Introducción a la Psicopatología: Los
grandes cuadros
SINTESIS
ELABORADO POR: PSIC. GILBERTO HERNANDEZ BADILLO
MATERIA: PSICOPATOLOGIA EN EL ADULTO
CATEDRATICO: MTRO. ENRIQUE VELAZQUEZ PEREZ
NOVIEMBRE 2019
Introducción a la Psicopatología: Los grandes cuadros
Estos capítulos iniciales de la psicopatología, describen de manera muy concisa, la
diferencia entre la enfermedad orgánica y el trastorno mental y la forma en como el DSM-
IV clasifica estos trastornos de acuerdo a una serie de signos y síntomas que puede o no
presentar el enfermo.
Antes que nada es fundamental conocer cuál es el concepto de enfermedad mental o
trastorno mental (DSM-IV) para no caer en errores de interpretación diagnostica.
El DSM-IV define al trastorno mental como un síndrome o un patrón comportamental o
psicológico de significación clínica, que aparece asociado a un malestar, a una
discapacidad o a un riesgo significativamente aumentado de morir o sufrir dolor,
discapacidad o pérdida de la libertad.
Así mismo es importante diferenciar que el trastorno mental no necesariamente se
desencadena ante estímulos psicológicos sino que se refiere al área donde el mal
funcionamiento se manifiesta, y para poder facilitar la determinación de la patología es
necesario conocer los conceptos de juicio de realidad y conciencia de la enfermedad, ya
que dependiendo de la conciencia de estos conceptos en el enfermo, se podrá determinar
el tipo de trastorno que lo aqueja.
Es preciso tomar en cuenta que un enfermo que está alejado de su realidad, seguramente
crea una realidad interna alterna a los demás, donde sus reglas sociales no convergen con
los demás y donde comienza a tener una desadaptación por su comportamiento.
Así mismo la falta de conciencia de su enfermedad o de su conducta atípica es un síntoma
de desadaptación y convivencia con esas conductas durante toda su vida, lo que indica que
el posible trastorno se desencadena más por el tipo de personalidad que fue conformada
durante su desarrollo, y que los síntomas atípicos que pudieran parecer tan obvios en los
que rodean al enfermo, para el no sean evidentes.
De acuerdo a estas condiciones diagnósticas, se presentan las patologías asociadas a la
neurosis según su sintomatología, a fin de clasificarlas y hacer evidentes las diferencias y
las condiciones que deben cumplir para poder ser identificadas y diagnosticadas por los
especialistas en salud mental.
Neurosis
Es un trastorno donde el sujeto tiene juicio de realidad y conciencia de la enfermedad, pero
sufre de signos y síntomas egodistónicos que lo mantienen con malestar, y con una
desadaptación al medio, sin que esto implique la necesidad de ser hospitalizado para recibir
tratamiento. Dentro de los síntomas más recurrentes en la neurosis, están los siguientes:
1. Neurosis de Angustia:
Caracterizado por la presencia de ansiedad o angustia, en la que el sujeto se encuentra en
constante tensión inquietud y estado de alarma, acompañado de ciertos síntomas
somáticos como palpitaciones, diseñas, sudoración, parestesias, que no pueden ser
identificados como consecuencia del entorno por lo que se considera como una angustia
flotante y que puede manifestarse de dos formas: crisis de angustia y ansiedad
generalizada.
La crisis de angustia responde a una un malestar intenso intempestivo y con presencia de
miedo, sensación de peligro, desmayo y pérdida de control y con signos como palpitación,
calambres, temblores, opresión en el pecho mareos, miedo a morir, entre otros, que pueden
durar entre 10 y 30 minutos sin tener una causa aparente.
La ansiedad generalizada, es un estado de ansiedad flotante permanente caracterizado
por preocupación constante y excesiva sobre sucesos de la vida, sin que estos sean
percibidos como de alto riesgo por los demás, pero que para el sujeto son una constante
ola de pensamientos negativos y preocupantes que desencadenan síntomas de inquietud,
dificultad para dormir, fatiga, temblores y pesadillas entre otras.
