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Sentencia Jefe DAEM

El demandante fue despedido de su cargo en la Municipalidad de Coquimbo luego de realizar varias denuncias por irregularidades administrativas. Solicita una indemnización alegando que se vulneraron sus derechos a la indemnidad, no discriminación y libertad de trabajo. La municipalidad sostiene que se trataba de un cargo de confianza que podía ser removido en cualquier momento. Se presentaron diversas pruebas documentales, testimoniales y confesionales para sustentar las posiciones de ambas partes.

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Sentencia Jefe DAEM

El demandante fue despedido de su cargo en la Municipalidad de Coquimbo luego de realizar varias denuncias por irregularidades administrativas. Solicita una indemnización alegando que se vulneraron sus derechos a la indemnidad, no discriminación y libertad de trabajo. La municipalidad sostiene que se trataba de un cargo de confianza que podía ser removido en cualquier momento. Se presentaron diversas pruebas documentales, testimoniales y confesionales para sustentar las posiciones de ambas partes.

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La Serena, nueve de diciembre de dos mil trece.

VISTOS Y CONSIDERANDO:

PRIMERO: Que, ha comparecido don Danilo Cerda Pradenas, contador auditor,


con domicilio en Darío Salas N° 1011, oficina 104, comuna de Coquimbo y denuncia, por
vulneración de garantías fundamentales, a la Ilustre Municipalidad de Coquimbo,
representada por su Alcalde don Cristian Galleguillos Vega, ambos con domicilio en calle
Bilbao N° 348, Coquimbo.

Expresa el actor haber ingresado a trabajar para la demandada el 8 de febrero de


2012 como jefe del departamento de administración de educación municipal de Coquimbo,
con una remuneración bruta de $3.185.287 y bajo la modalidad de concurso público por un
período de cinco años.

Añade que durante su gestión se preocupó de velar por la probidad y transparencia


de su departamento y que por ello levantó información financiera que lo llevó a detectar
situaciones irregulares en la administración de fondos y licitaciones, proceso que concluyó
con una denuncia al Ministerio Público en julio de 2012 por falta de reintegros o
rendiciones y a raíz del cual fue despedido el Director de la Escuela San Rafael.

Que al seguir revisando las licitaciones encontró nuevas irregularidades que fueron
informadas al Alcalde en diciembre de 2012, instruyéndose un sumario administrativo que
aún no concluye. En este mismo orden de cosas, el actor señala que el día 11 junio de 2013
identificó incumplimientos en procesos de licitación y faltas a la probidad por parte de un
funcionario municipal, lo que denunció el 12 de junio a primera hora de la mañana,
recibiendo ese mismo día una llamada del administrador municipal que le consultaba por su
régimen de contratación, solicitándosele su renuncia mediante reservado N° 1 de 13 de
junio, es decir, al día siguiente de hecha la última denuncia, y estableciendo un plazo de 48
horas para hacer efectiva dicha renuncia, situación que estima improcedente al detentar un
cargo de dotación docente, proveído por concurso público.

Continúa su relato el actor, señalando que al no haber renunciado a su cargo se


declaró la vacancia del mismo con fecha 18 de junio de 2013, fecha en la que estaba
gozando de licencia médica, siendo entonces doblemente improcedente esta
desvinculación, que resulta nula por lo expuesto.
Respecto a los derechos fundamentales que estima vulnerados, el actor hace
presente que se ha afectado la garantía de la indemnidad ya que su despido obedece a las
denuncias que había efectuado por irregularidades en el departamento a su cargo. Que,
además, se le ha discriminado por sus opiniones políticas ligadas a la UDI y se le afectó su
libertad de trabajo al impedirle seguir trabajando hasta el término del plazo convenido.

Exige el pago de una indemnización por lucro cesante de $142.276.148,


indemnización sustitutiva del aviso previo, años de servicio, pago de licencias médicas y
una indemnización de once remuneraciones por la vulneración de derecho fundamentales
denunciada.

En subsidio, el actor deduce demanda de nulidad, despido improcedente y cobro de


prestaciones, con los mismos fundamentos ya explicados y exigiendo similares
prestaciones.

