Estructura y Cultura Organizacional
Estructura y Cultura Organizacional
Capítulo 5
La estructura y la cultura de la organización
Presentación
En el primer capítulo, se definió a la organización como una formación social,
deliberadamente constituida para la persecución de fines específicos.
Esa definición permite distinguir a una organización de otros grupos sociales que
no constituyen un grupo articulado para satisfacer necesidades de conjunto. Una de
las características distintivas de la organización es que las personas que la compo-
nen estén, precisamente, organizadas.
La organización existe para cumplir con un conjunto de necesidades que se han
definido para la organización. Cada miembro de la organización decide pertenecer
a ella porque mediante su participación podrá cumplir con ciertos fines, que pueden
o no coincidir con los de la organización. La decisión de pertenecer está determi-
nada porque la organización le ofrece algún grado de previsibilidad que le permite
formarse expectativas respecto de lo que recibirá por sus actividades dentro de ella.
Para que una organización pueda constituirse como tal es necesario que posea algún
tipo de reglas que regulen su comportamiento, que determinen la diferenciación entre
las funciones, que determinen las facultades y responsabilidades de los miembros y que
coordinen las actividades de cada uno de ellos, es decir, necesita una estructura.
La organización es una formación deliberada, es intencional, es un medio para
conseguir un fin. La organización se comporta, en este sentido, de acuerdo a una ra-
cionalidad finalista (Etkin, 1978). Existirá entonces una organización planeada que
responde a este principio de racionalidad, definida de acuerdo a cierta estructura que
permite coordinar las capacidades humanas, los recursos técnicos y la información,
para conseguir objetivos de conjunto. El elemento central que identifica a la organi-
zación como un esfuerzo planificado es su estructura formal.
Sin embargo, en la organización se producen relaciones espontáneas, no plani-
ficadas, que también influyen sobre el comportamiento de aquella. En todo grupo
social existe un conjunto de normas, valores, creencias y conocimientos que definen
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“la forma en que se hacen las cosas allí”. Este conjunto de ideas, valores y creencias
constituyen lo que se denomina cultura de la organización.
En este capítulo, trabajaremos sobre estos dos elementos que caracterizan el fun-
cionamiento de la organización: el diseño estructural que sienta las bases para el
funcionamiento de la organización y su cultura organizacional. La estructura es el
esqueleto, su cultura le da vida.
Para comenzar, haremos una distinción entre dos aspectos coexistentes en toda
organización muy relacionados con los temas de este capítulo: la organización for-
mal y la organización informal.
La organización formal
La organización formal es un intento planeado y deliberado de coordinar las
actividades realizadas por sus miembros. Es el conjunto de reglas que prescriben la
forma en la cual las personas se relacionarán unas con otras, lo que pueden, deben
o no deben hacer, y que surgen de decisiones explícitas. Comprende la estructura
organizacional, la división de puestos de trabajo, la diferenciación de niveles jerár-
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quicos, las líneas de autoridad formal, los reglamentos, los valores y los propósitos
surgidos de los procesos de planificación.
La normatividad propia de la organización formal busca aportar orden y previsi-
bilidad al comportamiento de las personas dentro de la organización y a ella como
un todo. Estos elementos de racionalidad permiten a los individuos formarse expec-
tativas basadas en el comportamiento de los otros componentes de la organización.
La finalidad y las expectativas son la base de la coordinación (Etkin, 2005).
Los autores clásicos de la administración de principios del siglo xx basaron sus
estudios fundamentalmente en la organización formal y buscaron las configuraciones
estructurales que maximizaran la eficiencia de la organización. Sin embargo, a media-
dos del mismo siglo, Roethlisberger y Dickson –en sus conclusiones sobre el experi-
mento realizado en Hawthorne– verificaron que el comportamiento de las organiza-
ciones no puede ser explicado solamente como consecuencia de su estructura formal.
En las organizaciones, emergen comportamientos que no están previstos, que no
fueron planeados, como resultado de la interacción entre sus miembros en el cumpli-
miento de las actividades determinadas por la estructura formal. Estas formas de rela-
ción no incluidas en la organización formal conforman lo que se conoce como organi-
zación informal o espontánea, en contraposición a la organización formal, planificada.
