden (2 libros); De
la inmortalidad del alma y De la cuantidad del alma.— Las teológico-
filosóficas: Los soliloquios, El Maestro, Del libre arbitrio (3 libros.
—De las costumbres de la Iglesia, De la verdadera religión, Res-
puesta á 83 cuestiones, Conferencias contra Fortunato, 33 disputas
contra Fausto y los Maniqueos y De la creencia en las cosas que no
se conocen, Contra la Materia (2 libros), Sobre la paciencia (discurso).
—La ciudad de Dios, Las confesiones, De la Naturaleza contra los
• Maniqueos y De la Trinidad. Diferénciase el platonismo de San
Agustín del de los Padres orientales en que aquél es el teológico de
los discípulos de Ammonio Saccas, éste el dialéctico y psicológico
del fundador de la Academia. Partiendo de Platón y presintiendo á
Descartes, dirige su mirada á lo interior («Noli foras ire, in te
z«Psunz reddi in interiore homine habitat veritas») y halla la esencia
del Yo en el pensamiento (Tu, qzti vis te mosca, ¿seis esse te?----Scio.
---¿Unde seis.? Nescio.--;Simplicitem te sentzs anee multz:plicem.'
_Arescio.--¿Moveri te scis.' Nescio.—Cogitare te scis?—Scio»), cuya
evidencia resiste á todo escepticismo (Si dubitat, cojitat, si dubi---
— 131 —
tat, scit se nescire„) Nada es más presente al alma que el alma mis-
al conocerse
ma. Non quid quarn anima est se ipsa presentius»),
conoce su substancia. («Qua propter cum se rnens novit substan-
tíam suam novit et cuma de se certa est, de substancia sua cenia
est. »1

La Filosofía patrística de la Iglesia cristiana de Oriente:


intentó en sus últimos tiempos aunar el platonismo y neo-
platonismo con el aristotelismo y el dogma cristiano. Re-
presentan esta dirección Sinesio de Cyrene quien para ex-
presar la procesión de las hipóstasis divinas se vale de
imágenes tomadas de la Teología oriental «Dios produce
su hijo que es el rayo más puro de la Magestad divina, la.
creación es una emanación perpetua, la inteligencia des-
ciende á través de las facultades del alma hasta el abismo>
(le la materia, el alma se escapa á borbotones de la inteli-
gencia como de una fuente inagotable. El alma humana en
sus ardientes deseos se funde con Dios y palpita en el se-
no de su padre.» Nemesio en parte platónico y en parte
aristotélico enseña la preexistencia del alma, la eternidad
del mundo; 'combate otras teorías platónicas y afirma el
libre. arbitrio contra el fatalismo. Eneas de Gaza, por el
contrario, impugna la preexistencia del alma humana y la.
eternidad del mundo. Estas teorías son combatidas en el
siglo VI especialmente por el Obispo de May:lene Zacarías-
Escolástico y el comentador de Aristóteles Juan Filopóit
de Alejandría, el cual convencido de que la existencia
substancial sólo se da verdaderamente en el individuo,
combate el dogma de la Trinidad.--Al tiempo en que las
teorías neoplatónicas se cubrían con el ropaje cristiano,
probablemente á fines del siglo V pertenecen los escritos
que su autor ha señalado como obra de Dionisio Areopa-
gita, uno de los discípulos inmediatos de los Apóstoles. En
— 135
esos escritos se comprende una doctrina, que, en su ma-
yor parte es de Máximo de Bekenner (580-662) profundo
teólogo [Link] Damasceno hace una breve exposici('m
de la Ontología aristotélica, combate las herejías y . siste-.
matiza las doctrinas ortodoxas pretendiendo más que dar
opinión propia unificar los pensamientos de los santos y
de los sabios que le precedieron.
Sinesio de Cyrene nació probablemente entre el 365 y el 370 y
m'tvrió el 430, fué discípulo de la célebre Hipatia á la que siempre
conservó cariño y respeto, aun después de ser Presbítero y Obispo.
En sus escritos en prosa y en parte de sus himnos se muestra neo-
platónico y es considerado como el iniciador de la Mística. Nemesio
fué obispo de Emeso en Fenicia y probablemente, aunque mucho
más moderno, contemporáneo de Sinesio, compuso una obra sobre
la naturaleza del alma. Eneas de Gaza hizo hacia el año 487 su dia-
logo «Teofrasto.»— Juan Damasceno en su libro Fuente del cono-
cimiento» con ayuda de la Ontología y de la Lógica aristotélica hace
una exposición ordenada de las doctrinas de la Iglesia. La autoridad
de este libro fué muy grande en Oriente y en..Occidente y ha influi-
do poderosamente en la filosofía escolástica.

III

FILOSOFÍA ESCOLÁSTICA

Cuando los bárbaros invaden la Europa y destruyen


el Estado romano, la Iglesia, única institución que perma-
nece organizada, porque á su unidad no alcanzan los gol-
pes de la fuerza exterior, tiene que cumplir la misión de
educadora de los nuevos pueblos y por consiguiente la
filosofía toma un carácter dogmático, reduciéndose A com-
pendiar las antiguas enseñanzas, como lo hacen en Italia
&cej o y Casiodoro, San Isidoro en España, en Inglaterra
136
el venerable Beda y Alcuino en la corte Carlovingia,
rl..nAnindolas en. lo que se han llamado las siete artes libe-
rales divididas en el Trivio (Gramática, Lógica, Retórica)
y el Cuadrivio (aritmética, Geometría, Música y Astrono-
mía), con lo que se inicia la Escolástica.

A n n larrzlzo Torcuato Severino,' Boccici nació en Roma en 47o


de un padre que había sido tres veces Cónsul Cónsul él también
bajo Teodorico, ejerció sobre éste la mayor influencia, hasta que,
(iospechando el monarca ostrogodo que los romanos conspiraban
contra le hizo perecer en Pavía con atroces tormentos, después
de seis meses de prisión, en 23 de Octubre de 526. Es honrado co-
mo santo en muchas Iglesias de ltalia/Sus trabajos filosóficos se re-
ducen á traducciones y có ► entarios Organon de Aristóteles, el
tratado de las Categorías,' el de la Interpretación, los Analíticos, los
Tópicos, v los Sofísticos; pero influyeron mucho en la nueva direc-
ción que va á tomar la filosofía por la dificultad de proporc - o arce
los originales y la ignorancia casi universal de la lengua griega. as-
ta la célebre cuestión de los universales es tratada por él or-
phyriun: a rictorino [Link]), aunque sin atreverse á resol-
verla. Su obra genial su tratado De Consolatione, escrito en la
prisión de Pavía..
.¿;:ogLio Casiodoro nació en EsquilacLe en 470. Secre-
tario de Teodoricoñlegó á ser"-bajo sus sucesores Prefecto del Pre-
torio. Entristecido por los reveses de los godos, y cansado de la
política, fundó el Monasterio de Viviers, en el que estableció una
especie de Academia, siendo el primero que obligó á los monjes á
copiar manuscritos. Él mismo compuso muchas obras, entre las que
son las más notables tratado del Alma y su tratado de las Siete
Artes liberales, que tl‘ibto influyó en las escuelas de la Edad Media.
San Isidoro, el doctor de las Esparzas, discípulo de San Leandro
y San Fulgencio, sobre ser corno el alma del Estado y de la litera-
tura visigótica. por su Colección Canónica de la Iglesia Española por
su influencia e' ..el Fuero Juzgo por su fundación de la es vela lis-.
palense y por sus numerosas obras históricas y, filosóficas escribió
como filósofo poco antes de morir (4 Abril 6'6) J ?p us celebra4s Orí-
ó etimologías; enciclopedia portentosa paró su tiempo( que su
discípulo Braulio dividió en veinte libros, De la parte que de
filosofía el cap. XXV lib. II titulado De Isagowis Pozepltvrii está
tomado de Victorino y de Boecio los XXVI, XXVII, XXVII[ y
XXX De Untejeriis, De Periermeni2S, De Sillogismis Dúzlecti-
137 -
eís y De Topicis de Casiodoro y el XXIX De divisione defini-
P-U711 es una abreviación de Marco Victorino y en el libro TÚ los
XXIX, De mundo et ejús nomine, el XXX de forma mundí
y en el XXXIII, De motu ejusdem, no hay tampoco originalidad.
En el libro de las Sentencias ó del Sumo bien es en donde puede
uno formarse idea del sistema teológico filosófico del Doctor hispa-
lense. No consiste el mérito de la enciclopedia isidoriana en la ori-
ginalidad y eso que la interpretación de la categoría de substancia
y accidente p. ej., es más sensata que la de muchos escolásticos ac-
tuales, y que se vislumbra en su filosofía cierta tendencia mística
que hace que su escolasticismo sea un escolasticismo aparte, lo que
se propone es enseñar al mayor número posible de gentes. Es dudoso
,que San Isídoro influyera sobre Veda, seguro que influyó sobre
Alcuino. Además con su Seiztentiarumn libro III ha dado un modelo
que, , copiaron Pedro Lombardo y los que le siguieron.
Treinta y siete años después de la muerte de San,Isidoro, nació
en tib pueblo de la diócesis de Durham el venerable Veda que pasó
su vida en un monasterio hasta su muerte en 735. Como San Isi-
doro, escribe, además de obras teológicas y una historia eclesiástica,
•diferentes tratados sobre aritmética, física, astronomía y geografía:
menos extenso, metódico y exacto que aquél, y menos conocedor
también de la antigüedad clásica, no representa menos en Inglaterra
el papel que el Obispo hispalense había representado en España.
Por último, /Ucuino (Flaco Albino), nacido hacia la misma épo-
a4375) y educado en el monasterio de York, llevado á Francia por
Carlomagno, restaura las escuelas de la Galia y establece otras nue-
vas en los monasterios y en el mismo palacio imperial, recoge y ha-
ce revisar los manuscritos de la literatura latina, COTI -lbate la herejía
de Félix y Elipando, y compone los tratados filosóficos de Racione
.animee, de • Virtutibits et vil/1s y diálogos sobre gramática, retórica
y dialéctica, sín originalidad, pero con regular estilo, hasta que, fallece
de Abad en el monasterio de San Martín de Tours en 804.

La Escolustica ha recibido este nombre de ser h filo-


sofía que se ensefiaba en las escuelas en la Edad AIedia.
Probablemente el término escolstico .rizou;Trzo:.. se to-
m(') de los antiguos romanos, quienes su vez lo recibieron
de los griegos, porque va Teofrastro lo usa como genio
en una carta que escribe su discípulo Fanias. La Esco-
h;.stica es una filosofía esencialmente dogin:dica, cuyo
138
fondo es la religión y su forma la lógica aristotélica.
[Link]'n de la Filosofía escolástica.—Desde el siglo IX al
XIII la filosofía permanece completamente subordinada á
la religión á quien sirve (Escolástica teológica). Si la reli-
gión es la cristiana (Escolástica teológica cristiana), si ma-
hometana (Escolástica musulmana), y sí judía (Escolástica
judáica). En el siglo XIII se intenta unificar la religión
con la filosofía, pasando esta de mera servidora á colpa
riera de la 'Teología (Escolástica filosófica); pero la con-
cordia entre el nominalismo y el realismo desaparece en
el siglo XIV, y se inician las luchas entre la razón y la f¿
(decadencia-de la Escolástica).

Fuentes para la Filosofía escolástica cristiana. Luís Vives-


<,tic causes corruptorum artium» en sus obras, Basilea 1555•
C. D. Bulaens, hist. universis. Parisiensis. Paris /665-75.—
Jc/c. Brucker, hist. crit, philos, t. III Leipzig 1743 p. 709-912. —
-Tenneman y Ritter en sus Historias de la Filosofia. En los tiempos
modernos: _Sart& Haureau de la phílosophie scolastique 2 t. Paris
1850 Alb. Stockl. Gesch. der Philos. des Mittelalters t. I-III 1864-
66.--Jab. Bach, di Dogmen-geschicte des Mettelalters vom cristo-
log. Stand punkte, Viena 1873.—Charles Thurat de l'organisa-
tion de l'eusegnement dans I'dniversité de Paris au mayen-age,
Paris y Besanzon t 850.--Math Schneicl Aristoleles i. d. Scholas-
tik. 1875.—Salvat. Talaino l'Aristotelismo nella storia della filo-
sofia Siena 1882 11. Demble d. Universitaten des Mittelalters 1 t.
Bcrlin 1895.