SEGUNDO: Que, por su parte, la demandada sostiene que el cargo que detentaba el
actor era de exclusiva confianza del Alcalde quien hizo entonces uso de su derecho a
pedirle la renuncia el 13 de junio de 2013, declarándose la vacancia el 18 de junio pasado.

Que no han vulnerado garantías fundamentales sino que sólo han ejercido derechos
derivados de la naturaleza del cargo y por tanto solicitan el rechazo de la demanda en todas
sus partes.

TERCERO: Que, la denunciada, en su escueta contestación no controvirtió o


reconoció derechamente las siguientes circunstancias descritas en el libelo del actor, de lo
que quedó además constancia en audiencia preparatoria

1.-Que el actor ingresó el día 8 de febrero de 2012 (reconocido)


2.-Que fue nombrado por cinco años (no controvertido) y mediante el sistema de
Alta Dirección pública (reconocido)
3.-Que el actor realizó tres denuncias por irregularidades en su departamento: en
julio de 2012, en diciembre de 2012 y el 12 de junio de 2013 (no controvertido)
4.-Que se le pidió la renuncia el día 13 de junio de 2013 (reconocido)
5.-Que el actor se negó a renunciar (no controvertido)
6.-Que el cargo se declaró vacante el 18 de junio de 2013 (reconocido)
CUARTO: Que, así las cosas, y con estos hechos no cuestionados, durante la
audiencia preparatoria se establecieron como hechos materia de la controversia, los
siguientes:

1.- Monto de la remuneración percibida por el actor.

2.- La efectividad de que la denunciada ha vulnerado las garantías de indemnidad,


no discriminación y libertad de trabajo del actor, hechos constitutivos de estas
vulneraciones, en su caso.
3.- La efectividad de que el actor estuvo con licencia médica entre el 17 y el 30 de
junio y entre el 1° y el 31 de julio, tramitación de dichas licencias, en su caso.
QUINTO: Que, a la luz de la interlocutoria de prueba, la denunciante se valió de
los siguientes elementos de convicción para acreditar el fundamento de sus pretensiones:
I.-Documental, consistente en:
1.- Liquidaciones del actor de los meses de marzo y mayo del 2013.-
2.- Documento emitido por la Contraloría General de la República de fecha 8 de
agosto del 2013, relativo a referencia N° 0.220/2013, N° de oficio 3100.
3.- Comprobante de recepción de licencia médica del actor N° 02-41501008
recibida por la Municipalidad de Coquimbo y figura la fecha de julio del año 2013.
4.- Comprobante de recepción de licencia médica del actor N° 2- y figura con
timbre de recibido por la Municipalidad de Coquimbo oficina de parte, 18 de junio del año
2013.
5.- Resolución exenta N° 1658 de fecha 30 de julio del 2013.
6.- Resolución de licencia N° 13773 de Isapre Colmena Golden Cross, fecha de
recepción 20 de junio del 2013.
7.- Liquidación de subsidio Folio interno, 20130615006 sucursal Coquimbo, fecha
de pago 3 de julio del año 2013.
8.- Ordinario N° 1934.
II.-Confesional: Compareció don Cristian Galleguillos Vega quien manifestó
conocer al actor desde que postuló al cargo de Alcalde de Coquimbo. Cuando asumió la
alcaldía el actor hizo llegar una nota interna por situaciones ocurridas al interior de su
departamento en relación a supuestas irregularidades. Inmediatamente se inició el
correspondiente sumario administrativo que aún no concluye. Se confirmó a don Danilo en
su cargo. El director de la Escuela San Rafael fue destituido por situaciones iniciadas antes
de que asumiera como Alcalde. No recuerda que el actor le sugiriera hacer denuncias al
Ministerio Público. El 11 de junio citó al señor Cerda a su despacho y le solicitó su
renuncia voluntaria al cargo por estimar que es un cargo de confianza del Alcalde. Lo
informó al Consejo el día 12 y ese mismo día el actor ingresó nuevas denuncias por
irregularidades en su departamento. La Contraloría ordenó la reincorporación pero los
abogados sostienen que es un cargo de confianza.

