¨Trastorno antisocial”
Trabajo Práctico
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo está basado en la historia del personaje Dexter Morgan, de la Serie
“Dexter”, interpretado por Michael Hall. Este sujeto, desde muy niño comienza a vivir situaciones de
violencia, muerte, como haber presenciado junto a su hermano mayor, el asesinato de su madre a la
cual la mataron con una motosierra. Luego, fueron rescatados por un Policía llamado Harry Morgan,
el cual adoptó a Dexter. Este niño, desde temprana edad, asesinaba a los animales de los vecinos, sin
demostrar ningún sentimiento hacia ellos, a lo que el padre adoptivo descubre que Dexter no era un
chico con comportamientos normales. Estas acciones son más frecuentes cuando se convierte en
adolescente. A lo que Harry, le enseña canalizar ese impulso asesino con personas que “merecen
morir. Sus víctimas eran criminales, que según Dexter, transgreden las normas, han escapado de la
Justicia. A su vez, le da una serie de reglas para que lleve a cabo esas acciones, dándole el nombre
“Código de Harry”. Algunas de esas reglas eran las siguientes: que nunca lo atrapen, no matar a un
inocente, preparar bien la escena del crimen a fin de que no queden rastros. Aunque, luego de la
muerte de su padre adoptivo, comienza a romper una que otra regla.
Dexter, tiene dos caras: es un forense experto en patrones de sangre que trabaja en el
departamento de Policía de Miami y es un asesino en serie. Luego de cometer los homicidios recoge,
con una pipeta, una gota de sangre de sus víctimas y la deposita en un par de cristales portaobjeto de
microscopio, coleccionándolas.
Asimismo, se considera emocionalmente ausente del resto de la sociedad, resultando difícil
conectar con las personas, él mismo no se siente parte de la humanidad. Desde niño que tiene esa
incapacidad de sentir, particularmente de sentir culpa, por las muertes que genera. Él cree que su
única manera de vivir, es disimulando ser quién realmente es.
Luego de hacer un análisis a este personaje, se llega a la conclusión que padece de un Trastorno de la
personalidad, de tipo antisocial.
DESARROLLO
Trastornos de Personalidad
Según la definición del DSM-5, un trastorno de personalidad es un patrón permanente de
experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la
cultura del sujeto, es un fenómeno generalizado y poco flexible, tiene un inicio en la adolescencia o
edad adulta temprana, es estable en el tiempo, y da lugar a malestar o deterioro.
Los trastornos de la personalidad se caracterizan por alteraciones en el funcionamiento y los
rasgos de personalidad patológicos. Están reunidos en tres grupos que se basan en las similitudes de
sus características. El grupo A incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico de la
personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer raros o excéntricos. El grupo B incluye
los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad. Los sujetos con estos
trastornos suelen parecer dramáticos, emotivos o inestables. El grupo C incluye los trastornos por
evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad. Los sujetos con estos
trastornos suelen parecer ansiosos o temerosos. Es frecuente que los individuos presenten al mismo
tiempo varios trastornos de la personalidad pertenecientes a grupos distintos.
En nuestra opinión se diagnostica al personaje elegido, Dexter, con el trastorno de
personalidad perteneciente al Grupo B denominado trastorno antisocial.
Trastorno antisocial de la personalidad (DSM-V)
Características diagnósticas:
A. La característica esencial del trastorno antisocial de la personalidad es un patrón
general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la
infancia o el principio de la adolescencia, alrededor de los 15 años, continúa en la
edad adulta y se manifiesta por 3 o más de los hechos siguientes:
a. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al
comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que
son motivos de detención
b. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar
a otros para obtener un beneficio personal o por placer
c. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
d. Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o
agresiones.
e. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
f. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un
trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.
g. Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación
del haber dañado, maltratado o robado a otros.
B. El sujeto tiene al menos 18 años.
C. Existen pruebas de una trastorno de conducta que comienza antes de la edad de 15 años.
D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una
esquizofrenia o un episodio maníaco.
Justificación del diagnóstico
Se diagnostica al personaje elegido, Dexter Morgan de la serie “Dexter” con Trastorno
Antisocial de la Personalidad debido a que cumple con todos los criterios diagnósticos.