ESCOLÁSTICA TEOLÓGICA CRISTIANA

El que pasa por iniciador de la escolástica teológica.


cristiana es Juan Escoto o _Eng'-ena. Para él la verdadera
filosofía es la verdadera religión y la verdadera religión la
verdadera filosof ía, : Distingue en el alma tres movimientos:
el de la inteligenc h lira, el de la razón y el de los senti-
— 139 —
dos; por el primero conocemos á Dios en sí; por el se-
gundo como causa y principio; por el tercero mediante
las cosas visibles y finitas El objeto de la ciencia es la
naturaleza que divide en increada y creante, esto es, Dios,
que posee y es fuente de toda vida; creada y creante, las.
causas primeras, por las que Dios realiza su obra; creada
é increante, los seres que componen el universo; é increa-.
da é Mercante, Dios como el fin á que vuelven todas las
cosa(Dios es para él la suprema unidad; simple, y sin em-
bargo, múltiple, porque de su bondad depende todo, des-
de lo más general hasta lo mks particular; géneros, espe-
cies, individuos y propiedad Doctrina que tiene por
base la teoría de las ideas de Platón y que comienza la
célebre cuestién de las Universales, que ha hecho decir
que toda la escolástica es el desenvolvimiento de una frase
de Porfino.
San Anselmo, Arzobispo de C antorbers,-, dice que los,-;
universales existen por sí mismos (ante rem) y los percibi-
mos por una facultad superior á los sentidos, por la razón,
( juez y criterio supremo de todos los conocimientos huma-
nos (ratio qu(e .tq inceps et judex 0111111.11711 debe! esse), lo que
lo lleve) á su famosa prueba ontológica de la existencia (le
Dios: Dios existe por cuanto es la idea más elevada y per-
fecta que podemos concebir (existí/ procul dubio ahquid,
quo majus cogitari non potes!, el izr hile/lec/u el in,q r)„ Dios
es, pues, el Sér de todo sér, el Bien de todo bien „.0toniani
onine quidquid est, per 711111711 aliquid esse necese est. De su
esencia, en su esencia y por su esencia son todas las co-
sa (Ex ipsa sunzina essentia et per zpsam et in osa sunt onz-
nia. Dios saca al mundo de la nada corno al pobre á que
se lace rico; crea al hombre y le ha dacio la razón á fin de
— 140 —
que lo conozca y lo ame para merecer de este modo, des-
puci's de esta vida, el premio ó la condenación eternal Ros-
felino, por el contrario, cree que los universales son meros
nombresfiatirs 7'OCÍS: no podernos conocer más que por
los sentidos, y éstos no nos ofrecen más que individuos,
14) que le llevó ¿I negar la Trinidad: ó no hay mas que un
ó ha y tres; si hay tres son seres distintos separados sin
relación de conexión, fundando así el nominalismo,
el cual lus universales no tienen sino existencia derivada
(le las cosas POS/ TC111. Extremó el realismo su discípulo
nille7 ;no de Ch( pmpeaux, sosteniendo que los universales
son I() esencial, de los que los individuos son meros acci-
dentes...Me/ardo, formando un término medio entre las doc-
trinas anteriores, enseña que los universales no tienen rea-
lidad en sí, sino sólo en nuestra inteligencia, fundando así
el conceptualismoiDaz ,iel de Dillan dedujo del realismo un
racionalismo panteísta ollinia sun/ Deus et Dens es1 °mina,
negando, por consecuencia, los dogmas de la Trinidad y
la Eucaristía.,
luan Escoto ó Erigena, primer filósofo que se menciona en la
escolástica, es de nacionalidad escocesa, pero nació probablemente
en Irlanda; se educó en la Córte de Carlos el Calvo, príncipe muy
instruido é iniciado, merced á los regalos de Miguel el mudo, en
todas las sutilezas de la Teología bizantina. Escoto conocía el grie-
go y conocía bien los teólogos griegos Orígenes, San Gregorio de
Niza, San Gregorio Nacianceno, y, sobre todo, el falso Dionisio,
cuyas obras tradujo. No es un mero traductor, es un gran intérprete
de la teologia helénica. La aplicación que hizo Escoto de sus teorías
teológicas á muchos dogmas, y muchas de las que sostiene en su
libro «División de la Naturaleza,» excitaron en la Iglesia de Occi-
dente una profunda antípatia y una casi universal repugnancia. Por
la teoría de la predestinación, en que exagera las ideas de San
Agustín, fué condenado el libro de Escoto en los Concilios de Va-
lencia y Langres en 855 y 959.)
Cuestión de los universale1:—Porfirio en la introducción á las
- 141 ----
obras de Aristóteles, al tratar los conceptos género, diferencia, es-
pecie, propiedad y accidente, se pregunta si tienen realidad ó si son
meras palabras, y fórmulas estas tres preguntas; los géneros y las
especies (ó sea los universales) tienen existencia substancial ó la
tienen sólo en nuestro entendimiento; si tienen existencia real son
substancias corpóreas é incorpóreas; y Si son aparte de los objetos.
perceptibles por los sentidos ó están en los mismos objetos, propo-
niéndolas como una cuestión muy difícil, que debe resolverse. A.
resolverla se dirigieron todos los escolásticos de la Edad Media,.
dividiéndose en este respecto en realistas los que entienden que-
los universales tienen realidad independiente de los objetos, y en
nominalistas los que suponen que sean meras palabras (flatus vocis)-
sin realidad en sí mismos. Los principales representantes de estas
direcciones, las fórmulas que las caracterizan y 1 os intermedios que
se inventan, figuran en el siguiente esquemma:

NOMINALISMO REALISMO

Roscelino San Anselmo


(universalia post rem) (Uníversalia ante rem)
Abelaz do
Universalia in re
Sto. TOMdS de Aquino Duras Escoto
/---Universalia ante in Dei intellectu) Universalia in Dei
post in re ,riitellectu, sed in re accidenta-
liter.
Guillermo de Ocanzpo U/altero
renovador del nominalismo Enemigo de Ocampo
Francisco Sudrez
en potencia en las cosas en acto en el entendimiento.

Nació San Anselmo en Aosta en 1033. Discípulo y sucesor del


ilustre Sanfranco en la abadía de Bec, lo fué más tarde del mismo
en el arzobispado de Cantorbery, donde murió én 1109. Sus prin-
cipales obras filosóficas son el Monologium y el Proslog-ium, es-
critas cuando era abad de Bec, la primera, con un espíritu plató-
nico adquirido en la lectura de San Agustin; en la segunda es donde
se halla la prueba ontológica, combatida ya en su tiempo por Gau-
nillón, monje de Marmontiers, en su libro Pro izzsipiente, á que
142 --
contestó San Anselmo en su Apologético. De la vida de Roscelino
sólo se sabe que era canónigo en Compiegne y se supone que apren-
dió sus doctrinas de un cierto Juan apodado el Sofista. Afirmando
que nada existe en general, sino sólo individualmente, aplicó esta
doctrina á la Trinidad, que fué condenada por el concilio de Sois-
sons en i 902, dando así al nominalismo naciente cierta marca de
herejía. Guillermo de Champeaux, discípulo de Anselmo de Laón,
nació á fines del siglo XI, y fundó una escuela entre cuyos discí-
pulos se contó Abelardo, que poco después se declaró adversario
suyo. Sus doctrinas sólo nos son conocidas por el testimonio sospe-
choso de Abelardo, según el cual enserió primero que «Eamdem es-
sentialiter renz totam sirnul síngulis sois inesse individuis, quo-
rum quidem nulla esset in essentia díversitas, sed sola acciden-
tiunz multitudine varietas-,» y que después modificó esta opinión
diciendo que la identidad de los individuos de un género no viene
de su esencia, porque ésta está en cada individuo, non essentialíter
sed individualiter, sino de ciertos elementos que se hallan en todos
los individuos sin ninguna diferencia (indifferenter.) Discípulo de
los dos filósofos anteriores fué Abelardo, nacido en 1079 cerca de
Nantes. Después de varias vicisitudes provocó á su maestro sobre
la cuestión de los universales, y Guillermo hubo de confesarse ven-
cido. Esto le valió tan inmensa popularidad, que, de todas partes
acudían á escucharlo, llegando á contar en su cátedra cinco mil oyen-
tes, entre ellos el famoso Arnaldo de Brescia. De esta época datan
sus románticos y trágicos amores con Eloísa. Habiendo entrado por
consecuencia de ellos en la abadía de San Díonisio, no tardó en
ceder á las súplicas de sus discípulos, y además de volver á la en-
señanza escribió la Introducción d la Teología, obra que se censuró
no sólo por la novedad de sus doctrinas, sino por haber enseriado
sin pertenecer á ninguna escuela, sine magistro. Denunciado corno
herético fué condenado en el concilio de Poissóns á quemar el libro
por sus propias manos. Absuelto, condenado, vuelto á absolver ter-
mina sus días en un monasterio sumiso á la Iglesia muriendo en
1142. Remussat dice de Abelardo que «fué más original por su
talento que por 'sus ideas» Y Víctor Coussin que «la aplicación
regular y sistemática de la dialéctica á lá teología es quizás el título
histórico más brillante de Abelardo». David de Dinant debió vivir
en la corte pontificia de Inocencio III y se le atribuyen dos escritos:
de toniis hoc est de divinibus, que recuerda el título de la obra de
Er!gena y cuaterni ó cuaternali
— 143

ESCOLÁSTICA MUSULMANA

La necesidang sistematizar las nuevas , doctrinas reli-


giosas y de aplicarlas á las diversas reláCiones de la vida
origina entre los pueblos mahometarios un movimiento
análogo al de la escolástica cristiana. Era preciso ver de
conciliar la unidad simplicísima de Dios con los atributos
divinos, la predestinación con la libertad del hombre. Por
otra parte, el Corán no era reputado sólo como código re-
ligioso, sino que se le consideraba también civil y político
y había que deducir de sus sencillos preceptos todo el de-
recho público y privado. Medios para ocurrir á esta nece-
sidad ofrecieron las traducciones siriacas de las obras de
Aristóteles que los árabes encontraron al derramarse como
conquistadores por el Asia. Formose así una escolástica
musulmana; pero en la que, á diferencia de la cristiana,
tanto por las especiales aptitudes del pueblo arábigo, como
por haber conocido, aunque de segunda mano, la física
aristotélica y las circunstancias que precedieron á la intro-
ducción de la filosofía en la corte de los califas, predomi-•
na la tendencia hacia el estudio de las ciencias naturales
en que los pensadores árabes hicieron notables adelantos,
si bien mezclados con aquellos ensueños tan propios de
la fantasía oriental y de las escuelas místicas en que apren-
dieron.
Desde que cesó el primer entusiasmo que despertó la
nueva doctrina comenzaron las herejías. Los kadritas (de
kadr, poder, libre arbitrio) decían que las cosas son enteras,'
esto es, que ninguna fatalidad influye sobre la voluntad
— 144 —

