Estudio Sobre El Diezmo. Por Saul Jimenez.
Este estudio pretende analizar el mandamiento del diezmo esencialmente su origen
y su naturaleza después trataremos de comparar el diezmo bíblico con el diezmo
que se practica hoy en la mayoría de las iglesias evangélicas.
El Diezmo y su origen dentro y fuera del pueblo de Dios
Lo primero que vamos a entender es que Dios, el Dios de la biblia, no invento el
diezmo. Cuando hablamos de diezmo rápidamente pensamos en iglesia y
automáticamente en Dios y su mandamiento. Lo cierto es que Dios, escrituralmente
hablando, no invento el diezmo; lo vemos en Abraham cuando ofrece la décima
parte del botín a Melquisedec, puesto que esta es la primera vez que la palabra
diezmo aparece en la biblia y en efecto no como mandamiento, sino que Abraham
de su propia voluntad da al sacerdote de Salem una décima parte. Abraham diezmo
a Melquisedec porque dar u ofrecer una décima parte al sacerdote era una práctica
muy común de los pueblos en ese entonces. Recordemos que Abraham viene de
Ur de los Caldeos y él aprendió de su padre como su padre de la cultura el ofrecer
una décima parte de lo obtenido.
Ahora bien, si Dios no enseño el diezmo la pregunta entonces es ¿Por qué hay
mandamiento de diezmos en la biblia? Dios tomo una práctica de los hombres para
constituirla un mandamiento santo (apartado-diferente) dentro de su pueblo. Pero
hasta ese entonces los hombres tenían una práctica de diezmar a sus dioses de lo
que obtenían. Entonces lo que nosotros vemos en la biblia es que Dios usa esa
práctica y le enseña al pueblo escogido una forma correcta, buena y justa de
diezmar. Es así como nosotros podemos analizar lo que Dios hizo con una práctica
de los hombres al santificarla y darle un sentido diferente:
El diezmo y su naturaleza dentro del mandamiento de Dios.
Inicialmente vamos a recordar las palabras con las que Dios se describe así mismo,
es decir Dios dice que Él es justicia y protección para el huérfano, la viuda y el
extranjero (Dt. 10.18; Sal 68.5; Sal 146.9; Zac 7.10) de hecho existen en la biblia 38
versículos en donde Dios deja de manifiesto que Él es el protector, la justicia, el
padre y el guarda de los pobres, de las viudas, de los huérfanos y los extranjeros.
Pues bien, resulta que el diezmo dentro del mandamiento tiene mucha relación con
la forma que Dios se describe a sí mismo. Vamos a analizar el mandamiento tal
como Dios se lo ordeno al pueblo y a extraer todos los elementos característicos
que Dios le dio:
Cada año, sin falta, apartarás la décima parte de todo lo que produzcan tus campos. En la
presencia del Señor tu Dios comerás la décima parte de tu trigo, tu vino y tu aceite, y de los
primogénitos de tus manadas y rebaños; lo harás en el lugar donde él decida habitar. Así
aprenderás a temer siempre al Señor tu Dios. Pero si el Señor tu Dios te ha bendecido y el
lugar donde ha decidido habitar está demasiado distante, de modo que no puedes
transportar tu diezmo hasta allá, entonces lo venderás y te presentarás con el dinero en el
lugar que el Señor tu Dios haya elegido. Con ese dinero podrás comprar lo que prefieras o
más te guste: ganado, ovejas, vino u otra bebida fermentada, y allí, en presencia del Señor
tu Dios, tú y tu familia comerán y se regocijarán. Pero toma en cuenta a los levitas que vivan
en tus ciudades. Recuerda que, a diferencia de ti, ellos no tienen patrimonio alguno. Cada
tres años reunirás los diezmos de todos tus productos de ese año, y los almacenarás en
tus ciudades. Así los levitas que no tienen patrimonio alguno, y los extranjeros, los
huérfanos y las viudas que viven en tus ciudades podrán comer y quedar satisfechos.
Entonces el Señor tu Dios bendecirá todo el trabajo de tus manos. (Dt 14.22-29).
Lo primero que vamos a decir respecto de este mandamiento es que Dios ordenó
al pueblo que debería ser anual “cada año”.
Lo segundo es que Dios no dejo el mandamiento de forma opcional, al añadir la
palabra “sin falta” dejó establecido que el pueblo no podía fallar a este precepto por
ninguna razón.
