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Seperiza 464

La medida cautelar de internación provisional se contempla en el Código Procesal Penal para imputados en situación de enajenación mental. El estudio analiza causas del Juzgado de Garantía de Viña del Mar entre 2008-2013 donde se decretó la medida de internación provisional. El estudio pretende plantear la necesidad de esgrimir un principio de proporcionalidad entre la internación y los hechos imputados al enajenado.
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La medida cautelar de internación provisional se contempla en el Código Procesal Penal para imputados en situación de enajenación mental. El estudio analiza causas del Juzgado de Garantía de Viña del Mar entre 2008-2013 donde se decretó la medida de internación provisional. El estudio pretende plantear la necesidad de esgrimir un principio de proporcionalidad entre la internación y los hechos imputados al enajenado.
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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE

IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN


MENTAL EN EL MARCO DEL PROCESO PENAL
Análisis de causas del
Juzgado de Garantía (2008-2013)

Por Iván Seperiza Wittwer

EL AUTOR

Abogado, Universidad Valparaíso, Magíster en Criminología y Justicia Penal, De-


fensor Público en la Defensoría Penal Correo electrónico: ivoignacio@[Link]

SUMARIO

Introducción
1. Aproximación al estado del enajenado mental en el marco del proceso penal
1.1 Inimputabilidad por causa de enajenación mental e intervención del de-
recho penal
1.2 Internación provisional y proporcionalidad cautelar
2. Análisis de causas ingresadas con internación provisional: Juzgado de Garantía
de Viña del Mar entre los años 2008-2013
Conclusiones

RESUMEN

La medida cautelar de internación provisional se contempla en el artículo 464 del


Código Procesal Penal dentro del procedimiento especial para la aplicación exclusiva
de medidas de seguridad. La razón fundamental de este estudio tiene por objeto
dar cuenta de las inconsistencias sistemáticas que se observan entre la aplicación
práctica de la medida de internación provisional y las exigencias normativas que

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el Código viene a regular para el respeto de las garantías fundamentales del impu-
tado enajenado mental. Ante la evidencia de la causas del Juzgado de Garantía de
Viña del Mar entre los años 2008 y 2013 en que se decretó la medida en análisis,
se pretende plantear la necesidad de esgrimir la fundamentación de un principio
de proporcionalidad entre la internación del enajenado y los hechos típicos y
antijurídicos que se le imputan, sugiriendo desde los resultados empíricos de la
muestra en referencia la idea de pena mínima probable, que limita la aplicación y
duración de la medida de seguridad del enajenado mental en el artículo 481 del
código del ramo, debe también servir de parámetro y referencia en la procedencia
de la medida cautelar de internación provisional.

PALABRAS CLAVE

enajenación mental – internación provisional – proporcionalidad

FECHA DE RECEPCIÓN: 6 de abril, 2016


FECHA DE ACEPTACIÓN: 9 de mayo, 2016

174 | ISSN 0718-9869 impreso / ISSN 0719-1413 en línea


THE PROVISIONAL INTERNMENT OF ACCUSED
IN SITUATION OF MENTAL DERANGEMENT
IN CRIMINAL PROCEEDINGS
Analysis of Causes of the Court Guarantee
(2008-2013)

By Iván Seperiza Wittwer

THE AUTHOR

Lawyer, Valparaiso University, MA in Criminology and Criminal Justice, public


criminal defense in the Public Defender. E-mail: ivoignacio@[Link]

SUMMARY

Introduction
1. Approach the state of mental illness for the criminal proceedings
1.1 criminal responsibility by reason of mental derangement and interven-
tion of criminal law
1.2 Provisional Internment and precautionary proportionality
2. Analysis of cases filed with provisional admission.
Conclusions

ABSTRACT

The provisional injunction admission referred to in Article 464 of the Criminal


Procedure Code in the special procedure for the exclusive application of security
measures. The rationale for this study is intended to account for the systematic
inconsistencies observed among the practical application of the measure of provi-
sional admission and regulatory requirements that the Code is to regulate for the
respect of the fundamental guarantees of mental illness for the accused. Given the

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evidence of the causes of the Court of Guarantee of Vina del Mar between 2008
and 2013 in which the measure was enacted in analysis, it is to raise the need to
brandish the basis of a principle of proportionality between the internment of
alienated and typical and unlawful acts against him, suggesting from the empirical
results of the sample in reference to the idea of p
​​ robable minimum sentence, which
limits the application and duration of the security measure of mental illness for in
Article 481 of the branch code must also serve as a reference parameter and the
source of the precautionary measure of provisional admission.

KEYWORDS

insanity - provisional admission - proportionality

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IVÁN SEPERIZA

INTRODUCCIÓN

Respecto de las personas imputadas de un hecho típico y antijurídico que contem-


plan penas de crimen o simple delito según el Código Penal y que se encuentren
en situación de enajenación mental, inimputables frente al derecho penal, no
existe en estricto rigor legislación especial como tampoco justicia especializada. La
situación procesal de estos imputados se trata en un capítulo especial del Código
Procesal Penal, que establece el principio de la garantía al juicio previo, donde se
debe determinar si existió el hecho punible y si en él tuvo participación el imputado
enajenado mental, y a la vez, determinar en concreto la peligrosidad del sujeto,
con el fin de estimar procedente una medida de seguridad a su respecto.

En la legislación procesal penal chilena, con respecto al enajenado mental mien-


tras dura el proceso, el Código contempla la posibilidad de decretar judicialmente
la internación provisional del enajenado en un recinto asistencial, privación de
libertad análoga a la prisión preventiva del sujeto imputable, en caso de que se
cumplan los requisitos que el mismo Código contempla, vinculados por una parte a
las presunciones fundadas de la existencia del delito y participación del enajenado,
y por la otra, a su peligrosidad para sí o para terceros.

El objetivo de este estudio es contextualizar la práctica de un tribunal determinado


(el Juzgado de Garantía de la ciudad de Viña del Mar, en la Región de Valparaíso,
Chile) limitado a un periodo de tiempo (entre los años 2008 y 2013, ambos inclusi-
ve) con el objeto de contrastar los datos obtenidos con los criterios utilizados para
determinar el tratamiento que el tribunal en cuestión ha dispensado al momento
de pronunciarse respecto de la solicitud de internación provisional, analizando
en especial los criterios de proporcionalidad que ha tenido a la vista para acoger o
desechar su aplicación, según los requisitos exigidos por la ley en el procedimiento
especial que el Código contempla.

La importancia de este estudio estriba en la escasa o casi inexistente bibliografía en


Chile dedicada en especial al tema de los enajenados mentales en el proceso penal,
salvo algunas excepciones que se remiten a estructurar el estudio de la materia, en
especial del sentido de las medidas de seguridad, no existiendo algún análisis que
tenga en vista de forma concreta cómo la medida cautelar de internación provisio-
nal del imputado pueda verse reflejada en datos empíricos que pueda demostrar
en alguna medida el cumplimiento de las exigencias legales en su aplicación y, a

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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

la vez, obtener de esas apreciaciones una conclusión general sobre el estado de la


cuestión en la justicia penal.

1. APROXIMACIÓN AL ESTADO DEL ENAJENADO MENTAL


EN EL MARCO DEL PROCESO PENAL

1.1 Inimputabilidad por causa de enajenación mental e intervención


del derecho penal

La posibilidad de comprender el contenido de las normas vigentes como acto co-


municativo del Estado hacia el ciudadano,1 supone un requisito de validez para
la eventual aplicación de un castigo en el caso de infracción2. La ausencia de la
capacidad de entendimiento de la norma en el sujeto concreto, genera el proble-
ma de resolver la efectiva capacidad de motivación frente al mandato normativo
quebrantado3, si se entiende que la mera ficción de conocimiento de la ley solo
debe ser concebida como elemento de certeza jurídica para la validez abstracta
del derecho vigente.

En el derecho penal, el contenido de prohibición que las normas imponen al


destinatario —a propósito de la construcción del delito en elementos objetivos y
subjetivos— demanda la posibilidad de que el mensaje de acción u omisión pueda

1
Esta posición la sustenta Kindhäuser, en cuanto la posibilidad de ser depositario del
mandato normativo del Estado se encuentra en formar parte del proceso de creación
de la norma como ciudadano partícipe de la sociedad democrática. Ver por todos
Kindhäuser, U. (2009). Culpabilidad jurídico-penal en el Estado democrático de derecho.
En Kindhäuser, U. & Mañalich, J. P. Pena y culpabilidad en Estado democrático de derecho
(pp. 211-229). Lima: Ara Editores. Así también lo apunta el Centro de Estudios de la
Justicia (Nº 4, 2008). El tratamiento del inimputable enajenado mental en el proceso
penal chileno. En Informes en derecho, Defensoría Penal Pública (p. 3, nota 4).
2
Véase en este punto: Silva Sánchez, J. M. (2010). Aproximación al derecho penal
contemporáneo. Buenos Aires: Editorial B de F (pp. 291 y ss.) En el contexto de límites
democráticos al ius puniendi: Mir Puig, Santiago (2003) Introducción a las bases del
derecho penal. Buenos Aires: Editorial B de F (pp. 108 y ss.) Desde la perspectiva
de motivación general e individual de la norma penal: Muñoz Conde, F. (2001).
Introducción al derecho penal Buenos Aires: Editorial B de F (pp. 96 y ss.)
3
Al respecto, distinguiendo entre capacidad de acción y de motivación del destinatario
de la norma, véase: Kindhäuser, U. (2007). Crítica a la teoría de la imputación objetiva y
función del tipo subjetivo. Tres estudios. Lima: Grijley (pp. 96 y ss.)

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IVÁN SEPERIZA

ser evaluado en la voluntad del sujeto, y con ello decidirse con libertad de acción
conforme a la norma de comportamiento.

El criterio de culpabilidad o juicio de reproche es válido y comprensible, si el ciu-


dadano puede encontrarse en el estado de su personalidad que le permita acceder
al contenido de la norma que sanciona la comisión de un delito determinado. En
este sentido, aquel que se encuentre afectado por un déficit en su capacidad de
conocimiento, lo estará también respecto de su capacidad de motivación respecto
de la norma que se le pretenda imputar como contravenida. Señala Kindhäuser
(2007) “a la capacidad jurídico-penalmente relevante pertenecen, ante todo,
el conocimiento de la prohibición, la exigibilidad y la capacidad de autocontrol
normativo” (p. 24).

Por lo anterior, el sujeto que se encuentra privado de razón o afectado por una
enfermedad mental que de algún modo afecte su capacidad de razonamiento
frente a la comisión de un hecho típico y antijurídico, se encuentra en un estado
en que el reproche a la esfera de su personalidad, que engendra el concepto de
culpabilidad penal, requiere que se evalúe el grado que alcanza ese déficit, al mo-
mento de aplicar en concreto el dispositivo que genera responsabilidad por el acto
constitutivo de injusto.4 En otras palabras, se trata de un sujeto susceptible de ser
incluido o excluido del ámbito de las normas penales según su capacidad concreta
de entendimiento abstracto del significado de los mandatos de comportamiento.

La opción que el sistema penal tenga para procesar esta situación del imputado
enajenado mental, obedecerá a los criterios de política criminal que se adopten
en esta materia. Una vez declarado por el derecho el estado de privación de razón

4
Sobre la idea de remplazar la idea de culpabilidad por el concepto de responsabilidad,
véase Roxin, C. (1981). Culpabilidad y prevención en derecho penal. Madrid: Reus
S.A.: “Según la concepción que defendemos, podemos dejar de lado la cuestión de
si es posible la «culpabilidad» en ese sentido; ya que, aunque en el caso concreto se
parta de la posibilidad del poder actuar de otro modo (…) siempre se podrá contestar
negativamente a la cuestión de la necesidad jurídico-penal de sancionar. Lo decisivo
no es el poder actuar de otro modo, sino que el legislador, desde puntos de vista
jurídico-penales, quiera hacer responsable al autor de su actuación. Por ello ya no
hablaré a continuación de culpabilidad, sino de responsabilidad (…) la categoría de la
responsabilidad responde desde puntos de vista político-criminales a la cuestión de la
necesidad jurídico-penal de sancionar en el caso concreto” (pp. 71-72). El destacado en
negrita es mío (N. del A.).

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del sujeto, este pasa a figurar con una calidad distinta a los demás ciudadanos y su
estatuto frente a la intervención penal está necesariamente diferenciado en cuanto
a las posibilidades de imputar la conducta delictiva y las consecuencias lesivas del
hecho penalmente relevante a título de hecho propio. En cierta forma, bajo esta
perspectiva de la decisión del Estado de responsabilizar al enajenado metal en
atención a la capacidad de entendimiento del sujeto sobre el significado punible
del hecho constitutivo de delito, es en todo caso la constatación de una situación
de hecho que impide valorar el proceso de ejecución del hecho desde la órbita de
un sujeto responsable merecedor de reproche penal, en vista que la sanción penal
(pena en sentido estricto) no cumple —en estos casos de déficit de comprensión—
sus funciones básicas frente a los demás ciudadanos (prevención general) y, en
especial, respecto del propio sujeto inimputable (retribución / prevención especial).