del honmbre; los fijaba/ üas, por el contrario, que el hom-


bre por sí nada puede y que todas sus acciones son el re-
sultado de una fuerza irresistible (djabar) pero lógica-
mente negaban Dios todos los atributos, haciendo de Él
un ser abstracto sin cualidadesy sin acción. En cambio los
rifailta.s. (de r f zt atributo) tomando á la letra las palabras
del Corán, cayeron en un grosero antropomorfismo. De
todas estas escuelas nacieron los motazales ó disidentes,
que, aunque divididos en muchas sectas, convenían en no-
reconocer en Dios atributos distintos de su esencia y en
proclamar la libertad del hombre y la justicia divina, por
lo que se llamaron axab alacil guallauhid (partidarios de la
justicia y de la unidad.) Sosteniendo además que por las
solas luces de la razón podemos alcanzar todo lo necesario
para salvarnos, pusieron en boga el ilm-el-(alám (ciencia
de la palabra), especie de teología escolástica, que es el
tránsito á la filosofía.
Conocieron los árabes las obras de Aristóteles median-
te los sirios cristianos. Ya en tiempo de Mahoma vivieron
médicos árabes que eran sirios nestorianos y aun los mon-
jes nestorianos tuvieron relaciones con Mahoma; sin em-
bargo, desde la conquista de la Siria y la Persia por los.
mahometanos, desde el advenimiento de las Abasidas es
cuando empieza á introducirse entre los árabes la Medici-
na y la Filosofía. Sirios cristianos traducen los autores
griegos de Medicina y Filosofía, primero al sirio y después
al árabe. Durante el imperio y por encargo de Almamum
(813-833 de J. C.) se traducen por primera vez al árabe
los escritos de Aristóteles bajo la dirección de Juan Ibn-al-
Batrik (médico muy distinguido) traducción que en parte,
hemos recibido y que puede calificarse de muy fiel, pero
- 145 --
de muy poco elegante. El renombrado Honain ishal:,
nestariano que floreció en tiempo de Matawakkilo, dirigi(.")
é
en Bagdad una escuela de int rpretes compuesta de sirios
que sabían griego y árabe y á la que pertenecieron su hijo
Ishak ben Honain y su sobrino Habeisch-el-Asam. Allí
se traducen al sirio y al árabe no sólo las obras de Aristó-
teles, sino muchas de los antiguos aristotélicos (Alejandro
é
de Afrodisia, Temistio) y de los int rpretes del N eoplato-
nismo (como Porfirio y Ammonio) de Galeno y de otros.
En el siglo X se hacen nuevas traducciones (le las obras
de Aristóteles, de Teofrastro, de Alejandro de Afrodisia,
de Temistio, de Siriano, de Ammonio, etc., por sirios cris-
tianos, entre las que son las más importantes las de los
nestorianos Abu Bischr y Mattá, Jalija ben Adié Ira ben
Zara. De estas traducciones se sirvieron Alfarabi, Avicena,
Averroes y otros filósofos. También se traducen la Rept"1-
blica, el Timeo y las Leyes de Platón. Averroes conoció y
comentó en España (i 15o) la República de Platón y las
obras de los neoplatónicos, especialmente las de Proclo-
Discípulos de los médicos sirios y cristianos fueron Alfa-
rabí y Avicena.
Fuentes para la Filosofía arábiga. Auj. Sehrnoldess documen-
ta philosophice arabum, Bou 1836 y Essai sur les ecoles philos(")phi-
ques cher les Árabes, París 1842—Baraisson Mem sur la philos
d'Aristote chez les Árabes, París 1844. S. Munk Melanges de phi-.
losophie juive et arabe, París 1859. Fiedr, Duteríci die Philosophie
des Árabes en X Jahrhundert nach Cbs. Leipzig 1876. Heins.
Steiner, Di Mutaziliten oder Freidenker in Islam. Leipzig 1883.—
Fuentes españolas: Casiri bibliotheca Arabico-hispana, Madrid i7 6o
y las anteriormente citadas como Historias de la Filosofía.
La filosofía arábiga tiene poco (le (..)riginal. Los que la
cultivan son más comentaristas que inventores. 1.-}uedcn
dividirse en filósofos árabes orientales y occidentales.
lo
-146-
¡i //,;. ► (0)s rabe,s- o rien tales .— AA . en di, más matemático, m e-
dico astrónomo que filósofo, tradujo y comentó los es-
critos l(')g. icos de Aristóteles y aun escribió sobre cuestiones
metafísicas. "Warabi une el aristotelismo con la teoría ema-
natista neoplatónico. En Lógica sigue á Aristóteles, pero
en Metafísica se aparta de él. Es notable su demostración
de la existencia de Dios, fundada en el Timeo de Platón y
la Metafísica de Aristóteles, y basada en la distinción de lo
necesario y lo posible. El ser originario produjo corno pri-
mera criatura el intelecto (pero no en el sentido de Ploti-
no, sino en el de Aristóteles y los dogmas religiosos), de
esta inteligencia emana el alma y esta emanación se dirige
á las esferas superiores y á las inferiores. Los hermanos pu-
ros son una sociedad reglamentada, cuyos miembros for-
maron un sistema con los elementos ético-religiosos neo-
plat(.'ftticos, aristotélicos, de Ptolomeo y de Galeno y los de
los libros de la revelación, doctrina que recuerda la de Al-
farabi. Avicena es el príncipe de los médicos y de los esco-
lásticos orientales, aristotélico puro, purifica la doctrina de
Alfarabi ele la mezcla neoplatónica que tenia. En lógica.
sienta el piincipio: «intellectus in formis agit universalita-
tem.» Distingue los géneros en ante res (Entendimiento
divino) in rebus (cosas naturales) post res (entendimiento
humano). En el conocimiento consideralaintentioprima (en
cuanto conocemos las cosas) y la intentío secunda (el cono-
cimiento de nuestro conocimiento de las cosas.) El prin-
cipio de la individuación lo pone en la materia. Y en
el entendimiento humano diferencia el recibido de Dios
del adquirido por la educación. Algazall representa la
reacción del exclusivismo religioso del Mahometismo con-
tra los filósofos. Después de mostrar que éstos se contra
— 147 --
dicen y se refutan mutuamente, los combate en veinte
puntos (diez y seis pertenecientes á la Metafísica y cua-
tro 4 la Física, procurando, sobre todo, destruir el valor
del concepto de causalidad, eje de toda filosofía. Algazel
(lió un golpe de muerte la Filosofía árabe oriental; solo
en España halle quien lo refutura
Alkendi (vivió desde la primera mitad del siglo IX hasta 870).
Se le atribuyen cerca de 200 obras cuyos nombres se encuentran en
la biblioteca de Kasiri, pero todas las de Filosofía se han perdido.
Abzt Nasrllamado Farab' de Farab (donde _nació en el siglo IX)
estudió en Bagdad y se educó bajo la influencia de la secta de lo sufí
de la que luego se emancipó. Murió en Damasco el arlo 590. De
sus obras no nos quedan más que algunos tratados, á saber: su Iheal-
ohtm (catálogo de las ciencias, existente en la biblioteca del Esco-
rial), que trata: primero De scientia n'aguce, segundo De SCl .entil lo-
i,;a', tercero De scientia doctrina' (matemáticas), cuarto De scien-
tia quinto De scientia su tratado De la tendencia
de ., filosofía de Platón y Aristóteles, (perdido) su Al-sima n al fd-
l'hila. (La buena conducta), tratado de moral, y el Illabadi-al-nzaiu-
dat (los principios de todo lo que existe), tratado de Metafísica y Po-
lítica de que se conserva la traducción hebrea. Los hermanos puros
formaron probablemente en la segunda mitad del siglo X una enci-
clopedia compuesta de 5 I secciones en la que comprenden todas las
ciencias en 4 partes: L a la Propedéutica y la Lógica; 2," la Física y
la Antropología; 3. a el alma universal, y zy.' la Teología. La, filosofía
que contiene está formada con elementos neoplatónicos, pitagóri-
cos y especialmente aristotélicos. Avicena (Ibn Sina) nació en la
provincia de Bokhara en 980, estudió teología, filosofía y medicina
y ya en su juventud escribió una enciclopedia científica. Enseñó
medicina y filosofía y escribió sobre todo lo que ha tratado Aris-
tóteles. Compuso más de cien libros. A los ochenta años murió
en Julio de 1007, después de haber llevado una vida muy acci-
dentada. Sus «Cánones> de Medicina se han enseñado hasta bien
entrado el siglo XVIII. Algazel (Al Gbazzali) nació en Tus,
(1059), maestro primero en Bagdad, después en Siria, vivió corno
Sufí muriendo en Altabaron en I I I I. Sus obras filosóficas principa-
les son el Macacid al falasifa (las tendencias de los filósofos) y cl
Thafot al falasifa (Destrución de los filósofos) la primera es pre-
paración de la segunda y en ésta destruye la misma filosofía hacién-
dola depender de la voluntad arbitraria de Dios.
148 —

Filjs'ofos árabes occidentales.—Av empace (Ibn Badchal


combate :t Algazalí y tiende á rehabilitar la especulación
filos(')fica, única que puede conducirnos al conocimiento
de la naturaleza y con el auxilio del cielo al de sí propio y
la unión con el entendimiento activo. Los medios de
alcanzar esto último por la sucesiva negación del elemento
material del conocimiento hasta llegar á las formas ( _1 ) ideas
especulativas, la más elevada de las cuales es el entendi-
miento adquirido, por el cual el hombre se reconoce como
s(sr intelectual, llega á ser entendimiento en acción y se
identifica con el entendimiento activo, se exponían en su
Re;ymen del Solitario, su obra más original, desgraciada-
mente perdida. Sigui(!) sus huellas su discípulo Tofail en
su flar-17)71-Jakdban. (El vivo hijo del vigilante) traducido
al latín con el titulo de Phllosophus autodidactus, en el que
Ela y, nacido sin padre ni madre en una isla desierta, se va
levantando. por la comtemplación de los objetos que le
rodean, de lo sensible v material á lo formal é inteligible,
hasta que, apartándose de todo lo terreno y no dejando
subsistir más que el pensamiento, se encuentra identificado
con Dios, y encontrándose más tarde con un piadoso ana
coreta halla que las verdades filosóficas y las religiosas
son en el fondo absolutamente idénticas. Lo que fué para
la filosofía árabe-oriental Avicena fué para la occidental
Averroes. En Lógica sigue ciegamente á Aristóteles que
consdera como el fundador y el que ha dicho la última
palabra en la ciencia del conocimiento. En la materia, dice,.
existen, en cierto modo, formas que se desarrollan median-
te las superiores y supremamente por la divina. El con-
vencimiento de la existencia de Dios no) ha de fundarse
en autoridades sino en demostración racional. En el co-
-- 149
mentado al libro doce de la Metafísica compara el enten-
dimiento activo en el hombre con el Sol; como el Sol por
su luz produce la visión, así el entendimiento activo pro-
duce el conocimiento. Sostiene que el entendimiento po-
tencial y el entendimiento activo tienen la misma substan-
cia; (es potencial en cuanto recoge las formas, activo en
cuanto las forma). «El entendimiento potencial (según la
tradución de Munk) es una cosa compuesta de la disposi-
.ción que existe en nosotros y de un intelecto que se une
,{1 esta disposición y que en tanto que es y se une, es

