“HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y DE LA PEDAGOGÍA”
Autor Lorenzo Luzuriaga
Introducción
CAPÍTULO I. HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y DE LA PEDAGOGÍA.
1. Concepto de la historia de la educación y de la pedagogía
2. Factores de la historia de la educación
3. Etapas de la historia de la educación
4. Fuentes para el estudio de la educación
5. Valor de la historia de la educación
INTR0DUCCIÓN
En la obra presente se aspira a ofrecer una visión de conjunto de la historia de la educación y de la pedagogía. No se trata.,
pues, de un trabajo erudito o de investigación, sino más bien de un esfuerzo para exponer en la forma mas clara y precisa
posible el desarrollo, histórico de las ideas e instituciones pedagógicas. Es ésta por lo tanto, una obra esencialmente
didáctica.
En la exposición nos hemos fijado principalmente en las ideas que tienen valor más actual, en las que han sobrevivido a las
mudanzas del tiempo y que pueden contribuir a resolver los problemas del nuestro. En este sentido, la obra tiene un carácter
más bien pragmático, sin que por ello hayamos caído en el pecado del practicismo o del partidismo. Por el contrario, hemos
tratado de sello más veraces y objetivos posible.
Para facilitar la más clara comprensión de las ideas expuestas hemos presentado siempre que ha sido posible los textos o
fuentes de donde proceden, por creer que es más breve y más preciso reproducir las mismas palabras en que fueron
expresadas, y dar así también mayores garantías de autenticidad a lo manifestado. En este mismo sentido, creemos necesaria
la lectura de un número determinado de obras clásicas de pedagogía, que puedan servir de estímulo o norma para el estudio
ulterior. Se ha tratado de poner en relación la educación con las concepciones sociales y culturales de cada momento
histórico. La educación, en efecto, no es algo aislado, abstracto, sino que está relacionada estrechamente con la sociedad y la
cultura de cada época. Éstos producen ideales y tipos humanos que la educación trata de realizar.
En nuestra exposición hemos intentado también establecer la más íntima conexión entre la realidad educativa y las ideas
pedagógicas, ya que ambas son sólo parte de un todo indiviso: la educación misma. Hemos antepuesto en ella la educación a
la pedagogía, no por creer que aquélla tenga más valor que ésta, sino porque así se hacía más inteligible el estudio de ambas.
Queda sin resolver por ahora si el ideal de la educación surge de la realidad educativa o si ésta procede más bien de aquél.
Por el momento sólo debemos advertir que para nosotros los ideales no son algo vago y fluctuante, alejado de la realidad,
sino que son tan precisos y concretos como la realidad misma. Constituyen en efecto una parte tan intrínseca de nuestra vida
y de la sociedad humana como puedan serlo nuestras acciones y ¡as instituciones sociales, generalmente más caducas y
circunstanciales que los ideales humanos históricos.
Finalmente, creemos que para la comprensión de una y otra realidad educativa –la ideal y la real- es necesario un
conocimiento no sólo de la pedagogía, sino también de la historia general y de la cultura en particular, pues sin ellas la
historia de la educación como la educación misma, no tiene sentido.
Hablando del valor humano de la historia, advierte Dilthey, el gran maestro de ella: "Sólo la historia nos dice lo que el
hombre es. Es inútil, como hacen algunos, desprenderse de todo el pasado para comenzar de nuevo la vida sin prejuicio
alguno, No es posible desprenderse de lo que ha sido; los dioses del pasado se convierten en fantasmas. La melodía de
nuestra vida lleva el acompañamiento del pasado. El hombre se libera del tormento y la fugacidad de toda alegría mediante la
entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la historia".
En un momento histórico como el actual, de gran tensión política y honda crisis ideológica, en que no se ven salidas claras
para nuestras vidas, el estudio de la historia, y particularmente el de la historia de la educación, quizá nos pueda servir para
encontrar una solución a los graves problemas del momento. Es posible, en efecto, que lo que, al parecer, no pueden lograr
las medidas de la política o del gobierno, lo realice la educación, si es verdad, como decía hace ya veinticinco siglos Platón,
que no importaba mucho que el gobierno estuviera en manos de uno solo o en las manos de muchos si se observaban
rigurosamente los principios de la educación.
