ADN INNOVADOR
CLAYTON CHRISTENSEN
es profesor de Administración empresarial en Harvard Business School y cofundador de Innosight
y Rose Park Advisors. Graduado en Ciencias Económicas por la Universidad Brigham Young,
Christensen obtuvo una maestría en Econometría aplicada por la Universidad de Oxford y un MBA
en Harvard Business School. Previamente a su carrera académica trabajó en la administración
norteamericana y en Boston Consulting Group.
Es autor de nueve libros entre los que destacan El dilema del innovador (Harvard Business School
Press, 1997) y El ADN del innovador (Deusto, 2012).
Christensen los agrupa en tres fases o etapas:
a) Coraje para innovar. Tiene que ver con el inicio del proceso de innovar, en el que se incluye
desafiar el status quo (lo establecido) y tener valor y audacia para atreverse a ser diferente.
b) Las primeras cuatro habilidades conductuales (interrogar, observar, crear redes y experimentar)
hay que practicarlas continuamente, hasta rítmicamente, buscando y logrando que se transformen
en una “segunda naturaleza”.
c) Finalmente, la habilidad de sintetizar nuevos conocimientos se refiere al pensamiento
asociativo; es unir ideas aparentemente desasociadas para “parir” la idea de negocio innovador.
Es importante tener esa actitud (pensar diferente) para generar ideas que nutran la creatividad,
elemento imprescindible para que se dé la innovación, para lo cual Christensen define las cinco
habilidades conductuales:
1) Cuestionar. Ser muy inquisitivos y considerar nuevas posibilidades, diferentes maneras de
hacerlo, presentarlo o empaquetarlo.
2) Observar. Mirar pequeños detalles que sugieran cambios en los modelos de negocios en el
comportamiento de los consumidores, de los proveedores y en las empresas. Observar, sobre
todo, cómo satisfacen las personas sus necesidades reales; qué les molesta y qué no les gusta al
hacerlo.
3) Experimentar. Explorar nuevas experiencias, en términos de prueba y error, aprender de los
errores y avanzar.
4) Networking. Establecer contactos con profesionales de diferentes áreas e industrias, con
diversas experiencias y también edades, para considerar seriamente otras perspectivas.
5) Pensar asociativamente. Como afirmaba gráficamente Steve Jobs, hay que conectar los puntos
(connecting the dots); es decir, aplicar los cuatro patrones de acción anteriores para dar forma a
nuevas apreciaciones. En las palabras del propio Jobs: “Creatividad es conectar cosas…, las
personas creativas conectan experiencias que tuvieron y las sintetizan en cosas (e ideas) nuevas”.
En esta búsqueda encontraron cinco características comunes que denominaron como habilidades
y que, para ellos, constituyen el ADN del innovador:
1. Questioning (Interrogar, cuestionarse)
2. Observing (Observar)
3. Networking (Crear redes, trabajar en red, conectarse)
4. Experimenting (Experimentar)
5. Associating (Tener pensamiento asociativo)