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Filosofía Clásica Alemana y Marxismo

La filosofía alemana surge en el siglo XVIII como una nueva forma de ver el mundo por parte de los pensadores alemanes frente al feudalismo. Más tarde, Marx y Engels utilizan ideas de filósofos alemanes como Hegel y Feuerbach para desarrollar el materialismo histórico, entendiendo la historia a través de las realizaciones humanas y criticando las ideologías existentes. Finalmente, en su Ideología Alemana, Marx y Engels establecen las bases del materialismo dialéctico al analizar críticamente la filosofía a

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Filosofía Clásica Alemana y Marxismo

La filosofía alemana surge en el siglo XVIII como una nueva forma de ver el mundo por parte de los pensadores alemanes frente al feudalismo. Más tarde, Marx y Engels utilizan ideas de filósofos alemanes como Hegel y Feuerbach para desarrollar el materialismo histórico, entendiendo la historia a través de las realizaciones humanas y criticando las ideologías existentes. Finalmente, en su Ideología Alemana, Marx y Engels establecen las bases del materialismo dialéctico al analizar críticamente la filosofía a

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Introducción

Este trabajo tiene como objetivo analizar y dar a conocer la filosofía alemana,
partiendo desde sus antecedentes hasta ser una de las fuentes originales del marxismo.

La filosofía alemana surge principalmente como una nueva forma de ver el mundo
por parte de los pensadores alemanes del siglo XVIII que se enfrentaban al todavía
presente feudalismo.

Para desarrollar este tema, se trabajara con el materialismo histórico expresado por
Karl Marx y Friederich Engels, principalmente en su ideología alemana. El
materialismo histórico consistió en entender la historia desde las realizaciones concretas
de los seres humanos y esta criticaba la ideología que se presentaba en la época. Luego
se analizara la filosofía de Inmanuel Kant que establecía el límite más allá del cual el
conocimiento no podía avanzar. Fruto de esto el alemán Friederich Hegel entra en
escena con su llamada “dialéctica” que es utilizado para comprender y expresar la
situación real del mundo, asi como pretender superar la filosofía de Kant.