CAPÍTULO 1
1. CONCEPTO DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y DE LA PEDAGOGÍA
La historia de la educación es una parte de la historia de la cultura, como ésta, a su vez, es una parte de la historia general
universal. No es fácil definir lo que sea la historia, pues de ella se han dado multitud de interpretaciones. Para nosotros, sin
embargo la historia es el estudio de la realidad humana a lo largo del tiempo. No es pues sólo cosa del pasado, sino que el
presente también le pertenece, como un corte o sección que se hiciera en el desarrollo de la vida humana. Por otra parte, la
historia de la cultura se refiere más bien a los productos de la mente o del espíritu del hombre, tal como se manifiestan en el
arte, la técnica, la ciencia. la moral o la religión y sus instituciones correspondientes. La educación constituye una de esas
manifestaciones culturales, y como ellas tiene también su historia.
Ahora bien, para tener una idea precisa de lo que la historia de la educación y de la pedagogía son, conviene recordar lo que
significan la educación y la pedagogía mismas1.
Por educación entendemos, ante todo, la influencia intencional y sistemática sobre el ser juvenil con el propósito de formarlo
o desarrollarlo. Pero también significa la acción general, difusa, de una sociedad sobre las generaciones jóvenes con el fin de,
conservar y transmitir su existencia colectiva. La educación es así una parte integrante, esencial, de la vida del hombre, y de
la sociedad, y ha existido desde que hay seres humanos sobre la tierra.
De otra parte, la educación es un componente tan fundamental de la cultura, como puedan serlo la ciencia, el arte o la
literatura. Sin la educación no sería posible la adquisición y transmisión de la cultura, ya que por ella vive ésta en el espíritu
de los hombres. Una cultura sin educación sería una cultura muerta. Y ésta es también una de las funciones esenciales de la
educación, hacer que la cultura siga viviendo a través de los siglos.
1 Véase L. Luzuriaga, Pedagogía, Buenos Aires, Losada, 6ª ed., 1962.
A la reflexión sistemática sobre la educación llamamos pedagogía. La pedagogía es la ciencia de la educación; por ella
adquiere unidad y elevación la acción educativa. La educación sin pedagogía sin reflexión metódica, sería pura actividad
mecánica, mera rutina. La pedagogía es una ciencia del espíritu, y está en íntima relación con la filosofía, la sicología., la
sociología y otras disciplinas, aunque no depende de ellas, ya que es una ciencia autónoma.
La educación y la pedagogía están en la relación de la práctica y la teoría, de la realidad y la idealidad, de la experiencia y el
pensamiento, pero no como entidades independientes sino fundidas en una unidad indivisible como el anverso y el reverso de
una moneda.
Aunque la educación es un elemento esencial y permanente de la vida individual y social, no se ha realizado siempre del
mismo modo, sino que ha variado conforme a las necesidades y aspiraciones de cada pueblo y de cada época. La sociedad a
que se refiere la educación no es, en efecto, algo estático, constituido de una vez para siempre, sino que está en continuo
cambio y desarrollo. Así lo está también la educación. En tal sentido, la educación tiene su historia. La historia de la
educación estudia el cambio y desarrollo, que ha experimentado la educación a través del tiempo en los diversos pueblos y
épocas. Por otra parte, como la educación es una parte de la cultura, y ésta se halla también condicionada históricamente
variando según las características de los pueblos y las épocas, la historia de la educación es también una parte de la historia
de la cultura, y estudia las relaciones de ésta con la acción educativa.
Si la educación tiene su historia, asimismo la posee su parte teórica y científica, la pedagogía. La historia de la pedagogía
estudia el desarrollo de las ideas e ideales educativos, la evolución de las teorías pedagógicas y las personalidades que más
han influido en la educación.
La historia de la pedagogía está íntimamente relacionada con las ciencias del espíritu, y como la historia de éstas es
relativamente reciente. Es tanto que la historia de la educación comienza con la vida del hombre y de la sociedad, la historia
de la pedagogía empieza sólo con la reflexión filosófica, es decir, con el pensamiento helénico, con Sócrates y Platón
principalmente.