En el punto A cumple con más de los 3 hechos necesarios para realizar el diagnóstico:
a. A pesar de que para Dexter es un acto de justicia, el hecho de que asesine personas
representa su desadaptación a las normas sociales, perpetrando repetidamente actos que son
motivo de detención. Despreciando los deseos, derechos o sentimientos de los demás.
b. Volviendo al punto anterior, para llevar a cabo los asesinatos, Dexter frecuentemente engaña
y manipula con tal de conseguir su objetivo o placer personal.
c. En este punto no es tan exacto el cumplimiento debido a que los asesinatos son ejecutados
mediante un ritual que sigue un codigo (El codigo de Harry) por lo que presenta cierta
planificación, lo que no quita la impulsividad al realizar el acto sin tener la capacidad de
pensar o planificar a futuro, sino que sólo sacia su necesidad de asesinar con la mirada en el
presente, canalizando este impulso a través del “ritual”.
d. Dexter tiende a ser irritable y agresivo, pues mantiene problemas con su hermana, que es la
única persona cercana que tiene, además tiene problemas laborales al no poder entablar
relación con algunos miembros del equipo de trabajo. En general, Dexter tiene un
pensamiento agresivo o despectivo hacia todas las personas, en la siguiente frase refleja lo
anteriormente dicho: “Bueno, ¿es que todo el mundo se había vuelto loco? ¿Qué pasa con
los humanos? ¿No hay ninguno que piense?”.
e. Con respecto a este punto, desde la perspectiva de Dexter no presenta preocupaciones
debido a la planificación anterior a cada asesinato, pero desde nuestra perspectiva, Dexter
demuestra despreocupación en cuanto a que lleva una vida familiar y asesina a personas al
mismo tiempo.
f. Volviendo al anterior punto, como Dexter tiene empleo estable como forense en la Policía
de Miami y lleva una vida “normal” para las demás personas, no pareciera que cumple este
punto de irresponsabilidad e incapacidad para mantener un trabajo.
g. Este punto si se corrobora, Dexter no tiene remordimientos por sus asesinatos, desde su
perspectiva él adopta el método que Harry, su padre, le ha inculcado (matar solo a aquellos
que a su juicio verdaderamente se lo merecen como asesinos y violadores que han logrado
evadir a la justicia), porque lo considera correcto, porque es la forma que tiene de sentirse
bien interiormente. Y es que es muy fácil sentirte mejor si además de un asesino te crees un
héroe. Y le es mucho más fácil justificar su necesidad interna de matar y descuartizar dando
por hecho que no es un ser humano como el resto, que es un monstruo, y que es imposible
cambiar.
El punto B de los criterios también se corresponde debido a que Dexter tiene más de 18 años
(Criterio punto B: “tener al menos 18 años”).
Mientras que el punto C “existen pruebas de una trastorno de conducta que comienza antes
de la edad de 15 años” se corrobora ya que Dexter desde su infancia presentó conductas antisociales
ya que mataba animales, tuvo tendencias suicidas, pasión por vivisección de animales y
posteriormente humanos, esconde sus emociones y reprime todo.
Por último, el punto D se cumple ya que el comportamiento antisocial no aparece
exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco, sino que este
comportamiento es parte de la vida de Dexter.
CONCLUSIÓN
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
American Psychiatric Association., Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C., Ayuso-
Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., & Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales (5a ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
ESTO VER SI FALTA MAS TEXTO, SINO SACARLOS
Este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno disocial de la
personalidad. Puesto que el engaño y la manipulación son características centrales del trastorno
antisocial de la personalidad, puede ser especialmente útil integrar la información obtenida en la
evaluación clínica sistemática con la información recogida de fuentes colaterales.
