DOCENTE: RODRIGO BONIFAZ
MATERIA: COMERCIO INTERNACIONAL
INTRODUCCIÓN
El Comercio Internacional es aquel que se realiza de manera transfronteriza, es decir, el intercambio de bienes y/o servicios
entre dos actores (empresas, Estados, productores, personas…) que se encuentran en países diferentes.
Ningún país ni sus habitantes pueden producir todo lo que necesitan dentro de su propio territorio. Esto responde a diversas
razones, pueden carecer de los medios técnicos o tecnológicos suficientes o no reunir las condiciones sociales, económicas
o climáticas necesarias para manufacturarlo o ejecutarlo. Por ello, el Comercio Internacional es una actividad humana
necesaria, beneficiosa y supone un importante impulso para las sociedades y, por ende, de sus ciudadanos.
Sin embargo, si estos intercambios no se realizan en términos de equidad y siempre se da prioridad a los intereses de unos
pocos, se convierte en un factor más de empobrecimiento. Así ocurre en la actualidad: los países del Sur se ven excluidos
del sistema de toma de decisiones del sistema comercial y, por tanto, a menudo no obtienen ningún tipo de beneficio de los
intercambios comerciales en los que participan.
ELEMENTOS DEL COMERCIO INTERNACIONAL
En cualquier transacción comercial están implicados un productor y un consumidor, pero esta cadena puede ampliarse con
diversos agentes intermedios. Precisamente, una de las principales características del Comercio Internacional es que el
número de intermediarios crece.
Aparecen empresas para manipular el producto en cada una de sus fases de producción y también para distribuirlo a gran
escala. Además aquí entran en juego otros organismos internacionales reguladores y los propios gobiernos.
De esta forma, en el comercio transfronterizo podemos encontrar, de manera resumida, los siguientes intermediarios, cada
uno de ellos con una función determinada:
Estados: imponen límites a las importaciones y exportaciones e impuestos (aranceles) a las mercancías que entran
o salen de sus fronteras.
Agencias internacionales: regulan los flujos de bienes que se intercambian y, a menudo, interceden ante los Estados
para que se modifiquen los límites de mercancías y los impuestos sobre ellas.
Empresas distribuidoras: suelen ser grandes multinacionales que reparten las mercancías en los mercados de los
países receptores, bien a través de sus propios establecimientos o mediante la venta a pequeños o medianos
comerciantes.
Además, las intervenciones de todas estas entidades están enmarcadas por las normas emitidas por la Organización Mundial
de Comercio (OMC). Uno de los mayores problemas de la OMC es que, en ella, el poder en la toma de decisiones de algunos
países se ve extremadamente limitado frente a otros con más recursos y mayor poder adquisitivo.
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EL PODER DE LAS MULTINACIONALES
Además de la tendencia manifiesta de la OMC por defender los intereses de los países más ricos, su poder de actuación y
decisión frecuentemente se ve mermado por el de otros enormes agentes comerciales: las multinacionales, también
conocidas por el nombre de transnacionales.
¿QUÉ SON? Son empresas presentes en varios países. Cuentan con una sede central en su país de origen, casi siempre
localizadas en Estados Unidos, Europa o Japón, y sucursales en distintos puntos del planeta donde compran materias primas
o elaboran sus productos, habitualmente en países empobrecidos.
¿CÓMO ACTÚAN? Su influencia en el mundo ha crecido enormemente en los últimos años y lo hace cada día. Son
verdaderos gigantes comerciales que dominan todas y cada una de las etapas en la fabricación de un producto: compra de
materias primas, manufactura, distribución y venta al consumidor. Además suelen caracterizarse por el pago de unos sueldos
precarios en los países del Sur y por la explotación descontrolada de recursos naturales, aprovechando en ocasiones el escaso
control que ofrecen los países donde instalan sus sucursales.
¿POR QUÉ SON TAN PODEROSAS? Su presencia en todas las fases de producción permite manejar los precios a su
antojo, produciendo en exceso aquello que quieran abaratar y dejando de vender un artículo para que multiplique su precio.
Además, en muchos casos, fomentan los monopolios en ciertos sectores. Se alían con otras multinacionales o haciéndose
con todas las marcas de un mismo producto, de manera que no dejan al consumidor ninguna alternativa de consumo que no
pase por sus manos.
¿DE QUÉ TRATA LA ECONOMÍA INTERNACIONAL?
La economía internacional utiliza los mismos métodos fundamentales de análisis que las otras ramas de la economía, porque
la motivación y la conducta de los individuos y de las empresas son las mismas, tanto en el comercio internacional como en
las transacciones nacionales. Las tiendas de comida para gourmets de Florida venden café tanto de México como de Hawai;
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la secuencia de acontecimientos que han llevado el café hasta la tienda no es muy distinta, y el café importado ¡ha recorrido
una distancia mucho menor! Sin embargo, la economía internacional implica nuevas y distintas preocupaciones, porque el
comercio internacional y la inversión se llevan a cabo entre naciones independientes. Estados Unidos y México son Estados
soberanos, mientras que Florida y Hawai no lo son. Los envíos de café de México a Florida podrían cesar si el Gobierno
estadounidense impusiera una cuota que limitara las importaciones; el café mexicano podría abaratarse repentinamente para
los compradores estadounidenses si el peso perdiera valor ante el dólar. Ninguno de estos acontecimientos puede ocurrir
dentro de Estados Unidos, donde la Constitución prohíbe restringir el comercio entre estados, y todos los estados utilizan la
misma moneda.