En razón de lo anterior, el criterio de imputabilidad es tributario de la idea de


culpabilidad en cuanto modelo de construcción del delito que permite la aplicación
de la pena al sujeto responsable.5 La situación del enajenado mental que presenta
un estado de inimputabilidad o déficit en la comprensión del sentido de la norma,
engendra la necesidad de demostrar el motivo por el cual el derecho penal conti-
nuará con su intervención coercitiva respecto de aquel sujeto que no se encuentra
en condiciones de evaluar el contenido de la norma.6

En este sentido, las razones que se han esgrimido para esta habilitación del Estado
se etiquetan bajo el rótulo peligrosidad del sujeto, que en ciertos casos hace nece-
saria la aplicación de un control que impida que el enajenado pueda atentar en el
futuro contra bienes jurídicos de terceros, lo cual sería suficiente fundamento para
facultar la intervención del Estado mediante una medida coercitiva en contra del
inimputable, argumentos tributarios del positivismo criminológico de la escuela
positivismo italiana.7

5
Sobre el debate de las construcciones dogmáticas sobre la culpabilidad, véase
Künsemüller, C. (2001). Culpabilidad y pena. Santiago: Editorial Jurídica de Chile.
6
A propósito de las decisiones de política criminal en orden a la noción de prevención
del riesgo en el sistema penal moderno, véase Silva, J. M. (2001). La expansión del
derecho penal. Aspecto de la política criminal en las sociedades postindustriales. Valencia:
Civitas.
7
Un extenso análisis sobre el nacimiento y desarrollo histórico de las medidas de
seguridad puede encontrarse en Hegglin, M. F. (2006). Los enfermos mentales en el
derecho penal: contradicciones y falencias del sistema de medidas de seguridad. Buenos

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IVÁN SEPERIZA

El problema de legitimación de la aplicación de una medida de seguridad al enaje-


nado mental, se concentra en la ausencia del reproche personal que a propósito de
la pena justifica su imposición. En este sentido, el enajenado mental carece de la
capacidad de motivación que la culpabilidad supone para responder por la conducta
constitutiva de injusto. Lo inimputable en el sujeto es el sentido de lo injusto, en
cuanto la posibilidad de ajustar su conducta al contenido del comportamiento
normado, es un ejercicio de la voluntad que esta fuera del alcance y significación
de una actividad constitutiva de culpabilidad.

Si con todo, el derecho se encuentra habilitado por una decisión político criminal
para imponer una medida de seguridad al inimputable, lo es solo en cuanto se ha
atribuido al derecho penal la función de proteger los intereses ponderados pe-
nalmente relevantes no solo a través de la pena, sino también al prevenir futuros
ataques respecto de aquel sujeto que es considerado un sujeto peligroso.

Bustos Ramírez (2007) ha señalado que “si se considera la intervención punitiva


del Estado desde una perspectiva y no como algo inherente a la naturaleza de las
cosas, penas y medidas, solo se diferencian en que las primeras no ofrecen coope-
ración alguna a la persona para resolver sus conflictos futuros, mientras que las
medidas, por principio y concepto, han de contener algún tipo de ofrecimiento al
respecto” (p. 470).

El juicio de peligrosidad es el único fundamento para estimar aceptable por la so-


ciedad la restricción de libertad del inimputable, en tanto esa privación signifique
un ámbito de seguridad para los demás ciudadanos.

Aires: Ediciones del Puerto. Para ella “se advierte cómo las ideologías del tratamiento,
propias del movimiento positivista y centradas en el autor del delito proporcionaron el
marco teórico para fundamentar la aparición de las medidas de seguridad, en general,
como consecuencia jurídico-penal frente a la comisión de un delito, dirigidas a la
prevención especial y fundamentadas en la prevención del sujeto. Y, en especial, para
atribuirle al derecho penal el control de aquellas personas que pese a haber cometido
un delito resultaban absueltas por ser consideradas inimputables por padecer de una
enfermedad mental, las cuales, a partir de allí, resultaban excluidas de la aplicación
de una pena y del derecho penal fundamentado, hasta entonces, únicamente en la
culpabilidad” (pp. 9-69).

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En este contexto, toda privación o restricción de la libertad del enajenado mental


en el marco de un acto de autoridad judicial, debe procesarse como un hecho ex-
cepcional. Esto deriva del propio texto del Código Penal chileno, que en su artículo
10 nº 1 declara a “la locura o demencia como causal eximente de responsabilidad
penal”. Este precepto establece que la mera constatación o establecimiento en los
hechos del estado de locura o demencia excluye toda responsabilidad por el hecho
constitutivo de delito.

Nada señala el Código Penal sobre la situación de considerar al exento de reproche


penal por enajenación mental como un sujeto peligroso. Las normas procesales
han determinado un procedimiento que intenta determinar el grado o nivel de
peligrosidad del sujeto, en base al hecho típico y antijurídico que se le imputa.
Esta evaluación es ajena a toda consideración respecto del contenido del hecho
para el sujeto, asunto que solo es posible de ser reprochado al sujeto imputable.
En esta situación, las normas penales no consideran a la pena como una respuesta
al quebrantamiento del sistema social sino que parece sustituirse o convertirse el
acto de autoridad que la pena significa, en una medida de seguridad para prevenir
actos posteriores que puedan significar cierto daño social (Guzmán, 2008).

El inimputable es una persona que si bien se encuentra exento de responsabilidad


penal a título de acreedor de una pena corporal, puede ver limitada o restringida su
libertad a propósito de una medida de seguridad. Lo importante es destacar que el
parámetro para determinar esa eventual peligrosidad es el propio hecho respecto
del cual es inimputable, asunto que permite plantear una serie de críticas de fon-
do respecto de la legitimidad de esa medida. Al respecto, Falcone (2007) señala:

Uno de los problemas capitales de la materia que tratamos es el del pro-


nóstico de peligrosidad. En verdad, pese a que en el decurso histórico se
ha evolucionado desde la simple aplicación de la intuición a métodos que
intentan científicamente establecer la probabilidad buscada —que se tra-
ducen en la realización de peritajes diversos, u otros mecanismos—, su
fiabilidad no es satisfactoria. Pero por otra parte, resulta evidente que el
renunciar a la peligrosidad como base de la reacción estatal frente a la
delincuencia, es equivalente a dejar a las medidas de seguridad sin funda-
mento y, en consecuencia, tener que optar por su eliminación. Frente a la
decisión de seguir considerándolas, el delito previo aparece como un ante-
cedente o indicio que permite reforzar el pronóstico de peligrosidad y, con

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ello, disminuir en consecuencia la incertidumbre que, razonablemente, se


ha denunciado. Por razones de garantía, el delito previo constituye actual-
mente presupuesto de aplicación de las medidas de seguridad (p. 242).

La intervención del sistema penal es una decisión de política criminal que supone
la revisión del estado de un sujeto inimputable, con el objeto de aplicar una medida
restrictiva de libertad sin que esta sea en puridad una pena corporal, en cuanto
esa restricción tiene fines tutelares o de aseguramiento general, distintos a los de
prevención general o especial de la pena propiamente tal, los cuales son inapli-
cables a quien no es posible de comprender el sentido de la norma quebrantada.

El loco o demente es en principio un sujeto ajeno al sistema penal (como lo prescribe


el Código) y solo por razones extrañas a la responsabilidad penal, el inimputable
sigue sometido a una eventual restricción de libertad, solo en atención al hecho
respecto del cual es inimputable, pero peligroso para los demás ciudadanos.

1.2. Internación provisional y proporcionalidad cautelar

La situación del enajenado mental se regula en el Libro IV, Titulo VII, artículos
455 a 465 que establece el principio de la garantía al juicio previo, donde se debe
determinar, en primer lugar, si existió el hecho punible y participación del impu-
tado enajenado mental en el hecho, y segundo, acreditar su peligrosidad y poder
establecer si es necesaria una medida de seguridad a su respecto, normas que
constituyen la regulación procesal bajo competencia de los tribunales ordinarios
de competencia penal ante la ausencia de justicia especializada.8

8
Al respecto, Quintero (2008) ha señalado: “La actuación de la justicia penal ante
personas mentalmente anormales dista de ser satisfactoria, y eso se comprueba
escuchando a jueces, psiquiatras, familiares de esas personas o, como es lógico,
víctimas de sus actos (…) El enfermo mental en el sistema penal entendido en sentido
amplio (delitos, procesos, internamientos) aparece como uno de los escollos en los
que tropieza la a veces pretendida evolución de ese sistema, que con frecuencia se
muestra incapaz —las razones son de muy diversa naturaleza— de dar una respuesta
coherente con los propios diagnósticos y criterios que aceptan y usan los tribunales”
(p. 36).

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En el aspecto procesal parece conveniente destacar al menos dos aspectos rele-


vantes en el procedimiento penal del enajenado mental y que suponen un ámbito
difuso respecto de las garantías procesales del imputado.

En cuanto al conocimiento y/o formalización del hecho punible

Pueden presentarse dos supuestos. Una primera hipótesis es una vía extrajudicial
o desformalizada en la cual el Ministerio Público puede solicitar la citación del
imputado para comunicar los hechos que se le investigan y contar inclusive con los
antecedentes médicos que permitan decretar la inimputabilidad del imputado y, a
la vez, fundar un requerimiento y solicitar alguna medida cautelar, o solo solicitar
la suspensión del procedimiento en el acto.

Un segundo grupo de supuestos significan que el procedimiento se inicie por


la detención del imputado en flagrancia y se deba controlar a la legalidad de la
misma, y la posibilidad de que se inicie por solicitud escrita de formalización o
requerimiento del Ministerio Público. En lo tocante a una eventual audiencia de
control de la detención, en el evento que se presenten los indicios o antecedentes
necesarios para suspender el procedimiento, oportunidad en la cual el Ministerio
Público, el Tribunal de oficio, o a solicitud de la Defensa es posible solicitar la sus-
pensión al tenor el artículo 458 del Código Procesal Penal y se ordene el informe
psiquiátrico de rigor.

Uno de los problemas no resueltos en doctrina es si es necesaria la formalización


de hechos para la solicitud de suspensión del procedimiento. Sobre esto es posible
observar al menos dos situaciones que permiten entender el acto de la formaliza-
ción con efectos diversos para el imputado:

1. Si se entiende la formalización al tenor del artículo 229 del Código Procesal


Penal, como acto de comunicación de los hechos investigados en los que se
le imputa responsabilidad, lo cierto es que en ese entendido la posibilidad
de que la persona que presenta indicios de enajenación mental pueda
entender el contenido de los hechos que el Ministerio Publico pretende
poner en su conocimiento, parece distante de cumplir ese efecto, máxime
si en la misma oportunidad se pretende solicitar la suspensión por la pre-
sencia de tales indicios. Por tanto, en esa hipótesis la formalización y todo

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IVÁN SEPERIZA

su estatuto no cumple con los requisitos, en vista de que tampoco sería


posible que de manera ficticia la defensa tome conocimiento en represen-
tación del imputado. La formalización como acto de comunicación es una
actuación procesal entre fiscal e imputado del modo que los establece el
Código. Por tal motivo, podemos señalar que la formalización previa a la
suspensión del procedimiento, el cual se inicia desde la primera actuación
del procedimiento en contra del imputado según el artículo 7º del Código
Procesal, es una posibilidad que podría observarse con restricciones en
cuanto a su real efecto en el procedimiento, en atención a que en estricto
rigor no es posible que esta actuación produzca los efectos propios que la
ley anuncia en su estatuto para los intervinientes.
2. Desde otro punto de vista, si se entiende a la formalización como el acto
que permite al imputado y su defensa conocer los hechos por los cuales se
le está investigando, esta actuación constituye una garantía procesal para
el imputado, en cuanto desde ese momento es posible conocer los hechos.
Si se observa desde esta perspectiva, la formalización sería un requisito
fundamental para el debido proceso, en especial cuando ha mediado una
privación de libertad a través de una detención en flagrancia. La ley no
regula en forma especial esta situación, en cuanto si bien el imputado con
indicios de enajenación mental estaría impedido de conocer los hechos que
se le imputan debido al presunto estado que lo afecta, al mismo tiempo, la
forma en que puede y debe conocer con claridad los hechos y circunstancias
que se le imputan, y en forma particular, del delito que se le imputa y grado
de participación, es mediante la formalización de los cargos del modo que
lo prevé el Código. Un argumento que sustenta la necesidad de comunicar
los hechos al imputado es que el propio artículo 458 del Código Procesal
Penal señala que el juez solicitará el informe psiquiátrico “explicitando la
conducta punible que se investiga en relación a este” lo que permite señalar
que el legislador ha considerado que ante un indicio de enajenación mental
que permita fundar la solicitud de suspensión, “en todo caso” deben haber-
se comunicado los hechos investigados, los cuales se incluyen en la orden
que el tribunal expide a la institución que debe evaluar y emitir el informe
psiquiátrico del imputado.

El nombramiento de un curador ad-litem, de acuerdo al artículo 459 del Código


Procesal, pretende salvaguardar los intereses del imputado frente a antecedentes
acerca de la enajenación mental. En todo caso, esta designación que pretende

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cautelar los derechos del imputado no permite entender que las posibilidades
de defensa material del imputado se vean afectadas bajo esta primera etapa del
procedimiento, más aun cuando el conocimiento de los hechos no es una ficción
que en el caso de existir antecedentes de enajenación se pueda aplicar al imputado
que se encuentra en esta situación.

Sin perjuicio de la débil posibilidad de entender esta clase de representación sufi-


ciente fuente de garantía del derecho de defensa, la Corte Suprema ha entendido
plausible el nombramiento del abogado defensor penal como curador ad-litem:

Décimo quinto: Que despejado ya el carácter del procedimiento aplicable


en la especie, que no es otro que un juicio oral, corresponde ahora hacer-
se cargo de los siguientes cuestionamientos relativos a las ausencias del
requerido, como de su curador ad-litem, nominado en forma previa a la
audiencia del juicio oral. Por lo que toca a esta materia conviene tener en
cuenta que si bien ambas partes están contestes, y así aparece de los au-
dios, en orden a que el destinado previamente no compareció, lo cierto es
que se le designó otro al hechor, recayendo tal nombramiento en el propio
defensor penal, quien pasó a revestir las dos calidades sin formular reparo
alguno, lo que no provoca ningún cuestionamiento de índole procedimen-
tal, desde el momento que es perfectamente posible que sean ejercidas
ambas aptitudes por la misma persona, ya que por un lado la curatela vela
por la protección y custodia de la persona o bienes del inimputable, lo que
en modo alguno afecta la actuación del defensor técnico en lo que atañe
a su representación y defensa jurídica, por lo que se trata de aspectos di-
ferentes, de tal forma que el requerido en ningún momento dejó de tener
defensor ni curador (Corte Suprema, 2009, rol 5203).

En los casos que media un control de detención del imputado, la jurisprudencia


no es uniforme al respecto y se ha procedido de manera vacilante a suspender
el procedimiento sin previa formalización, con el solo antecedente de las meras
sospechas de enajenación mental invocadas por alguno de los intervinientes, y en
otras oportunidades a mediado formalización de cargos para luego decidir sobre
la suspensión del mismo.

