Tú eres el huerto de Dios.
Parte I (Compartido)
Dios le dijo a Adán cuida del huerto, se lo dio para que lo cuidara. Tú eres un hijo o una hija de Adan, tu eres el huerto de
Dios. Mira que pelo más bonito, tan frondoso, mira que ojos más lindos, son como las estrellas de ese huerto, el corazón
es un mango, somos los arboles de Dios y cada uno está para cuidar ese huerto. A pesar de que Dios nos puso a cuidar
ese huerto, la biblia nos habla de la acción de alguien que se metió en el huerto y que no es del huerto, el diablo,
Satanás. Y el diablo es destructivo, nos dice el evangelio según San Juan que tiene tres misiones, la primera es mentir; el
diablo te miente, la segunda es robar; te roba, la tercera es matar; si puede te mata. Y uno juega con ese desgraciado,
uno anda con ese desgraciado, usted no quisiera ser amigo de un asesino, no lo invitaría a su casa, y sin embargo lo
escuchamos y andamos a veces con él. Entonces nos miente, nos dice mentiras sobre nosotros y sobre Dios, sobre todo
nos miente sobre nosotros, cada vez que tu sientes que eres una basura, está hablando él, cada vez que tu sientes que
eres un fracaso está hablando él, cada vez que sientes que lo tuyo no tiene arreglo, está hablando él. ¡No lo escuches!
Nos dice San Pablo que nosotros debemos tener un escudo de fe para que podamos atajar las flechas incendiarias que él
nos lanza. El enemigo nunca habla en doble persona, él nunca va a decir en tu oído eres una basura sino, “!Yo soy una
basura!”, tú eres un fracasado, no, “¡Yo soy un fracaso!”, lo tuyo no tiene salida, no, “¡Lo mío no tiene salida!”, y te lo
dice una y otra vez y te envía gente desde que eras pequeño, para que te digan “¡Tú no tienes remedio!”, cosas tan
duras como “¡yo no sé para que tú naciste!”, personas que te han herido, ¡¡¡Cállate!!!, tu opinión no importa, tu
siempre estás equivocado, palabras destructivas que caen como bomba sobre una persona y la van devastando, y
además te va te va robando oportunidades, te roba alegría, te roba amigos, te roba personas, te roba ocasiones que
tenías, y su fin es matarte, y tú tienes que cuidar el jardín. Cuantas cosas se hubieran evitado si Adán y Eva hubiesen
cuidado el jardín, y al ver a la serpiente le hubieran dicho ¿Qué haces aquí? ¡Mira que ese fruto…¡, Cállese la boca que
yo no hablo con usted!, pero Eva…, cayó en la mentira, y si el enemigo puede lograr que te destruyas a ti mismo, él está
trabajando en eso, es su mejor obra, que tú te hagas daño a ti mismo. Los vicios, fumar, drogas, adulterio destruye tu
familia, uno es tentado a buscar cosas que lo destruyen, las palabras que dices o te dicen de ti mismo, y que a Dios le
duelen porque no son palabras de fe sino de autodestrucción. Señor ayúdame, ilumíname para descubrir aquello con lo
que el enemigo me está haciendo daño; una música, una conversación, una amistad, una costumbre, que me hace
daño, que me roba la felicidad, y yo voy a dejar de hacerme daño y no voy a permitir que otro me haga daño, voy a dar
la vida por los demás, voy a dar la vida por ti Jesús. Pero dejarse destruir inútilmente de otro eso no es de Dios. Cristo
quiere que tú te ames rectamente, al menos que tengas compasión de ti mismo, quiérete un poquito, Dios te ama tanto,
de una manera tan grande, aprovecha ese amor, no te empeñes en vivir como un huérfano, no te convenzas de las
palabras destructivas, no te cierres a Dios, no tengas miedo del futuro pensando que el futuro no tiene nada para ti,
cuida tu huerto.