La materia objeto de estudio de la economía internacional consiste, pues, en aquellos temas que se plantean debido a los
problemas específicos de la interacción económica entre países soberanos.
Hay siete temas recurrentes en el estudio de la economía internacional: las ganancias del comercio, los patrones del
comercio, el proteccionismo, la balanza de pagos, la determinación del tipo de cambio, la coordinación internacional de
las políticas y el mercado internacional de capitales.
LAS GANANCIAS DEL COMERCIO
Todo el mundo sabe que cierto comercio internacional es beneficioso: nadie se atrevería a sugerir que Noruega debería
producir sus propias naranjas. Sin embargo, muchas personas son escépticas sobre los beneficios que se pueden lograr
intercambiando productos que un país puede producir por sí mismo. ¿No deberían los estadounidenses comprar bienes
estadounidenses, siempre que fuera posible, para ayudar a mantener puestos de trabajo en Estados Unidos?
Probablemente la reflexión más importante de toda la economía internacional resida en la idea de que existen ganancias del
comercio, es decir, que cuando los países se venden mutuamente bienes y servicios, se produce, casi siempre, un beneficio
mutuo. El conjunto de circunstancias bajo las cuales el comercio internacional es beneficioso es mucho más amplio de lo
que la mayoría de las personas supone. Un error conceptual común es que el comercio es perjudicial si hay grandes
diferencias entre países en cuanto a la productividad o los salarios. Por una parte, los hombres de negocio de los países
menos avanzados desde el punto de vista tecnológico, como la India, suelen mostrarse preocupados por la posibilidad de
que la apertura de sus economías al comercio internacional provocará un desastre porque sus industrias no serán capaces de
competir. Por otra parte, la gente de las naciones avanzadas tecnológicamente, donde los trabajadores ganan unos salarios
elevados, suele temer que el comercio con países menos avanzados y con salarios inferiores reducirá su nivel de vida: un
candidato a la presidencia de Estados Unidos alertó en una ocasión contra un «enorme efecto absorción» si Estados Unidos
alcanzaba un acuerdo de libre comercio con México.
Sin embargo, el primer modelo sobre las causas del comercio demuestra que dos países pueden comerciar con ventajas
mutuas, incluso cuando uno de ellos es más eficiente que el otro en la producción de todos los bienes, y el menos eficiente
sólo puede competir pagando salarios inferiores. También veremos que el comercio aporta beneficios al permitir a los países
exportar bienes cuya producción se realiza con una relativa intensidad de recursos que son abundantes en el país, mientras
que importa aquellos bienes cuya producción requiere una intensidad en la utilización de los recursos que son relativamente
escasos en el país. El comercio internacional también permite la especialización en la producción de gamas de productos
más reducidas, permitiendo a los países obtener mayor eficiencia con la producción a gran escala.
Tampoco quedan limitados los beneficios del comercio a los bienes tangibles: las migraciones internacionales y el
endeudamiento internacional son también formas de comercio que resultan mutuamente beneficiosas: el primero al
intercambiar trabajo por bienes y servicios; el segundo a través del intercambio de bienes presentes por promesas sobre
bienes futuros.
Finalmente, los intercambios internacionales de activos con riesgo, como las acciones y los bonos, pueden también
beneficiar a todos los países, al permitir que cada uno de ellos diversifique su riqueza y reduzca la volatilidad de su renta.
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Estas formas invisibles de comercio producen ganancias tan reales como las del comercio que coloca fruta fresca de América
Latina en los mercados de Toronto en el mes de febrero.
Aunque las naciones suelen ganar con el comercio internacional, es posible que este comercio afecte negativamente a
determinados grupos dentro de las naciones; en otras palabras, el comercio internacional tendrá fuertes efectos sobre la
distribución de la renta. Los efectos del comercio sobre la distribución de la renta constituyen una antigua preocupación de
los teóricos del comercio internacional, que han señalado que:
El comercio internacional puede afectar de forma negativa a los propietarios de los recursos que son «específicos» para las
industrias que compiten con las importaciones si no pueden encontrar empleos alternativos en otras industrias.
El comercio también puede alterar la distribución de la renta entre grandes grupos, como trabajadores y capitalistas.
Estas preocupaciones han pasado de la pizarra al centro del debate político en el mundo real, ya que se ha ido haciendo
evidente que los salarios reales de los trabajadores menos cualificados en Estados Unidos han estado disminuyendo a lo
largo del siglo XX, a medida que el resto del país era cada vez más rico. Muchos comentaristas han atribuido este fenómeno
al creciente comercio internacional, y sobre todo al rápido crecimiento de las exportaciones de bienes manufacturados
provenientes de países con bajos salarios. La valoración de esta observación se ha convertido en una tarea importante para
los economistas internacionales.