Vacuna polivalente para perros
Además, existen las vacunas polivalentes son aquellas que
en una sola inoculación inmunizan contra varias
enfermedades. Es frecuente que se usen las que protegen
contra tres, cuatro, cinco, seis y ocho patógenos:
Trivalente: moquillo, adenovirus 1 o 2 (es decir,
hepatitis infecciosa y tos de las perreras) y la leptospirosis.
Tetravalente: contiene lo mismo que la trivalente y
añade la parvovirosis canina.
Pentavalente: moquillo, adenovirus 1 y 2, parvovirus y
parainfluenza.
Hexavalente: moquillo, adenovirus 1 y 2, 2 cepas de
leptospirosis y parvovirus.
Octovalente: moquillo, adenovirus 1 y 2, 2 cepas de
leptospirosis, parvovirus, parainfluenza y coronavirus.
También se incluyen el herpesvirus canino, babeosis o
piroplasmosis y contra bordetella bronchiseptica y pasteurella
multocida, las cuales son componentes bacterianos
oportunistas en la tos de las perreras, además de la vacuna
contra la leishmania. Actualmente, la vacuna contra la
leptospirosis y la que es contra la Rabia suelen ser
administras en una inoculación separada para conseguir
mayor eficacia.
¿Cuál es el calendario de vacunas para
perros en España?
A continuación te mostramos qué vacunaciones son las
básicas si vives en España. Así, este es el calendario
estándar de vacunas para perros en España:
A las 6 semanas: Primovacunación o primera vacuna
polivalente. No siempre se pone pues depende de la edad
del destete.
A las 8 semanas: Polivalente (adenovirus 1 y 2,
moquillo, parainfluenza y parvovirus).
A las 12 semanas: Recordatorio de la Polivalente
Polivalente (adenovirus 1 y 2, moquillo, parainfluenza y
parvovirus) y leptospirosis.
A las 16 semanas: Rabia.
Anualmente: Recordatorio de la Polivalente (adenovirus
1 y 2, moquillo, parainfluenza y parvovirus), leptospirosis y de
la Rabia.
¿Cómo eliminar parásitos en
cachorros? Tratamiento
Existen a la venta un buen número de medicamentos
para parásitos en cachorros. Será el veterinario quien,
en función de las necesidades de nuestro perro, nos
recete el fármaco más adecuado. Se busca que sea
de amplio espectro, lo que quiere decir que es eficaz
contra varias especies de parásitos a la vez. Para
asegurarnos de que funciona, es importante pesar antes
al perro. De esta forma, establecemos la dosis correcta.
Como hemos visto, la desparasitación debe iniciarse a
los quince días de vida y se recomienda repetir cada
dos semanas hasta que el cachorro cumpla los tres
meses de edad. A partir de ahí, la desparasitación se
pauta como en los adultos, es decir, cada 3-4 meses,
como te explicamos en este otro artículo sobre ¿Cada
cuánto desparasitar a un perro?
Síntomas de lombrices intestinales en perros
En este caso, la sintomatología la causa la acción de los parásitos
sobre el aparato digestivo. El efecto son, sobre todo:
Vómitos.
Diarrea.
Heces con sangre.
Picor anal.
En este aspecto cabe mencionar que es normal que los perros
adultos tengan parásitos intestinales sin que manifiesten ningún
síntoma. En cambio, en los cachorros, sobre todo en infestaciones
importantes, no es extraño que, además de los síntomas
mencionados se presente:
Abdomen inflamado.
Adelgazamiento.
Mal aspecto del pelaje.
Anemia.
Palidez de mucosas.
Desnutrición.
Retraso en el crecimiento.
Conjuntivitis
Esta enfermedad de los ojos en perros cursa
con inflamación en la conjuntiva, produciendo
enrojecimiento y secreción. Hay varias causas detrás de
la conjuntivitis canina, como una alergia, que afectaría a los
dos ojos, o cuerpos extraños, donde solo habría uno
afectado. La conjuntivitis puede ser de diferentes tipos:
Serosa: con secreción clara, transparente y acuosa,
generalmente causada por viento o polvo. Produce picor.
Mucoide: con secreción mucosa que se origina en
folículos del tercer párpado tras reacción provocada por
cualquier irritante o infección.
