TALLER
¿Qué son el centralismo y el federalismo?
El centralismo y el federalismo son dos modelos de organización política que
buscan o bien concentrar todo el poder en una misma entidad única, central, o
bien distribuirlo a lo largo de distintas entidades autónomas y asociadas,
respectivamente.
El centralismo obtiene ese nombre porque propone un centro del poder para una
nación determinada, mientras que el federalismo plantea una federación o
asociación de estados en condición de igualdad.
Ambos modelos tienen sus ventajas y desventajas, sus seguidores y detractores y,
a lo largo de la historia de los países (sobre todo de las jóvenes naciones
latinoamericanas), se enfrentaron numerosas veces llegando incluso a devenir en
conflictos armados. La elección de uno u otro modelo tuvo mucho que ver con los
destinos económicos, sociales y políticos.
Definición
El centralismo (del latín centra, “en un solo lugar”) se define como una doctrina
política que cree en la concentración del poder en un órgano central del Estado,
una autoridad suprema que rige sobre todo el territorio y que dicta las normas
para el reparto de la riqueza, la aprobación de las leyes y todo lo referente al
territorio de la nación.
El federalismo (del latín foedus, “pacto, acuerdo”), en cambio, se define como la
doctrina política que prefiere distribuir el poder, en primera instancia, en una
asociación de estados o provincias dotadas de relativa autonomía en materia
política, económica y legal, que delegan parte de sus competencias en el Estado y
mantienen mucha de su soberanía.
2. Ejemplos
Existen numerosos ejemplos de doctrinas federales y centralistas. Al primer
modelo pertenece la organización político-territorial de los Estados Unidos, en la
que sus distintas provincias albergan estructuras parlamentarias, legales y
judiciales propias, autónomas de las del Estado vecino, y sin embargo juntas
colaboran para regir el destino del país desde un parlamento y un ejecutivo de
alcance nacional.
En cambio, un modelo centralizado es el de Venezuela, en el que todo el poder
reside en el gobierno nacional asentado en la capital, Caracas, y desde donde se
distribuye el presupuesto nacional para las provincias, se dictan las leyes, se
organiza la burocracia e incluso se llega a decretar gobernadores de dichas
provincias.
3. Tipos de centralismo
Existen diversas formas de centralismo:
Centralismo puro. Tiene lugar en estados unitarios, en los que todo el
poder reside en un órgano estatal plenipotenciario.
Con descentralización administrativa. Se trata de un modelo de Estado
centralizado, que sin embargo delega ciertas labores administrativas a
comisiones provinciales, en una jerarquía irrompible cuya cima está en el
centro de poder.
Con descentralización política y administrativa. El modelo más laxo
de centralismo, también llamado “federalismo unitario” constituye un
modelo más o menos federal que sin embargo coincide en la predominancia
del poder central sobre las provincias.
4. Tipos de federalismo
De igual manera, existen formas diversas de aplicación del federalismo:
Federalismo simétrico. Cada territorio o provincia goza de los mismos
poderes y responsabilidades que los demás.
Federalismo asimétrico. Las diversas provincias asumen
responsabilidades y poderes distintos, conforme a su constitución y su lugar
de preponderancia en la nación.
5. Diferencias entre federación y confederación
A menudo se distingue entre la federación y la confederación, a partir de las
siguientes definiciones de cada uno:
Federación. Un único estado compuesto por la asociación de sus distintas
provincias descentralizadas, con un orden jurídico individual y otro nacional,
en el que las unidades no pueden abandonar voluntariamente la federación.
Confederación. Se trata de un conjunto de estados soberanos e
independientes que toma decisiones comunes en asamblea, pudiendo
cualquier estado anular dichos acuerdos en su territorio y separarse de la
confederación si así lo desea.
6. Diferencias entre centralismo y federalismo
Las principales diferencias entre ambos modelos son:
Un ordenamiento jurídico único en el caso del centralismo. El federalismo,
en cambio, dispone de un ordenamiento doble: el propio de cada provincia,
y el federal o global de la nación. Esto permite que dos estados del mismo
país tengan algunas leyes diferentes.
Una burocracia descentralizada en el caso del federalismo, permitiéndole a
cada estado o provincia administrar sus asuntos de modo independiente.
Mientras que en el orden central, todo reside en una jerarquía única que
tiende hacia el centro.
Un manejo independiente del presupuesto provincial: en el caso del
federalismo una parte es destinada al mantenimiento del gobierno central;
en el centralismo es este último quien recibe todo el dinero y luego lo
redistribuye nacionalmente.
7. Ventajas y desventajas del centralismo
La centralización del poder conviene a los países que temen por su disolución o
que prefieren erigir un poder único y fuerte que regule la nación, sobre todo en
casos en que existe mucha desigualdad entre las provincias y se teme que una
provincia rica, por ejemplo, no comparta lo suficiente sus riquezas con las vecinas
más pobres.
El problema de estos modelos centrales es que su implantación genera mucha
fricción en los poderes provinciales y a menudo deriva en modelos de poder más
autoritarios, menos justos, en los que se decide desde muchos kilómetros de
distancia las medidas que deberían beneficiar a los ciudadanos de una provincia
determinada, desconectando así al poder de la realidad inmediata de su pueblo.
8. Ventajas y desventajas del federalismo
El federalismo goza del prestigio de constituir sociedades más democráticas en su
necesidad de conciliación, asamblea y acuerdo permanentes, además de que
respeta las individualidades sociales, religiosas o culturales de las distintas
provincias, algo vital en casos de países multiétnicos o Estados plurinacionales.
Su desventaja estriba en un ordenamiento más laxo, más proclive a la
independencia de alguno de los territorios nacionales y a la existencia de baches
legales entre un ordenamiento y el otro, a partir de las jurisdicciones de las
provincias.
9. Tipos de estado
Dependiendo de si su ordenamiento es centralista o federalista, podremos hablar
de estados centrales, en los que existe un núcleo de poder definido y único; o
estados federales, en los que existe el doble ordenamiento político que hemos ya
explicado.
10. Guerras federales
A menudo se conoce como “guerras federales” o simplemente guerras civiles a los
conflictos armados surgidos en América Latina en torno a la elección del modelo
que regiría las nacientes repúblicas ahora independizadas de España.
Conflictos de esta naturaleza tuvieron lugar en México, Venezuela o Argentina, por
ejemplo, en donde bandos unitarios y federales recurrieron a las armas para
imponer un modelo político por encima del de sus contrincantes.