POPOL VUH
Si nos tocase definir a esta historia de alguna forma, yo lo haría con la siguiente frase:
Es una metáfora de la eterna inconformidad entre dioses y humanos. Estos conflictos si
bien, no es algo totalmente extraño en el arte (puesto que todo tipo de obra ha tenido
un exponente que trate el tema con mayor o menor profundidad) no dejan de ser algo
interesante y de fácil empatía.
Pero... ¿por qué nos llama tanto esto?, quiero decir, ya se trate del espectador o del
mismo autor, hablar de esto es muy tentador, ¿por qué?, porque siempre tendremos
algo que aportar a ello. Desde el inicio se nos plantea en la historia que los dioses solo
buscan una cosa en concreto, que en el mundo que crearon haya seres que los adoren
e idolatren, algo muy recurrente en toda religión habida y por haber, pero cuando
decidieron crear algo más complejo se encontraron con algo que no les tenía
satisfechos, los “humanos de madera” a pesar de ser sus creaciones rápidamente se
olvidaron de los dioses y solo se centraron en sí mismos, esto por sí solo podemos
percibirlo de la misma forma que sus creadores, un acto de egoísmo. Sin embargo, los
dioses no están exentos de esto, ya que ellos mismos fueron los primeros en expresar
un egoísmo y narcisismo, ¿o no?, esto podemos verlo desde la perspectiva de los
creadores y la de los creados.
Desde el punto de los creadores, ¿es realmente narcisista lo que ordenaban a cambio
de crear?, después de todo lo que es crear vida no es como forjar una espada o
construir un castillo, es algo mucho más trascendental y cualquiera de nosotros, de
poder hacerlo pediría el mismo reconocimiento, es egoísta, pero no es incorrecto.
Desde el punto de los creados, ¿es tan malo lo que hicieron?, bueno... eso es
debatible, puesto que, si los mismos dioses los crearon, ¿por qué se sorprenden de la
actitud de estos primeros humanos?, cuando ellos deberían haberlo previsto desde un
inicio, la culpa no está en una sola cara de la moneda
Por último, se crearon a los humanos que podríamos definir como los “definitivos”,
pero incluso con estos hubo inconformidad, al punto de establecer un límite a su
sabiduría para que los humanos no quisieran superarlos, y, esto tiene sentido,
vámonos a la época de Sigmund Freud, ¿por qué era tan difamado en un inicio?,
porque le puso los pies en la tierra a las personas, tras todo lo que había pasado el ser
humano sentía que alcanzaba por fin a Dios en grandeza, pero Freud demostró que
seguimos estando muy lejos de ello, ese punto nuestro que es un mezcla entre
ambición y arrogancia, es lo que concluyo de la dualidad dioses/humanos, una relación
que simplemente no podrá darse por la naturaleza de los mismos ya que, ninguno
quiere estar por debajo del otro.