Ludwig Feurbach es el siguiente, en el que proponía una nueva versión del


materialismo alejándose lo más que pudo del idealismo y de la dialéctica de Hegel. Esto
supuso una base para que Marx y Hegel presentaran su materialismo dialectico en que
juntaron su teoría materialista con la parte escencial de la dialéctica y asi creando las
tres leyes de la dialéctica.
Antecedentes
En la segunda mitad del siglo XVIII y a comienzos del XIX, Alemania era todavía
un país semifeudal, tanto en el aspecto económico como en el político. La burguesía
alemana era todavía débil, no disponía de suficiente fuerza económica y política para
entablar una lucha abierta contra el feudalismo. Por eso su lucha contra él se
concentraba, principalmente, en el terreno del pensamiento, en literatura y en filosofía.
La burguesía de la Alemania atrasada y semifeudal sólo pudo soñar con el
derrocamiento del feudalismo. Impotente para la acción práctica, lo revolucionario
adopta en ella la forma de sueños sobre la libertad y la revolución separadas de la
verdadera vida terrenal. La debilidad de la burguesía alemana condicionó su
inconsistencia política y su tendencia hacia el compromiso con el feudalismo.
La debilidad, la inconsecuencia y la dependencia de la burguesía alemana respecto al
feudalismo se refleja en las obras de Kant, Fichte, Schelling y Hegel, en la hostilidad
hacia el materialismo, en el apego a la religión, en el modo idealista, místico de pensar,
&c. Pero la filosofía clásica alemana tuvo también enormes méritos. Alemania, detenida
en su desarrollo económico y político en el siglo XVIII, ocupaba un lugar avanzado, en
la literatura y en la filosofía. Kant y Hegel, Goethe y Schiller, los educadores Herder y
Lessing, desempeñaron un enorme papel en el desarrollo ideológico, no sólo de
Alemania sino de toda Europa.
La necesidad histórica que tuvieron Karl Marx y Friedrich Engels de entregar al
proletariado mundial una teoría científica para su lucha en contra de la explotación y
opresión capitalistas, los llevó a trabajar en el análisis crítico de la filosofía clásica
alemana que para la época constituía la síntesis del pensamiento filosófico y de la lógica
de mayor trascendencia, las que al ser sometidas a la crítica y a la fundamentación
científica, se convirtieron en una de las tres fuentes del marxismo.
FILOSOFIA ALEMANA
La filosofía clásica alemana como una de las fuentes del marxismo debe ser
entendida como el esqueleto de dos posiciones filosóficas: la idealista con sus
representantes Emmanuel Kant, Johann Fichte, Friedrich Schelling y Friedrich Hegel y
la materialista con Ludwig Feuerbach.
Al referirse a la filosofía clásica alemana y a Hegel de manera particular, Friedrich
Engels señaló que:
“Esta filosofía alemana moderna encontró su remate en el sistema de Hegel, en el
que por vez primera -y ése es su gran mérito- se concibe todo el mundo de la
naturaleza, de la historia y del espíritu como un proceso, es decir, en constante
movimiento, cambio, transformación y desarrollo, intentando además poner de relieve
la conexión interna de este movimiento y desarrollo”.
El sistema filosófico de Hegel se fundamentó en el idealismo de Kant, Fichte y
Schelling considerados sus precursores a quienes desarrolla y corrige en algunas de sus
ideas. Para Hegel el sujeto de la dialéctica, del cambio y la transformación de la realidad
es la Idea o Dios conocido también como “demiurgo”. De ahí que el mérito de Marx es
el de haberle convertido a la dialéctica idealista en expresión científica del cambio y la
transformación, dejando de lado la idea de Dios.
Por su parte el materialismo de Ludwig Feuerbach contribuyó a la formación del
marxismo al someter a dura crítica el carácter idealista de la dialéctica hegeliana lo que
permitió el aprovechamiento de lo más importante de su filosofía, pese a que él no
comprendió los reales alcances de la dialéctica.
El contenido esencial y el sentido de la filosofía materialista de Feuerbach consisten
en proclamar y defender el materialismo, sin haber superado el carácter imaginativo del
materialismo anterior a Marx, porque prima en él la concepción idealista que le conduce
a la creencia de que los fenómenos sociales deben ser estudiados a la luz de la
antropología como ciencia universal; lo cual al tratar sobre las raíces sociales e
históricas de la religión el componente antropologista le limita a las suposiciones y al
planteamiento de la necesidad de una nueva religión.
Las teorías de Kant, Fichte, Schelling y Hegel son otros tantos peldaños sucesivos en
la formación de la dialéctica idealista. Pero su tentativa de elaborar la dialéctica
descansaba en el idealismo filosófico y, por consiguiente, no pudo ser coronada por un
éxito total. Al desintegrarse la escuela hegeliana se formó la tendencia materialista de
Feuerbach, quien se muestra materialista en la solución del problema fundamental de la
filosofía. El valor fundamental de Feuerbach en filosofía radica en haber intervenido en
defensa del materialismo contra el idealismo en general, y en particular contra el de
Hegel. Con su profunda crítica del idealismo, Feuerbach ejerció una gran influencia
sobre Marx y Engels, ayudándoles a pasar del idealismo hegeliano a posiciones
materialistas. Marx y Engels, al crear el materialismo dialéctico, superaron el idealismo
de la dialéctica hegeliana, así como la limitación metafísica del materialismo de
Feuerbach, su idealismo en la interpretación de la historia.
