Carrera: Tecnicatura Superior
en Gastronomía
Espacio Curricular:
Historia de la Gastronomía
Curso:1º Año – 1º Cuatrimestre
Turno: mañana/noche
Lic. Silvia Fanto
2020
1
Carrera: TECNICATURA SUPERIOR EN GASTRONOMIA
Curso: 1ero
Año Lectivo: 2020
Espacio curricular: Historia de la Gastronomía
Carga Horaria: 2 hs. Cátedra Semanales
Régimen: Cuatrimestral
Profesor: Lic. Silvia Fanto
PROGRAMA
Objetivos Generales: Comprender la estrecha relación de la historia de la gastronomía
con la evolución del hombre en su proceso de civilización.
Conocer los aportes de las diferentes civilizaciones en las etapa
históricas y su relación con la alimentación actual
Establecer las diferencias, similitudes y avances de cada periodo
histórico y su relación con la gastronomía.
Unidades: Unidad Nº 1 Evolución en la alimentación del hombre
Objetivos:
Conocer los alimentos y costumbres alimentarias desde los
orígenes del hombre.
Contenidos: Introducción. Complejidad del acto alimentario.
Etapas de la historia de la alimentación.
La Prehistoria. Alimentación del hombre prehistórico.
Descubrimiento y dominio del fuego.
Edad Antigua. Civilizaciones importantes. Romanos. La revolución
Mercantil. Los Banquetes. Su alimentación. El vino.
Egipcios griegos. Costumbres. Aportes a la gastronomía.
Hebreos. Comida Kosher.
Historia del tenedor y la cuchara. El pan
Unidad N 2
La alimentación en Edad Media, Moderna y Contemporánea
Objetivos:
Conocer las costumbres de la Edad Media, moderna
Conocer los personajes importantes de la época
Analizar los alimentos Mesoamericanos
Contenidos: Edad Media. Elementos fundamentales de la dieta
medieval. Graves epidemias de la edad media. El Renacimiento.
El descubrimiento de América y sus aportes a la cocina.
Los alimentos y comidas prehispánicas. Edad Moderna.
Las influencias de Catalina de Medicis.
Edad contemporánea. Los personajes de la historia de la gastronomía
Brillat Savarín. Auguste Escoffier. Antonin Careme.
Unidad N 3 COCINA REGIONAL ARGENTINA
Objetivos:
Valorar la importancia de la historia y de la cultura alimentari
argentina.
Conocer los alimentos producidos y consumidos en cada una de las
regiones.
Contenidos: La cocina Argentina. Los aportes de las distinta
inmigraciones. Orígenes. Patrimonio cultural alimentario gastronómico
La comida en la historia argentina .Las pulperías. Platos, postres
bebidas típicas. Historia de las empanadas y del dulce de leche
Regiones gastronómicas argentinas. Alimentos producidos y consumido
en cada zona. El mate. Historia de las pulperías.
Unidad N 4 Tipologías Gastronómicas
Objetivos:
Conocer y aplicar los términos utilizados para identificar los estilos
y formas en la cocina/ gastronomía actual.
Contenidos: La Nouvelle Cuisine. Sus orígenes. Los personajes de la
Nouvelle Cuisine. Los aportes de la Nouvelle Cuisine a la cocina actua
Cocina de vanguardia. Gastronomía molecular. Slow Food. La comida
rápida. Cocina Étnica. Cocina Fusión. La dieta Mediterránea
Gastronomía saludable. Cocina Típica. Las comidas regionales. Food
truck.
Bibliografía: El hábitat del cocinero. Pepe Molina. Unión de chef argentinos.
La significación de la alimentación en el proceso de civilización
González P. Revista Sociedad Argentina de Nutrición. 1994. Vol. 5.
Ricos flacos y gordos pobres. La alimentación en crisis. Aguirr
Patricia. Capital intelectual. 2004
Historia de la Alimentación. Disponible en:
www.tecnociencia.es/especiales/alimentacionysalud/historia
Historia de la gastronomía .Lujan Néstor. Ed. Folio.
Comidas cordobesas de antes. Azor Grimaut
La comida en la historia Argentina. Daniel Balmaceda
Ed. Sudamericana
Raza y etnicidad en la cocina argentina: Historia de la cocina criolla
Rebekah E. Pite.