un intelecto en potencia, y no llega ¿'t intelecto en acto


mientras no se une it esta disposición.» Averroes, dice.
intellecills materialis 11071 est passivus sed 1. 1127121.01/S . El en-
tendimiento activo ejerce dos acciones sobre el enten-
dimiento pasivo. La primera, en tanto que ésta no ha per-
feccionado su ser, en tanto que no ha pasado inteligen-
cia recibiendo las formas inteligibles; la segunda consiste
en atraer á si el enteudimient o adquirido, que entonces
se borra porque la forma mits fuerte hace desaparecer la.
ints débil; pero esta conjunción no va ir¿ts an de esta
vida, no habiendo nada de eterno inis que el entendi-
miento universal; las nociones generales que de él emanan
son imperecederas en la humanidad, pero nada queda de
ellas en la inteligencia individual que las recibe. La terrible
persecución de los almohades cortó el libre vuelo del pen-
samiento reflexivo de los musulmanes espailoles, pero no
impidió que sus trabajos, mediante las traducciones lie-
aicas de las latinas hechas en Toledo y en Narbona, in-
fluyeran en los pensadores cristianos determinando el mo-
vimiento que se ha llamado escoUtstica filosófica.
Sabemos que la filosofía había penetrado ya en Córdoba en
150
tiempo de Mahomet, quinto sultán omeya. En tiempo de Abde-
rraman III encontramos á Ibn-iliasarria, panteísta, que había estu-
diado en las traducciones de ciertos libros griegos, que los árabes
atribuyen á Empédocles. Acusado de impiedad, tuvo que marchar á,
)riente. Sabemos también que de la espléndida protección que Al-
hakén II dispensó á los literatos, no fueron excluidos los filósofos;
pero Almanzor, á quien se tachaba de serlo, para acallar murmura-
ciones hizo separar por los ulemas más reputados en la gran Biblio-
teca de Alhakén las obras filosóficas y astronómicas, y las quem&
por sus propias manos. La persecución que inició contra los filósofos
no produjo más resultado que el que éstos se ocultaran. Necesitamos
bajar hasta el período de los almoravides para encontrar un pensa-
dor con nombre propio y de ideas conocidas. Éste es el que los esco-
lásticos llaman Avempace, evidente corrupción de Ibn-Badja
I")t.'cr Afokimed beca- rahya), por sobrenombre Ibn-al-Zayeg (el hija
del platero), que nació en Zaragoza á fines del siglo XI, se estableció.
después en Sevilla, y por último pasó al África, muriendo en Fez en.
r3$. Además de algunas obras de medicina y de matemáticas, com-
puso comentarios á muchos tratados de Aristóteles, especialmente.
sobre la Fisica, De la Generación y Corrupción, algunas partes de-
la Meteorología y los libros que siguen á la Historia de los anima
les. Entre los originales que dejó incompletos se cuentan varios tra-
tados de Lógica (existentes en la biblioteca del Escorial), el del Alma
y el del Re;;rimen del Solitario que es el más importante. Cítanse
además como suyos el Tratado de la Conjunción del Entendimiento•
con el Hombre y su Carta de Despedida. Abu-Becr Mohammed ben:
4d -el Melle .1-bn Tofail nació en Wadi-Yasch (Guadix) en los pri-
meros años del siglo XIII, y se hizo célebre corno médico, matemá-
tico, astrónomo, filósofo y poeta. Murió en Marruecos en 1185. De
sus obras no nos queda más que una; sabemos, sí, que escribió de
medicina, Casíri habla de un libro titulado Misterios de la sabiduría
oriental. Discípulo de Ibn--Badja, escribe su celebrada novela filosó-
fica (Leibnitz gustaba mucho de su lectura), Hay-Ibn-Yakdhan (El
vivo hijo del vigilante) traducido al latín con el título de Philosophus
autodidactus. Cuenta Abdel-\Vahid que deseando Abu-Yacub-Yusuf-
encontrar un sabio que le hiciera un análisis claro y razonado de las-
obras de Aristóteles, Tofail, su discípulo le presentó á Averroes. Este
cuyo verdadero nombre es Abu-el-Walid Mohamed Ibn-Alzmed Ibn-
Roschd, nació en Córdoba á principios del siglo XII. Ibn-Roschd
estudió el jik' h ó sea el derecho teológico musulmán; después cursó
la medicina y la filosofía. Hacia el fin de su vida fué confinado á Eli-
sana (Lucena), pero habiendo influido algunos personajes de Sevilla
se le levantó el destierro y fué á Marruecos, donde murió en 1i9S-
- 151

Con razón ha merecido Ibu-Roschd el epíteto de el Comentador,


creía que Aristóteles había llegado al más alto grado de la superio-
ridad humana, á cuyo pensamiento nada importante se podría añadir.
Acerca de él escribió tres especies de comentarios: los comentarios
medios, los grandes comentarios y una especie de resúmenes de su
doctrina, que expone en su propió nombre. Escribió además multi-
tud de tratados particulares, entre los que citaremos la Destrucción
de la Destrucción, en que refuta á Algazali, La refutación de la
división de los seres de Ibn-Sinna, el Tratado del intelecto mate-
rial ó de la posibilidad de la conjunción. Sobre el verdadero senti-
do de los dogmas rel(iosos (existente en árabe en el Escorial), La
concordancia entre la Religión y la Filosofía y el Andlisis de la
Metafísica de Nicolds. La teoría del entendimiento separado pro-
dujo gran sensación entre los escolásticos cristianos. Refutáronla
Alberto Magno, Santo Tomás y Raimundo Lulio, dividiendo á los
aristotélicos en dos campos, hasta el punto de que León X tuvo
que condenar en una bula las doctrinas del filósofo árabe.

ESCOLÁSTICA JUDÁICA

También penetra la Filosofía en la Sinagoga; la k'tbaL


y las doctrinas platónicas y aristotélicas modifican profun-
damente el antiguo pensamiento del pueblo judío. La
bala comprende dos libros, Jerizah (creación) y Sohar (res-
plandor). El Jerizah se consideraba ylt como un libro muy
antiguo en el siglo X, y, sin embargo, debió componerse
h mitad del IX. La doctrina del Sohar es de principios del
siglo XIII; procurando la semejanza con las antiguas teo-
rías judaicas, se inventó por Isaac el ciego, sus discípulos
Esra y Asriel y otros enemigos de Maimonicles, fui': re-
producida en el mismo siglo por un judío español, que pro-
bablemente sería Moisés ben Tolo de León, y completada
después con adiciones y comentarios. La tradición hace
remontar la antigüedad del Jezirah hasta Abrabarn, ó al
menos hasta el Rabí , Akiba, y la del libro del Sobar basta
— 152

Sime("in g en Jocai, discípulo de Akiba. La tradición no se


equivoca enteramente. Las doctrinas fundamentales liaba-
listas es cierto que son muy antiguas, pero en su desen-
n ulvinii(1)to Lan recibido el influjo de las teorías griegas,
especialment e el de las de Platón, acaso el de la filosofía
rcli )sa de los judíos alemanes, y seguramente el de las
neopiatomcas.
1411 pueblo judío, al contacto con civilizaciones extra-
tías, primero con la persa, después con la helénica y ro-
mana, y más tarde con la cristiana y mahometana, des-
pern) su conciencia y procuró ensanchar el exclusivismo
(le si LS creencias religiosas. Jehovah era pensado por el
yul(go como el más espiritual, el supremo, el único que
existía sobre el espacio y el tiempo, sirviéndose para sus
relaciones con el mundo de seres intermedios. Los esenios
aceptan con entusiasmo una teoría de los ángeles muy pa-
recida á la de los persas; en Alejandría la doctrina de los
atributos se mezcla con la teoría de las ideas platónicas y
la del logos estoico, y en los libros de Filon hemos visto
que con el logos y los eones ha penetrado el gnosticismo
entre los judíos. EnJos primeros siglos del Cristianismo se
introduce entre los rabinos un misticismo simbólico, cuyos
antecedentes se encuentran principalmente en dos pasajes
de la Biblia; el de la Historia de Moisés en el primer libro
del Pentateuco y el de la visión del carro celeste (del Mer-
kabah) en las profecías de Ezequiel. En los siglos posterio-
res se formó la gnosis de la kábala, en la que todo, desde
lo más pequefio hasta lo más elevado, proviene de Dios
mediante un proceso gradual de emanaciones.

La kábala, según Ad. Frank, tiene su origen en los libros de la


Biblia y en el influjo de la religión de Zoroastro sobre los judíos',
. 153
.anadiendo que en, la, formación de las doctrinas entran indudable-
nente• elementos platónicos. Munk afirma que los sirios que pro-
fesaban una doctrina medio mística, medio filosófica, aportaron la
_gnosis cristiana para la formación de la kábal. Después han pene-
trado en ella elementos neoplatónicos, sean tomados de los libros
originales ó de traducciones árabes y de la filosofía de Ibn Gebirol.
El libro llamado jezirah contiene los principios de la doctrina de la
divinidad del mundo y de las relaciones de Dios y el inundo. Los
números (sepiroth) y las . letras, elementos de la palabra divina que
están grabados en un aire superior á los límites del mundo fisico é
intelectual, son [Link] del alma del mundo y de toda la creación.—
El Sobar comprende todo un sistema de Metafísica y Teología. El
infinito, en cuanto se distingue de lo finito, es el sér en la entera
concentración consigo, cuyo nombre significa en la Escritura yo soy,
y cuyo símbolo es el punto, la más pequeña de las letras hebraicas,
el iod. De esta unidad indivisible salen paralelamente dos sephirot,
uno activo y masculino y otro pasivo y femenino, de cuya unión
misteriosa nace un tercero; 'de esta trinidad á su vez se originan
otras del modo siguiente: EN-soPH—CORONA--Sabiduría: Inteli-
gencia— CIENCIA— Fuerza, justicia, Grandeza, Gracia—BELLEZA-
Triunfo—FuNDAmENTo.-----REINo. Estos diez sephirot for-
man el hombre ideal ó celeste Adam Kadmón. Como se vé, estas
tres trinidades se reunen en una más elevada, la corona el sér abso-
luto, la belleza el sér ideal, y la monarquía el sér manifestándose en
la Naturaleza: el primero llamado también el anciano de los días, el
segundo el rey, [Link] la reina ó la matrona. Después que Dios
se ha engendrado en algún modo á sí mismo, engendra en forma de
emanación, en grados siempre descendentes, el mundo de la creación
formado por los espíritus puros, el mundo de la formación ocupado
por los cuerpos Celestes y el mundo de la acción, el mundo terrestre.
Los ángeles son los mensajeros ciegos de la voluntad divina como
las fuerzas cósmicas. El hombre es la imagen del hombre celeste:
cada una de las partes de su cuerpo corresponde á una del mundo;
su espíritu es imagen de la trinidad divina y consta de una parte ó
mejor persona superior, asiento de las facultades contemplativas, el
alma, donde reside la voluntad, y otra parte inferior, principio de los
instintos, de las sensaciones y demás fenómenos que se refieren á
la vida animal: la primera es runa emanación directa del Verbo ó el
Edem celeste; la segunda de la belleza, en que se reúnen la miseri-
cordia y la justicia y la vida animal de la monarquía. Reconocen
además en el hombre otro principio, la forma exterior del cuerpo,
semejante á los feruer persas. El hombre es libre, más su libertad es
un misterio impenetrable: si en esta vida no adquiere la conciencia
— 154 —
(le sí y de su origen, comenzará otra y otras hasta que la adquiera. La
Creación es un acto de la bondad de Dios, es una bendición; nadar
por consiguiente, es absolutamente malo ni debe ser maldito para
siempre. Por los Kabalistas posteriores y por los historiadores se.
han formulado estas cuestiones: Los sefiroth se distinguen realmente
de Dios: (como ha pretendido el Rabí Menakem Recanati y moder-
namente H. Joel) ó son momentos de la existencia de Dios, que, só-
lo subjetivamente podemos diferenciar? (como entienden Cordovero y
el Rabí David Abbi Simra) ó Dios está sobre, no fuera sino existien-
do en ellos mismos? (como piensa Frank tomando por base la opi-
nión de Cordovero).
Fuentes para la filosofía judaica.--Sal. Munk, melanges de.
philosophie juive et árabe p. 461-511: Esquisse historique de la
philosophie chez les juív.—D. Kauf man Geschichite des Attribu-
tem lehere in der juclischem Religions-philosopbie d. Mittelalters vou
á Saadja bis Maimuni, G- otha 1877. Mor. Eisler Vorlesungen ub. d.
judischem philosophien d. Mittelalters; la 2. a parte contiene la filosofía
y religión de Maimonides, Wiena 1873, la I. a una exposición del
sistema de Saadja, Bachja, Ibn Esra, Wiena 1876, y la. I. a exposi....
ción de los sistemas de Gersoni de Chasdai Crescas y Josef Albor
Berlín 1884. der Philosophie des Judenthúms 1879. Fuen-
tes espaíZolas.—Rodríg-nez de Castro, Biblioteca Española 1871.
Amador de los Ríos, —Historia social política y religión de los ju-
díos de España y Portugal 3 t. Madrid 1875.

