Es la acción de reducir el rozamiento y sus efectos en superficies adyacentes
con movimientos que puedan ocasionar algún tipo de maquinado (debido a los
movimientos de una pieza respecto de otra), al interponer entre las superficies
una sustancia lubricante, por ello logra formarse e interponerse una capa de
lubricante capaz de soportar o ayudar a soportar la carga (presión generada)
en las superficies por imposibilitar el contacto directo.
Una adecuada lubricación permite un funcionamiento continuo y suave de los
equipos mecánicos, con un ligero desgaste, y sin excesivo estrés o ataque a las
partes móviles (cojinetes y engranajes). Cuando falla la lubricación, los metales
y otros materiales pueden rozar y destruirse unos a los otros, causando daños
irreparables, calor y fallo general.
Lubricantes liquidos:
Pueden ser de origen vegetal o mineral. Son empleados en la lubricación hidrodinámica, y son utilizados
como lubricantes de perforación.
También se denominan aceites lubricantes, y se clasifican en cuatro subgrupos:
Aceites de origen vegetal y animal: también suelen denominarse aceites grasos. En esta categoría se
incluyen el aceite de lino, de oliva, de glicerina, etc.
Aceites minerales: surgen a partir de la destilación de petróleo.
Aceites compuestos: se elaboran combinando los aceites vegetales con los minerales. A dichos elementos
se le adicionan determinadas sustancias con el fin de optimizar las propiedades.
Aceites sintéticos: este tipo de aceites se elabora a partir de ciertos procesos de origen químico.
Lubricantes semisolidos: los lubricantes semisólidos suelen denominarse grasas. Con respecto a la
composición de los mismos, puede ser mineral, animal o vegetal. Y en varias ocasiones se los combina
con lubricantes sólidos.
Lubricantes solidos: esta clase de lubricantes cuenta con una composición específica, la cual proporciona
ciertos beneficios sin que sea necesaria la adición de lubricantes líquidos o semisólidos.
Lubricantes minerales: es obtenido a partir de la destilación del barril de petróleo crudo, por ello se
califica como orgánico. De acuerdo a sus propiedades y pureza, la industria suele clasificarlos en dos
grupos.
El elemento rotativo que puede emplearse en la fabricación del rodamiento puede ser de bolas, de rodillos
o de agujas. En los rodamientos el movimiento rotativo, según el sentido del esfuerzo que soporta, puede
ser axial, radial, o una combinación de ambos. Un rodamiento radial es el que soporta esfuerzos radiales,
que son esfuerzos de dirección normal a la dirección que pasa por el centro de su eje, como por ejemplo
una rueda; es axial si soporta esfuerzos en la dirección de su eje, como por ejemplo en los quicios o
bisagras de puertas y ventanas; y axial-radial si los puede soportar en los dos, de forma alternativa o
combinada.
La fabricación de los cojinetes de bolas o rodamientos es una tecnología muy especial, dados los
procedimientos necesarios para conseguir la esfericidad perfecta de la bola. Los mayores fabricantes de
ese tipo de rodamientos emplean el vacío para tal fin. El material es sometido a un tratamiento abrasivo
en cámaras de vacío absoluto. El producto final es casi perfecto, salvando el efecto adverso de
la gravedad en el proceso de fabricación.