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Fundamentos del Derecho Diplomático

El documento define el Derecho Diplomático y sus fuentes. Resume que el Derecho Diplomático estudia las normas y usos que regulan las relaciones formales entre los Estados y en organismos internacionales. Sus principales fuentes son la costumbre, convenciones como la de Viena de 1961 que codificó muchas normas, y el derecho interno de los Estados. La Convención de Viena de 1961 constituye el mayor avance en la codificación del Derecho Diplomático.

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Fundamentos del Derecho Diplomático

El documento define el Derecho Diplomático y sus fuentes. Resume que el Derecho Diplomático estudia las normas y usos que regulan las relaciones formales entre los Estados y en organismos internacionales. Sus principales fuentes son la costumbre, convenciones como la de Viena de 1961 que codificó muchas normas, y el derecho interno de los Estados. La Convención de Viena de 1961 constituye el mayor avance en la codificación del Derecho Diplomático.

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CAPÍTULO I

1. Etimología de la palabra diplomacia. 2. Diferencias con la política internacional y la diplomacia.


J. Fuentes. 3a. Codificación. 3b. Convención de Viena de 1961. 3c. Relación con otras disciplinas.

4. Definición.
1. Existen tres explicaciones etimológicas de la palabra diplomacia: el término griego
"diploma" con el sentido de "doblar" que se aplicaba al documento plegado en forma de
tablillas que emitían los Soberanos para presentar sus emisarios; el mismo término con el
significado de "duplicado" o copia de un documento de acreditación, que el emisario
guardaba o entregaba al destinatario y cuyo original quedaba en poder del Príncipe; y el de
dos hojas juntas con acreditación e instrucciones. Sea cual fuere el significado, observamos
que el Derecho Diplomático, hasta por su etimología, tiene un carácter formal, por lo que
puede afirmarse que su verdadera materia es adjetiva, de aplicación de determinados usos y
normas del Derecho Internacional. Ese carácter no disminuye en absoluto su importancia y
pertinencia.
2. Conviene diferenciar al Derecho Diplomático de la política exterior y de la diplomacia
propiamente dicha, con las cuales, sin embargo, está indisolublemente ligado. Mientras
que la política exterior es el conjunto de posiciones y acciones que adopta un Estado en su
relación con otros Estados o en el seno de organismos internacionales con la finalidad de
preservar su seguridad, sus intereses e influencia y la diplomacia es el arte de poner
apropiadamente en práctica esa política exterior, el Derecho Diplomático es el estudio de las
normas y usos que regulan las relaciones formales entre los Estados y en el seno de los organismos
internacionales intergubernamentales.
3. Además, por cierto, de los principios generales del Derecho, la primera y más antigua fuente del
Derecho Diplomático es la costumbre, como lo es también del Derecho Internacional, pues ambos
surgieron de la necesidad de que los Estados convivieran dentro de una comunidad, muchos de cuyos usos
no eran obligatorios. En efecto, el Derecho Diplomático continúa siendo consuetudinario, aunque cada
vez en proporción menor. Así lo reconoce el preámbulo de la Convención de Viena de 1961 al reafirmar
que las reglas del Derecho Internacional consuetudinario deben seguir rigiendo las cuestiones que no
están reguladas por sus disposiciones.
Dentro del mismo orden de ideas, la reciprocidad, que, como veremos, es el principio por el cual el Estado
receptor acuerda a los agentes diplomáticos extranjeros el mismo tratamiento que se concede a sus
propios agentes en el Estado acreditante constituye fuente de Derecho Diplomático, ya que a través de ella
es posible crear, enmendar o consolidar usos diplomáticos.