A los primeros teólogos judíos que admiten la filosofía


pertenece la secta de los karaitas (761 de J. C.), los cuales-
exponen sistemáticamente la tradición talmúdica, tornando
por modelo la dogmática árabe. A los karaitas les siguen
los rabinos. El más importante de los rabinos es Saac0-
ben Joseph al Fajumi. Los puntos cardinales de su doc-
trina son: Unidad de Dios con variedad de atributos, sin
variedad de personas; los principales atributos, la vida, la
omnipotencia y la sabiduría; creación del mundo de la
nada, no de una materia preexistente, infalibilidad de la
revelación, libertad de la voluntad, ' y unión de las almas
con sus cuerpos en la resurrección. Aunque la teoría es.
ortodoxa dentro del judaísmo, está algo influida por Ari
— 155 ---
tóteles, bastante par los Matecallemin árabes, y expuesta
en la misma forma que éstos exponían las materias reli-
gioso-filosóficas.
Ibn Gebirol (conocido en la escolástica cristiana con el
nombre de Avicebron) es el primer representante en Es-
paña de la filosofía judía. Sostiene que es necesario que
exista entre el creador y el mundo invisible un sér inter-
medio que los diferencie y los una. Este sér es la voluntad
divina, producida por Dios, y que crea y mueve el mundo.
(En Ibn Gebirol hay pasajes en que parece que esta vo-
luntad es una hipótesis distinta de Dios, otros en que es.
el mismo Dios en cuanto fuerza). Grados de esa voluntad
son la materia y la forma universales, el espíritu del mundo,
y el alma del mundo, de la que salen las almas, vegetal,.
animal y pensante, y por último la naturaleza, que coniti-
tuye el mundo visible. El mundo corpóreo está formado
en vista del espiritual, y todo lo visible tiene su modelo en
lo invisible. Ibn Gibirol argumenta así: todo lo que es sus-
ceptible de subsistir cae bajo el concepto de subsistencia,
por tanto tiene subsistencia; por tanto todo lo susceptible
de subsistir está unido con lo que realmente subsiste; pero
esta unidad no puede darse en la forma, porque la forma
de un objeto mediante su propiedad y diferencia lo sepa-
ra de todo otro objeto; se da por tanto es la materia, y en la
materia en el sentido más general (materia universalis) que
luego se determina como materia corpórea y espiritual,
Como las formas no tienen existencia sino con la materia,
tampoco pueden existir las formas inteligibles sin su ma-
teria correspondiente. Sólo Dios no tiene materia y puede
ser llamado propiamente forma. Bahaja bel jos« en su
obra moral sobre los deberes del corazón, prefiere la ¡no-
— 156
ralidad interna :t la externa legalidad. El poeta fraiá ha
Liwi representa una reacción, en primer término, contra la
filosofía griega V en segundo contra la teología cristiana y
musulmana, y fundándose en la doctrina judaica, explicada
por los rabinos, y en el libro Jourah, que hace remontar al
patriarca Abrallam. Abraham g en David de Toledo intenta
unificar la religión judía con la filosofía aristotélica; cen-
sura duramente las teorías de Gebirol y el tema principal
de la su y a es demostrar la libertad humana.
Mai/non/des. Se propone conciliar la Biblia con la filo-
solía. Para esto modifica y aun combate algunos puntos
del sistema de Aristóteles, y respecto de la primera busca
en la lengua misma el fundamento de sus interpretaciones
aleg ó ricas, porque no hay nada en la ley de Dios que no
teil;ga una razón física, histórica o metafísica. '1 odas las
ciencias tienen por objeto hacernos gozar de la vista de
nuestro Padre y de nuestro Rey; pero entre ellas ocupa el
primer lugar la Metafísica, á la que sigue la Filosofía, en
que incluye la Psicología y por último, las Matemáticas y
la Lógica. En Psicología admite que la inteligencia • es el
ánico principio que sobrevive al organismo, por lo que ex-
plica la resurrección de los cuerpos corno un símbolo. Si
la inteligencia es la parte m á s noble de nuestra naturaleza,
conocer A. Dios y amarle es el fin supremo de la vida; pe-
ro reprueba el ascetismo recordando que la Escritura im-
pone al nazareno una expiación por haber pecado contra
sí mismo; todas nuestras acciones deben ser reguladas de
modo que formen una escala de perfección, apreciando
nuestras necesidades en justa medida, cuyo límite es la
relación al fin supremo y al principio inmortal de nuestra
existencia. Así el sabio debe casarse no por placer, sino
— 157 ----
para conservar por la continuación de nuestra especie el
conocimiento de Dios sobre la tierra. La razón y la ciencia
son la fuente de la verdad y el culto más puro que pode-
mos ofrecer Dios; la Escritura Santa no enseña otra cosa,
pero se sirve de símbolos y de alegorías para llamar la
atención de la generalidad. No hay, sin embargo, término
de comparación posible entre el Creador y la criatura; así
de Dios sabemos no lo que es, sino lo que no es. Negando
la existencia de atributos positivos en Dios, incompatibles
con la esencia simple é indivisa, lo que le lleva hasta ne-
gar la unidad y la existencia, admite en. El atributos nega-
tivos, entre los que comprende no sólo los metafísicos (la
unidad, la infinidad, la eternidad, la inmaterialidad, etc.),
sino los personales, como la conciencia., en la que se iden-
tifican el que entiende y lo entendido. Enseña que el
mundo ha tenido principio, pero no cree que tendrí fin:
supone que el Universo está compuesto de cinco grandes
esferas (la escala de Jacob) que giran alrededor de la tie-
rra; ellas y cada una de las estrellas y planetas ejercen in-
flujo de una mánera particular sobre la tierra; la luna sobre
el agua, el sol sobre el fuego, los planetas sobre el aire, etc.
El mal no es más que una privación; la Providencia divina
no alcanza '-t los individuos más que cuando éstos son
inteligentes y libres; respecto de los demás, obra sólo sobre
las especies, dejando á los individuos entregados á las le-
yes generales de la naturaleza.
En los siglos XIII y XIV la filosofía 'trabe aristotéli-
ca, perseguida por los poderes mahometanos, encuentra
un asilo en los judíos de España y Francia, especialmente
en la Provenza, en la que se traducen los libros de los
árabes al hebreo v se hacen nuevos comentarios. Por los
1 58

judíos se tradujeron (en el siglo VIII y IX) al latín las


traducciones árabes de las obras de Plat()n y las aristote-
licas, y por este camino llego la filosofía peripatkica á co-
n ( wimiento de los escolásticos cristianos, los cuales, hasta
mucho tiempo despw' s s, no tuvieron versiones directas del
(;ríe(;(
Saaoya (892-942) nació en Fajjum en Egipto, fué designado pa-
ra dirigir la Academia de Sora en Babilonia (928), era un afamado
poeta religioso. En 932 escribió su obra maestra de filosofía reli-
giosa, en la que combate á los atomistas, emanatistas, dualistas, Em-
pédocles, los sofistas, los excépticos y la religión cristiana. Salomón
Ibn Giberol, que Munk ha demostrado que es el mismo que el poeta
de este nombre, nació en 1020 ó 102I en Málaga, se educó en Za-
ragoza, figuró como poeta religioso, moralista y filósofo, desde 1035
hasta 107o. Autor en poesía de la «Corona real,» se le atribuyen
varias obras filosóficas; Ja más importante es la «Fons vitae» (Mekor
chajjim) que conocernos por traducciones latinas, una de las que se
conserva en la Biblioteca Colombina de Sevilla. Las fuentes de esa
obra son: los Elementar teologice de Proclo, el pseudo Empédocles,
el pseudo Pitágoras, la falsa Teología de Aristóteles y quizás el libro
de causis. Más que entre los judíos y los árabes influyó la filosofía
de Ibn Gibirol entre los cristianos, especialmente en la dirección
escolástica representada por Duns Escoto. Balzaja en su obra titulada
«Deberes del corazón,» distingue éstos, entre los que cuenta el amor
y fidelidad á Dios, sumisión y consideración á la naturaleza de los
deberes orgánicos, como se distingue la causa del efecto: los prime-
ros son deberes secretos y los segundos públicos. (Algunos Matekalle-
min árabes hacían la misma distinción.) fehuda ha Leví, castellano,
(nació en to8o) es un afamado pileta religioso. En su libro khozarí,
aprovechándose de la conversión del rey de los khozaris, escribe un
diálogo en que este rey conversa con un teólogo cristiano, otro
musulmán y un filósofo aristotélico, que no logran convencerlo,
alcanzando esta victoria un rabino. Abraham ben David de Toledo
escribió el ario ii61 en árabe, además de una obra de astronomía
y de su comentario al Génesis, la obra titulada <La Fé excelsa.»
(Emunah Ramah). Existe un ejemplar manuscrito en árabe con ca-
racteres hebreos en la Biblioteca del Vaticano. 2líaimonides, Moisés
era hijo del Juez Maimón, nació en Córdoba, 30 de Marzo de 1135;
huyó con su padre á causa de la invasión de los almohades á Fez
luego á Palestina y á Egiptó; vivió en el Cairo, donde murió en 13
— 159 —

de Dic. de i 204, dejando un solo hijo que mereció fama de médico


y de teólogo. Las obras de Maimonides pueden clasificarse en mé-
dicas, teológicas y filosóficas. Estas últimas son: un pequeño voca-
bulario'de Lógica, ocho capítulos que sirven de introducción al tra-
tado de Abot y que se llaman vulgarmente «Los ocho capítulos de
Maimonides; » él libro de la ciencia (Sepher-ha-mada), el «Tratado
de la resurrección de los muertos,>, algunas de sus cartas y pasajes
de sus obras talmúdicas, pero principalmente el «More nebouchim»
<Guía de los indecisos), consta de tres partes; en la primera expone
.el sistema de interpretación; la segunda está consagrada á la teodi-
.cea y cosmogonia y la tercera trata del mal, de la Providencia y de
la libertad, é intenta conciliar la Biblia con la Filosofía.

ESCOLÁSTICA FILOSÓFICA

,,,..
El conocimiento de la Metafísica, de la Física, de la
Psicología y de la Ética de Aristóteles, el de los libros
neoplatónicos• y el de los comentadores árabes y hebreos,
mediante la difusión en la Europa cristiana de sus traduc-
ciones hebraicas y latinas, abrió ante la escolástica nuevos
horizontes, que, no sólo ensancharon el círculo de las
ideas hasta comprender en la filosofía las ciencias natura-
les; sino que le dió más amplio sentido, tratándose de con-
ciliar la fe con la razón, el nominalismo con el realismo. Es
una cuestión muy debatida cuando y por qué camino lle-
garon los escolásticos crístianost á conocer, aparte del
Organon, las obras de Aristóteles. Dejando á un lado cues-
tiones críticas s indudable el influi o-s árabe en la escolástica
cristiana, ya Gerberto, luego Papa con el nombre de
Silvestre II lo experimentó en las escuelas mozárabes de
Córdoba ó isidorianas de Cataluna. ` El monje Constantino
Africano que vivía en 1050 é imitaba la ciencia del Oriente,
tradujo en el Monasterio de Montecasino obras de medicina
es pecialmente las de Galeno ó Hipócrates; en 1 wo Abcla
160 —

do de, path() conoce los cursos de los árabes y toma de efic.S.


