Introducción al Arte Rupestre
Introducción al Arte Rupestre
Se conoce como arte rupestre a los rastros de actividad humana o imágenes que han sido grabadas o pintadas
sobre superficies rocosas.
En su paso por el mundo, el hombre ha dejado plasmadas en cuevas, piedras y paredes rocosas, innumerables
representaciones de animales, plantas u objetos; escenas de la vida cotidiana, signos y figuraciones geométricas,
etc., obras consideradas entre las más antiguas manifestaciones de su destreza y pensamiento. Antes del
desarrollo de la escritura, las sociedades humanas posiblemente registraban ya, mediante la pintura y el grabado
en piedras, una gran parte de sus vivencias, pensamientos y creencias.
Expresadas de una manera muy sintética, estas manifestaciones son el reflejo de la capacidad intelectual de la
humanidad para abstraer y representar su realidad.
Su denominación como “arte” no significa que se trate de objetos artísticos en los términos y con las finalidades
con que hoy los entendemos desde nuestra cultura occidental. Ésta es sólo una más de las formas como se ha
intentado definir su significado. Lo “rupestre” hace referencia al soporte en que se encuentra (del latín rupe:
roca). Quizás sea más indicado el término manifestaciones rupestres(1), pues la palabra “arte” implica darle un
sentido que no necesariamente coincide con el que le dieron sus ejecutores.
Pintura rupestre de un bisonte en la cueva de Altamira (Santander, España).
Hasta mediados del siglo XIX en Europa, se habían encontrado en algunas cuevas, numerosos objetos
“prehistóricos” elaborados en piedra o hueso con representaciones talladas de animales; pero no fue sino hasta
1879 cuando se descubrieron las primeras pinturas rupestres. Marcelino Sanz de Sautuola, junto con su pequeña
hija María, hallaron en el techo de una cueva en Altamira (Santander, España), un excepcional conjunto de
bisontes multicolores.
A este hallazgo, que fue presentado ante la comunidad científica en 1880, se le negó en un principio su
autenticidad, pues se consideraba que este tipo de representaciones no correspondían con la primitiva capacidad
técnica y mental que, se creía, poseía la sociedad prehistórica. Sin embargo, este panorama cambiaría totalmente
gracias a posteriores hallazgos de otros sitios rupestres en España y Francia. Uno de los principales detractores de
Sautuola, el francés Cartailhac, terminó por aceptar el descubrimiento con la publicación de un artículo titulado
Mea culpa de un escéptico. A partir de entonces, la comunidad científica no ha descansado en la búsqueda y el
estudio de manifestaciones rupestres alrededor del mundo.
El descubrimiento del arte rupestre europeo, representó un gran avance en el estudio del pasado prehistórico, sin
embargo, estas manifestaciones ya eran conocidas desde siglos atrás, y en muchas otras partes del mundo.
¿Qué es un petroglifo?
Se conoce como petroglifo a una imagen que ha sido grabada en la superficies rocosas (del griego petros: piedra
y griphein: grabar).
También conocidas como grabados rupestres, estas manifestaciones fueron elaboradas al sustraer material de la
superficie rocosa con instrumentos de una dureza superior. Para lograrlo, el antiguo ejecutor pudo utilizar
punteros de piedra u otros elementos elaborados específicamente para tal fin, pero no es frecuente hallar
herramientas de este tipo que se puedan asociar con algún sitio rupestre. Lo común, en cambio, ha sido
encontrar fragmentos de roca tallada (lascas) que podrían evidenciar que los instrumentos se realizaban en el
mismo sitio y que no se trataba de objetos muy elaborados, pues su vida útil era muy corta. Es posible que el
instrumento utilizado se destruyera en la acción de grabar y por eso no se puede encontrar hoy en día.
Por medio de diversas técnicas, se lograron plasmar formas que gracias a la permanencia de la roca, aún
podemos apreciar. Algunos petroglifos fueron hechos al picar la superficie con una roca más dura, mediante el
golpeteo constante con otro instrumento auxiliar, a la manera del cincel y el martillo (percusión). Otros fueron
grabados al rayar con el filo de una roca tallada (rayado). La superficie también pudo ser frotada con un
instrumento de piedra y finalmente pulida con la ayuda de arenay agua (abrasión).
