Codex Montfortianus, designado como 61(en la numeración
Gregory-Aland) y δ 603 (Soden),1 es un manuscrito griego en
minúsculas del Nuevo Testamento, en papel. Erasmo lo llamó
Codex Britannicus. Está datado a principios del siglo XVI, aunque
una fecha en el siglo XV es posible por razones paleográficas.2 El
manuscrito es famoso por incluir la coma joánica. Tiene notas
marginales.
El códice contiene la totalidad delNuevo Testamento. El texto está
escrito en una columna por página, 21 líneas por página, en 455 hojas
de papel (15.8 cm por 12 cm).3
El texto está dividido de acuerdo con los κεφαλαια (capítulos), cuyos
números se dan al margen, y sus τιτλοι (títulos) en la parte superior de
las páginas. El texto de los Evangelios está dividido de acuerdo con las
más pequeñas Secciones Amonianas, con referencias a los Cánones de
Eusebio.4
Contiene Prolegómenos, tablas de los κεφαλαια (tablas de contenido)
antes de cada libro, y suscripciones al final de cada libro, con números
de στιχοι. Los títulos de los libros sagrados fueron escritos en tinta
roja.4
El orden de los libros: Evangelios, epístolas paulinas, Hechos, epístolas
generales (Santiago, Judas, 1-2 Pedro, 1-3 Juan), y el libro de Apocalipsis.4
El orden de las epístolas generales es idéntico al de la minúscula 326.
En 1 Juan 5:6 tiene la variante textual δι' ὕδατος καὶ αἵματος καὶ
πνεύματος ἁγίου (a través del agua y de la sangre y el Espíritu
Santo) junto con los manuscritos:39,326, 1837.8 Bart Ehrman
identificó esta lectura como una corrupción ortodoxa del texto
Contiene el coma joánica como parte integral del texto. Un facsímil
grabado de la página correspondiente se puede ver en Thomas
Hartwell Horne (1818).An Introduction to the Critical Study and
Knowledge of the Holy Scriptures. Londres: Cadell and Davies. vol.
2.2. p. 118.
La coma joánica (en latín, comma johanneum), también conocida como
coma juanina, paréntesis joánico, cláusula joánica o apócrifo joánico,
es la identificación dada a la cláusula añadida en algunas versiones
bíblicas en los versículos de la Primera epístola de Juan 5:7-8, que podrían
haberla incorporado como una glosa( Una glosa (del Griego Koiné γλώσσα
glossa, que significa 'lengua' -- el órgano -- como también 'lenguaje') es una nota
escrita en los márgenes o entre las líneas de un libro, en la cual se explica el
significado del texto en su idioma original, a veces en otro idioma. Por lo tanto, las
glosas pueden variar en su complejidad y elaboración, desde simples notas al
margen de algunas palabras que un lector puede encontrar oscuras o difíciles,
hasta traducciones completas del texto original y referencias a párrafos similares.)
desde el siglo IV, para luego ser agregada al texto de la epístola en la
Vulgata latina cerca del año 800.
El texto original, según la Biblia de Jerusalén, dice:
Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y
los tres convienen en lo mismo.
1 Juan 5:7-8
Los mismos versículos, con el texto conocido como la coma joánica,
son citados así en la Biblia Reina Valera:
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y
el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan
testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres
concuerdan.
El consenso general es que la coma joánica es una añadidura apócrifa
introducida tardíamente en el texto de 1 Juan 5:7-8, por lo cual no
puede ser atribuida al escritor de esa epístola, y por tanto no pertenece
a la Biblia. Sin embargo, un pequeño sector defiende su uso tradicional,
porque desde su punto de vista, la coma joánica sirve como apoyo para
el dogma de la Santísima Trinidad.
La cláusula joánica figura en la mayoría de las traducciones bíblicas
publicadas desde 1522 hasta la última parte del siglo XIX, debido al uso
generalizado de la tercera edición del Textus Receptus (TR) que fue
elaborado por Erasmo de Róterdam, y fue utilizado como la única
fuente para la traducción en ese periodo (La coma joánica no apareció
en las dos primeras versiones del Textus Receptus de 1516 y 1519).