Para que se pueda establecer este diagnóstico el sujeto debe tener al menos 18 años y tener
historia de algunos síntomas de un trastorno disocial antes de los 15 años. El trastorno disocial
implica un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos
básicos de los demás o las principales reglas o normas sociales apropiadas para la edad. Los
comportamientos característicos específicos del trastorno disocial forman parte de una de estas
cuatro categorías: agresión a la gente o los animales, destrucción de la propiedad, fraudes o hurtos, o
violación grave de las normas.
a. El patrón de comportamiento antisocial persiste hasta la edad adulta. No logran
adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal. Pueden perpetrar
repetidamente actos que son motivo de detención (que puede o no producirse) como la destrucción
de una propiedad, hostigar o robar a otros, o dedicarse a actividades ilegales. Desprecian los deseos,
derechos o sentimientos de los demás.
b. Frecuentemente, engañan y manipulan con tal de conseguir provecho o placer personales
(por ejemplo, para obtener dinero, sexo o poder). Pueden mentir repetidamente, utilizar un alias,
estafar a otros o simular una enfermedad.
c. Se puede poner de manifiesto un patrón de impulsividad mediante la incapacidad para
planificar el futuro. Las decisiones se toman sin pensar, sin prevenir nada y sin tener en cuenta las
consecuencias para uno mismo o para los demás, lo que puede ocasionar cambios repentinos de
trabajo, de lugar de residencia o de amistades.
d. Los sujetos con un trastorno antisocial de la personalidad tienden a ser irritables y
agresivos y pueden tener peleas físicas repetidas o cometer actos de agresión (incluidos los malos
tratos al cónyuge o a los niños). Los actos agresivos necesarios para defenderse a uno mismo o a
otra persona no se consideran indicadores de este ítem.
e. Estos individuos también muestran una despreocupación imprudente por su seguridad o la
de los demás. Esto puede demostrarse en su forma de conducir (repetidos excesos de velocidad,
conducir estando intoxicado, accidentes múltiples). Pueden involucrarse en comportamientos
sexuales o consumo de sustancias que tengan un alto riesgo de producir consecuencias perjudiciales.
Pueden descuidar o abandonar el cuidado de un niño de forma que puede poner a ese niño en
peligro.
f. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad también tienden a ser continua y
extremadamente irresponsables. El comportamiento irresponsable en el trabajo puede indicarse por
períodos significativos de desempleo aun teniendo oportunidades de trabajar, o por el abandono de
varios trabajos sin tener planes realistas para conseguir otro trabajo. La irresponsabilidad económica
viene indicada por actos como morosidad en las deudas y falta de mantenimiento de los hijos o de
otras personas que dependen de ellos de forma habitual.
g. Los individuos con trastorno antisocial de la personalidad tienen pocos remordimientos
por las consecuencias de sus actos. Pueden ser indiferentes o dar justificaciones superficiales por
haber ofendido, maltratado o robado a alguien (por ejemplo, «la vida es dura», «el que es perdedor
es porque lo merece» o «de todas formas le hubiese ocurrido»). Estas personas pueden culpar a las
víctimas por ser tontos, débiles o por merecer su mala suerte, pueden minimizar las consecuencias
desagradables de sus actos o, simplemente, mostrar una completa indiferencia. En general, no dan
ninguna compensación ni resarcen a nadie por su comportamiento. Pueden pensar que todo el
mundo se esfuerza por «servir al número uno» y que uno no debe detenerse ante nada para evitar
que le intimiden.
Síntomas y trastornos asociados
Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad frecuentemente carecen de empatía y
tienden a ser insensibles, cínicos y a menospreciar los sentimientos, derechos y penalidades de los
demás. Pueden tener un concepto de sí mismos engreído y arrogante (pensar que el trabajo normal
no está a su altura, o no tener una preocupación realista por sus problemas actuales o futuros) y
pueden ser excesivamente tercos, autosuficientes o fanfarrones. Pueden mostrar labia y encanto
superficial y ser muy volubles y de verbo fácil (por ejemplo, utilizan términos técnicos o una jerga
que puede impresionar a alguien que no esté familiarizado con el tema). La falta de empatía, el
engreimiento y el encanto superficial son características que normalmente han sido incluidas en las
concepciones tradicionales de la psicopatía y pueden ser especialmente distintivos del trastorno
antisocial de la personalidad en el medio carcelario o forense, en el que los actos delictivos, de
delincuencia o agresivos probablemente son inespecíficos. Pueden tener una historia de muchos
acompañantes sexuales y no haber tenido nunca una relación monógama duradera. Pueden ser
irresponsables como padres, como lo demuestra la malnutrición de un hijo, una enfermedad de un
hijo a consecuencia de una falta de higiene mínima, el que la alimentación o el amparo de un hijo
dependa de vecinos o familiares, el no procurar que alguna persona cuide del niño pequeño cuando
el sujeto está fuera de casa o el derroche reiterado del dinero que se requiere para las necesidades
domésticas. Pueden no ser autosuficientes, empobrecerse e incluso llegar a vivir en la calle o pueden
pasar muchos años en prisión. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad tienen más
probabilidades que la población general de morir prematuramente por causas violentas (por ejemplo:
suicidio, accidentes y homicidios).