Son igualmente fuentes de nuestra disciplina los convenios bilaterales por los cuales dos países se
conceden recíprocamente tratamiento favorable sobre determinado aspecto de sus relaciones diplomáticas,
y los convenios multilaterales, como son el Reglamento de Viena de 1815-documento fundamental de
la diplomacia clásica- el de La Habana de 1928, de alcance regional, y el de Viena de 1961 (Convenio
de Viena), la Convención acerca de las Misiones Especiales de 1969 y la Convención respecto a la
prevención y castigo de personas internacionalmente protegidas, incluyendo a los agentes diplomáticos,
de 1973, estas tres últimas de alcance plenamente internacional. Las referidas convenciones constituyeron
muy importantes avances en la codificación del Derecho Diplomático, codificación que, por lo demás, es
progresiva, en el sentido que es susceptible de adaptarse a todo nuevo cambio en el campo de las
relaciones internacionales.
Debemos citar asimismo las obras de los-tratadistas de Derecho Internacional y, sobre todo, las que
aparecieron a mediados del siglo pasado, cuando se comenzó a considerar el Derecho Diplomático como
materia autónoma. Dentro de esas obras hay que incluir importantes ensayos de codificación de las
normas diplomáticas: el de Bluntschli en 1868, el de Pessoa en 1911, el Reglamento de Cambridge en
1929 y el de Harvard en 1932. El derecho interno es también fuente de esta disciplina, dado que la
Constitución del Estado, los reglamentos sobre ceremonial, privilegios concedidos a los diplomáticos, y la
organización del servicio exterior de cada país, contienen normas referentes a las relaciones entre los
Estados. Son igualmente fuente del Derecho Diplomático las decisiones judiciales internas o
internacionales cuando interpretan normas positivas y constituyen así jurisprudencia. Finalmente, lo son
los documentos de Cancillería o correspondencia diplomática en los que se hallan, por decirlo así,
sedimentados, la práctica y los llamados precedentes diplomáticos.

3a. La codificación del Derecho Diplomático es el esfuerzo de consolidación de las normas establecidas por
la costumbre o por las convenciones bilaterales y su adaptación a las necesidades de la comunidad
internacional. La primera codificación se produjo en el Congreso de Viena de 1815, cuyo Anexo XVII
plasmó reglas de clasificación y de precedencias de agentes diplomáticos con aplicación plurinacional; la
segunda con el Protocolo de Aquisgrán de 1818, que incluyó en la clasificación dcl los agentes a los
Ministros residentes. El primer desarrollo orgánico lo constituyó la Convención sobre Funcionarios
Diplomáticos firmada en La Habana dentro del marco de la VI Conferencia Interamericana de 1928,
seguido, en 1961, por la Convención de Viena que, por ser casi universalmente admitida, es el esfuerzo más
importante de codificación.

3b. La primera tentativa de establecer reglas aplicables a las relaciones diplomáticas, luego de las muy
limitadas del Congreso de Viena, se produjo en la Sociedad de Naciones en 1927; pero su Asamblea la
abandonó en 1930 por considerar que sería difícil llevarla a bien. Sólo en 1952, por iniciativa de Yugoslavia
y debido en parte a la situación internacional surgida de la guerra fría, la Asamblea General de las Naciones
Unidas en su Resolución 685, de 5 de diciembre de ese año, encargó a la Comisión de Derecho Internacional
que procediera a la codificación en materia de relaciones e inmunidades diplomáticas. Cuando la Comisión
de Derecho Internacional concluyó su proyecto, lo presentó a los países miembros de las Naciones Unidas
para que hicieran observaciones y comentarios. Recaba­ dos éstos, la Asamblea General, por Resolución
1450 de 7 de diciembre de 1959, dispuso la convocación de una conferencia en Viena, la cual comenzó sus
trabajos el 2 de marzo de 1961 y los concluyó con la aprobación unánime de la Convención de Viena sobre
relaciones diplomáticas el 18 de abril de 1961.