Purulenta: con presencia de pus por la acción de
bacterias. Esta secreción formará costras sobre los
párpados.
El tratamiento pasa por averiguar la causa. Hay que limpiar
bien el o los ojos afectados y aplicar el antibiótico indicado
por el veterinario.
Queratoconjuntivitis seca
Esta enfermedad ocular en perros también se denomina ojo
seco. La causa es un trastorno en las glándulas lacrimales
que deriva en una producción insuficiente de lágrimas, lo
que hace que la córnea se seque. El signo característico de
esta enfermedad es la aparición de una secreción espesa,
mucosa o mucopurulenta, porque las lágrimas tienen una
capa acuosa, que es la que se ve afectada en la
queratoconjuntivitis, y otra capa mucosa. Si observamos esta
secreción en nuestro perro, que suele acompañarse de un ojo
sin brillo, debemos acudir al veterinario porque, si tardamos
en tratar, puede verse afectada la córnea y producirse
ceguera.
Hay diferentes causas para explicar el ojo seco, como
enfermedades inmunomediadas, lesiones en las glándulas
lacrimales por moquillo, Addison, etc. Otros casos son
idiopáticos. El veterinario llega a este diagnóstico midiendo el
volumen lacrimal del ojo con el test de Schirmer. El
tratamiento, a base de inmunosupresores, va a ser de por
vida. Existe una opción quirúrgica pero resulta controvertida.
Cómo curar la conjuntivitis en perros:
tratamiento
Curar la conjuntivitis en perros es un proceso sencillo,
siempre y cuando no sea síntoma de alguna enfermedad. Así,
cuando estamos ante un caso de conjuntivitis alérgica o por
cuerpos extraños, el tratamiento pasará por limpiar los ojos
del perro con suero fisiológico varias veces al día.
Ahora bien, cuando se trata de una conjuntivitis bacteriana en
perros o vírica, en su mayoría producto de otras patologías de
carácter más grave, será necesario administrar otro tipo de
tratamiento tópico que solo puede ser estipulado y recetado
por un veterinario. En general, se emplean antibióticos para
la conjuntivitis en perros de uso tópico, es decir, en crema
o en forma de gotas, con la finalidad de reducir la inflamación
conjuntival y combatir los virus o bacterias. La frecuencia de
administración también deberá marcarla el especialista en
función de la gravedad de la conjuntivitis.
Síntomas de la conjuntivitis en perros
Para poder identificar la conjuntivitis canina, es
imprescindible conocer los síntomas que presentará tu
perro, siendo los siguientes los más comunes:
Dificultad para abrir el ojo afectado. Recuerda que
esta afección, si no es causa de otra patología mayor, suele
aparecer primero en uno de los ojos.
Enrojecimiento ocular. Al tratarse de una inflamación
de la conjuntiva, se irrita y produce rojez.
Rechazo a la luz. Fíjate si tu can busca refugiarse en
las partes con menos luz de tu casa.
Lagrimeo excesivo. En la mayoría de los casos el ojo
excesivamente lloroso viene acompañado de un
molesto picor, por lo que tu perro se rascará con frecuencia.
De ser así, es fundamental que evites que se rasque, pues
podría hacerse heridas internas con las uñas.
Secreción purulenta amarillenta o verdosa. Este
síntoma aparecerá en los casos de conjuntivitis infecciosa,
más grave, o en aquellos perros que desarrollen esta
afección a causa de otra patología, como el ya mencionado
moquillo.
Síntomas y tipos de queratitis en perros
La queratitis consiste en la inflamación de la córnea, que es
la parte delantera, transparente y protectora del ojo. Las
lágrimas, segregadas por las glándulas lacrimales, de las que
hay dos en cada ojo, humedecen la córnea evitando que se
reseque y colaborando, así, en la protección ocular.
Cuando hay algún problema en la córnea es habitual que el
perro manifieste dolor, tocándose con las patas, lagrimeo
excesivo, fotofobia, tercer párpado visible y pérdida de
transparencia, aunque puede haber variaciones en función
del tipo de queratitis. De esta forma, los síntomas de la
queratitis en perros más habituales son el rascado de ojos
constante, secreción ocular, mostrar un ojo más cerrado que
el otro, inflamado o enrojecido.
