III.
MÉTODOS PARA CONTROLAR EL RUIDO EN
EL AMBIENTE LABORAL
3.1 Medidas Técnicas
La norma oficial mexicana NOM-011-STPS-2001, establece que los trabajadores
expuestos a un nivel de exposición a ruido (NER) igual o superior a 80 dB deben ser
instruidos respecto a las medidas de control, mediante un programa de capacitación acerca
de los efectos a la salud, niveles máximos permisibles de exposición, medidas de
protección y de exámenes audiométricos y sitios de trabajo que presenten condiciones
críticas de exposición.
Si los niveles son inferiores a los 80 dB de Nivel Sonoro Continuo Equivalente, sólo se
realizan nuevos relevamientos para controlar que el nivel medido se mantenga y detectar
posibles cambios a causa de la incorporación de nuevos equipos o maquinarias, sistemas de
ventilación o extracción, falta de mantenimiento, etc.
Si los valores obtenidos son mayores a los 85 dB es exigible implementar el uso
obligatorio de protectores auditivos.
En el caso de contar con niveles de ruido críticos se deben realizar mediciones y
estudios más rigurosos como por ejemplo análisis de frecuencias o dosis de ruidos.
El listado de enfermedades profesionales del sistema de riesgos del trabajo establece que
son tolerables 85 dB hasta 8 horas diarias y se recomiendan audiometrías periódicas para
detectar afectaciones. La experiencia demuestra que con niveles superiores a 80 dB es
preciso hablar muy alto (un nivel de alarma) y por encima de los 85 dB hay que gritar (un
nivel de peligro). Con niveles superiores a 95 dB, hay que acercarse al interlocutor para
poder comunicarse.
El ruido en el lugar de trabajo se puede controlar y combatir:
1) en su fuente.
2) poniéndole barreras.
3) en el trabajador mismo.
3.1.1 En su fuente
Al igual que con otros tipos de exposición, la mejor manera de evitarlo es eliminar el
riesgo. Así pues, combatir el ruido en su fuente es la mejor manera de controlar el ruido y,
además, a menudo puede ser más barato que cualquier otro método. Para aplicar este
método, puede ser necesario sustituir alguna máquina ruidosa. El propio fabricante puede
combatir el ruido en la fuente, haciendo que los aparatos no sean ruidosos. Hoy día, muchas
máquinas deben ajustarse a las normas vigentes sobre ruidos y, por lo tanto, antes de
adquirir nuevas máquinas (por ejemplo, prensas, perforadoras, etc.), se debe comprobar si
cumplen las normas sobre ruidos. Lamentablemente, muchas máquinas de segunda mano
que producen niveles elevados de ruido (que han sido sustituidas por modelos más
silenciosos) se exportan a menudo a los países en desarrollo, haciendo que los trabajadores
de éstos paguen por la mala elección de su compra con pérdida de audición, tensión, etc.
También se puede organizar el control del ruido en la fuente en una máquina haciendo
ajustes en piezas de ella o en toda la máquina que disminuyan el ruido. Así, por ejemplo, se
puede disminuir el nivel de ruido de una perforadora neumática colocando un paño que
disminuye el ruido en torno a la perforadora.
Otros métodos mecánicos para disminuir el ruido son:
• Impedir o disminuir el choque entre piezas de la máquina;
• Disminuir suavemente la velocidad entre los movimientos hacia adelante y
hacia atrás;
• Sustituir piezas de metal por piezas de plástico más silenciosas;
• Aislar las piezas de la máquina que sean particularmente ruidosas;
• Colocar silenciadores en las salidas de aire de las válvulas neumáticas;
• Cambiar de tipo de bomba de los sistemas hidráulicos;
• Colocar ventiladores más silenciosos o poner silenciadores en los conductos de
los sistemas de ventilación;
• Poner silenciadores o amortiguadores en los motores eléctricos;
• Poner silenciadores en las tomas de los compresores de aire.
También son eficaces para disminuir los niveles de ruido el mantenimiento y la
lubricación periódicos y la sustitución de las piezas gastadas o defectuosas. Se puede
reducir el ruido que causa la manera en que se manipulan los materiales con medidas como
las siguientes:
• Disminuir la altura de la caída de los objetos que se recogen en cubos o tachos y
cajas;
• Aumentar la rigidez de los recipientes contra los que chocan objetos, o dotarlos
de amortiguadores;
• Utilizar caucho blando o plástico para los impactos fuertes;
• Disminuir la velocidad de las correas o bandas transportadoras;
• Utilizar transportadoras de correa en lugar de las de rodillo.
3.1.2 Barreras
Si no se puede controlar el ruido en la fuente, puede ser necesario aislar la máquina,
alzar barreras que disminuyan el sonido entre la fuente y el trabajador o aumentar la
distancia entre el trabajador y la fuente.
Si una pequeña fuente sonora produce un nivel de sonido de 90 dB a una distancia de 1
metro, el nivel sonoro a una distancia de 2 metros será de 84 dB, a 4 metros de 78 dB, etc.
Ver figura 14.