varias proposiciones de Filosofía natural; en 1150 Juan
1-lispalensis v Domingo Gundisalvo traducen por orden del
Arzobipo de Toledo D. Raimundo, del árabe al latín me-
diante los judíos conversos las obras maestras de Aristó-
teles los libros de Física y Metafísica de Avicena, Algaza-
li y Alfarabí y la ',Fuente de la vida» de. Ibn Gebirol:
Juan Hispalense se le atribuye la traducción de un libro de
un m(':dico y filósofo cristiano, Costa ben Luca (vivió entre
864 y 82 , 3) titulado de dille. rentia hitos et aninur, libro
en que se procuran conciliar los conceptos del alma aris-
totaco y neoplatónico y se intentan explicar las sensacio-
nes frenológicamente y libro, en fin; que ha influido mu-
cho en Alfredo Anglico, Alberto Magno y Rogerio Bacón.
El libro de Cal/sis- que era una colección de proposiciones.
neoplab:micas escritas en árabe, se supone que por un ju-
dío, David, se difundió en 1150 mediante una traducción la-
tina como si fuera una obra de Aristóteles y tuvo un influ-
j o decidido en el método de exposición adoptado por
Alano. La Teología falsamente atribuida á Aristóteles,
que es un compendio de los Enneades de Plotino, hecho
segírn parece por Porfirio y traducido luego al árabe, se
dió á conocer en 1200 por una versión latina como obra
del Estagirita é influyó mucho en la Escolástica:1
Fuentes para la escoldstica filosófica: Horay, Medi oevi biblio--
theca patristica seu euisdem temporis- patrologia ab anno 1216 us-•
que ad concilii Tridentini tempora. Series prima, comprende, todos
los doctores que pertenecieron á la Iglesia latina eu el siglo XIII,
Paris 1879—K. Werner d. Scholastik - des spáterem Mittelalters;
el tomo I comprende á Duns Escoto, el II la escolástica posterior.
á Duns Escoto, y el III los agustinos en la .escolástica de fines de la
EdadMedia, Wiena.1881-83.
— 161 —

Alejandro de Hales es el primer escolástico que ha co-


nocido toda la filosofia de Aristóteles y parte de los co-
mentarios de los filósofos árabes,(y que ha expuesto estos
conocimientos juntamente con la Teología cristiana:)
ha expuesto, sin embargo, las doctrinas filosóficas como
tales, sino que se ha servido de ellas en su «Suma de tea-
logia» como fundamento de los dogmas teológicos.
llermo de Auvernia, Arzobispo de París, defiende la temía
de las ideas platónicas y la sustancialidad del alma huma-
na contra Aristóteles y los árabes aristotélicos, afirmando
.que Cristo como unidad de las ideas es la segunda perso-
na de la Trinidad. Roberto Gretead, Obispo de Lincoln, co-
noce las traducciones directas de las obras de Arist ► deles
y une la doctrina platónica con la aristotélico..,51-/: ,›-nd Es-
coto es más un traductor de Aristóteles que un escritor
original. Vineencio de Reuvais (murió en 1264) es más enci-
clopedista que filósofo, y Alfredo AnAlico era enemigo (le
las ideas que acerca del alma profesaba la Iglesia.
Alejandro de Hules, llamado por su saber «Fuente de las luces,»
era'descendiente de los Condes de Glocester; entró en la orden de
franciscanos, estudió y enseñó en París, donde murió en 1245. Ti-
tula su obra «Suma de Teología,» pero no es el primero que usa
ese título, antes que él lo usaron Roberto de Metum y Estéfano de
Langtón. Guillermo de Auvernia nació en Aurillac, fué maestro de
teología y Obispo, murió en 1249. Roberto Gretead nació en Strod-
brook, se educó en París y Oxford y fué canciller de esta Universi-
dad, muriendo en •1253.,;

Alberto Magno es el primer escolástico que conociendo


todas las obras de Aristóteles y los comentaristas árabes,
sistematiza la filosofía peripatética en el sentido de los dog-
mas de la Iglesia de modo análogo á corno iNlaim6nides
había unido el judaísmo v el Peripato. El platonismo
II
162 —

neoplatonismo que tanto había influido en el período es-


colástico, arterior, lo utiliza, pero lo subordina al aristote-
lismo. Acepta los universales en tres sentidos: corno uni-
versales ante sena en el espíritu de Dios (según la doctrina
neoplatónico agustiniana corno universales in re (según la
teoría de Aristóteles) y como universales post ron en el
entendimiento subjetivo (como imita la existencia de lo
universal , el nominalismo y el conceptualismo). -En la doc-
trina de' la Trinidad distingue el dogma de la teoría filo-
s(.".)fica. Combate con la Iglesia contra Aristóteles la eterni-
dad del mundo. En Psicología sostiene la unión de las fa-
cultades psíquicas superiores con la substancia del cuerpo,
las cuales están en el voy; aristotélico de modo que sólo
adquieren en la tierra no su existencia, sino su actualidad
para la que necesitan de los órganos corpóreos. La Etica
de Alberto está, fundada en el principio del libre albedrío
y o nnbina las virtudes cardinales de los antiguos con las
del cristianismo.
Alberto de Bollstadt (descendiente de los Condes de este nom-
bre, llamado por su mucha ciencia y universal ilustración «Alberto
Magno» y «Doctor universal» nació en el año 1193,',estudió en Padua
Filosofía, Matemáticas y Medicina, 'en 1222 ó 1223 ingresó en la
orden de Dominicos y viviendo en Bolonia se dedicó á la Teología,
enserió Filosofía desde 1225 en Colonia y otros lugares, en París
en 1245, como maestro de Filosofía y-de Teología volvió á Colonia
y falleció el 25 de Noviembre de

La filosofía escolástica llega á su apogeo en el siglo XIII


con Santo Tomás y Duns Escoto. AS'anto Tomás, doctor an-
(gelicus, en su Surnma Theok2, ice y en su suma filosófica
de Fide contra gentes establece la unidad de la ciencia, por
la unidad de su fin, la perfección del hombre, lo que supo-
ne entre sus diversos ramos un principio común,t una
163 --
testad directri que debe corresponder al que se ocupa de
cosas más int¿ igibles, á la Metafísica ó á la Ontología. Los
juicios constan de dos elementos, uno material (los térmi-
nos), otro formal (la relación expresada por la cópula); el
primero se adquiere por la experiencia, el segundo se en-
cuentra en el sugeto (forma? cognoseibilinnz dicuntur esse
cognoscente» pero su fuente primera es la razón divina 'ae-
.cesse es/ ponelY ideas 1.71 mente divina). Con esta distinción se
resuelve la cuestión de los universales. Respecto á la ma-
teria son la reunión de propiedades, y, por consiguiente,
son /valla 4 parte reí, puesto que su materia existe en los
individuos; pero la forma es la universalidad, que sólo se
obtiene por abstracción, y bajo este respecto los universa-
les no son universales á parte reí, sino sólo á parle íniellee-
ins. La existencia de Dios no puede probarse d priori,
puesto que Dios es el principio de todas las cosas, pero
puede probarse d posteriori: primero por la existencia del
movimiento que supone un primer motor, segundo por la
relación de causa á efecto que supone una causa primera,
tercero por la generación y corrupción (le las cosas (su con-
tingencia) que supone un sér necesario, cuarto por la ma-
yor ó menor perfección de los seres mundanos que supo-
nen el sér absolutamente perfecto, y quinto por la tenden-
cia de todas las cosas á un fin común que supone quien
las dirige, sicut sagita a sagitario. Dios, como el sér primero
-v necesario, es. esencialmente simple, inmutable, eterno,
inmenso y unoy Dios está en el mundo como la causa está
en el efecto, luego sólo Dios es; las demás cosas participan
del sér, luego el origen de todas las cosas por Dios, el inun-
do, no puede ser concebido sino naciendo ex nihilo su i,
esto es, por la creación propiamente dicha. No puede pro-
— 164 —
barse si el mundo, es eterno ó ha nacido e el tiempo,.
sobre esto sólo la revelación puede decidir- pero pues qque
no ha sido hecho por el acaso sino por Los es preciso
que eil(i4".JI este la forma t semejanza de la cual ha sido
creado v por consiguiente que sea2 1 la representación de
las divinas perfecciones y como el espejo de la divina
esencia. Dios produce por su inteligencia todas las cosas
porque su inteligencia es su forma es lo universal,
la materia que lo limita, ida s limitación procede de la
materia, pero no de la materia en general sino de la ma-
ieria quanta signata certis dimensionibus./ Los seres mun-
danos se dividen en inmateriales, mated ai les y compuestos.
Los seres inmateriales son exigidos por la misma perfec-
ción del mundo, pues si el efecto n.o puede asimilarse per-
fectamente la causa sino cuando la imita en el modo de
obrar, Dios crea con inteligencia y voluntad, es preciso
que existan seres inteligentes y voluntarios, esto es, inma-
teriales. Los seres materiales concurren á la gerarquía del
universo, según la cual todos los seres se subordinan según
el grado de su perfección. I,os seres compuestos son los
hombres. El hombre se diferencia por su cuerpo de los
dem á s animales:, pero se diferencia todavía mts por su
alma inmortal. La inmortalidad del alma se sigue de su
inmaterialidad, porque una forma pura no puede destruir-
se ni ser destrukla por la aniquilación de una materia; la
inmaterialidad corresponde al intelecto por su propia na-
turaleza, porque una forma adscrita h una materia como,
por ejemplo, el alma de algunos animales, puede perecer;
sólo lo individual, nó lo universal, es un alma completa, ó sea
aquella que, teniendo las facultades inherentes á las subs-
tancias sensitivas, locomotivas, apetitivas y vegetativas,
- 165
posée la propiedad de pensar. El alma no ha existido antes
de este mundo, ni conocer es recordar las ideas vistas en
una vida anterior como pensaba Platón. Tampoco posée
el alma ideas innatas, su pensar proviene de las sensacio-
nes que se unen en la igiagen de las que el entendimiento
activo abstrae las formag,E1 hombre está, obligado hacer
lo que le aparezca como bueno es libre para elegir
los medios que le conduzcan al f El sumo bien, único
que puede satisfacer el infinito anhelo de la voluntad, es
Dios. `Dios es 1 bien y la verdad misma y quiere el -bien
necesariamente) no son las cosas buenas porque Dios quie-
re sino que las) quiere porque son buenas.. La conciencia
obra en el hombre corno leste o declarando 'huestra liber-
tad, como estimulante ó sentido que nos impele al bien, y
como: uez aprobando los hechos buenos y reprobando los
malos) Divide las virtudes en naturales sobrenaturales ó
y
cristianas: las primeras las explica aceptando el sentido
que Platón da á. las cardinales combinado con proposicio-
nes aristotélicas.•Las sobrenaturales cristianas, son: fe,
esperanza y caridad. El poder, en cuanto principio de (
den representa a Dios, en cuanto ejercitado por tales U
cuales individuos la sociedad.

Saz o Tomas de Aquino (Doctor angélico Angel de las Es-


cuelas) hijo de los condes de Landolf, nació ., en ó 1227 en el
castillo d^ Roccasicca en Aquino (Nápoles)9 educado primero por
los monjes de Monte Casino, entró muy joven en Nápoles en la or-
-den de los Dominicos y estudió en París, especialmente bajo la di-
rección de Alberto Magno. Tan poco apegado á los honores dentro
del claustro como fuera, jamás quiso aceptar otro cargo que el de
profesor, enseñando en París, en Colonia, Bolonia, Roma, Nápoles
y otras ciudades. Murió el 7 de Marzo d6._ 1274 en el Convento
Cisterciense de Fossa nuova en Terracina, yendo de camino para el
Concilio de León. Juan XXII lo canonizó el año I 323. Escribió,
— 1.66 —

además de otros tratados menores (sobre la Interpretación, los


Segundos Analíticos, la Metafísica, la Física, el Tratado del Alma,
Moral, el Libro de las Cau-
los Parva Naturali a, la Política, la el Princi-
sas, El .S'jr y la Esencia,-la Naturaleza de la Materia,
pio de Individuación, El Intelecto y lo Intangible, la../Vaturaleza
del accidente, etc.), comentarios sobre Las Sentencias) y las dos
Sumas, que con razón se han llamado una de las tres' maravillas.
del siglo XIII (las otras dos son la Catedral de Colonia y las Par-
tidas del Rey Sabio), en donde principalmente expone su doc-
trin.2(
Discípulos de Santo Toreras.--Entre los inmediatos merecen
mencionarse: E‘gidio de Colonna, agustino, proclamado «Doctor fun-
datissimus>> (1241-136); Prcobo de Viterbo (murió en 1308), y Tomds-
Strassburg- (en 1328), que expuso la doctrina agustiniana al modo
escolástico. Ilermaus Natalis (m. 1323), famoso corno contradictor
del Escotismo. Tornas Bravardine (m. 1349), enemigo acérrima
del Semipelagianismo escotista, y Guillermo Durand (de S. Por-
ciano) f lioctor resolutissimus» (m. 1331), el que después combatid
el tomismo corno en aquel mismo tiempo lo combatieron otros-
muchos escolásticos.

