0% encontró este documento útil (0 votos)
41 vistas13 páginas

Trillo Sor Juana

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
41 vistas13 páginas

Trillo Sor Juana

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TRILLO Y FIGUEROA Y EL SUENO

DE SOR JUANA

En la Respuesta a Sor Füotea, con una modestia algo irónica, sor


Juana Inés de la Cruz subraya el carácter único de su Sueño diciendo
que « yo nunca he escrito cosa alguna por mi voluntad, sino por
ruegos y preceptos ajenos; de tal manera que no me acuerdo haber
escrito por mi gusto si no es un papelillo que llaman el Sueño ». Este
poema se publicó luego, por vez primera, en el Segundo volumen de
las obras de Sóror Juana Inés de la Cruz (Sevilla, 1692) con el título
de « Primero Sueño, que así intituló y compuso la Madre Juana Inés
de la Cruz, imitando a Góngora ».
Esta imitación de Góngora, que tanto se ha subrayado, no es sufi-
ciente para la adecuada comprensión histórica del poema. Es, sobre
todo, en los primeros 150 versos, en los que se describen mitológica-
mente la llegada de la noche y el dormirse del mundo, donde predo-
mina un culteranismo típicamente gongorino aunque no siempre
arranque del mismo Góngora. El resto del poema, o tal vez sería mejor
decir su significación total, es de una extraña originalidad, que tiene
sin embargo raíces en el pensamiento y la poesía española anteriores
al Sueño.
El que más ha contribuido a la comprensión del gran poema de
sor Juana ha sido Alfonso Méndez Planearte, quien publicó casi simul-
táneamente dos ediciones del mismo. La primera, un tomito publicado
por la Universidad de México tiene una introducción de casi ochenta
páginas.
Tal introducción, que no se encuentra en su edición de las obras
completas, contiene una valiosa reseña de las opiniones críticas sobre
sor Juana a través de las épocas. En su propio estudio crítico
(p. XXX-LXVII) Méndez Planearte subraya sólo la influencia de
Góngora; bajo el epígrafe de « sello latinizante y gongorino » habla
de la « plétora de cultismos », « el incansable hipérbaton », etcétera,
siguiendo la pauta de los estudios de Dámaso Alonso sobre el estilo
de Góngora. Por lo visto Méndez Planearte ignoraba el importante
estudio anterior de Eunice Joiner Gates, « Reminiscences of Góngora

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
764 GEORGINA SABAT DE RIVERS

in the Works of Sor Juana Inés de la Cruz » *. Señala Mrs. Gates más
de cincuenta pasajes en el Sueño que son ecos textuales de Góngora,
sobre todo de las Soledades y el Polifemo. Podemos decir que entre
los dos, Méndez Planearte y Mrs. Gates han hecho casi todo lo que
había de hacerse con los aspectos gongorinos del poema mexicano.
Pero la tradición literaria que desemboca en el Sueño no puede
explicarse total y exclusivamente en términos gongorinos. Entre la
avalancha de estudios sobre la poetisa que se desencadenó en 1951,
aniversario de su nacimiento, se encuentra un interesante ensayo
del erudito argentino Emilio Carilla, « Sor Juana : ciencia y poesía
(sobre el Primero Sueño) 2 ». Carilla no podía conocer, al escribir este
ensayo, la recién publicada edición de Méndez Planearte, pero sí cono-
cía el estudio de Eunice Joiner Gates. Carilla (p. 293 y 305) señala en
unas poesías de Herrera y de Quevedo el tema del sueño; tal tema
o tópico ha sido en efecto para nosotros el punto de partida de
nuestros estudios sobre el Sueño S.Y sin embargo Carilla no quería
detenerse « en distinguir otras derivaciones — no muchas — dentro
del Primero Sueño... » (p. 291). Pero nosotros, apoyándonos en la afir-
mación de Dario Puccini (« Un problema fundaméntale, ancora aperto
e insoluto, é quello delle fonte del Primero Sueño4 »), esperamos
ir demostrando que las derivaciones literarias, directas e indirectas,
del Sueño no son pocas, y que nos importan efectivamente para una
adecuada comprensión histórico-interpretativa de la obra. En este
trabajo nos limitaremos a la consideración de un texto de Francisco
de Trillo y Figueroa que tuvo una influencia directa y evidente en el
Sueño de sor Juana. Pero antes debo señalar, aunque sea de paso,
la influencia sobre sor Juana de otros culteranistas como Jacinto
Polo y Agustín de Salazar y Torres, ya apuntado éste por José
María Cossío (en el « Homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz en su cen-
tenario », de la Real Academia Española) en cuanto al poema de sor
Juana que comienza « Lámina sirva el cielo al retrato ». Méndez Plan-
earte señaló, también, la influencia de Salazar y Torres en sus villan-
cicos sin detenerse a explicar exactamente en qué consistía, y yo he
visto la influencia de ese mismo autor en las loas de sor Juana, por
ejemplo, en el verso « Parad, detened los acentos » que casi repite
el de Salazar y Torres « Parad, detened los aceros » ; en la estructura
de los versos y algunos temas. También sor Juana sufrió la influencia
de otras obras de Trillo, específicamente de la Neapolisea publicada

