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22. CRISIS Y REESTRUCTURACION
1, LOS FACTORES INTERNOS DE LA CRISIS
Poco despues de 1200 todo el sistema politic de Oriente Préximo, que durante
varios siglos habfa mancenido una estabilidad considerable, se viene abajo de una
forma bastante brusca ante el empuje de unos invasores procedentes de Occidente.
Durante mucho tiempo Ia historiografia moderna se ha dado por satisfecha con la
explicacion exterior y migratoria de la crisis, pero luego ha empezado a preguntarse
si basta con eso para explicar una caida y una reorganizacién de tales proporciones,
[a crisis del siglo x11 traza un nuevo mapa politico y una nueva distribucién de los
asentamientes, alterando profundamente las formas de la cultura material, Ia rela-
ciones sotiales y las ideologias. Por algo esta crisis de siglo Xit separa la Edad del
Bronce de la Edad del Hierro en la divisién decimonénica por épocas tecnoldgicas
Existela conviceidn de que el choque de los invasores con las formaciones esata
les tuvo esa eficacia y esas consecuencias porque dichos estados ya estaban, de algu-
na manera, desprovistos de capacidad de resistencia, Los factores externos (y sobre
todo migratorios) siguen teniendo su importancia, sin duda, pero con un peso nu-
mérico reducido (pueblos det mar), 0 convertidos en factores interaos (némadas)
Pasan de causas a consecuencias, de origen del colapso a rasgo constitutivo del mismo,
‘Al hablar de las regiones ya se ha mencionado la crisis demografica, que se agu-
diza en el transcurso del Bronce Tardio. Las mesctas semiaridas de Transjordania y
Ja Alta Mesopotamia vuelven al nomadismo; en Anatolia y Siria grandes ciudades
son abandonadas, ¥ los asentamientos se concentrart en los valle de regadio; en el
centro y sur de Mesopotamia ta poblacién se reduce a la mitad, Esta crisis demogrd
fica se debe, ante todo, a un descenso del tono demogratico interno (es decir, de las
tasas de natalidad, pues las otras ya son bajas), combinado con lactores productivos
1 sociales mas o menos evicentes. Pero esta tendencia a la regresion interna se agudi-
2a a causa de factores politicos. Mientras deerecen los recursos humanas y materia:
les, los palacios no quieren © no pueden reducir sus pretensiones y su tren de vida
{al contrario, lo potencian), Para ello recurren a exacciones mas gravosas, que aca~
ban arruinando a una poblacién productiva, ya depauperada. La competencia inter-
nacional, sobte todo de cardcter militar el sometimiento de regiones enteras al pago
de tributo externo y los destierros masivos son recursos de los estados mas fuertes
para sanear su crisis, cargindola sobre las espaldas de las regiones més debiles
‘Las guerras, las destierros, la despoblacién y la crisis productiva provocan ham-
bres y pestes. Ya eran problemas endémicos en el Bronce Tardio, pero Ia dacumenta-
cidn revela su agudizacion a mediados del siglo XIV y finales del xiii. Los angustio:
UBER494 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
595 llamamientos de los sltimos reyes hititas a los vasalios que Tes quedan para
conseguir grano a toda costa, o la intervencidn de Fgipto para «mantener en vida
el miserable pais de Khatti», revelan una situacién muy grave. Ademés, la secuencia
dendrocronolégica de Gordion registra en torno a 1200 siete u echo aos de sequia,
to cual explicaria la terrible carestia que asola ura Anatolia ya en dificuhtades. En
la Baja Mesopotamia e! progresivo colapso de la red de canales provoca una crisis
agrigola, y en las zonas pantanosas (como en las semidridas de otres regiones) se
vuelve al régimen de pastoreo seminémada. A Ja degradacion paisajistica y agraria,
al espectaculo de las grandes ciudades del Bronce Medio, reducidas a recintos amu-
rallados vacins en medio de la estepa, se suma la crisis del tréfico caravanero, gue
tropieza con crecientes dificultades al atravesar territorios fuera del control palatino,
Las dificultades demograticas y productivas acompanan @ la crisis social, queen
un plano logieo y cronolégico se puede considerar causa primera de todo el colapso.
Ya se ha hablado de la generalizacion de la alienacidn de tierras y su consecuencia,
Ja servidumbre por deudas. El fin de la solidaridad familiar y aldeana provoca fend-
‘menos de enriqueciniento (de los miembros de la aristocracia palatina) y consiguiente
rina, con desmembramiento de las familias (las esposas c hijos son entregados como
fianza laboral para descontar intereses) y fugas de deudores insolventes, esclaviza-
dos 0 a punto de serio, El hecho de que la poblacion rural se ves sumida en un esta~
do de servidumbre conteibuye, sin dda, al deseenso del tono demogrifica, de los
estimulos productivos y, también, del apoyo popular a la auroridad real
‘Ya nemos visto que el rey del Bronce ardio se desintetesa de la miseria de la po-
blacidn rural, deja de promulgar edictos de remisidn e incluso se enriquece persoral-
‘mente, con una miope politics de ganancia répida y solidaridad de clase. En el imbi-
to familia, el fin de la tradicional solidaridad se pone de manifiesto en la necesidad
de incluir cléusulas que obliguen a los hijos a honrar y atender a sus padres, si quie-
ren neredat. Todo esto tiene su razén de ser. Desde el punto de vista de sus protago-
nistas, esponde al intento de sacar el mayor provecho de unos recursos cada vex mis
ermados, Pero el mismo panorama, visto globalmente, muestra la falta de previ
sin de un comportamiento que no tiene en cuenta la nevesidad de salvaguardar unos
niveles minimos de supervivencia fisica y ibertad politica, tinica garantia de que los
‘grupos privilegiados puedan seguir beneliciéndose del mecanismo de concentraciér,
de excedentes.
La separacidn tajante entre clase dirigente y clase productiva tambign tiene as
scion y sfeion de caristar Wdaaldgica, de wimagens. Fl rey ya ro se preocube de
parecer como un buen padre de la poblacién, y prefiere cultivar una imagen de tipo
heroico, hecha de fuerza y habilidad guerrera, d= lujo refinado c internacional. ¥
para la poblacién productiva el ey ya no es el protector de los necesitados, el cat
ped de la justicia y la equidad. No puede rebelarse abiertamente ni crear por si sola
‘una organizacidn alternativa, pues carece de los medios y la conciencia necesarios.
La iinica salida que le queda es huir, soslayar las difieultades insalvables tratando
de tehacer su vida en otro lugar. La proliferacion de fugas hace que los estados tien:
dan una red de tratados de extradicién con procedimientos de busqueda, captura y
entrega. De modo que las fugas, en vez de dirigitse a otros estados palatinos, se dirt
sen alas zonas que estén f os, Estos espacios de este
pa o montafias boscosas son la meta ideal de [os fugitives.
Estos espacios no esti wacios», son el medio frecuentado por los grupos de
UBERCxISIS Y REESTRUCTURACION, 495
pastores trashumantes, a quicnes los palacios consideran «bandidos», precisamente
porque escapan a su control, asaltan las caravanas y acogen a los fugitivas, El grupo
tribal offece a estos tiltimas ese polo alternativo, ese modelo no palatino de organi:
zacién sociopolitica que no se puede encontrar en la sociedad aldeana, en plena dis.
srregacién. La solidaridad con el palacio, que esta en entredicho, puede tornarce en
solidaridad contra el palacio, Para los fugitives aislades o en pequenos grupos, esta
nueva solidaridad implica un desplazamiento fisico, echarse al monte. Pero cuando
aldeas enteras pasan de a obediencia al palacio a la solidaridad tribal, comunidades
‘enteras se convierten en habiry sin moverse de donde estin. Se sacuden la insoporta
bic optesion fiscal y politica cambiando de polo de atraccién, de solidaridad y obe-
diencia, y dejan al estado palatino sin secursos materiales y hummanos.
LAS MIGRACIONES DE Los PUERLOS
Cuando los provesos internos de deterioro socioeconsmico y politico habian lle
ado yaa extremos preocupantes, Oriente Proximo sufrié el embate de una oleada
migratoria exterior. Si corsparamos la evolucién dela crisis en las regiones occiden-
tales (afectadas por la oleada migratoria) y en el drea mesopotdmica (que permane-
16 fuera del radio de accién de los invasores), padremos valorar la imporsancia de
este factor externo. Mientras en Mesopotamia la crisis demogratica y ezonomica se
imantuve en los siglos posteriores, y el sistema politico y cultural conser sus rasgos
tradivionales, las zonas ozcidentales (Anatolia, Chipte, Siria y Palestina) sufrieron
tuna radical transformacidn tecnoldgica, ideoldgica y social, dando entrada a nuevas
realidades étnicas, politicas y linguisticas.
Probablemente, el movimiento migratorio que afect6 a Oriente Proximo en el si-
XI! {uvo su origen en la peninsula balednica, una zona que no habia mantenido
claciones directas de ninguna clase con Oriente Préximo. Pera ya hacia tiempo que
el Mediterraneo oriental, por donde pasé este movimiento adquiriendo una caracte
‘stica connotacién maritima, era parte integrante de las relaciones politicas y co-
mereiales con las zonas riberenas de Oriente Préximo y Egipto, La entidad politica
ands importante era el mundo micénico, probablemente dividido en una serie de rei-
hos auténomos ée radio ciudadano, tal vez ag ance alguna forma de
hhegemonia. De heeho, parece que las hititas conocian un reino de Akhiyawa (es de
cir, Acaya) en ultramar (es decir, en Grecia-Peloponeso), en torno al cual gravitaban
ls elementos micknicos de las costas de Asia Menor, Tal vez se deba atribuir a esta
entidad politica el rango de «gran reino» dentro del sistema politica de Oriente Pré-
imo, Posefa algunos de sus rasgos oreanizatives (baste pensar en los archivos en
lineal B, tibio teflejo de la organizacién administrativa de Oriente Proximo) y servia
de puente con las zonas no urbanizadas de Europa y el Mediterséneo central
Las relaciones del mundo micénico con las costas de Levante y Egipto son, sobre
todo, comerciales. No es como el comercio tipico del Bronce Tardfo de Oriente Pr6:
Ximo. En este caso, los aspectos diplomaticas, politicos y «administrados» del co:
meicio no tienen demasiada importancia, y prevalece una actividad de hecho, de
sempeftada por mercaderes privados (0 que actuan de forma privada respecto a los
Palacios de Oriente Proximo). Uno de sus resul:adas visibles es la exportacién de
‘erimica mieénica a las costas de Anatolia y Siria Palestina, que llega hasta las capi
UBER496 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
tales egipcias. Por lo general, l tfico se realiza en un ambiente tranquilo, Intervie
nen varias flotas: la 0 las flotas micénicas, las siropalestinas, la chipriota y la egip-
cia. Pero en los espacios intermedios aparecen grupos de piratas que atacan a los
bareos » pobl
ones costeras, eatorpecicade el trifico del mismo modo que lo bu
cen los grupos némadas en tierra firme. La diferencia entse pirateria y actividades
béticas organizadas, entre independencia de los palacios y complicidad con ellas, no
siempre esta clara. Ya en los siglos xv (Madduwatta) y XIV (e!-Amarna) se tienen
noticias de complicidades similares, y el Area afectada es sobre todo la costa snr de
Anatolia (de Licia a Cilicia), que escapa mejor al contro! hitita gracias 4 sv geosra
fia, con los montes Taurus al borde del mar, v seguira siendo una tierra de piratas
cn la edad clisica
En la segunda mitad del siglo x1t hay indicios mas evidentes de agitacion en el
Mediterraneo oriental. El episodio més importante es la implicacién de pueblos me
diteredneos en ia incursién de los libicos contra Egipto, rechazada por el faraén Me-
renptah en torno a 1230. Esta coalicidn esta formada por los eqwesh (aqueos), lukka
Uicios)y res tipicos «pueblos del mar», los veresh, los shekelesh y los sherdana, Sélo
este timo era ya conocido (desde la época de el-Amarna) como un grupo de meree-
narios que combatian en Egipto y Sisia-Palestina. El episodio de Merenptab tiene
clementos en comin con la posterior invasién de los xpucbles del mam, pera de me:
:mento se enmarca mas bien en Ia expansién micénica (eqwesh/aqueos) y la actividad
mercenaria de grupos de especiatistas (sherdana) 0 piratas (tukka) del Mediterraneo
oriental
Otro episodio imeresante es la conquista hitita de Chipre/Alashiya, de la que ala
dea Shuppilutiuma Ten torno 2 1200. Alashiya gozaba de un estatus especial en ef
sistema regional del Bronce ‘Tardio, Estaba cansiderado como un socia comercial im
portante, dado que suministraba cobre a coda la regidn. El rey de Alashiya se ditigia
al fara6n Hamdndole chermanoy. Por ser una isla se habia mantenida independien-
1, ¥ s6lo los hititas o Ugarit la habian «anilizadon para enviar al exilio a sus oponen-
tes politicos. La decisién de Shuppiluliuma II de conquistar Alashiya debié respon.
der a cambios politicos en la isla, Puede que Chipre acogiera una importante corriente
migratoria micénica, convirtiéndose en una potencia molesta para el imperio hitita
en particular por representar una amenaza para las rutas maritimas entre Cilicia y
Siri.