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Suspensión del procedimiento por artículo 458 del Código Procesal


Penal9.

Otro aspecto procesal en este punto que parece pertinente considerar es que en
la etapa procesal que corresponda, la suspensión del procedimiento es un estado
jurídico en el cual las actuaciones judiciales y del Ministerio Público no pueden
afectar garantías del imputado. La pausa procesal que significa tiene el sentido de
entenderse que no es posible continuar con actuaciones tendientes a continuar
con el procedimiento mientras no se tome noticia fundada sobre su estado mental.
Para arribar a tal supuesto, el tribunal tendrá en consideración todo antecedente
que los intervinientes ofrezcan para acreditar los indicios del estado mental. Lo
podrá también decretar de oficio en cualquier etapa del procedimiento.

Es importante destacar que la resolución que se pronuncia respecto de la suspen-


sión debe ser fundada, de modo que al momento de decretar la suspensión esta
debe establecer cuáles han sido los antecedentes que se tuvieron a la vista para
suspender la causa, antecedentes médicos, fichas clínicas, la existencia previa de
informes médico-psiquiátricos en los cuales se haya establecido la existencia de
una enfermedad mental, circunstancias del hecho motivo de la detención o for-
malización sea el caso, o cualquier otra circunstancia fáctica que el tribunal haya
tenido a la vista al momento de resolver. Lo importante es que estos antecedentes
permitan al tribunal presumir la inimputabilidad por enajenación mental. Sobre
los alcances de la expresión presumir usada por el artículo 458 se han pronunciado
nuestros tribunales:

La expresión presumir que emplea el artículo 458 no se refiere ni puede


referirse al medio de prueba presunciones, con sus exigencias legales, a la
manera que lo contemplaba el sistema probatorio del Código de Procedi-
miento Penal de 1906, ya que en el Código Procesal Penal ni la prueba es

9
Artículo 458 del Código Procesal Penal: Imputado enajenado mental. Cuando en
el curso del procedimiento aparecieren antecedentes que permitieren presumir
la inimputabilidad por enajenación mental del imputado, el ministerio público o
juez de garantía, de oficio o a petición de parte, solicitará el informe psiquiátrico
correspondiente, explicitando la conducta punible que se investiga en relación a
este. El juez ordenará la suspensión del procedimiento hasta tanto no se remitiere el
informe requerido, sin perjuicio de continuarse respecto de los demás coimputados, si
los hubiere.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 187


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

tasada ni dicho medio de prueba existe como tal. Lo exigido por la expre-
sión presumir es que los antecedentes reunidos permitan una estimación
seria de probabilidad de la inimputabilidad de quien realizó la conducta tí-
pica y antijurídica investigada. En cuanto los antecedentes permitan dicha
estimación, la solicitud de informe psiquiátrico por parte del juzgado de
garantía y la orden de suspensión del procedimiento por parte del mismo
respecto del presumiblemente inimputable, no constituye una facultad
que pueda o no ejercer el juez de garantía, pues ambos están dispuestos
en forma imperativa (Corte de Apelaciones de Concepción, 2007, rol 24).

Esto es relevante en cuanto al momento de resolver sobre la suspensión de la causa,


en cuanto el efecto de la resolución que decreta la paralización del procedimiento
produce efectos en cuanto la sustanciación judicial de la causa, es decir, suspende
las posibilidades de actuaciones judiciales respecto del imputado, mas no de la
investigación que sostiene el Ministerio Público respecto del sujeto, así este podría
seguir realizando diligencias investigativas en el procedimiento suspendido. En
el caso de que las mismas requieran autorización judicial, y el procedimiento está
suspendido, y ellas dicen relación con el imputado, el juez no podría acceder a de-
cretarlas, pero si no se evidencia afectación de garantías de ese imputado, no habría
inconveniente en autorizarlas, cumpliendo los requisitos generales de procedencia.

Del mismo modo, tampoco es posible solicitar y decretar la medida cautelar de


prisión preventiva del imputado, habida consideración de que al momento de
resolverse la suspensión se debe decretar orden de libertad por la causa suspen-
dida en el evento de que este se encuentre detenido o preso con antelación a la
audiencia de rigor, específicamente en el párrafo segundo del Libro IV, Título VII
del Código Procesal Penal, referido a los sujetos inimputables por enajenación
mental no se establece ni se contempla la prisión preventiva e incluso de acuerdo
al tenor del artículo 464 excepcionalmente se autoriza la internación provisional
del imputado pero ello “solo puede efectuarse en un establecimiento asistencial y
cuando concurrieren los requisitos indicados en los artículos 140 y141 del mismo
Código” (Corte de Apelaciones de Coyhaique, 2003, rol 6). Con la suspensión se
alza toda medida cautelar vigente, sin perjuicio de que se cumplan los requisitos
de la internación provisional o de las otras cautelares del artículo 155 del Código
Procesal Penal.

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IVÁN SEPERIZA

Cabe destacar que la ley mandata al Tribunal que se ordene la facción del informe
psiquiátrico de rigor al momento de decretar la suspensión, pero la realización
concreta del mismo depende de la conducta del imputado para someterse a este
peritaje. En principio, se trata de una diligencia facultativa para el imputado. Acá
cobra relevancia lo señalado respecto del curador ad-litem, que debería actuar en
este punto promoviendo las instancias para facilitar la realización de ese informe,
de modo que se pueda cumplir con los fines tenidos en vista para la suspensión.

La evaluación médica previa que supone el informe psiquiátrico no es obligatoria


para el imputado, en cuanto se trata de una diligencia intrusiva que se ha decretado
para efectos de conocer un antecedente que puede poner término a la causa o, en
su caso, permitir la reanudación del mismo conforme a las reglas generales. No
existen medidas compulsivas para someter al imputado a la realización del mismo,
de modo que no es posible decretar alguna medida cautelar con el solo objeto de
realizar la pericia siquiátrica, en cuanto medida intrusiva esta se ha ordenado
solo para tomar conocimiento de una situación excepcional que podría afectar el
debido proceso del imputado, por cuanto la negativa a tal informe no engendra un
supuesto procesal que conlleve una cautela judicial privativa de derechos.

El efecto de la ausencia del informe por un hecho propio del imputado (negativa
o imposibilidad irreversible para realizarlo) solo faculta al tribunal, a solicitud de
los intervinientes, que se deje sin efecto la suspensión y proseguir conforme al
procedimiento ordinario o simplificado en su caso. Esto no limita la posibilidad de
que en cualquier otra etapa del procedimiento sea posible contar con un informe
psiquiátrico y este funde una nueva eventual suspensión del mismo y/o la decla-
ración de inimputabilidad del sujeto.

El principio que gobierna la aplicación de medidas cautelares al imputado en el


proceso penal es la necesidad de conservar que el procedimiento en concreto
discurra en las etapas que la ley ha establecido para la consecución de los fines
relativos al sentido de la persecución penal.

En el caso de los imputados en estado de enajenación mental, se establece en el


procedimiento especial de la especie, la medida cautelar de internación provisional
del artículo 464 del Código:

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 189


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

Internación provisional del imputado. Durante el procedimiento el tribunal


podrá ordenar, a petición de alguno de los intervinientes, la internación
provisional del imputado en un establecimiento asistencial, cuando con-
currieren los requisitos señalados en los artículos 140 y 141, y el informe
psiquiátrico practicado al imputado señalare que éste sufre una grave al-
teración o insuficiencia en sus facultades mentales que hicieren temer que
atentará contra sí o contra otras personas.
Se aplicarán, en lo que fueren pertinentes, las normas contenidas en los
párrafos 4º, 5º y 6º del Título V del Libro Primero.

La privación de libertad del imputado en un recinto médico asistencial destinado


al tratamiento y cuidado de los mismos en puridad se trata de una medida cautelar
personal especial para el imputado que se encuentra en este estado mental.

Al tratarse de una medida cautelar restrictiva de libertad, su procedencia se en-


cuentra limitada a las necesidades del proceso derivadas de la posible aplicación
de alguna medida de seguridad. En tal sentido se ha señalado que “la internación
provisional es una medida cautelar específica del imputado enajenado mental
que solo puede tener lugar ‘durante el procedimiento’ de aplicación exclusiva de
medidas de seguridad, esto es, en el lapso que media entre la resolución judicial
que aplica este procedimiento especial y la (eventual) adjudicación de una medida
de seguridad”10.

La evaluación psiquiátrica del imputado es requisito legal para fundamentar


la aplicación o rechazo de la internación provisional del enajenado, en cuanto
tal pronunciamiento médico-legal permite conocer el estado mental del impu-
tado, motivo por el cual esa calificación del grado o nivel de afectación mental
determina en la decisión judicial de reapertura del procedimiento (en el caso de
suspensión previa conforme al artículo 458 del Código) o en su caso, se deba

10
Centro de Estudios de la Justicia (Nº 4, 2008). El tratamiento del inimputable
enajenado mental en el proceso penal chileno. En Informes en derecho, Defensoría
Penal Pública (p. 25). El examen de los antecedentes para proceder a la privación
de libertad del enajenado mental mediante su internación provisional responde de
manera fundamental al contenido del informe psiquiátrico emitido por la institución
requerida y que, en términos simples, debe sugerir al tribunal su opinión respecto
del sujeto examinado respondiendo sobre si el imputado es peligroso o no para sí o
terceros, como criterios fundamentales.

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IVÁN SEPERIZA

aplicar las normas especiales del procedimiento para la aplicación de medidas


de seguridad, y en lo tocante a las garantías del imputado, sea posible privar de
libertad al imputado conforme las reglas de este título como medida cautelar.
Sin ese informe psiquiátrico, resulta improcedente decretar la internación pro-
visional. Ha señalado la Corte Suprema que

(…) como ya se dijo anteriormente, en autos, ha operado la suspensión del


procedimiento en los términos del artículo 458 del Código Procesal Penal,
encontrándose a la espera de los resultados del informe médico mental ya
ordenado, circunstancia esta última que hace inaplicable la institución de
la internación provisional del imputado, descrita en el motivo anterior,
toda vez que precisamente exige para su procedencia, que el referido exa-
men se encuentra ya realizado (Corte Suprema, 2009, rol 8131).

En principio, a propósito de esta situación, la solicitud de internación provisional


se presenta como una medida cautelar especial que este procedimiento contempla,
siendo posible esgrimir la aplicación de otras cautelares del artículo 155 del Código
si solo son aplicables al imputado cumpliendo los requisitos de proporcionalidad
con el hecho que se imputa, y en especial a la prisión preventiva, medida no aplica-
ble a un enajenado mental reglado por el procedimiento especial que se ha referido.

Sobre este punto y la procedencia de otras cautelares del artículo 155 del Código
en procedimiento especial de medidas de seguridad, se ha pronunciado la Corte
Suprema, señalando que las mismas son procedentes aun cuando faltare todavía
el informe psiquiátrico:

Que si bien la normativa procesal penal favorece al imputado que sufre


una enfermedad mental, no prevé medidas alternativas especiales que
permitan restringir su libertad en esta etapa del proceso, por lo que solo
cabe atenerse a las normas generales sobre cautelares si se estima per-
tinente aplicarlas a su respecto, pues mantiene la calidad de imputado.
3.- Que, en este caso, atendida la naturaleza del delito investigado, atento
lo previsto en el artículo 155 del Código Procesal Penal, resulta procedente
disponer la sustitución de la cautelar de prisión preventiva (…) Por estas
consideraciones, se revoca la resolución en alzada (...) y en su lugar se de-
clara que se acoge el recurso de amparo interpuesto (…) y en consecuencia
se dispone la suspensión del procedimiento (…) sustituyéndose la medida

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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

cautelar de prisión preventiva que le afecta por las de arraigo nacional y de


arresto domiciliario total (Corte Suprema, 2014, rol 23.616).

En el mismo sentido, se manifiesta el máximo tribunal en el sentido de entender


procedentes las cautelares del artículo 155 en el procedimiento especial de medidas
de seguridad, pero que en la especie no se observa la necesidad de decretarlas:

Que si bien en un procedimiento como el de la especie podrían decretarse


las medidas cautelares del artículo 155 del Código Procesal Penal, aplica-
ble según previene el inciso segundo del artículo 464 del mismo código;
no obstante lo cual los antecedentes de la causa y las alegaciones de los
intervinientes permiten concluir que las decretadas por el juez de garantía
no son indispensables para asegurar los fines resguardados por el citado
artículo 155 (Corte Suprema, 2015, rol 4402).

En este contexto, es necesario que la aplicación de esta medida cautelar en co-


mento, responda a las necesidades que este procedimiento contempla (la eventual
aplicación de una medida de seguridad) asunto que implica la evaluación de los
antecedentes que vengan en cumplir las exigencias de justificación que la privación
de libertad significa.

La necesaria proporcionalidad que debe existir entre la internación provisional y


el hecho típico y antijurídico que se imputa al enajenado, es en síntesis el ejercicio
imprescindible para que tal medida se encuentre ajustada a derecho:

Existe un amplio acuerdo en que las medidas de seguridad requieren que


se les imponga un límite, puesto que, de lo contrario, pueden conducir a
excesos. En efecto como se ha podido comprobar en los sistemas dualis-
tas, las medidas de seguridad pueden servir en muchas ocasiones para
prolongar la intervención penal, superando los límites establecidos para
las penas por la vía de aplicar una sanción de contenido similar a estas,
pero a la que se denominaba medida de seguridad. Con ello, se producía
un fraude de etiquetas (García, 2007, p. 5).

De este modo, es posible comprender la exigencia de garantías procesales en la


aplicación de estas medidas post delictuales, en el contexto de la atribución de

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finalidades racionales de prevención especial (García, 2007) por el carácter del


individuo sometido al proceso penal.11

La estructura del proceso penal para el enajenado mental con miras a una forma
de término judicial permite la privación temporal de la libertad del imputado
en atención al hecho imputado y las razones conservativas del procedimiento
concreto. La necesidad de justificar la internación del imputado es una razón de
proporcionalidad que permite calificar de razonable la medida solo en cuanto
sea posible vislumbrar de manera preliminar una eventual medida de seguridad
privativa de libertad más o menos análoga a la respectiva pena corporal prevista
para el delito en cuestión.