III.-Testimonial: Comparecieron don Mario Farias Campusano y doña Ana


Rodríguez Clavero: a) el primer testigo manifiesta conocer al actor por haber estado en un
Consejo Municipal en marzo del 2012 denunciando problemas de infraestructura en el
colegio donde él es Presidente del Centro de Padres. El actor no está trabajando en el
municipio por una serie de denuncias por irregularidades administrativas. Tomó
conocimiento de esto por medio de un profesor del colegio, señor Olmos, durante el año
2013, más o menos en mayo o junio. Investigaron las asesorías en educación (ATES) y
hubo mejoras en el colegio por la gestión del señor Cerda como pintura. La Contraloría
ordenó la reincorporación del actor y entonces fue al municipio a felicitarlo pero se
encontró con que no dejaban entrar al actor a la oficina.; y b) la testigo Rodríguez señala
conocer al actor por una serie de denuncias que se hicieron al Consejo Municipal por las
condiciones de la escuela República de Italia donde es apoderada y el señor Cerda adoptó
todas las medidas, se pintaron todas las escuelas, arreglo de baños, reposición de vidrios. El
señor Cerda fue despedido por las denuncias que él realizó según supieron por los
profesores, don Aquiles Pizarro Olmos que ya está fallecido y doña Daisy Fuentes. Se decía
que había irregularidades en el departamento tanto administrativas y económicas. Por eso
habían pedido documentos por medio de Transparencia y se dieron cuenta como
apoderados que los dineros no estaban llegando. El señor Cerda hizo dos denuncias en
diciembre y en junio. Supieron que la Contraloría ordenó que volviera a su puesto y fueron
con otros apoderados a saludarlo y ahí se dieron cuenta de que no le permitieron ingresar a
su cargo y no le dieron ningún papel y fue como humillante para él.

IV.- Exhibición de documentos: La demandada exhibe liquidaciones de


remuneraciones del actor desde enero a junio año 2013.
SEXTO: Que, por su parte, la denunciada incorporó las siguientes pruebas en
apoyo de sus defensas:
I.-Documental, consistente en:

1.- Copia de licencia médica N° 2- 41501003.


2.- Comprobante de egreso N° 446 de fecha 9 de agosto del 2013.
3.- Decreto de pago N° 1288.
II.- Confesional: Compareció don Danilo Cerda Pradenas y manifestó que el
sumario lo inició él como jefe de servicio y sugirió la denuncia al Ministerio Público. El
oficio 100 decretó la investigación interna. El 11 de junio no tuvo una reunión con el
Alcalde sino que fue el día 13. El Alcalde no le manifestó verbalmente que renunciara. El
señor Jorquera lo llamó para preguntarle su situación contractual después de la denuncia del
día 12. Esa denuncia la ingresó a las 08:30 y la secretaria tiene que haber estampado día y
hora.

III.- Testimonial: Comparecieron don Ernesto Jorquera Flores y don Eduardo


Arturo Villafañe Navea: a) El primer testigo manifiesta ser administrador municipal del
municipio de Coquimbo. El actor era jefe del DAEM. El martes 11 de junio hubo una
reunión con el actor y ahí el Alcalde le pidió la renuncia al cargo por temas de confianza y
don Danilo expresó que estaba de acuerdo y que le respetaran las vacaciones. Había un
proceso de revisión de las jefaturas. Los miércoles hay Consejo y posterior al Consejo le
informaron que el actor no estaba de acuerdo con la renuncia voluntaria y por tanto había
que seguir otro camino que fue pedir la renuncia no voluntaria por escrito. Y como no
presentó la renuncia no voluntaria se declaró vacante el cargo. La evaluación del actor era
regular en relación a los objetivos y compromisos pero el motivo de fondo era que el
Alcalde quería partir la segunda mitad del año con personas que lo ayudaran a darle mayor
gobernabilidad al municipio. No utilizaron el criterio de evaluación para la renuncia sino
sólo el cargo de confianza; b) Eduardo Villafaña quien señala ser el encargado de recursos
humanos del departamento de educación. Hubo una licencia médica el mismo día de la
desvinculación, que se tramitó pero se informó de la vacancia del cargo. Después hubo otra
licencia que no correspondía tramitarla.