Parte II
Vivir con intensidad las 24 horas del día
No se trata de que para no destruirte te encierres en un castillo de comodidad, de confort, de egocentrismo y que te
conviertas en un narciso y digas, “no, yo no salgo porque el sol me pega”. No se trata de eso, se trata de vivir con
intensidad las 24 horas del día, Jesús nos dijo, “Yo vine para que tengan vida y vida abundante”, quiérete un poquito,
Dios te ama tanto, de una manera tan grande y tú no vives aprovechando ese amor, te empeñas en vivir como un
huérfano y si permites que el enemigo te convenza poco a poco de que lo eres te cierras a la grandeza de Dios y
comienzas a creer que la vida no tiene nada para ti. Recuerda que el Señor lo dijo bien clarito; “no te afanes por el
mañana, a cada día le basta su afán”. ¡Hay, yo ya voy para la tercera edad! ¿Qué me esperará?, ¡Hoy!, yo vivo hoy, este
día me lo voy a vivir, desde que amanece hasta que me acueste, y allí voy a descansar para vivir el siguiente con alegría,
con pureza, con rectitud ante Dios, no me hace falta ningún vicio para disfrutar. Pero uno necesita primero que todo
sentirse amado por Dios, segundo, dejarse amar por los demás, provecha el amor que te ofrezcan, el amor no es malo,
recibir el amor, el cariño, el elogio de los demás, eso es algo muy hermoso, ciérrate a los mensajeros del enemigo, ¡Hay,
tienes mala cara!, ¡no lo escuches!, la gente que siembra pesimismo anda amargada, ¡Usted se imagina lo que nos
espera! Y hasta el pulso comienza a temblarte de los nervios y el miedo que te provoca. Contempla a Jesús…, y qué
sabes tú que va a pasar mañana o lo que nos espera, lo que sabemos es que si llega lo que dice esa gente; “Tú vas a
estar conmigo”, que importa, hoy me tienes feliz y ese día también estaré feliz, no lo escuches más, por eso la biblia
prohíbe estar adivinando el futuro, uno tiene que vivir feliz hoy. Cuando llega el final del día tu llegas a escudriñarte,
¿qué hice mal hoy? Recé distraído, desayuné demasiado, llegué tarde al trabajo, fui muy duro con alguna persona,
negué una limosna…, etc. Ya para cuando termina tu lista, estas llorando, estas triste. Tú no eres un reloj suizo, si al final
del día te pones a ver todas las abolladuras que hiciste vas a terminar obstinado, mejor con toda sinceridad y entrega,
dile ”Señor por todo lo que tenga pedir perdón tú ya sabes, perdóname”, pero ahora voy a escudriñar tus bendiciones
de hoy, entonces te darás cuenta que hoy en la maña hubo un desayuno tan delicioso, pudiste hacer una siesta tan rica,
pudiste ver cada momento del día, el niño que corrió y te dio un beso, una anciana que te dio una bendición, ¿Cuánto
tengo que gastar o cuánto debo?, ¿llegaré o no llegaré? no me lo pregunto, ya al final veré que todo se cubrió, ya solo
con eso tengo suficiente para vivir un día feliz, elijo vivir sin preocupaciones porque me lo mandó nada más y nada
menos que quien? Jesús, mira hacia atrás y date cuenta cuantas veces pensaste que no iba a alcanzar y que pasó?