‘Un tereer indicin, en exte caso argucoligico, c9 el hevho de que ls presencia de
elemientos tipicos de la cultura filistea en Palestina (sarcofagos antropoides de barro
cacido) precede al episodio de le invasion, de fecia conocida. Por lo tanto, parece
‘que grupos de filisteos u otros pueblos emparentados con ellos, como ocurriera el
siglo anterior con los sherdana, fueron mercenarios del ejérito egipcio, sobre todo
para asegurar el control de las posesiones siropalestinas, formando grupos lo bas
{ante consistentes como para dejar rastros arqueolégicos.
|AS! pues, 1a invasidn ne fue del todo inesperada, pero en cualquier caso se desaté
de improviso a comienzos del siglo Xie hizo que cundiera el painico en los pala
cios de Oriente Prox:mo, que buscaron afanosamente la manera de resists. Dispo
rnemos de das bloques de documentacién acerca de esta invasién: las inseripeiones
y relieves con los que Ramsés III celebra su victoria sobre los invasores (afto octavo
= 1190), dindonos detalles sobre su composicidn y un relato de los hechos; ¥ un
srupo de cartas de Ugarit, que revelan los angustiosos preparativos para resitir la
UBERCRISIS ¥ REESTRUCTURACION 497
invasién. Estas cartas dan una visién mds realista, ajena a las defocmaciones propa:
zgandisticas de las inseripeiones faradnicas, que ponen en entredicho su eredibilidad,
Por las cartas de Ugarit subennos que la avanzadilla de la invasién fueron unos
grupos reducidos de naves que asolaron las costas sirias, y que Ugasit y Alashiya
‘nicicambiaron informaciones y consejos, probablemente debide a que ambos de-
pendian de los hittas, al ser sus principales proveedores de barcos. Los Hamamien~
‘os dol rey hitita a concentrar esfuerzos contra el enemigo comun fueron escuchados
por Unarit, que envi6 sus naves y tropas para ayudar al rey. Bste organizé la defense
‘contra los invasores lo mas al oeste posible, en el pais de Lakka, justamente ala sali
da del Egco, con la evidente intencién de proteger todos los teritorios hiticas. Pero,
bien porque el choque fue desfavorable para el ejército imperial, bien porque tos in
vasores lograron infiltrarse y sortear las lincas delensivas htitas, el caso es que éstos
vanvaron hasta las regiones costeras de Cilicia, Chipre, Ugarit y Amurru, quc no
renian defensas adecuadas, porque eslaban deswuarnecidos de naves de guetta y 10:
pas. La Unica salvacién posible era hacerse fuertes en las ciudades amuralladas y es
pera a que los invasores pasaran de largo. Pero tanto Ugarit como otras ciudades
fucran destruidas por ellos. Evidentements, las fortificaciones no detuvieron su avance.
Las noticias que se desprenden de las cartas de Ugarit, eseritas, por asi decir,
«el dia antes», coinciden sélo en parce con las de Ramsé III, esertas una vez agotado
al empuje de la invasion. Segin el faraén egipcio, una «confederacién» de pueblos
tmeditercincas (filisteos, zeker, shekelesh, danuna y weshesh), tras invadir y destruis
luno tras otto todos Jos territorios del imperio hitita (Klhatti, Kode/Cilicia, Arza-
\wa/Anatolia suroceidental, Alashiya/Chipre y Karkemash/norte de Siria) se habia de-
tenido en la costa de Amurru y amenazaba el tertitorio egipeio. Los invasores estan
dletalladamente representados, con sus tipicos tocados de plumas (Tlisteos) 0 euer
nos (sherdana y otros) y sus armas tipicas (espadas largas, escudos redondos peque-
hos), en sus barcos o an carros de combate tirados por Bueves ¥ con sus enseres y
familias detrds: una invasion masiva, que avanza por la costa y por el mar al mismo
tiempo. Los egipeios habrian librado una batalla naval con los invasores, impidien-
do su desembarco y aniquikindolos. La eelcbracién egipcia posee rasgos mas pro-
pos de un esquema que de los hechos reales. Por ejemplo, los conceptos de «coali
ign» y «complob» son tipicos de las narraciones exipcias. Bl episodio de la batalla
como culminacion del enfrentamiento cor ef enemigo es claramente fictieio (pues
falta una ubicacién topografica precisa y un desarrollo puntual). Puede que Ram-
sés II quisiera resumir en un episodio nico y clamoroso una serie de choques (mu:
‘cho menus «heroivos») entre pequedus ncleos de invasores por ims y Kerra y Tos
puestos defensivos egipcios de Siria, Palestina y ci delta —un panorama que no di-
Fiere del que presentan ies cartas de Ugarit, va que, ademés, al llegar a Palestina y
al delta la invasion ya habria perdido gran parte de su impulso inicial y de sus efect-
vos. No cabe duda de que la invasién se produjo, y ademas de una forma masiva
y repentina, lo cual explica el pénico que se desprende de las cartas usariticas y el
sentimicnto de alivio que se desprende de las inscripciones celebrativas de Ramsés
TIL, Pero los hechos no debieron ser tan sencillos como el faraén quiere der a enten
der, cuando subraya su papel heroico y tranquilizador, como tinico baluarte capaz
de desbaratar Ja invasién,
La contraposicién explicita que hace Ramsés III entre un imperio hitita que su-
‘cumbe la invasién y un imperio cgipcio que logra rechazarla, sélo es cierta en par-
UBER498 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
Fioeaa 114. La balla naval entre Ramsés IIT y los epucblos del mar» (ecleve det remplo
dde Medinet Hab).
te, Egipto resulta indemne, pero pierde sus posesiones siropalestinas, y precisamente
cen el sur de Palestina es donde se instala e! grupo més numeroso de invasores, los
Flisteos. Mas adelante veremes cémo los filisteos ocupan una pentapolis (Gaza, Ash
dod, Ascalon, Eaton y Gat) que coincide con todo e! territonio costero situado entre
la frontera con Egipto y Is altura de Jerusalén. Mas al norte, hacia el Carmelo, se
instalan los zeker. A las noticias de los textos se suman los datos arqueologicos, refe-
rentes ala destrucciGn de ciudades costeras y a la aparicion de cerdmica «suimicé
‘cap, andloga ¢ la filistez. En algunas zonas la desttuccidn es més violenta (ciudades
como Ugarit y Alalakh desaparccen para siempre), otras acogen a grupos de emi
grantes (Chipre, Cilicia, ‘Amaq), y otras permaneven a salvo (costa libanesa entre
Biblos y el Carmelo).
Lor invacores no debieron eer muy numeroror, eabre todo Loe gus legaron por
mar. Con el paso del tiempo todos los inmigrantes acaban siendo integrados por la
poblacidin preexistente (en el aspecto etnolinguistica). Pera en el momento de la in
vasin su fuerza militar, su cohesion social y su determinacion les permiten vencer
alas ciudades amuralladas, establecerse en posicidn de fuerza e influir en fa cultura
material de las zonas invadidas. Parece que el papel de Egipto fue ambiguo, ya que
Ja utilizacion de los «pueblos det mar» como mercenarios fue anterior e incluso pos-
terior ala invasion, v es posible que los faraones permitieran que Tos Ailisteos y otros
‘grupos se establecieran en Palestina reemplavando a sus propias tropas de guarni
CiGn, y les cedieran Ta gestion cle unos territorios que Egipto no era ya capaz de con
{rolar con sus propios medios ~-algo que supieron aprovechar muy bien los filisteos.
Remontando a la inversa cl recorride de los invasores, hay que buscar las causes
UBER500 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
de sa irrupeida en el Mediterraneo oriental en algiin proceso 0 vacio, nada ficil de
precisar, originado en el area balednica (y europea en general, ambas fuera de los
limites de esta obra). La penetracion de las tilisteas y los grupos ascciados a ellos
hasta Palestina y el delta no es su nica ni su mayor consecuencia. Limitindonos
als aspectox migratorins y étnicns, conviene recardar que a caida del munca micé-
nic est relacionada conta Hegada a Grecia de nuevos prupos: la «mnigracion dor
izadas por Ia re
Send un hecho relevaneypartlo en el empo yen sin masalgades sos desl
zamientos que tuvieron lugar en Levante,
En Anatolia, la caida del imperio hitita es demasiado contempordnea de la de
Uparit come para que los dos acontecimientos se puedan separar, ni siquiera por sus
wusas y modalicades. Los hechos militares antes mencionados (frente en Anatolia
occidental contra los invasores) debieron resultar desfavorables para Katt, prove
cando la desintegracién del imperio. Pero los «pueblos del maz», por si solos, no
bastan para explicar la caida del impecio hitita, y en particular la destruecién de su
capital Khattusha, que fue el episodio decisivo en el aspecto politico. Se han pro-
puesto dos escenarios, que también tienen en cuenta cl mapa etnolingiistico anstali-
0 de los siglos posteriores, con las ciuclades neobititas desplazadas hacia cl sureste
y los frigios instalados en la meseta central. El primer escenario es que, a la vez que
los invasores maritimos, llegaron otros por tierra (Ios frigios), que penetraron en Ana
tolta desde la TrOade y se actentraron por el centro y el corte de la peninsula. Fueron
«estos iltimos quienes destruycron Khattusha, aprevechando que los histas y sus alia-
ddos habian volcaco sus fuerzas militares en la costa. El segundo escenario es que
la monilizacién militar hitita dej6 la capital despuarnecida, a merced de los viejos
‘enemigos interiores, los kashka, cuyo tetsitorio estaba muy cerca de Kiattusha. Sdlo
més tarde, uprovechando el vacio politico, que se sumabs a un vacio demogratico
ccads vez mas acentuado, los frigios penetraron en Anatolia. No son escenarios muy
istintos (si exceptuamos la responsabilidad de la destruceién de Khattusha),e im-
plican una combinacién de factores internos de erisis (agotamiento demogri‘ico ¥
productivo) con el golpe de gracia del paso ce los «pucblos del mam» por las provin
cias surenas del imperio. En cualquier caso, Ibs frigios ocuparon el vacio que se ha
bia creado y contribuyezon a enriquecer la composicién etnolinguistica de Anatolia
y su organizacién politica, con elementos de continuidad y elementos de reciente apa
Hasta el momento de la invasion, el sistema regional del Bronce Tardio, con sus
dos niveles de agregacidn (sequetios y grandes reinos) y su red de relaciones vertica
Jes y horizontales, se habia mantenido en pie, pese ¢ las dificultades y reajustes. Fl
rraso de los «pucblos del map» y otros movimientos migratories internas destrayé
sobre todo las ciudades palatinas, que eran centros cruciales de este sistema, Dado
que, en muchos casos, las destrucciones no fueron seguidas de reconstrucciones y
ieron lugar a un vacio de poder generalizado, todo el sistema de relaciones interre
ionales ve vino abajo sin remedi, ¥ tuve que pasar cierto tiempo antes de que pu-
dicta organizarse otto sistema distints,
UBERCRISIS Y REESTRUCTURACIGN sot
La destruccidn de muchos palacios al mismo tiempo supuso el cese de las rel
ciones diplomticas los imercambios epistolares y las relaciones politicas formales.