Estos individuos también pueden experimentar disforia, incluidas quejas de tensión,
incapacidad para tolerar el aburrimiento y estado de ánimo depresivo. Pueden presentar de forma
asociada trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, trastornos relacionados con sustancias,
trastorno de somatización, juego patológico y otros trastornos del control de los impulsos. Los
sujetos con trastorno antisocial de la personalidad también tienen frecuentemente rasgos de
personalidad que cumplen los criterios para otros trastornos de la personalidad, en especial los
trastornos límite, histriónico y narcisista. Las probabilidades de desarrollar un trastorno antisocial de
la personalidad en la vida adulta aumentan si el sujeto presenta un trastorno temprano disocial (antes
de los 10 años) y un trastorno por déficit de atención con hiperactividad asociado. El maltrato o el
abandono en la infancia, el comportamiento inestable o variable de los padres o la inconsistencia en
la disciplina por parte de los padres aumentan las probabilidades de que un trastorno disocial
evolucione hasta un trastorno antisocial de la personalidad.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
El trastorno antisocial de la personalidad se presenta asociado a un bajo status
socioeconómico y al medio urbano. Se ha llamado la atención acerca de que, a veces, el diagnóstico
puede ser aplicado erróneamente a sujetos de un medio en el que un comportamiento del tipo
antisocial forma parte de una estrategia protectora de supervivencia. Al evaluar los rasgos
antisociales, al clínico le será útil tener en cuenta el contexto social y económico en el que ocurren
estos comportamientos.
Por definición, la personalidad antisocial no se puede diagnosticar antes de los 18 años. El
trastorno antisocial de la personalidad es mucho más frecuente en los varones que en las mujeres. Ha
habido un cierto interés en considerar si el trastorno antisocial de la personalidad podría
infradiagnosticarse en las mujeres, sobre todo por el hecho de que en la definición del trastorno
disocial se insiste de manera especial en los ítems de agresividad.
Prevalencia
En la población general es aproximadamente del 3% en los varones y del 1% en las mujeres.
Las estimaciones de la prevalencia en poblaciones clínicas han variado entre el 3 y el 30%,
dependiendo de las características predominantes de las muestras. En los lugares de tratamiento de
abuso de sustancias y en la cárcel o en el marco forense, se han encontrado cifras de prevalencia
incluso más elevadas. Se inicia antes de los 15 años en varones y en las mujeres antes de la pubertad
Curso
El trastorno antisocial de la personalidad tiene un curso crónico, pero puede hacerse menos
manifiesto o remitir a medida que el sujeto se va haciendo mayor, especialmente hacia la cuarta
década de la vida. Si bien esta remisión suele ser más clara por lo que respecta a involucrarse en
comportamientos delictivos, es probable que se produzca un descenso en el espectro completo de
comportamientos antisociales y de consumo de sustancias.
Patrón familiar
El trastorno antisocial de la personalidad es más frecuente en los familiares de primer grado
de quienes tienen el trastorno que en la población general. El riesgo de los parientes biológicos de
las mujeres con el trastorno tiende a ser superior al riesgo de los parientes biológicos de los varones
con el trastorno. Los niños adoptados se parecen a sus padres biológicos más que a sus padres
adoptivos, aunque el entorno de la familia de adopción influye en el riesgo de presentar un trastorno
de la personalidad y la psicopatología relacionada.
Comorbilidad
El trastorno antisocial de la personalidad presenta comorbilidad con abuso de sustancias en
un 52-65% de los casos