1. PMLA, LIV, 1939, 1041-1058.


2. R.F.E., XXXVI, 1952, 287-307.
3. Véase nuestro trabajo « A propósito de sor Juana Inés de la Cruz : tradición poética
del tema « sueño » en España », Modern Language Notes, 1969, LXXXIV, 171-195.
4. En Sor Juana Inés de la Cruz : Studio d'una personalitá del barocco messicano, Roma,1
1967, p . 120.

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
TRILLO Y FIGUEROA Y EL « SUEÑO » DE SOR JUANA 765

por primera vez en Granada en 1651, un año antes que el poema de


que vamos a tratar.
Las endechas reales tituladas Pintura de la noche desde un cre-
púsculo a otro, de Trillo constan de 327 heptasílabos y endecasílabos
con rima asonante (abcB, dbeB) en i-a a través de todo el poema. Ano-
temos que son precisamente Francisco de Trillo y Figueroa, y sor
Juana quienes cultivaron este metro, según nos dice Tomás Navarro
Tomás en su Métrica española5. Aunque, como sabemos, sor Juana
no utilizó ese metro en el Sueño, lo hizo en otras composiciones; y la
silva, lo mismo que la endecha real, es una mezcla de heptasílabos y
endecasílabos.
Trillo y Figueroa tiene más de un contacto con sor Juana : era un
poeta de grandes inquietudes eruditas al mismo tiempo que escribía
poesía de tipo cortesano y local, y el sello culterano es evidente a
través de su obra. Antonio Gallego Morell nos dice : « simboliza el
afán erudito del seiscientos junto a la pirueta poética de más acu-
sado signo gongorino... a la vez que como poeta local está atento a los
enlaces matrimoniales de sus amigos y protectores e ». Como sor
Juana, también Trillo escribió una obra por « gusto »; es la Neapo-
lisea, donde relata en innumerables octavas, que se suceden a través
de ocho « libros », la historia del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de
Córdoba (tema, por lo visto, tan grato al autor que lo repitió en otro
manuscrito inédito que se encuentra en la Biblioteca Nacional de
Madrid) r . Veamos lo que Trillo nos dice en la Introducción de la
Neapolisea : « Lector, que seas propicio, o no, poco me importa; que
seas muy erudito solamente me conviene... Para escribir este asunto,
ni me forzaron amigos, ni hice voto, ni algún señor me ofreció protec-
ción grande, ni presumí que por adelantarse a mi pluma, habría quien
después se atreviese a los elogios del gran Héroe que decanto. Mi gusto
fue solamente quien encaminó los pasos al desvelo, atendiendo ante
todas cosas que por muy bien que escribiese, me habías de censu-
rar : cosa que jamás temí porque tu oficio es ése 8. » (En la Neapoli-
sea se hallan tópicos y rasgos textuales que aparecen luego en el
Sueño. Pero en este trabajo vamos a tratar con ese otro poema de
Trillo « Pintura de la noche... » ya mencionado.) Se publicó de modo
incompleto en la Biblioteca de Autores Españoles (tomo 42 : Poetas
líricos de los siglos XVI y XVII, II. p. 91-93, editado por Adolfo de

5. Syracuse, 1956, p. 266 : « Hacia mediados del siglo XVII se generalizó la forma asonan-
tada a manera de romance, a b c B, d b e B, etc. Esta forma fue cultivada por Francisco de
Trillo y Figueroa y por Sor Juana Inés de la Cruz. »
6. En Obras de Don Francisco de Trillo y Figueroa, Madrid, 1951, p. VII. Las citas del
poema de Trillo se toman de esta obra modernizando la lengua, pero respetando sus
diferencias fonológicas.
7. Ibid., p. XIV y XV.
8. Ibid., p. 419. El subrayado es nuestro.