Alimento sano, vida sana. Dieta Mediterránea. Delfino R. , Nores L
Fanto S.
Historia de la influencia de la comida Italiana en la mesa rioplatense
Disponible en
www.historiacocina.com/paises/articulos/argentina/italianos
Firma y Aclaración:
Lic. Silvia Fanto
Marzo 2020
Unidad N 1
EVOLUCION EN LA ALIMENTACION DEL HOMBRE
INTRODUCCION
El simple acto de comer se nos presenta habitualmente como un hecho biológico, natural.
Que necesitamos comer y que para ello los humanos, hoy y en el pasado, tratemos de
procurarnos alimentos según nuestras necesidades y preferencias parece algo evidente
que no merece reflexión.
Es esta cotidianidad del acto alimentario lo que lo opaca naturalizándolo y lo saca de la
esfera de la reflexión. Sin embargo vale la pena intentarla.
No en todos los países, ni en todos los tiempos, se ha comido lo mismo.
Frente a la universalidad del hecho biológico se nos presentan las infinitas formas que ha
tomado su satisfacción en los diferentes pueblos, en diversos lugares y a través del tiempo.
Desde el punto de vista antropológico una característica importante de la alimentación es
que las formas culturales de comer terminaron condicionando la necesidad biológica de
hacerlo.
Apenas comenzamos a reflexionar sobre la comida, podemos observar que ese acto no
parece tan natural como suele pensarse. El hecho de que debamos comer para vivir no
garantiza que podamos, sepamos o deseemos comer. Para profundizar en este tema
tenemos que tomar en cuenta elementos de carácter diverso. A saber:
1. Biológicos: Las necesidades y capacidades del organismo del comensal
junto a las características del alimentos que se transformaran en su comida.
2. Ecológico- Demográfico: Cantidad y calidad de alimentos que se pueden
producir en un hábitat para sostener a un número determinado de población,
con cierta calidad de vida.
3. Tecnológico-económico: Comprende los circuitos de producción,
distribución y consumo; que hacen que los alimentos lleguen al comensal.
4. Socio-Político: Relaciones que condicionan el acceso a la comida según
clases, sectores o grupos, ya sea a través de mecanismos de mercado
(compra), asistencia del estado (políticas asistenciales) o relaciones de
amistad, parentesco o vecindad (redes de ayuda mutua).
5. Culturales: Sistemas prácticos de clasificación que señalan que cosa es
comida y que no lo es; que, cuando y con quien se debe comer o como debería
ser el consumo de alimentos entre sectores, edades, etc.
Todas las culturas establecen a partir de la práctica cotidiana quien puede
comer y que.
Así existen comidas de ricos (caviar, sushi) comidas de pobres (guisos, fideos),
platos considerados femeninos (tartas, ensaladas) masculinos ( bifes, asado)
menues apropiados para niños (papillas) para los adolecentes (hamburguesas),
para los adultos (la mayoría de los platos) y para la tercera edad (sopas).
Historia de la alimentación
Para reconstruir la historia de la alimentación nos basaremos en las 7 etapas
de la evolución humana que establece Ritchie, C.I.A (1998). Para este autor,
cada etapa tiene su origen en algún cambio político, social, técnico o ideológico
que introdujo importantes cambios en el consumo de alimentos.
ETAPA 1
1. La revolución de la caza y del fuego
Los homínidos tenían una dieta escasa porque caminaban a cuatro patas y
sólo se alimentaban de lo que recolectaban: frutos silvestres (bayas), nueces,
tallos, raíces, insectos, huevos de pájaro y pequeños mamíferos.
Su sucesor, el Australopitecos (el primer homínido), pasó a
mantenerse erguido hace unos 2 millones de años. Esta posición le permitió
ampliar su dieta. Además de recolectar, comenzó a cazar antílopes, caballos…
Este cambio de dieta tuvo profundas consecuencias sobre sus costumbres y su
entorno como la vivienda, los sentidos, el lenguaje, o su constitución física.
El homo erectus, hace 1 millón de años, vivió en una época en que los
glaciares se expandieron a partir del Ártico y cubrieron de hielo Europa y la
mitad norte de la Península Ibérica hasta hace 12.000 años. Descubrió
el fuego, quizás mientras fabricaba hachas para cazar, lo cual hizo cambiar el
conjunto de la cultura, tanto en su aspecto material como ideológico.