Faltaban los interlocutores (los reyes instalads en los palacios) y sus instrumentos
(cseribas, mensajeros, centros administrativos, etc.) También se interrumpieron las
relaciones tributarias que vinculaban a los pequefos reyes con los grandes, ya que
ambos habian desaparecido, o no estaban en condiciones de dar nl exigt. E inelusa
>
~ fe ow fe apt
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UBER
sos506 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
La crisis del comercio y de los talleres palatinos provoc6 una sibita escasez de
instrumentos y armas de bronce, y Ia metalurgia del hierro, en su difusion, ocupé
el vacio econémico recién creado. Esta metalurgia se adaptaba mejor a 1a nueva si-
tuacin por varios motivos. Los yacimientos de mineral de hiro abundaban en Orien
te Proxima (excluyendo la planicie), aunque sin grandes concentraciones. De modo
‘que podian abastecer capilarmente a muchos centros pequetos de produccisin, re
partidos por toda la region. tn cambio, la metalurgia del bronee requeria un comer
cio ail, que conectara las contadas rogiones donde habia grandes yacimientos de
cobre y esta con los eentras de produccién. El paso de la Edad del Bronce a la
del Hierro se caracteri26 ademas por una intensa actividad de prospeccidn minera,
‘que también favorecié Ta explotacién de cobre y estaflo, localizados en pequeiios ya-
‘cimientos que antes no se habian tenido en cuenta (Sinai, “Araba), o en zomias muy
alejadas (Mediterraneo occidental, como veremos més adelante). Fsta intensiticacion
de la prospeccién minera debié propiciar también la localizacidn de yacimientos de
hiierro, macho més modestos y desperdigados pero que, una ver descubiertos, resul
taban perfectamente adecuadns a las necesidades de la epoca. Ademds, las instala-
cones necesarias para Ia fusién y elaboracién del hierro, una vez conocidos los pro-
cedimientos de refinado, carburacién y temple, eran mas sencillos que los utilizados
para la elaboracién del bronee, por lo que estaban al aleance de pequetos artesanios
‘aldeanos 9 ambulantes. En cambio, ia metalurgia del bronce s6io era posible en los
talleres del palacio. Asi pues, la metalurgia del hicrro, ademas de proporcionar he
rramientas y armas mucho mas duras que las de bronce, estaba mejor repartida por
el territorig, y resultaba mas accesible. Los grandes monopolios regionales abasteci-
dos por el eficiente comercio palatino “ueron sustituidos por una extraccién y elabo-
racién muy extendida, una metalurgia mas «autirquicay.
Un caso andlogo, en un sector completamente distinto, fue la difusién de! aifabe-
to. También se trataba de una invencidn euyos elementos tedricos y primeras aplica~
ciones databan del Bronce Tardio siropalestino, Pero la existencia de escuclas palati-
nas de escribas, vinculadas a la transmisin y difusion del cuneiforme sildbico, babi
impedido en buena medida la propagacién del alfabeto, que por su sencillez se pres-
taba tuna aceptacién social mucho mayor que las compl:cadas escrturas ideosrafico-
sildbicas, a cayo aprendizaje habia que dedicar largos (y costosos) afos de estudios,
Esta dificultad hacia que solo los miembros de las clases privilegiadas tuvieran acee
soalaescritura, y fue la causa de la wcerraz6n» del ambiente escribal, que defendia
{cou bas y dientes sun privilegion, muy ventajosos en tdeminos cconémicos y de prose
tigio, Las trabas a la difusion del alfabeto desaparecieron con la cafva de los pala-
ios, que supuso la destruccién de los archivos y bibliotecas, la dispersidn de la clase
Ge los eseribas y Ia desaparicién del promotor de la actividad escribal y administrat
va, el palacio real.
La enorme difusion de la escritura en los palucios de! Bronce Tardio contrasta
«con los eseasos ejemplos de eseritura de la Epoca inmediatamente posterior ala eri-
sis del siglo XII, Los testos alfabéticos que poco a poco van apareciendo, lo hacen
en Ambitos distintos de los administrativos del cuneiforme del Bronce lardio. Se em
plean en los sectores marginales que ya usaban esta escritura antes dela ersis: cert
Tieados de propiedad en puntas de flocha y de jabalina, pequenas inscripeiones en
ccerimica, y mas tatde inscripeiones funerarias y votivas, cuyos ejempiates regios no
difieren mucho de los correspondientes @ personajes comtunes, muy abundantes. Sélo
UBER(CRISIS Y REESTRUCTURACION 307
‘mas adelante se recupera el uso administrativo, con inseripciones alfabéticas en os-
‘raca. Pero la principal novedad del alfabeto es su posibilidad de difusion no profe:
sional. Un ejemplo tipico son los graffiti (firmas ¢ inseripciones cortas) hechos por
tos visitantes en los lugares de culto, monumentas, etestera; un uso que hubiera re
sultado inconcebible con Ia eseritura escribal cunciforme del Bronce Tardo. Tam:
bien en el caso de Ia eseritura se puede hacer la citada division en dos zomas: Meso~
potamia (al igual que Egipto) permanece anclada en fos sistemas tradicionales,
‘mientras que la escritura alfabética se difunde por Siria, Palestina, Anatolia y el Egeo,
1s decir, por las éreas renovadoras —con la excepcién de las inscripciones jeroglii
cas hititas, herencia evidente del pasado y expresién de un intento de revitalizar di-
cho pasado.
‘Otros avances téenicos tienen importantes consecuencias en la propia distribu:
cidn de los asentamientos y en la explotacién agropastoral de la region, En este caso
ambién se trata de avances lentos que se habian originado en Oriente Préximo, y
que a taiz de fa crisis del siglo xt recibieron un fuerte impulso. Hay toda una gama
de novedades téenicas con impacto territorial que pasan a un primer plano al inickar-
se la Bdad del Hierro. Una de ellas es Ia creacin de terrazas 0 bancales en las lade
+25, que permite el cultivo (érboles, especialmente olives, asociados al cultivo de ce
reales) en zonas que durante el Bronce Tardio habian sido de bosques y pastizales
estivales. También se intensifica la roza y tala de bosques, que ensancha los calveros
de los montes y convierte una utilizaciOn estacional en ocupacién permanente. Es
posible que los aperos de hierro facilitaran Ia ereacién de bancales y la rozs. Una
fercera novedad es la reanudacion y perfeccionamiento de las téenicas de irrigacién
dle ticrrasdridas, en especial los fondos de los uadis, con téenicas de embalse de aguas
mediante diques tansversales y sistemas de acequias, que se extienden sobre todo
por la «froatera» suroeste (norte de Arabia, Transjordania, Néguev y Sinaf), En el
orte, en la zona armenia ¢ irani, a partir de la Fead del Hierro se difunde una nueva
cnica de itrigacién, los ganat subterraneos, que llevan cl agua a grandes distancias
protegiéndola de la evaporacidn. Estas técnicas de tratamiento hidrico en zonas se-
miaridas y montehosas son las herederas, miles de afos después, de las primeras tée-
nicas hidrdulicas aplicadss en las zonas aluviales, y permiten una considerable am:
pliacién de los margenes de la zona agricola.
{Los insttumentos de hierro también permiten excavar pozos mas profundos. Puede
‘que un endurecimiento pasajero del clima estimulara estas exeavaciones, que, en cual
‘quier caso, aumentan la extension de los pastizales en zonas semidridas. La docu-
nicitacign cpigedlica ny veyistit la aaGuitia excavacigu de puzos por parte de ibus
«de pastores, sino las obras promovidas por los reyes, pero es significativo que duran-
te el paso det Bronce Tardio a la Edad del Hierro se excaven tantos pozos en Egipto
y Asiria. También se ahora Ia tarea de dotar 3 las aljibes de revogues impermeables
‘mas eficaces que los de la Edad del Bronce, para que las ciudades y fortalezas, inelu-
soem las zonas dridas, dispongan de una reserva de agua de lluvia invernal para todo
el ano, La excavaciin de poz0s, los revoques hhidraulicos y los sistemas de abaste-
cimiento de agua a las eiudades forman un conjunto de elementos sobre el que
‘poco a poco esté arrojando tur el andlisis arqueol6gico, Se puede decir que al final
del II milenio hay progress decisivas en este campo,
Por iltim, se introducen a gran escala el camello y el dromedario domesticados,
Estos animales se conocen desde antigo, y habian sido utilizados esperédicamente
UBERUBERCRISIS ¥ REESTRUCTURACION sos
cen la Fad del Bronce, pero a niveles histOricamenteirrelevantes. El drea de difusion
del camello coincide con las terras altas iranies ¢y ceniroastaticas), y fa del drome:
dario con el desicrto siroarabigo, de modo que ambas se encontraban muy cerca del
eCreciente Férib», aunque fuera de fa zona mas urbanizada, La domesticacién del
camello y el dromedario facilita el transporte de hombres y mercancias en el medio
desértico y predesértico, va que pueden resistir varios digs sin beber, mientras que
los burros, las cabras y las ovejas tienen que abrevar por lo menos cada dos dias.
Es posible ya unir con una red de rutas caravaneras los oasis alejados entre si, que
hasia ahora han permanecido al margen de los flujos comerciales, pues éstos no sa
lian de las zonas cultivadas. Ahora los oasis se acondicionan como lugares de des
ccanso ¥ abrevaderos, con cultivos intensivos horticolas y de palmeras datileras. Ade-
nds, el carnello puede llevar una carga mas pesada que los pequefos burros, que
habian sido el nico medio de transporte Gurante la Edad del Bronce. Ademas de
Jas rutas caravaneras de la peninsula arabiga, sobre todo la que pone en comunic:
‘ida el interior de Siria y Transjordania con el Hiyaz y Yemen, aparecen las que atra-
viesan el desierco interior de Iran y revitalizan el comercio en esa zona, Para comple
tar el cuadro recordaremos que al final de la Edad del Bronce se empieza a usar el
caballo de montar (en vez de uncido a los carros) para el transporte ripide de men:
sajeros. Este uso se generaliza en la Edad del Hierro, dando lugar a una nueva espe-
cializacién y técnica de combate, mieuttas decieve el use del carro de guerra. Tam-
bien recordaremos que el camello(y sobre todo el éromedario) se convierte, asimismo,
en un elemento muy ati para el eombate, no para cargar en el campo de batalla con”
tra las formaciones de infanterfa (como se hard mas adelante), sino como medio de
incursion (y huida) veloz
Estas innovaciones tienen efectos muy notables en la ordenaciéa territorial. Por
Jun lado, las zonas de colinas y montanas que hasta ahora han permmanecido al mar-
sen de los hechos histérieas relevantes se incorporan al asentamiemto estable, con
aldeas y pequeias ciudades. Por otro, vuelven a ser acupadas con asentamientos agi
colas estables gran parte de las mesecas interiores, que durante el Bronce Antiguo
habian estado pobladas y Iuego habian sido abandonadas. Por ultimo, al territorio
ampliado de asentamiento estable se afade una franja marginal, las zonas que atra~
san las rutas caravaneras. En conjunto, la distribucidn de los asentamientos del
Bronce Tardio, con zonas de concentracion y extensos espacios vacias, se transforma
{en una ocupacién repastida por todo et tetritorio, si bien con distinta intensidad,
Dentro de esta ocupacisn extensive del torritori, las unidades de axupacivin 30m
sms pequefias. En las regiones occidentales, donde se difunde el nuevo modelo de
asentamiento, ya no hay grandes ciudades de decens de miles de habitantes, como
las que alo largo de la Edad del Bronce habfan sido el nicleo privilegiago y central
de los sistemas de asentamiento, Las nuevas ciudades de la primera Edad del Hierro
son mas bien ciudadclas fortificadas y protegidas por defensas naturales, pero con
una poblacién mas reducida y ediicios piiblicos de modestas dimensiones. 1 pro-
porcidn de poblacién ciudadana se reduce mucho, y las aldeas adquieren un nuevo
protagonismo, potenciando sus defensas y estructuras en un proceso inverso, de modo
(que la clara diferenciscion entre aldea y ciudad, propia de la Edad del Bronce, se
encuentra ahora mas atenuada,
En cuanto a los sistemas de explotacién territorial, la mayor innovaciéa es el no-
‘madismo «total» de los camelieros, que se sftade al nomadisme «cerrado» (0 8
UBER510 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
nomadismo) de los pastores trashumantes de cabras y ovejas. Los dos tipos son muy
distintos en cuance a mecanismo econémico, reas de difusion y relacién con las ciu-
ddades, Ya conocemos el sistema econdmico de los seminémadas: pastorco trash-
imante de cabras y ovejas, que se combina con Ia agricultura en una estructura social
ide «doble morfologiz». Los seminémadas no son protagonistas activos de fx activi-
{dad comercial, ysi acaso la obstaculizan con sus asaltos. En cambio, se ven implica-
{os en las actividades bétieas, sobre todo como tropas auailiares reclutadas por los
cestados ciudadanos. Manticnen una relacion de dependencia, conflictiva pero sus-
tancial, con la ciudad. En cambio, las nuevos némadas «totales» se dedican a la cria
de camellos, complementandoia con la agricultura intensiva en fos oasis (que poste
riormente correrd a cargo de esciavos) y, sobre todo, con actividades comerciales y
bélicas por cuenta propia. F] uso del camelio y el control de las rutas caravaneras
hace que las tribus némadas se conviertan en vectores privilegiados del comercio in-
terregional, , por lo tanto, lo potencien ea vez de obstaculizarlo. El hecho de dispo-
ner de cabalgaduras ripidas y de gran autonomia les permite dedicarse a una prove
chosa actividad belica de correrias y rapidas incursiones en las tierras de tos
sedentarios, y tratar con los estados ciudadanos desde una posician de fuerza, dados
su execiente poderio econémico y militar.