SÉPTIMO: Que, reseñadas las posiciones de los litigantes y descritos sus medios
de prueba, ahora en relación al fondo del asunto y respecto a la denuncia por vulneración de
garantías fundamentales, cabe recordar que el actor denuncia la afectación de tres derechos:
la garantía de indemnidad, la libertad de trabajo y la no discriminación. Y no está demás
señalar que la denunciada, en su contestación, sólo se hace cargo de una de estas
imputaciones: la que dice relación con la libertad de trabajo y guarda un sintomático y
riesgoso silencio respecto a las otras dos acusaciones, lo que bien podría haber llevado a
esta magistrada a aplicar la norma del artículo 453 N° 1 del Código del Trabajo en orden a
presumir efectivas las afirmaciones de la demanda a este respecto, es decir, que el actor fue
desvinculado por tener cercanías políticas con la UDI y porque realizó denuncias sobre
irregularidades en el municipio de Coquimbo, lo que habría bastado para acoger la
denuncia. No obstante lo anterior y según se verá, se entrará al análisis de la prueba rendida
por existir antecedentes suficientes para ello, al menos en un acápite.

OCTAVO: Que, siguiendo esta línea de razonamiento y en lo que se refiere a la


discriminación, el demandante afirma que su simpatía por el partido político Unión
Demócrata Independiente tuvo que ver en la petición de renuncia, pero no aporta ni un solo
antecedente probatorio al respecto, razón por la que este acápite será rechazado.

En lo que concierne a la libertad de trabajo, única imputación de la que se hace


cargo la denunciada según ya se dijo, no hay ningún relato coherente que vincule el
contenido de este derecho con la petición de renuncia. El actor puede trabajar libremente en
la actividad que decida de manera que la denuncia también será rechazada en este punto.

Que, por otra parte, también se denuncia como vulnerada la denominada garantía de
indemnidad en conformidad a lo dispuesto en los artículos 485 y siguientes del Código del
Trabajo.

A este respecto cabe recordar que el artículo 485 del Código del Trabajo, luego de
enumerar los derechos de diseño constitucional protegidos por la acción de tutela laboral,
añade como conducta lesiva de derechos fundamentales y por tanto como acreedora de este
procedimiento “las represalias en contra de trabajadores, en razón o como consecuencia de
la labor fiscalizadora de la Dirección del Trabajo o por el ejercicio de acciones judiciales”.

Este derecho, conocido en la doctrina como garantía de indemnidad, permite


que los trabajadores busquen amparo cuando sus derechos laborales sean vulnerados sin
temor a las represalias que el empleador pudiere ejercer por estas denuncias. Tal como
indica el profesor Ugarte, en su texto “Tutela de Derechos Fundamentales del Trabajador”
(Legal Publishing, 2009, pág. 37) es una garantía clave para la eficacia del Derecho del
Trabajo y en ese sentido, su justificación no sólo deriva del derecho fundamental de tutela
judicial efectiva, sino del rol que el propio Estado ha definido para sí mismo y sus órganos,
incluyendo a la judicatura, como lo ordena el artículo 2° del Código del Trabajo al afirmar
que corresponde al Estado amparar al trabajador en su derecho a elegir libremente su
trabajo y velar por el cumplimiento de las normas que regulan la prestación de los servicios.

Ahora bien, cabe recordar que existen indicios de que el actor fue desvinculado
justamente por haber hecho las denuncias que se han precisado en el motivo tercero de esta
sentencia. Y estos indicios están constituidos fundamentalmente por la cercanía entre la
última denuncia y la petición de renuncia al actor que ocurre sólo un día después de
aquella. De esta manera, era la denunciada quien debía eliminar cualquier sospecha
(indicio) de que el actor fue desvinculado por motivos distintos a la molestia que puede
haber provocado en el municipio el hecho de realizar estas denuncias. Y la demandada no
sólo no logra eliminar estas sospechas sino que ni siquiera, según ya se ha señalado, se hace
cargo de esta parte de la demanda y a mayor abundamiento el señor Alcalde del Municipio
de Coquimbo, en confesional, no consigue explicar al Tribunal por qué el actor habría
“perdido su confianza”. Hace afirmaciones genéricas, subjetivas, sin razonamientos lógicos
o comprobables y se observa complicado a la hora de explicar a esta jueza su proceder.

