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El Tesoro de Mi Vida 2

El documento habla sobre la verdadera libertad que Cristo nos da. Explica que Cristo nos liberó de la esclavitud del pecado a través de su muerte en la cruz. También dice que una persona es verdaderamente libre cuando puede obrar el bien y amar a otros, incluso a los enemigos. Finalmente, concluye que los cristianos pueden vivir con libertad gracias a que Cristo venció a la muerte.

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El Tesoro de Mi Vida 2

El documento habla sobre la verdadera libertad que Cristo nos da. Explica que Cristo nos liberó de la esclavitud del pecado a través de su muerte en la cruz. También dice que una persona es verdaderamente libre cuando puede obrar el bien y amar a otros, incluso a los enemigos. Finalmente, concluye que los cristianos pueden vivir con libertad gracias a que Cristo venció a la muerte.

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EL TESORO DE MI VIDA 2

Para ser libres nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes y


no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud”
Gál 5, 1

La verdadera libertad

Para la libertad nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros
a yugos de esclavitud.
- Gálatas 5, 1

La verdadera libertad
Hoy en día es muy común escuchar consignas como las siguientes: «yo hago lo que me da la gana»,
«soy libre para decidir» o «yo mando de mi vida». Frases que aparentemente parecen ir a favor de la
libertad del hombre pero que, en el fondo, son signo de una gran esclavitud: la esclavitud del yo. Y
esto no es nada nuevo, moderno o progresista, pues hace ya dos mil años San Pablo advertía del
engaño: Pues vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad
como estímulo para la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor (Gálatas 5, 13).

Pero… ¿Quién ha tenido esta libertad? Cristo. Pues ciertamente, apenas habrá quien muera por un
justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su
amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5, 7-8). ¡Y con
su muerte ha vencido nuestra muerte! Él ha sido libre para dar su vida por amor a nosotros, que tantas
veces hemos renegado de Él. Él no se ha resistido a nuestro mal y ha entregado su propia vida para
nuestra Salvación. Él no ha tenido miedo a la muerte. Él ha obrado el bien y nos ha amado hasta el
extremo. ¡Qué grande es el amor de Dios!

Por eso, un hombre es verdaderamente libre cuando puede obrar el bien siempre, amando incluso al
enemigo y dominando las apetencias de la carne. Un hombre es libre cuando no se deja dominar por
el miedo a la muerte interior. Y esto los cristianos lo podemos hacer en Cristo, que ha vencido a la
muerte destruyéndola. ¡Ya no tenemos motivos para temerla! Por eso San Pablo dirá: Y Cristo murió
por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos (2
Corintios 5, 15). ¡Eres libre gracias a Dios!
Contenido original «La verdadera libertad» accesible en «[Link]
verdadera-libertad/». Propiedad de Curso Católico «[Link]» bajo la licencia CC by-
nc-nd 4.0.

La Justificación
En pocas palabras, justificar es declarar justo; hacerlo a uno justo con Dios. La justificación, es Dios
declarando justos a aquellos que reciben a Cristo, basándose en que la justicia de Cristo es
imputada a la cuenta de aquellos que lo reciben. Aunque la justificación, como un principio, se
encuentra a través de toda la Escritura, el pasaje más importante que describe la justificación en
relación a los creyentes está enRomanos 3:21-26:
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los
profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él. Porque
no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo
justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios
puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de
haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este
tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe en Jesús.”
Somos justificados, declarados justos, al momento de nuestra salvación. La justificación no nos hace
justos, sino más bien declara nuestra justificación. Nuestra justificación procede de poner nuestra fe
en la obra terminada de Jesucristo. Su sacrificio cubre nuestro pecado, permitiendo que a través de
él, Dios nos vea como perfectos y sin culpa. Porque como creyentes estamos en Cristo, Dios ve la
propia justicia de Cristo cuando nos mira. Esto satisface las demandas de perfección de Dios; así
que de esta manera, Él nos declara justos – Él nos justifica.
Romanos 5:18-19 lo resume bien: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a
todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la
justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron
constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”
¿Por qué es tan importante este pronunciamiento de justificación? “Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1). Es por la
justificación que la paz de Dios puede reinar en nuestras vidas. Es por el HECHO de la justificación,
que los creyentes pueden tener la seguridad de la salvación. Es el HECHO de la justificación, lo que
permite que Dios inicie el proceso de santificación – el proceso de Dios haciendo realidad en
nosotros, lo que ya somos posicionalmente.
[Link]
gotquestions-org/

Catecismo de la Iglesia Católica


La libertad del hombre
¿Qué es la libertad?
Cuanto más se hace el bien, más libre se va haciendo el hombre.
1776 “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo,
sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón,
llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal [...]. El hombre tiene una ley inscrita por
Dios en su corazón [...]. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que
está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (GS 16).
1780 La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral. La
conciencia moral comprende la percepción de los principios de la moralidad («sindéresis»), su
aplicación a las circunstancias concretas mediante un discernimiento práctico de las razones y de los
bienes, y en definitiva el juicio formado sobre los actos concretos que se van a realizar o se han
realizado. La verdad sobre el bien moral, declarada en la ley de la razón, es reconocida práctica y
concretamente por el dictamen prudente de la conciencia. Se llama prudente al hombre que elige
conforme a este dictamen o juicio.
1795 “La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios,
cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (GS 16).
1797 Para el hombre que ha cometido el mal, el veredicto de su conciencia constituye una garantía
de conversión y de esperanza.
¿Qué relación hay entre libertad y responsabilidad?
1734 La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que estos son
voluntarios. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien, y la ascesis acrecientan el dominio de
la voluntad sobre los propios actos.
1737 Un efecto puede ser tolerado sin ser querido por el que actúa, por ejemplo, el agotamiento de
una madre a la cabecera de su hijo enfermo. El efecto malo no es imputable si no ha sido querido ni
como fin ni como medio de la acción, como la muerte acontecida al auxiliar a una persona en peligro.
Para que el efecto malo sea imputable, es preciso que sea previsible y que el que actúa tenga la
posibilidad de evitarlo, por ejemplo, en el caso de un homicidio cometido por un conductor en estado
de embriaguez.

1745 La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Hace al ser humano responsable de
los actos de que es autor voluntario. Es propio del hombre actuar deliberadamente.

1746 La imputabilidad o la responsabilidad de una acción puede quedar disminuida o incluso


anulada por la ignorancia, la violencia, el temor y otros factores psíquicos o sociales.

¿Dónde se sitúa la libertad humana en el orden de la salvación?


1739 Libertad y pecado. La libertad del hombre es finita y falible. De hecho el hombre erró.
Libremente pecó. Al rechazar el proyecto del amor de Dios, se engañó a sí mismo y se hizo esclavo
del pecado. Esta primera alienación engendró una multitud de alienaciones. La historia de la
humanidad, desde sus orígenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del corazón del hombre
a consecuencia de un mal uso de la libertad.
1742 Libertad y gracia. La gracia de Cristo no se opone de ninguna manera a nuestra libertad
cuando ésta corresponde al sentido de la verdad y del bien que Dios ha puesto en el corazón del
hombre. Al contrario, como lo atestigua la experiencia cristiana, especialmente en la oración, a 
medida que somos más dóciles a los impulsos de la gracia, se acrecientan nuestra íntima verdad y
nuestra seguridad en las pruebas, como también ante las presiones y coacciones del mundo exterior.
Por el trabajo de la gracia, el Espíritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de
nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo.
1748 “Para ser libres nos libertó Cristo” (Ga 5, 1).

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