‘También las zonas son distintas, La de la ¢rashumancia pastoral permanece en
estrecho contacto con as reas agricolas, o mezclada con ellas, de mode que entre
los pastores y los labradores se establece una relacién Linguistica, éinica y politica
‘muy estrecha, En cambio, la zona del gran nomadismo sigue siendo exterior, consti
tye un afiadido de la Edad del Hierro al rerritorio de relevancia historica, y un tei
do conjuntivo que pone en contacto zonas que habian quedado al margen. En este
sentido, es tipico el caso de Yemen, que por sus condiciones climaticas ¢s capaz de
susientar una cultura agricola y urbana muy notable, y habia permanecido aislado
de las grandes rutas comerciales —sus productos (or, incienso y mirra) Megaban
Oriente Proximo dando un rodeo por Egipto. Con la Ilegada de ja Edad del Hierro,
Yemen puede insertarse en los grandes circuitos comerciales y en las relaciones poli-
ticas, y lo mismo se puede decir de la franja intermedia del Hiyaz. Et caso de las
lierras situadas més alld de los desiertos del centro de Irda, al norte (Turkmenia) y
al este (valle del Indo) analogo. Después de la interrupeién de unas relaciones que
en el III milenio habian sido Mlorecientes, estas regiones habian pasado por una fase
de progresivo aislamienio, acentuado por los desplazamientos de pobiacion y ia de-
‘eadencia de las grandes chulisaciones urhanas locales Con la Baad del Hierro se
‘vuelven a dar las condiciones para una mayor integracioa, primero comercial y luego
también politica, entre las distintas culturas y ciudades estatales de Asia suroceidental
Se stpone que algo similar se podria decir de las comunicaciones maritimas, pera
Ja documentacién especifica no lo permite. Parece que en el Mediterraneo la adop-
ign de téenicas mas avanzadas (relaci6n velamen-quilla-timén) permitio una nave.
‘zacidn més arriesgada que el cabotaje costero, prictica exclusiva dela Edad del Bronce.
El fin de los blogues rezionales y la bisqueda de los metales occidentales impulsa-
ron la navegacién griega y fenicia por et Mediterrineo occidental desde comienzos
del I milenio, Algo parecido pudo suceder en el océano Indico, st bien com un réxi
en de vientos completamente distinte, En este caso, tampoco sabemes a cienci
cierta si ef cabotaje estacional, que desde ef IIL milenio conectaba Dilmun, Magan
y Melukhikha con el pais de Sumer, tue reemplazado, a principios de la Eclad de!
UBER(CRISIS ¥ REESTRUCTURACION su
Hierro, por un sistema mas complejo y vasto que uniera el golfo Pérsico y las costas
itanies € indias con Yemen y Africa oriental, cerranda ast el cifculo en torno a ta
peninsula ardbiga y enlazando con las redes de trifico terreste que pasaban por Fgipto,
Yemen y Transjordania. Existe la clara impresién de que la llegada de la Edad del
[Hierro supuso una ampliacién de los horizontes y el comescio en todas direcciones,
sin precedentes en otras florecientes épocas protohistéricas,
5, EL FACTOR GENTILICIO Y 1. ESTADO «NACIONAL
La crisis de los palacios y las ciudades, y los avanees téenicos en los territorios
semidridos, hacen que aumente el peso politico del elemento némada. Esto es valido
tanto pare los ndmadas camelleros, que ocupan espacios antes inutilizados ¥ son un
elemento nuevo, como para los antiguos grupos trashumantes, que ganan en prota-
gonismo ¢ importancia con respecto a su marginacida durante el Bronce Tardio, La
Lribu pastoral es ya un foco de atracci6n alternativo, frenve al odioso palacio real,
que en varios casos acaba desapareciendo. Las aldcas van quedando bajo la influen
cia del grupo pastoral, en un proceso que apenas se puede apreciar a un nivel fisico,
«de asentamientos, ya que el grupo pastoral siempre ha mantenido bases estacionales
en las tietras agricolas y se ha relacionado catrechamente con los campesinos. Pero
al desaparecer ia subordinacién al palacio real, que era de naturaleza sustancial
mente fiscal, de los dos elementos residuales el grupo pascoral es el que representa
lun modelo alternativo de agregacién, y las aldeas se integran en él, ASi pues, la al-
dea, que habia atravesado por las fases de comunidad autosuficiente, comunidad su-
balterna del palacio y unidad administrativa, se convierte en clan o subgrupo de la
tvibu, pasando a formar parce de ia estructura tribal como eélula de naturaleza gen-
‘ilicia
El proceso no es propiamente una «sedentarizacién» de némadas o la toma del
poder por parte de las tribus, sino un replantearniento de las relaciones sociopoliti
cas con arreglo a un nuevo cédigo. Del cédigo administrativo propio del estado pa-
latino de la Eded del Bronce, se pasa al cidigo del parentesco, propio de un nuevo
lipo de formacién estatal que se difunde con la Edad del Hierto y desemboca en el
sstado «nacional». Los miembros del estado se reconocen como tales en la medida
‘en que se consideran descendientes de un antepasado epénimo. La vcarta fundacio-
nal» del estado gentilicio es la genealogia, que relaciana al patriarca mitico con low
actuales miembros de la tribu, merced a unas relacienes de fiiacién y matrimonio
ceuyo significado precisa se halla en el digo gencaldgico: primogenituras, adopcio.
nes, matrimonios y todas las formas de parentesco que significan varios modos y
rados de integracién sociopolitica. Para incegrar las aldeas como clanes dela tribu,
€l nombre de la aldea se refiere « un epénimo intermedio (hijo del eponimo tribal,
descendiente del confederal, antepasado de los familiares), y su colocacién depende
de las relaciones de descendencia © hermandad con los otvds grupos, Las ciudades
que quedan suelen ser demasiado grandes ¢ importantes para ser integradas de la
misma forma, de modo que su posicion se «funda» sobre unas historias en las que
los epénimos tribales legan a acuerdos pacificos o a relaciones contlictivas, que dan
‘como resultado la situacin actual. En general, se hace un uso frecuente de la etiolo-
{ia como carta fundacional para todos los elementos de la realidad politi Fronte-
UBERsi2 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
+ras con las entidades politicas vecinas, elaciones tradicionales de alianza o rivalidad
con ellas, estatuto especial de ciertos grupos o localidades, reconocintiento del ca
eter comin de ciertos cultos, prohibiciones o normas, ¢ importancia de ciertos Iu
ares, Todo ello se basa en historias que explican el origen de las costumbres o las
Farticularidades topograficas de los lugares en los que se practican,
A esta reestructuracién en clave gentilicia del sistema politica en zonas de anti
2uos asentamientos hay que aftadir la ocupacién (o repoblacidn) de territorios nue
vos, donde las nuevas estructuras politicas se establecen en el vacio, El proceso de
reasentamiento empieza ya en el siglo Xillen las regiones meridionales de Transjor-
de los arameos orientales es mucho mas dificil y pareial que la de los occidentales,
y no Hlega a cumpliese su paso de tribu a estado.
tra variante se localiza en el borde exterior del Crecente Fétsil, a lo largo de
1a cordillera de los Zagros y la mescta armenia, Aqui, a finales del {1 milenio, toda
via no se prodacen movimientos importantes de poblacién, pero las vigis tribus mon-
lanesas empiezan a organizarse, dotindose de formas estatales mis estables. Fste pro:
ceso también es una reaceidn frente a fas agresiones imperialistas de Asiria, Flam
y Babilonia, pero tiene lugar con modalidades tipicas de la primera Padad det 1
‘con formacién de entidades anacionales» de base éinica, que toman el nombre d
tun pueblo 0 regién y basan su solidaridad inverna en los lazos de sangre, lengua y
UBERonlipols listes; mt ~ cust oe a cardia Hote
IS ¥ REESTRUCTURACION
= zonas do asortamiarto do ls ous sraeltas
Ficeita 120,
Fitts
¢ israchtas en Paletina (silos am-xn.
UBERsia LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
religin. Aunque se dispone de menos documentacién referente a las zonas monta.
fosas que a las mescias semiridas, parece que ambos procesos son paralelos y de-
sembocan en la constitucién de estados con base tribal, yen lz superacién de la mar-
ginacién que fabian sufride durante et Bronce “anio,
‘La tercera variante es la organizaciGn politica de los pueblos recién Megados al
‘rea de Oriente Priximo, Su cardcter de al6genos con respecto a la poblacidn autde-
ona subraya las caracteres «nacionales» de la lengua, Ia religion y el origen como
Ldetecminantes de la pertenencia a ia entidad politica, Un caso tipico son los filisteos,
‘que, pese a su pronta organizaeién on estados ciudadanos siguiendo un clare modelo
‘cananeo, siguen estando fuertemente caracterizados como pueblo, y come pueblo
‘oxtranjero, recién legado, que habla otra lengua. Algo parecido debié suceder en
Anatolia con la legada de Tos Trigios. Pero conviene hacer dos observaciones al res:
pesto: la primera es que la documentacién disponible sobre la estructura politica de
los frigios no es inmediatamente posterior a la crisis del siglo Xi, sino que aparece
mucho después. La segunda observacion es que la zona acupada pr los frigios es
mucho mas exiensa y éispersa (coincidiendo, a grandes rasgos, con el centro y no:
roeste de Anatolia), de modo que su relacién con los habitantes anteriores no debio
ser sencilla ni univoca, dando lugar 2 distintas formas y grados de asimilacién. FI
aso es que aunbicisent Anatulia, tas la isis Fina de Ta Balad del Bronce,
cen os estados ciudadanos y surgen entidades politicas «nacionales», def
nombres de pueblos y basadas, presumiblemente, en la pertenencia a un pueblo de-
terminado: frigios,lidios, carios,licios y otros. En el intento de diferenciar lo viejo
de lo nuevo, al menos a escala etnolingiifstica, se suete recurrir al anatisis de los res
10s linglisticos de las poblaciones anatélicas del | milenio, situando a los frigios en
el nuevo nivel Tinglistico, mientras que lcios,lidios y carios estarian en continuidad
més © menos directa con las poblaciones fuvites del II milenio, Pero es probable que
las viejas comunidades y los nuevos erupos atravesaran por procesos de comtacio y
asimilacién que no se pueden recanstruic eas0 por aso.