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
766 GEORGINA SABAT DE RIVERS

Castro). Aparecen ahí sólo las primeras 76 estrofas del total de 83 que
publica Gallego Morell en su edición citada; Adolfo de Castro utilizó
un texto incompleto aparte de la modernización de la ortografía, y
algunos cambios surgidos del uso de comas y de enmiendas, no hay
diferencia ninguna entre los dos textos excepto en la estrofa 43 del
texto publicado por Gallego Morell, quien da la segunda persona del
verbo « indicar » (p. 230), en vez de la tercera (Adolfo de Castro,
p. 92).
Nos dice Adolfo de Castro, en la página LVII, hablando de las
poesías de Trillo : « Reimprímense ahora por primera vez. No sé por
qué causa nuestros colectores han estimado en tan poco unas poe-
sías en que tanto resplandece el ingenio español, y en que la lengua
castellana se halla manejada con tanta destreza y donaire. » Le dedica
este crítico algunas páginas al estudio y resumen de su obra y a su
biografía, al igual que lo hace con los demás poetas que aparecen
en el mismo tomo. Apunta la « gran erudición y no inferior criterio »
de Trillo y Figueroa, y da citas de sus obras para muestra « de la
rectitud de sus juicios y de la profundidad de su doctrina ». Más
adelante, siguiendo la pauta establecida en la época de repudio al
Góngora « oscuro », se ocupa de hacernos notar esta influencia en
su carácter negativo realzándola cuando imita al Góngora « ángel
de la luz ». (Lo mismo hace Menéndez y Pelayo con respecto a la
Neapolisea.)
Volvamos ahora al poema « heroico » de Trillo titulado Pintura de
la noche desde un crepúsculo al otro, las endechas reales que vamos
a comparar con el Sueño. Sigue básicamente el esquema que se halla
en los poemas «Al Sueño » de Herrera y Quevedo, del amante en
medio de la noche que no puede dormir por inquietudes de amor y
ve al fin llegar la aurora sin haber conseguido el sueño. Mas el poema
de Trillo es mucho más complicado y presenta una imitación más
cercana de los clásicos. En efecto este poema de Trillo nos da una
visión del cosmos con sus esferas, enumerando cada uno de los
planetas, como hace Cicerón en el Somnium Scipionis, y apuntando
su movimiento y la música celestial que producen. No hay, sin
embargo, visión de lo alto en el poema de Trillo. De la parte coral
de invocación al sueño en el Hercules furens de Séneca, tiene sola-
mente el tópico del sueño como reposo de fatigas e inquietudes
humanas. De la silva de Estacio « Somnus », que han estudiado antes
otros críticos en relación con el Sueño 9 imita la quietud y silencio
universal de la noche en el mar, cielo y tierra, y la del amante entre
dormido y despierto.

9. Véase el Sueño en el Tomo I (Lírica personal) de la edición de Obras Completas de


sor Juana publicada por Méndez Planearte, las notas a los versos 80-150. Las citas del
Sueño se han tomado de esta edición.

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
TRILLO Y FIGUEROA Y EL « SUEÑO » DE SOR JUANA 767

El poema de Trillo, después de una invocación a Euterpe, se abre


con la pintura de la noche : rayos declinantes, mar purpúreo que
empieza a dormirse, sombras, silencio en la selva, en los nidos y en
las aguas. Al tópico de la noche, la luna, se unen el de los astros,
Morfeo, la laguna Estigia, el Erebo, el Silencio, Lucina, el sueño de
todos, el grito del gallo como despertador, la Aurora y el renacimiento
del día, para volver, al final, más claramente de lo que lo había apun-
tado al principio, a la pena del amante desdeñado :
Cesa el silencio en todos,
Mas no la pena mía
Que a lento paso quiere
Terminar el camino de mi vida.
Yo solo desvelado,
Yo solo en compañía
De mis celosas ansias
La noche, vien mis ojos como el día.