Ideología Alemana de Marx y Engels
Marx y Engels tienen como objetivo prioritario comprender la realidad social de su
tiempo para transformarla en una sociedad más justa y sin dominación de unos hombres
por otros. Pero la realidad del presente solo se entiende si se descubren los mecanismos
por los que el hombre ha llegado a esa situación, si se llega a la comprensión de su
historia. Esta es la base del materialismo histórico, que es uno de los aspectos
principales de la teoría de Marx y Engels. El materialismo histórico consiste en entender
la historia desde las realizaciones concretas de los seres humanos, de su acción con la
naturaleza y con los otros hombres, y de las condiciones materiales de la existencia de
los individuos, pues no se pueden entender las sociedades en función del pensamiento o
las imágenes que tienen de sí mismas, sino por lo que los seres humanos hacen por
dominar la naturaleza para la reproducción de su propia vida, por su actividad.
Marx y Engels comenzaron la elaboración de una nueva teoría científica de la
sociedad capitalista y una crítica de todas las producciones teóricas que sustentaban el
capitalismo, y de la filosofía en especial; es una exposición del nuevo materialismo (el
materialismo histórico) que hace a partir de la crítica de la concepción idealista de la
historia en la filosofía alemana. También critican al concepto de ideología que circulaba
en el momento; para Marx y Engels, la ideología no es solo el conjunto de ideas y
valores de una sociedad en un momento dado, sino la falsa conciencia de una sociedad
basada en los intereses de la clase que domina en esa época histórica.
Para Marx y Engels, las organizaciones sociales concretas se organizan en tres
niveles: una base económica, formada por las relaciones de producción y las fuerzas
productivas; una superestructura jurídico-política, integrada por los mecanismos de
poder y las normas por las que se rige una comunidad (representadas en el estado y el
derecho), y, por último, una determinada visión, o ideas que la sociedad tiene en un
momento dado sobre sí misma, que se corresponde con el desarrollo alcanzado por las
fuerzas productivas y el tipo de intercambio de los productos que se da en él. El nivel
económico es el fundamental para entender los otros dos, pero no hay determinismo en
su propuesta, pues los tres niveles tienen una relativa autonomía. La importancia de este
nivel deriva de que en la base económica se llevan a cabo las actividades para la
reproducción de la vida y de las formas de sociedad; tal actividad es el trabajo cuyos
componentes son las fuerzas productivas –tecnología, ciencia y capacidades humanas–
y las relaciones de producción, que son las que se establecen entre los dueños de los
medios de producción y las personas que realizan el trabajo. A lo largo de la historia,
estos dos elementos pueden entrar en contradicción porque el tipo de relaciones de
producción no se corresponde con el desarrollo de las fuerzas productivas. Esto es lo
que genera un cambio en el modo de producción. La concepción materialista de la
historia supone entenderla como el cambio de los distintos modos de producción, pero
el paso de un modo de producción a otro no se ha dado simultáneamente en todos los
sitios, y su configuración concreta difiere de unos países a otros.
El materialismo histórico es la base para entender el modo de producción capitalista
y las posibilidades de su transformación revolucionaria hacia el comunismo, entendido
como una sociedad sin clases y en donde no exista la explotación del hombre por el
hombre, que es la finalidad última de todo el pensamiento y la actividad de estos
autores.
A partir de ello explica las formas de conciencia, esto es, las ideas religiosas,
filosóficas o morales, que se dan en esos modos de producción y que tienen como base
las prácticas materiales de los hombres. Estas ideas las desarrolla en confrontación con
los idealistas alemanes, de ahí la referencia continua que hay en el fragmento a analizar
–perteneciente a la introducción– a los «historiadores alemanes».
Elementos que constituyen una concepción materialista de la historia
 La vida humana exige unos bienes para cubrir sus necesidades, y tales bienes
han de ser producidos por la acción del hombre sobre la naturaleza mediante el trabajo.
 La producción de esos bienes siempre conduce a nuevas necesidades que exigen
nuevos bienes, con lo que la vida social se va haciendo progresivamente más compleja.
 La reproducción de la vida genera la familia como forma de relación social.
 La producción de la vida supone tanto una relación natural (procreación) como
social. en tanto que relación social, implica que los hombres se relacionan entre sí de
una determinada manera, que, a su vez, está conectada con las fuerzas productivas y las
formas de intercambio de bienes. tales relaciones adoptan distintas formas a lo largo del
tiempo. tienen una historia.
Condiciones para acabar con la enajenación derivada de la distribución desigual
 Que se dé la contradicción entre una «masa de desposeídos» y un mundo
de riquezas y abundancia. Para ello, es necesario incre¬mentar las fuerzas
productivas.
 La constitución de sujetos históricos, «individuos histórico-universales»,
que lleven a cabo la revolución de este sistema enajenante. Este sujeto histórico
es el proletariado.
 La implantación del comunismo, que abolirá la propiedad privada y
establecerá nuevas formas de producción e intercambio no enajenantes; el
