El término "adakita" fue introducido por primera vez por Defant y Drummond
(1990) para referirse a rocas arcínicas cenozoicas intermedias a altas en sílice
(≥56% en peso de SiO2) que se propuso fundir directamente a los jóvenes
(≤25 Ma) subducidas basalto oceánico; nombraron las rocas después de las
andesitas de magnesio con composiciones similares de oligoelementos de la
isla Adak en las Aleutianas (Kay, 1978). La investigación de adakita
potencialmente puede avanzar nuestra comprensión del metasomatismo de la
cuña del manto y sobre el tema general del reciclaje de la corteza (por
ejemplo, Defant y Drummond, 1990; Kay, 1978; Kelemen et al., 2003;
Saunders et al., 1987; Shimoda , 2009; Tatsumi y Hanyu, 2003; Yogodzinski y
Kelemen, 1998). La aparición de adakita también puede ser una gran
herramienta de exploración porque los intrusos de adakita también se han
relacionado genéticamente con la mayoría de la mineralización de Cu-Au
conocida en todo el mundo (por ejemplo, Defant y Kepezhinskas, 2001;
Mungall, 2002; Oyarzún et al., 2001; Sajona y Maury, 1998; Thiéblemont et
al., 1997). Finalmente, la generación de adakita a lo largo del tiempo
geológico potencialmente puede mejorar nuestra comprensión de los procesos
evolutivos de la corteza, ya que la formación de adakita también sugiere un
mecanismo y una restricción temporal para la formación de la asociación de
rocas de trondjohmita-traquita-granodiorita (TTG) de Archaean que constituye
una gran proporción de la corteza continental (p. ej., Condie, 2005;
Drummond y Defant, 1990; Hastie et al., 2010a, 2010b; Kamber et al., 2002;
Martin, 1999; Rollinson y Martin, 2005; Smithies, 2000).
En consecuencia, el origen y la importancia petrogenética de la adakita se han
investigado mucho en los últimos años, pero la literatura actual resultante
sobre la adakita está llena de controversias y limita la confusión.
Los objetivos principales de este documento son revisar la historia de adakite
y proporcionar información sobre las raíces de las controversias asociadas con
él. Aquí, primero presento el origen de la definición y las variaciones de las
principales características de diagnóstico de la adakita, de las del grupo selecto
original de fundidos de silicio de arco cenozoico principalmente derivados de
la fusión directa del basalto oceánico joven subducido a una alusión más
reciente a, tal vez, todos los magmas de arco que se originan en la cuña del
manto rutinariamente metasomatizados por tales fundiciones de losas silícicas
primarias. Luego, presento mecanismos alternativos para generar algunas de
las supuestas adakitas y varias suites volcánicas e intrusivas con características
geoquímicas similares a las adakitas. Esta descripción general es una
actualización de una anterior (Castillo, 2006) y, como antes, la consideración
del espacio puede haber dado lugar a una simplificación excesiva de las ideas,
así como a la discusión exhaustiva prohibida y al reconocimiento de todo el
trabajo relacionado; por esto, me disculpo sinceramente. Además, la conexión
o la falta de ella entre la fusión de losas y la formación de TTG ya abundan en
la literatura y los lectores se refieren a Rollinson y Martin (2005) y Condie
(2005) para obtener opiniones actuales sobre el tema.
El componente de subducción proporciona a la mayoría de los magmas
convergentes su firma distintiva, en particular su enriquecimiento general en
la abundancia de elementos traza incompatibles volátiles y móviles como los
elementos litófilos de iones grandes (LILE; p. ej., Rb, K, Ba, Sr), pero un
fuerte agotamiento relativo en elementos de alta intensidad de campo (HFSE;
p. ej., Nb, Ta, Zr, Ti, Hf) (p. ej., Gill, 1981; Hawkesworth et al., 1991; Kay,
1980; Perfit et al., 1980; Tatsumi et al., 1986; Woodhead et al., 1993), que los
distinguen de los magmas emplazados en otros entornos tectónicos. En
consecuencia, la mayoría de los estudios petrológicos sobre el magmatismo de
arco se centran en el componente de subducción: su fuente (ya sea la porción
basáltica de la corteza, los sedimentos suprayacentes o ambos), la contribución
relativa (%) a la cuña del manto y su mecanismo de transferencia desde la losa
al manto (ya sea a través de fluidos hidratados extraídos de la losa, a través de
magmas generados por la fusión parcial de la losa o ambos). Algunos estudios
recientes han llevado a otra opinión generalmente aceptada de que el
componente de subducción proviene principalmente de la deshidratación de la
porción basáltica de la losa de subducción y de un grado modesto (b10%) de
fusión del sedimento suprayacente (por ejemplo, Elliot et al., 1997 ; Othman
et al., 1989; Plank y Langmuir, 1998).
Las características inusuales de los oligoelementos de las andesitas de
magnesio (56–59% en peso de SiO2) de la isla Adak en la sección occidental
de la cadena volcánica del arco Aleutiano llevaron a Kay (1978) a proponer
que estas lavas deben haber tenido una historia petrogenética diferente a la de
márgenes convergentes típicos lavas. Las andesitas son relativamente
primitivas, tienen contenidos de MgO (5% en peso) y Ni (150 ppm)
relativamente altos y tienen relaciones FeO * / MgO (b1.2) claramente bajas,
pero al mismo tiempo tienen contenidos de Sr y La mucho más altos. / Yb
proporciones que las lavas de margen convergente típicas. Kay (1978)
propuso que estas andesitas pueden haberse formado como fundiciones
hidratadas de pequeño grado generadas mediante la fusión parcial de la
porción basáltica de la placa del Pacífico subducida que se equilibró con
peridotita del manto equilibrado con manto de peridotita. Las composiciones
isotópicas relativamente bajas de Sr y Pb pero altas de Nd de estas lavas
prestan apoyo al origen slabderived de la masa fundida que se equilibró con
peridotita. Las rocas con características de composición similares de la
península de Baja California en México habían sido llamadas bajaitas por
Saunders et al. (1987), quienes también propusieron un origen de fusión de
losas para estas rocas. Tal noción de fusión de losas también se había
propuesto anteriormente para dar cuenta de las lavas con firmas compositivas
igualmente poco comunes en las cascadas (Condie y Swenson, 1973) y el sur
de los Andes (Lopez-Escobar et al., 1977).