La primera parte del poema de Trillo, después de la invocación a


Euterpe ya apuntada, respondería a la parte que Méndez Planearte
llama « La invasión de la noche » en el poema de la monja. Recorde-
mos la división que hace este crítico del Sueño en la prosificación
y las partes en que lo divide : I. « La invasión de la noche »; II. « El
sueño del cosmos »; III. « El dormir humano »; IV. « El sueño de
la intuición universal »; V. « Intermezzo de las pirámides » ; VI. « La
derrota de la intuición universal » ; VII. « El sueño de la omniscencia
metódica »; VIII. « Las escalas del Ser »; IX. « La sobriedad inte-
lectual » ; X. « La sed desenfrenada del saber »; XI. « El despertar
humano » ; XII. « El triunfo del día ». De estas doce divisiones, encon-
traremos correspondencias de la mitad de ellas en el poema de
Trillo. Copiaremos los pasajes de Trillo junto a los versos corres-
pondientes de sor Juana. La semejanza entre los dos poemas, teniendo
en cuenta las diferencias impuestas por los metros distintos se encuen-
tra principalmente en la primera parte (la caída de la noche y tópi-
cos relacionados con ella) y en la última (la llegada de la Aurora
y tópicos adyacentes). Hay toda una parte central del Sueño que no
se relaciona con el poema de Trillo, o apenas.
Los primeros cuatro versos del poema de sor Juana encuentran
sus versos correspondientes ya avanzada la composición de Trillo.
En los dos casos se trata de las sombras nocturnas que lo cubren
todo en movimiento ascendente :

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
768 GEORGINA SABAT DE RIVERS

(Trillo, op. cit., p. 229.) (Sor Juana, Sueño, v. 1-4, p. 335.)


Mas luego envuelta en sombras Piramidal, funesta, de la tierra
nacida sombra, al Cielo encaminaba
Con funesto semblante de vanos obeliscos punta altiva,
De uno en otro subía escalar pretendiendo las Estrellas ;
Levantado Horizonte
De estrellas ni desnuda, ni vestida.

Enseguida aparece la imagen de la « trivia Diosa » en medio de


la noche que se hace cada vez más densa, seguida del tópico de las
aves nocturnas :
(Trillo, op. cit., p. 229.) (Sor Juana, Sueño, v. 11-24, p. 335.)
Mal lunado el coturno, que su atezado ceño
Hipócrita la vista al superior convexo aun no llegaba
del orbe de la Diosa
Aprisionando enigmas, que tres veces hermosa
Ya se desmiente Ceres, con tres hermosos rostros ser
Ya Cintia, ya Diana, y Proserpina. [ostenta,
Con leve movimiento quedando solo dueño
Celajes esparcía, del aire que empañaba
Que de las negras alas con el aliento denso que exhalaba;
El soñoliento peso multiplican. y en la quietud contenta
de imperio silencioso,
Mas luego envuelta en sombras sumisas sólo voces consentía
Se advierte conducida de las nocturnas aves,
Entre el mudo silencio tan obscuras, tan graves,
De las que ya la noche aves que aun el silencio no se
[seguían. [interrumpía.
Apenas salió, cuando
De todas fue asistida
Entre gemidos mudos,
Sordos acentos, pálida alegría.
Sor Juana, después de haber citado a las « nocturnas aves » en gene-
ral, las va llamando por sus nombres y características especiales,
mientras que Trillo, aunque da las mismas notas de lobreguez, canto
mundo y tardo vuelo de sus «gemidoras aves broncas», no se
detiene en su enumeración :

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
TRILLO Y FIGÜEROA Y EL « SUEÑO » DE SOR JUANA 769

(Trillo, op. cit., p. 231.) (Sor Juana, Sueño, v. 25-64, passim.)