En el ámbito de la alimentación, el asado de los alimentos tuvo una
repercusión higiénica y sanitaria importante. Con esta forma de cocinar se
eliminaban las bacterias de la carne y el pescado, y se frenaba su proceso de
descomposición. Nutricionalmente, supuso que los alimentos aportaran más
nutrientes. Por eso aún se mantiene el debate de si el desarrollo cerebral, tan
importante en la evolución humana, se debió al mayor consumo de carne, o al
hecho de consumir alimentos vegetales cocinados. Algunos autores sostienen
que “cocinar hizo el hombre”, en el sentido de que los humanos son los únicos
que cocinan lo que van a comer.
Unidad 1
Prehistoria- Alimentación hombre primitivo
La era prehistórica constituyó el período más largo de la humanidad, que va desde la aparición del
hombre hasta que comenzaron a surgir los primeros escritos. Durante todo ese tiempo
la alimentación del hombre prehistórico no fue única, sino que fue evolucionando.
A modo de ejemplo, podemos decir que previo al descubrimiento del fuego, el hombre tenía una
forma de alimentarse muy limitada, dada la descomposición de la carne, situación que cambiaría
con el fuego, que permite una mayor preservación, así como el surgimiento de otras técnicas .
Los antepasados homínidos más remotos (Australopithecus) que datan de hace 5 millones de
años, eran relativamente pequeños y herbívoros, insectívoros, frugívoros, y oportunistas
carroñeros, siendo a su vez “presas” de múltiples “cazadores”.
Cuando la evolución llegó finalmente a transformarnos en Homo Sapiens Sapiens, hace apenas
40.000 años, ya éramos los mayores cazadores del planeta.
De modo que hemos pasado por comer prácticamente todas las fuentes de nutrientes, y sin duda
algo de ese proceso evolutivo ha permanecido, pues de hecho el hombre moderno puede comer
casi de todo.
Los seres humanos se distinguen anatómica y fisiológicamente del resto de los animales por la
gran variedad de alimentos que pueden incluir en su dieta.
Su dentadura cuenta con los incisivos cortantes, como los roedores, los molares y premolares que
trituran los alimentos, como los herbívoros, y los caninos puntiagudos de los carnívoros.
El sistema digestivo humano comprende un gran estómago con poderoso jugo
gástrico para desmenuzar las proteínas, un páncreas que produce enzimas
para metabolizar los hidratos de carbono y las proteínas, un hígado que
emulsiona las grasas, y un intestino relativamente largo, capaz de absorber
gran diversidad de alimentos.
Ningún otro mamífero, con la excepción de las ratas (que viven en el medio
humano), dispone de una aptitud tan grande para adaptarse a tan variables
condiciones y, en consecuencia, desarrollar un abanico de comportamientos
alimentarios tan diversos.
Esto es lo que debemos tener en claro antes de proseguir “Ud. puede comer
de todo”, y es obvio que eso hace la humanidad, pues come desde insectos a
cereales, desde animales a frutas, desde hortalizas hasta minerales.
.
ANTROPOLOGÍA DE LA ALIMENTACIÓN
Para explicarlo de otra forma haremos esta analogía:
Cuando Ud. compra un automóvil, puede utilizar cualquiera de los
combustibles y aditivos del mercado, pero el fabricante le recomienda algunos
como “ideales”, con los que su vehículo obtendrá el máximo rendimiento y
durabilidad, y que han sido determinados en el diseño original.
Bien, Ud. puede “consumir cualquier combustible”, pero su calidad de
vida y longevidad dependerán de cuánto se acerque a “los combustibles
recomendados por el fabricante”.
El Conejo come zanahorias, el Cuervo maíz, para saber cuáles son “sus
combustibles más específicos”, es que es necesario el conocimiento de la
Antropología de la Alimentación
. Hombre de Neandertal:
Hace unos 150 a 100 mil años surgió el Homo Sapiens Neandertalensis.
Su cerebro tenía ya un tamaño semejante al del hombre moderno y era
notablemente mayor que el de todos sus antepasados (500 c.c. más).
El Neandertal desarrolló cultos definidos (ritos funerarios entre otros), fabricó
los primeros utensilios para uso doméstico, sencillos vestidos de piel que le
protegían del frío, y utensilios de madera, hueso, cuero, asta, etc.