Los petroglifos pueden estar grabados muy superficialmente, a manera de pequeños puntos que no se distinguen
sino a poca distancia, hasta los que se conforman por surcos de varios centímetros de profundidad o los que
presentan la excavación de amplias áreas planas. Se puede distinguir una gran variedad de motivos, entre los
cuales podemos destacar: espirales (circulares y cuadradas), círculos concéntricos, hileras de puntos, caras
triangulares, cuadradas y circulares, antropomorfos(2), cuadrados con divisiones interiores, meandros(3), etc.
Estos motivos se encuentran dispuestos y mezclados en complejas composiciones, muchas veces entrelazados o
superpuestos.
Es muy común encontrar pequeños hoyos oradados en las rocas (cúpulas) o líneas resultado del pulimento de
alguna herramienta (afiladores), muchos de ellos son obra humana y aunque para nosotros no parezcan
representar algo, también se consideran en el estudio del arte rupestre, pues son una importante fuente de datos
acerca de la forma de vida de los antiguos habitantes de nuestro territorio.
Las pictografías (del latín pictum: relativo a pintar, y del griego grapho: trazar) son grafismos realizados sobre las
rocas mediante la aplicación de pigmentos.
Mejor conocida como pintura rupestre, esta modalidad de arte rupestre se caracteriza por utilizar en su
preparación sustancias minerales (óxidos de hierro, manganeso, cinabrio, carbón, arcillas), animales (sangre,
huevos, grasas) o vegetales (grasas, colorantes). Diversas mezclas se llevaron a cabo para obtener pigmentos que
van desde el negro hasta el blanco, pasando por una amplia gama de rojos ocre, naranjas y amarillos.
Estos pigmentos se aplicaron con los dedos (pintura dactilar) o con algún instrumento a manera de pincel. En
muchos sitios rupestres es posible reconocer la impronta de los dedos o de la mano completa, lo que sugiere una
aplicación directa del pigmento; pero también se advierten trazos muy finos o, por el contrario, áreas muy
grandes, que debieron ser realizadas con algún instrumento (pinceles o hisopos). También existe un tipo especial
de pintura que se denomina negativa y que se realizó soplando desde la boca el pigmento pulverizado sobre un
objeto (por ejemplo, la mano), dando como resultado una imagen de su contorno.
Pictografía en diversos matices
Pictografía en blanco
de rojo ocre y naranja (Sibaté,
(Tibirita, Colombia).
Colombia).
Pintura con diversos calibres de trazo,
desde muy finos hasta grandes áreas En esta pictografía pudieron
planas. utilizarse combinadamente las
Posiblemente se usaron técnicas dactilar, con instrumento e impronta
diferentesinstrumentos. (La Poma, Soacha, Colombia).
(Mongua, Boyacá, Colombia).
Improntas de dedos (Sutatausa, Detalle del mural de Cerro Colorado, Córdoba,
Colombia). Argentina.
Fotografía de Esteban Acosta Vivas. (ver fuente)
Conjunto de motivos circulares que
alternan el rojo y el negro. Cueva n.° 1 Escena de caza de cérvidos en un panel en la base de
de Punta del Este, Isla de Pinos, un
Cuba. Fotografía de Esteban Maciques abrigo de la quebrada Llamachaqui en Macusani,
Sánchez (ver fuente) Perú.
Fotografía de Rainer Hostnig. (ver fuente)
Las pinturas rupestres han logrado conservarse hasta nuestros días debido a un particular equilibrio entre la
composición del pigmento, la superfície de la roca y el medio ambiente. No sabemos si los que las realizaron
fueron concientes de esta propiedad, es decir, si pretendían trascender su obra en el tiempo; lo que sí sabemos
es que esta afortunada coincidencia de factores nos permite, hoy en día, reconocer en estas obras una expresión
esencial de su pensamiento.
La mayor parte de las pictografías en el mundo son de color rojo, pero también se han encontrado pintadas en
negro, naranja, amarillo y blanco, entre otros. Al igual que los petroglifos, las pinturas se presentan desde aisladas
en motivos individuales hasta entreveradas y superpuestas en complejas composiciones. Algunas veces han sido
trazadas sobre una superficie previamente preparada con una capa de pintura roja o naranja.