De gemidoras aves Con tardo vuelo y escoto...
Broncas siempre y prolijas, ... Nictimene...
Que tardamente vuelan Y aquellas...
Por todos sus espacios esparcidas,
Tristemente habitada, atrevidas Hermanas,
Y de un horror que indigna
Aun los negros escollos, éstas, con el parlero
Cuyas frentes están también ministro de Plutón un tiempo...,
[dormidas.
Y tanto, que parece solos la no canora
Que ya se precipitan componían capilla pavorosa,
Hasta el profundo Erebo, máximas, negras, longas
Desarraigadas todas de sí mismas. [entonando,
y pausas más que voces...,
..., que el viento
con flemático echaba movimiento,
de tan tardo compás, tan detenido,
que en medio se quedó tal vez
[dormido.
Poco después encontramos en los dos la figura del Silencio, en
ambos casos con los labios sellados :
(Trillo, op. cit., p. 232.) (Sor Juana, Sueño, v. 73-79.)
Con blando oído, si con voz — el silencio intimando a los
[tranquila, [vivientes,
Anciano, a quien el paso uno y otro sellando labio obscuro
Ligero desmentía con indicante dedo,
Y los sellados labios Harpócrates, la noche, silencioso;
La juventud, en tantos advertida. a cuyo, aunque no duro,
si bien imperioso
precepto, todos fueron
[obedientes —.
Terminada la parte dedicada específicamente a la caída de la
noche, comienza en el Sueño, « El sueño del cosmos », segunda parte
del poema según las divisiones ya advertidas de Méndez Planearte,
y que se encuentran también en Trillo, si bien en él se presenta con
anterioridad a la « invasión de la noche ». Aquí aparece el tópico,
que según ya dijimos se encuentra en Estacio, del viento calmado
que trae la quietud al mar, tierra y aire :

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
770 GEORGINA SABAT DE RIVERS

(Trillo, op. dt., p. 228, 232, 228.) (Sor Juana, Sueño, v. 80-107,
No en la profunda selva, passim.)
De la robusta encina En los del monte senos
El silencio interrumpen [escondidos,
Las ramas de los vientos sacudidas. cóncavos de peñascos mal
[formados
Calma el viento la hoja — de su aspereza menos
Que tímida avecilla [defendidos
Movía lentamente, que de su obscuridad
Aun no perdona en partes dividida [asegurados —,
Enlaza entre las sombras cuya mansión sombría
De las fieras la ira, ser puede noche en la mitad del
De las aves el vuelo, [día,
Y de los peces la inquietud
[festiva. El viento sosegado...,
A quien responde apenas
Concavidad vecina los átomos no mueve,
Bruta deidad la habite, con el susurro hacer temiendo leve,
Guarda del bosque, o bien sagrada aunque poco, sacrilego ruido,
[ninfa. violador del silencio sosegado.
Al ancho mar desciende
Y su inquietud altiva y los dormidos, siempre mudos,
Amarrada en la arena [peces,
Ya no es de duros golpes rebatida.
— depuesta la fiereza
de unos, y de otros el temor
[depuesto
yacía el vulgo bruto,
El mar, no ya alterado,
ni aun la instable mecía
cerúlea cuna donde el Sol dormía.

Aparecen las aves vigilantes y con connotaciones reales en los


dos casos : el águila « ave reina », en sor Juana; el gallo « capito-
lino » en Trillo :

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
TRILLO Y FIGUEROA Y EL « SUEÑO » DE SOR JUANA 771

(Trillo, op. cit., p. 233.) (Sor Juana, Sueño, v. 129-140.)


Cuando el ave de Marte De Júpiter el ave generosa
Sin temer la ruina de — como al fin Reina —, por no
Altivo Capitolio, [darse entera
De soberbia Romana Monarquía. al descanso, que vicio considera
Con la crestada trompa. si de preciso pasa, cuidadosa
Veloz el viento hería de no incurrir de omisa en el
Cual el cavado bronce, [exceso,
Del Belga, en la campaña Tiberina. a un solo pie librada fía el peso,
Remora, no, al silencio y en otro guarda el cálculo
Fue voz tan repentina, [pequeño
Pluma, si vigilante — despertador reloj del leve
Que a las enjutas ursas le avecina. [sueño —,
porque, si necesario fue admitido,
no pueda dilatarse continuado,
antes interrumpido
del regio sea pastoral cuidado.

Pasamos a la tercera división del Sueño, según se halla en la


prosificación citada de Méndez Planearte : « El dormir humano ».
(Trillo, op. cit., p. 232, 234, 233.) (Sor Juana, Sueño, v. 147-172.)
Cesa el silencio en todos El sueño todo, en fin, lo poseía;
todo, en fin, el silencio lo ocupaba:
Duerme el celoso amante, aun el ladrón dormía;
Y la voraz envidia aun el amante no se desvelaba.
El conticinio casi ya pasando
En cuanto al ocio amigo iba, y la sombra dimidiaba, cuando
De la sonante esquila de las diurnas tareas fatigados
Del afán siempre ingrato, — y no sólo oprimidos
La cuidadosa oreja se desvía. del afán ponderoso
Con él, pues, se detiene del corporal trabajo, mas cansados
En tanto que registra del deleite también (que también
Media esfera el Silencio [cansa)
Y en ocio mudo duermen ya al ocio, ya al trabajo destinados,
De todos los comercios las fatigas.
así, pues, de profundo
sueño dulce los miembros
[ocupados,
quedaron los sentidos
del que ejercicio tienen ordinario
— trabajo, en fin pero trabajo
[amado,
Si hay amable trabajo.