La orientación de las cautelares en torno a la finalidad preventiva especial que la


medida de seguridad podría detentar en la persona del enajenado, permite hacer
nuestras las aseveraciones de Alonso Rimo (2009) que sobre este asunto sostiene
lo siguiente:

Afirmar, como se suele hacer, que estas [las medidas de seguridad] deben
limitarse a fin de satisfacer la elemental necesidad de seguridad jurídica,
para señalar a renglón seguido que ello no es aceptable desde criterios
atinentes a la proporcionalidad al [lógico] parámetro de la peligrosidad del
autor, resulta equivalente —bien entendido que tal peligrosidad en tanto
que pronóstico de futuro asociado a la probable comisión de delitos puede
extenderse en la práctica hasta el infinito— a dejar abierta la puerta a la
instauración de medidas de duración indeterminada (p. 112).

Como se ha señalado con antelación, no debe perderse de vista que la situación


del enajenado mental es distinta a la de los demás imputados, en cuanto la ley
entiende que este no se encuentra en condiciones de ejercer todas las garantías que
la Constitución y las leyes le otorgan en un debido proceso, en especial atención al

11
A propósito del sistema penal español, García (2007) refiere que “existen dos
subsistemas de reacciones penales que se orientan esencialmente a la prevención
especial. El primero se encuentra en el Código Penal en el Título IV del Libro I: las
medidas de seguridad para inimputables y semi-imputables. El segundo es relativo a
los menores de edad, contemplado en la Ley 5/2000, delv 12 de enero, reguladora de
la responsabilidad penal de los menores” (p. 3).

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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

derecho defensa que debe ser ejercido en condiciones distintas a las de un sujeto
en uso normal de sus facultades.

Lo anotado antes es importante para determinar cuándo se estima proporcional la


internación provisional del imputado, considerando que su privación de libertad se
solicita al tenor del ejercicio de la acción penal pública que sostiene el Ministerio
Público, ente que estima necesaria la internación del enajenado. La fundamen-
tación de la privación de libertad es indispensable para efectos de poder ejercer
la defensa técnica del imputado, asunto que en este contexto surge de forma es-
pecialmente visible ante la evidente vulnerabilidad del sujeto al momento de ser
sometido a un encierro contra su voluntad (o al menos sin ella), con el riesgo que
eso conlleva para su integridad durante la vigencia de la cautelar.

Como se señaló, el contenido del informe que exige el artículo 464 del Código para
efectos de que el tribunal pueda resolver respecto de la petición de internación,
es de suma importancia para los intervinientes que deben fundamentar sus soli-
citudes, por cuanto la recomendación médico-legal sobre el estado y tratamiento
sugerido para el imputado, determina en gran parte el examen de proporcionalidad
de la cautelar.

El razonamiento fundamental para evaluar la procedencia de la internación provi-


sional en el caso concreto, estimamos se funda sobre dos principios de sustento:

Que el hecho típico y antijurídico sea de una gravedad suficiente para entender que
en el evento de aplicarse una medida de seguridad, esta sea privativa de libertad
en un establecimiento asistencial.

Que el imputado enajenado mental es peligroso para sí o terceros, lo que deriva


en justificada su segregación del medio libre.

La concurrencia de ambas situaciones anotadas determina que al momento de


fundarse la resolución que ordena la internación del imputado sea posible enten-
der que esta privación de libertad es proporcional a los hechos que se le imputan
en el proceso penal.

Como se ha venido planteando, el ejercicio jurisdiccional para estimar la propor-


cionalidad de la internación es una actividad que solo es posible de aquilatar en su

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mérito conforme a los antecedentes tenidos a la vista por el tribunal al momento


de resolver y, a la vez, estos sean posibles de ser estimados suficientes para cum-
plir las hipótesis legales de procedencia, todo en una oportunidad procesal en
que lo único posible de evaluar es si los fines de este procedimiento especial para
el enajenado mental permiten estimar que su libertad pugna con las razones de
peligrosidad y riesgo que la ley contempla.

Si se revisan las hipótesis legales que el Código contempla para permitir esta
internación, se señala en el ya citado artículo 464 que el imputado sea “peligroso
para terceros”. En primer lugar, es necesario fijar la atención que en este supuesto
que se plantea sea necesario intentar desprender de esa hipótesis el sentido y
alcance que permita una interpretación auténtica de la intención legislativa que
la institución ha tenido en vista.

En principio, el texto legal no distingue si estos terceros deben estar vinculados


al hecho punible respecto del cual se genera la solicitud de internación, en el en-
tendido de que la mención al peligro a que se refiere no señala esta aseveración.

Es diversa la solución en materia de prisión preventiva, en su regulación se advierte


que la necesidad de cautela puede tratarse de peligro para la sociedad o peligro para la
víctima. En ese entendido debe verificarse si la expresión peligro para la sociedad es
similar o análoga al peligro para terceros que se exige en la internación provisional.

Entendemos que para comprender ese alcance debe interpretar su sentido en el


contexto del objeto de regulación y, como hemos señalado, que en materia de impu-
tados bajo enajenación mental, el legislador ha tenido la intención de propender a
que en esta posición de vulnerabilidad en el ejercicio de sus garantías procesales se
tenga en vista este especial estado para la toma de decisiones a nivel jurisdiccional.

En cuanto a la aplicación de toda medida cautelar en el proceso penal, debe existir


proporcionalidad entre el hecho punible y la intensidad de la cautelar, en materia
de internación; si bien entendemos que el principio es aplicable de igual manera,
parece existir en la lectura del texto legal y el contexto del procedimiento en general,
una idea de desvinculación parcial entre el hecho y la cautelar de internación. Esto
se desprende de la sola redacción del artículo 464 que se encuentra inscrito en el
contexto de este procedimiento especial, y en atención que el juicio de peligrosidad

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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

se realiza en base a criterios médico legales que en rigor se desconectan de manera


concreta con los hechos imputados.

Se confirma lo anterior en cuanto a que otra de las causales de necesidad de cautela


de la internación se refiere a ser peligroso para sí idea que se encuentra desvinculada
de cualquier afectación a bienes jurídicos distintos a los propios del imputado.
El evaluar al enajenado como riesgoso para sus propios bienes jurídicos, es una
constatación que resulta extraña a cualquier necesidad del proceso digna de ser
conservada mediante una medida tan intensa como la internación. Un asunto
de mayor gravedad es que no es posible realizar una ponderación entre el hecho
imputado con la necesidad de cautela que signifique conducir la justificación de
la privación de libertad a la sola protección del imputado.

Fundar la internación en la especulación del riesgo para sí mismo es una conside-


ración que solo puede ser razonada como un antecedente médico-legal para una
eventual internación administrativa, que debe ser determinada por el órgano de
salud pública conforme la reglamentación sanitaria, pero no debe olvidarse que en
sede penal la resolución que decreta la internación debe señalar cómo esta cautelar
se justifica en relación al hecho imputado. De manera que en estricta atención
a estas bases de fundamentación, vincular la peligrosidad para sí mismo como
criterio suficiente mengua a cualquier necesidad que el proceso pueda perseguir.

Aun así, la causal derivada del peligro para terceros parece ser más limitada en su
extensión que la hipótesis peligro para la sociedad utilizada en la prisión preventiva,
en cuanto las eventuales necesidades del proceso que el tribunal podría tener a la
vista para entender procedente esta causal de cautela, solo podrían estar referidos
a la afectación más o menos cercana en el tiempo de bienes jurídicos determinados
de una o más personas, en cuanto la diferenciación entre sociedad y terceros solo es
posible entenderla en cuanto esta es una concreción subjetiva de aquella expresión
general de bienes jurídicos sociales en riesgo.

Si se observa en el comparativo de normas en juego, el tribunal posee una serie


de parámetros que la ley indica para entender que se encuentra en presencia de
un peligro para la sociedad (artículo 140 del Código) en cambio en la regulación de
la internación en el artículo 464 del Código no existe una enunciación expresa de
posibilidades concretas en que puede entenderse que existe peligro para terceros,
lo que significa una merma importante en la posibilidad de que el tribunal pueda

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fundar con cierta precisión cómo entiende que la libertad del enajenado es riesgosa
para una o más personas respecto de algún bien jurídico digno de protección, de
modo que el ejercicio de proporcionalidad que debe existir entre la cautelar y los
fines del proceso se difumina entre la imprecisión del término que el texto legal
contiene y la ausencia de parámetros que ilustren al intérprete cuando se está
en presencia de un riesgo suficiente para aplicar la internación provisional del
enajenado.

¿Qué significa proporcionalidad de la internación provisional?

La respuesta a esa pregunta en parte se ha venido contestando en este capítulo


en cuanto se ha intentado configurar la necesidad de justificación de la medida
cautelar en revisión. La regulación de la internación provisional en el artículo 464
del Código Procesal Penal, advierte que los presupuestos de la misma se remiten
a los principios generales de la medida cautelar personal de prisión preventiva y
las llamadas otras medidas cautelares del artículo 155 del Título V del Libro I del
Código señalado.

El artículo 481 del Código Procesal Penal12 establece criterios de proporcionalidad


en la ejecución de las medidas de seguridad, en especial la duración o extensión
temporal de la misma: ¿Cómo debe entenderse el contenido de esta disposición
junto aquellas que versan a propósito de la prisión preventiva? ¿Qué normas preva-
lecen al momento de identificar la proporcionalidad de la internación provisional?

Si la internación provisional se encuentra inserta en un procedimiento especial para


el sujeto inimputable, asumiendo que la finalidad de este debido proceso se enca-
mina a juzgar la eventual aplicación de una medida de seguridad con finalidades de

12
Artículo 481. Duración y control de las medidas de seguridad. Las medidas de seguridad
impuestas al enajenado mental sólo podrán durar mientras subsistieren las condiciones
que las hubieren hecho necesarias, y en ningún caso podrán extenderse más allá de la
sanción restrictiva o privativa de libertad que hubiere podido imponérsele o del tiempo
que correspondiere a la pena mínima probable, el que será señalado por el tribunal en
su fallo. Se entiende por pena mínima probable, para estos efectos, el tiempo mínimo
de privación o restricción de libertad que la ley prescribiere para el delito o delitos por
los cuales se hubiere dirigido el procedimiento en contra del sujeto enajenado mental,
formalizado la investigación o acusado, según correspondiere.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 197


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

prevención especial (inocuizadoras): ¿Cómo resiste el examen de proporcionalidad


la remisión subsidiaria para su procedencia a normas del procedimiento ordinario
que revisten otras finalidades preventivas o retributivas de la pena?

A nuestro juicio, de manera preliminar, respecto del segundo de los cuestionamien-


tos planteados, en lo que nos atinge al objeto de este estudio, el juzgador debe
tener a la vista de manera preferente lo establecido en el artículo 481 del Código
Procesal Penal, en cuanto ella establece las condiciones temporales de ejecución de
las medidas de seguridad, y ella debe fundar también las condiciones de procedencia
de la internación provisional, al menos en cuanto esta se haya decretado, y deba en
ese evento realizarse la ponderación que establece el inciso final del artículo 152
del Código Procesal Penal para la prisión preventiva, que señala que habiéndose
alcanzado la “mitad de la pena privativa de libertad que se pudiere esperar en el
evento de sentencia condenatoria” el juez citará de oficio a audiencia para consi-
derar el cese o prolongación de la misma, con el argumento adicional que provee
el artículo 481 señalado, en cuanto esa mitad debe ser computada desde la pena
mínima probable. Es decir: si el delito tiene una pena mínima prevista en abstracto
de 61 días de presidio menor en su grado mínimo, la internación provisional no
debiere exceder de los 30 días.

Sobre esta interpretación propuesta se ha pronunciado la Corte de Apelaciones de


Valparaíso, acogiendo la idea de que la expresión pena mínima probable del artículo
481 del Código Procesal Penal se refiere a la pena señalada en la ley para el delito.
En la especie, se trata de un recurso de nulidad interpuesto por la defensa en favor
del imputado, sentencia dictada por el Tribunal Oral en Lo Penal de Viña del Mar,
acogiéndose el requerimiento de medida de seguridad de custodia y tratamiento,
por un delito de amenazas, y por un término que no podrá extenderse más allá de
trescientos días.13 Recurre la defensa por la causal de errónea aplicación del derecho
del artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal toda vez que en su dictación se
ha infringido lo dispuesto en el artículo 481 del Código Procesal Penal al imponer
una medida de seguridad por un tiempo mayor que el establecido.

13
Continua la sentencia: “(…) debiendo cumplirse la medida entregando al requerido
al cuidado del Hospital Psiquiátrico Dr. Phillippe Pinel de Putaendo, entidad que
deberá brindarle el tratamiento multidisciplinario que corresponda, que abarque
todos los aspectos médicos, farmacológicos y psicosociales del caso debiendo darse
cumplimiento por el establecimiento indicado a las exigencias del artículo 481 del
Código Procesal Penal”.

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En lo que interesa a esta parte, la defensa sostiene —por las razones que explica en
el recurso— que el propio fallo recurrido señala que el tiempo mínimo de privación
de libertad que la ley prescribe para el delito de amenazas es de 61 días. Concluye
que el error de derecho denunciado influye sustancialmente en lo dispositivo del
fallo, toda vez que de no haber incurrido en este, hubiese significado imponer una
medida de seguridad no superior a 61 días por el delito de amenazas, todo según
el mismo grado de desarrollo y participación razonada en la sentencia recurrida.