. //rail Duas Escoto. Tendencia semejante í la de San-


to TonE'ts, aunque concediendo valor positivo s la materia,.
en - la que pone el principio de individuación,Tues según
él (PrinÇip. de las cosas, quxst. 7, art. I y sig.)\ la materia
prima, aun despojada de toda forma, la ma iteria mera-
mente potencial y no seyente de Aristóteles; tiene una.
realidad actual, una: existencia positiva y co ,listituye en
cada individuo el sér propiamente dicho, muestra Juan
Duras Escoto (doctor subtilis), que multiplica las distincio-
nes y la terminología escolástica siguiendo las opiniones
contrarias al primero en todas las materias entonces dis-
cutibles. Según él, el objeto de la Filosofía es la investiga-
ción de la esencia, ó mejor de la algoidad (quiddita.․) de
las cosas. Pero de todas las cosas se dan dos eiemplares„
uno increado 6 la idea en la inteligencia divina, O ( ie es su
causa activa (idea in ipsa mente divina causaras rem) y otro
- 16 7 -----
,
cread ¿ el concepto universal ó la especie) formada , en el
espírituIlumano de lo percibido por los lentidos Especies,
sive conceptos universalis formatus ex. re sensibus peicepta ab
in/el/edil creato) . La verdad, que nace de la conformidad
de la cosa coi el ejemplar creado, no es infalible, porque
tanto el objeto de que es abstraído el ejemplar como el
alma misma que lo recibe son mudables. Así, aunque el
ejemplar recibido por los sentidos sea ocasión del conoci-
miento (intelíectus 11011 potes/ babera 7zotitiam simplicium
aCCePaln á sensibus), el verdadero conocimiento se foz mita

en la inteligencia mediante principios inmediatamente evi-


dentes, pues para obtener plena certeza no basta que se-
pamos por la experiencia lo que es, sino_por qué es y por
qué debe ser así. La certeza, depende, pues, de un princi-
pio superior, de la idea divina en nuestra inteligencia (es/
idea divina 'intellectu nostro radio videndi). Pero esta idea
sólo se nos manifiesta de un modo indirecto ( -non h1(//0 di-
recto sed reflexo tanium), el hombre no ve directamente á
Dios, lo ve en sus obras, creadas á imagen de sus ideas,
su espíritu es un espejo donde se reflejan los universales
e hay en las cosas, como éstas son otro espejo donde
se reflejan las ideas que están en Dios. Los universales,
pues, tienen una existencia ontológica en los objetos an-
tes de penetrar en el espíritu humano 0/1177 . cl-salís- [Link] O/S
quia sub ratione non entis, l'Ilie110/111" quia in/elli~
111ovet intellectum). Dios como acto puro es completamente

simple. Tolo lo que no es Dios está compuesto de forma


y materia, aceptando en este punto la doctrina de Avi-
cebron y cálbatiendo la de Santo Tomás; En Psicología
y Ética la proposición fundamental . que 0-t/tía á Escoto e-;
volunias est superior inielleciu. La voluntad domina en todos
— 168 —

los reinos del alma. Entre el objeto y el conocimiento no


existe igualdad excualitas) sino una proportio motivi ad
77107'ill.
En el acto del conocer el alma no es meramente
pasiva -,ino activa. Además de la percepción externa, la que
se produce por S_PCCie,S' 1.1111)TeSSa711 reconoce Escoto un acto
intuitivo del alma Per SPCCIC711 irrziresarrz quam TCfler2071e S112
i»,s•'ir.5 S/Ora Te ert:Prilnii porque el alma no solo conoce sino
que se conoce á sí misma. Las facultades no se distinguen
del alma real sino formal l ente, la voluntad es esencial-
mente libre; buena cuando se conforma y mala cuando se
aparta de la voluntad divina;` y la inmortalidad del alma
no puede demostrarse por la razon [Link] Teología
sostiene cine la existencia de Dios no puede demostrarse
rr /5/7 .07-i sino por la finitud y contingencia del mundo. La

voluntad de Dios,'como libre de toda necesidad,) es la ley


absoluta, las cosas son buenas porque Dios quieke. De la
libc'n-rima y absoluta voluntad de Dios procede la creació n
sin suponer en las criaturas alguna objetiva potencialidad)
antes de la creación las cosas están en Dios como las letras,
que no tienen realidad antes que se escriben.

Juan Duns .Escoto.—El ario y el país en que nació no se sabe


con certeza; se duda entre 1265 y. -1274. y entre71nglaterra, Irlanda y
Escocia. Entró en la orden de Franciscanos que fe maestro y
disputador en Oxford, estuvo en París desde 13 -6-4 y en) Colonia en
1308 donde murió en el mismo ano Unid. l.-rlente -se ha publicado
una edición completa de-las_obras de. Escoto por JáViDunsii, Scote,
doctoris subtilis r óidenis minorunrn opera oninia colleeta, re cognita,
notis et schohs et'confeiltartls Lug'di¿gEl tomo I Logicalia II
[Link] li brosPhys:M .TráCtatus )rin o IV expo-
sitio in 1\telaPh. ‘151tinctionisin quator libro. sententia-
ep
rum [Link]
DisciMus-7/[Link],:fitan de Basalei el cual había ense-
fado antes que Ocampo proposiciones que éste no menciona, Anto-
nio Andrece el »doctor dulciflus, (m. 1325) el «magister abstractio.
----4 6 9-,
num» ó «Doctor iluminatus.» Francisco de Magronis (m. 1325) sus
obras se imprimieron en Venecia 1 . 520; el 1315 debió promulgarse
el Reglamento de la Sorbona para las Disputas en que el defensor
de una tesis desde las 6 de la mariana hasta las 6 de la tarde estaba
precisado á contestar todas las objeciones que le presentaran. Wal-
ter Burlaig de quien se hablará después)

Filósofos contemporáneos de Santo` Tomás y D1171S Escoto.


Merecen especial mencion Enriylle Gandavense que profe,
naba una doctrina platónico-agustiniana y combatía el Aris-
totelismo de Alberto Magno y Santo Tomes; Ricardo de
Illediavilla franciscano, escotista con tendencias tomistas:
Siger de Brabante escotista que señala un. tránsito del es-
cotismo al tomismo; Pedro .Hispano autor de las famosas
Sámulas logicales que fueron el doctrinal de lógica mis
popular en la Edad Media, y Rogerio Bacó?? y Raimundo
Lulio que por ser dos hombres extraordinarios, cada uno
en su género, merecen párrafo apart,¿.
Rop,-erio Bacón, en su Opus majos, defiende contra la
autoridad los fueros de la razón, porque todo hombre in-
dividual es falible, la multitud ignorante, y la antigüedad,
en vez de ser prenda de acierto, es indicio de inexperien-
cia. Así, Aristóteles ha modificado :t Platón, Avicena
Aristóteles. Aunque no sea in(ls Ve en inter é s de la re-
ligión es preciso cultivar todas las ciencias. Cierto, que al-
gunas han sido descuidadas, otras condenadas por los Pa-
dres; pero éstos eran hombres suj et( )s :t'errar y adem:ts su
conducta se explica por las circunstancias. Después de un
gran elogio de las matemáticas, fundado en su aplicación
universal, trata de las ciencias experimentales, en las cua-
les caben dos procedimientos, la experiencia y el razona-
miento, considerando superior la primera; así, se puede
demostrar que el fuego quema, pero esto no impediría
170 —

acercarse a la llama á quien no la hubiera visto. &eón


junta la práctica á la teoría. Muy superior como físico al
iniciador de la filosofía moderna, aunque no dejó de par-
ticipar de los errores astrológicos, alquímicos y nigromán-
ticos propios de su tiempo su desgracia consistió en haber-
,
aparecido cuando la opinión aun no estaba preparada
para la reforma.
Raimwido este la originalidad de este pen-
sador en. su Lógica. Lulio no trajo más novedad al Oiga-
non de Aristóteles, que una novedad externa, el artificio
combinatorio y una especie de notación algebraica para
simplificar los procedimientos. , La originalidad ele Lulio
estil en pensar que lo real corresponde A. lo ideal ',y se fun-
damenta y explica por lo ideal; que las leyes del\,mundo
objetivo son paralelas h las del mundo subjetivo; que la.
idea es entidad realísima, que los términos categóricos ló-
gicos no son abstracciones huecas ó juego(de palabras sino
que ellas son los mismos atributos' del Ser Y las perfecci -
(7)\
nes divinas reflejadas y traducidas en el entendimiento,',
que todo lo que debe ser, es y que {t la antigua Lógicaformat
aristotélica se debe substituir la Lógica realísima, la Dialéc-
tica platónica.

Enrique Gandavense (n. 1 2 1 7, m. 1283), se llamó «Doctor so-


lemne» escribió además de otras obras de teología »Summa questio-
num ordinariurn» París, 1520. Ricardo de Mediavilla 1300).
Sl:ger de Bravante enseñó en la Sorbona, tiene un comentario al
primer analítico y trató varias Cuestiones . lógicas. Pedro Hispano
nació en Lisboa y murió en 1 2 7 7 siendo Papa, Juan. XXI. Sus
Sumulas logicales son muy frecuentes desde 1480 en Colonia
Venecia y Leipzig donde fueron impresas, Pedro Hispano pasa por
autor de los versos bárbaros que sirven para recordar los silogismo
Rogerio Bacón « Doctor admirábilis» es precursor de Bacón de
Verulamio y acaso hubiera hecho la revolución filosófica que éste
- 171 -
hizo á nacer cuando éste nació: Nació en i 2 I 4 en Ichester, estudió
en Oxford.y en París, fué dise pulo de Roberto Grosseterte y del
'fisico Pedro de Mahariscuria; pierteneció á la orden- de franciscanos
y vivió dedicado al estudio de las ciencias naturale4 á las que aplicó
las distinciones escolásticas:\ Su principal litro Opzs majus ,éstá im-
preso en Londres 1773 y erg Venecia 175o.)
Raimundo Lulio que nació.en Palma 'de 'Mallorca/en 1234; es
una personificación de la Edad Media, caballero y frailelibertitio y
asceta, filósofo y teólogo, aventurero y mártir, escandaliza con sus
amoríos, se casa, y á los 30 años se hace franciscano. Creyéndose
con una misión divina aprende árabe, filosofía y teologla. Á los 40
años pnblica el Ars magna funda en Palma un.-convento para en-
señar árabe y el gran arte; Solicita una cruzada,(y una orden militar,
hace viajes á Chipre, África y Armenia, y al fin, á los 8o años ob-
tuvo en Bujia la palma del martirio,. La fecundidad de Raimundo
Lulio es, como todo en este hombre, prodigiosa. El catálogo de sus
obras ocuparía un espacio del que no podemos disponer (hay quien
enumera 300 y quien las eleva á 4000); muchas no son más que re-
producciones, comentarios, retoques ó aplicaciones del método á
casos particulares, :isiendo las más dignas de mención, además del
Ars magna, el Ars generalas, Ars cabbalistica, Ars brevis, Ars in--
ven tiv a y Ars demostrativa. l Ars magna es la determinación á
priori de todas las formas y combinaciones posibles del pensamien-
to, que se representan mediante cuatro cuadros. (En la Metafisica
t, 37, de F. de Castro se explica el mecanismo del Ars magna).
La doctrina de Raimundo Lulio tuvo cátedras en Mallorca, Mont-
pellier, Roma y en la mayoría de las Universidades españolas. Es una
doctrina que ha sido alabada por Leibnitz y que alcanzó muchos pro-
sélitos (Puede , verse Menéndez Pelayo, la Ciencia Española, t. In,
p. 178 y 190).'.;