Vernos, pues, que con la Hegada de la Edad del Hierro el factor gentilicio de claro
origen tribal altera de forma radical el tipo de estado. El estado de la Edad del Bron-
ce era territorial. Todos los habitantes de un territoria controlado por un palacio eran
sus subditos, En el interior del estado territorial se pueden hacer dos distinciones
significativas: entre ciudad palatina, aldeas agricolas circunstantes y, eventualmente,
sg/upos exeriores de pastures, y entre Loy auleatbivy de ta oryauizacion palais y Jos
libres», En cambio, la per al estado no dependia de la lengua, fa religion
nicl origen, Las fronteras entre estados estaban ceterrsinadas por relasiones de fuerza,
de capacidad tributaria, y no por la identidad de las comunidades situadas a un lado
otro de las mismas. Salo se puede hablar de una coneiencia de la identidad nacio
nal en las formaciones mayores (alos egipcios, «los asirios», etc.) pero es una iden
Lifieacibn que no se opone 2 otros pueblos, situsndolos en un plano de igualdad,
sino a todo el mundo exterior, vontraponiendo el pueblo central de los «hombres»
una periferia de intrabumanos
En cambio, el criterio de pertenencia a un estado «nacional» de la Fdad del Hie-
10 es la descendencia de un antepasado comin, o el parentesco con tos miembros
actuales. Es evidente que tanto la descendencia como el parentesco se pueden esta-
blecer artificialmente, pero eso demuestra que el e6digo gentilicio rige las relaciones
politieas. La identidad nacional da més importancia a la comunidad de lengua, rel
UBERCRISIS ¥ REESTRUCTURACION sis
4gidn (ct dios de la tribu se convierte en dios nacional), castumbres, formas de vestit,
‘abs alimentarios, etc, que a la posesién de un territorio (el pueblo puede incluso
cmigrar). Dentro del estado nacional dejan de tener importancia las distinciones de
asentamiento y modo de vida entre ciudadanos, campesinos y pastores, asi como en-
te dependientes del rey y libres, porque los vinculos administrativos y fiscales estan
omentaneamente debilitados. Al estado palatino, administrativo fiscal, resultado
pico de la primera y la segunda urbanizacién, le sucede un estado gentilicio, que
‘ecupera ciertos valores claramente preurbanos, 0 mas exictamente perirbanos. Es
significativo al respecto el caso del ejército y la organizacion militar. El ejército de
'a Edad del Bronce (sobre todo del Bronce Tardio) era de especialistas y obligados
por prestacion, En cambio, el ejército de la primera Edad del Hierro es un «pueblo
en armas que se moviliza por entusiasmo, por decision auténoma de los grupos
_emtlicios reunidos en asamblea, y no por imposicién administrativa. Sus jefes ca-
ismaticos son elegidos y, una vez pasado el peligro, pueden volver a sus anteriores
‘ocupaciones.
UBER24. LOS FENICIOS
1, LAS CIUDADES INDEPENDIENTES
Con el nombre de fenicias se designan los habitantes de la costa sirolibanesa, de
lengua semitica noroccidental, sobre todo a partir de 1200, cuando se extendieron
or toda la cuenca mediterrdnea, llegando a lejanas regiones. Este es el nombre que
les dieron los griegos (Phoinikes), pero localmente se les conacia por cananeos (asi
se llamaban a si mismos), término que no les distinguia de los habitantes del trans-
pals, y también sidonios, por el nombre de una de sus principales ciudades. Lo cual
‘demuestra que no tenian una autodesignacidn especifica y oficial. No tiene nada de
‘exirano, ya que los fenicios nunca estuvieron unidos politicamente, y cada una de sus
sdades era cl centro de un pequette reino autonome. Fenicia es una larga Franja
de terra entre las montaftas y el mar. Fa algunos puntos se extienden planicies coste-
ras, en otros los montes legan hasta el mar y en ottos forman colinas. En la Edad
de! Hierro las montafas estaban casi completamente cubiertas de bosques (Sobre todo
enel Libano, con los famosos cedros y otras conilteras, excelente madera de obra que
se explotaba desde el IH milenio), o por lo menos de matorral, En las Uanuras y coli
nas litorales habia cultivos intensivos: olivares, vias, frutales y huertas, como com
plemento del caltivo basico de cereales. La poblacidn debia ser bastante densa, re-
partida en aldeas y ciadades. Estas ultimas eran eapitales politicas y econdmieas donde
residian las dinastias locales. Las principales eran Arwad, Biblos, Sidén y Tiro. Me-
nos impportancia tenian Siannu y Usnu en el extremo norte, Surura y Arga entre
Arwad y Biblos, Beirut entre Biblos y Sidén, Sarepta entre Sidén y Tiro, y Us y
‘Acco al sur de Tito.
Aunque el comienzo de la historia fenicia y de su individualidad etnocultural
se siniam en torno a 1200, no quiere decir que Hegaran entonces ala regidn (como +e
inventan las tradiciones de la edad cldsica), ni que par entonces se dotaran de una
corganizacion nueva, Los fenicios de la Fad del Hierro eran los descendientes direc-
tos de los que habitaban en la misma zona durante la Edad del Bronce, y en el plano
cultural la continuidad es evidence. Pero mientras en la Edad del Bronce formaban
lun conyunto continuo con las ciudades del interior siropalestino, en 1200 culmina un
proceso de distincién que separa a las fenicios de los otras pucbios del érea (nechiti
las, arameos, israelitas, tlisteos, etc). Fn este proceso son mas bien los demas pue-
bos (tanto los alégenos neohititas y filisteas como los pueblos de origen pastoral
dol interior arameo, israelita y transiordano) los que crean un nuevo clima culvural
¥ nuevas formas de organizacién politica, mientras que los fenicios permanecen como
continuadores directos de la cultura cananea del Bronce Tardio.
UBER$40 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
Los cambios de 1200 se acentaan con la Ilegada de los «pueblos del mar, que
‘acaba cot. el consolidado sistema de los imperios regionales, Las ciudades fenicias
recobran repentinamente una independencia a la que desde hacia tiempo se habian
desacostumbrado. FI principal puerto de mar del extremo norte, Usarit, destruide
pot las «mucnlos del mar», no se convierte en ciudad fenicia, pero las ciudades situa:
ddas entre Arwad y el promontorio del Carmelo, al parecer, no sufren dafios —a dife-
rencia del tramo sur, ccupado por fos Fecién Hegados. Mientras en el interior, mas
‘expuesto a Ja influencia némada, la Hegada del elemento trial introduce cambios
importantes en la estructura del estado (que asume caracteres «nsacionales»), las ciu-
dades costeras, protegidas de la presién tribal por la cordillera del Libano, conser
van Ia estructura de la ciudad-estado, dingida por un palacio real. El signo de los
tiempos se advierte en la presencia de una asamblea (no sabemos fasta qué punto
era «popular») que asisteal rey, y en los ideales de «justicia y honradez», asurnidos
por el res,
Las noticias que tenemos del primer periodo de la historia fenicia(siglos x1-x)
proceden de fuentes muy dispares. La visién més completa nos la proporciona el re-
lato de! egipcio Wen-Amun, que va ala corte del rey Zakar-Ba'al de Biblos para con-
seguir madera de cedro. Por parte egipcia se proclama que el Liban es subdito det
dios Amén (suiecién teol6aica, mas ave politicad, nero el rev de Biblos slo est in
teresado en una relacion comercial pragmacica. Biblos ya no est sometido @ Egipto,
pero sigue siendo el mercado privilegiado del comercio egipcio, come lo habla sido
desde tiempos muy antiguos. Una serie de inscripciones de reyes locales (Ahiram,
Abi-Be'al, EliBa‘al, Shipit-Ba‘al y Yehi-Milk) revelan la nueva imagen de la monar-
guia. Algunas de ellas se encuentran en monumentos faradnicos, lo que confirma
las relaciones con Eginto, Tenemos noticias de las ciudades surenias desde Tiglat-pile-
ser I (¢, 1100), que se ditige a Arwad en busca de madera, El antiguo predominio
de Sidon, del que existen algunos indicios, cesa probablemente hacia el aho 1000 en
beneficio de Tiro. Las noticias de Tiro se remontan al Antiguo Testamento: al rey
Hiram se relaciona primero con David y luego con Salomén, proporciona madera
y mano de obra especializada para la construccion del tempo, ¥ se asocia con el rei-
no de Israel para ejercer el comercio en el mar Rojo. No es un panorama completo,
pero si coherente: una serie de ciudades independientes, muy activas en el ambito
‘comercial y artesanial, mantienen relaciones de igual igual con los estados del inte
ror ¥ con Jos erandes reinos Ieianos de Asiria ¥ Eeioto.
En los primeros siglos del I milenio las noticias histéricas sobre las ciudades feni-
cias tambien escasean, y casi no hay fuentes locales. Para Tiro tenemos extracios
de los anales de la ciudad (recogidos por Flavio Fosefo, cuya fuente es Menandro de
eso), pero sélo zparecen nombres de reyes y poco mes, y ademas no som demasia-
o finbles, ya que coinciden con los datos del Antiguo ‘Testamento, conocides por
el epitomador, pero no con los de los anales asirios, desconocidos para él. En todo
caso, el Antiguo Testamento proporciona mas detalles sobre el emparentamiento en
tre el rey de Tiro, Itto-Ra‘al, y la casa real de Samaria, y sobre la influencia comer
cial, cultural y religiosa de Tiro sobre el reina de Israel. Para las otras ciudades las
noticias proveden sobre todo del lado asirio, y se retieren, precisamente, a las rela
ciones con este pais, y no a los acontecimicntos locales. Por otra parte, el avance
de la expansida asiria entre los siglos 2x y vit se convierte en el principal problema
cn la historia de Ta regidn, La expedicién aislada de Tiglat-pileser 1, y otra simitar
UBERsai
¥
{ 1
Oy) ox
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~* Oo
O4W|Pvy
ed Ovy
IVGys |
coke! Miigitinmaneno
a 3 [ymt. ib Lwéntw. gb)
-Fstatua que ha hecho (sit) El-Ba‘al rey de Bibles, hijo de Yehi-Mik ray de Bitlos.
pata Ba alal de Bolas su sentora, Que Ba alt ce Bibi proiongue los dias de EI-Ba'al
¥ sus ans on bios: (en Una estatua de Osorkon | ¢ (612-874)
Comparar cor fa inseipcén analoga do AD:Ba‘l: vEstatua que AbLBS'al rey oe
Bibles, no de Yeni tik rey do Sikes, ha necro venir dase Egpto, para Bu'lat
de Bos su sonora, Que Ba‘aat de Bibios proiongue los dias de AD: Baal y sus aos
fn Biblos- fan ura estatua de Sheshong lc (935,918)
Figuaa 125, La inscripeién de Pl-Ba'al, rey de Biblos, ¢ 900,
dde Assurnasirpal Il, tienen fines comerciales y se desarrolan en un clima amigable.
Pero la actitud asiria cambia a mediades del siglo 1% con Salmanassar TIT. Para tas
chudades fenicias, la nueva politica expansionista supone pago de tributos, amena-
2as y devastacién. No faltan algunos casos de resistencia armada, como la batalla
ide Qarqar (832), en la que participan las ciudades fenicias del norte (Siannu, Usnu,
Sumura y Arga), directamente amenazadas, Pero, on general, las ciudades fenicias
preficren pagar tributo para evita lov deeastres de la invasion y el rieseo de guerra.