De esta forma, al no destruir los indicios, ha de tenerse por efectivo que la razón de
fondo en la petición de renuncia ha sido el hecho de que el actor realizara una actividad
fiscalizadora en su propio departamento denunciando irregularidades financieras en tres
oportunidades distintas, la última de ellas el día antes de la petición de renuncia.

NOVENO: Que, dicho esto, cabe preguntarse si las denuncias hechas por el actor
pueden quedar comprendidas en el manto protector de la llamada garantía de indemnidad.
Y la respuesta para esta magistrada es positiva. En efecto, si bien es cierto que la norma del
artículo 485 del Código del Trabajo sólo se refiere a la labor fiscalizadora de la Dirección
del Trabajo o las acciones judiciales, no puede perderse de vista que el sentido de la norma
en comento radica en la necesidad de proteger a los trabajadores que involucran a su
empleador en irregularidades o incumplimientos de cualquier especie, ciertas o no,
acreditadas o no, de las represalias que éstos pueden ejercer, molestos por haber sido
denunciados, llegando al extremo de despedir al trabajador que realizó la denuncia o les
imputó irregularidades o incumplimientos. Y en este caso, la situación no es distinta. Las
denuncias del actor en orden a la existencia de irregularidades financieras involucran
obviamente al jefe comunal, al Alcalde de Coquimbo, de una u otra forma, quien debe
responder frente a estas denuncias y desplegar las medidas que sean pertinentes, poniendo
en peligro su capital político y de votos si se acreditaba que esas irregularidades existieron
y la autoridad comunal no las detuvo a tiempo. Así, no es improbable que el Alcalde se
molestara por esta situación al punto de decidir desvincular al demandante.

Ahora bien, desde otro punto de vista, la interpretación extensiva que es propia de
los derechos fundamentales, nos permite o nos obliga más bien a incluir entre las
situaciones protegidas por la indemnidad todo tipo de acciones o denuncias que provoquen
o sean susceptibles de provocar la molestia del empleador al punto de poner en peligro la
fuente laboral, como ocurrió en la situación que se analiza.

Y refuerza esta conclusión el claro texto del artículo 61 de la Ley N° 18.834 sobre
Estatuto Administrativo que obliga a los funcionarios a denunciar a la autoridad competente
los hechos de carácter irregular, especialmente aquéllos que contravienen la probidad
administrativa. Y a su vez, el artículo 90 letra A del citado cuerpo legal prohíbe que los
funcionarios que efectúen estas denuncias sean destituidos, en clara aplicación de la
garantía de la indemnidad en el ámbito público.

En el mismo sentido, esta norma está consagrada también en la Ley N° 18.883 sobre
Estatuto Administrativo para los funcionarios municipales en su artículo 58 letra K que
establece la misma obligación de denuncia al Alcalde, e idéntica prohibición de destitución
en su artículo 88 letra A.

La norma del artículo 485 del Código del Trabajo viene a complementarse así con
lo dispuesto en los dos cuerpos legales citados y su lectura armónica nos obliga a concluir
que la denunciada efectivamente vulneró la garantía de la indemnidad al desvincular al
actor sin otra razón que las denuncias que éste había realizado previamente, y por ello la
denuncia será acogida en la forma que se dirá en lo resolutivo.

DÉCIMO: Que, aclarado este aspecto y habiéndose solicitado una indemnización


por lucro cesante por término indebido del vínculo contractual, cabe recordar que uno de
los aspectos más importantes de esta litis tiene que ver con la calificación de las labores que
desempeñaba el actor, jefe del departamento de administración de educación municipal, y
que el municipio coquimbano estima como “de exclusiva confianza”.

A este respecto cabe recordar que nuestra Carta Fundamental, en su artículo 32


numeral 10, establece como una de las atribuciones del Presidente de la República la de
nombrar y remover a los funcionarios que la Ley denomina como de su exclusiva
confianza. A su vez, el artículo 49 de la Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales
de la Administración del Estado define qué ha de entenderse por funcionarios de exclusiva
confianza, señalando que son aquellos sujetos a la libre designación y remoción del
Presidente de la República o de la autoridad facultada para disponer el
nombramiento.