Casiodoro de Reina señaló en la “Amonestación del intérprete de los
sacros libros al lector” que usó como base textual para el Antiguo
Testamento el texto masorético hebreo, la Veteris et Novi Testamenti
nova translatio (traducción de la Biblia desde el hebreo al latín)
de Sanctes Pagnino y la Biblia de Ferrara.4Reina empleó la Veteris et
Novi Testamenti nova translatio porque “al voto de todos los doctos en
la lengua hebraica es tenida por la más pura que hasta ahora hay”.4
Reina tuvo a la mano la Biblia de Ferrara porque ella daba “la natural y
primera significación de los vocablos hebreos y las diferencias de los
tiempos de los verbos”.4 En cambio, Reina declaró haber seguido poco
la Vulgata por los yerros que según él tenía.5 Para la traducción
del Nuevo Testamento, Reina se basó en el Textus Receptus.6
La Biblia del Oso posee los libros deuterocanónicos. Estaban
agrupados junto a los demás libros del Antiguo Testamento, de acuerdo
al modelo de la Vulgata.
Empleó 25 años en su traducción de la Biblia, Veteris et Novi Testamenti nova translatio, publicada en
1527. y fue la primera en dividir el texto en versículos numerados. Era el llamado «conteo arcaico», dado
que la división se basaba principalmente en «A B C D», que intentaba poder usar como punto de
referencia alguna parte de un capítulo.
Se imprimió en Lyon. Era la primera que se hacía al latín desde la Vulgata de San Jerónimo. Siendo la
segunda nueva traducción de la biblia latina, siendo la Nova Vulgata la tercera
Era una versión muy literal en el texto hebreo, que constituyó un punto de referencia entre
los humanistas de la época y que fue reimpresa varias veces.
Esta traducción fue revisada y anotada por el español Miguel Servet, en 1542.
Esta Biblia, fue y todavía es una pieza hermosa de traducción Biblia y humanista. Hoy día, el tiempo borró
esta Biblia de la mente de los católicos y protestantes, pero es indudablemente es conocida por haber
sido una de las mejores traducciones del antiguo testamento, dado que hacer ese tipo de apego
al hebreo era algo extremadamente difícil, que pocos han podido imitar.
La Biblia de Ferrara es una traducción en judeoespañol (en este caso resulta apropiado decir: en ladino)
del Tanaj. Su primera publicación fue en Ferrara en el año 1553. La traducción fue utilizada por
los sefardíes. Sus traductores eran Abraham Usque, un publicista portugués, y Yom-Tob Athias,2
un tipógrafo de España. La traducción está dedicada a Hércules II de Este, el duque de Ferrara. La Biblia
de Ferrara es una revisión de una traducción que ya estaba presente entre los judíos por muchos años.
Dos ediciones se publicaron. Una está dedicada a Hércules. La otra edición, especialmente publicada
para judíos, está dedicada a Gracia Nasi, una judía portuguesa. En el siglo XVII la Biblia de Ferrara fue
imprimida de nuevo unas veces en Ámsterdam.
El lenguaje de la traducción se acerca más a la sintaxis hebraica que la del judeoespañol de la calle. En
contraste con otras traducciones de esos días en judeoespañol la Biblia de Ferrara no usa el alfabeto
hebreo sino el alfabeto latino con adición de signos diacríticos para reflejar a todos los sonidos. Para
el tetragrámaton los traductores usaron A, de Adonai. Los judíos nunca pronuncian el nombre de Dios
sino que leen otra palabra si se encuentra el nombre de Dios en el texto. La mayoría de las veces
usan Adonai, significando mi Señor.
La Biblia de Ferrara formó una de las fuentes secundarias más importantes de Casiodoro de
Reina durante su traducción de la Biblia en español, la Reina-Valera.3