Un siglo después, a mediadas del vitt, la amenaza asiria se hace més concreta
con Tiglat-pileser II, que se inclina por la anexion directa. En 743 toda la costa nor-
te, hasta Biblos excluido, pasa a ser provincia asiria con capital en Sumura. Solo Ar
wad conserva la independencia gracias a su posicidn insular. Por el momento, Biblos
¥ las ciudades mas meridionales siguen pagando tributo. Pero las rivalidades entre
Jas ciudades fenicias, y sobre todo entre Sidén y Tito, facilitan el répido avance de
la expansién asiria. Fn 700 Senaquerib logra echar de Sidon al rey Luli de Tiro, que
también reinaba en Sidén, y coloca en el tron a un rey de su eleccion, En 677 Asar:
hhaddon, con la ayuda de Tito, consigue conguistar Sidén feapcurando a su dime
+2, Abdi Milkutt),y lo convierte en provincia, mientras que con el rey Ba‘al de Tito
Firma un teatado de vasallaje. Pero al eabo de pocos afios (671) Tiro se rebela con
UBER542 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
1 apovo egipcio, y la reaccién asiria se salda con una reducciéa del teritorio de Tiro,
La tierra firme pasa a ser una provincia asiria, con capital en Ushu, y Tio contimia
siendo independiente en una pequeta isla. En la época de Assurbanipal, Tico y Ar-
wad luchan en varias ocasiones contra los asirios, y por lo general la oposiciin de
Tito es fomentada por Egipto. Los reyes de Tito y Arwad se ven abligados, varias
veces, a someterse formalmente, pero conservan su trono y la independencia de sus
ciudades. Al final del imperio asirio (612) Fenicia esta dividida en las provineias de
Sumura, al norte, Sidén, en el centro, y Ushu, en el sur, mientras que las ciudades
de Arad, Bibios y Tito son independientes (aunque tributarias), con territorios muy
reducidos,
‘Cuando el imperio asirio se desmorona, Tira trata de ampliar su espacio politico
y comercial en el intesticio formade entre los egipcios y los babilonios. Pero bien
pronto el predominio babilonio en toda la franja siropalestina se extiende tambien
al litoral fenicio. Tiro seporta un largo asedio, y tiene que capitular (573). De todos
rmodlos, conserva una dinastia propia, que gobierna controlada por un funcionario
babilonio, salvo en un periode durante el cual el rey de Tiro estd exiliado en Babilo-
nia y en la ciudad gobiernan unos «juecesn (situacion parecida a la de Jerusalén),
Es probable que Arwad y Biblos fueran también absorbidas por Ia administracion
provincial babilonia. Luega toda Ia regin cays en manos de los persas, pero enton-
ces también las ciudades fenicias conservaron (como Tito) o restablecieron (como
Sidén y otras ciudades) unas dinastias auténomas locales, aunque sometidas en gran
‘medida al emperador aqueménida —y las inscripciones de estos itimos epigonos
de la autonomia politica fenicia recogen significativamente algunos motivos de los
siglos pasados, en el marco de una sustancial independencia dentro de la organiza-
ida imperial
2. COMERCIO ¥ ARTESANIA
En Fenicia, comparada con otras regiones de Oriente Proximo, las ciudades te-
‘fan una importancia mayor respecto al campo, y las actividades de transformacion
c intercambio respecto a las de produccién primaria. La economia Fenicia se basaba
en Ia elaboracién y comercializacion de productos originarios de otras zonas, mas
ue en los recursos del pequeno terrtorio, Para ello contaba con una posivién vents
4osa, entre el pais interior de Oriente Proximo, con sus antiguos eeniros de cultura
¥ sus grandes mercados (Ekipto, Mesopotamia, Anatolia y Siria) y el Occidente me-
diterranco, con sus recursos mineros y agricolas que todavia estaban por descubrir
y explotar.
Como se recordar, ya antes de 1200 existia cierta actividad de comercio mariti-
‘mo, paralelo al de tierra firme, ejercido por las ciudades costeras —en primer lugar
por Ugarit. ¥ ya entonces ciertos productos artesanales (tejidos tedidos de piirpura,
‘objetos de bronee, tallas de marl) eran caracteristicas de la regién y objeto privile-
giado de exportaci6n. Ast pues, el comercio fenicio se basa en una larga tradicion,
pero las novedades son importantes. La criss de los palasios reales conileva una nueva
Corganizacion del comercio. Por un lado, en las propias ciudades costeras el fin o la
ecadencia de los palacios hace que los comerciantes tengan que ejercer su actividad
sin contar con el apoyo organizativo y financiero que hasta entonees habfan tecibi
UBERsas
Ficuan 126, La Mlotafeniciaen un relieve de Senaquerit, de Ninive
4o. Por otro lado, el fin 0 la decadeneia de otros palacios, que en el pasado eran
la meta de los mercaderes y su lugar de contratacion, obliga a éstos a buscar merea
dos mas desperdigados y menos oficiales. Ademas, la desaparicion dei sistema re-
gional de responsabilidades y protecciones hace que la actividad mercantil sea mas
arrieseada y estimula Ia pirateria, pero también supone una ampliacion de los hori-
zontes del comercio fenicio. En el Bronce Tardio la navegacion sitia se detenia por
cl sur & la altura del delta egipcio, por el ocste en Chipre o Cilicia (0 en todo caso.
ala entrada del Egco). Las flotas egipcia 0 micénica les cortaban el paso. A raiz de
Ja crisis del siglo xu, con un Egipto en apuros y los mivénicos fuera de la escena
politica, las naves fenicias no encuentran obstaculos y pueden dirigirse a metas lj
has, aprovechiando la experiencia que en sialos anteriores habian adauirido la nave-
eacion egipcia en el mar Rojo y la micénica en ol Mediterrineo, +
El citado relato de Wen-Amur nos da una vision de. comercio maritima en el
Mediterraneo oriental a mediados del siglo X11. En el lado egipvio sigue habiendo
tun comercio «administrado», con un agente palatino que parte con una dotacion
para conseguir los materiales que no existen in situ, Pero en e} litoral sicapalestino
chia varias flotas, pertenecientes a casas comerciales privadas, mas o menos
culadas al poder politico local y protegidas por él. La competencia, las represalias
¥ la pirateria estan a la orden del dia (los piratas fenicios son famosos en los poems
de Homero). EI rey de Biblos acta como poder piiblico, y los bosques del Libano
son monopolio real. Pero en sus tratas con el enviado exipcio, el regateo prevalece
sobre los argumentos politicos y teolSgicos de la parte contraria, El panorama que
muestra el relsta de Wen-Amun es interesante porque en sl sparecen elementos nue-
UBERsaa LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
+s, ipices del lima politico y comercial de la Edad del Hierro (la asamblea de la
ciudad, fa casa comercial), pero tambien un considerable grado de continuidad con
los nracedimientos juridicas del Bronce Tardio, amie tratan ce adaptarse a la nueva
situacién. La difieultad de esta adaptacién se advierte en el ambiguo papel del rey
de Bibtos (como juez o arbitro entre Wen-Amun y los zeker), en la ambigwa posicion
juridica del puerto y el Barco (a medio camino entre la extraterritorialidad y la inchi-
si6n en la jurisdiccion local), y en el deteriaro de la negociacion eon respecte al anti-
uo sistema de «intercambio de regalos», mediatizado por los célculos Financieros,
En suma, es un cuadro muy tealista en el que se advierte el despegue del comercio
fenicio, dejando atris el viejo comercio palatino del Bronee Tardio.
EI marco geogrfico del relato de Wen-Amun estd comprendido entze el delta egip-
la costa fenicia y Chipre. Pero es posible que ya en la primera fase (siglos XU-1X)
cl comercia fenicio se aventurase muy lejos, surcando las vicjas rutas egipcias ¥ mi-
cénicas. En el caso de las rutas mas meridionales, antes egipcias, venenios una docu
‘mentacién mas explicita y fiable, pero referente a episodios aislados —dado que las
ciudades Fenicies no tenfan acceso directo al mar Rojo. En las campafias que em-
pronden conjuntamente el rey de Tiro, Hirarn, y el de Jerusalén, Salomén, para lle
gat al ejang pais de Of (Yemen y/o costa sonal), de donde proceden eh oro y el
incienso, Jerusalén aporta la travesia de su reino y el puerto de Esiongaber, en cl gol
fo de ‘Aqaba, Tiro aporta sus barcos y su pericia marinera y comercial. El comercio
tiene un ritmo trienal, en el sentido de que se emplea un verano para et viaje de ids
y el verano siguiente para el de vuelta. Posee un claro cardcter estatal y no hace ese
{as intermedias, yendo directamente a la meta lejana, rica en materias preciadss, donde
Jo mas probable es que los recursos locales estén gestionados por una organizacion
politica embrionaria,
La cronologia y 10s distintos aspectos de estas expediciones comerciales (ocasi.
rales) al Iejano pais de Ofir pueden darnos alguna pista sobre las expediciones co-
‘merciales al también lejano Tarshish, Asi es como se designa el extremo accidente
‘mediterrineo, el sur de Espata (lartessos de los eriegos), también rico en metales
como el esto y ta plata. Las fechas que la tradicion griega atribuye ala fundacién,
de ias colonias fenicias mas antiguas (Gades y Utiea), algo posteriores a la «guerra de
‘Troyam (es decir en ¢ siglo XN, son sin duda demasiado elevadas para tratarse de co-
lonias, una institucién que en aguel tiempo ni siquiera existia. En cambio, som plat
sibles para el inicio de contacios comerciales, que debieron ser similares alos contac
tos con Ofir. Can ritmo trienal, sin escalas intermedias organizadas y evitando los
‘costosos intermediarios, los fenicios legaban a las regiones mineras (Cerdef, sur
{de Espana), donde habia una organizacion politica en estado embrionario con cuyos
{efes locales podian ponerse de acuerdo para cambiar metales {mis preciosos para,
Jos fenicios que para los indigenas) por objctos valiosos come armas, joyas incluso
simples cuentas de pasta de vidrio.
Durante los siglos posteriores, del 1X al vit, 1a presencia fenicia en el Mediterré
neg es mas intensa y deja huellas arquealégicas. Las regiones mds frecucntadas son,
precisamente las mineras: Cerdeha y sur de Espana, por supuesto Chipre (que sigue
siendo la fuente principat de cobre, y esta cerca de 13s ciudades fenicias), y por dit
mo algunas zonas intermedias como liner. y Sieilia, que mas tarde se convertican
en los principales centsos de la colonizacion. A escala comercial, como luego en la
colonizacién, se advierte una competencia con los griegos, doiados de medios técni
UBERFiona 127. Cera
108 FENICIOS
UBER
sas546 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
cos y objetivos similares, que desemboca en una tendencia a repartirse las rutas y
los mercados, Poco a poco, en los paises del Mediterrdneo occidental van aparecien-
do interlocatares locales cada vez mas validos desde el punto de vista organizativo.
Sin duda, el comercio fenicio fue un acicate para la aparicién en Occidente de for-
‘mas més complejas de agregacién politica, acompaftadas de un progreso tecnolégi-
‘co y uibano. Algunas zonas (sobre todo Firuria) compiten con griegos y fenicios en
Jas actividades comerciales (y en la pirateria), asi como en las artesanies, sobre (odo
en la metalurgia,
Dentro de este marco, la presencia fenicia se senata sobre todo por las exporta-
ciones de productos artesanales caracteristicos. Entre los productos mas preciados
cabe citar los objetos de bronce (piatos 0 piteras con finas decoraciones, cripodes
y-calderos, armas), las tallas de marfil (peines, mangos, recipientes pequeitos, guar-
niciones), las telas bordadas y tedidas (que no han Ilegado hesta nosotros) y los ob-
jetos de vidrio (frascos pequefos y, sobre todo, una coleccién importante de cuentas
Ge pasta de vidrio, pequehas joyas, escarabens al estilo egipcio, etc). La difusiom de
‘estos productos artesanales fenicios da lugar a la moda «orientalizante» que se &:
tiende por todo el Mediterraneo, inclayendo a Grecia, Las pateras metalicas decor
as, las tallas de marfily algunas telas bordadas son eficaces vectores de wn patri
univ Figuiativo co sl quc hérwes, animales Fantastico, cicmentos del paisaie y
_motivos varios forman escenas que originariamente poscen referencias mitol6gicas
concretas, ¥ luego evolucionan hacia el decorativismo o el simbolismo secundario,
En fos talleres fenicios este patsimonio iconogrifico acoge generosamente los moti-
vos exipcios, aftadiéndolos a tos siropalestinos. Luego aparecen influencias asirias
¥ urarteas. Cuando este patrimonio es asumido en los talleres chipriatas, anatdlicos
‘ceidentales y egeos, cada ves resulta mas dificil distinguir entre tantas aportaciones
einfluencias, ditectas o indirectas. En el caso de algunos tipos mas sencillos de obje
tos (esearabeos egiptizantes y, en general, elementos de joveria) también es dificil de-
terminar el lugar de fabricacién. En este mundo warientatizante», los fenicios son
los protagonistas, pero no los Gnicos actores, dentro de una complicada red de rela
ciones y competencia con Tos griegos y las eulturas locales.