comunismo es el movimiento real que supera el estado actual.
 Para que sea un fenómeno mundial (y no una simple idea), el comunismo
debe darse en pueblos en los que haya un gran desarrollo de las fuerzas
productivas y control del intercambio para evitar que se convierta en un
fenómeno local y abatible por el capitalismo imperante.
Filosofía de Kant
Kant fue un gran ilustrado. Perteneció al Siglo de las Luces, el siglo XVIII, y él
mismo se preguntó y estudió qué podía querer decir ser ilustrado.
«La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio
entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría
de edad, cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino
en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la
conducción de otro. Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio
entendimiento! He aquí la divisa de la Ilustración.»
Encasillado en su subjetividad, a la manera de Descartes, da a sus teorías una
dirección muy distinta a la del filósofo francés. Descartes se adentra en su yo, pero ha
de encontrar el camino para elevarse a Dios, y a un tiempo, para dar «certidumbre» al
mundo físico o de la res extensa. Kant, encerrado en un mundo fenoménico, ha de
descalificar la posibilidad de contactar a las cosas en sí mismas, sean las del mundo, la
de Dios, o del alma.
La filosofía de Kant no niega la existencia de Dios, ni un orden moral, ni la realidad
pensable de un mundo físico. Lo que niega —salvo en lo moral— es que la razón
humana pueda trascender y llegar a esos entes en sí mismos: sean el «mundo», «Dios» o
el «alma». Además Kant constituyó la idea de que el mundo, el Sol y todos los planetas
son complementarios unos con otros.
Kant parte de la conciencia, de las representaciones fenoménicas del yo, sean
provenientes del mundo externo o interno. Se aboca, desde un principio, a la estética
trascendental.
Kant entiende por sensación el efecto de un objeto sobre la facultad representativa,
en cuanto somos afectados por él. Se entiende que se prescinde por completo de la
naturaleza del objeto afectante y que solamente se presta atención al efecto que se
produce en nosotros, en lo puramente subjetivo.
La intuición empírica es una percepción cualquiera que refleja a un objeto, y así el
conocimiento es considerado como un medio. La intuición empírica es la que se refiere
a un objeto, pero por medio de la sensación. El fenómeno es el objeto indeterminado de
la intuición empírica. El árbol puede afectarnos y de él tenemos una representación
fenoménica. Nada podemos saber del árbol en sí. La realidad de la cosa, en ella misma,
es un noúmeno no alcanzable.
La dialéctica de Hegel
La obra de Hegel puede considerarse como la madurez filosófica y cultural de la
tradición occidental. Su filosofía pasa por ser el último gran sistema filosófico, en el que
confluyen prácticamente todas las filosofías anteriores. El propio Hegel interpretó así su
sistema, como el estado de maduración y unidad interna de todo el pensamiento anterior
a él así lo hace en sus Lecciones sobre la historia de la filosofía.
La filosofía de Hegel se basa en la relación entre los dos conceptos fundamentales de
la filosofía anterior: la Naturaleza en la filosofía griega y el Espíritu en la filosofía
cristiana y, a partir de Descartes, en la filosofía moderna. Hegel pretende la unidad
interna y la conexión entre Naturaleza y Espíritu, de modo que pueda elaborarse una
teoría unitaria, total y cerrada sobre la realidad en su totalidad. Pero para ello necesitaba
revisar y superar la filosofía de Kant, que era la que había alcanzado mayor madurez
pero que, en cambio, ofrecía mayores dificultades para ese proyecto de sistema
filosófico unitario, cerrado y total.
Si la filosofía alemana del momento se hallaba dominada por el concepto kantiano de
noúmeno, que establecía el límite más allá del cual el conocimiento no podía avanzar,
para Hegel «la filosofía tiene que dejar de ser "tendencia" al saber para ser un efectivo y
pleno "saber", para ser ciencia (Wissenschaft)». Hegel parte de la realidad como un todo
(monismo) compuesto por partes integrantes cuyo sentido sólo puede ser aprehendido
por remisión a la totalidad en la que se inscriben.
Pero, a diferencia de sus antecesores, concibe una totalidad dinámica: cada cosa llega
a ser lo que es en el seno de un continuo devenir, un proceso que es producto de la
diferencia, del carácter constitutivamente contradictorio del ser. El movimiento esencial
del ser es dialéctico, por cuanto expresa la pugna interna entre las partes para reducir su
oposición a unidad. Dado que el pensamiento debe aprehender una realidad en
movimiento, Hegel desarrolla una lógica que permite conocer el ser (el Absoluto) sin
excluir el devenir y el cambio.
Kant veía como insuperables las siguientes cuestiones
 La distinción entre el entendimiento y la razón. El entendimiento para Kant sólo
alcanzaba a los fenómenos, a lo finito y limitado. La razón, aunque tiende hacia lo
absoluto y lo infinito, no puede alcanzar esa plenitud.
 La distinción entre fenómeno y noúmeno. Esta distinción supone que el orden de
la realidad está dividido, sin que sea posible elaborar una teoría absoluta y total sobre la
realidad en su integridad.
 La distinción entre el ser y el deber ser. Esta distinción establecía una radical
distinción entre la teoría el pensamiento y la praxis la acción.
 La escisión entre lo finito y lo infinito mundo – Dios, Naturaleza – Espíritu.