La Corte sostiene al respecto, acogiendo el recurso y dictando sentencia de reem-


plazo, lo siguiente:

Considerando quinto: Que el artículo 296 Nº 3 del Código Penal prescribe


para el delito de amenazas, por el cual fue acusado el requerido, la pena
de presidio menor en su grado mínimo, esto es, de 61 a 540 días. Por lo
tanto, la pena mínima probable asignada por la ley para el ilícito referido
corresponde a la de 61 días, no correspondiendo otra interpretación al
respecto, por tratarse el artículo 481 del Código Procesal Penal de una
norma específica aplicable al caso de autos, a la que necesariamente debe
estarse al momento de establecer la duración de la medida de seguridad
que se impone al requerido (…) Considerando séptimo: Que por último,
cabe señalar que no es aceptable aquella interpretación que plantea que
la duración de la medida de seguridad puede ajustarse facultativa y libre-
mente a la extensión de la sanción restrictiva o privativa de libertad que
hubiere podido imponerse o al tiempo que correspondiere a la pena mí-
nima probable, pues convertiría en letra muerta la aplicación de este úl-
timo concepto en la medida que el tribunal podría eludirla considerando
siempre una duración mayor, en circunstancias que el objetivo de dicha
disposición es la de consagrar una serie de restricciones relativas a la sub-
sistencia y duración de las medidas de seguridad, de suerte que la primera
alternativa de extensión sólo adquiere relevancia en la medida que im-
porte un tiempo menor que el de la pena mínima probable, como podría
ocurrir por ejemplo en el caso de beneficiarse el encausado con la media
prescripción (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 2015, rol 1000).

En el mismo sentido se manifiesta la Corte porteña en un fallo anterior, en el


cual se cual se acogió el requerimiento de medidas de seguridad solicitado por
el Ministerio Público, imponiendo la medida de internación en establecimiento

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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

siquiátrico por el término de 100, 100, 100 y 50 días, respectivamente, por la par-
ticipación que le ha cabido al imputado en dos delitos de lesiones menos graves,
un delito de amenazas y uno de robo en bien nacional de uso público, en calidad
de autor en todos ellos y en grado de desarrollo de consumado los tres primeros y
tentado el cuarto. La defensa interpone recurso de nulidad por causal de errónea
aplicación del derecho.

Se acoge el recurso, y se dicta sentencia de reemplazo señalando lo siguiente:

Considerando octavo: Que en el presente caso aparece de los hechos por


los cuales fue finalmente condenado el imputado, que en ellos el rango de
la pena a aplicar, para el caso de dos delitos de lesiones menos graves en el
contexto de Violencia Intrafamiliar y amenazas, es de 61 a 300 días y por
el delito de robo en bienes nacionales de uso público, en carácter de ten-
tado, de 41 a 50 días. Considerando noveno: Que por lo tanto, de acuerdo
a la disposición que se ha transcrito precedentemente, la pena mínima
probable de cada uno de los actos delictuales que se han descrito, corres-
ponde a tres penas de 61 días y una de 41 días, no otra interpretación cabe
al respecto, por tratarse de dicha norma de una específica para el caso de
autos, a la que necesariamente debe estarse al momento de establecer la
pena que corresponde al individuo que se sanciona (Corte de Apelaciones
de Valparaíso, 2013, rol 1345).

En sentido contrario, una sentencia de la Corte de Apelaciones de San Miguel,


señaló en un fallo que rechaza un recurso de nulidad interpuesto por la defensa,
que el artículo 481 del Código no establece un límite para el juzgador, y que el
carácter transitorio de la medida permite que se pueda fijar sin atender al criterio
restrictivo que pretendió la defensa. Señala la Corte:

Considerando cuarto: Que para estas sentenciadoras, el fallo impugnado


cumple con los requisitos establecidos en el artículo 481 ya individualiza-
do, desde el momento que los Jueces del Tribunal Oral en lo Penal señalan
las razones que tuvieron para establecer el tiempo de duración de la medi-
da de seguridad impuesta, tal es así que, entre otras, señalan en el citado
considerando vigésimo que “(…) el propio hospital señala que es eventual
luego del año de tratamiento, que el sujeto pueda acceder a un régimen
ambulatorio”. Lo que unido al numeral I de la parte Resolutiva del fallo

200 | ISSN 0718-9869 impreso / ISSN 0719-1413 en línea


IVÁN SEPERIZA

impugnado, donde se establece la condicionalidad de la medida de seguri-


dad al señalar “(…) medida que durará mientras subsistan las condiciones
que la han hecho necesaria, y que en ningún caso podrá extenderse más
allá de la suma de los plazos que hubieren correspondido a su eventual
condena (…)” Lo anterior a juicio de estas sentenciadoras no permite aco-
ger el recurso de nulidad interpuesto por esta causal, por cuanto no se ha
realizado una errónea aplicación del derecho (Corte de Apelaciones de San
Miguel, 2009, rol 976).

Otra sentencia de la misma Corte señaló:

Considerando tercero: Que estos sentenciadores no comparten el criterio


vertido por el recurrente ya que la regla del inciso 1° del artículo 481 del
Código de Instrucción en lo Penal, la que se encuentra contenida en el pá-
rrafo 4°; libro IV, Título VIII del estatuto aludido, bajo el epígrafe “Duración
y control de las medidas de seguridad”, establece, conforme al principio de
necesidad, que ellas sólo podrán durar mientras subsistan las condiciones
que las hayan hecho necesarias, la que explicita el fallo impugnado en su
decisión II. Considerando cuarto: Que, además conforme al principio de
proporcionalidad, en la segunda parte de la disposición legal precitada
se expresa “y, en ningún, caso podrán extenderse más allá de la sanción
restrictiva o privativa de libertad que hubiere podido imponérsele o del
tiempo que correspondiere a la pena mínima probable”, señalándose en el
inciso 2° del precitado artículo lo que debe entenderse por pena mínima
probable. Considerando quinto: Que, también, se desprende claramente
de lo expuesto en las motivaciones décimo octava y vigésima del fallo que
se critica que los jueces del fondo optaron por imponerle al sentenciado
inimputable un período de internación, cuyo límite máximo se halla ubi-
cado dentro del grado de presidio menor en su grado mínimo, fijándolo en
la resolución del fallo, en cuatrocientos días. Sexto: Que es útil indicar que
en la norma legal del inciso 1° ya mencionado, se utiliza la conjunción “o”
entre las oraciones que se refieren a la duración máxima de las medidas, la
que es disyuntiva, por lo que pudieron los juzgados optar, como antes se
indicó (Corte de Apelaciones de San Miguel, 2010, rol 1444).

Si se considera plausible la tesis que se inclina por estimar la pena mínima probable
de la medida como la pena asignada al delito es posible aplicar la relación de las

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 201


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

normas que permite armonizar la regulación de la medida seguridad de internación


en un establecimiento asistencial con la medida cautelar de internación provisional
durante el proceso, por cuanto no es posible que la medida cautelar se prolongue
un mayor tiempo que el establecido para la medida de seguridad; de esta forma
se observa un mayor rendimiento a la regulación sistemática del procedimiento
para el sujeto inimputable y se obtiene un criterio de procedencia que responde a
la justificación de proporcionalidad entre hecho imputado y privación de libertad.

Una importante crítica que se observa en la aplicación de la medida cautelar en


revisión, es el hecho de que los fines post delictuales que el procedimiento vendría
a resguardar con la privación de libertad del enajenado, suponen que ella sea una
forma de evaluar en forma previa la peligrosidad del sujeto, ejercicio que también
se realiza en la aplicación de las demás cautelares del procedimiento ordinario.
La diferencia que, estimamos, estriba en la idea de proporcionalidad, es que a di-
ferencia de las cautelares de prisión preventiva que se sujetan en el marco de una
persecución penal dirigida a la obtención de una pena en contra del imputado, en
el caso del sujeto inimputable el proceso se ha formado en su contra con el objeto
de aplicar una medida de seguridad, y en ese entendido la privación de libertad se
encuentra supeditada a que esa probable ejecución tenga en vista únicamente un
diagnóstico médico que permita establecer un programa de asistencia en un medio
cerrado, con la única misión de prevención especial del inimputable.

Tanto es así, que en cuanto a la duración de la ya decretada medida de seguridad


según el mentado 481 “solo podrán durar mientras subsistieren las condiciones
que las hubieren hecho necesarias” asunto que en la ejecución de la pena está lejos
de ser un principio general de su cumplimiento, y solo encuentra cierta excepción
en el beneficio penitenciario de la libertad condicional.

De este modo cuando la ley en el artículo 464 del Código Procesal Penal se remite,
en cuanto a los presupuestos de procedencia de la internación provisional, a los
de la prisión preventiva, se observa una explicación sucedánea de la privación de
libertad del sujeto inimputable que se entrega a los principios y técnicas de un
procedimiento ordinario que se encuentra estructurado para el juzgamiento de
una eventual pena respecto del sujeto imputable, y por ello el rigor en la evaluación
de la necesidad de cautela es diversa, por cuanto si se estima que la pena tenga
una finalidad de prevención (general o especial) o retributiva, será siempre y en

202 | ISSN 0718-9869 impreso / ISSN 0719-1413 en línea


IVÁN SEPERIZA

todo caso la aplicación de un castigo penal corporal por la comisión de un delito


lo que moviliza al aparato judicial en el contenido de la sentencia condenatoria.

En cambio, si se comprende que desde la declaración de inimputabilidad del sujeto,


este no puede cometer delitos, sino solo un hecho típico y antijurídico (artículo
455 del Código Procesal) la ausencia de culpabilidad / imputabilidad / reproche
debe orientar la aplicación de la privación de libertad con la sola idea de prevención
especial, que en cierto modo escapa a aquellos supuestos de necesidad de cautela
que enuncia el artículo 140 del Código para la prisión preventiva.

La finalidad de la pena y de la medida de seguridad determina la procedencia de la


medida cautelar, por tanto la razón de proporción entre la internación y el hecho
imputado responde a esa sola finalidad, de modo que es diversa a las pretendidas
en el procedimiento ordinario de acción penal pública.

2. ANÁLISIS DE CAUSAS INGRESADAS CON INTERNACIÓN


PROVISIONAL: JUZGADO DE GARANTÍA DE VIÑA DEL MAR (2008-2013)

Este parte tiene por objeto representar una selección de criterios en la revisión
de las causas recopiladas, para efectos de analizar la aplicación de la internación
provisional en la muestra utilizada. La relevancia de este análisis deriva de la
situación en que se encuentra el imputado con enajenación mental frente a la
persecución penal del Estado.

Como se demostró con antelación, la situación de inimputabilidad del sujeto


engendra la ausencia de responsabilidad penal, significando esta declaración por
parte del Tribunal en un proceso concreto, una garantía propia del derecho penal
moderno. La existencia de las medidas de seguridad en los sistemas penales con-
tinentales, significa un interés del Estado por tutelar a través de la justicia penal
situaciones en las que la persona del sujeto inimputable por un hecho constitutivo
de delito, representa un peligro para la sociedad en general, peligrosidad que activa
y permite que la autoridad pública judicial pueda decretar y ordenar ejecutar una
medida restrictiva de la libertad al inimputable enajenado mental, con el fin de
salvaguardar intereses sociales.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 203


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

La crítica a este sistema de represión penal se pronuncia con mayor fuerza en las
actuaciones procesales de las diversas etapas del procedimiento para inimputables
en nuestro país. En especial, se enfatiza que tratándose ya de una forma excepcio-
nal de activar la actividad penal del Estado, más aun se debe observar con óptica
restrictiva la aplicación de medidas cautelares privativas de libertad, en este caso
la internación provisional del enajenado mental, en cuanto el eventual resultado
final de la aplicación de una medida seguridad, no viene aparejada —en la mayoría
de los casos— en una medida terapéutica privativa de libertad, con lo cual la des-
proporción procesal entre la cautelar y el eventual término de la causa representa
una importante vulneración a las garantías de estos imputados en situación de
enajenación mental.

Se aborda la tendencia en aspectos relativos a la forma de inicio del procedimiento


que da lugar a la suspensión del procedimiento en virtud del artículo 458 del Código
Procesal Penal, y las oportunidades en que se presenta la solicitud de internación
provisional conforme al artículo 464 del código del ramo. Otro grupo de factores
tiene relación con la situación particular del imputado y el hecho típico y antiju-
rídico objeto de la imputación. Por último, se observan las formas de término del
procedimiento en que se dictó la medida de internación provisional.

En cada criterio se representa el resultado de la observación con un gráfico. Se


procederá a indicar en cada grafico el criterio que se va a utilizar, señalando la
fuente de información, la cantidad de causas objeto del estudio. Cada grafico se
explica en cuanto al número y porcentaje del total que representa.

Esta parte , comprende el estudio de causas en que se suspendió el procedimiento


y se decretó la internación provisional de personas en situación de enajenación
mental en el Juzgado de Garantía de Viña del Mar y los términos judiciales de las
mismas, materia en las que se carece de estudios empíricos. 14

14
Para obtener esta información se trabajó en el estudio de las causas penales de un solo
juzgado de garantía, de una comuna urbana y populosa, lo que permitirá tener una in-
formación precisa acerca de su funcionamiento real, y pueda servir también como guía
para futuros trabajos de investigación sobre esta temática, y que se quieran extender a
otras variables dentro de ella. Por este motivo, el universo de estudio serán las causas
en que se suspendió el procedimiento y se decretó la internación provisional de impu-
tados en situación de enajenación mental por el Juzgado de Garantía de Viña del Mar,
durante el período comprendido por los años 2008 al 2013. Entendemos que dicha

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IVÁN SEPERIZA

GRÁFICO 1. CAUSAS CON SUSPENSIÓN DEL PROCEDIMIENTO


CONFORME AL ARTÍCULO 458 DEL CÓDIGO PROCESAL PENAL.
JUZGADO DE GARANTÍA DE VIÑA DEL MAR. REGIÓN
DE VALPARAÍSO. AÑOS 2008-2013.

7%
ADULTOS

93%

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso.

Cálculos propios en base al total de 215 causas ingresadas con suspensión con-
forme al artículo 458 del código procesal penal. Juzgado de Garantía de Viña del
Mar, años 2008-2013. En 200 de ellas se trata de causas con imputados adultos,
representando un 93 % del total

En el Gráfico 1 Los resultados de la revisión muestran que el total de causas re-


gistradas entre los años 2008 y 2013 en las cuales se decretó, en algún momento
de su tramitación, la suspensión del procedimiento conforme al artículo 458 del
Código Procesal Penal. Se registraron un total de 215 causas con suspensión, de
las cuales 200 de ellas el imputado tenía la calidad de adulto, representando un
93 % del total. Solo 15 de ellas se trataban de imputados menores de edad, bajo el

observación empírica de un período de cinco años permitirá contar con información


objetiva del funcionamiento real de la legislación sobre la materia.