La Convención es el avance más importante en la codificación del Derecho Diplomático y del Internacional
en general. En efecto, ese instrumento, que a diferencia de la Convención de La Habana, es de carácter
universal por haber sido ratificada por la casi totalidad de los Estados, tiene el mérito de enmendar y
codificar usos y costumbres que hasta entonces estaban dispersos, confusos, o impugnados o controvertidos
y de introducir nuevas y necesarias prácticas y convertir el todo en normas de derecho positivo,
prácticamente en un código de relaciones internacionales. Además, la Conferencia redactó un protocolo
facultativo sobre controversias relativas a la interpretación o aplicación de la Convención según el cual las
partes pueden someterlas a la Corte Internacional de Justicia y en determinadas condiciones al arbitraje o a
la conciliación. La Convención entró en vigor el 24 de abril de 1964.
No obstante, creemos que es un vacío de la Convención de Viena el que no contemple sanción alguna en
caso de incumplimiento o de divergencia en cuanto a sus disposiciones. Se podría por cierto recurrir, en el
primer caso, a la retorsión, que sería una suerte de reciprocidad negativa que parece estar implícita en su
artículo 47, 2a; pero hubiera sido preferible que la Convención estableciera el recurso a un tribunal de
arbitraje o a la Corte Internacional de Justicia. Así procedió Estados Unidos en 1979 al denunciar a Irán ante
la Corte por el ataque a su representación diplomática en Teherán y la detención como rehenes de miembros
de la misma.
Con el mismo espíritu codificador se aprobaron, en 1963 la Convención sobre Relaciones Consulares; en
1969 la Convención sobre Misiones Especiales; y en 1975 la Convención sobre la representación de los
Estados Unidos en sus relaciones con las organizaciones internacionales de carácter universal, ya
mencionadas en el párrafo 3.
3c. El estudio del Derecho Diplomático que Pradier Fodéré llamaba "derecho de gentes aplicado"- guarda
relación íntima con el Derecho Internacional, del cual por mucho tiempo ha sido una rama, a tal punto que se
puede considerar que es una suerte de código de procedimientos del Derecho Internacional. Está asimismo
estrechamente vinculado al derecho constitucional, civil, penal, procesal o administrativo, pues esas
disciplinas contienen normas que directa o indirectamente interesan al Derecho Diplomático. Está ligado,
por último, con la historia, particularmente con la historia diplomática, que es también una de sus fuentes.

4. Antes de entrar a una definición de nuestra materia, queremos hacer una precisión acerca del alcance del
Derecho Diplomático. La idea matriz de esta disciplina y el punto de partida de las relaciones
internacionales, es la existencia de un acuerdo formal entre las partes. Así lo reconoce la Convención de
Viena de 1961 al enunciar "el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de
misiones permanentes se efectúa por consentimiento mutuo". Conviene, asimismo, anotar que ese acuerdo es
de duración indeterminada pero que está sujeto, como es natural, a eventuales variaciones en razón de las
circunstancias. Debemos, por otra parte, señalar que el Derecho Diplomático ha adquirido en los últimos
años una nueva dimensión, la relación multilateral. Maresca dice que la razón de esa expansión reside en la
indivisibilidad de la cooperación internacional, de la que sus dos órdenes de relaciones (bilateral y
multilateral) son la expresión y el instrumento.
Hay muchas definiciones del Derecho Diplomático. Unas expresan bien su sentido, mientras que otras
definen más bien a la diplomacia que al Derecho Diplomático.
Pradier Fodéré sostiene que es la "rama del derecho público externo que trata principalmente de la práctica
de las relaciones exteriores de los Estados, de las reglas que presiden las representaciones nacionales en el
extranjero, de la administración de los negocios internacionales de la manera de negociar".
Genet la define como "la rama del derecho público que versa especialmente sobre la práctica y
reglamentación tanto de las relaciones exteriores de los Estados como de las modalidades de su
representación en el extranjero y que engloba asimismo la administración de los asuntos inter­ nacionales y
la manera de concluir las negociaciones".
La definición de Philippe Cahier es clara y sobria: "El conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las
relaciones entre los diferentes órganos de los sujetos de Derecho Internacional encargados temporal o
permanente­ mente de sus relaciones exteriores".

CAPÍTULO I
Por nuestra parte sugeriríamos una definición simple y sucinta: Es el estudio del conjunto de normas y usos
conexos que rigen las relaciones formales entre los Estados y de éstos con otros sujetos de Derecho
Internacional.
Al decir "normas" nos referimos a las reglamentaciones positivas surgidas del derecho interno o de acuerdos
bilaterales y multilaterales entre estos organismos-sujeto de Derecho Internacional: y al decir "usos", a las
prácticas consuetudinarias que aún prevalecen entre los Estados. Usamos el calificativo "formales" para
marcar el aspecto, por decirlo así, procesal de nuestra disciplina. Mencionamos a otros sujetos de Derecho
Internacional con el fin de incluir a los organismos internacionales intergubernamentales.

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