Con seguridad, debió conocer la técnica que permite encender fuego.
Demostró también notable sensibilidad hacia las formas al confeccionar los
primeros objetos de arte: pequeñas y sencillas estatuillas.
CÓMO COMÍA EL HOMO SAPIENS
Los primeros HSS ya eran esencialmente carnívoros, y esto se explica
principalmente con 5 argumentos:
1) Todavía teníamos algunos depredadores, así que obviamente las
mujeres o niños no salían a recolectar, pues tomar ese riesgo no se
justificaba ya que los varones adultos podían cazar en grupo y con eso
abastecer las necesidades alimenticias.
2) El cazar y cocinar un animal es mucho menos laborioso que procesar
alimentos vegetales, que con excepción de las frutas y algunos pocos
vegetales más, no pueden ser ingeridos directamente.
3) Los aspectos ecológicos-topográficos eran también determinantes, dado
que imponían limitaciones en el uso de determinados métodos de cocina y, en
consecuencia, en ciertos alimentos.
Por ejemplo, los cereales y las leguminosas nunca fueron usuales en las
regiones montañosas a causa del mayor tiempo que requiere su preparación
puesto que el agua tarda más en hervir en altura que al nivel de mar.
El problema es mayor todavía si existe escasez de combustible (madera), lo
que ocurría en gran parte del mundo hacia el final de la última glaciación.
4) El cazar tenía también un profundo significado sociocultural: “dejar de ser
presa y ser cazador”, por lo que todos los avances se concentraban en
perfeccionar la caza y no la recolección.
De allí proviene que el alimento de mayor valor y jerarquía social sea la carne,
aún hoy.
5) La carne obtenida de la cacería variada, provee al ser humano de todos los
nutrientes esenciales como ningún otro tipo de alimento lo hace, y puede
vivirse perfectamente con una dieta exclusiva de carne, aún siendo
“cruda”, tal como lo han hecho los esquimales hasta nuestros días.
Bien, el HSS era carnívoro, ahora ¿con qué periodicidad comía?:
Aunque es muy probable que los Hombres de Cro-Magnón ya dominaran
algunas técnicas de conservación de alimentos por ahumado, desecación o
por almacenamiento en tierra helada, surge como lo más razonable que al
serle tan fácil la caza, y con todo el trasfondo social que implicaba, lo más
probable es que cazara diariamente, y que utilizara estos medios de
conservación sólo en situaciones de excepción como la migración hacia otro
coto de caza.
Por otra parte es obvio que la carne es más sabrosa y sobre todo “más tierna”
recién cocida, entonces es lógico que el HSS comiera hasta saciarse la carne
recién cocida, y hasta desechara la fría pues podía cazar otra presa cuando
quisiese.
Todo indica que “comía una vez al día”, tal como lo hacen todos los
grandes mamíferos cazadores.
Este argumento está también fundamentado en la capacidad estomacal que
poseemos, propia de un gran cazador, ya que llenando nuestro estómago una
sola vez nos alcanza sobradamente para subsistir al menos 2 días (sin contar
el agua), lo cual no ocurre por ejemplo en los grandes herbívoros.
La gran mayoría de la humanidad siguió comiendo una vez al día hasta finales
del siglo XIX, y sugestivamente resaltamos que la Obesidad prácticamente
no existía hasta esa época, salvo en la clase aristocrática, que así y todo no
llegaba a los desmedidos niveles actuales, donde se observan personas con
pesos superiores a los 300 o 400 Kg..
Teniendo en cuanta lo anterior, analizaremos qué comía el hombre
prehistórico.
Hierbas, plantas e insectos
Al principio, la alimentación de los cavernícolas en la prehistoria se basaba
fundamentalmente en plantas o hierbas, algunas de las cuales hoy día se
consideran plantas medicinales o malas hierbas. Una de las plantas más
consumidas fue la juncia real, conocida también como castañuelas, la cual no
es considerada una planta comestible en la actualidad.
Al contrario de lo que es hoy día, la castañuela resultaba ser una planta muy
valiosa para los cavernícolas por sus múltiples propiedades, para uso
medicinales, perfumes y definitivamente como alimento.
