1EMPRESA TEXTILERA COLTEJER
Aura María Castillo García
Luisa María Caicedo
Marzo 2018
Institución Educativa Instituto Moderno
Valle del Cauca
Legislación comercial
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Tabla de Contenidos
INTRODUCCIÓN ..........................................................................................................iii
Introduccion........................................................................................................................iii
Mision.........................................................................................................................iv
Vision……………………………………………………………………………… v
Politicas de la empresa...............................................................................................vi
Capítulo 1 INFORMACION GENERAL........................................................................1
Historia............................................................................................................................1
Inicios..........................................................................................................................2
Expansion y dificultades..............................................................................................4
Capítulo 2 PRODUCTOS................................................................................................8
Lineas de productos que ofrecen.........................................................................................8
Imagenes..............................................................................................................................9
Referencias....................................................................................................................…10
Conclusiones…………………………………………………………………………......11
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INTRODUCCIÓN
Nuestro trabajo está basado en una empresa con una gran trayectoria que ha sido un emblema de
la economía Colombiana y el empuje paisa.
A pesar de sus adversidades y estar a punto de acabarse por la revaluación del peso frente al
dólar, el contrabando y el cierre del mercado venezolano. Ha logrado salir adelante con la ayuda
de empresarios mexicanos e inversionistas colombianos.
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MISIÓN
Fabricar y comercializar productos textiles y de confección de alta calidad para los mercados que
atiende la empresa, a través de capital humano calificado, desarrollado y comprometido con los
valores éticos, tecnologías y prácticas que generen: confianza de nuestros clientes, rentabilidad,
sustentabilidad y desarrollo creciente de la empresa. Motivación y compromiso de nuestro
recurso humano; respeto y cuidado del medio ambiente y del entorno relativo a la empresa,
credibilidad y contribución efectiva del bienestar social.
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VISIÓN
Ser sinónimo de textiles de moda y vanguardia para los mercados de confección, lograr el
reconocimiento nacional e internacional como la empresa textil colombiana por excelencia, ser
una empresa que marque la tendencia de la moda en los mercados textiles que atiende, alcanzar
los niveles de presencia, participación e imagen en el mercado, así como la productividad,
eficiencia y calidad que posibiliten la sostenibilidad y crecimiento de la empresa en el tiempo,
generando adecuada rentabilidad para sus accionistas.
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POLÍTICAS
Todas nuestras acciones se fundamentarán en el mejoramiento continuo, cumpliendo con las
normas de calidad, orientándolas a la prevención de errores, cumpliendo cabalmente con las
responsabilidades desde la primera vez y canalizándolas a la ejecución efectiva. Nuestras metas
serán compatibles con el desarrollo integral de la persona, los valores, la adecuación tecnológica
sostenible, la protección del medio ambiente y la satisfacción de nuestros clientes. Nuestra
estrategia tendrá como principio adaptar nuestras fortalezas a las condiciones del mercado y
operar en los segmentos con mayor potencial y rentabilidad.
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CAPÍTULO 2 INFORMACIÓN GENERAL
HISTORIA
Con $1.000 oro de capital, 12 trabajadores y 10 telares, Alejandro Echavarría Isaza, su
hijo Gabriel y cinco sobrinos le dieron vida, el 22 de octubre de 1907, a la Compañía
Colombiana de Tejidos, Coltejer. Aunque desde el siglo XIX había fábricas de tejidos en
Copacabana, Sonsón y Bello e, incluso, en Cundinamarca y Bogotá se producían buenas
mantas y lanas, Coltejer llegaba con una nueva dinámica y en 1909 tenía cien telares para
tejidos planos.
Así nació una de las empresas más tradicionales del país, que durante sus casi 100 años
de existencia ha pasado por todas las etapas del desarrollo empresarial, con grandes
momentos de auge pero también con profundas crisis que han amenazado su
supervivencia. Hoy, con unas reglas del juego opuestas a las que basaron su desarrollo
-economía cerrada-, replantea su modelo y busca alternativas para crecer.
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LOS INICIOS
Mientras en Estados Unidos, Egipto y Turquía la industria textilera se originó junto a las
regiones algodoneras, en Colombia sucedió en forma diferente. Antioquia, montañosa,
con dificultades para el transporte de mercancías y no apta para el cultivo del algodón,
fue el escenario para el nacimiento de grandes factorías textiles.