Los pigmentos
El arte rupestre es una manifestación cultural común a toda la humanidad, y es posible encontrarlo en
prácticamente toda la faz del planeta. A continuación se reseñan algunos de los sitios de arte rupestre más
conocidos, muchos de ellos declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
EUROPA
El descubrimiento de la cueva de Altamira, a finales del siglo XIX, y más tarde las de El Castillo, Maltravieso, La
Mouthe, Niaux, Font de Gaume, Lascaux, Chauvet, Cosquer y muchas otras más en España y Francia, han puesto
en evidencia la existencia de una importante tradición de arte rupestre de más de 25.000 años de antigüedad.
Con más de 300 cuevas registradas, el arte parietal paleolítico europeo de la región franco-cantábrica se
caracteriza por encontrarse en profundas grutas, y por representar, entre otras formas, animales ya extintos, o
migrados a otras regiones, como mamuts, bisontes, renos, pingüinos, leones y rinocerontes.
Al oriente de la península Ibérica se encuentra un importante conjunto pictográfico denominado “arte levantino”
cuya antigüedad se puede remontar al 8.000 a.C. y que a diferencia del arte parietal paleolítico, suele encontrarse
al aire libre en abrigos de poca profundidad y representando vívidas escenas de la cotidianidad humana de esos
tiempos. Se pueden identificar, de una manera muy esquemática, escenas de caza, trabajo agrícola,
domesticación de animales, combates y danzas.
El fiordo de Alta en Noruega, cerca al Círculo Polar Ártico, conserva evidencias de asentamientos humanos desde
el año 4.200 a.C. hasta el 500 a.C. Cientos de pinturas y grabados han dado claves para el conocimiento del medio
ambiente y las actividades humanas de esta remota región en tiempos milenarios.
Valcamonica, en la planicie lombarda de los alpes Italianos, contiene una de las más grandes colecciones de
petroglifos de los albores de la historia descubiertos hasta ahora, más de 140.000 signos y figuras, grabadas
durante un período de 8.000 años (desde el Neolítico hasta tiempos de la ocupación romana), representan
motivos relacionados con la agricultura, navegación, guerra, ritos, etc.
En el valle de Çoa, en Portugal, se encuentra una importante concentración de rocas grabadas con fauna
(caballos, cérvidos y bovinos) atribuida al paleolítico superior (22.000 a.C.-10.000 a.C.), único en el mundo, este
arte rupestre fue rescatado de hundirse bajo las aguas de una represa en construcción.
AFRICA
El Tassili n’Ajjer es un singular paraje en el desierto del Sahara, al norte de Africa, en donde se encuentran más
de 15.000 pinturas y grabados que registran, en sus representaciones de animales y diversas escenas, los cambios
climáticos, la migración de la fauna y la evolución de vida humana en esta región desde el año 6.000 a.C. hasta los
primeros siglos de nuestra era.
Tassili (Libia).
Transcripción de una pintura que representa a un grupo de arqueros.
El Drakensberg Park en Suráfrica posee la más grande concentración de pinturas rupestres en el sur de Africa.
Localizadas en cuevas y abrigos rocosos, estas pinturas son atribuidas a los grupos nativos San, quienes
posiblemente las realizaron durante un período de 4.000 años. En estos páneles pictóricos se pueden identificar
animales y seres humanos en escenas que representan la vida cotidiana y espiritual de esta cultura.
Drakensberg (Suráfrica).
Detalle de una escena de caza de antílope.
OCEANÍA
El Parque nacional Kakadu en Australia es una excepcional reserva arqueológica y etnológica localizada en el
Territorio del Norte en Australia. Ha sido habitado continuamente desde hace 40.000 años. Las pinturas,
grabados y sitios arqueológicos muestran la destreza y forma de vida de los habitantes de la región, desde los
cazadores-recolectores de tiempos prehistóricos hasta los aborígenes que en la actualidad viven allí, los cuales, y
como parte de una tradición muy antigua, aún siguen elaborando arte rupestre.
Rio Victoria (Territorio del Norte, Australia).
Pictografía denominada “Los hermanos iluminados”.