Aunque la historia de la educación y de la pedagogía se halla en íntima relación con la historia de la sociedad y la cultura,
constituye un campo autónomo; tiene sus características y modalidades propias. Por otro lado, no se la puede considerar
totalmente independiente, sino que forma parte de un todo más amplio, que es la pedagogía. Así como dentro de ésta hay una
parte descriptiva y otra normativa, así también hay en aquélla una parte histórica constituida por la historia de la educación y
la pedagogía; ésta sería la pedagogía considerada en su desarrollo histórico y por tanto no distinta de la pedagogía misma.
2. FACTORES DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y DE LA PEDAGOGÍA
De lo expuesto anteriormente se desprende que la historia de la educación y de la pedagogía no es sólo un producto del
pensamiento y la acción de los pedagogos y hombres de escuela, sino que está integrada por multitud de factores históricos
-culturales y sociales-, los más importantes de los cuales son:
La situación general histórica de cada pueblo y de cada época. Es decir, la posición, ocupada por la educación en el suceder
histórico. Así, la educación europea del siglo XVII, atormentada por las guerras religiosas, no es la misma que la educación
del siglo XIX, en que se desarrolla más pacíficamente su historia.
El carácter de la cultura. Según que en ella se destaquen unas u otras manifestaciones espirituales: la política o la religión, el
derecho o la filosofía, influirán en la educación de la época. Así, la educación clásica es esencialmente política; la medieval,
religiosa; la del siglo XVII, realista; la del siglo XVIII, racionalista, etc.
La estructura social. Según las clases sociales, la constitución familiar, la vida comunal y los grupos profesionales que
predominen en la sociedad, la educación tendrá uno u otro carácter. Así la educación ateniense era sólo para los hombres
libres; la de la Edad Media, principalmente para los clérigos y guerreros, la del Renacimiento para los cortesanos, etc.
La orientación política. Según que el momento histórico de un pueblo sea imperial como en la Roma del siglo I o regional
como en la Europa del siglo XIV, absolutista como en Alemania del siglo XVIII o revolucionario como en la Francia de la
misma época, así será también su educación.
La vida económica. La educación es distinta, según sea la estructura económica de la época, su posición geográfica, su tipo
de producción. Así, la educación primitiva era principalmente agrícola y ganadera; la del siglo XIV, gremial y la del siglo
XIX, comercial e industrial.
A estos factores históricos hay que añadir los específicamente educativos y pedagógicos, como son:
Los ideales de educación, que están en relación con la concepción del mundo y de la vida de cada época. Al ideal
caballeresco de la Edad Media corresponde la educación del noble; al ideal del Humanismo la educación del erudito.
La concepción estrictamente pedagógica, basada en las ideas educativas más importantes. La educación sensorialista de
Locke es muy diferente de la idealista de Fichte; la educación naturalista de Rousseau, de la intelectualidad de Herbart; la
educación pragmática de Dewey, de la cultural de Spranger.
La personalidad y la actuación de los grandes educadores son decisivas para la marcha de la educación: Sócrates y Platón,
Lutero e Ignacio de Loyola, Comenio, Pestalozzi y Froebel sin ejemplos, cada uno en su género, de este tipo.
Las reformas de las autoridades públicas, como las llevadas a cabo por Federico el Grande en Prusia, por Napoleón en
Francia, por Horacio Mann en los Estados Unidos, por Sarmiento en la Argentina, etc., transforman radicalmente la realidad
educativa.
Finalmente, las modificaciones de las instituciones y métodos de la educación, como las de Ratke y Basedow en tiempos
pasados o las de Montessori y Decroly en el nuestro, son también decisivas para la historia educativa.
Vemos así cómo la educación está influida por un conjunto de factores de todo género. Pero, a su vez, la educación influye
también en todos ellos. Siempre, en efecto, que se ha querido realizar o consolidar un cambio esencial en la vida de la
sociedad o del Estado, se ha acudido a la educación para ello. Así ocurrió, por ejemplo, con la Reforma religiosa en el siglo
XVI o con la Revolución francesa en el XVIII. Lo mismo puede decirse de la cultura. Las grandes conquistas de la ciencia,
como las realizadas después del Renacimiento con Galileo y Copérnico, con Bacon y con Descartes, sólo tienen arraigo y
permanencia mediante la acción educativa. Así se establece en suma un movimiento de acción y reacción entre la sociedad y
la educación, y entre ésta y la cultura, que dan continuidad y estabilidad a la historia de los pueblos.
