FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE HISTORIA
ASIGNATURA:
HISTORIA DOMINICANA III
TEMA:
“RESISTENCIA RURAL DURANTE LA PRIMERA
INTERVENCION NORTEAMERICANA EN
REPUBLICA DOMINICANA 1916-1924”
ESTUDIANTE:
Alvanis Peguero Ramírez
MAESTRO:
José Ramon Ynfante
INTRODUCCION
Entre los años de 1916-1924, la República Dominicana fue ocupada militarmente por
Estados Unidos. Una de las consecuencias más visibles que produjo este hecho fue el
desencadenamiento de diversos movimientos de resistencia, algunos pacíficos y otros
armados, dentro de los territorios intervenidos. Cuando hablamos de resistencia durante
este periodo en nuestro país, nos llegan a la mente de inmediato, algunos tales como:
Liborismo y el Gavillerismo, estos son de los mas mencionados y de los cuales han
quedado marcados en la historia, por la zona en que se llevó a cabo y la masa que participo
en ellos; la cual fue la masa rural. Estos movimientos existían desde los años previos al
establecimiento del Gobierno Militar, pero a partir de este tomaron una dimensión
significativamente mayor y adquirieron nuevos matices. Por ello, los ocho años que duró la
ocupación se caracterizaron por la intensidad de los movimientos sociales.
Entonces es aquí donde debemos preguntarnos, ¿Si ya esos grupos existían previo al
gobierno militar, que les motivo a realizar esos levantamientos, en contra de la ocupación?
Como sabemos los seres humanos nunca actuamos de manera arbitraria o por el simple
hecho de hacer algo, cuando decidimos hacer frente a alguna situación es porque de alguna
manera nos afecta indirecta o directamente, a nosotros y/o nuestros intereses. Por tanto,
debemos conocer que motivo a estos movimientos a revelarse.
Para el análisis y desarrollo de este tema me he documentado con libros de la autoría de
Roberto Cassa y San Miguel, y un libro que me ha parecido muy interesante para tratar el
liborismo, el cual es un compendio de investigaciones de diferentes autores
(MESIANISMO DOMINICANO), otros documentos que me han servido de apoyos han
sido artículos de periódicos digitales que han tratado respecto al Gavillerismo y El
Liborismo.
“RESISTENCIA RURAL DURANTE LA PRIMERA INTERVENCION
NORTEAMERICANA EN REPUBLICA DOMINICANA 1916-1924”
Roberto cassa en el libro Nacionalismo y Resistencia, nos da una breve introducción de
esos hechos que motivaron los levantamientos, y cito a continuación: “Durante los años de
la dictadura militar extranjera se adoptó una legislación que aseguraba la
regularización de la propiedad privada sobre el suelo, se hicieron viables las concesiones
de franquicias para los inversionistas, se extremó la presión sobre las masas y se impulsó
un plan de obras públicas que trasformó la faz del país.
Como era de esperar, la rapidez y fuerza con que operaron los invasores conllevó
estremecimientos en diversos órdenes. La casi totalidad del sector pasó a manos de
corporaciones norteamericanas. Al tiempo que la industria azucarera provocaba la
contratación masiva de mano de obra asalariada, con la consecuente incorporación de
los trabajadores a una economía de mercado, se produjo en esos años una acusada
carestía de la vida, dada la restringida importación de bienes hasta el final de la guerra
mundial y la inflación generada por la elevación del circulante. El resultado fue un
marcado empeoramiento de las condiciones de vida de las porciones proletarizadas de la
población”. [ CITATION Rob18 \l 2058 ]
Fue este nuevo contexto lo que generó la emergencia de actitudes de resistencia frente a los
intereses estatales y de las élites sumadas al programa de modernización. Los movimientos
sociales estuvieron, por tanto, contextualizados por las modalidades de resistencia que
presentaron segmentos variados de la población a esos programas, que alcanzaron su cénit
en esos años.
El primero de los movimientos que canaliza la oposición a los programas de modernización
fue la repulsa campesina a las presiones estatales. El campesinado no estaba dispuesto a
variar su patrón de limitarse a producir lo estrictamente necesario para la supervivencia.