La Isla de Pascua (Chile) es el asiento de la cultura Rapa Nui. Esta isla polinésica situada en medio del océano
Pacífico, posee un importante conjunto de vestigios arqueológicos entre los que se destacan las grandes
esculturas conocidas como Moai y más de 1.000 sitios con pinturas y petroglifos. Entre los motivos más
característicos se encuentra la representación del hombre-pájaro, mito de gran trascendencia para esta cultura.
ASIA
En la región de Huashan en el sureste de China, se halla el más grande mural con pinturas rupestres en el mundo
(200 m x 40 m). Contiene más de 1.800 figuras, que tienen desde 30 cm hasta 3 m de altura y representan
probablemente a guerreros con espadas, perros y aves. Estas manifestaciones datan de más de 2.000 años.
En la región de Bhimbetka, en la India, se encuentra uno de los más grandes conjuntos de arte rupestre del
continente. Elaborados con pinturas en colores rojo, blanco y verde, que representan la figura humana, animales
y escenas de cacería.
AMÉRICA
La cueva de las manos, en el Río Pinturas (Argentina), posee un excepcional conjunto de arte rupestre, ejecutado
entre el 10.000 a.C. y el 700 d.C. Este sitio toma su nombre de la gran profusión de impresiones negativas y
positivas de manos que posee, aunque también hay representaciones de animales, como el guanaco, especie de
llama muy común en la región, y escenas de caza.
La Sierra de San Francisco en la Baja California (México) fue habitada desde el año 100 a.C hasta el 1.300 d.C por
pueblos que dejaron una de las más excepcionales muestras de pinturas rupestres en el mundo. Notablemente
bien conservadas debido al clima seco y a la difícil accesibilidad al sitio, las pinturas ilustran seres humanos y
especies animales (mamíferos, peces, reptiles y aves), algunas veces en forma monumental, y empleando una
gran variedad de colores y técnicas.
Baja California (México). Pinturas policromas
(rojo, negro y blanco) en la cueva de Las Flechas.
Muchos de los numerosos abrigos rocosos de la Sierra de Capivara (Piauí, Brasil) están decorados con pinturas
rupestres que representan ceremonias, ritos, mitos y escenas de la vida cotidiana. Algunas investigaciones
estiman su antigüedad en más de 12.000 años, lo que representaría un importante testimonio de uno de los más
tempranos vestigios humanos de América del Sur.
Determinar la edad, antigüedad o la posición cronológica de las manifestaciones rupestres es uno de los más
complejos y difíciles objetivos que se plantean en su estudio.
En algunos lugares del mundo se ha intentado conocer la antigüedad del arte rupestre por medio de dataciones
absolutas o relativas) y con la ayuda de sofisticados métodos y procedimientos científicos; aunque es importante
anotar que la mayoría de ellos están en fase experimental y sus resultados son aún motivo de controversia.
Abrigos rocosos del Tequendama, Colombia. Este sitio, que posee pictografías, fue objeto de investigaciones
arqueológicas que evidenciaron la presencia humana desde hace 11.000 años. Sin embargo ninguna de las
ocupaciones del sitio pudieron asociarse con las manifestaciones rupestres.
Por otra parte, existen los llamados métodos de datación estilística, los cuales suponen que un conjunto de
figuras pertenecen a un período y grupo humano específico y que por tanto las diferencias entre estilos de figuras
indican períodos de elaboración distintos. Contrario a esto, hoy se sabe que las diferencias entre conjuntos de
figuras con un estilo(4) similar se pueden deber a múltiples factores tales como diferencias sociales, diferencias
entre artistas, contextos de elaboración y distintas intencionalidades; razón por la cual las diferencias entre estilo,
aún en el mejor de los casos en que pueden diferenciarse, no pueden ser usadas como método de datación
seguro.
Entre los métodos científicos que actualmente se implementan están: Espectrometría por
acelerador de masas (AMS) / Cation-radio/ Espectrometría Infraroja/ Análisis de Micro erosión /
Emisión de rayos X de proton-inducido / Radio-carbono/ Microscopía electrónica/ Difracción de
rayos X.
Lastimosamente en la mayoría de los casos, de todo el proceso y contexto que rodea la elaboración del arte
rupestre sólo queda el resultado (las pinturas o los grabados). Al igual que con la datación, es muy difícil
determinar quién o que sociedad hizo las pinturas o petroglifos, cuántas personas intervinieron en la elaboración
de un mural, cuánto tiempo demoraron haciéndolo y si ello se hizo como un acto público o privado.
