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COLEGIO MONTEBELLO INSTITUCIÓN EDUCATIVA DISTRITAL
RESOLUCIÓN DE INTEGRACIÓN No. 1721 DE JUNIO DEL 2002
NIT 830.016.596 – 9
GUIA DE TRABAJO N° 1 – SEGUNDO TRIMESTRE
EDUCACIÓN RELIGIOSA ESCOLAR GRADO 9°
Profesor: Lic. Clodomiro Ruedas, P.U.J
Desempeño: Analiza de manera crítica las raíces fundamentales de la moral cristiana en la historia de la cultura occidental.
FUIMOS CREADOS HERMANOS
Todos los hombres venimos de Dios. Todos somos hijos de Dios. Todos venimos de Adán. Al crear Dios al género humano de un
solo principio puso en nuestro corazón el deseo de la hermandad. Nos hizo para que vivamos como hermanos. Nos hizo sociales.
Después de crear al primer hombre, "dijo el Señor: no es bueno que el hombre esté solo. Vamos a hacerle una ayuda semejante
a él" (Gén 2,18). Entre los animales no encontró el ser humano ninguno que le sirviera de compañero, de amigo de verdad (Gén
2,20). Entonces Dios le hizo salir de él mismo una compañera (Gén 2,21-22). "Esto sí que es hueso de mis huesos y carne de mi
carne", dice Adán. Era una criatura de Dios que estaba a su misma altura. Se podían ayudar. Podrían amarse.
"Por esto", sigue diciendo en la Biblia, "dejará el hombre a su padre y a su madre y estará unido a su mujer. Y los dos vendrán a
ser una misma carne" (Gén 2,23 -24).
Desde ese momento nace la semilla de la hermandad en el mundo: dos personas comienzan a amarse. Esta primera familia que
forma Adán y Eva son el símbolo y la fuente de la hermandad. Dos personas se unen para compartir su vida. Pero no a la fuerza.
Sino por amor. Adán empieza a ser verdaderamente hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, en el momento en el que
empieza a amar. Entonces es cuando comienza a ser persona. Mientras no aprendemos a amar no somos todavía personas.
Dice el Eclesiástico: "Dios creó de la tierra al hombre y le formó una imagen suya... De la substancia de este formó una ayuda
semejante a él... Y mandó a cada uno el amor a su prójimo" (Eclo l7,1.5 y 12).
Este es el punto principal de nuestra semejanza con Dios. “Dios es amor”. Y nosotros, de una manera parecida, somos también
amor (1 Jn 4). Nos parecemos a Dios porque amamos y somos capaces de amar cada vez más. Porque estamos llamados a vivir
como hermanos. A vivir cada vez más unidos.
LA HERMANDAD ROTA
TRIUNFA EL EGOÍSMO (Gén 3,1 al 4,24)
Dios nos hizo amor. Pero nos dejó libres. Un amor a la fuerza ya no hubiera sido amor. Y el hombre, en su libertad, le dijo que
no a Dios. El pecado de Adán es una desobediencia por egoísmo y por falta de fe en Dios. Quieren ser "como los dioses, que
conocen el bien y el mal" (Gén 3,5). Es decir, ponerse en lugar de Dios para decidir por sí mismos cuál es el camino de la
felicidad, sin fijarse en el plan de Dios sobre ellos. No se fían de Dios. Ya no creen que Dios les ha hecho a su imagen y
semejanza, capaces de amar y de crear un mundo de hermanos. Cada uno quiere ir por su camino. Ya no les interesa la amistad
con Dios. Se esconden de Dios (3,8).
REINA LA VIOLENCIA: Pero en seguida que el hombre rompe su amistad con Dios, se rompe también en su corazón la
hermandad con su prójimo.
Adán rompe la amistad con su mujer, acusándola ante Dios. Ya no son una sola carne (3,12).
Esta ruptura se extiende a sus hijos. Caín mata a Abel por envidia. No quiere ni siquiera saber dónde está su hermano (4,1-15).
Y así nace el reinado de la violencia y la ley del más fuerte, simbolizados en las amenazas de Lamec (4,23).
Hasta que al fin "la tierra está llena de violencias" (6,12). El hombre se encuentra, enteramente dominado por el mal que posee su
corazón: la desconfianza en Dios y el egoísmo.
"Viendo Dios que la maldad de los hombres se extendía por la tierra y que todos los pensamientos de su corazón se dirigían al
mal continuamente, le pesó al Señor de haber hecho al hombre sobre la tierra. Y se penetró su corazón de un íntimo dolor" (6,5-
6).
SE EXPLOTA AL HERMANO: La Torre de Babel es el símbolo de la soberbia de los hombres.
Quieren unirse para construir el progreso en contra de Dios.
Pero nunca llegan a entenderse unos con otros (11,1-9).
Y cuando progresan en algo, es siempre a base de explotar a los más débiles.
Desde entonces siempre que alguien quiere construirse a sí mismo egoístamente, sin contar con Dios, lo hace explotando a sus
hermanos, especialmente a los pequeños y a los más débiles.
Quedó roto el Plan de Dios. Quedó rota la hermandad. Y el mundo comenzó a marchar mal.
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Junto a la semilla del amor, entró a nuestro corazón la semilla del egoísmo. Y esta mala hierba se apoderó de todo el terreno y
ahogó al amor.
Actividad de trabajo: Desarrolla las siguientes preguntas con tu grupo de trabajo. Debes responder pregunta y respuesta.
1. ¿Qué significa para nosotros la afirmación de la Biblia de que Dios nos ha creado a su imagen?
2. ¿En qué cosas concretas debemos parecernos a Dios para ser de verdad su imagen?
3. ¿Por qué crees que existe el mal en el mundo?
4. ¿Por qué se puede afirmar que la torre de Babel es símbolo del egoísmo del ser humano?
5. Esa semilla de egoísmo, explotación y violencia que ha entrado en el corazón de los hombres, ¿qué frutos produce hoy?
- en nuestra propia vida (familia, trabajo, amigos, tiempo libre);
- en el mundo en que vivimos.
BIBLIOGRAFÍA
CARAVIAS, JOSÉ L. VIVIR COMO HERMANOS Reflexiones bíblicas sobre la hermandad