La organización informal
La organización informal no responde a un sentido lógico y racional, y está car-
gada de elementos emocionales e instintivos. Incluye aspectos que no pueden verse
reflejados en los organigramas y manuales de la organización, tales como amistades,
afinidades, antagonismos, sensaciones de confianza y desconfianza, simpatías y an-
tipatías que surgen de la interacción cotidiana entre los trabajadores.
Ambas organizaciones, la formal y la informal, forman parte de un todo que
podemos denominar la organización real. Lo más inmediato de esta es la organi-
zación formal, es lo que nos explican al describir una organización, lo que hace y
cómo lo hace. Sin embargo, la vida cotidiana en la organización se define por las
interacciones informales, no planificadas (Pérez López, 2002).
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Algunos autores, como Robbins y Coulter, utilizan estos términos como sinónimos (Robbins y
Coulter, 2009, p. 185).
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ESTRUCTURA
Diferenciación Integración
Niveles Coherencia
jerárquicos de objetivos
División Coordinación
horizontal de acciones
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go, a medida que esa empresa crezca, se irán incorporando nuevos miembros con
nuevas tareas y la forma informal de organizarse se tornará difícil, por lo que empe-
zarán a establecerse jerarquías, aparecerá una división entre quienes supervisan y los
que son supervisados. Esto dará lugar a lo que conocemos como “pirámide organiza-
cional”, en la cual distinguimos tres niveles: directivos (ápice estratégico, en los tér-
minos de Mintzberg), administrativos (línea media) y operativos (núcleo operativo).
Mintzberg señala dos áreas más de la organización, que no están relacionadas di-
rectamente con la función productiva o el flujo trabajo específico de la organización,
pero que sí tienen incidencia sobre las áreas antes mencionadas. Estas áreas son el
staff y la tecnoestructura. La tecnoestructura surge en organizaciones de gran tama-
ño, cuando la supervisión directa se torna costosa y dificultosa, por lo cual se pasa a
un mecanismo de coordinación por normalización y se produce una nueva división
entre quienes realizan las tareas y quienes las analizan y normalizan (un conjunto de
analistas técnicos profesionales que conformarán la tecnoestructura).
A continuación, realizamos una breve descripción de cada una de las cinco par-
tes señaladas por Mintzberg17:
• Núcleo de operaciones: formado por los operarios que realizan las funciones
básicas de la organización relacionadas con la producción de bienes y servicios.
Estos desempeñan cuatro funciones principales: aseguran los inputs para la pro-
ducción; transforman los inputs en outputs; distribuyen los outputs y propor-
cionan apoyo directo a las funciones de transformación, al mantenimiento de la
planta de producción y a las tareas de almacenamiento.
• Línea media: es la interfaz entre el núcleo de operaciones y el ápice estratégico.
Compuesta por directivos medios (gerentes, secretarios, jefes) provistos de auto-
ridad formal y que conforman un cuerpo jerárquico. Se encuentran en constante
comunicación con las otras partes de la organización: hacia arriba, informando a los
niveles superiores sobre anomalías detectadas, propuestas de cambio y decisiones
que requieran aprobación; de manera descendente, asignando recursos, establecien-
do reglas, elaborando proyectos y poniéndolos en práctica. También establecen re-
laciones con el entorno y tienen poder para formular estrategias propias de su área.
• Ápice estratégico: es la cabeza de la organización, compuesta por quienes es-
tán a cargo de la dirección general de la organización y sus asistentes. Esta parte
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Este desarrollo está basado en el trabajo de Henry Mintzberg La estructuración de las organizaciones
(2005). En otras obras, como Mintzberg y la dirección (1991b), el autor agrega la ideología como un sexto
elemento. El concepto de ideología es utilizado en ese caso de manera similar al de cultura organizacional.