Conviene saber que todos ellos deben tratarse, ya que
pueden acabar por producir ceguera parcial o total. Veremos
los más comunes en los siguientes apartados.
Queratoconjuntivitis seca en perros
También conocida como ojo seco, en este tipo de queratitis
en perros se ven afectadas las glándulas lacrimales, que van
a producir una cantidad insuficiente de lágrimas de forma que
el ojo y, por tanto, la córnea, se seca, a la vez que se
presenta una secreción espesa, mucosa o mucopurulenta,
que puede confundirse con conjuntivitis. La diferencia es que
con el ojo seco podremos notar la córnea opaca y, con el
tiempo, puede llegar a ulcerarse e incluso acabar en ceguera.
Hay varias causas detrás del ojo seco en perros, como
enfermedades inmunomediadas, pero muchos casos son
idiopáticos, es decir, se desconoce su origen. Algunas
razas muestran predisposición, como el bulldog, el cocker o el
westy. Además, el ojo seco puede aparecer como
consecuencia de enfermedades como el Addison o
el moquillo canino.
Para diagnosticar este trastorno, el veterinario hará el test de
Schirmer con el objetivo de medir el volumen lacrimal. El
tratamiento va a ser de por vida y puede incluir lágrimas
artificiales, ciclosporina y antibióticos. En algunos casos
podrán prescribirse corticoides e incluso cirugía.
Queratitis ulcerativa en perros
La queratitis ulcerativa en perros es una inflamación muy
dolorosa de la córnea que puede aparecer como
complicación de la queratoconjuntivitis seca o la úlcera
corneal. Veremos la córnea nublada, blanca u opaca. El
tratamiento para esta queratitis va a requerir fármacos para
reducir el dolor y antibióticos.
Imagen: [Link]
Queratitis infecciosa en perros
Cuando la queratitis ulcerativa o la seca se complican con
infecciones bacterianas, estamos ante un cuadro de queratitis
infecciosa en perros. Además del dolor típico, destaca
la secreción purulenta que se produce y la inflamación de
los párpados. La diferencia con la conjuntivitis, que también
produce secreción purulenta, es el dolor ocular característico
de la queratitis.
Este tipo de queratitis en perros, como los anteriores,
requiere tratamiento veterinario con antibióticos y es
recomendable que se haga un cultivo para determinar cuál es
el más adecuado. En ocasiones la infección se produce
debido a la presencia de hongos, lo que da lugar a
una queratitis micótica, mucho menos frecuente. Suele
aparecer tras tratamientos antibióticos prolongados. También
hay que hacer cultivo y tratar con antimicóticos.
Imagen: [Link]
Queratitis intersticial en perros
Conocida como ojo azul, ya que la córnea se muestra con
una tonalidad azulada, la provoca el virus de la hepatitis
infecciosa y produce signos unos diez días después del
contacto con este virus. De esta forma, si observas que tu
perro tiene un ojo nublado o azulado, es posible que se trate
de este problema.
Aunque los perros pueden recuperarse, en algunos se
mantiene como secuela el ojo nublado.
Imagen: [Link]
Queratitis vascular y pigmentaria en perros
Aunque la vascularización y la pigmentación son procesos
distintos, es habitual que se den juntos. La queratitis
vascular aparece cuando crecen hacia el interior del ojo
vasos sanguíneos y tejido conjuntivo, lo que se conoce con el
nombre de neovascularización, que hace que la córnea
pierda su transparencia. En la queratitis pigmentaria en
perros se deposita el pigmento melanina en ella.
Ambas queratitis pueden aparecer como consecuencia de
una irritación continuada de la córnea como la que se da
en entropión (párpados hacia el interior del ojo)
o lagoftalmos (incapacidad de cerrar los ojos del todo). Si se
eliminan estas circunstancias también se curará la queratitis.
Cabe destacar que un tipo de queratitis pigmentaria
específica e indolora es el pannus, que aparece en razas
como el pastor alemán, el belga, el border collie o el husky.
Aunque la queratitis en perros es curable, la queratitis
vascular y pigmentaria, que no se relaciona con irritación de
la córnea, es progresiva e incurable, por lo que el
tratamiento se centra en controlar su avance. Se pueden usar
corticoides y ciclosporina. Lógicamente, el tratamiento es de
por vida.