El término dialéctica es utilizado por Hegel para comprender y expresar la situación


real del mundo. En la dialéctica de Hegel queda patente, pues, una voluntad de
actuación sobre una realidad escindida, contradictoria y alienaba que lucha por superar
esa situación.

La dialéctica expresa, pues, tanto la contradicción del mundo existente cuanto la


necesidad de superar los límites presentes en un afán de superación movido por la
necesidad de una realización total y de un modo efectivo de la libertad y de la infinitud.

La filosofía de Hegel estaba insertada en un marco filosófico muy preciso. En ese


sentido, en cuanto expresión de la filosofía de Hegel, dialéctica significa la radical
oposición de Hegel a toda interpretación fragmentaria de la realidad y del conocimiento.

El carácter dialéctico de lo real significa que cada cosa es lo que es, y sólo llega a
serlo en interna relación, unión y dependencia con otras cosas y, en último término, con
la totalidad de lo real. La dialéctica de Hegel concibe la realidad como un todo, sin que
ello afecte para nada a la relativa independencia de cada cosa en su singularidad.

Esta concepción se opone a la interpretación empírica de la experiencia. Frente a la


supuesta autonomía de los hechos tal y como son dados en la experiencia, la estructura
dialéctica de lo real acaba por mostrar que los hechos no son sino el resultado de un
juego interno de relaciones que son las que, en última instancia, constituyen las cosas, a
pesar de que aparentemente pueda parecer que los hechos tengan una independencia.
Materialismo de Feurbach
Ludwig Feuerbach (1804-1872). Eminente materialista del período premarxista, que
proclamó y defendió en Alemania el materialismo y el ateísmo en la década del treinta
del siglo XIX, ideólogo de la burguesía democrática. Fue idealista hegeliano en sus
comienzos, hasta que rompió definitivamente con el idealismo y se unió al
materialismo. En su obra Crítica de la filosofía hegeliana (1839), se pronunció
resueltamente contra el sistema idealista de Hegel. Feuerbach vinculaba su crítica del
idealismo con la de la religión. Y mostró que el idealismo en general, y más
particularmente el de Hegel, constituye el fundamento teórico de la religión, que la
doctrina de Hegel sobre la prioridad de la idea y su metamorfosis en naturaleza, no es
otra cosa que el dogma cristiano de la creación del mundo expresado bajo una forma
racional. Pero esta crítica es unilateral. Al renunciar al idealismo de Hegel, Feuerbach
arrojó por la borda la dialéctica hegeliana sin extraer de ella su núcleo racional: la teoría
del desarrollo y del cambio. No supo generalizar los grandes descubrimientos del siglo
XIX y elaborar, sobre esa base, una concepción dialéctica de la naturaleza.
Feuerbach se conservó idealista en la explicación de los fenómenos sociales: no
distinguía las épocas históricas sino por las formas de conciencia, por la sucesión de las
religiones. El materialismo de Feuerbach es antropológico. Todos sus razonamientos
están basados en el hombre abstracto, el “hombre en general”, considerado como un ser
biológico. Feuerbach no sabe abordar el hombre y la sociedad desde el punto de vista
histórico. Se refiere más bien a una ligazón “genérica” entre los hombres, pero la
concibe como una ligazón puramente natural, y sobre todo, como una ligazón de los
sexos. Estaba lejos de suponer que el verdadero vínculo social entre los hombres está
determinado por sus relaciones en la producción social, que los hombres sólo pueden
existir actuando sobre la naturaleza con la ayuda de instrumentos creados por ellos, y
que en ese proceso, los hombres mismos cambian y viven su verdadera historia.
«En él, la esencia humana sólo puede concebirse como “género”, como una
generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos
individuos»
El carácter antropológico del materialismo de Feuerbach explica la debilidad, la
estrechez de su crítica de la religión. No habiendo comprendido que el hombre es una
suma de relaciones sociales, no podía comprender que la religión es también, el
producto del desarrollo histórico de las relaciones sociales entre los hombres, no podía
distinguir las raíces de clase de la religión. Si bien la lucha de Feuerbach contra la
religión fue progresiva, no llegó a desbordar el marco de la ideología burguesa
avanzada. De allí su posición en la lucha de clases en la Alemania de mediados del siglo
XIX. Feuerbach no comprendía la importancia de la lucha política en el progreso social.
No comprendió la revolución de 1848, y si bien adhirió al fin de sus días al partido
socialdemócrata, sus concepciones sobre las leyes de la vida y de la sociedad, siguieron
siendo extrañas a la ciencia.
Materialismo dialectico
El materialismo dialéctico, cuya presentación como tal se debe más a la actividad de
Engels que a la del propio Marx, ha sido considerado tradicionalmente como la toma de
posición filosófica de Marx y Engels frente al idealismo hegeliano, es decir, como el
resultado de su crítica del idealismo y, como tal, se ha presentado por la mayoría de los
estudiosos del marxismo como el marco de referencia conceptual desde el que
desarrolla el materialismo histórico, que sería la expresión propiamente científica de su
pensamiento.