Estos son algunos puntos que hay que tomar en cuenta si queremos controlar el sonido
poniéndole barreras:
• Si se pone una cerca, ésta no debe estar en contacto con ninguna pieza de la
máquina;
• En la cerca debe haber el número mínimo posible de orificios;
• Las puertas de acceso y los orificios de los cables y tuberías deben ser
rellenados con juntas de caucho;
• Los paneles de las cercas aislantes deben ir forrados por dentro de material que
absorba el sonido;
• Hay que silenciar y alejar de los trabajadores las evacuaciones y tiros de aire;
• La fuente de ruido debe estar separada de las otras zonas de trabajo;
• Se debe desviar el ruido de la zona de trabajo mediante un obstáculo que aísle
del sonido o lo rechace;
• De ser posible, se deben utilizar materiales que absorban el sonido en las
paredes, los suelos y los techos.
Figura 14. Barreras; ‘Si una pequeña fuente sonora produce un nivel de sonido de 90 dB a una distancia de 1 metro, el
nivel sonoro a una distancia de 2 metros será de 84 dB, a 4 metros de 78 Db…’
3.1.3 En el propio trabajador
El control del ruido en el propio trabajador, utilizando protección de los oídos es,
desafortunadamente, la forma más habitual, pero la menos eficaz, de controlar y combatir el
ruido. Obligar al trabajador a adaptarse al lugar de trabajo es siempre la forma menos
conveniente de protección frente a cualquier riesgo. Por lo general, hay dos tipos de
protección de los oídos: tapones de oídos y orejeras. Ambos tienen por objeto evitar que un
ruido excesivo llegue al oído interno. Ver figura 15.
Figura 15. Diferentes formas de protección de los oídos en los trabajadores.
Los tapones para los oídos se meten en el oído y pueden ser de materias muy distintas,
entre ellas caucho, plástico o cualquier otra que se ajuste bien dentro del oído. Son el tipo
menos conveniente de protección del oído, porque no protegen en realidad con gran
eficacia del ruido y pueden infectar los oídos si queda dentro de ellos algún pedazo del
tapón o si se utiliza un tapón sucio. No se debe utilizar algodón en rama para proteger los
oídos. Tapones de oídos y orejeras pueden ser:
1. Fibras refractarias al ruido que se pueden moldear.
2. Fibras acústicas recubiertas de plástico.
3. Plástico expandible.
4. Tapones de oídos de plástico que se pueden utilizar más de una vez.
5. Orejeras.
Las orejeras protegen más que los tapones de oídos si se utilizan correctamente. Cubren
toda la zona del oído y lo protegen del ruido. Son menos eficaces si no se ajustan
perfectamente o si además de ellas se llevan lentes.
La protección de los oídos es el método menos aceptable de combatir un problema de
ruido en el lugar de trabajo, porque:
• El ruido sigue estando ahí: no se ha reducido;
• Si hace calor y hay humedad los trabajadores suelen preferir los tapones de
oídos (que son menos eficaces) porque las orejeras hacen sudar y estar
incómodo;
• La empresa no siempre facilita el tipo adecuado de protección de los oídos, sino
que a menudo sigue el principio de "cuanto más barato, mejor";
• Los trabajadores no pueden comunicarse entre sí ni pueden oír las señales de
alarma;
• Si se facilita protección de los oídos en lugar de combatir el ruido en la fábrica,
la empresa pasa la responsabilidad al trabajador y éste tiene la culpa si contrae
sordera.
3.2 Medidas Administrativas
Las medidas administrativas ven la manera de cumplir con los límites máximos
permisibles de exposición, modificando el tiempo y frecuencia de permanencia del
trabajador en cada zona de exposición. La administración debe:
9 Estar atento para evaluar si se producen indicios tempranos de pérdida de
audición.
9 Colaborar con su sindicato y el empleador para que se midan los niveles de
ruido en el lugar de trabajo. La supervisión del ruido es una manera eficaz de
conocer los niveles concretos y las fuentes de ruido en el lugar de trabajo.
9 Conseguir los resultados de la medición del ruido y compararlos con las normas
sobre el ruido que estén vigentes en el país.
9 Aplicar el método más sencillo para evaluar la exposición a un ruido:
permanezca a la distancia de un brazo de un colega de trabajo. Si no puede
hablar con él en tono normal y tiene que gritar para comunicarse, quiere decirse
que el nivel de ruido del lugar de trabajo es demasiado elevado y que hay que
disminuirlo.
9 Si no se puede eliminar un ruido, colabore con el sindicato y el empleador para
reducirlo en la fuente, lo cual puede ser más barato que comprar protectores de
oídos para todo el mundo. Si no es posible reducir el ruido en la fuente, habrá
que utilizar barreras u obstáculos.
9 Facilitar a los trabajadores protección para los oídos es el método menos
aceptable de control de ruido. Si es la única solución, es preferible que lleven
orejeras en lugar de tapones de oídos.
9 De ser posible, debe haber protectores para los oídos suplementarios en el lugar
de trabajo a fin de que se los puedan poner los trabajadores si olvida o pierden
los que se les hayan atribuido.
9 Las zonas en que hay que llevar protectores de los oídos deben estar señaladas
claramente, utilizando símbolos que indiquen la necesidad de ponerse los
protectores de los oídos.
9 Prestar atención a los nuevos trabajadores o a los visitantes, pues sus reacciones
y actitudes pueden indicar que en el lugar de trabajo hay un problema de ruido.
9 Llevar acabo una encuesta en el lugar de trabajo preguntando a los colegas qué
problemas de ruido hay en el lugar en que trabajan. Haga una lista con los
distintos problemas de salud que el ruido puede causar y pregunte a los
trabajadores si han tenido alguno de ellos. La información sobre problemas de
salud puede ayudar a detectar exposiciones excesivas a ruidos.