¿Por qué? La explicación se encuentra en la dinámica de los negocios de entonces. "La
minería del oro en Antioquia produjo la acumulación de capitales que impulsaron la
construcción de caminos, la prosperidad del comercio y los esfuerzos por sacar adelante
la agricultura y la ganadería. En estas circunstancias se inicia la industria textil", señala el
investigador Hernán Cárdenas en un trabajo para Ascoltex.
Esto significa que, consciente o inconscientemente, los visionarios de entonces querían
aprovechar, más allá de los insumos y las materias primas, un mercado textil creciente.
"Ya en esa época, valores intangibles, como la base de clientes de una compañía, eran
vitales para el montaje de un negocio. Los clientes eran su patrimonio", dice Ricardo
Mejía ex presidente de Coltejer.
Sin embargo, los inicios de la textilera no fueron fáciles. Si bien tenían el mercado,
debían importar gran parte de sus insumos -algodón e hilazas-. Pero a mediados de los
años 20 empezaron a darse los primeros cultivos comerciales de algodón, los cuales
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surten parte de las necesidades de la empresa, y en 1914 Coltejer empezó a adquirir
materias primas en el país. Esta situación coincide con un programa de sustitución de
importaciones.
"La comercialización de la producción interna y la sustitución de algunos importados fue
posible gracias a que de tiempo atrás se habían logrado establecer adecuadas redes de
distribución y acumular conocimientos acerca de las calidades y las especificaciones más
demandadas en materia de textiles", señala María Claudia Saavedra en el libro Empresas
y empresarios: el caso de la producción textil en Antioquia (1900-1930).
A su vez, la escasez de vías de comunicación -en 1920- y el alto costo del transporte
ponían en desventaja las telas locales frente a las importadas. Según un documento de la
compañía, mientras salir de Medellín para repartir sus productos era muy dispendioso; las
telas importadas llegaban a la Costa Atlántica, tomaban el río Magdalena y se distribuían
eficientemente por el país.
Con el desarrollo de la infraestructura de carreteras en los años 30, Coltejer ganó
presencia en el país, circunstancia que coincide con una estrategia de expansión en medio
de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el conflicto influyó en el aumento de los costos,
de insumos importados y maquinarias, y en la estabilidad de los precios de venta, la
textilera inició sus compras. Adquirió Coltefábrica y luego Rosellón y, en 1944, compró
Manufacturas Sedeco, que producía telas de fantasía.
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Su estrategia estaba enfocada hacia la búsqueda de eficiencias para subsanar las
dificultades que generaba la guerra. El informe a la junta directiva en 1947 señaló:
"Frente al efecto de aumento en los costos y precios congelados, hemos aumentado la
producción, mejorando la eficiencia y aprovechando mejor la capacidad de las fábricas,
trayendo maquinaria por avión desde Estados Unidos a gran costo, lo que representa un
esfuerzo para aumentar y acelerar la producción, superando todos los obstáculos técnicos
y todas las dificultades de transporte".
Esta búsqueda de eficiencias continuó y a principios de los 50, Coltejer unificó los
procesos de acabado de sus fábricas, en una sola planta.
LA EXPANSIÓN
Además de solucionar el tema de las eficiencias, en la segunda parte del siglo XX
desarrolló dos estrategias: una, poner mayor atención a los cambios tecnológicos y de
producto. Para lograrlo, incursionó en el segmento de tejido de punto con la compra de
Fatesa, que producía medias para dama y que luego se convirtió en Coltepunto, empresa
líder en este segmento.
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Y dos, continuar su expansión en el sector textil -donde compró Coltehilos y la fábrica
Doña María; y puso en marcha la planta de Textiles Córdoba- y en otras áreas de la
producción. Para los 60, inició su proceso de diversificación industrial. En 1961, fundó
Furesa, empresa metalmecánica filial de Coltejer, y dos años más tarde adquirió el 50%
de Fundiciones Técnicas, Futec. Ese mismo año, compró Derivados Delmaíz, y en 1964
adquirió Polímeros Colombianos, en sociedad con la empresa United Merchants. En 1966
adquirió las acciones de Telaraña y para esta misma década inició sus exportaciones.
Ya en los 70, no se trata solo de un negocio textil. Su producción es la más variada que
pueda tener un complejo industrial: telas en diferentes estilos; productos industriales
derivados de la agricultura; productos fundidos en hierro, acero, cobre y aluminio; piezas
maquinadas, y maquinaria pesada para las industrias textil, del petróleo y cementera, y
partes para el ensamblaje de automotores.