A su vez, el artículo 47 de la LOC de Municipalidades N° 18.695, norma en la que


se apoya la demandada, nos dice que tendrán la calidad de funcionarios de exclusiva
confianza las personas que sean designadas como titulares en los cargos de secretario
comunal de planificación y en aquellos que impliquen dirigir la unidades de asesoría
jurídica, de salud y educación

Así las cosas, para nuestro ordenamiento legal y constitucional los cargos de
exclusiva confianza tienen una naturaleza especial que justifica sustraerlos del régimen
común aplicables a estos funcionarios, privándolos de la estabilidad en el cargo. Y
justamente porque se trata de una excepción de importantes consecuencias, es que su
aplicación ha de ser restringida, de manera de asegurarnos que la función calificada como
de exclusiva confianza realmente responda al concepto establecido por el propio
Legislador.

Y cabe entonces preguntarse cuáles son los requisitos que jamás pueden faltar a la
hora de calificar un cargo como de exclusiva confianza. La respuesta es simple y la
proporciona el claro texto del artículo 49 de la LOC N° 18.575: tanto el nombramiento
como la remoción han de estar sujetas a la libre decisión de la autoridad facultada para
hacer el nombramiento.

Así las cosas, cuando el artículo 47 de la LOC de Municipalidades N° 18.695 nos


dice que tendrán la calidad de funcionarios de exclusiva confianza las personas que sean
designadas como titulares en los cargos de secretario comunal de planificación y en
aquellos que impliquen dirigir la unidades de asesoría jurídica, de salud y educación, para
poder interpretar esta norma en armonía con el artículo 49 de la Ley N° 18.575 habrá de
concluirse que ello es así, siempre y cuando estos funcionarios sean de libre designación de
la autoridad que los nombra y por lo mismo, su modalidad de cese en las funciones
responde al mismo concepto de simple voluntad de la autoridad respectiva.

Ahora bien, este ejercicio interpretativo sólo resulta útil para el evento de estimarse
que el jefe del departamento de administración de educación municipal es el que dirige la
“unidad de educación” del municipio demandado. Pero al no haber concepto de lo que ha
de entenderse por “unidad de educación” ni descripción de funciones que permitan
asimilarla con el cargo de jefe del departamento de administración de educación municipal,
la interpretación restrictiva a la que ya se ha hecho referencia obliga a dejar al actor fuera
de la norma del artículo 47 citado y sujeto al régimen general de cese de funciones de los
empleados municipales.

Sin perjuicio de lo señalado, si alguien, contra la interpretación restrictiva a la que


nos obliga la Ley, estima que el asunto no resulta claro o que derechamente el jefe de la
unidad de educación es equivalente el jefe del departamento de administración de
educación municipal, cabe recordar que es un hecho no controvertido que el actor fue
nombrado mediante el sistema de Alta Dirección Pública y por tanto su cargo no es de
aquellos definidos en el artículo 49 ya citado, sino que viene a ser el resultado de un
concurso público mediante el cual el Consejo de Alta Dirección Pública, o el Comité en su
caso, selecciona en base a factores de mérito y competencias específicas (artículo 53 de la
Ley N° 19.882) tres o cinco candidatos y la autoridad competente sólo puede nombrar a
alguno de los postulantes propuestos por el Consejo o el Comité de Selección. Dicho de
modo simple, el actor no fue designado libremente por el Alcalde de Coquimbo y por tanto
no es un funcionario de exclusiva confianza que pueda ser sustraído del régimen general
que le resulta aplicable y que está descrito en el artículo 27 de la Ley N° 19.882 según el
cual los jefes de departamento serán de carrera y permanecerán en sus cargos mientras
estén calificados en lista N° 1.

UNDÉCIMO: Que, sin perjuicio de estas conclusiones cabe agregar que si alguna
duda quedara en torno a la errónea decisión de la demandada en orden a calificar al actor
como un funcionario de exclusiva confianza, cabe agregar que incluso abstrayéndose de las
consideraciones precedentemente vertidas, el solo hecho de someter a un funcionario al
nombramiento previsto en el sistema de Alta Dirección Pública, implica una renuncia tácita
a aplicarle el sistema de desvinculación propio de los cargos de exclusiva confianza
(consistente en la mera decisión de la autoridad competente) tanto porque ya no responde al
concepto del artículo 49 de la Ley N° 18.575 como por aplicación del viejo adagio que nos
dice que las cosas se deshacen de la misma forma que se hacen, de manera que si el actor
fue sometido a un intenso escrutinio de capacidades y competencias para ser nombrado, no
puede pretenderse que sin examen alguno de esas mismas competencias se le destituya sin
proceso alguno, dejándolo entregado al capricho de la autoridad competente, que no pudo
explicar en estrados por qué le pidió la renuncia según se aprecia en confesional. La
decisión se torna así, no sólo improcedente sino que además arbitraria y sin fundamento
alguno, lo que resulta sumamente reprochable en una autoridad pública.