El materialismo dialéctico se opone al idealismo, en el sentido en que considera que


no existe más realidad fundamental que la materia; pero la materia no es una realidad
inerte, sino dinámica, que contiene en sí la capacidad de su propio movimiento, como
resultado de la lucha de los elementos contrarios, (siendo la contradicción la esencia de
la realidad, al igual que para Hegel), que se expresa en el movimiento dialéctico. Así, el
movimiento hegeliano de la idea a la cosa y a su reconciliación, queda invertido, según
la famosa frase de Marx, pasando a convertirse en un movimiento que va de la cosa a la
idea y a su futura reconciliación. Todo el bagaje conceptual de la dialéctica hegeliana es
conservado por el materialismo dialéctico, pero orientado ahora en la dirección opuesta.

El materialismo dialéctico no se opone sólo al idealismo hegeliano, sino a toda


concepción mecanicista y atomista de la naturaleza, es decir, no finalista. Se opone,
pues, a la concepción que había predominado en la ciencia en el siglo XVIII y que lo
seguiría haciendo en los siglos XIX y XX. Es propia del idealismo hegeliano la
afirmación de un final feliz de la historia, de una reconciliación de la realidad consigo
misma en el Espíritu Absoluto, como resultado mismo del movimiento dialéctico, una
finalidad que no desaparecerá del materialismo dialéctico, al conservar, como lo hace, la
dialéctica hegeliana para explicar el movimiento en la naturaleza.

Las propiedades que el materialismo dialéctico atribuye a la materia derivan de su


concepción de la misma como única realidad objetiva, que es captada mediante los
sentidos, permitiendo así su conocimiento. Del análisis de la materia se desprende que
es infinita en duración, extensión, profundidad y movimiento. Que la materia es infinita
en duración quiere decir que es eterna, increada e indestructible, por lo que el tiempo
será concebido como una forma de existencia de la materia, constituyendo la eternidad y
la temporalidad dos contrarios dialécticos de la materia. Que es infinita en extensión
supone afirmar la infinitud del espacio. La afirmación de que es infinita en profundidad
se refiere a la inagotable variedad de formas materiales, que se encuentran sometidas a
un cambio perpetuo, es decir, a un movimiento infinito: movimiento y materia son
inseparables.

Las leyes de la dialéctica

El materialismo dialéctico nos propone, pues, una interpretación de la realidad


concebida como un proceso material en el que se suceden una variedad infinita de
fenómenos, a partir de otros anteriormente existentes. Esta sucesión, no obstante, no se
produce al azar o arbitrariamente, ni se encamina hacia la nada o el absurdo: todo el
proceso está regulado por leyes que determinan su evolución desde las formas más
simples a las más complejas, y que afectan a toda la realidad, natural y humana.
La dialéctica nos ofrece, pues, leyes generales, no la particularidad de cada proceso.
Que son leyes generales quiere decir que son el fundamento de toda explicación de la
realidad, pero también que afectan a toda la realidad (naturaleza, sociedad,
pensamiento) y que son objetivas, independientes de la naturaleza humana. Marx y
Engels enunciarán las siguientes tres leyes de la dialéctica:

1. Ley de la unidad y lucha de contrarios.

“Pero todo cambia completamente en cuanto consideramos las cosas en su


movimiento, su transformación, su vida, y en sus recíprocas interacciones.
Entonces tropezamos inmediatamente con contradicciones. El mismo
movimiento es una contradicción; ya el simple movimiento mecánico local no
puede realizarse sino porque un cuerpo, en uno y el mismo momento del tiempo,
se encuentra en un lugar y en otro, está y no está en un mismo lugar. Y la
continua posición y simultánea solución de esta contradicción es precisamente el
movimiento.”