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
772 GEORGINA SABAT DE KIVERS

Todos los hombres han sido vencidos por el sueño que les ha
traído la armonía de la noche, todos reposan de sus fatigas diarias;
el sueño ha llegado hasta al avaro o el ladrón y al amante quienes
tradicionalmente eran presentados despiertos. Del trabajo se hacen
reflexiones ambiguas sobre su bondad necesaria sin que sea, por
fuerza, grato al hombre.
Luego aparece Morfeo, el sueño, como robador de vidas, tópico
que no podía faltar en poemas que tratan de la noche :
(Trillo, op. cit, p. 231.) (Sor Juana, Sueño, v. 188-191.)
Del Sol siempre ignorada, y con siempre igual vara
La estancia es en que habita (como en efecto, imagen poderosa
Morfeo, en cuya diestra de la muerte) Morfeo
Las llaves se aprisionan de la vida. el sayal mide igual con el brocado.
Seguidamente viene la parte que Méndez Planearte llama «El
sueño de la intuición universal ». Primeramente encontramos la
imagen de los astros vagando o girando en el espacio y enseguida el
tópico de la altura representado por montañas tan elevadas que ni
las nubes las alcanzan :
(Trillo, op. cit., p. 229, 228.) (Sor Juana, Sueño, v. 302-305;
Ya del Sistro dorado 317-326.)
La funesta armonía la cuantidad inmensa de la Esfera,
Melancólicas luces ya el curso considera
regular, con que giran desiguales
Unas que el viento errando los cuerpos celestiales
En breve espacio giran
Su muerte, antes pavesas pues la nubes — que opaca son
Que al aire exhalaciones [corona
[esparcidas. de la más elevada corpulencia,
No así violencia entonces del volcán más soberbio que en la
De nube mal rompida, [tierra
El aire dividiendo gigante erguido intima al cielo
Taladra la montaña más altiva. [guerra —
Como desciende al agua apenas densa zona
De su peso impelida, de su altiva eminencia,
Mariposa abrasada o a su vasta cintura
En las estrellas que apagar quería. cíngulo tosco son, que — mal
Pende así a los escollos, [ceñido —
Y en ellos sostenida, o el viento lo desata sacudido,
A lento paso bebe o vecino el calor del Sol lo apura.
Los rayos de las luces cristalinas.

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
TRILLO Y FIGUEROA Y EL « SUENO » DE SOR JUANA 773

De la división número cuatro, que acabamos de ver, pasamos a la


novena., Son cuatro partes en que sor Juana se ocupa de aspectos
fisiológicos, filosóficos, que Trillo no toca. La parte IX se llama
« La sobriedad intelectual ». Hay en la composición de Trillo y
Figueroa la cita de Aretusa, como la tiene el Sueño de sor Juana, pero
sin la implicación de carácter intelectual que la poetisa le da. Es
decir, en sor Juana, Aretusa es al mismo tiempo personaje mitoló-
gico y sinónimo de fuente, y se relaciona con el hecho de que el
hombre no puede comprender ni el por qué de su curso natural;
es cita clásica utilizada para sus reflexiones de tipo intelectual. En
Trillo es solamente cita clásica, mitológica :
(Trillo, op. cit., p. 227.) (Sor Juana, Sueño, v. 712-718.)
Y del Averno oscuro quien de la fuente no alcanzó
La corriente enemiga, [risueña
Del siempre negro Arrisante el ignorado modo
Las siempre duras sombras con que el curso dirige cristalino
[conducía. deteniendo en ambages su camino
— los horrorosos senos
de Plutón, las cavernas pavorosas
del abismo tremendo