Ahora bien, las reformas implantadas por los norteamericanos conllevaban presiones
incrementadas para obligar a la generación de mayores excedentes. Entre esas estaban:
La nueva ley de partición de los terrenos comuneros, cuya aplicación conllevaba
sumas importantes para el pago de los trámites legales, exacerbó los fraudes y atizó
los conflictos en el campo.
Ley de caminos, según la cual cada adulto de sexo masculino debía trabajar cuatro
días al año, que podían ser consecutivos de estimarse necesario, o bien pagar un
impuesto en efectivo de dos pesos.
In impuesto a la propiedad territorial, que obligaba al pago anual de hasta 3% del
precio adjudicado a la tierra, lo que obligaba a los propietarios a acrecentar la
producción o bien vender la parcela.
El incremento de la presión tributaria sobre la masa campesina tuvo efectos considerables
porque los invasores diseñaron medios para compeler a grandes franjas de la población al
cumplimiento de la ley. Entre otras medidas, se confeccionaron listas de «prestatarios» por
parajes y se dispuso el apresamiento de los campesinos incumplidores; aun así, proliferaron
respuestas, como fue la huida de las labores por parte de estos trabajadores forzados.
De todas maneras, la mejoría del sistema administrativo, la capacidad de imposición de una
fuerza militar extranjera y el propósito definido de construir largas carreteras permitieron
hacer efectivo el reclutamiento para el trabajo forzado de amplias masas rurales. Antes de
la intervención no se les obligaba a trabajar forzosamente si así no lo querían, sin embargo,
los extranjeros aplicaban castigos y torturas, así como llevarlos a la justicia y encarcelarlos
si no obedecían a sus disposiciones.
En el libro de nacionalismo y resistencia Cassa nos explica que estos levantamientos
rurales no son aquellos típicos que se hacen por intereses políticos y mas ilustres, si no mas
bien era algo de individualismo de permanecer en su zona sin aquellos malos tragos que
habían traído los invasores. De los primeros grupos que se habían formado antes de la
intervención, y que habían tenido su apogeo durante la dictadura Trujillista. Esta el
Liborismo.
Cuando el pais atravesaba uno de los momentos más difíciles en su historia, emerge la
figura de un líder campesino que, amparado en su poder, cautivó miles de personas y se
levantó como una de las figuras más trascendentales de la cultura del sur del país.
Liborio Mateo fue un campesino analfabeto de La Maguana, comunidad de la provincia de
San Juan, declaró estar investido de una misión divina, para la cual Dios le había conferido
poderes sobrenaturales. De inmediato, se hizo muy conocido entre grandes contingentes de
campesinos de diversos lugares del país, sobre todo de las comarcas circundantes a San
Juan.
Como líder mesiánico, la labor de Mateo trascendió el contexto del arte de la curandería. Su
misión implicaba la promoción de ideas de transformación social vinculadas a filosofías
religiosas que sustentaran el accionar revolucionario y la espera de un mundo mejor.
El lema de la filosofía liborista invoca bienestar colectivo a través de la frase: ¡que salga el
mal y entre el bien! En este sentido, el mal se refiere a todos los factores que impiden la
convivencia armónica y equitativa entre los seres humanos.
Poco después, los conflictos entre Juan Isidro Jiménes, presidente de la República y
Desiderio Arias, ministro de Guerra, fueron utilizados como excusa para el apoderamiento
por parte de tropas estadounidenses de los puertos dominicanos. Dentro de las primeras
ordenanzas del nuevo régimen fue prohibir la tenencia de armas y explosivos, censura
rígida en todas las publicaciones y en cualquier opinión sobre el comportamiento
norteamericano en el país.
En los inicios, los campesinos fueron quienes hicieron una oposición más fuerte a la
invasión, pues sentían de manera directa como el reciente orden económico lastimaba su
agricultura de subsistencia. En este contexto, emerge en las encumbradas y exuberantes
montañas de San Juan el movimiento liborista, como manera de resistir a los abusos
cometidos contra los campesinos, que, en esa época, representaban la mayoría de la
población.