LAS DIFICULTADES
Conformado este complejo industrial, Coltejer se convierte en una de las joyas
empresariales del país. Así, en marzo de 1978, el industrial Carlos Ardila Lülle asume su
control accionario, lo que representó un duro golpe para los empresarios antioqueños. La
compra de Coltejer por parte de Ardila, es otro de los detonantes para que los empresarios
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antioqueños tomen una actitud defensiva para proteger sus industrias, y creen el Sindicato
Antioqueño, hoy Grupo Empresarial Antioqueño.
El primer presidente de Coltejer, bajo el poder de Ardila, fue Carlos Upegui Zapata. En
ese momento se generó una caída en el mercado: se decretó la libre importación de
textiles y de confecciones y las textileras perdieron competitividad. Con graves
dificultades financieras, la empresa, entre 1981 y 1982, licenció 2.000 empleados y
trabajó al 55% de su capacidad instalada.
El reto de Upegui era salvar Coltejer. Las medidas se centraron en un plan para aumentar
la competitividad, para lo cual necesitaba US$180 millones en modernización de las
plantas. De ellos, US$130 millones fueron deuda externa y los otros US$50 millones los
aportó la Organización Ardila. A pesar del difícil momento, Coltejer creó otras empresas
como Agrurabá y Coltefinanciera y constituyó Papelsa.
Ante la posibilidad de irse a concordato, Coltejer tuvo que replantear su foco y adquirió
nuevos compromisos. Vendió sus inversiones en Exportaciones Bochica -de exportación
de flores- Delmaíz, Inyucal e Incolmotos; fusionó a Futec con Furesa, y se dedicó solo a
la producción de textiles.
Estas decisiones y las medidas del gobierno -cierre de las importaciones de textiles y
confecciones, fuerte represión al contrabando y unas medidas cambiarias más favorables-
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le dieron un nuevo aire a la compañía. Pero al llegar los 90, la empresa volvió a resentirse
con la apertura económica y revivió sus problemas de eficiencia, altos costos laborales y
de producción.
Una de las principales decisiones que las empresas textileras no abordaron en el momento
de la crisis, fue la propuesta de fusión que les hizo la consultora Gherzi Textil
Organisation, de Suiza, en 1995, para ser más competitivas en un mercado abierto. Así
las cosas, Coltejer reenfocó sus trabajos internos. "Aumentamos la producción por
persona de 30 a 70 metros al día, hicimos un reacomodo en la parte laboral y
especializamos la planta en muchas de sus líneas", recuerda Mejía.
Pero la crisis continuó y en 2000, la empresa se acogió a la Ley 550. Hoy, con el
esquema de preferencias arancelarias y la posibilidad de un TLC con Estados Unidos, las
oportunidades comerciales -como proveedoras de materia prima- se han vuelto a abrir.
Pero no es suficiente. Primero, porque esta industria es intensiva en capital de trabajo, por
lo que será necesario atraer inversión. Y segundo, porque tiene que resolver problemas
laborales, de producción y eficiencia, y de innovación. "Estas industrias son tan grandes y
pesadas que no tienen una gran disposición al cambio, pero tienen que ser más
innovadoras para sobrevivir", dice un analista. Así, el reto de Coltejer es monumental
para mantenerse en el mercado y sacar provecho de su experiencia centenaria.
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CAPITULO 2 PRODUCTOS
LINEAS DE PRODUCTOS
Actualmente contamos con 5 tipos de producto:
Telas de moda.
Telas para dotación de uniformes.
Telas no tejidas para confección, salud, aseo, industria, decoración, calzado y
marroquinería.
Una línea de hogar que ofrece ropa de cama.
Tiendas de fábrica que ofrecen prendas de moda para dama y caballero, ropa de
cama y toallas.
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IMAGENES
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LISTA DE REFERENCIAS
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http://www.elcolombiano.com/historico/coltejer_hilando_progreso_hace_105_anos-
GDEC_224763
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CONCLUSIONES
Concluimos que una empresa por muy pequeña que parezca puede llegar a
expandirse de una manera impresionante y que las adversidades y dificultades no
son impedimento para lograr lo que se quiere.
Los propietarios de Kaltex, la más grande textilera mexicana, son dueños del 65
por ciento de Col tejer. Esto es símbolo de garantía, dado que hay un compromiso
firme por el desarrollo de la empresa; están implementando el modelo operativo
exitoso de México en Colombia y Col tejer es hoy una gran planta que produce
para el mercado nacional e internacional de manera muy eficiente, tal y como lo
comprobamos en esta investigación.