El total de causas revisadas corresponde a las ingresadas en dicho tribunal en el perío-
do referido, y en las que se suspendió el procedimiento por aplicación del artículo 458
del Código Procesal Penal y se identificaron y verificaron aquellas causas en las que
se decretó la internación provisional del imputado como medida cautelar, mediante
el estudio de las actas de audiencias y las resoluciones judiciales del propio tribunal.
Luego se elaboró un instrumento guía para la recolección y ordenamiento de esa infor-
mación, y los hallazgos se trasladaron en forma fidedigna a un registro para asegurar
la coincidencia; con excepción de los datos de identidad de las partes y toda persona
particular.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 205


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

estatuto de la ley 20.084 de Responsabilidad Penal Juvenil, cifra que representa


un 7 % del total de causas registradas en el periodo de muestra.15.

Se puede señalar que la cantidad de causas con suspensión en las cuales el impu-
tado es adulto superan de manera amplia aquellas en que el imputado es menor
de edad adolescente. No existe una razón particular para este escenario, pero en
general responde a la proporción general de causas que se ingresan en los Tribu-
nales penales de la muestra, sin perjuicio de lo anotado respecto de la eventual
improcedencia del estatuto del enajenado mental respecto del adolescente16.

GRÁFICO 2. CAUSAS SUSPENDIDAS POR EL ARTÍCULO 458


CON INTERNACIÓN PROVISIONAL CONFORME AL ARTÍCULO 464
DEL CÓDIGO PROCESAL PENAL. JUZGADO DE GARANTÍA DE VIÑA
DEL MAR. REGIÓN DE VALPARAÍSO. AÑOS 2008-2013

CON INTERNACION
62 SIN INTERNACION

138

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso.

15
Respecto de esta serie de causas se advierte que en esta investigación no fueron objeto
de análisis aquellas que se tramitan conforme al estatuto de la ley de Responsabilidad
Adolescente 20.480. Solo es posible indicar que a propósito de la internación
provisional de adolescentes que respecto de aquellos que solo 3 de las 15 causas
registradas con suspensión, se decretó la internación provisional del adolescente
conforme al artículo 464 del Código Procesal Penal,
16
Solo es posible anotar sobre este punto, la duda respecto de la aplicación del estatuto del
enajenado mental del Libro IV del Código, y especialmente de la internación provisional,
a los adolescentes que se rigen por las reglas de la ley 20.084., dado que el citado cuerpo
legal, que resulta ser un estatuto especial que regula la responsabilidad penal de los ado-
lescentes, no contempla norma alguna que regule la particular situación de un adoles-
cente en situación de enajenación mental, debiendo recurrirse por aplicación supletoria
de las normas del código procesal penal, al mencionado estatuto del enajenado mental.

206 | ISSN 0718-9869 impreso / ISSN 0719-1413 en línea


IVÁN SEPERIZA

Se trata de cálculos propios basados en el total de 200 causas ingresadas con sus-
pensión conforme al artículo 458 del Código Procesal Penal en las que se decretó
internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal penal en 62
de ellas. Juzgado de Garantía de Viña del Mar. Años 2008-2013.

El Gráfico 2 representa el total de causas registradas entre los años 2008-2013


con suspensión del procedimiento (Gráfico 1) y en las cuales se decretó, en alguna
etapa del procedimiento, la internación provisional conforme al artículo 464 del
Código Procesal Penal. Se registraron un total de 200 causas con suspensión, de
las cuales en 62 de ellas se decretó la internación provisional, representando un
31 % del total. En 138 causas suspendidas no se decretó la internación, cifra que
representa un 69 % del total de causas registradas en el periodo de muestra.

Se puede señalar que la cantidad de causas con internación provisional en relación


al total de aquellas causas suspendidas es importante (31%) considerando la pri-
vación de libertad absoluta del imputado que esta medida significa. De ese total
de causas con internación se deberá verificar luego cuando se observe la cantidad
de causas con término judicial, cuántas de ellas se correspondían a la aplicación
de una medida de seguridad privativa de libertad, para constatar la proporciona-
lidad de la internación con la efectiva situación final de la causa. Sin perjuicio de
lo anterior, se puede concluir de manera preliminar que los tribunales aplican la
internación en parte importante (más de un tercio) de las causas con suspensión
del procedimiento.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 207


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

GRÁFICO 3. TOTAL DE CAUSAS EN QUE SE DECRETÓ INTERNACIÓN


PROVISIONAL CONFORME AL ARTÍCULO 464 DEL CÓDIGO PROCESAL
PENAL EN AUDIENCIA DE CONTROL DE LA DETENCIÓN.
JUZGADO DE GARANTÍA DE VIÑA DEL MAR. REGIÓN
DE VALPARAÍSO. AÑOS 2008-2013

EN AUDIENCIA CONTROL
DETENCION
32 30 EN OTRA ETAPA PROCESAL

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

Prevención. En este acápite se presenta el total de causas con internación pro-


visional que en la muestra de la especie, se ha decretado la medida cautelar de
internación provisional en una audiencia de control de la detención. Se pretende
demostrar la relevancia de esta cifra en cuanto esta oportunidad procesal represen-
ta una de aquellas instancias del procedimiento penal en el cual es posible constatar
por primera vez ante una autoridad judicial los antecedentes de la detención del
imputado que ha sido conducido ante el juez por los funcionarios policiales ante
una hipótesis de flagrancia que justificó su privación de libertad, o ante la ejecución
de una orden de detención judicial expedida por tribunal competente17.

17
El cumplimiento del estatuto del detenido se hace más intenso ante la situación de
un imputado con antecedentes de carácter psiquiátrico, en circunstancias que la
posibilidad de que la persona sometida a detención pueda comprender la imputación
en su contra y el significado de su privación de libertad, las que se ven reducidas en
gran parte debido a una situación ajena a su voluntad, como es su presunto estado
de enajenación mental (artículos 127 y 130 del Código Procesal Penal). Dada esta
situación el legislador ha puesto de relieve la exigencia de un informe psiquiátrico
previo a decretar esta internación provisional del enajenado (artículo 464 del Código
Procesal Penal). En este contexto, la posibilidad cierta de contar con este informe al
momento de controlar la detención en esta primera audiencia dentro de las 24 horas
siguientes es imposible ante la insipiencia del procedimiento iniciado en caso de
flagrancia.

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IVÁN SEPERIZA

El Gráfico 3 representa el total de causas en la cuales se decretó la internación


provisional en audiencia de control de la detención frente a aquellas en que se
decretó la medida cautelar en otra etapa procesal posterior. No se distingue entre
aquellas detenciones que emanaron de una orden de detención judicial o aquellas
que derivan de un procedimiento por detención en flagrancia.

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal, y en las que en 30 de ellas se decretó internación provisional en control de
la detención. Juzgado de Garantía de Viña del Mar. Años 2008-2013.

En el Gráfico 3 los resultados muestran que del total de causas registradas entre
los años 2008 y 2013 con internación provisional conforme al artículo 464 del
Código Procesal Penal, y en las que esta medida se decretó en audiencia de control
de la detención del imputado. Se registraron un total de 62 causas con internación
provisional, de las cuales en 30 de ellas se decretó la internación provisional en
la respectiva audiencia de control de la detención, representando un 48,3 % del
total. En 32 causas con internación provisional esta medida se decretó en una
oportunidad procesal diversa a la audiencia de control de la detención, cifra que
representa un 51,6 % del total de causas registradas en el periodo de muestra.

Se puede señalar que la cantidad de causas con internación provisional en las que
se decreta la internación provisional alcanza en la practica la mitad del universo
en que se decreta esta medida al imputado, lo que cobra importancia considerando
que en esa primera audiencia deben presentarse los antecedentes que el artículo
464 del Código exige para su procedencia, en especial la existencia de un informe
psiquiátrico practicado al imputado, lo cual por razones de lógica temporal y pro-
cedimental parece de escasa posibilidad de concreción, indicando ya este dato que
al momento de decidirse sobre esta medida, el tribunal no cuenta en ese momento
de la audiencia de estilo, de aquel antecedente forense que le permita determinar
los indicadores de peligrosidad que deben justificar tal privación de libertad, todo
lo cual se indicará en la siguiente gráfica.

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LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

GRÁFICO 4. TOTAL DE CAUSAS EN QUE SE DECRETÓ INTERNACIÓN


PROVISIONAL CONFORME AL ARTÍCULO 464 DEL CÓDIGO PROCESAL
PENAL CON O SIN INFORME PSIQUIÁTRICO AL MOMENTO DE
DICTARSE LA MEDIDA CAUTELAR

6 5
CON INFORME PSIQUIATRICO
SIN INFORME PSIQUIATRICO

51

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal en relación a la existencia de informe psiquiátrico al momento de dictarse
la medida cautelar. Se desagregan en aquellas en que se decretó la medida con in-
forme psiquiátrico (5) sin informe psiquiátrico (51) sin informe en ninguna etapa
del procedimiento (6). Juzgado de Garantía de Viña del Mar. Años 2008-2013

El Gráfico 4 representa el total de causas registradas entre los años 2008 y 2013
con internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal Penal, y
en las que se verifica la existencia del informe psiquiátrico que el precepto citado
requiere para evaluar la procedencia de esta medida. Se registraron un total de 62
causas con internación provisional, de las cuales ende ellas se decretó la internación
provisional previa existencia del informe psiquiátrico en la causa al momento de
decretarse la internación del imputado, representando un 8 % del total. En 51
causas con internación provisional esta medida se decretó sin la existencia del
referido informe al momento de aplicarse la media de privación de libertad, cifra
que representa un 82,5% del total de causas registradas en el periodo de muestra.
Se registraron 9,6 % de causas del total en la cuales no existió en ninguna etapa
de la misma el informe requerido por el artículo 464 no obstante la privación de
libertad del imputado bajo este procedimiento especial.

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Se puede señalar que la cantidad de causas con internación provisional en las que
se decreta la internación provisional sin el informe psiquiátrico al momento de
dictarse la medida de privación de libertad alcanza cifras que superan el 75 % del
total de la muestra registrada, indicando que los tribunales en revisión, alteran o
de plano omiten la aplicación de esta exigencia legal, siendo esta una de las prin-
cipales críticas que es posible plantear de la revisión de los datos que entrega el
cúmulo de causas en análisis. Esta cifra es del todo objetable, y no solo indica la
flagrante vulneración de garantías del imputado en eventual estado de enajenación
mental, sino que advierte la errónea regulación que de esta medida que no tomó
en consideración lo que se logró demostrar en el Gráfico 3 de este estudio, y en
la cual se demostró que en prácticamente la mitad de las causas en las cuales se
decreta internación provisional, estas tienen su origen en una audiencia de control
de la detención, produciéndose de este modo la imposibilidad temporal de contar
el tribunal con el informe psiquiátrico del imputado, asunto que revela la forma
en que los intervinientes se enfrentan al momento de solicitar la aplicación de
esta medida, y el modo en que el juez resuelve en más de un 75 % de las causas
en revisión: privando de libertad al imputado omitiendo un requisito legal que
la ley exige de manera imperativa al juzgador para proceder a evaluar la eventual
procedencia de la internación provisional.

La ley exige el informe en el momento en que esta se dicta, el hecho de que este
se genere en una etapa procesal posterior no sirve para refrendar todo el tiempo
en que el imputado estuvo privado de libertad de manera ilegítima, más allá que
en el cúmulo de causas se haya resuelto mantener la misma medida con el mérito
de los criterios de peligrosidad que el informe pueda estimar concurrentes en el
caso concreto.18

18
Desde el punto de vista del principio de proporcionalidad no es posible soslayar este
dato con el uso criterio de realidad que el juez pueda argüir al momento de decidir sobre
la libertad del presunto enajenado mental, de modo que ante el escenario probable de
enfrentarse el tribunal a una solicitud de internación del artículo 464 del Código sin
contar con el informe de rigor, la solución idónea que parece favorable al respeto de las
garantías del imputado, y a la vez que pueda cautelar los fines del procedimiento y la
eventual seguridad de terceros, con el solo mérito de la evaluación de los antecedentes
que se tengan a la vista al momento de plantearse las solicitudes de procedencia y
rechazo de la misma, es rechazar la aplicación de la internación provisional por la
ausencia del informe de rigor, y proceder a abrirse debate a la eventual aplicación de
alguna de las otras cautelares del artículo 155 del Código Procesal Penal, que aparezcan

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 211


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

Lo anterior se sostiene en lo relativo a lo que señalamos antes respecto de la ido-


neidad y pertinencia de las cautelares procedentes en la situación del enajenado
mental, que en la etapa de investigación y declaración de su estatuto de garantías
aplicable debe permitir a este imputado el ejercicio de su derecho a defensa, en
cuanto que si bien se le designa un curador ad-litem en alguna etapa del pro-
cedimiento, es necesario que ante la eventual privación de libertad mediante
la internación, esta debe medirse en razón de los diversos fines que esta exige
(eventual medida de seguridad) que son especiales para estos imputados, que en
puridad no están en condiciones de conocer su situación procesal, y menos aún
de ejercer su derecho a defensa, en cuanto este procedimiento es adecuado para
una representación de derechos.19

GRÁFICO 5. HECHOS EN QUE SE DECRETÓ INTERNACIÓN


PROVISIONAL CONFORME AL ARTÍCULO 464 DEL CÓDIGO PROCESAL
PENAL, SEGÚN TIPOS DE HECHOS TÍPICOS Y ANTIJURÍDICOS.