La negación de los Liboristas a entregar sus armas y al mantener vigente el comercio con
Haití, provoco una persecución por parte de los invasores a este grupo. Por lo que en el año
1917 los marines atacaron el refugio de los liboristas, los cuales junto a su líder Olivorio
mateo se vieron obligados a refugiarse en las montañas, pero pese a esto, el acoso por parte
de los norteamericanos no había cesado y el 27 de junio de 1922 Olivorio Mateo fue
asesinado por marines norteamericanos, y su cuerpo expuesto en una plaza pública en San
Juan de la Maguana.
Después de este movimiento rural opositor al régimen militar impuesto por los EE.UU., han
nuestro país surgió como comenta San Miguel en su libro La Guerra Silenciosa: “si el
olivorismo fue una expresión de la fe y de la piedad, el gavillerismo del Este fue la
manifestación de la ira”[ CITATION Ped11 \l 2058 ]
El gavillerismo: Según San Miguel, a este grupo se le ha denominado de dos formas y /o
posturas, que son las que tomaran antes y después de la intervención. La primera es de
carácter nacionalista y antiimperialista de los gavilleros. La cual argumenta que el
levantamiento se realizo en contra del yanqui y a favor de la restructuración de la soberanía
nacional.
La segunda interpretación, es que el gavillerismo es más una reacción del campesinado del
Este a los maltratos y despojos sufridos en las plantaciones azucareras. Según esta versión
esos despojos fueron más intensos por las leyes agrarias ya mencionadas anteriormente; por
lo que un grupo de hombres y mujeres nacionalistas, de la masa rural se opusieron y
levantaron su voz de protesta.
A partir de ese momento, fueron ferozmente perseguidos, encarcelados y torturados. Los
que escaparon, huyeron hacia la parte Este de la isla y desde allí organizaron su resistencia.
Los norteamericanos los etiquetaron con el mote de Gavilleros. Los acusaron de ladrones y
saqueadores y muchos de ellos fueron asesinados y otros murieron mientras eran
salvajemente torturados para que se auto incriminaran y/o delataran a otros. Las tropas
norteamericanas peinaron todo el país desarmando a la población, pero a pesar de todo,
hubo un grupo de rebeldes que se mantuvo contra la autoridad extranjera. Los “gavilleros”
operaban al este del país y estaban conformados, en gran medida, por campesinos que
habían sido despojados de sus tierras durante el apogeo de la industria azucarera de gran
capital extranjero, iniciado a finales del siglo XIX e incentivado en los primeros quince
años del siglo XX. Se escondían en las zonas montañosas y atacaban mediante el método de
la guerra de guerrilla, contando para ello con la colaboración del grueso de la población de
la región e incluso con la de los propios administradores de los ingenios que, a fin de evitar
la quema o asalto de sus campos, bodegas y bateyes, les suministraban dinero y comida.
Sólo pudieron ser afectados seriamente cuando las operaciones en su contra contaron con el
concurso de los soldados dominicanos de la Guardia Nacional, que si cometían tropelías y
saqueos para acusar a los Gavilleros. En 1922 aceptaron una amnistía general ofrecida por
el gobierno de ocupación bajo el entendido de que se instauraría el Gobierno Provisional
dominicano acordado en el Plan Hughes-Peynado de ese año.
Sus líderes más importantes fueron Vicente Evangelista, Ramón Natera, Martín Peguero,
José Piña, Luciano Reyes, Pedro Tolete, Marcial Guerrero y Félix Laureano. Otros
sufrieron años de encierros y torturas inhumanas. El último de estos héroes fue don Cayo
Báez quien fue torturado desde las plantas de los pies hasta la coronilla de su cabeza para
que denunciara a sus compañeros. Salvo su vida milagrosamente, después que las tropas
norteamericanas lo dieran por muerto y lo dejaron abandonado a orillas del rio Camu en
bonao. Nunca hablo. Murio en Bonao en la más absoluta miseria en el 1992.
A pesar de la importancia de este grupo para hacer frente a las bajezas de los invasores,
muchos historiadores no se ponen de acuerdo con respecto a la visión que se tiene de 2los
gavilleros”, ¿que, si son o no vándalos, que, si son nacionalistas, verdaderos patriotas?