2. Ley de transición de la cantidad a la cualidad.

“Hemos visto ya antes, a propósito del esquematismo universal, que con esta
línea nodal hegeliana de relaciones dimensionales en la que, en un determinado
punto de alteraciones cuantitativas, se produce repentinamente un cambio
cualitativo, el señor Dühring ha tenido la pequeña desgracia de que en un
momento de debilidad la ha reconocido y aplicado él mismo. Dimos allí uno de
los ejemplos más conocidos, el de la transformación de los estados de
agregación del agua, que a presión normal y hacia los 0º C pasa del fluido al
sólido, y hacia los 100º C pasa del líquido al gaseoso, es decir, que en esos dos
puntos de flexión la alteración meramente cuantitativa de la temperatura produce
un estado cualitativamente alterado del agua”.

3. Ley de negación de la negación.

“En la dialéctica, negar no significa simplemente decir no, o declarar


inexistente una cosa, o destruirla de cualquier modo. Ya Spinoza dice: omnis
determinatio est negatio, toda determinación o delimitación es negación.
Además, la naturaleza de la negación dialéctica está determinada por la
naturaleza general, primero, y especial, después, del proceso. No sólo tengo que
negar, sino que tengo que superar luego la negación”.
Conclusión
Luego de expresar las ideas en este trabajo he podido aprender más acerca de uno de
los movimientos esenciales para la creación de nuevas teorías económicas. El
pensamiento alemán de los distintos efectos sociales y la historia según algunos de sus
historiadores como Friederich Hegel, Inmanuel Kant y Ludwig Feuerbach.

La filosofía alemana reflejó la influencia de los movimientos revolucionarios en la


Europa de fines del siglo XVIII. Esa influencia se reflejó a través de las atrasadas
condiciones económicas y sociales de entonces. La debilidad y dependencia de la
burguesía alemana respecto de los señores feudales, se dieron también en sus filósofos,
engendrando en Kant, Feuerbach y Hegel su hostilidad hacia el materialismo histórico,
su vinculación con la religión y la forma místico-idealista del pensamiento. La filosofía
alemana prestó una serie de servicios, de los que el más básico es la fundamentación de
la dialéctica por parte de Hegel. Luego Marx y Engels actualizaron su teoría
transformando el materialismo histórico como el materialismo dialectico.

De otro modo se puede decir que la filosofía alemana, empezó desde Kant y termino
por Hegel, creando así el idealismo; sin embargo, vino a concluir en el materialismo de
Feuerbach. Marx y Engels reelaboraron todo los conocimientos acumulados por los
pensadores de la época. Tomaron de la dialéctica de Hegel lo más racional, como la idea
del desarrollo y la relación universal. Por tanto, se puede decir que la filosofía alemana
fue una de las fuentes del marxismo.
Bibliografía
- HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO: UNA LÍNEA EN EL TIEMPO

VOLUMEN I MA. EUGENIA ROMERO SOTELO

- ENSAYOS SOBRE HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONOMICO. CAPÍTULO


5. ESCUELAS ALTERNATIVAS A LA TEORÍA CLÁSICA

- LA IDEOLOGÍA ALEMANA. Crítica de la novísima filosofía alemana en las


personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner y del socialismo alemán
en las de sus diferentes profetas, de Carlos Marx y Federico Engels. Barcelona, 1974
(5ª edición).

- https://primerocuatroaxelbryan.wordpress.com/2013/11/25/filosofia-clasica-
alemana/

- HISTORIA DE LA FILOSOFÍA · TEXTOS Y COMENTARIOS, Ed. Almadraba

- LA FILOSOFÍA CLASICA ALEMANA. EL MATERIALISMO ANTROPOLÓGICO


DE LUDWIG FEUERBACH. Historia de la filosofía premarxista, Progreso, Moscú
1978

- Diccionario filosófico abreviado · 1959

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