3. ETAPAS DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN
En el desarrollo histórico de la educación se pueden observar diferentes etapas, cada una de las cuales tiene una característica
particular, aunque no única ni exclusiva, ya que la vida humana no puede reducirse a esquemas simplistas. La vida individual
y la social están, en efecto, constituidas por multitud de ideales e instituciones que forman la complejidad de la historia. Esto
no obstante, se pueden distinguir en la historia de la educación las siguientes etapas principales:
1. La educación primitiva, de los pueblos originarios, anteriores a la historia propiamente dicha, y que podemos caracterizar
como educación natural, ya que en ella predomina la influencia espontánea, directa, sobre la intencional. No existen aún en
esta etapa pueblos o Estados, sino sólo pequeños grupos humanos dispersos sobre el haz de la Tierra; tampoco se puede
establecer aquí una rigurosa cronología.
2. La educación oriental, o sea de los pueblos en que ya existen civilizaciones desarrolladas, generalmente de carácter
autocrático, erudito y religioso. Comprende a pueblos muy diversos como Egipto, India, Arabia, China y el pueblo hebreo,
entre otros. Es difícil establecer una cronología exacta, pero podemos decir que esta etapa abarca desde el siglo XXX al X a.
de C. o sea unos 20 siglos.
3. La educación clásica, en que comienza la civilización occidental y que posee sobre todo un carácter humano y cívico.
Comprende a Grecia y a Roma, las cuales, a pesar de sus diferencias, tienen muchos rasgos comunes. Su vida cultural
autónoma se desarrolla principalmente entre los siglos X a. de C. y V d. de C., o sea un espacio de unos 15 siglos.
4. La educación medieval, en la que se desarrolla esencialmente el cristianismo, que había comenzado en la etapa anterior, y
que ahora comprende a todos los pueblos de Europa, desde el siglo V al XV, en que comienza otra etapa, aunque
naturalmente sin haberse terminado la educación cristiana, que llega hasta nuestros días.
5. La educación humanista que empieza en el Renacimiento, en el siglo XV, aunque ya antes había vestigios de ella. Esta
etapa representa una vuelta a la cultura clásica, pero más aún el surgimiento de una nueva forma de vida basada en la
naturaleza, el arte y la ciencia.
6. La educación cristiana reformada. Así como en el siglo XV se produce un renacimiento cultural humanista, surge en el
XVI una reforma religiosa, como resultado de aquél. Ésta da lugar al nacimiento de las confesiones protestantes, de un lado,
y a la reforma de la iglesia católica, de otro. Es lo que generalmente se llama la Reforma y la Contrarreforma, y cada una de
ellas comprende va, como las etapas sucesivas, a los pueblos de Europa y América.
7. La educación realista, en que comienzan propiamente los métodos de la educación moderna, basados en los de la filosofía
y la ciencia nuevas (de Galileo y Copérnico, de Newton y Descartes). Esta etapa empieza en el siglo XVII y se desarrolla
hasta nuestros, días, dando lugar a algunos de los más grandes representantes de la didáctica (Ratke y Comenio).
8. La educación racionalista y naturalista. Propia del siglo XVIII, en que culmina con la llamada "Ilustración", o sea el
movimiento cultural iniciado en el Renacimiento. Es el siglo de Condorect y Rousseau. Al final de este siglo comienza el
movimiento idealista de la pedagogía, cuyo más alto representante es Pestalozzi.
9. La educación nacional, iniciada en el siglo anterior con la Revolución francesa, alcanza su máximo desarrollo en el siglo
XIX dando lugar a una intervención cada vez mayor del Estado en la educación, a la formación de una conciencia nacional,
patriótica, en todo el mundo civilizado, i al establecimiento de la escuela primaria universal, gratuita y obligatoria.
10. La educación democrática. Aunque es muy difícil caracterizar la educación del siglo XX, acaso el rasgo que más la
distingue es la tendencia a una educación democrática, haciendo de la personalidad humana libre el eje de sus actividades,
independientemente de su posición económica y social, y proporcionando la mayor educación posible al mayor número
posible de individuos.
Tales son, a grandes rasgos, las principales etapas que ha recorrido la educación hasta nuestros días, y que sólo hay que
considerar como hitos o señales de su desarrollo histórico, el cual naturalmente continúa en nuestro tiempo y continuará
seguramente mientras el hombre viva.