DUODÉCIMO: Por otra parte, y sin perjuicio que las labores desarrolladas por el
actor no califican en caso alguno como cargo de exclusiva confianza según se ha dicho, no
está demás decir que las democracias se fortalecen en la medida que las autoridades
legítimamente electas por la ciudadanía y que deben responder frente a ésta, son capaces de
justificar cada una de las decisiones que adoptan en el ámbito público, eliminando por
medio de fundamentos lógicos, razonables y fácilmente comprobables, cualquier sospecha
de capricho o arbitrariedad, y reduciendo además los márgenes de incertidumbre.

Le hace bien al país que sus autoridades motiven suficientemente sus decisiones,
incluso los nombramientos discrecionales (cuyo no es el caso del actor según se ha
decidido) desterrando del ámbito público las prácticas de designar personas sólo porque
éstas cuentan con amistades y contactos suficientes, avanzando hacia un sistema en que los
cargos públicos, que son remunerados con el dinero de los ciudadanos, sean provistos con
funcionarios que acrediten méritos suficientes. De la misma manera y por las mismas
razones, no resulta admisible que esos funcionarios públicos en cuyo nombramiento ha de
primar el mérito y las acreditadas capacidades, sean alejados de sus cargos, sólo porque ya
no tienen los contactos o amistades adecuadas, o porque sin razón lógica alguna han
perdido “la confianza” de sus jefaturas.

DÉCIMO TERCERO: Que, a mayor abundamiento, no puede dejar de observarse


la grave conducta del municipio coquimbano al desobedecer abiertamente un dictamen del
instituto fiscalizador. En efecto, el actor recurrió en primer lugar a la Contraloría General
de la República, según se aprecia del documento N° 3100 incorporado a juicio, y este
organismo declaró la improcedencia de declarar vacante el cargo que desempeñaba el
demandante, resolviendo que el municipio de Coquimbo debía reincorporarlo a sus labores
y pagarle las remuneraciones del período en que estuvo indebidamente impedido de
desempeñar su cargo.

Y no obstante esta clara decisión, vinculante para el municipio de Coquimbo, el


señor Alcalde decide omitir el cumplimiento de lo dispuesto y seguir adelante con su
decisión de desvinculación, en una demostración de absoluto desprecio por la autoridad
administrativa fiscalizadora, incomprensible para esta magistratura.

DÉCIMO CUARTO: Que, dicho esto, y una vez determinado que el actor fue
desvinculado en forma improcedente y sin causa legal, no cabe más que acoger su petición
indemnizatoria, teniendo presente que según el mérito de las liquidaciones incorporadas a
juicio, el demandante percibía un ingreso mensual de $3.185.287 y por tanto le resulta
aplicable el límite de 90 UF que dispone el artículo 172 del Código del Trabajo en lo que
concierne a la indemnización por años de servicio.

Desde otro punto de vista, siendo el contrato una Ley para los contratantes, no
puede ser dejado sin efecto más que por el mutuo acuerdo de las partes o por causal legales,
y como ninguna de estas hipótesis se configura en el caso estudiado, la demandada debe
pagar una indemnización equivalente a lo que el actor habría percibido de no mediar el
término anticipado e injustificado del contrato de trabajo, no siendo aquí aplicable el límite
establecido en el Código del Trabajo en cuanto al plazo de contratación desde que éste ha
sido renunciado por la parte empleadora. De esta forma, queda claro que el actor, al ser
contratado por un plazo de cinco años, adquirió el derecho a desempeñar sus labores
durante ese lapso mientras no incurriere en causal de término y asumiendo por tanto un
ingreso mensual acorde con esa realidad y no con otra, que la demandada le ha impuesto
indebidamente por medio de la desvinculación. Y debe percibir además la indemnización
por años de servicio que reclama por disponerlo así el artículo 489 del Código del ramo,
rechazándose únicamente la indemnización sustitutiva del aviso previo por ser incompatible
con el lucro cesante al cubrir el mismo evento.
Respecto a la acción de nulidad, ésta será rechazada tanto por resultar improcedente
ya que el actor no fue despedido por necesidades de la empresa como por haberse acogido
la acción de tutela.

