El Humanismo Universalista
El Humanismo Universalista se caracteriza por destacar la actitud humanista. Dicha
actitud no es una filosofía sino una perspectiva, una sensibilidad y un modo de vivir
la relación con los otros seres humanos. El humanismo universalista sostiene que, en
todas las culturas, en su mejor momento de creatividad, la actitud humanista
impregna el ambiente social. Así, se repudia la discriminación, las guerras y, en
general, la violencia. La libertad de ideas y creencias toma fuerte impulso, lo que
incentiva, a su vez, la investigación y la creatividad en ciencia, arte y otras
expresiones sociales. En todo caso, el humanismo universalista propone un diálogo
no abstracto ni institucional entre culturas, sino el acuerdo en puntos básicos y la
mutua colaboración entre representantes de distintas culturas.
El corriente del Humanismo Universalista fue lanzado a partir de los anos 60 por
Mario Rodriguez Cobos, conocido como SILO.
SILO (1938-2010)
Referente contemporáneo
de la no-violencia
Corría la década de 1960, en un mundo fuertemente marcado por la violencia: Vietnam, la Guerra Fría,
la escalada armamentista nuclear con los recientes experimentos dramáticas en Hiroshima y Nagasaki,
al mismo tiempo que se encendían los levantamientos juveniles en diversas partes del globo. En este
marco tumultuoso, Mario Luis Rodríguez Cobos, con 31 años, apodado como Silo, impedido por la
dictadura argentina a hablar en las ciudades, lanzo al mundo su primer mensaje a los pies del monte
Aconcagua, el 4 de mayo de 1969.
Su obra literaria, así como sus discursos y conferencias públicas fueron traducidos a diferentes idiomas
y difundidos en los cinco continentes. Desde el principio denunció las diversas manifestaciones de
violencia, ya sean físicas, raciales, religiosas, económicas, morales o psicológicas, y enseñó a
superarlas. Es a través de la meditación profunda y del reconocimiento del registro que deja la propia
acción, así como del conocimiento de la raíz de la violencia, que se pueden producir cambios
importantes en los seres humanos.
Silo manifiesta claramente la importancia de la fe interior y de la reconciliación como experiencias
profundas capaces de transformar la vida y darle un nuevo sentido. El dice “Sin fe interna hay temor;
el temor produce sufrimiento; el sufrimiento produce violencia y la violencia produce destrucción; por
lo tanto, con fe interna se evita la destrucción" y de nuevo dice "no habrá progreso social si no es
producido por todos y para todos". Denuncia públicamente la violación de los derechos humanos de la
que la violencia institucional es la principal responsable.
En su producción literaria y en el proyecto social que inició y desarrolló a nivel internacional, desarrolla
una metodología de acción y reflexión basada en la necesidad de trabajar simultáneamente, en el mismo
orden de prioridades, para la transformación personal y social.
La amplia gama de herramientas de desarrollo personal (accesible para cualquier persona en el sitio
silo.net) y la multiplicidad de acciones desarrolladas a lo largo de casi 50 años, como la “campaña
educar para la no-violencia activa” en muchos lugares de América Latina a través de La Comunidad
para el Desarrollo Humano, la educación para la no-violencia a través de talleres en muchas escuelas
y universidades del mundo, la primera Marcha Mundial por la Paz y la no-violencia en 2009/2010
impulsada por los Organismos del Movimiento Humanista,
entre ellos Mundo sin Guerras y sin Violencia, las campañas
"Ningún ser humano es ilegal" en defensa de los derechos
de los inmigrantes en Europa a través de Convergencia de
las Culturas, la reconciliación entre culturas y religiones en
muchos pueblos de África, de Asia y Latinoamérica, la
apertura de multitud de locales vecinales en muchos barrios
del mundo como punto de irradiación de una nueva cultura
no violenta, la cincuentena de Parques de estudio y
reflexión, gestionados de forma autónoma, son sólo algunos
pocos de los muchos ejemplos que nos quedan por
enumerar.
Silo reconoce explícitamente a León Tolstói, el hombre que fue un brillante escritor, místico cristiano
y anarquista pacifista, como el precursor de un nuevo enfoque y metodología de la lucha no violenta,
también reconoce las ideas de Ruskin y el evangelismo social de Fourier. También valora el amor
encarnado en Gandhi en la India, Schweitzer en África, Nkrumah en Ghana o Martin Luther King en
los Estados Unidos.
La enseñanza de Silo ofrece, sin duda, un referente de no-violencia activa capaz de influir en las
organizaciones sociales, en el campo del desarrollo personal, en el mundo de la política, así como en
el trabajo de recomposición psicológica del tejido social.
La enseñanza de Silo va más allá de este tiempo y de este espacio y muestra el camino de la cultura de
los nuevos tiempos, ofreciendo al mundo la herramienta capaz de superar las divisiones y los bandos
y avanzar hacia un mundo de justicia, de tolerancia y de compartir.
El contacto con la profundidad de la conciencia, la escucha de la propia interioridad, el reconocimiento
de la propia fuerza interior, la preocupación por la investigación y la experiencia que Silo también
transmite sobre nuestro destino, hacen de su Mensaje una contribución considerable para hoy y para
los tiempos venideros.
Pensador y escritor, Silo juega con los géneros: literatura (ficción, prosa poética),
filosofía y psicología. Sus tesis, basadas en la intencionalidad de la conciencia y en
la función interna de la imagen, se aplican en todos los campos de la actividad
humana. En octubre de 1993, la Academia de Ciencias de Moscú le otorgó el título
de Doctor Honoris Causa y en Italia obtuvo el primer premio de literatura y poesía,
por su obra El día del león alado. Como inspirador de la Marcha Mundial por la
Paz y la No Violencia el habla en la 10ª Cumbre de Premios Nobel de la Paz en
Berlín en noviembre de 2009. Todas sus obras forman un panorama global que
estimula el pensamiento, fortalece los sentimientos e inspira acciones de cambio y
transformación en el turbulento mundo de nuestro tiempo.