4. FUENTES PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y DE LA PEDAGOGÍA
La historia de la educación y de la pedagogía no se estudia solamente en las obras pedagógicas, sino que tiene un radio
mucho l más amplio, en relación con las diversas manifestaciones de la cultura. En este sentido, acude a las siguientes
fuentes principales:
Las obras religiosas fundamentales, como los Vedas de la India, los libros de Buda y de Confucio, el Antiguo y el Nuevo
Testamento, el Corán y el Talmud, las obras de San Agustín y de Santo Tomás, de Lutero y Calvino, de Pascal y
Kierkegaard, etc., todas las cuales han influido en la historia de la cultura y por tanto de la educación.
Las obras literarias clásicas, como el Mahabarata y el Ramayana, la Ilíada y la Odisea, la Divina Comedia y el Quijote y las
obras de Shakespeare y de Goethe, de Moliére y Lope de Vega, todas las cuales reflejan escenas sociales y tipos humanos
que han influido en la educación.
Las obras maestras del pensamiento universal, como La República y los Diálogos de Platón, la Ética y la Política de
Aristóteles, la Ciudad de Dios de San Agustín, los Ensayos de Montaigne, el Discurso del método de Descartes, la Crítica de
la razón pura de Kant, Sobre la Libertad, de Stuart Mill, el Origen de las especies de Darwin, El Capital, de Carlos Marx, Así
hablaba Zaratustra de Nietzsche, La evolución creadora de Bergson, etc., obras que sin ser pedagógicas han dejado un rastro
profundo en la historia de la cultura y de la educación.
Las obras fundamentales de la pedagogía, como la Educación del orador de Quintiliano, el Tratado de la enseñanza de Vives,
la Didáctica Magna de Comenio, el Emilio de Rousseau, el Cómo Gertrudis enseña a sus hijos de Pestalozzi, la Pedagogía
general de Herbart, La educación del hombre de Froebel, Democracia y educación de Dewey, etc., que son las bases en que
se apoya la educación y la pedagogía.
Las biografías y autobiografías de los grandes hombres, como las Vidas paralelas de Plutarco, las Confesiones de San
Agustín y las de Rousseau, el Canto del cisne de Pestalozzi, Poesía y realidad de Goethe, la Autobiografía de Stuart Mill, la
Historia de mi vida de la sordomudo-ciega Helen KeIler, obras que presentan tipos humanos en su formación y desarrollo en
su más alto grado, y otras de menor cuantía, pero también interesantes cuando representan tipos de valor medio.
Las leyes y disposiciones legales, como las doce Tablas de Roma, las Leyes de Licurgo, las Siete Partidas de Alfonso el
Sabio, las Leyes de Indias, las ordenzas de Federico el Grande, las resoluciones de la Revolución francesa, etc., y más
particularmente las disposiciones legales de cada país sobre educación y materias relacionadas con ella como las que se
refieren a la familia, la ciudadanía, etcétera.
Todas estas fuentes y muchas que pudieran citarse constituyen los medios o instrumentos necesarios para el estudio de la
historia de la educación. Tal historia no es algo vago, abstracto, sacado de la cabeza de los educadores y pedagogos, sino que
es una parte viva de la realidad humana presente y pasada. Y su estudio es tan atractivo y tan interesante como lo pueda ser el
de la literatura o la ciencia. En la bibliografía final de esta obra se indican las fuentes históricas más al por menor.
5. VALOR DE LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y DE LA PEDAGOGÍA
El estudio de la historia de la educación y de la pedagogía es imprescindible para el conocimiento de la educación actual, ya
que ésta es un producto histórico y no una invención exclusiva de nuestro tiempo. La educación presente es, en efecto, una
etapa del pasado a la vez que una preparación para el porvenir. La educación actual es como un corte transversal que se
hiciera en el desarrollo histórico infinito del suceder educativo.
La historia de la educación, por tanto, no estudia el pasado como mero pasado, como cosa muerta, por pura erudición sino
como explicación de la situación actual. "El pasado como pasado -dice Dewey- no es nuestro objeto. Si estuviera
completamente pasado no habría más que una actitud razonable: dejar que los muertos entierren a los muertos. Pero el
conocimiento del pasado es la clave para entender el presente" 1. 1 Dewey, Democracia y educación Buenos Aires, Losada, 4a ed., 1961.