Alcanzó. Cuántas veces pensaste que no te ibas a curar y que pasó? Te curaste. Cuántas veces pensaste que viviste sin
amor y que pasó? Viviste con el amor que Dios puso en tu vida. Cuántas veces pensamos que le fallamos a Dios para
siempre y qué pasó? Nos restauró. Entonces, con Cristo debemos tener una vida pero para eso hay un requerimiento;
que seamos gente sencilla, el sencillo vive feliz, no te compliques, ni aceptes ideas autodestructivas, pídele al Señor,
-Señor, tú eres el que me conoce de verdad, ¿cómo me ves? Y deja que te hable él, no vayas a permitir que cuando le
preguntes a él cómo me ves, te hable el enemigo, porque cuando Dios te ve, no ve la mancha. Cuando tú quieras saber
lo que tú eres, nunca pienses en lo que tú has hecho, ni en lo que los demás han hecho contigo; piensa en lo que Dios hizo
contigo al crearte. “San Evagrio Póntico”. Eso tú eres, eso soy yo, no lo que yo he hecho. “Mucho gusto yo soy fulana,
divorciada”, que preocupación y que pena que te apellides divorciada, tu vida no es un divorcio, el divorcio solo fue uno
de los eventos más de tu vida, desgraciadamente no fue muy bueno, pero tú no puedes calificarte con ese divorcio. No
yo soy zutana la que abortó, yo soy perencejo el que violaron cuando era niño, yo soy el ex presidiario, no puedes
permitirte eso, que lo que te hicieron o lo que tu hiciste, no, eso ya pasó, no lo digas más, no te califiques, no te pongas
etiquetas, mírate como Dios te ve, una persona creada de la nada pero por puro amor, imagen de Dios y digno de todo
el cariño y amor de Dios, Dios cuidará siempre de ti, frente a una desgracia no digas, -Dios no permita nunca que eso me
pase a mí-, ciérrate a la voz del enemigo y entrégate a la voluntad de Dios y dile, “Señor si me pasara eso, sé que tú lo
vas a pasar conmigo”, como dices en tu palabra que yo pasare por el agua pero no me hundiré, pasaré por el fuego pero
no me quemaré, a mí no me importa lo que me pase si tú vas a ir conmigo. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién
temeré?…, esa es la convicción de un cristiano, de un hijo de Dios, que somos personas inmensamente amadas, pídele a
Dios que así como a Tobías y a San Pablo se le cayeron las escamas de los ojos y pudieron ver, se me caigan las escamas
que se fueron creando cuando todas las personas, mis maestros, las monjas en el colegio, mis familiares, los
compañeros de la juventud, que me fueron menospreciando a lo largo de la vida, tachándome, poniéndome etiquetas
para despreciarme, porque yo no fui hecho para el desprecio, yo fui hecho para el amor y eso es oración de sanación de
la más profunda, necesitas esos momentos de silencio donde te sabes amado, en donde medites tus cualidades, tu estas
lleno de cualidades, porque demasiado daño nos hemos hecho nosotros con nuestros traumas cuando nos hacemos
colaboradores del mal hacia nosotros, -¡Yo tampoco te condeno hija levántate!-, Jesús libera no juzga, no rechaza, tú
eres un espejo, si tu empiezas a juzgar, a rechazar, a destruir a los demás, los demás van a comenzar a hacer lo mismo
contigo. Si Cristo te hace libre, tú también tienes que hacer lo mismo con los demás, perdonar a los demás, no juzgar a
nadie, la simpleza de una libertad interior, remover un poco tu interior, que tu tierra no tenga esas piedras de acusación,
de dolor, de hacerte daño, de vicios, para que tú puedas florecer y dar buenos frutos. Deja que el agua que da vida,
ahogue los alacranes, que saque las culebras, si hay un instrumento destructivo, una tijera con la que tu cortas tus flores,
o que son tus vicios o tus costumbres que te hacen daño, el exceso de trabajo, el nunca descansar, el creerte
responsable de todo, el vicio del rencor, lo que ha cortado todo eso tan hermoso de ti, Dios ha querido saborear tus
frutos, mira que todos quieren pasar por allí; tu esposa, tu esposo, tus hijos, tus padres, tus compañeros de trabajo, sé
de bendición para los demás, que no haya en el piso un vidrio donde puedan cortase el pie uno de los que amas, de los
que tú quieres tanto. Déjate abrazar del inmenso amor de Dios y vive con intensidad tu día. Amen.