Lo tercero es que el mandamiento como tal estaba pensado para ser practicado
dentro de una sociedad de campo; y por lo tanto el diezmo era en especie
(producción); esto es notorio cuando leemos “apartarás la décima parte de todo lo
que produzcan tus campos” el mandamiento dice que ese diezmo seria de lo que
produjese el campo es decir “tu trigo, tu vino y tu aceite, y de los primogénitos de
tus manadas y rebaños” de donde concluimos que el diezmo era un mandamiento
pensado para una sociedad que tenía tierras (campo) y que producirían trigo, vino,
aceite, ganados etc. de esa producción cada persona debería apartar anualmente
una décima parte.
Lo cuarto, aprendemos que el mandamiento tenía como primer y principal
beneficiario al mismo diezmador, leemos “En la presencia del Señor tu Dios
comerás la décima parte (diezmo)” esto que acabamos de afirmar tiene respaldo no
solo en esa oración, sino que el mandamiento lo reitera en dos ocasiones más. Es
decir, el mandamiento dice que la persona apartaba su diezmo anual con el fin de
comérselo en presencia de Dios en el lugar donde el habita (el templo). Sin
embargo, si la persona vivía muy lejos del templo y le era difícil transportar su
diezmo hasta ese lugar, Dios bajo esa única razón, permitía al diezmador convertir
su producción en dinero; con el dinero en mano debería viajar hasta el lugar donde
Dios haya puesto su nombre (el templo) y una vez estando allí, ¡sorpresa! No era
dinero para su bolsa, ni mucho menos para la bolsa de otro, sino que tenía que
hacerlo nuevamente en especie para cumplir con “y comerás en la presencia de tu
Dios” leemos directamente del mandamiento “Pero si el Señor tu Dios te ha
bendecido y el lugar donde ha decidido habitar está demasiado distante, de modo
que no puedes transportar tu diezmo hasta allá, entonces lo venderás y te
presentarás con el dinero en el lugar que el Señor tu Dios haya elegido. Con ese
dinero podrás comprar lo que prefieras o más te guste: ganado, ovejas, vino u otra
bebida fermentada, y allí, en presencia del Señor tu Dios, tú y tu familia comerán y
se regocijarán” y otra vez aquí volvemos a comprobar que el primer beneficiario del
diezmo es el mismo diezmador. Primero porque al venderlo, el dinero lo retiene o lo
conserva; segundo porque al llegar al templo el diezmador podía comprar todo que
quisiera “Con ese dinero podrás comprar lo que prefieras o más te guste”; y tercero
porque al comprar el fin era comer “tú y tu familia comerán y se regocijaran”.
Lo quinto es que del mismo mandamiento aprendemos que el principal propósito
del diezmo era una recreación santa. Vamos a entender la palabra recreación:
Recrear. Volver a crear o reproducir una cosa. Hacer que una persona pase el
tiempo de forma agradable y entretenida. Disfrutar con una cosa.
Dios ordeno el diezmo dentro del pueblo con el principal propósito de que ellos
aprendieran a temerle (honrarlo) “Así aprenderás a temer siempre al Señor tu Dios”
y al temerle (honrarlo) el garantizaría la bendición para cada uno de ellos “Entonces
el Señor tu Dios bendecirá todo el trabajo de tus manos” ¿Qué tiene que ver,
entonces, la recreación con temer a Dios? Recrear es volver a crear o reproducir
una cosa, entonces Dios al pedir que cada familia aparte y coma, una décima parte
del producto de su campo como fruto del trabajo de sus manos, reconocieran que
es Dios mismo el que les ha dado todo; y que de Él siempre proviene el sustento y
el bienestar, que tanto las tierras, la producción y el trabajo son creados y
sustentados por Él. Cuando reconocieran eso se alegrarían “te regocijaras” de lo
bendecidos que eran por Dios. Y Por último al reconocer esto podrían disfrutar de
su bendición comiendo. Recreación Santa.
Lo sexto y último es que el mandamiento pide al diezmador que al regocijarse de
su bendición no se olvide de cuatro personas que para Dios mismo son importantes:
el levita, el huérfano, la viuda y el extranjero. Lo anterior nos recuerda la forma en
que Dios siempre se dio a conocer como el defensor de los pobres, los necesitados,
los desvalidos, los desprotegidos. De hecho, cuando este pueblo conoció a Dios
ellos mismos estaban en una situación similar en Egipto; ellos fueron extranjeros,
fueron marginados, eran pobres, eran huérfanos, sin esposo, pero Dios los rescato
de esa desgracia. Al comer su diezmo el diezmador volvía a recrear su pasado y
reconocía de dónde venía y que gracias a Dios era y tenía lo que ahora es.