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Ápice
estratégico
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Línea
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media
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Tec
Núcleo de operaciones
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El organigrama
La estructura formal de una organización se visualiza a través del organigrama,
el cual muestra las distintas unidades de trabajo, los canales de comunicación, los
departamentos o divisiones y las líneas formales de autoridad y responsabilidad.
El organigrama es un diagrama de la estructura formal de la organización. Es
una representación visual que muestra las distintas posiciones existentes dentro de
una organización, cómo están agrupadas y el flujo de autoridad formal.
Tradicionalmente, se construyen con una forma piramidal, en la cual los individuos
situados en la parte superior poseen más autoridad y responsabilidad que los de la parte
inferior. Las líneas que unen las posiciones superiores con las inferiores representan los
canales formales de comunicación y autoridad. El organigrama suele estar acompaña-
do del manual de procedimientos, que es una descripción detallada de cómo deben
desarrollarse cada una de las actividades en un determinado puesto de la organización.
Es importante señalar que el organigrama tiene ciertas limitaciones, ya que no re-
fleja exactamente la realidad de la organización. Es un modelo simplificado de la orga-
nización formal, que no permite visualizar las relaciones que se dan en la organización
informal. La organización informal puede ser representada mediante sociogramas,
que son mapas de quién se relaciona con quién sin tener en cuenta las vías formales
de comunicación, en los que se establecen líneas de influencia y preferencia entre los
miembros y se identifican centros neurálgicos donde las comunicaciones se concentran.
El diseño de la estructura
El diseño organizacional es el desarrollo o modificación de la estructura de una orga-
nización. Esta tarea requiere tomar decisiones relacionadas con los siguientes aspectos:
• El diseño de puestos: la identificación de las tareas necesarias para cumplir
con los objetivos y su posterior agrupamiento en puestos y en un conjunto de
tareas que serán realizadas por una persona.
• La departamentalización: el agrupamiento de puestos en unidades, departa-
mentos o divisiones.
• La jerarquización: la disposición de las funciones de una organización por
nivel de autoridad (jerárquico) en la pirámide organizacional.
• La coordinación de las actividades realizadas por cada unidad (coordinación
e integración).
Cada una de estas decisiones está supeditada a la evaluación de una serie de pará-
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metros de diseño18, los cuales establecen ciertos criterios para el diseño de la estructura.
Cada organización debe decidir qué diseño es el más apropiado para su realidad.
En este sentido, la estructura tendrá un carácter específico, ya que habrá sido dise-
ñada de acuerdo a los objetivos y características de esa organización. A su vez, es
importante atender al carácter dinámico que pueda tener, esto es, pensar en el desa-
rrollo futuro, en las perspectivas de crecimiento de la organización y en las futuras
personas que puedan llegar a incorporarse.
Diseño de puestos
Esta tarea de diseño está relacionada directamente con los conceptos de diferen-
ciación y especialización que señalamos antes.
La especialización es consecuencia de la división del trabajo. Un puesto será
más o menos especializado dependiendo de la cantidad de tareas que incluya y el
control que el encargado tenga sobre ellas. Si un puesto incluye pocas tareas, se dice
que está especializado horizontalmente. Si un empleado carece de control sobre las
tareas, se dice que está especializado verticalmente.
La excesiva especialización logra aumentar la capacidad del empleado de realizar
una determinada tarea, pero a costa de la pérdida de su motivación para trabajar, produc-
to del aburrimiento y la monotonía. Una organización debe ofrecer ciertos incentivos,
más allá de los económicos, que les permitan a sus miembros aprender y desarrollarse.
Departamentalización
La departamentalización es el agrupamiento de los puestos de trabajo de acuerdo
a algún criterio común. Los departamentos son conjuntos de puestos, los cuales ten-
drán distintas denominaciones dependiendo del tipo de organización de que se trate.
En los gobiernos nacionales y provinciales, es común que la estructura del poder
ejecutivo este conformada por ministerios, de los cuales dependen secretarías, sub-
secretarías, direcciones, etc. En las empresas privadas, encontraremos direcciones,
divisiones, gerencias, departamentos, jefaturas, etc.