15 HECHOS CON PENA DE CRIMEN


31 HECHOS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
OTROS HECHOS

40

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

ajustadas a la situación del imputado y puedan cumplirse en tanto el tribunal no


cuente con el informe psiquiátrico en cuestión.
19
El informe siquiátrico exigido por el artículo 464 es una garantía para el imputado, en
la medida que no es factible de ser sustituido por otro medio de prueba respecto del
estado mental del imputado, en cuanto es la ciencia que profesa la lex artis pertinente
la que debe suministrar un diagnostico suficiente para que el juez pueda decidir sobre
la necesidad de internación. Decretar tal cautelar sin el respectivo informe significa
una vulneración al principio de proporcionalidad y privar de una garantía procesal al
imputado quien en su condición puede no conocer a cabalidad los hechos y motivos de
su privación de libertad. En relación a los resultados obtenidos del presente gráfico,
parece incomprensible el hecho de que se hayan registrado causas en la cuales una vez
decretada la internación provisional —ya sin el informe psiquiátrico al momento de
decidir— este no se haya realizado en ninguna de las etapas posteriores a la tramitación
de la causa, lo cual representa una privación de libertad ilegítima y vulneratoria a los
derechos humanos del imputado, inconcebible en un Estado democrático de derecho.

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IVÁN SEPERIZA

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal, según tipos de hechos típicos y antijurídicos imputados, con una base de
86 hechos. Juzgado de Garantía de Viña del Mar. Años 2008-2013.

El Gráfico 5 representa el total de hechos imputados en el total de 62 causas del


período comprendido entre los años 2008-2013 con internación provisional con-
forme al artículo 464 del Código Procesal Penal, en las que se observa los tipos
de hechos típicos y antijurídicos que se han imputado en el total de causas que se
analiza. Se previene que el presente gráfico tiene su base y corresponde al total de
hechos imputados en cada una de las 62 causas con internación provisional, por
lo que como en una o más de estas causas se ha imputado más de un hecho típico
y antijurídico, esta base comprende un total de 86 hechos imputados.

Del total de 62 causas en análisis se optó por clasificar los hechos imputados
agrupando la totalidad de las figuras penales en tres grupos, con un total de 86
hechos imputados en el total de causas:

a) Hechos con pena de crimen


b) Hechos de violencia intrafamiliar
c) Otros hechos

El criterio tenido en cuenta ha sido vincular aquellos ilícitos penales que han sido
objeto de imputación previo a la aplicación de la internación provisional. Se intenta
demostrar cuál ha sido la tendencia de los tribunales al momento de decretar la
medida, con relación a la afectación social del hecho según su pena asignada, en
una primera parte, de acuerdo a las regla del artículo 21 del Código Penal, y que
en general clasifica a los hechos en crimen, simples delitos y faltas.

Se atiene a esta designación el primer orden clasificatorio de hechos con pena de


crimen con un total de 15 hechos que se encuentran sancionados con pena de esta
naturaleza, representando un 17,4 % del total de los hechos. Estos hechos con
penas de crimen se pueden desglosar a su vez en los siguientes delitos específicos
a los que corresponden los hechos típicos y antijurídicos imputados: siete robos
con violencia e intimidación, cuatro robos en lugar habitado o destinado a la ha-
bitación, tres delitos de incendio y un delito de violación:

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 213


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

10 ROBO CON VIOLENCIA


5 ROBO LUGAR HABITADO
0 INCENDIO
ROBO CON ROBO LUGAR INCENDIO VIOLACION VIOLACION
VIOLENCIA HABITADO

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal en hechos con pena de crimen imputados, con una base de 86 hechos. Juz-
gado de Garantía de Viña del Mar. Años 2008-2013.

En un segundo orden de clasificación de hechos de violencia intrafamiliar, con un


total de 40 hechos, se adecúa el régimen del artículo 21 del mencionado Código,
agrupando y reduciendo en este grupo solo a aquellos hechos con pena de simple
delito que tienen el carácter de estar sancionados por el estatuto de la ley 20.066
que sanciona hechos constitutivos de violencia intrafamiliar, al tenor del artículo
5º del citado cuerpo legal. Se ha optado por esa adecuación por tratarse de hechos
que se destacan como aquellos de común ocurrencia en la experiencia de los tri-
bunales, y que en este ámbito, según las cifras observadas, representan el mayor
número de causas con imputados en internación provisional, representando un
46,5 % del total de hechos.

Estos hechos de violencia intrafamiliar, conforme a la ley 20.066 y con pena de


simple delito, se pueden desglosar a su vez en los siguientes delitos específicos
a los que corresponden los hechos típicos y antijurídicos imputados: 22 delitos
de amenazas, 17 delitos de lesiones menos graves, un delito de lesiones graves.

30
20 AMENAZAS
10
0 LESIONES MENOS GRAVES
AMENAZAS LESIONES LESIONES LESIONES GRAVES
MENOS GRAVES
GRAVES

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

214 | ISSN 0718-9869 impreso / ISSN 0719-1413 en línea


IVÁN SEPERIZA

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal en hechos de violencia intrafamiliar imputados, con una base de 86 hechos.
Juzgado de Garantía de Viña del Mar. Años 2008-2013

Por último, se agrega un tercer orden de clasificación otros hechos con un total
de 31 hechos, que representan todos aquellos hechos que el legislador les asigna
una pena de simple delito, pero no son constitutivos de violencia intrafamiliar,
representando un 36 % del total.

Respecto a estos otros hechos con penas de simple delito se pueden desglosar a su
vez en los siguientes delitos específicos a los que corresponden los hechos típicos
y antijurídicos imputados: seis desacatos, tres lesiones leves, un robo en lugar no
habitado, tres portes de arma blanca, dos receptaciones, un manejo en estado de
ebriedad, cuatro hurtos simples, una infracción al artículo 190 del código penal,
cuatro violaciones de morada, un abuso sexual, un microtráfico, dos robos por
sorpresa y un daño simple:

7 DESACATO
6 LESIONES LEVES
5 ROBO EN LUGAR NO HABITADO
4 PORTE DE ARMA BLANCA
RECEPTACION
3
MANEJO ESTADO EBRIEDAD
2
HURTO SIMPLE
1 INFRACCION ARTICULO 190 CP
0 VIOLACION DE MORADA
ABUSO SEXUAL
MICROTRAFICO LEY 20000
ROBO POR SORPRESA
DAÑOS SIMPLES

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 215


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal sobre otros hechos imputados, con una base de 86 hechos. Juzgado de Ga-
rantía de Viña del Mar. Años 2008-2013.

Del análisis de los tres órdenes de clasificación propuestos, se distingue la am-


plia aplicación de la internación provisional a hechos constitutivos de violencia
intrafamiliar con pena de simple delito. Esta constatación permite afirmar que
la naturaleza de los hechos que se imputan en el marco de la persecución penal
pública, y en los que se ha decretado esta medida cautelar, importan una escasa
lesividad social registrando solo penas de simple delito en un contexto de violencia
intrafamiliar.

Sin cuestionar el mérito concreto que se ha tenido presente en cada causa para
aplicar la internación del imputado, basta observar este hecho para entender la
desproporción manifiesta que existe entre la privación de libertad en la internación
y la eventual medida de seguridad que sería posible de aplicar en una forma de
término que someta los hechos a un juicio de medidas de seguridad, todo esto en
razón de los límites temporales que franquea el artículo 481 del Código Procesal
y las asignadas en abstracto a los delitos de violencia intrafamiliar, que en los he-
chos imputados, en su casi totalidad constitutivos de amenazas y lesiones menos
graves, resultan sancionados con penas de presidio menor en su grado mínimo, y
en los casos de lesiones menos graves inclusive sancionadas con penas alternati-
vas de multa, y otras accesorias propias del estatuto de violencia intrafamiliar del
artículo 8º de la ley referida.

En cuanto a los otros hechos que se observan en la gráfica, esta alcanza a empinarse
como el segundo grupo de importancia, tratándose también de hechos con pena
de simple delito, se confirma la tendencia antes anotada en cuanto la internación
provisional se aplica a aquellos eventos de menor intensidad lesiva considerando
el castigo asignado en la ley como parámetro de adecuación a la proporcionalidad
de la intensidad de la medida cautelar por el hecho imputado, observando diversos
hechos sancionados con penas de presidio menor en su grado mínimo como los
hurtos simples, e incluso con penas alternativas de multa, como la violación de
morada y el porte de arma blanca, o incluso constitutivos meramente de faltas,
como las lesiones leves.

216 | ISSN 0718-9869 impreso / ISSN 0719-1413 en línea


IVÁN SEPERIZA

En comparación a la cifra marginal de hechos con pena de crimen, los eventos de


violencia intrafamiliar predominan en el cúmulo de causas en que se decreta la
internación, junto con los constitutivos de otros hechos con pena de simple delito.

Desde el punto de vista de la proporcionalidad cautelar de la internación, si se


tiene en cuenta el criterio de pena mínima probable que se describió antes, parece
de recibo entender que el uso de la internación debe limitarse en su procedencia
y extensión, por mandato del principio de proporcionalidad, a aquellas causas en
las que la ley le asigne una pena en concreto que permita entender que la medida
de seguridad será privativa de libertad, y que la duración de la internación no
superará finalmente la medida de seguridad a imponer.

En el Gráfico 6 se observarán los tiempos de duración que en el total de causas


revisadas alcanza la internación de los imputados, lo cual permitirá vincular a este
indicador de hechos el sentido de proporcionalidad que se pretende manifestar
en este estudio.

GRÁFICO 6. TOTAL DE CAUSAS EN QUE SE DECRETÓ INTERNACIÓN


PROVISIONAL CONFORME AL ARTÍCULO 464 DEL CÓDIGO
PROCESAL PENAL, SEGÚN EL TIEMPO (DÍAS) DE DURACIÓN
DE LA MEDIDA CAUTELAR

0 a 15
16
14 +15 - 30
14 +30 - 45
12 +45 -60
10 9 +60 -90
8
8 7 7 +90 -120
6 6
6 +120 -150
4 3 +150 -180
2
2 MAS 180

0
0 a 15 +15 - 30 +30 - 45 +45 -60 +60 -90 +90 -120 +120 -150 +150 -180 MAS 180

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 217


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

Penal, según el tiempo de duración de la medida cautelar. Juzgado de Garantía de


Viña del Mar. Años 2008-2013.

El Gráfico 6 representa el total de causas registradas entre los años 2008 y 2013
con internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal Penal,
según la duración de la internación provisional en cada causa de la muestra. Se
agruparon el total de 62 causas en 9 grupos de tiempo ascendente en el eje inferior
de la figura, mediando entre los “0 a 15 días” de extensión de la medida, hasta el
máximo de “más de 180 días”.

En detalle se registraron un total de 62 causas con internación provisional, de las


cuales en siete de ellas se decretó la medida por un lapso de no superior a 15 días,
representando un 11,2% del total. En tres de las causas en revisión la internación
se prolongó por más de 15 y menos de 30 días, significando un 4,8 % del total. En
ocho de las causas del periodo la duración de la internación se extendió por más
de 30 y menos de 45 días, representando un 12,9 %. Un total de nueve causas la
internación se prolongó por un lapso de entre más de 45 y menos de 60 días, cons-
tituyendo un 14,5 %. En un total de 14 causas la privación de libertad se extendió
por un periodo mayor a 60 y menos de 90 días, correspondiente a un 22,5 % del
total. En seis causas la internación se extendió por más de 80 y menos de 120
días, representando un 9,6 %. En siete causas del muestreo la medida en análisis
se extendió por más de 120 y menos de 150 días, correspondiente a un 11,2 %.

Solo en dos causas del total la internación alcanzó una extensión de más de 150
y menos de 180 días, significando un 3,2 %. Finalmente en seis de las causas la
internación provisional se extendió por más de 180 días, representando un 9,6 %.

Del análisis temporal de las causas con internación provisional tenida a la vista
en el periodo de observación, se desprende que el tiempo de internación que se
computa excede en la mayoría de ellas el tiempo probable respecto del cual un im-
putado podría estar sometido a alguna de las medidas de seguridad que el legislador
contempla, según el parámetro de pena mínima probable que impone el artículo
481 del Código Procesal, y esto en atención a lo que ya se ha puesto de relieve en
análisis de la clasificación de los hechos (Nº 5) por los cuales se forman las causas
con aplicación de internación provisional, en las cuales en 71 de ellas, agregados
los hechos de violencia intrafamiliar (40) y los otros hechos (31) que representan
agrupados el 82,5 % del total de hechos en el total de causas, descontando que en

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IVÁN SEPERIZA

cada causa se pueden haber imputado mas de un hecho, se trata de eventos con
pena de simple delito, con penas de presidio menor en su grado minino a máximo,
con un minimum probable en abstracto de 61 días, según la escala del artículo 21
del Código Penal.

Lo anterior se debe engarzar con lo observado en la presente figura, cuando se


agregan los cuatro primeros grupos del total de causas en que la internación se
extiende hasta 60 días de privación de libertad, esta alcanza solo un total de 27
causas, correspondiente a un 43,5 % lo que constituye menos de la mitad de las
causas del periodo. Lo recién anotado demuestra el desequilibrio entre el parámetro
de extensión probable de una medida de seguridad que no podrá nunca exceder la
pena mínima probable asignada al delito del artículo 481 del Código, con el minimum
del mínimo probable, relativizado a los delitos (hechos) que predominan en las
imputaciones del periodo observado (hechos con pena de simples delito: 82,5%).

La profunda crítica desde el principio de proporcionalidad que debe entenderse


verificada con este ejercicio de representación de las causas en análisis, es que los
tribunales en observación, en general, decretan la medida de internación y la man-
tienen más allá del tiempo mínimo probable en que podría extenderse cualquier
medida de seguridad posible, cuando se trata de la imputación de hechos con pena
de simple delito con base de presidio menor en su grado mínimo, como los son la
mayoría de los hechos de violencia intrafamiliar, ya que como se demuestra en el
gráfico en análisis, ello se presenta en 35 causas correspondientes a los grupos de
más de 60 días hasta más de 180 días, que constituye el 56,4 % del total, expo-
niendo que en general la internación provisional se extiende por más tiempo de la
máxima duración de cualquier medida de seguridad en caso de simples delitos con
pena de presidio menor en su grado mínimo. Solo en 15 hechos se ha imputado
un delito con pena de crimen, que representan solo un 17,4 % del total de hechos
imputados en el total de causas.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 219


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

GRÁFICO 7. TOTAL DE CAUSAS EN QUE SE DECRETÓ INTERNACIÓN


PROVISIONAL CONFORME AL ARTÍCULO 464 DEL CÓDIGO PROCESAL
PENAL, SEGÚN FORMA DE TÉRMINO DE LA CAUSA

FORMA TERMINO CAUSA


35 29
30
25
20 14
15 9
10 6
5 2 2
0

Fuente: Ministerio Público de Chile. Región de Valparaíso

Se trata de cálculos propios basados en el total de 62 causas ingresadas en las que


se decretó internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal
Penal según forma de término de la causa. Juzgado de Garantía de Viña del Mar.
Años 2008-2013.