En general, los investigadores tienden a pensar que la elaboración del arte rupestre fue un asunto público,
probablemente en eventos de carácter ritual, y presididos por figuras tales como sacerdotes o chamanes, quienes
serían los mismos “artistas”. También se supone que los sitios eran posteriormente visitados y convertidos en
lugares de enseñanza y transmisión de determinados conocimientos tales como la caza y el diálogo con los
animales; razón por la cual también podían ser lugares de iniciación.
Río Farfacá, Boyacá. En este mural de la vereda Tras el alto (Tunja-Motavita), se han
identificado
nueve pares de improntas de manos que parecen corresponder a dos individuos adultos
diferenciados.
Fotografía de Andrea Martínez y Catalina Bateman.
Similitudes iconográficas
Detalles de un textil
Gámeza (Boyacá)
Belén (Boyacá)
Corrales (Boyacá)
Detalles del diseño en cerámica.
-Según Triana-
(Cundinamarca y Boyacá)
ORFEBRERÍA
Gámeza (Boyacá)
Ramiriquí (Boyacá)
Pectoral Duitama (Boyacá)
El “animal encorvado. Diversas versiones de lo que parece ser un mismo patrón de diseño
derivado de la representación de un animal encorvado. Son comunes a estos diseños el “lomo”, S
representado por el vértice superior; la “cabeza” y la “cola” a manera de apéndices que se
desprenden del lomo; y las “patas” que soportan toda la estructura. Presente en diversos
objetos arqueológicos hallados en el altiplano cundiboyacense y en su mayoría atribuidos a la
cultura Muisca, a excepción del arte rupestre que no tiene asignación cultural ni cronológica
definida.
Sobre las razones para realizar arte rupestre, se han esbozado diversas explicaciones que van desde la
elaboración por simple ocio y fantasía por parte de pueblos primitivos o “poco evolucionados”; hasta la necesidad
de plasmar complejos lenguajes con contenidos de carácter universal.
Una de las explicaciones que más aceptación ha tenido en los últimos tiempos es la que plantea un origen
neurofisiológico a partir de la reacción producida por sustancias psicotrópicas. Según esta teoría, la ingestión de
narcóticos presentes en plantas tales como el yagé permite la observación de determinadas figuras denominadas
fosfenos, las cuales son comúnmente representadas en el arte rupestre y en el arte indígena en general. De esta
manera, las representaciones artísticas tendrían su origen en contextos rituales y la mayoría de las figuras
procederían de alucinaciones a las cuales posteriormente se les asigna un significado.
Pudieron ser muchas y muy diversas las razones que tuvieron los grupos humanos para realizar las
manifestaciones rupestres: prácticas rituales u ofrendatorias, intenciones puramente estéticas (arte por el arte), o
necesidad y vehículo de comunicación de saberes, mitos, etc. Sin embargo, y debido a que ya no sobreviven sus
originales artífices, hoy en día no es posible conocer de una manera segura estas intenciones.
En el siglo XIX, impotentes ante el gran reto que significa comprender las intenciones que tuvieron los
indígenas para pintar o grabar las rocas, algunos autores se refirieron a esto en términos más bien
peyorativos: «Las figuras diseminadas aquí y allá sobre las piedras, confundidas unas en otros sin
orden ni sistema; la falta de coordinación y de unidad, todo nos indica que esos mal trazados
garabatos son hechos por manos inexpertas por mero pasatiempo»[…] «Basta mirar aquel conjunto
de puntos, grecas, rectángulos… revueltos en una desesperante confusión…para comprender que en
este caso no puede existir una idea, todo aquello es caprichoso…y son simples ensayos de color que
allí fabricaban para embijarse» (Ernesto Restrepo Tirado, 1892) «Nada pueden revelar a la ciencia
histórica esos ensayos de dibujos de ornamento, esas figuras informes de animales y esos garabatos
semejantes a los que traza un niño travieso e inexperto» (Vicente Restrepo, 1895).