Al departamentalizar, se establecen objetivos, procesos, actividades, personas y
recursos específicos para cada uno de los departamentos. En un sentido, esto permi-
te la especialización del departamento en sus propias tareas. Por otro lado, este agru-
pamiento fomenta la coordinación, ya que ubica diferentes trabajos bajo una super-
visión común y define cómo los distintos departamentos compartirán los recursos.
Estos parámetros también están basados en la obra de Mintzberg, aunque puede encontrárselos
18
expresados o agrupados de distinta manera (como en este caso). Para una profundización de estos
conceptos, puede verse Mintzberg, 2005.
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Director
general
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tes. Por ejemplo, en una producción cinematográfica puede haber alguien que se en-
cargue de la preproducción, otro del rodaje y otro de la posproducción. Un proyecto
de distribución gratuita de alimentos puede tener un encargado del aprovisiona-
miento, un encargado del mantenimiento y otro encargado de la distribución.
Algunas organizaciones grandes utilizan estructuras divisionales. Con ellas,
buscan generar unidades más pequeñas dentro de la organización, las cuales cuentan
con departamentalizaciones funcionales hacia abajo y cada división llega a actuar
con un alto grado de autonomía, separada del resto. En general, estas estructuras es-
tán departamentalizadas por el área geográfica, por el tipo de cliente o beneficiario,
o por el producto o servicio que ofrecen.
Estas estructuras también presentan ventajas y desventajas. Entre las ventajas están
una mayor especialización respecto del producto, del consumidor y de la región geográfi-
ca; una mayor capacidad para la toma de decisiones; una mejor adaptación a los cambios
del entorno ya que poseen más flexibilidad y una visión más integral de la organización.
Entre las desventajas, se pueden señalar la dificultad para el control de las operaciones
realizadas por la unidad y la repetición de funciones en cada una de las divisiones.
Algunas empresas operan en diversos mercados, nacionales e internacionales,
por lo cual tienen sus operaciones dispersas geográficamente. Estas encuentran más
conveniente la departamentalización geográfica. Sobre el director o gerente de
cada división recae la responsabilidad última por los resultados obtenidos en esa
región. De él dependerán las áreas funcionales respecto de esa región.
Director
general
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Jerarquización
La jerarquización hace referencia a una diferenciación vertical y se establecen
distintos niveles jerárquicos en una pirámide organizacional (por ejemplo, en el poder
ejecutivo: ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones, etcétera). Esta diferen-
ciación se produce en toda la cadena de mando, lo que determinará el sentido en el cual
corre el flujo de autoridad y de reporte (este último, en sentido inverso al de autoridad).
La cadena de mando constituye una línea ininterrumpida de autoridad que se
extiende desde los niveles superiores de la organización hasta los niveles más bajos,
y que aclara quién depende de quién. Este concepto responde a cuatro elementos:
autoridad, responsabilidad, delegación y unidad de mando.
La autoridad es el poder conferido a una determinada posición jerárquica para
tomar decisiones, instruir a otras personas sobre lo que deben hacer y esperar que
estas lo hagan. En este caso estamos hablando de un poder otorgado de manera
planificada a un puesto determinado, nos referimos a una autoridad formal, que no
siempre es coincidente con el flujo de autoridad informal.
La responsabilidad coexiste conjuntamente con la autoridad. Cuando a una per-
sona se le asigna una tarea, se espera que la realice de determinada manera. Esa
persona deberá responder por lo que se le solicitó. La autoridad es un medio para la
realización de la tarea, por lo que genera una responsabilidad por su cumplimiento.
La delegación es la decisión y acción de encargar nuevas tareas a un subordi-
nado. Al hacerlo, se lo hace responsable y se le brinda la autoridad necesaria para
realizarla. Sin embargo, el hecho de haber delegado la tarea no libera de ninguna
manera al supervisor de la responsabilidad por su realización.
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Coordinación
La coordinación y control de las actividades implica establecer cuáles serán los
mecanismos que se utilizarán: adaptación mutua, supervisión directa o normaliza-
ción. Para esta determinación, es importante tener en cuenta tres factores: el alcance
del control, el posible grado de formalización de las tareas y la posibilidad de des-
centralizar la toma de decisiones.