Algunas perspectivas se encuentran en la oralidad de los habitantes de la región que
vivieron la etapa más terrible de la ocupación, la que ellos llamaban “el desalojo”, y las
tropas la concentración. Consistió en que, con el pretexto de controlar las “gavillas”, se
sacó a cientos de campesinos de sus tierras y fueron a parar a las orillas de las ciudades.
Esto ocurrió principalmente en zonas rurales de San Pedro de Macorís, El Seibo, Higüey y
La Romana. Falta una buena historia oral que nos permita contrastar los distintos discursos
sobre la reacción gavillera. Es preciso encontrar una perspectiva que muestre los variados
contrastes y recupere una historia oral que, lamentablemente, se ha ido perdiendo en la
mente de nuestros abuelos, como el mío, Bienvenido Cedeño, y el señor Menú Pión, guía
de las tropas norteamericanas en Higüey.
Luego, Orlando Inoa en “Azúcar: árabes, cocolos y haitianos” (1999) realiza un sucinto
relato que enmarca a los gavilleros dentro del bandolerismo y le quita a la acción el sentido
político y de proeza calumniada que le reconoce Ducoudray. Más adelante, González
Canalda en “Los gavilleros 1904-1916” (2008) estudia el asunto desde un largo período y
nos deja una visión más amplia: el bandolerismo como fenómeno general, la existencia de
gavilleros en etapas anteriores a la invasión, por lo que lo ve dentro de un amplio
movimiento político dominicano y una situación social de lucha contra los cambios
sociales. Su investigación tiene el mérito – y la limitación– de ver el asunto desde los
archivos policiales y nos da un registro de acciones y situaciones en distintas zonas del país.
[ CITATION Hoy14 \l 2058 ]
CONCLUSION
Estos dos grandes grupos rurales, significaron independientemente de cuales fueran los
motivos que los movían a actuar en contra de los agresores, esa viva llama del dominicano
defensor de sus derechos, de la soberanía. Es aquí donde se ven los pantalones y la
disposición de tomar las armas cuando algo no nos hará bien. Ambos grupos maltratados,
doblegados a la autoridad extranjera, tuvieron líderes, figuras claves que motivaron a un
gran grupo a tomar las armas en defensa, se vuelve a implementar la guerra de guerrillas
con la cual se ha identificado la Republica Dominicana a lo largo de la historia en la
mayoría de las batallas libradas, machete en mano y frente en mano.
Las tropas invasoras norteamericanas en su afán de extermina a los patriotas dominicanos
peinaron todo el país desarmando a la población, pero a pesar de eso hubo un grupo de
rebeldes que se mantuvo en lucha contra la autoridad extranjera.
El movimiento milenarista de Olivorio Mateo y, sobre todo, la guerrilla "gavillera" del este
que resistió desde 1916 hasta 1922. Todos estos movimientos campesinos, de acuerdo con
Pedro San Miguel, se caracterizaron por ser de raigambre local, determinados por las
peculiaridades de la región donde surgieron (rural), con dinámicas propias y con reclamos
originados por las transformaciones económicas, sociales y políticas del periodo.
Estos grupos son importantes para mantener viva la llama de la resistencia dominicana, y
recordar en la actualidad ese ardiente fervor y deseo de permanecer libres, defenderse de
aquellos que quieren robar nuestra soberanía. Hoy en día hacen falta gavilleros y liboristas,
hombres y mujeres sin miedo capaces de poner un alto a la nueva esclavización moderna al
que somos sometidos, y de ser necesario de necesitan con pantalones bien puestos capaces
de tomar las armas de ser necesario.
Trabajos citados
Cassa, R. (2018). NACIONALISMO Y RESISTENCIA CONTRA LA OCUPACION
NORTEAMERICANA 1916. SANTO DOMINGO: ARCHIVO GENERAL DE LA
NACION.
Hoy Digital. (22 de NOVIEMBRE de 2014). Gavilleros del este. una epopeya
calumniada? Hoy DIGITAL.
Miguel, P. L. (2011). La guerra silenciosa. En P. L. Miguel, El gavillerismi (págs.
71-80). Santo Domingo: Archivo general de la Nacion.