No obstante, las frutas y los vegetales también fueron fuente de alimentación
para el hombre primitivo. Así durante la época del Mioceno, la dieta más usual
era la del consumo de vegetales e insectos, siendo que muy pocas veces, al
menos en los estudios del sistema digestivo de los restos humanos de esa
época, se detecta el consumo de algún tipo de carne animal.
Comida cocinada
Posteriormente, no solo con el consumo de plantas vivió el hombre
prehistórico. Una vez descubierto el fuego, el cavernícola comenzó a
experimentar la comida cocinada. Este hecho fue posible registrarlo gracias a
que se detectaron trazas de humo en los fósiles. Así, con el fuego, se
ampliaron las opciones de alimentación de manera considerable.
En este sentido, se inicia el consumo de la carne, bien por el consumo de
carroña o con el inicio de la caza. Sin embargo, hasta ese momento, todavía la
dieta era mayormente basada en vegetales.
Este proceso de cocción contribuyó igualmente con la evolución del hombre,
pues se desarrollaba el aparato masticador humano y así los dientes se fueron
reduciendo y la estructura de los músculos para masticar se fue suavizando.
Ante este proceso novedoso para ellos, la cara humana se fue formando de
manera distinta, decreciendo la forma de la barbilla y la forma de la mandíbula.
Caza y pesca
Por una parte, la migración de los homos erectus del trópico hacia el norte
generó un cambio drástico en las fuentes de alimentos, por lo que la fuente
primigenia de alimentación, como fue la vegetal, base de la comida humana
primitiva, solo era consumida durante el verano. De allí comenzó el
crecimiento de la actividad de caza y pesca.
Al principio los cazadores más listos eran los que lograban conseguir las
presas, lo cual a los efectos del desarrollo contribuía con el crecimiento del
cerebro. Esto a su vez hizo descubrir igualmente lo que era conseguir el
alimento en grupo, así las debilidades individuales quedaron fortalecidas por el
trabajo en equipo.
Las opciones eran variables, desde venados, ganados, hasta conejos, liebres,
además de la diversidad de aves. Al respecto, es de agregar que durante el
desarrollo del hombre, ciertos animales como las reses salvajes,
particularmente los toros, comenzaron a tener un sentido religioso, por lo que
eran cazados solo para rituales.
Gradualmente, el conservar animales para este tipo de rituales iría abriendo el
paso para la domesticación de ciertas especies y el consecuente inicio de la
cría de animales de engorde.
Crianza de animales y siembra de plantas
La misma evolución del hombre, gracias a su desarrollo de la disciplina, el
ingenio y la capacidad de observación, indujo a los hombres del Neolítico a
modificar su estrategia para conseguir el alimento. Así comenzó la cría de
animales y a sembrarse las plantas que les resultaban beneficiosas.
En tal sentido, se dio inicio a la siembra de la cebada y del trigo en la antigua
Mesopotamia (8 mil años antes de cristo). Posteriormente, los paleolíticos
modificaron la agricultura y establecieron nuevas formas más domésticas de
criar a los animales y sembrar las plantas, herramientas de las cuales el
hombre comenzó a depender para su alimentación, cambiando su patrón de
comer alimentos silvestres, por el de consumir plantas y animales cultivados o
domesticados.
El estudio de dientes fosilizados nos permite saber cómo evolucionó lo que
comían los cavernícolas
La afirmación de que esta dieta prehistórica haya sido efectivamente así, se
desprende de los distintos estudios que analizan los dientes fosilizados de los
hombres prehistóricos, entre ellos, la investigación realizada por la Universidad
Autónoma de Barcelona, al extraer compuestos químicos y microfósiles de la
placa dental calcificada de dientes encontrados en un yacimiento de Sudán.
Esta conducta alimentaria esencialmente carnívora prevaleció hasta hace
aproximadamente 10.000 años, cuando paralelamente en Europa y América se
desarrolló la Agricultura.
ETAPA 2
2. La revolución de la agricultura y la ganadería
En el Neolítico (período que comienza hace unos 10.000 años), se habían
reducido las reservas de caza, y el cambio climático favoreció la actividad
agrícola. Con ello se inició la agricultura, actividad muy distinta a la simple
recolección de alimentos silvestres.
La agricultura se inició en la zona denominada el ‘Triángulo fértil‘, que se
extiende desde el río Nilo hasta el río Tigris (entre Egipto y Mesopotamia, el
Irak actual), en torno al 7.500 A.C. (hace unos 10.000 años).