El Gráfico 7 representa el total de causas registradas entre los años 2008-2013 con
internación provisional conforme al artículo 464 del Código Procesal Penal, según la
forma de término de la causa. Se registraron un total de 62 causas con internación
provisional, de las cuales en 9 de ellas se terminó la causa en un juicio de medidas
de seguridad, representando un 14,5 % del total. En 14 causas se decretó la rea-
pertura del procedimiento con la tramitación de la causa según reglas generales
del imputable, cifra que corresponde a un 22,5 % del total de causas registradas
en el periodo de muestra. En 29 causas se aplicó sobreseimiento definitivo, sig-
nificando el 46,7 % del total. En 6 causas se comunicó facultad de no perseverar,
lo que constituye el 9,6 %. En 2 causas se decretó no perseverar, representando
el 3,2 %. En otras 2 causas se encuentran vigentes, sin forma de término (3,2%).

Se desprende que en una estimación menor, casi marginal de lo esperable en


relación a la cantidad de causas con internación provisional, se deciden en un

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IVÁN SEPERIZA

juicio de medidas de seguridad, lo cual confirma la serie de datos que antes se han
representado en los gráficos anteriores en cuanto se presenta con un alto margen
de desproporción la aplicación de la privación de libertad del imputado en relación
al tipo de delitos que se imputan (Gráfico 5) a la duración de la internación (Gráfico
6) y a la forma de término de la mismas, en las cuales la posibilidad de aplicación
de una medida es mínima ante el resto de las formas de término que se observan
en la práctica de los tribunales en el periodo de muestra.

Destaca el hecho de que en un alto número de causas se decreta el sobreseimiento


definitivo de la misma, lo que puede explicarse ante la existencia de un informe
psiquiátrico, se determina que el riesgo para sí o terceros del inimputable es leve
o de plano inexistente, de modo que la evaluación médica sugiere que en el caso
de sobreseimiento definitivo el imputado siga algún control mínimo de orden am-
bulatorio con la asistencia de familiares cercanos, de modo que en estos casos de
manera usual el tribunal decreta el sobreseimiento definitivo por inimputabilidad
según el artículo 10 nº 1 del Código Penal.

En relación a la reapertura del procedimiento, significa que el imputado no se en-


cuentra bajo una afección mental que lo exima del reproche de culpabilidad, lo cual
en general se sustenta en el contenido del informe psiquiátrico, lo cual demuestra
la importancia de la exigencia de este informe según se anotó antes (Gráfico 4).

CONCLUSIONES

ʹ• El sujeto declarado enajenado mental es inimputable para el derecho


penal, de modo que no es posible imputar delito alguno dado su déficit
en el conocimiento del contenido de las normas de comportamiento que
fundan el reproche penal merecedor de pena. Sin embargo, se contempla
la intervención del Estado para evaluar ya no solo el hecho merecedor de
castigo, sino la eventual posterior conducta del inimputable con el objeto
de evaluar la peligrosidad del sujeto, juicio que tiene por objeto estimar
aplicable una medida de seguridad privativa de libertad.

• Prevista la posibilidad del Estado de limitar la libertad del inimputable a


propósito de un hecho típico y antijurídico conforme las normas penales,
la evaluación judicial del presupuesto de peligrosidad del sujeto se realiza

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 221


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

conforme las reglas del proceso penal, con el objeto de resguardar las ga-
rantías del imputado sometido al ejercicio de la acción penal pública.

• En el procedimiento especial para la aplicación de medidas de seguridad


del Código Procesal Penal se contempla la medida cautelar de internación
provisional del imputado, la cual permite mantener privado de libertad al
sujeto en un establecimiento asistencial mientras se resuelve el curso del
procedimiento de medidas de seguridad.

• La internación provisional del imputado es posible de ser decretada en


cualquier etapa del procedimiento cuando aparezca la necesidad de su
aplicación, cumpliendo los requisitos que la ley contempla, en especial,
que un informe siquiátrico de facultades mentales del sujeto señalé que el
imputado sufre de una grave alteración o insuficiencia en sus facultades
mentales, y a la vez, es peligroso para sí o terceros, lo cual es medida para
el juzgador para estimar aplicable esa medida en razón deshecho por el cual
está siendo investigado o requerido por el Ministerio Público.

• En este sentido, al tratarse la internación provisional de una medida cautelar


especial del sujeto inimputable por enajenación mental, el propio artículo
464 del Código Procesal exige que se cumplan los requisitos del articulo
140 y 141 del mismo cuerpo legal, esto es, los denominados presupuestos
materiales de la prisión preventiva y la necesidad de cautela.

• Los requisitos de la internación provisional tienen por objeto regular la


procedencia proporcional de la privación de libertad, considerando la
situación del sujeto enajenado mental y el hecho típico y antijurídico que
se le imputa. La proporcionalidad debe responder a las necesidades del
procedimiento concreto en que se verifica y los antecedentes deben fundar
la necesidad de la internación del enajenado mental, como única medida
posible, en cuanto no sea aplicable otra de las medidas del artículo 155 del
Código Procesal Penal que sean plausibles de ser cumplidas por el sujeto.

• En este contexto, la observación de las causas del Juzgado de Garantía de


Viña del Mar en el periodo comprendido entre los años 2008 y 2013, en
las cuales se decretó suspensión del artículo 458 e internación del artículo
464, ambos preceptos del Código Procesal Penal, permite evaluar cuál ha

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IVÁN SEPERIZA

sido la tendencia de este tribunal respecto de los requisitos de procedencia


de la internación provisional, en especial verificar respecto del universo de
causas catastradas cual ha sido el nivel o grado de cumplimiento de estas
exigencias según los criterios elegidos para efectos de representar.

• En la observación de los gráficos que representan el total de causas objeto del


estudio (62 causas) se puede aseverar lo siguiente respecto de los criterios
fundamentales utilizados, y que destacamos en esta conclusión:

– Oportunidad procesal en que se decreta la internación provisional y


existencia de informe siquiátrico exigido por el artículo 464 del Código
Procesal. Los casos en que la internación provisional se decreta en la
primera audiencia de control de la detención del imputado (Gráfico 3)
alcanza a 30 de las 62 causas (48,3 %), prácticamente la mitad del total
de causas registradas con internación (48,3 %) y ellas incluidas dentro
del total de causas en las cuales no se contaba con informe psiquiátrico
al momento de decretar la internación (Gráfico 4) se observa una impre-
sionante ausencia del requisito que la ley exige de manera perentoria,
por cuanto en casi la totalidad de ellas (51 de 62) (82,5 %) el juez resolvió
y decretó la medida de internación sin contar con el informe que la ley
exige.

– Tipo de hechos imputados y extensión temporal de la internación provi-


sional del imputado. Los casos en que se imputó un hecho constitutivo
de delito con pena de crimen (Gráfico 5) alcanzaron a solo 15 de 62
(17,4 %) lo que demuestra una exigua cifra de causas en que se pueda
observar aquel margen de proporcionalidad de gravedad del hecho que
se exige en el artículo 140 del Código Procesal Penal como necesidad
de cautela, considerando que en estos casos se justificaría en razón del
hecho concreto y el contenido del informe siquiátrico. La mayoría de
los casos en que se decreta la internación provisional se trata de hechos
constitutivos de delito con pena de simple delito, que se dividen en
causas en materia de violencia intrafamiliar (46,5 %) y otros hechos
(36 %). En cuanto a la extensión temporal de la medida (Gráfico 6) se
observa que el mayor tramo se registra entre más de 60 días, agrupando
los últimos cinco rangos del gráfico referido, con un 47,5 %.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 223


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

– Forma de término de la causa. En esta muestra se logró evidenciar en


gran parte el contenido de este estudio, en cuanto se vino afirmando
que la necesidad de proporcionalidad debía relacionarse directamente
con la posibilidad cierta que con los antecedentes de la causa (informe
siquiátrico y acreditación del hecho imputado) al finalizar la prose-
cución del juicio, sea aplicable una medida de seguridad privativa
de libertad, en la medida que se aplicó la internación provisional al
enajenado dada su supuesta peligrosidad, asunto que debió finalmente
refrendar una sentencia que acoja el requerimiento del Ministerio
Público. En este punto se observa (Gráfico 7) que solo en 9 de 62
causas se terminó la causa en un juicio de medidas de seguridad (14,5
%) cifra del todo desproporcionada en razón del uso de la internación
respecto de imputados con enajenación mental, en cuanto la opción
por otras salidas diversas al juicio es de manera significativa superior
a la necesidad del tratamiento en un establecimiento asistencial, lo
que se refrenda con helecho de que como se observó en un 82,5 % de
las causas se decretó la cautelar de internación, sin informe, de modo
que parece evidente que la relación de causas con termino en medidas
de seguridad responde a la insuficiencia de antecedentes y la ilegal
forma de decretar la internación sin un informe que determine el es-
tado mental del sujeto imputado en estos casos. La forma de término
sobreseimiento definitivo alcanzó un 46,7 % lo que confirma que en
la aplicación de la internación provisional no se respetan criterios
de proporcionalidad que debieran provenir de los antecedentes y el
informe siquiátrico.

• El principal criterio que debe tenerse en consideración para efectos de de-


terminar la aplicación de la internación provisional es el que se extrae de
la interpretación del artículo 481 del Código Procesal Penal, que determina
la duración máxima, y que establece el criterio de la pena mínima probable
y que por tratarse de una norma especial inserta en el procedimiento de
medidas de seguridad, debe inspirar de igual modo la procedencia y exten-
sión de la internación provisional, no pudiendo en caso alguno exceder la
medida cautelar el tiempo máximo al que podría extenderse la medida de
seguridad en la especie.

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IVÁN SEPERIZA

A modo de sugerencia:

• Es necesario enfatizar el hecho relevante de que dada la situación del ena-


jenado mental, el conocimiento de los hechos y el ejercicio del derecho de
defensa que resguarda al imputado frente a la imputación penal del Estado,
requiere una observación plena y estricta de los requisitos de procedencia.
Parece plausible uniformar un criterio general en cuanto a la interpretación
sobre la forma en que el imputado se encuentra bajo un presupuesto del
artículo 458 del Código Procesal Penal que permita suspender la causa y
requerir el informe que el precepto demanda.

• Parece importante fijar un criterio de lege data o ferenda, que determine


las facultades del curador ad-litem y quienes se encuentran facultados para
ejercer el cargo.

• Es fundamental que la jurisprudencia se uniforme en el sentido de no per-


mitir la internación provisional sin la existencia de un informe psiquiátrico
del artículo 464 del Código Procesal Penal, y que la actual situación sea
denunciada ante los tribunales superiores de justicia con el objeto de dar
cuenta de la situación vulneratoria de las garantías del imputado.

• Según las cifras expuestas en el análisis de las causas del presente estudio,
surge la necesidad de orientar el uso de la internación provisional solo en
los casos de extrema necesidad, en cuanto la razón de proporcionalidad
debe tener en cuenta el criterio de la pena mínima probable que solo debe
permitir la privación de libertad en casos de penas en que pueda avizorarse
en el análisis de los antecedentes una medida de seguridad de tal entidad.

• Finalmente, asoma como preciso y necesario volver la mirada de la doctrina


y en especial de legislador para sostener un estatuto penal del enajenado
mental que observe la desmedrada situación de quien no puede conocer,
por causas ajenas a su voluntad, los motivos de su privación de libertad.

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 225


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

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IVÁN SEPERIZA

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Textos legales

Código Procesal Penal


Código Penal
Código Sanitario
Constitución Política de 1980
Decreto Supremo Nº 570 de 14 de julio de 2000 que aprueba el Reglamento para
la Internación de las Personas con Enfermedades Mentales y sobre los Esta-
blecimientos que la proporcionan.
Decreto N° 285 de 05 de diciembre de 2012, del Ministerio de Justicia, que crea
la Comisión Nacional de Psiquiatría Forense.
Convención Interamericana para la Eliminación de todas las Formas de Discrimi-
nación contra las Personas con Discapacidad.
Las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, adoptadas por la Asam-
blea General de las Naciones Unidas
Respuesta a solicitud tramitada con el Folio Nº 1555, por Ley de Transparencia,

Nova Criminis, vol. 7, n° 11, junio 2016 | pp. 173-228 | 227


LA INTERNACIÓN PROVISIONAL DE IMPUTADOS EN SITUACIÓN DE ENAJENACIÓN MENTAL...

adjuntando la información que corresponde al listado de causas identificadas


por RUC, en las que entre los años 2008 y 2013 se decretó la suspensión del
procedimiento de acuerdo a lo dispuesto en el Art.458 del Código Procesal Pe-
nal, en causas asignadas a la Fiscalía Local de Viña del Mar. Fiscalía Regional
de Valparaíso, 03 de febrero de 2015.

Sentencias

Excma. Corte Suprema, 20 de octubre de 2009. (Rol 5203-2009).


Iltma. Corte de Apelaciones de Concepción, 27 de marzo de 2007. (Rol 24-2007)
Iltma. Corte de Apelaciones de Coyhaique, 22 de marzo de 2003 (rol 6-200)
Excma. Corte Suprema, 11 de noviembre de 2009 (Rol 8131-09)
Excma. Corte Suprema, 8 de septiembre de 2014 (Rol 23.616-2014)
Excma. Corte Suprema, 1º de abril de 2015 (Rol 4402-2015)
Corte de Apelaciones de Valparaíso, 28 de julio de 2015 (Rol 1000-2015
Corte de Apelaciones de Valparaíso, 22 de octubre de 2013 (Rol 1345-2013
Corte de Apelaciones de San Miguel, 24 de agosto de 2009 (Rol 976-2009)
Corte de Apelaciones de San Miguel, 6 de diciembre de 2010 (Rol 1444-2010)

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