DÉCIMO QUINTO: Que, en lo que concierne a las licencias médicas, los


antecedentes acompañados por el actor son absolutamente insuficientes para determinar el
trámite seguido por esas licencias, la efectividad de su rechazo y si fueron pagadas o no. Y
los documentos incorporados por la demandada no señalan a qué trabajador se refieren ni se
acompañaron los decretos referidos en esos instrumentos.

DÉCIMO SEXTO: Que, finalmente, cabe hacer algunos comentarios sobre la


demanda y sus peticiones para eliminar cualquier duda sobre lo decidido. Nos referimos, en
primer término, a la limitación de las 90 UF respecto a la cual cabe precisar que está
establecida en el artículo 172 del Código del ramo sólo para las situaciones allí
contempladas, entre las que no está ni la indemnización del artículo 485 ni el lucro cesante,
siendo por tanto improcedente pretender aplicarlo por analogía y en perjuicio del
trabajador. Y por otra parte, si bien la demanda pide un incremento del 30% por sobre la
indemnización por años de servicio, ello resulta improcedente desde que la demandada no
ha invocado causa legal para poner término al contrato de trabajo del actor y siendo el
artículo 168 una norma de carácter imperativa, el incremento que corresponde es del 80%
según se declarará en lo resolutivo, sin que esto sea ultrapetita ya que el incremento lo fija
la Ley en forma independiente de lo pedido por las partes.

DECIMO SÉPTIMO: Que la testimonial de la denunciada nada aporta al debate,


de manera que no resulta necesario su análisis.

Por estas consideraciones y visto lo dispuesto en los artículos 160, 168, 172, 453,
454, 456, 485, 489, 493 y 495 del Código del Trabajo y Leyes 18.834 y 18883 SE
RESUELVE:

I.-Que, la Ilustre Municipalidad de Coquimbo ha vulnerado la garantía de


indemnidad que protege al actor y por ello se ACOGE la denuncia sólo en cuanto se
condena a la denunciada al pago de las siguientes indemnizaciones:
1.-Indemnización especial del artículo 489 del Código del Trabajo que se fija en el
equivalente a seis meses de remuneración, sin tope de 90 UF (desde que no se aplica el
artículo 172 del citado cuerpo legal);

2.-90 UF como indemnización por un año de servicio la que debe ser incrementada
en un 80% desde que no se invocó causa legal para el despido (siendo el incremento un
asunto legal que debe ser aplicado en forma imperativa cualquiera sea la petición de las
partes al respecto);

3.-Indemnización por lucro cesante, equivalente a 43 meses y 20 días de


remuneración, sin tope de 90 UF por no haber norma que establezca este límite en el caso
del lucro cesante.

II.-Que, la denunciada deberá implementar un seminario, con un mínimo de ocho


horas de duración, que ilustre sobre el procedimiento de tutela de derechos fundamentales,
formas de contratación en el sector público y terminación de los servicios. Dicho seminario
deberá ser impartido por docentes que posean al menos un título de magister en Derecho
del Trabajo o en su defecto, hayan realizado al menos diez publicaciones sobre Derecho
Laboral. Esta actividad deberá impartirse en horario laboral y estará dirigida a todos los
funcionarios de la Ilustre Municipalidad de Coquimbo, debiendo convocarse al
departamento jurídico de dicho municipio.

III.-Que, se rechaza la demanda en lo demás pedido.

IV.-Que, no se condena en costas a la denunciada por no haber sido totalmente


vencida.

Regístrese y notifíquese.

RIT T-32-2013
RUC 13- 4-0029663-9

Dictada por doña NANCY AURORA BLUCK BAHAMONDES, Juez Titular


del Juzgado de Letras del Trabajo de La Serena.

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