Estos productos «orientalizantes» se difundieron en el Mediterrineo, gracias al
comercio, y también en Oriente, concretamence en Asitia, Aqui se han encontrado
pateras decoradas de fos siglos Witt y Vit, similares a las de Chipre, Grecia e Italia
“Taunbigu se ia eavontrady tallas de marfil, que vomstituyen la decumemacion 11a
conspicua de esta produecién arresanal fenicia, y los textos hablan de telas bordadas
6 tefidas, calderos y tripodes de bronee, armas y joxas, que siguieron ia misma di-
rsccidn, Sobre los modos de difusion parece que hay una clara diferencia: los contee
10s palatinos de los hallazgos, y Ia documentacién cextual referente al pago de tribu
tos, muestran que la difusién de los producios fericios hacia el este se realiz6 sobre
todo en el marco de Te presion imperial asiria y de su correspondiente drenaje cconé:
rico, Dentro del mismo marco, hubo artesanes de Tito y Sidén que trabajaron en
Nimrud para construir y decorar la nueva capital de Assarnasirpal 11. Pero hay que
sefialar que el vector tributario puede estar sobrevalorado por las fuentes, en las
{que apenas hay testimonies de actividades privadas. La propia demanda imperial
de estos productos presupone que en Asiria son coneidas y apreciados. Por lo tar
to, es probable que fos ejemplos tributarios sean la parte visible de una actividad
comercial cuya parte sumergida es privada, Pero también hay que tener en cuenta
UBERLos FENICIOS 347
Ficus 128, Artesaniafenisia, Ariba, patera de bronce repjad, halla en Preneste. Aba-
10, concha incisa, hallads en Sippar
que el comercio adapta sus formas alas caracteristicas de los destinatarios, de modo
ue ademis de un comersio geaeralmente libre (aunque na siempre), practicade en
el Mediterraneo, pudo haber otro oficial y «administrado» cuando el destinatario
era un reino oriental de fuerte centsalismo palatino.
El profeta Ezequiel nos da una visién orgiinica del comercio de Tito durante los
anos finales del siglo YI. El pasaje arroja luz tanto scbre los horizontes del comer:
cio, como sobre sus modalidades. En cuanto a los horizontes, se disttfguen cuatro
franjas coneéntricas en relacién con las materias importadas por Thro: la mas in
rior (Jud, Israel y Damasco) suministra productos azricolas (cercaies, vino, ace
Y miel); una zona intermedia (alto Eufrates, Arabia septentiional) proporsiona ani
‘males (caballos, cabras, ovejas, mulas) y lana; la tercera zona (Grecia, Anatolia, Alta
Mesopotamia y Asiria, Edom y Arabia) suministra productos artesanales (ities de
bronce, tejidos, guarniciones, objetos de hierro) y también esclavos; por iltsmo, la
UBER548 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
w
FRANJA! PRODUCTOS AGRICOLAS
Juco sao. igo, mel, aco, resina
Banasee vine
FRANJAI|_ PRODUCTOS GANAEROS
‘Bamaseo? lana
‘arab y Goa” cabs y owas
‘er Togarma: canalos y malas i
| FRARUAII PRODUCTOS ARTESANALES (y ESCLAVOS) {
i "Yanai, Tubal Meshele esclavas, ities de Bronce
Dadar i: slas ue mortar
dom teas aurpuradas y bordaias
Eden Havran Assur todos, cordaies
FRENJAIY PRODUCTOS EXOTICOS, METALES
“Tarstish plata lero, estan, soma,
Sheta y Rama’ aromas, 06, pecres preciosss |
"Declan yas rumeresas las mart soane
1 “bios |
Faouna 129, La sed comercial de Tiso segin Ezegail 27, 122
UBERLos FENICIOs 549
franja exterior (Tarshish, en el extremo occidente, y el sur de Arabia, en el extremo
puesto} proporciona metales (plata, estafio y oro) y productos exsticos (especias,
piedras preciosas, ébano y marfil)
Fl punto de vista del texto es genuino de Tiro (que aparece como contro del mun-
do), pero tal vez deformado por la fuente israeita que lo ha transmitido, Lo cierto
es que la balanza general del comercio de Tito se inclina claramente a favor del co.
mercio terestre, contradiciendo nuestra eonviecién, a su vez deformada por el pun:
1 de vista parcial de las fuentes ckisicas. La prayeccion mediterranea de Tiro apare
ce como algo secundario con respecto ala red comercial principal, gue va de Anatolia,
4 Arabia. Los imperios mesopotémicos y Egipto son los grandes ausentes, pero esto
depend, en parte, de a situavién historica en el momento en que fue escrito el texto
{renacimiento de Tico tras la caida del imperio asirio y la consolidacién del babilo-
rio), ¥ en parte dela ideologla, que destaca las importaciones de materiales y silen
las exportaciones (seuin el antiguo modelo del pafs central que consigue obtener
productos de todo el mundo). Pero al margen de las deformaciones ideotdgicas, la
crminologia técnica del pasaje reintroduce la importancia de la base financiera y
de Ios productos manufacturados que exporta Tito, y alude a procedimientos de aco:
mezcio tacit» que también describe Herédoto al hablar, precisamente, de los merca-
deres Feticios
En las ciudades fenicias sometidas a Iss presioncs de los imperios del imterion,
la produceidn artesanal de calidad y la ditusién de productos exéticos y materias
printas llegaron a su apogeo. Aungue gran parte de su actividad iba dirigida a los
‘mersados orientales, e! comercio maritime que hizo famoxos alos fenicios sirvi6 para
abuir las costas mediterraneas a procesos interactivos mis rapidas y complejas. De
este modo las ciudades fenicias ejercieron plenamente su funcién de fachada de las
civilizaciones préximo-orientales hacia el mundo eccidenta
3. LA EXPANSION COLONIAL
(Cuando Senaquerit expuls6 de Sidén a Luli, rey de Tito (700), éste huy6 a Chi-
pre, donde por un epigrafe de la época sabemos que la ciudad de Kition era una co:
lonia fenicia, con un gobernador (skn) dependiente del rey de Tiro, El de Chiipre era
lun caso aparte. La isla, tan préaima a la costa fericia que se podia ver desde los
Imontes del hana, ya en of Rronce Tardia haba mantenida ectsechas lac
Ugarit, por ejemplo, que mantenia alli un micleo de representantes y a su ¥o2 acogia
SU puerto a un nicleo de mercaderes chipriota-misénicos. Con el inicio de la Edad
del Hierro, la presencia fenicia en Chipre se intensifica, como atestiguan cerdmicas
© inseripciones, al principio repartidas por las costas, pero luego concentradlas sobre
todo en el sureste, alrededor de la ciudad de Kition, mientras en otros lugares apare
cen colonias griegas y en el interior se forman estaclos indigenas. La unidad de la
isla (a Alashiya del Bronce Tardio) se fragmenta en cindades-estado de distintos ori-
tenes y lenguas, entre los que se cuenta el elemento fenicio, adecuadamente organizado,
CChipre es la unica tierra «colonizada» realmente por los fenicios, con asentamien
tos fijos y consistentes, y2 en los siglos X y 1X, stieniras en el resto del Mediterraneo
actuaban como mercaderes sin bases de apovo consistentes ¥ sin provocar ningiin
flujo migratorio. La situacion cambia en el siglo vit. En varias zonas del Medite-
UBER550 LA PRIMERA EDAD DEL HIERRO
po
| DOCUMPNTO: TRATADO ENTRE ASARHADDON, REY DE AST
¥ Rat, EW THe EAFERAE 8 y
[ columna, séle se conserva parcialmente el encabezamiento:
“tratado que Asarhaddon rey de Asiria, primogénito de Senaquerib rey
de Asiria con Ba‘al rey de Tito ... primogénito de ... ha conctuido.»
TE colurmna: completamente ilegible
TH columna: § 1 ilepible,
$2 «... el gobernador que he puesto sobre ti... los antcianas de tu pais
‘en conseja .. cl gobernador junto con ella... fa palabra de si haca no esc
ccharas sin cl gobernador; los mensajes que yo te mande, no debes abririos
‘en ausencia del gobernador; sel gobernador no estuviera presente, le espe:
ards para abrir pero no...»
| § 3 «Si una nave de Ba‘al 0 de la geme de Tiro que se encueatra en el
'
|
t
|
|
pais de fos filisteos o bien a lo largo de cualquier (otro) confin de Asiria em-
Darranca: todo cuanty se eneuentia en la nave pert
de Asiria, pero ro se ensafiard con la gente que se et
su nombre...
§ 4 «Estos son fos puertos y las rutas que Asarhaddon rey de Asiria ha
eoncedido a Ba‘al su siervo: en Aveo y Dor, en el distrito de os filistens, por
doquier: en las ciudades fronterizas de Asiria a orillas del mar, por doquier;
von la ciudad de Biblos en el Libano, las ciudades que estan en la montana,
por doquier. (En) todas estas ciudades de Asarhaddon rey de Asiria, Ba‘al
Y sus siervas los tirios, la gente de Asarhaddon rey de Asiria ... podrin con:
cuctic (2), En et interior de sus naves y en cualquier ciudad de Asarhacdon
rey de Asiria adonde se ditijan, sus ciudades, sus aldeas, sus puerros, que
en el tersitorio .. en vada una de sus zoras de frontera, como en tiempos
anteriores .. sean recibidos amigablemente. Un grupo cualquiera de taba.
jo ~. 8 sus naves no se haré dan, En el pais .. en su territoria, en sus al-
eas ... como anteriormente el pais de Sidén ..»
IY colummna: thene las invocaciones @ fa divinidad, tanto asirias como fe-
nicias (Ba‘al Shamim, Ba‘al Malage, Ba‘al Saf,
je @ Asarhiddon tey
rréneo empiezan a aparecer «eolonias» fenicias, enya «fecha de fundacién» nos ha
Hegado en algunos casos a través de la ttadicion gricea, mientras que la documenta-
ida arqueolégica (alli donde ha salido a la luz) revela la pres
iia de cantidades
importantes de materiales fenicios, seal det establecimiento fio de grupos proce-
ddentes de Fentcia. El fenémeno Ue la colonizacién fenicia es paralelo, por su crono
lowra y sus formas, al dela colonizacion eri
, que también sigue a una fase preco:
lomial de comercio y navexacidn. Los eolonos Fenicios se habrian adetantado a los
etiegos en algunas zonas, yal revés, pero en lineas generales se trata de dos fendi
en gran parte de la enenca central y occidental del Mediterri
UBER
nos rivales, cuyo resultado es un verdadero reparto de Iss castas y zonas de influen-Los FENICIOS 351
std claro que se tata de una queva manera de estar comercialmente presentes
‘en el Mediterrineo, Al igual que seria anacrénico retrasar la colonizacién hasta una
‘poca en la que el trafico se realizaba con procedimientos més relajados, hay que
decir que a partir de cierto momento result6 imposible proseeuir con el antiguo co:
‘mercio sin adaptarlo a una situacién nueva. A grandes rasgos, las eausas del cambio
tay que buscarlas en la situacion en ls tierras de origen de los colons, en la situa-
cidn en la tierra de destino, ¥ en los recursos con las que se comercia, En las tierras
lertineo occidental, durante los primeros siglos del I milenio, la estructura-
‘ign politica de los pueblos indigenas y su crecimiento organirativo en la produccién
y el intercambio dan un paso adelante. Si los mercaderes fenicios de los siglos x1 a
|x podian operar en régimen de monopolio de tos medios técnicos (desde los barcos
hasta los conocimientos mercolégicos) y de clara separacién en la valoracién com-
parativa de las mercancias, en el siglo vit los reinos indigenas en ascenso son inter:
Tocutores mucho més consistentes, Con ellos no basta la simple arribada estacional
de naves aisladas, se requiere una capacidad de presion e intervencidn directa en los
terrenos econémico, politico y, en altima instancia, militar. En cuanto a los recursos
aque los pucblos orientales consideran interesantes, la aparici6n de colonias sefala
cl paso de un estadio en el que se demandan sobre todo metales (ademas de otras
‘mercancias similares er precio y faclidad de transporte) a otro en el que se aprecian
Jos recursos productivos agropastorales y la disponibilidad in situ de recursos de te
ra y mano de obra, ambos abundantes y alsponibies, a diferencia de la saturacion
ccaracteristca de Ia franja costera fenicia
Por ultimo, en el pais de origen debié haber alin motivo que indujera a los co-
lonos a dejar sus terras y lanzarse a unas empresas prometedoras, pero arriesgadas
Sobre las eausas internas conovemos mejor el caso de Grecia, donde el fluje colonial
cesta relacionado con las luchas politicas internas y el ascenso de nuevas clases socia.