2. Neurosis Fóbica
Caracterizada por un miedo irracional a un objeto o situación específica (fobígeno), que
lleva al sujeto a su evitación, y que al estar expuesto puede desarrollar un ataque de pánico.
Existen tres tipos de neurosis fóbica de acuerdo a su incidencia y amplitud:
Fobia simple, donde el fobígeno es específico como el miedo a sangre, arañas, agua, etc.
Fobia social, temor a estar expuesto ante situaciones sociales o públicas, debido al miedo
constante al ridículo.
Agorafobia, donde el sujeto se encuentra expuesto a lugares con mucha gente, y que en
caso de sufrir un ataque de pánico, ve reducidas sus posibilidades de salir de dicha
situación, por lo que en la mayoría de la situaciones sociales prefiere acompañarse de un
contrafóbico, que pueda ayudarlo en caso de tener que enfrentar una situación complicada.
3. Neurosis Histérica
Se caracteriza por presencia de síntomas físicos o psíquicos sin que estos sean reales,
pero que son percibidos por el sujeto de manera muy intensa, como por ejemplo, la ceguera,
parálisis, astasia, abasia, anestesia y ataques pseudoepilépticos y según su origen existen
dos tipos de signos que definen a este trastorno:
Síntomas conversivos que afectan el cuerpo de manera motora como en las parálisis,
perdidas de equilibrio, atasia-abasia, afonía, y sensoriales como la sordera, diplopía,
ceguera, o mixtas como la pseudociesis.
Síntomas disociativo que afectan la conciencia, memoria, orientación y sentimiento de
identidad del sujeto como la amnesia disociativa, la fuga psicógena, personalidad múltiple
o trastorno de identidad disociativo, estados de despersonalización, trance o posesión
pseudodemoniaca.
El origen de estos síntomas es psicógeno y se asocian a eventos traumáticos, problemas
intolerables o relaciones conflictivas, sin presentar alteración física o neurológica y donde
la pérdida de función se asocia a expresión de conflictos o necesidades emocionales.
4. Neurosis Obsesiva
Es caracterizada por dos tipos de síntomas, obsesión y compulsión.
Obsesiones, que son ideas pensamientos, representaciones, imágenes, impulsos y a
veces sentimientos, que acechan una y otra vez al sujeto y aunque lucha por suprimirlos no
tiene éxito, por lo que se vuelven una tortura.
Compulsiones, que son actos obsesivos, acciones de tipo ritualista, que el sujeto no puede
dejar de realizar aun en contra de su voluntad y que son actos inocuos o inútiles para los
demás pero que son necesarios para que el sujeto no sufra un estado de angustia.
5. Otros cuadros neuróticos
Depresión neurótica, que consiste en una respuesta desproporcionada e intensa a una
situación vital problemática previa al desencadenamiento de una perdida, separación,
fracasos, sentimientos de culpa, etc.), y que incluye signos de tristeza, baja autoestima,
pesimismo, desaliento, inhibición, desesperanza, falta de energía, etc., que se debe
diferenciar de una depresión reactiva o una psicótica y que se puede asimilar a un trastorno
de distimia.
Neurosis Traumática, que consiste en una reacción neurótica ante un trauma o evento
inesperado como un accidente o una violación, donde se bloquean ciertas funciones
psíquicas como la percepción, memoria y atención, así como desmayo, regresiones y
accesos de emoción e inquietud, equivalente a un trastorno por estrés postraumático o por
estrés agudo.
Neurastenia, caracterizado por sensación de fatiga y agotamiento ante el menor esfuerzo,
con síntomas de irritabilidad, dolor de cabeza y dificultad en la concentración mental.
Psicastenia, que engloba a la fobia, angustia y obsesión y que genera tensión psicológica
y un tono mental disminuido que permite la aparición de síntomas neuróticos.
Hipocondría, que se caracteriza por una preocupación persistente de tener uno o más
trastornos fiscos graves y progresivos, que se asocia a la ansiedad y depresión y que suele
ser un rasgo de una enfermedad mental grave en cuyo caso no se denomina neurosis.
Bibliografía.
Colección de breviarios de la Universidad Católica de Cuyos, Introducción a la
Psicopatología: Los grandes cuadros, Argentina, Pags. 81.