En el mismo sentido, el filósofo Karl Jasper dice: "La historia es la que nos abre el horizonte más vasto, la que nos transmite
los valores tradicionales capaces de fundamentar nuestra vida. Ella nos libera del estado de dependencia en que nos
encontramos sin tener conciencia de ello respecto a nuestra época, y nos enseña a ver las posibilidades más elevadas y las
creaciones inolvidables del hombre... Nuestra experiencia actual la comprendemos mejor en el espejo de la historia, y lo que
ella nos transmite adquiere vida para nosotros a la luz de nuestro tiempo. Nuestra vida prosigue mientras que el pasado y el
presente no dejan de iluminarse recíprocamente" 1. 1 K. Jaspers, Introduction á la philosophie, París, Plon, 1951.
Por otra parte, el estudio de la historia de la educación constituye un excelente medio para mejorar la educación actual,
porque nos informa sobre las dificultades que han encontrado las reformas de la educación, sobre los peligros de las ideas
utópicas, irrealizables y sobre las resistencias anacrónicas, reaccionarias que la educación ha sufrido.
"El pasado con sus intentos felices y sus fracasos -dice Dilthey- enseña tanto a los pedagogos como a los políticos"2. 2 Dilthey,
Historia de la pedagogía, Buenos Aires, Losada, 5,1 ed., 1961.
Pero la historia de la educación tiene además un gran valor educativo en sí misma porque informa a los que la estudian en el
espíritu de la veracidad y en la fidelidad a la realidad de los hechos, afina la sensibilidad para los grandes problemas de la
cultura y la educación y desarrolla el sentido de la comprensión y la tolerancia. "La historia enseña aun otra cosa -dice
Ziegler-: la modestia; con todo su saber y poder, con todas sus nuevas ideas el individuo es sólo una ruedecilla en la gran
empresa del desarrollo histórico" 3. 3 Th. Ziegler, Geschichte der Pädagogik, Miinchen, BecK, 5a ed., 1923.
Asimismo, la historia de la pedagogía, al hacernos ver los grandes horizontes ideales de la humanidad, las conquistas de la
técnica pedagógica y los perfiles de los grandes educadores, nos impide caer en la estrechez de la especialidad y en la rutina
del profesionalismo. Al mismo tiempo, nos obliga a un mayor rigor en el pensar y a una fundamentación teórica de nuestro
trabajo. "En lugar de no considerar más que al hombre de un instante -dice Durkheini- es el hombre en el conjunto de su
devenir a quien es necesario considerar. En vez de encerrarnos en nuestra época, hay por el contrario, que salir de ella, a fin
de sustraernos a nosotros mismos, a nuestras opiniones estrechas, parciales y partidistas. Y a esto precisamente debe servir el
estudio histórico de la enseñanza. 4. 4 E. Durkheim, L´évolution pédagogique en France, París, Alcan, 1938.
Finalmente, sobre el valor de la historia de la educación dice Spranger: "No es sólo, en absoluto, un trabajo estéril, de
anticuario. Más bien es la historia de la educación, cuando se la cultiva adecuadamente, quien da aquella amplitud, claridad y
elevación de la conciencia cultural, sin la cual la educación no sería más que un oficio muy limitado. No puede reunir
únicamente opiniones extrañas y organizaciones escolares de épocas extinguidas, sino que tiene que ser auténticamente
historia de la cultura" 1.
1 E. Spranger, Cultura y educación. Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1949
Expliciten la relación entre Historia General, Historia de la Cultura e Historia de la Educación.
Conceptualicen Educación y Pedagogía, recreen las ideas del texto con sus propias ideas.
A modo de paralelo refiéranse a la Historia de la Educación y la Historia de la Pedagogía.
Armen un cuadro sinóptico atendiendo a los factores y fuentes de estudio de la Historia de la Educación y Pedagogía.
Realicen una línea de tiempo en la que se reflejen las etapas de la Historia de la Educación, incorporen la etapa actual.
Armen un texto sobre el valor de la Historia de la Educación que articule la idea básica de cada pensador presente en el
último apartado del capítulo (identifiquen entre paréntesis su aporte).
Profundicen la información sobre cada período ( los alumnos tendrán responsabilidad de investigar sobre una etapa en
particular, establecer acuerdos al respecto)