Formalización
La formalización hace referencia al grado en el cual las actividades de la organi-
zación pueden ser normalizadas. En las organizaciones con un grado de formaliza-
ción muy alto, los empleados se guían por una serie de procedimientos y reglas ex-
plícitamente determinadas. El objetivo de estas reglas es la predeterminación formal
del comportamiento de las personas en la organización.
La normalización o estandarización implica establecer patrones de referencia en
cuanto a procesos, materiales y materias primas, recursos humanos y productos ter-
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La centralización y descentralización
La centralización es la concentración de la toma de decisiones en los niveles
jerárquicos más altos de la organización. La descentralización, por el contrario, es
la transferencia de la autoridad de toma de decisiones a niveles más bajos dentro de
una organización.
Las organizaciones planas suelen tener niveles más descentralizados de decisión.
Es decir, otorgan mayor libertad y autonomía a los niveles inferiores para manejar
su trabajo y les permiten tomar decisiones sobre la mejor manera de obtener los
resultados deseados.
La descentralización permite aumentar la flexibilidad de la organización y la
capacidad de respuesta rápida y oportuna ante las demandas de su entorno cercano,
ya que las decisiones son tomadas por quienes están cerca de las necesidades que
deben ser satisfechas. Además, aumenta la motivación y la satisfacción del puesto
de trabajo.
Sin embargo, la descentralización es buena en la medida en que el encargado de
tomar las decisiones esté bien preparado para hacerlo, lo cual eleva los costos de ca-
pacitación. Por otro lado, un excesivo nivel de descentralización puede llevar a que
las unidades busquen objetivos propios, lo que producirá complicaciones al momen-
to de buscar la integración de estos con los objetivos de la organización.
La centralización, en cambio, produce estructuras más rígidas, donde el poder
de decisión está concentrado en los niveles superiores. Esta forma logra que la orga-
nización articule bien sus acciones con sus objetivos, al proveer una visión integral
de ella desde la cúpula directiva; sin embargo, genera entornos poco motivadores y
la hace lenta para adaptarse a los cambios en entornos inciertos y muy dinámicos.
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Estrategia
Tecnología Entorno
ESTRUCTURA
Cultura
Procesos
Personas
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tos y roles. Quien la esté diseñando no puede olvidarse de que esos puestos, apa-
rentemente vacíos, serán ocupados por personas de carne y hueso con intereses,
personalidades, capacidades, valores y actitudes distintas. Todo diseño estruc-
tural debe comprender los incentivos que llevan a los miembros a pertenecer
a la organización. Hay estructuras que coartan las posibilidades que tienen las
personas para expresar y desarrollar sus ideas, que generan desmotivación, abu-
rrimiento y desinterés por la tarea que se está realizando.
• La cultura organizacional: este factor ameritará un apartado especial en este
capítulo. Abarca aquellos valores, principios, costumbres y formas de hacer las
cosas que influyen en la manera en que actúan los miembros de la organización.
Tiene incidencia sobre la organización formal y la informal. La estructura y la
cultura se relacionan, ya que ambas establecen expectativas respecto de cómo se
hacen las cosas en la organización.
• La tecnología: incluye habilidades, conocimientos, experiencia, maquinaria,
herramientas técnicas y tecnologías de información y comunicación (TIC). Estos
elementos determinan formas de producción, de control y de comunicación. Hay
tecnologías que requieren capacidades muy específicas, otras que permiten ser
utilizadas con mínimas calificaciones, hay algunas que facilitan la comunicación
entre los distintos sectores de la organización y otras que generan interferencias.
A su vez, hay tecnologías que modifican los procesos de producción haciéndo-
los más sencillos, que afectan determinadas tareas. Otras tecnologías generan
nuevos vínculos, nuevos conocimientos, nuevas habilidades, nuevos lenguajes y
formas de comunicarse. Piénsese en los cambios que han introducido en nuestra
vida y en la de las organizaciones los desarrollos de los últimos veinte años en
las tecnologías de la información y comunicación (teléfonos celulares, Internet,
e-mail, redes sociales, videoconferencias, etcétera).