Dios pide al diezmador que cuando comiera no se olvidara de estas cuatro personas
dentro de su pueblo. Ya que para Dios estas cuatro personas son importantes
merece nuestra especial atención y estudio:
El Levita. Descendiente de la tribu de Leví, tribu que fue escogida para servir a Dios
en el templo. Ellos a diferencia de las otras tribus no recibieron heredad (campo o
tierras) en la tierra prometida, porque su herencia de ellos era Dios mismo y su
servicio al templo (Dt 18.2; Nm 18.20; Jos 13.13; Ez 44.28). Dios ordeno un diezmo
del diezmo para los levitas (Nm 18. 25-32) pero en si ellos no podían producir su
propio diezmo como tal porque no tenían campo o tierras que les produzcan.
El extranjero. Su nombre lo dice todo, dentro del pueblo de Dios ningún extranjero
podía llegar a tener tierras, era un extranjero y podía vivir entre ellos y trabajar, pero
no poseer alguna porción de tierra; por lo tanto, no podía ni por lo menos apartar
diezmo porque eso era en especie, de lo que producía el campo y los extranjeros
no tenían tierras.
El huérfano. Ser huérfano tanto dentro del pueblo de Dios como en la actualidad es
una de las peores calamidades que un ser humano puede padecer, es sinónimo de
soledad, de vulnerabilidad, sin sustento, sin abrigo, sin casa, sin posesiones, incluso
sin cariño. Ser un huérfano es estar sin la protección primordial dentro de una
sociedad “La familia”, es prácticamente no tener nada, y esto incluye sin tierras sin
campo, sin producción por ende sin diezmo, sin recreación.
La viuda. A diferencia de las viudas en nuestro contexto y nuestro tiempo, las viudas
dentro del pueblo de Israel pasaban por tremendas y difíciles carencias. La viuda
de este tiempo puede heredar, si su esposo tenía, todos los bienes que haya
acumulado. Sin embargo, dentro del pueblo de Dios esto no era posible; la heredad
(tierras) eran únicamente transferidas sobre la familia consanguínea es decir por
tribu o familia. Recordemos el caso de Noemí, Ruth y Booz. Noemí, su esposo y sus
dos hijos empujados por una hambruna en Israel tienen que irse de sus tierras a
Moab, estando en este lugar los hijos se casan con mujeres de esa tierra, pero para
desgracia de Noemí se mueren los tres: esposo y ambos hijos, esto ocurrió sin que
ningún hijo dejase descendencia. Cuando la hambruna paso Noemí decide volver a
su tierra, pero despide a ambas nueras Ruth por su parte toma la decisión de seguir
a su suegra y ambas regresan. Al estar en su tierra Noemi y Ruth no tienen de
dónde comer y Ruth va a trabajar a los campos de Booz quien es un familiar, algo
lejano, pero es familiar de su difunto esposo. La historia cuenta que Booz se
enamora de Ruth pero antes de poder casarse con ella tiene que respetar la ley de
redimir que dicta lo siguiente:
La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía y ustedes no son aquí
más que forasteros y huéspedes. Por tanto, en el país habrá la posibilidad de
recobrar todo terreno que haya sido heredad familiar. En el caso de que uno de tus
compatriotas se empobrezca y tenga que vender parte de su heredad familiar, su
pariente más cercano rescatará lo que su hermano haya vendido (Lv 25.23-25)
Noemí misma sabe esto cuando le dice a Ruth lo siguiente:
Su suegra le preguntó:
— ¿Dónde recogiste espigas hoy? ¿Dónde trabajaste? ¡Bendito sea el hombre que
se fijó en ti! Entonces Rut le contó a su suegra acerca del hombre con quién había
estado trabajando. Le dijo: —El hombre con quien hoy trabajé se llama Booz. —
¡Que el Señor lo bendiga! —Exclamó Noemí delante de su nuera—. El Señor no ha
dejado de mostrar su fiel amor hacia los vivos y los muertos. Ese hombre es nuestro
pariente cercano; es uno de los parientes que nos pueden redimir. (Rt 2.19-20)
En resumen una viuda en Israel quedaba desamparada, desprotegida, pobre, sin
posesión, sin heredad, sin tierras a menos que alguien redimiera. Pero mientras eso
no pasara era, eso, una mujer sin nada.