Cuestión de supervivencia
Según las investigaciones realizadas por Reichel-Dolmatoff en la amazonía colombiana, y con base en
una comparación con la cultura de indígenas actuales, los chamanes, como intérpretes de la sociedad
y voceros de la comunidad ante lo desconocido, elaboraron arte rupestre como un acto de mediación
entre los cazadores y los «espíritus dueños de los animales» para así propiciar y asegurar su
supervivencia.
Parque Nacional Natural Chiribiquete.
Detalle de uno de los murales.
Sin duda alguna, una de las preguntas más difíciles de responder sobre el arte rupestre es la de su significado.
Teniendo en cuenta la imposibilidad actual de saber qué grupo humano realizó tal o cual figura, quién la hizo o
qué contexto permitió su elaboración, llegar a suponer lo que buscaba plasmar el artista, es una empresa difícil.
Incluso, algunos investigadores proponen que ante la dificultad de tener acceso a los contextos de elaboración,
que serían los que dan al arte la significación misma, es imposible una traducción cultural en nuestros propios
términos y por tanto llegar a una explicación adecuada del significado.
La espiral es un símbolo universal al que se le atribuyen gran diversidad de significados: representación
de la vida, del movimiento cíclico de la energía, de la rotación de las aguas y los vientos, del pensamiento, etc.
Sin embargo, si no se sabe quiénes realizaron estos grafismos rupestres, sus intenciones o su manera de pensar,
no es posible asignarle un significado concreto.
Actualmente, y a tono con la teoría del origen neurofisiológico del arte rupestre, muchas de las explicaciones
sobre estas manifestaciones plantean su elaboración en contextos rituales presididos por chamanes y por tanto
con un resultado del arte con contenido mágico. De esta manera las representaciones rupestres estarían
compuestas de creencias en seres sobrenaturales, en otros mundos no completamente humanos y en relaciones
cósmicas. Sin embargo, estas explicaciones son insatisfactorias debido principalmente a la imposibilidad de
probar si lo que está representado es efectivamente lo que el investigador supone que es.
El problema de interpretar
Nuevas significaciones
El arte rupestre, a diferencia de otros vestigios culturales del pasado, se encuentra al aire libre, en el mismo lugar
en que hace cientos, o quizás miles de años, fue ejecutado. Expuestos a diversas condiciones climáticas como
erosión, radiación solar, lluvia o humedad, al crecimiento de líquenes y hongos o al depósito de minerales en la
superficie de la roca, muchos sitios están desapareciendo de una manera natural. Sin embargo, el factor que mas
daño le ha producido a estas manifestaciones ha sido la intervención humana.
Al visitar muchos sitios rupestres es posible reconocer el rastro de actividades humanas que perjudican su
conservación: acumulación de basuras, realización de hogueras bajo las paredes pintadas, excavación del suelo
circundante en busca de tesoros inexistentes, el resalte de los motivos y la inscripción de graffitis(5).
Una de las caras de esta roca fue utilizada como pared para edificar la casa.
Además en su parte alta se acondicionó un tanque de agua (Ubaque, Cundinamarca, Colombia).
Un sitio rupestre es un patrimonio de incalculable valor para la sociedad, es parte de la herencia cultural que nos
legaron nuestros antepasados y es un testimonio extraordinario que nos permite reconstruir el pasado y ahondar
en el conocimiento de nuestra propia naturaleza humana. A pesar de estar hecho sobre roca, es sumamente
frágil y debe ser protegido y tratado con respeto, para nuestro propio disfrute y el de las futuras generaciones.
Cuando visitemos un sitio con pinturas o grabados rupestres debemos tener en cuenta algunas recomendaciones:
El arte rupestre permanece hoy en día como testimonio de las sociedades que habitaron nuestro territorio. Ha
sido objeto de estudio desde diversas perspectivas que han intentado aportar claves para su comprensión.
Desde el campo de las artes plásticas se ha definido a este objeto como “artístico”, ya que su carácter gráfico y
visual lo enmarca dentro del quehacer estético propio del ser humano. Ha sido tema de inspiración para artistas
contemporáneos, que han visto en esta tradición una clave para sintetizar plásticamente la realidad.
La historia del arte ha incorporado el tema en referencia a los orígenes de la expresión estética. Resaltando,
gracias a su antigüedad, que estas manifestaciones evidencian el inicio del proceso de apropiación intelectual del
mundo a través de las artes.