DECADENCIA DE LA FILOSOFÍA ESCOLÁSTICA

La concordia entre el nominalismo y el realismo :t que


aspiran los sistemas de Santo Tom¿'ts y Escoto desaparece
en el siglo XIV, tra y endo como consecuencia de la diso-
ciación de estos dos elementos la decadencia de la esco-
Itstica, que se acentúa con la lucha que se inicia en las
cuestiones del sacerdocio y el Imperio, entre la razón y la
— 172

Te. Guillermo de Ocam (doctor invencíbilis), discípulo de


Escoto y defensor de los reyes. contra los pontífices, sos-
tiene que es una opinión falsa y absurda concebir lo uni-
versal corno una cosa real fuera del alma (Universa/e non
est res iota nec pars rei), no está en los objetos del mundo
exterior, sin() que es posterior á estos 0/7/1 .7)ersaie post rem),
toda sul)stancia es individual (omni substantia est una Mili/e-
ro el sin,ydarils), la idea no tiene ninguna realidad (idea non
est aliquid rei), ni es la esencia real de Dios (idea non est
real/ler essentia divina), sino que está en El como simple
objeto (le conocimiento; ni hay ideas de especies sino de
individuo ,;, porque 4(3' éstos pueden ser producidos; las
ideas generales son un nombre común ?que' expresa una
intuición del alma, una mira de razón, una palabra (vis
7 , oris). No hay más que seres individuales. No admitiendo

más base de conocimiento que el sensible, deduce lógica-


/
mente. que no se puede demostrar(ni comprender por la
experiencia la inmaterialidad del alma, puede determi-
narse racionalmente la naturaleza divina,)ni el bien depen-
de más que de la arbitraria voluntad de Dios, que puede
transformar á su antojo en injustas las acciones más justas
y santas. En oposición á Ocam, su condiscípulo Gualtero
Rurle4di (docto/7)1(71ms et perspicuus) mantiene que los uni-
versales tienen existencia real porque la naturaleza mira á
la conservación de las especies y no á la de los individuos
porque los apetitos miran á lo general porque el objeto
de las leyes ha de ser algo real; pero ellos tienden al bien
común, luego' lo universal es algo en sí ue los individuos
expresan de 'Modo infinito. Continuó la lucha entre no-
minalistas y realistas, escotistas y omistas hasta que el
j esuíta español Francisco Suárez, de quien nos ocupare-
- 173 -
mos en el subperíodo siguiente decide esta célebre cues
tión diciendo que lo universal --está en potencia en las co-
sas y en acto en el entendimiento, con lo que concluye la
escolástica propiamente dicha.
Gu illermo nacido
de Ocam»m ido en este lugar y muerto el 7 de Abril
de 1347,1era franciscano y discípulo de Escoto, fué maestro en Paris,
intervino en las cuestiones entre Bonifacio VIII y Felipe el Her-
moso. Citado ante la corte de Aviñón en el pontificado de.
Juan XXII, escapa de la condena con la fuga refugiándose en la
corte de Luis de Babiera Irquien le decía «tu me dcliendes gladio,
ego te defundam calamo. ',Sin decidir la cuestión que divide á los
historiadores de la FilosofiaNsobre si Gualtero lizirlezk1/2 (n. en 1 2; r'„
m. en 1337), preceptor de Eduardo III, fué un nominalista ó un rea-
lista, la verdad es que expone argumentos en favor de esta última
doctrina en su Comentario á la Física de Aristóteles y que fué el
temible contradictor de Guillermo de Ocam:.
escolásticos.— luan de Pnriddn, rector de la Uníver-
sidadde París (1327), continúa las doctrinas de Ocam, de quien fué
discípulo, haciendo visible la separación de la filosofía y de la teolo-
gía por su abstención de tratar cuestiones teológicas, y dirigiendo
principalmente sus investigaciones en lógica á dar reglas para encon-
trar términos medios para toda especie de silogismos, y en moral
atacando la libertad de indiferencia é inclinándose- al fatalismo, por-
que ó nos decidimos sin motivo, lo que es absurdo, ó es preciso que
triunfe necesariamente el mayor. El célebre ejemplo que se le atri-
buye del asno que, puesto entre dos piensos iguales de cebada, antes
de elegir se dejó morir de hambre, no se encuentra en sus obras.
Alberto de Saxonia maestro de la Universidad de París (1350-60)
que trata en su Lógica la doctrina de suppositionibus 11 la moderna;
Marcelo de Inghen (m. 1352), enseñó en París y Heidelberg si-
guiendo el nominalismo de Ocám; Nicolds de Oresme(m. 1482), que
tradujo varias obras de Aristóteles al francés y cuyas teorías fueron
muy populares y Gabriel de Biel (m. 1495) llamado el ',último es-
colástico» ocamista y maestro de la Universidad de París que se dis-
tinguió más que por su ciencia por su fidelidad y clara exposición
del nominalismo...
Antes de terminar este último y decadente perío4o de
la e-;•colástica, aparecen un teólogo francés y un médico o
español que parecen adelantarse al Renacimiento científico
— 174 —

que se aproxima. Pedro de Ailly en sus Comentarios las


Sentencias, al tratar la cuestión preliminar acerca de la
posibilidad del conocimiento dice: «yo no me puedo en-
gañar en que yo soy; aceptando la existencia de los ob,
• jetos exteriores puedo equivocarme, porque las sensacio-
nes por la omnipotencia divina pueden darse en mí sin
objeto externo, Dios puede Hacérmelas experimentar aun
aniquilando los objetos.» Raimundo de Sabunde profesor
barcelonés concibe la traza de un libro que sin autoridades
divinas ni humanas ni alegar textos de ningun doctor
llegase á la inteligencia de todos, la Teología natural libro
en el que proclama como fuente de conocer la experien-
cia, pero sobre todo la experiencia de cada cual dentro de
sí mismo «Nulla autem certior cognitio quam per expe-
rientiam, et maxime per experientiam cuyuslibet intra
seipsum.»,
Pedró de Aiyi (n. 135o, m. 1425) Canciller de la Universidad
de París, Cardenal y Obispo de Cambray, segado del Papa y que
presidió la 3." sesión del Concilio de Constanza, acabó por ser el
gran maestro del Colegio de Navarra donde había estudiado en 1425.
—Raimundo de Sabunde. Aunque los franceses nos quieren arre-
batar la gloria de que sea español, el. Sr. Menéndez Pelayo ha pro-
bado la afirmativa en su Ciencia Española t. II p. 283. En el inte-
resantísimo trabajo que dedica á esta cuestión dice que el Liber
creaturarum de Sabunde tuvo un éxito brillante, aunque más
fuera que dentro de las escuelas y que se defundió en abundantes co-
pias por Francia, Italia y Alemania hasta que fué estampado por los
torcúlos de Deventer (1484), Pedro Dorland y Juan Amos Comenio
hicieron sendos extractos del libro de Sabunde, titulados Viola ani-
mce y Oculus fidei, y un caballero gascón lo tradujo en encanta-
dora prosa francesa y tomó pie de él para un más extenso y curioso
ensayo que tituló Apología. En la Biblioteca de Tolosa se guarda
un Necios() códice del libro de Sabunde. Sobre este filósofo ha es-
crito una monografía D. Aquilino Suárez Barcena en la Re y . de
Instrucción Pública 1857.
- 175 ----

IV

EL MISTICISMO FILOSÓFICO

a Filo' fía encerrada en las fórmulas de la Lógica


peripatética, dice Mr. Vachergita en vano y se con-
sume en el problema de los Universales sin comprender
su alcance filosófico» Por eso la filosofía que no cabe den-
tro de los estrechos moldes del formalismo escolástico los
rompe y encama en aquellas almas que aspiraban á la
unión personal con Dios, no sólo con el entendimiento
sino con la unidad de todas sus potencias espirituales y,
se produce ese misticismo filosófico que anuncia al Rena-
cimiento.
La característica del misticismo es la unión del yo Con
Dios en el éxtasis pero adopta formas muy diversas segán
el géryero delos individuos, de los pueblos ó de las tradicio-
nes. (El genio alemán es más amplio y más profundo; el
s
francé más simple, más amigo del sentido comán; el genio
español más real; en Alemania han influido los padres de
la Iglesia griega, en Francia los de la latina, en España
también éstos, pero hemos visto que árabes y judíos im-
portaron el neoplatonismo; por eso misticismo alemán
, es más ideal, más abstracto; el fran ces más experimental,
más sensible",' el español má.. armónico.
En el tiempo se dá primero el misticismo en Francia,
después, casi contemporáneamente en Alemania, ambos
176 —
dentro de la Edad Media, en Espacia, aunque iniciado en
esta época florece con el Renacimiento.
Fuentes para la Filosofía mística.—Para el misticismo alemán
Prey-er, Gesch. d. deutsch. Mystik ins Mittelalters, München 1875.
—A. Schmidt Etudes sur le mysticisme Allemand du XIV siecle
1847. --Pfeiffer, les mystiques allemands du XIV siecle 2 t. Leipzig
1845 á 1857.— Fackerot Histoire de la philosophie de Alexandrie
t. III.--Para el misticismo francés: además de Vacherot, sobre Hugo-
de S. Víctor trata, A. LiebnerLeipzig 1836 Weiss Hugonis de sancto
Victore methedus misticze, París 1839; sobre Ricardo de San Victor
J. G. V, _Enz¿llzardt, Risch. v. S. Vict. Erlangen 1838, sobre San
Buenaventura, W. A. Hallemberg (estudios sobre S. Buenaventura)
Berlín 1862. Ala Essai sur la philosophie de S. Bonaventure
París 1855 y sobre Gerson, Schnudt Ersai sur Jean Gerson, Stras-
burgo [Link] doctrina de Jab. Gersonii mystica París 1838.
--Para el misticismo español Rousselot les Mystiques espagnols
París 1867. El Sr. Malora en varios artículos. Martín Mateos en
artículos publicados en la Revista de la Universidad de Madrid,.
F. de P. Canalg'as «Ensayos Críticos» Madrid 1872, F. de Castro
Castro Cervantes y la Filosofía española, Sevilla 1870. !Menéndez
Pelayo Estudios de Crítica literaria, Madrid 1884. La Ciencia Espa-
ñola t. I, Madrid 1887:, Historia de las ideas estéticas en España
t. 2 V. 2. Madrid 1884:

EL MISTICISMO EN FRANCIA

Bernardo de Cbartres después de haber ensayado con-


ciliar á Platón con Aristóteles ensefía que todo lo exis-
tente es producto de la voluntad divina. Dios engendra la
inteligencia (Noym) y los ejemplares eternos de las cosas,
la Inteligencia engendra el Alma universal (Endelychiam)
la cual produce la naturaleza, madre de todas las formas
individuales. Alani de líes reproduce el platonismo de
Bernardo, aunque menos sistematizado. Pero á pesar de
las analogías que presentan las doctrinas de estos filósofos
con el neoplatonismo, la mística no nace en Francia con
— 177 —

ellas sino con la propagación de los libros del falso S. Dio-


nisi Areopacrita.
Hugo de S. -Victor: Según el Dios h quien entrevemos
en el espejo de nuestra conciencia, es lo mismo que el
hombre, vida, espíritu, sabiduría y sobre todo amor, pero
con la diferencia de lo finito h lo infinito, de lo imperfec-
to á, lo perfecto. El amor es la esencia de la divinidad ' y el
nombre divino por excelencia' La ciencia es el conoci-
miento intimo de uno mismo, resultado de la meditación.
El amor es