De todo lo anterior podemos concluir una sola cosa estas cuatro personas, dentro
del pueblo de Israel representaban al sector pobre. Los pobres son aquellos a los
que siempre Dios cuida, eso mismo dice Él “Yo Soy el protector del pobre…”. De lo
que nos surge una pregunta importante excluyendo al levita ¿Podían diezmar ellos,
los extranjeros, la viuda y el huérfano? No, no podían de hecho ellos eran
beneficiados por los diezmadores.
Del mandamiento aprendemos entonces seis cosas:
1. Es anual
2. Sin falta, no había excusa para no apartar.
3. Únicamente practicado dentro de una sociedad agraria (de campo) de donde
se desprende que el diezmo es especie o producción, no dinero.
4. El primer y principal beneficiario es el mismo diezmador.
5. El diezmo es una recreación santa.
6. Es una bendición para los pobre y necesitados.
El diezmo que reclama Malaquías.
Uno de los textos más usados (Mal usados) por los ministros de las iglesias para
demandar el diezmo a las iglesias es el conocido Malaquías 3. 6-12:
Yo, el Señor, no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido
exterminados. Desde la época de sus antepasados se han apartado de mis
preceptos y no los han guardado. Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes —dice
el Señor Todopoderoso—. Pero ustedes replican: “¿En qué sentido tenemos que
volvernos?” ¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía
preguntan: “¿En qué te robamos? En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes —la
nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando.
Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi
casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las
compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que
sobreabunde. Exterminaré a la langosta, para que no arruine sus cultivos y las vides
en los campos no pierdan su fruto —dice el Señor Todopoderoso—. Entonces todas
las naciones los llamarán a ustedes dichosos, porque ustedes tendrán una nación
encantadora —dice el Señor Todopoderoso—. (Mal 3.6-12)
Uno de los peores errores a la hora de hacer interpretación es sacar un texto de su
contexto y como bien se ha dicho la ya triada frase de “un texto fuera de su contexto,
es un pretexto” En primer lugar debemos saber que Malaquías le está llamando la
atención duramente al pueblo de Israel, el mismo pueblo que recibió el
mandamiento que acabamos de analizar. 613 leyes eran el cumulo de todas las
normas que Dios entrego a este pueblo cuando los sacó de Egipto. Dentro de ellas
se encuentra la ley del diezmo que Malaquías está demandando a este pueblo. Lo
que antecede al reclamo de Malaquías es lo siguiente veamos que están haciendo
estos que deberían cumplir lo que analizamos arriba:
«De modo que me acercaré a ustedes para juicio. Estaré presto a testificar contra
los hechiceros, los adúlteros y los perjuros, contra los que explotan a sus
asalariados; contra los que oprimen a las viudas y a los huérfanos, y niegan el
derecho del extranjero, sin mostrarme ningún temor —dice el Señor
Todopoderoso—. (Mal 3.5)
Recordamos que el mandamiento tenía como propósito que ellos temieran a Dios,
y eso se haría evidente cuando ayudaran a estos que representan el sector pobre.
Por el contrario, la audiencia de Malaquías, no la de los pastores actuales, le están
robando a aquel que defiende a los más necesitados, están faltando al
mandamiento. Y pese a que están faltando al mandamiento Dios está castigándolos
en sus campos:
Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi
casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las
compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que
sobreabunde. Exterminaré a la langosta, para que no arruine sus cultivos y las vides
en los campos no pierdan su fruto —dice el Señor Todopoderoso—.
La iglesia no vive, ni se rige por el Antiguo Testamento el cual incluye la ley del
diezmo tal cual lo hemos analizado. La iglesia vive y se rige por el Nuevo
Testamento, y no existe en todo el nuevo testamento un mandamiento directo a la
iglesia para diezmar. El lector de este artículo está invitado a buscar e indagar
minuciosamente lo declarado y poder invitarme a corregir mi error, si es que estoy
en un error. Malaquías es un profeta que está hablando al pueblo rebelde que se
llama Israel, no a la iglesia.
El diezmo evangélico en comparación con el diezmo ordenado por Dios.
Diezmo en la biblia Diezmo evangélico
Cada año Cada semana, mes o quicena
Sin falta Sinfalta
Únicamente practicado dentro de una Practicado en cualquier lugar y nada
comunidad de campo y en especie, en especie todo en dinero
es decir producción
El primer y principal beneficiario es el El primer y principal beneficiario es el
mismo diezmador pastor
El diezmo es una recreación santa El diezmo es pago para el pastor.
(Comida)
Es una bendición para los pobres y Es una “bendición” para el pastor que
necesitados. hasta los más pobres y necesitados
deben de dar.