El cultivo de cereales tiene la dificultad de que al madurar la planta, la espiga
dispersa sus granos a grandes distancias, lo que hace casi imposible su
recolección. Para evitarlo, había que segar las espigas antes de que madurase
el grano. Para facilitar esta tarea se inventó la hoz; la incrustación de piedras
cortantes sobe un palo curvo.
Museo de Arqueología de Alava
Como los granos de cereal son muy indigestos, se encontraron varias formas
de separar la semilla de su envoltura como calentarlo en un lecho caliente. Con
este método el cereal se conservaba muy bien y, para comerlo, sólo había que
molerlo y añadirle un poco de agua. A este alimento se le llama gachas. Para
molerlo se empleaba el molinillo de mano: el cereal se depositaba sobre una
piedra y se machacaba con otra que se tenía en la mano.
Debido al limitado espacio de tiempo en que había que hacer la siega, era
necesario estar próximos a los campos. Con ello, se podría también cuidar el
desarrollo del grano. De esta forma se sustituyó la vida nómada de los
cazadores itinerantes, por el sedentarismo; por residencias permanentes
próximas a los campos. La agricultura, y no la simple recolección de alimentos,
se convirtió en el modo de vida del Neolítico.
La cerveza fue descubierta en el Neolítico. Se podía hacer con la mayoría de
los cereales, y bastaba con dejar germinar y fermentar los granos que no
habían sido tostados. Debía de ser densa y pastosa, y sigue siendo una parte
importe de la dieta de algunos pueblos de África en la actualidad.
El campesino del Neolítico también empezó a domesticar y criar
ganado como la oveja y el cerdo. Los animales domesticados constituían una
provisión continua de carne fresca. Además, su carne es más tierna que
cuando el animal se encuentra en estado salvaje. Las vacas salvajes también
se domesticaron, y con ello se obtuvo leche, carne, y ayuda para la labranza y
el arrastre. Estos animales también proporcionaban estiércol para fertilizar la
tierra.
Además del inicio de la agricultura y de la ganadería, el tercer gran avance de
esta época relacionado con la alimentación es la cerámica. El empleo de
recipientes de este material favoreció el almacenamiento, transporte y cocción
de los alimentos.
A modo de conclusión, puede decirse que la principal consecuencia de la
revolución de la agricultura y la ganadería para la alimentación humana es que
proporcionó a las personas control sobre su abastecimiento de alimentos. Es
difícil regular lo que se puede recolectar o cazar, pero resulta fácil incrementar
la producción agrícola y ganadera para ajustarla a las necesidades de la
población.
En cualquier caso, las dietas eran muy heterogéneas porque la base de la
alimentación eran los alimentos que había en el entorno. Quienes vivían en las
montañas podían basar su dieta en caballos o cabras, y quienes vivían a unos
pocos kilómetros ceca del mar, del marisqueo o la pesca.
El inicio de la agricultura y la domesticación de los animales supuso una mejora
de la dieta, y esto generó un aumento importante de la población. Como la
mayor demanda de alimentos no se podía satisfacer con las mejoras
realizadas, se produjeron guerras continuas y fuertes migraciones de la
población.
En esta época tiene sus orígenes una técnica culinaria: el asado subcinericio.
Presenta dos modalidades. La primera consiste en introducir los alimentos
entre las brasas, y resulta adecuado para alimentos con cáscara resistente
como las castañas o las bellotas. La otra modalidad es poner el alimento en un
hoyo en el suelo, taparlo con cerámica o losetas de piedra, y cubrirlo de brasas.
En esta época tienen sus orígenes dos técnicas de conservación de los
alimentos:
La desecación consiste en dejar secar al sol el alimento para que se
deshidrate. En el caso de la carne se corta en tiras. Su eficacia fue mayor
cuando, posteriormente, se empleó también la sal.
El ahumado de los alimentos es un método de conservación adecuado
para alimentos de origen animal.
.
Esta revolución del Neolítico fue un paso determinante en la historia
humana, pero “no fue electivo sino obligado”.
Cazar implica sin duda menor esfuerzo que cultivar o recolectar, pero la
población humana había crecido geométricamente y la alimentación casi
exclusivamente proveniente de la caza, había diezmado las “presas”.
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LIC. SILVIA FANTO