El retorno a lo “primitivo”
Hasta mediados del siglo XIX la sociedad occidental venía interpretando las manifestaciones
plásticas americanas y de otros pueblos “primitivos” como muestras de un nivel “inferior” de
desarrollo. El seguimiento del patrón clásico griego elevaba la representación figurativa a la más
alta y “evolucionada” manera de elaboración estética e intelectual. Pero una nueva mirada,
propiciada por aproximaciones científicas de viajeros (Humbolt, Riou, André, etc.) que
“redescubrieron” el nuevo mundo, tuvo importantes repercusiones en el campo artístico y en la
revaloración del arte de otros pueblos de tradición distinta a la europea histórica. Esto es
palpable en la obra de artistas como Gaugin, Picasso, Klee o Miró, que inspirados en las formas
simplificadas (como las del arte rupestre) influirían notablemente en el quehacer plástico
contemporáneo.
Muerte y fuego. Paul Klee Máscara. Pablo Picasso Bastón. Rufino Tamayo
No fue sino hasta finales del siglo XIX cuando se aceptó la autenticidad de las pinturas rupestres
de Altamira (España), de las cuales se había dudado, ya que sus magníficas representaciones
naturalistas no encajaban en el modelo evolutivo del arte que se tenía hasta ese momento; según
el cual lo “primitivo” se caracterizaba por la incapacidad para representar de una manera “fiel” y
“racional” el mundo. Muchas de las manifestaciones rupestres de la región Franco-cantábrica
datan de hace más de 25.000 años.
La Arqueología permite conocer las sociedades del pasado mediante el estudio de sus vestigios materiales que
aún existen en nuestro tiempo. El arte rupestre es uno de ellos, y como tal da la posibilidad de acercarnos a
comprender, no solo el posible quehacer estético del hombre, sino además sus logros técnicos, la manera de
relacionarse con su entorno y su forma de interpretar el mundo.
Es desde la arqueología donde se puede dar respuesta a muchos de los interrogantes que plantea el estudio de
estas manifestaciones: quién, cómo, cuándo y dónde se realizaron, son algunas de las cuestiones que para el arte
rupestre de nuestro país aún están por resolverse. Como en todo desarrollo científico, es cada vez más necesario
el aporte de otras disciplinas; de esta manera la antropología, la etno-historia, la etnografía, la lingüística, la
historia, etc. pueden aportar elementos importantes para su comprensión.
En nuestros paises el estudio de estas manifestaciones está apenas en sus inicios. Son muy esporádicas las
investigaciones que se realizan y aún no se ha logrado crear un espacio en los centros académicos donde se
difundan sus resultados. Este tema se sigue considerando como secundario o incluso se ve como algo curioso o
extraordinario.
Quienes investigan el arte rupestre en América Latina se dedican a rescatar una gran cantidad de información, a
manera de datos que ayudan a responder diversos interrogantes. Para lograrlo tienen que desplazarse hasta los
sitios, muchos de ellos de difícil acceso o con adversas condiciones climáticas o de orden público. El trabajo de
campo puede llevar varios días o semanas, tiempo durante el cual se realiza mediante calcos, dibujos y
fotografías, el registro detallado de la roca, los murales y cada uno de los motivos. Una vez recogida esta
información se analiza, se archiva, y como un deber de todo investigador o institución, se dispone de tal modo
que pueda ser consultada por el público en general.
Notas
1. Para efectos de este artículo usaremos indistintamente las denominaciones arte rupestre y manifestaciones
rupestres.
3. Meandro: Motivo compuesto por líneas curvas a la manera de las sinuosidades de un río.
4. Estilo: La combinación de características distintivas de una expresión artísitica de una persona, grupo, escuela o
época.
5. Graffiti: Son dibujos o inscripciones de períodos recientes, que han sido superpuestos a las rocas o a los
motivos rupestres. Estos se caracterizan por plasmar, mediante el uso de navajas, tizas, carbón, pinturas o
marcadores, los autógrafos de quienes visitan las rocas, corazones entrelazados, fechas, mensajes obscenos o
rayones sin aparente sentido. El graffiti no es considerado parte del arte rupestre, pues pertenece a otra época, y
manera de entender el mundo.
2007
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