Al salir de tu trabajo te encuentras que no estaba tu coche donde lo habías aparcado.
En su
lugar, un Zafira, viejo, pero con encanto, conducido por un chico moreno, se detiene junto a ti.
Embelesado por tu mirada, te abre la puerta del coche y te saluda con su sonrisa radiante. Tiene
puesto de fondo Heal the World, de Michael Jackson, durante el camino de vuelta hasta tu casa.
La tensión entre los dos es evidente, hasta que coloca su mano sobre tus piernas… y la diriges
hacia el centro de estas con tus manos. Te mira a los ojos brevemente y ambos sabéis lo que
está a punto de pasar. Mientras conduzco meto mi mano en tus pantalones y dejamos rienda
suelta a nuestra pasión. Te vuelves loca en el camino disfrutando del roce, mientras acompañas
la sesión manoseando tus pechos con fuerza.
Llegamos a tu casa y me invitas a pasar. Saludas brevemente y me diriges hacia tu cuarto con
cierta prisa. Antes de cerrar la puerta ya estamos enganchados el uno al otro en un flamante
beso. Toda la tensión mantenida en el coche explota en una salvaje respuesta sexual entre
besos, caricias y miradas que lo dicen todo.
De repente te das cuenta de lo cansada que estás del día de trabajo, y yo me percato de tu
estado, por lo que te tumbo en la cama cogiéndote en brazos y empiezo a ir más despacio,
acorde a tu ritmo, dándote besos por el rostro muy suaves, bajando por el cuello, en el que notas
mi aliento a la vez que mis dedos recorren otras partes de tu cuerpo mediante caricias y roces.
Me entretengo especialmente en la zona de los pechos, jugando con ellos con mis manos y mi
boca. Los empiezo lamiendo suavemente con la punta de mi lengua, a la vez que los agarro firme
pero suavemente con las manos masajeándolos. Una de mis manos se entretiene en ir bajando
lentamente hacia una zona un tanto más íntima, la cual está a estas alturas ardiendo y
empapada. Introduzco mis dedos poco a poco, mientras retuerces las piernas y encorvas la
espalda de placer. Un mordisquito en los pezones te pone la piel de gallina junto al resto de
sensaciones, y empezamos a sudar por la emoción del momento.
Reúnes las fuerzas que te quedan y decides que quieres participar en este juego tú también, por
lo que me agarras con tu mano cierta parte de mi cuerpo y comienzas a jugar a la vez que yo lo
hago contigo. Notas que está palpitando y que responde a tus movimientos, parece que crece
cada vez más con cada pasada. Pasamos así un rato hasta que esto deja de ser suficiente para
ambos.
Te cojo en brazos con cuidado y nos fundimos en un solo cuerpo. Para que no hagas mucho
esfuerzo tras tu duro día, te levanto y dejo caer manteniendo un baile erótico en el que nuestras
partes más calientes se unen y separan repetidamente envueltas en nuestros propios fluidos
jugosos. Nuestros gemidos forman una melodía erótica que nos abraza mientras juntamos
nuestros labios y nos besamos con fuerza, a la par que introduzco más mi cuerpo en el tuyo con
una potencia animal y salvaje.
Chocamos contra la pared y te dejo caer un poco contra ella, separando un poco nuestros
cuerpos para vernos el uno al otro mientras disfrutamos del sexo. Mi mirada se detiene en tus
ojos, pero no pueden evitar desplazarse a tus pechos turgentes y tu figura divina. Tus ojos
observan esa sonrisa que tanto te gusta, acentuada por la maravilla que yo mismo estoy
mirando, y se desvían al resto de mi cuerpo desnudo. Queremos más y más, y te tiro de espaldas
contra la cama, cogiendo tus caderas desde atrás y dándote embestidas cada vez más fuertes.
Me inclino sobre tu espalda y empiezo a darle mordiscos a la vez que te agarro de un brazo y del
pelo para empujar con más fuerza, con cuidado de no hacerte daño. Ves un vibrador al alcance
de tus manos y aprovechas para ponerlo en tu clítoris a la vez que follamos salvajemente como
nunca en tu vida lo habías hecho igual.
Llegamos al clímax a la vez, notas cómo todos tus músculos se relajan y despiden la carga que
habían acumulado del duro día de trabajo. Caemos juntos en la cama, todavía sudorosos y
desnudos, y nos abrazamos, cayendo dormidos mirándonos el uno al otro tras semejante
esfuerzo y placer vivido juntos momentos antes…