Llegamos a la última división, « El triunfo del día », con la nueva


salida del sol, el despertar de la Aurora, « la esposa de Titón » en los
dos poemas, la huida de las sombras nocturas y el renovarse de la
vida diaria con los cantos de los pájaros, y el colorido que llega a toda
la naturaleza :
(Trillo, op. cit, p. 227, 234, 230.) (Sor Juana, Sueño, v. 887-899; 903-
Ya el Antípoda adusto 904; 939-942; 959-964; 967-972.)
Por las sombras caídas En tanto, el Padre de la Luz
Desde los altos Polos, [ardiente,
Águila al sol, los rayos examina. de acercarse al Oriente
ya el término prefijo conocía,
Y ya el vociferante y al antípoda opuesto despedía
(Dichoso patricida) con transmontantes rayos :
Pues de tantas estrellas que — de su luz en trémulos
Es norte el ciego impulso de su ira [desmayos —
Aceleraba el paso, que el punto hace mismo su
[Occidente,
Era la hora cuando que nuestro Oriente ilustra
La esposa mal dormida [luminoso.
De Titón, presurosa Pero de Venus, antes, el hermoso
Del soñoliento lecho se partía. apacible lucero
rompió el albor primero,
y del viejo Tithón la bella esposa

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
774 GEORGINA SABAT DE RIVERS

Cuando las blancas horas — amazona de luces mil vestida,


Por el Oriente abrían
La rubicunda puerta su frente mostró hermosa
Por donde entrando la Alba sale el de matutinas luces coronada,
[día.
cuando de más vecina
Con otras muchas, antes plenitud de reflejos fue asaltada,
De aquella conducidas, que la punta rayó más encumbrada
Que al día naufragante de los del Mundo erguidos
Norte es luciente, en los opuestos [torreones.
[Climas.
Consiguió, al fin, la vista del Ocaso
Entonces se desata el fugitivo paso,
En confusa armonía
La selva, el monte, el llano. en la mitad del globo que ha
El viento, el mar y cuanto el orbe [dejado
[habita. el Sol desamparada,
Cae la sombra del monte,
La playa el mar desvía, Pero apenas la bella precursora
Hablan las mudas aves, signífera del Sol, el luminoso
Abre la flor su púrpura dormida. en el Oriente tremoló estandarte,
Sacúdense las ramas, tocando al arma todos los suaves
Corren las fuentecillas, si bélicos clarines de las aves
Reverdece la yerba, (diestros, aunque sin arte,
De la Alba el llanto se convierte trompetas sonorosos),
[en risa.
mientras nuestro Hemisferio la
[dorada
ilustraba del Sol madeja hermosa,
que con luz judiciosa
... repartiendo
a las cosas visibles sus colores
iba,...

Podrían todavía aducirse otros versos sueltos, pero con esta com-
paración masiva de versos que utilizan los mismos tópicos y guar-
dan más o menos el mismo orden de composición, podrá aceptarse
la influencia de ese poema de Trillo y Figueroa sobre el Sueño de
sor Juana. Aclaremos que la influencia no es textual sino de tópicos,
orden en la composición y tema general. Como advertimos al prin-
cipio y acabamos de ver, el parecido de los poemas se halla, sobre
todo, en la primera parte que corresponde al tópico de la noche.
En los dos hallamos las notas siguientes : silencio universal y dor-
mir de los humanos; sombras que se elevan; la diosa de tres
caras ; las aves nocturnas ; el Silencio ; el aire calmado y calmante;
el dormir de las aves, las fieras y los peces; la quietud del océano;

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina
TRILLO Y FIGUEROA Y EL « SUEÑO » DE SOR JUANA 775

las aves vigilantes; el dormir de los hombres fatigados del trabajo


diario, del amante, del ladrón o del envidioso ; Morfeo, el sueño, como
imagen de la muerte; los astros; el tópico de la altura de las mon-
tañas. En la última parte volvemos a hallar, en ambos, los siguientes
tópicos comunes : Aretusa; el Sol; la Aurora; el canto « desento-
nado » de las aves y la restitución de los colores a las cosas de la
naturaleza. Hay en el centro del poema de la monja mejicana, gran
cantidad de versos, en su gran mayoría independientes de influencias
poéticas anteriores, que tratan aspectos filosóficos y científicos y que
constituyen su gran originalidad la cual, unida a su extraordinario
genio lírico, la llevó a crear y legarnos un poema único en la lite-
ratura hispánica.
GEORGINA SABAT DE RIVERS
Western Maryland College

AIH. Actas V (1974). Trillo y Figueroa y el "Sueño" de Sor Juana. SABAT DE RIVERS Georgina

También podría gustarte