RETAHILAS
Las retahílas son expresiones infantiles que se repiten en los juegos y en
las relaciones cotidianas de los niños. Pertenecen a la tradición oral popular, por lo
que hay muchas diferencias de unas regiones a otras.
Tienen un basamento literario y musical. Aparecen con frecuencia en ellas sílabas
incoherentes de carácter onomatopéyico.
Como ocurre en otros géneros de la lírica popular infantil, el sin sentido por el sin
sentido, el placer emocionante de la palabra absurda y, a veces, del puro
disparate, es esencial en estas composiciones. Al margen de posibles significados
lógicos, casi siempre ausentes, subyace una especie de magia, cuyo sustento es
el propio lenguaje empleado.
Aunque puedan parecer un género menor, las retahílas gozan de un papel
destacado en el mundo del folclore infantil, pues además de ser una apoyatura
importante en muchos juegos -en cierto modo las retahílas son un juego en si
mismas-, suponen también para el niño un proceso en la iniciación y acercamiento
tanto al ritmo musical como a la magia de la palabra.
Las hay de muchos tipos: para sortear juegos, para curar una herida, para
contestar a un niño que no invita, etc.
Las retahílas más conocidas quizás sean las que se emplean para sortear juegos.
Son una especie de ritual que antecede al juego. A través de ellas se eligen los
jugadores que han de constituir los equipos o se designa a aquellos sobre los que
recae una función especial, frente al resto.
FORMA DE APLICACIÓN
En las retahílas, cada palabra o a veces cada sílaba corresponde a una persona.
De modo que quien sortea comienza a cantar, aplicando a cada uno, normalmente
de izquierda a derecha, la palabra o el conjunto de sílabas en que se desglosa
cada retahíla.
En general, si las retahílas son alargadas, suele corresponder al principio una
palabra o incluso un verso por persona, para ir, poco a poco, menguando, hasta
que llega a corresponder finalmente una sílaba.
Algunas retahílas gozan, paralelamente, de un carácter de trabalenguas,
uniéndose así junto a la función ritual de echar a suertes, la educativa de agilizar
el desarrollo verbal.
¿Por qué trabajarlas en el Jardín de Infantes?
La retahíla es un juego de palabras típicamente infantil que beneficia la fluidez
verbal, así como también la atención y la memoria.
Con las repeticiones, la armonía y las rimas, se logra entretener a los niños que
inconscientemente practican el lenguaje.
Se pueden utilizar en el proceso de la apreciación de la lectura y escritura,
además de trabajar el ritmo y la expresión corporal.
Son útiles para usarlas desde los primeros días para elegir secretario, jugadores,
integrantes de grupo, etc.
¿Cómo usar las retahílas?
Hay muchas formas de trabajar con retahílas, por ejemplo son útiles para dividir el
grupo en subgrupos asegurando que la división se realice al azar.
Todas las retahílas se desarrollan de la misma manera:
1. Disponer a las jugadoras y jugadores en un círculo.
2. Mientras todos cantan o recitan la retahíla, señalar con el dedo a cada
participante en el círculo con cada golpe de voz (sílaba o número).
3. El jugador que está señalado cuando se llega a la última sílaba, donde termina
el conteo o el verso, es quién queda escogido/a para formar el grupo.
Otra forma posible es hacer un trabajo de investigación, explicarles a los niños que
son las retahílas y las distintas clases. Luego pedir colaboración a las familias para
ir recolectando diferentes retahílas y armar un libro viajero. Las podrán clasificar y
se puede destinar un momento de la clase para que los chicos que aprendieron
alguna en su hogar se la enseñen al grupo. También pueden inventar retahílas, en
base al esquema de alguna, cambiando los personajes o las acciones.
PARA SORTEAR
En el Arca de Noé
caben todos,caben todos.
En el Arca de Noé
caben todos, menos usted.
***
Al botón de la botonera
el que sale o el que queda
Pin pon , fuera.
***
Al pasar por una iglesia
un curita me chistó
y me dijo que contara
hasta veintidós
Yo no le hice caso
y conté hasta dos:
Uno dos.
***
Zapatito blanco,
zapatito azul,
dime cuantos años
tienes tú.
***
Una paloma, punto y coma,
que se fue a Marte, punto y aparte,
hizo su nido punto y seguido.
Era un animal muy original.
¡Punto y final!
***
Tengo un gato en la cocina
que me dice la mentira.
Tengo un gato en el corral
que me dice la verdad.
***
En un café
se rifa un pez,
al que le toque
el número tres.
1, 2 y 3.
***
En un café
se rifa un gato,
al que le toque
el número cuatro.
1, 2, 3 y 4.