Todos estos factores deben ser tenidos en cuenta cuando se diseña la estructura
de la organización. Ya se vio cómo entornos complejos y variables requieren estruc-
turas flexibles y en entornos estables las estructuras rígidas pueden tener ventajas.
A su vez, organizaciones cuyo personal está altamente calificado ofrecerán mejo-
res ámbitos laborales si utilizan estructuras descentralizadas, donde los individuos
puedan aprovechar su capacidad para tomar decisiones. De igual forma, estructuras
altamente jerarquizadas y estandarizadas no propician una cultura innovadora y
participativa. En cambio, organizaciones cuyos procesos son rutinarios y repetitivos
tenderán a utilizar organizaciones rígidas con altos grados de estandarización.
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Configuraciones organizacionales
A continuación, veremos algunos modelos organizacionales que, al igual que
las formas estructurales extremas, también dependen de la forma en que se hayan
combinado los patrones de diseño.
• Estructura simple: presenta un comportamiento formalizado y simple, que es
común en las pequeñas y medianas empresas. En estas, la autoridad está centrali-
zada en una sola persona (el dueño) y es plana. Su entorno es simple y dinámico:
es simple porque el dueño lo conoce bien, pero es dinámico porque está buscando
constantemente segmentos en los cuales desarrollarse. La supervisión es directa
y la cumbre estratégica es la parte clave. Al estar centralizada la toma de deci-
siones en una o dos personas, es rápida para absorber los conflictos, es flexible y
tiene bajo costo de mantenimiento. Conforme crece, el control desde la cumbre
se torna complejo y se hace necesario incorporar nuevos niveles (diferenciación
vertical). Dado que este modelo estructural se corresponde con organizaciones
pequeñas, no suelen tener áreas de staff ni tecnoestructura.
• Burocracia: es común en las organizaciones de gran tamaño y que requieren me-
canismos de control muy estrictos. Hay una alta formalización, estandarización de
los procesos de trabajo y necesita una mayor departamentalización, una mayor canti-
dad de personal y de niveles jerárquicos. Hay dos tipos: maquinales y profesionales.
Las burocracias maquinales cuentan con tareas altamente especializadas, rutina-
rias, simples y repetitivas (estandarización de los procesos de trabajo), y con una alta
formalización. Se focalizan sobre la especialidad de las tareas que se deben realizar y
no sobre la calificación del personal, la cual se limita al conocimiento de las normas
y procedimientos. Por ejemplo: bancos, oficinas de correo, registro civil, etc.
Las burocracias profesionales tienen un núcleo operativo de especialistas que
realizan un trabajo complejo, el cual requiere de profesionales o de personas
con una preparación adecuada. Cuentan con profesionales altamente capacitados
para desempeñarse en los niveles jerárquicos, aunque el núcleo operativo es la
parte clave. Por ejemplo: universidades y hospitales.
Los requerimientos de flexibilidad y adaptabilidad a diversas necesidades de los
consumidores han hecho que algunas organizaciones recurran a nuevas formas
de estructuración, como la estructura por equipos y la estructura de red.
• Estructura matricial: se combinan la departamentalización por producto y la
departamentalización por función. Así se genera una cadena de mando dual, ya
que los empleados deben reportar a dos personas: un director funcional y otro de
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Holding es la palabra en inglés con la cual se denomina a una empresa que controla a otras median-
te la tenencia de su propiedad o de un número significativo de sus acciones. En estos casos, el control
de la sede central es muy poco frecuente
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Hasta aquí hemos descripto las diferentes variables que deben ser tenidas en
cuenta al momento de definir la estructura organizacional. Sin embargo, como men-
cionamos al comienzo del capítulo, en todo grupo social existe un conjunto de nor-
mas, valores, creencias y conocimientos que también define la forma en que se hacen
las cosas en cada organización. Este conjunto constituye la cultura organizacional.