les que no encuentran un lugar adecuado en la saturada metr6poli. Alguaas tradi-
ciones, como la de ia fundacién de Cartago (por refugiados politicos, a raiz de las
luchas civiles en Tito), se conservan en el Ambito griego (y luego en el romano), ¥
probablemente leen el fendmeno de la colonizacién fenicia sobre las pautas obliga:
ddas de la gricga, Por lo poco que sabemos de las relaciones entre Tiro y Cartago
(a «ciudad nueva» grt-AdSe fundada en Tine), la colonia no ¢s una entidad politica
independiente de la metr6poli sino una dependencia: Cartago, varios siglos después,
todavia paga un triduto a Tito, de modo que esta gravada igual que las pequetias
ciudades y aldeas del reino, Tampoco posee un rey (como las ciudades auténomas
fonicias), kino unos jueces (pln, suferes en latin), precisamente como los centros
subordinados, y como tendra Tiro durante los pocos aos en que su rey egitimo per-
‘manecerd cautivo en Babilonia. Esta relacion de dependencia originaria (la lejania
hara que les colonias acaben siendo independientes de hecho) implica una funda-
cion oficial, y no por grupos disidentes, deseosos de hacer negocios por su cuenta
{La otra explicacion que ban aventurado los investigadores modernos es la preston.
imperial asiria. Pero es un paca tardia en relacién con el primer impulso colonial,
pues en Fenivia (y concretamente en Tiro) hasta Asarhaddon no se pudo notar una
presidn fuerte en el terteno demografico y politico. Por lo demas, las relaciones entre
las ciudades fenicias los imperios mesopotdmicos se mantienen a un nivel que deja
«salvo jas autonomias ¢ iniciativas econdmicas locales. Los imperios se cuidan mu-
cho de romper los mecanismos que les proporcionan beneficios y no funcionarian
UBER552
igual con una gestién directa, Puede que alpiin grupo de profugos bajo presién im:
perial (como los griegos de Asia a raiz de la conquista persa) se divigiera 2 zonas
ya colonizadas desde hacia tiempo. Pero, en conjunto, no parece que las presiones
internas (eariewnnnamicas) y exlernae Gmperiale) eepliqnen per sf sola el maviments
colonial fenicio, que debié ser una adaptacidn a las nuevas formas de presencia y
cexploracién de la cuenea mediterranea.
Enire los fenicios y los griegos se Tleg6 a un reparto de hecho bastante preciso.
Las colonias fenicias esaltaron» todo el Mediterraneo central, Lanto por el norte (Ege0
y Jénico) como por el litoral afticano (Cirenaica y Libia) —senal inequivoca de que
rho habia ninguna necesidad técnica de escalonar las colonias a distancia de una jor-
nada de navegacion, como afirman a menudo los estudiosos moderns. Las colo-
nas fenicias se concentraron en el oeste de Sicilia (Motya, Panormo y Solus), en las
isla de Malta y Pantelleria, en Tinez (Cartago, Utica), luego en Cerdena (Nora, ‘Tha-
ros y otras), las Baleares y cl sur de Espathia (Gales y otras), Era un sistema bastante
‘compacto, que abarcaba los archipielagos centrates ¥ los salientes continentales (sin
adentrarse en los golfos), con zonas mineras (Cerdefta y Espafia), zonas de pobla
‘miento y puntos de apoyo estratéyicos para el conttol de las rutas maritima,
Con la répida separacién entre las primeras colonias y fa metr6poli, una de ellas,
Cartage, damind sabes las demas, enavirliéndase a si ver en metripali de nn pate.
rior flujo colonial, sobre todo en la costa africana, hacia el este (Iripolitania) y el
‘oeste (Argelia y Marruecos), y ampliando antiguas zonas fenicias (Espafa y Cerde:
fa). La historia de las colonias, y en primer lugar la de Cartago, no se ineluye en
este volumen, ya que sobrepasa sus limites peogeaficos, cronolégicos y de contexto
teorico y cukural. El desarrollo del imperio cartaginés y su enfrentamiento con Roma
son hechos bien conocidos. Aqui conviene recordar que los fenicios, desde sus pues-
tos avanzados coloniales, prosiguieron su exploracivu de tierras cada ver mas Leja
nas, en busce de rutas y Fecursos nuevos. Si os fenicios de la metrépoli pralongaron
[a Vieja rata del mar Rojo hasta lograr la circunnavegacién de Africa (c. 600), por
‘encarpo del faradn egipeio Necao, los cartagineses prolongaron las rutas mediterrd-
reas mis allé de las columnes de Hercules, legando por el norte hasta Inglaterra
(Himitedn, c. 450) y por el sur hasta el golfo de Guinea (Hannén, c. 425)
4. Las eunenas ¥ tos iMpueioS
Sise examina un mapa del imperio asitio en su expansién méxima, no deja de
sorprender que los tres minisculos teritorios de Arwad (una islita), Biblos (con un
pequerio transpais) y Tio (otra isla) permanecieran autonomos. Parece claro que a
tun imperio de tierra adentro le costaba bastante expugnar las ciudades portuarias
y someter los estados maritimos — baste pensar en las dificultades con que tropez6
el impetio persa frente a las ciudades griegas. Pero es probable que el imperio asi
rio no se empleara a fondo contra las ciudades fenicias autOnomas, pues de lo con:
trario lo habria logrado. Se dio por satisfecho con una forma de sumisidn reflejada
en ef tratado entre Asarhaddon y Ba‘al, ey de Tio. Obsérvese que en los siglos vit!
y VIL los asirios ecurren al tratado s61o con entidades exteriores al imperio, Al caso
{de Tivo se suman los tratados con estados tribales y dificiles de controlar, como el de
Qedar (tribu norardbiga) y el de los medos,
UBERLos FENICIOs 553
Fn el tratado con Tiro se reconoce su autonomia, y 1as divinidades fenicias ga
ractizan el juramento junto a las asirias. El documento regula el comercio de Tico:
si puede utilizar puertos dominados por Asiria, y cuales; si puede atravesar por esta.
dos exteriares, y por cules; qué procedimientas estin legitimados en las relaciones
‘Asicia-Tirn, Hay tina evidente intencian asiria de contralar la politica de Tiro (un
funcionario asirio asiste al rey local) y sacar provecho de su comercio, tratando de
‘excluirlo de Filistea y Egipto para dirigirlo hacia territorio asirio, El control de los
tos de la actividad comercial fenicia era mas interesante que el control del minds
culo territocio, y una anexidn directa —con la destruccién que inevitablemente im
plicaria— podia romper un mecanismo que se supo aprovechar. Vemos, pues, que
Jos asirios tuvieron la tipica actitud de los imperios hacia los puertos comerciales,
de permicirlescierta autonomia siempre que la actividad comercial redundara en be-
cficio del imperio, proporcionandole productos y beneficios de otro modo inacce-
siles.
Algunas cartas neoasirias muestran cémo se aplicaban estas directrices, y los con-
Ilictos que dicha aplicacién provocaba (sin los cuales no existirian las cartas en cues-
sin). En general, Asiria podia obtener de Fenicia habiles artesanos para la decora.
cidn de las capitales nuevas, expertos marineros que eran ulilizaos también en el
zolfo Pérsico (contra Elam), mercaderes que Mevaban productos occidentales a Asi
1a, y erpresarios financieros capaces dle abastecer Asiria de productos alimenta:
Fos. De modo que el imperio toler las autonomias residuales y vio con buenos 030s
la penetsaciOn de las actividades finanieras y mercantiles fenickas en el mismo cora
én de sa territorio.
F1 imperio babilonio heted6 la misma politica, hasta el punto de que (como ya
se ha dicho), pese a haber obtenido 1a capitulacion de Tiro, Nabucodonosor mantw
vo en funciones la dinastia local. La importancia del comercio fenicio para el impe-
rio neovabilonio esta documentada por algunos textos sobre la importacion de me-
tales occidentales, y casi simbolizada por el hecho de que en el organigrara general
del imperio el cargo de jefe de los mercaderes estaba ocupado por un personaie de
nombre claramente fenicio: Khanunt,
Cuando el imperio petsa sucedié al babilonio, los monarcas aqueménidas no s6lo
‘mantuvieron esta actitud, sino que ademas potenciaron las ciudades fenicias, al tiempo
ue reintroducian elementos de autonomia local. Sidén volvid a tener dinastia pro-
pia, suméndose a Tiro, Biblos y Arwad. Es mas, Sidén (incluido éesde hacia tiempo
‘en la admninistracién irsperial) pasé a ser la capital de Fenicia y sede prisilegiada del
representante imperial. E] impulco dado por los aqueménidas « las ciudades fenicias
secentré en algunas de ellas,elegidas como polos de desarrollo. En Chipre se poten-
‘id Kition, euyos monareas recibieron otras ciudades y se aduefiaron de toda la parte
Fenicia de la isla. En tierra firme los agraciados fueron Tiro y Sidén, que recibieron
varias localidades de la costa siria y palestina, asi como Arwad y Biblos. Las cons-
‘rucciones de la snoca aqueménida, que han sacado a la luz las excevaciones en Si:
don, Biblos y Arwad, atestiguan el lorecimiento de la actividad urbanistica, en par-
{te ettocada a la actividad comercial (obras de fortifieacién, ordenacién de los puertos)
¥ en parte de carter ceremonial (santuarios de ‘Amrit en Arwad, y Bustan esh-She}j
‘sn Sidén). Mientras e} resto de la franja siropalestina empezaba a levantar cabera
tras la grave crisis de los sigos vit y Vt, las efudades costeras pasaron par un perioda
Ge esplendor muy notable, a juzgar por los restos monumentales y urbanisticos. El
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mperio aqueménida contaba con la flota fenicia para sus necesidades bélicas (gue
ras contra las ciudades griegas, dificil control de Chipre ¥ Egipto) y comerciales,
Hemos sobrepasado los limites cronologicos habituales, porque era necesario se-
‘talar que la politica imperial inaugurada por los asirios (uvo continuidad con el im-
perio persa. Bajo distintas formas, seein las Epocas, Jas ciudades del litoral fenicio
siempre desempettan el mismo papel de «punto nodal entre los imperios asiiticos
‘que tienen a su espalda (y que las controlan politicamente) y el mundo mediterranea
situado mais allé de sus rutas maritimas. En cada periodo esta funcién presenta for
mas nuevas, y siempre apropiadas: de la navegacién de mercaderes aislados a la fun-
dacidn de colonias, de la importacion de metales a la intermediacidn financiers, etc.
Para desempefiar mejor esta funcién, las ciudades fenicias conservan su autonomia
y actividades, introducen o adoptan ruevos instrumentos (como la moneda), ¥ al-
‘canzan en el Mediterraneo una fama y una caracterizaciGn de mercaderes (y a veces
de piratas). Esto da lugar a un estereotipo que oscila entre los extremos de la admira
ci6n por su tecnologia y la difamacién ofensiva
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