Siguiendo a Etkin (2000), la estructura es un concepto que refiere a las formas
de relación entre personas y actividades de la organización. Hay diseños previstos y
otros modos de relación que surgen en la práctica. Se puede distinguir, entonces, entre
estructuras formales (declaradas) y emergentes. En la primera parte sobre diseño de la
estructura, hicimos referencia a la estructura formal, al esqueleto de la organización,
donde se articulan tareas y funciones, y se estipulan relaciones de autoridad y poder. A
continuación, veremos el concepto de cultura, que emerge de la actividad corriente de
la organización, de las interacciones entre los miembros, entre sus personalidades, sus
valores, sus afinidades, sus creencias y costumbres, lo que le da vida a la organización.
La cultura organizacional
Como se vio en la sección anterior, la estructura de la organización es un medio
para cumplir con los objetivos y los planes determinados por la estrategia de la orga-
nización. Uno de los elementos que influye sobre la posibilidad de que determinado
diseño estructural sea eficaz y eficiente para alcanzar los objetivos organizacionales es
que se haya tenido en cuenta a las relaciones que surgen de la organización informal.
El concepto de cultura hace referencia a la forma en que interactúan las personas,
las actitudes predominantes, los supuestos subyacentes, las aspiraciones y los asun-
tos relevantes de las interacciones humanas (Chiavenato, 2009).
Schein (1988) define a la cultura organizacional como “el patrón de premisas
básicas que un determinado grupo inventó, descubrió o desarrolló en el proceso de
aprender a resolver sus problemas de adaptación externa y de integración interna
y que funcionaron suficientemente bien a punto de ser consideradas válidas y, por
ende, de ser enseñadas a nuevos miembros del grupo como la manera correcta de
percibir, pensar y sentir en relación a estos problemas”.
Por un lado, se puede ver a la cultura como un fenómeno emergente que surge
de la interacción social. Al respecto, Etkin señala que “la cultura organizacional no
es externa a los participantes, no es impuesta desde afuera. El concepto refiere al
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Elementos de la cultura
Existen ciertos elementos formadores de la cultura, sobre los cuales las organi-
zaciones suelen trabajar a fin de promover ciertos valores y comportamientos. Entre
ellos, podemos señalar:
• Valores: constituyen aquellos principios éticos y morales que estipulan la for-
ma correcta de comportarse dentro y fuera de la organización. Cuando estos
valores coinciden con los valores personales de los miembros, se logran altos
niveles de aceptación y compromiso con los objetivos de la organización. La
preocupación por el medio social y ambiental, la honestidad, el reconocimiento,
la consideración por los problemas personales de cada miembro, la equidad, la
justicia, la preocupación por las condiciones de trabajo y la participación generan
compromisos fuertes de los miembros con la organización.
• Normas: son aquellas reglas que determinan lo que se debe y lo que no se debe
hacer. Además, establecen formas de premiar el comportamiento deseable y de
castigar el indeseable. Por ejemplo, una organización que castiga duramente los
errores no está promoviendo una cultura de innovación, creatividad e iniciativa.
• Ritos y ceremonias: son aquellas rutinas sistemáticas y programadas del día a
día en la vida de la organización. También pueden incluirse aquí las actividades
planeadas de integración, de reconocimiento, de valorización del buen desempe-
ño y esclarecimiento de los comportamientos no aceptables.
• Símbolos y metáforas: maneras de reconocimiento rápido de la organización
y sus productos.
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Schein (1988) establece que los elementos de la cultura pueden clasificarse en tres
niveles de acuerdo con su visibilidad.
Los artefactos son los más visibles. Este nivel incluye las manifestaciones de la
cultura que se pueden ver o palpar, como el entorno físico, los códigos de vestimen-
ta, el lenguaje y los símbolos.
El siguiente nivel de visibilidad está dado por los valores adoptados o compar-
tidos, representados por las normas, los códigos de ética, los valores de la organiza-
ción, sus estrategias y sus procesos de decisión.
El nivel menos visible de todos es el de los supuestos básicos, determinados por las
creencias, percepciones, pensamientos y sentimientos inconscientes de la organización.
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