VARIABLES CONTROLABLES
El diseño de una voladura demanda del cálculo, en secuencia iterativa, de una serie de variables que
configuran el esquema mismo de la voladura y que determinan el éxito y la eficiencia ante las
pretensiones de la voladura.
Estas variables pueden agruparse en tres grupos así:
Geométricas: tipo de roca y sus propiedades mecánicas, diámetro del barreno, altura de banco,
inclinación de los barrenos, retacado, sobreperforación, piedra, espaciamiento, esquema de
perforación, geometría del frente libre y el tamaño y la forma de la voladura, (figura 3.75).
Químico-físicas o del explosivo: tipos de explosivo, potencia, energía, sistema de cebado y otras.
De tiempo: tiempos de retardo y secuencias de iniciación.
A continuación se explica cada una de las variables de mayor relevancia. En la figura 3.75 se muestra
un esquema gráfico con las variables y la expresión con las que se identifican generalmente.
Diámetro del Barreno (D)
Es básicamente como su nombre lo indica el diámetro con el cual se perfora el barreno que va ha
contener el explosivo. Es especialmente importante pues hace parte de una cadena de dependencias
con otros factores. Está determinado básicamente por:
Las características geológicas y geotécnicas del macizo rocoso.
La altura de banco (H).
La configuración del explosivo dentro del barreno.
La granulometría deseada del material volado o arrancado.
El coste de la operación de perforación y voladura.
En diámetros pequeños el explosivo se distribuye mejor en el barreno lo que genera un bajo consumo
específico; sin embargo genera mayor dificultad en las operaciones de carga y retacado del explosivo y
en la conexión de la secuencia del encendido lo que se traduce en mayores tiempos y por supuesto
mayores costos.
En diámetros mayores se obtiene mejores rendimientos de cantidad de material volado por metro lineal
excavado, elevación de la velocidad de detonación del explosivo, la carga se puede realizar
mecánicamente en los casos de voladuras de gran tamaño y altos consumos de explosivo
1. Repié
2. Caña del barreno
3. Roca saliente
4. Sobreexcavación
5. Grieta de tracción
6. Descabezamiento
7. Cráter de bocazo
8. Carga desacoplada
H : Altura de banco D : Diámetro del barreno L : Longitud del barreno
B : Piedra nominal S : Espaciamiento nominal d : Diámetro de la carga
Be : Piedra efectiva Se : Espaciamiento efectivo T : Retacado
J : Sobreperforación ll : Longitud de carga θ : Ángulo de salida
θ
LV : Longitud de la voladura AV : Ancho de la voladura :
Figura 3.75 Esquema de las variables geométricas de voladura en banco
Con el diámetro de la perforación se aumenta también la longitud del retacado (T), por tanto si no se
dimensiona adecuadamente, pueden definirse tamaños de bloques no deseados (figura 3.76) y, más
aún, si la familia de diaclasas y discontinuidades del macizo rocoso presentan un espaciamiento amplio
se conformarán bloques “in situ” (figura 3.77). Se recomienda en estos casos que el espaciamiento (s)
entre barrenos sea menor que la separación media entre fracturas.
Figura 3.76 Definición de bloques en función de la zona de retacado
Figura 3.77 Influencia del esquema de perforación y de las discontinuidades en la producción de
grandes bloques
En aras de obtener la fragmentación buscada, si se desea conservar la granulometría y aumentar el
diámetro de perforación, se debe incrementar el consumo específico de explosivo puesto que las cargas
no quedarían bien distribuidas dentro de la formación rocosa.
En rocas de tipo masivo, con bajas densidades de fracturación, cuando la relación entre la longitud de la
carga y el diámetro, presenta valores por debajo de 60, un incremento en el diámetro de perforación
produce un aumento en la fragmentación. Por el contrario si esta relación es superior a 60, y se quiere
mantener la fragmentación, un incremento en el diámetro requiere un aumento en el consumo específico
de explosivo.
Altura de Banco (H)
Se determina en función del equipo de perforación disponible y del diámetro del barreno.
Cuando en la relación altura de banco “H” sobre piedra “B”, H/B, H es bastante pequeño, cualquier
variación de “B” cobra gran influencia sobre los resultados pretendidos en la voladura: Para “B”
constante, si “H” aumenta, el espaciamiento entre barrenos puede variar sin afectarse la fragmentación
buscada; si H/B se aproxima a “1” se obtendrá una fragmentación gruesa con problemas de
sobreexcavación y repiés. Esta situación se supera cuando H/B > 3.
Cuando la altura de banco es grande tiende a presentarse desviaciones en los barrenos lo que puede
generar no solo problemas en la fragmentación de la roca sino el incremento en factores de riesgo tales
como vibraciones y proyecciones pues la malla de perforación, determinada por “piedra x
espaciamiento” , B x S, no se mantiene constante en la altura del barreno.
Figura 3.78 Estados de flexión de un banco con distintas relaciones H/B
La rigidez del paralelepípedo de roca situado delante de los barrenos tiene gran influencia en el
resultado de la voladura. Cuando la relación “H/B” es grande, el desplazamiento y deformación de la
roca es fácil, especialmente en el centro del banco. Según Ash, 1977, señala que la relación óptima es
“H/B ≥ 3”.
Si “H/B = 1”, se obtiene una fragmentación gruesa con problemas de sobreexcavación y repiés.
Con “H/B = 2”, se reducen éstos inconvenientes, lográndose su desaparición en la medida que H/B ≥ 3 .
Inclinación de los Barrenos
La inclinación de barrenos trae tanto ventajas como desventajas:
Ventajas
Mayor rendimiento de la perforación por volumen de roca arrancado
Menores problemas de descabezamiento de barrenos, disminuyendo así los cortes y fallos en las
voladuras
Taludes más seguros y mejor perfilados.
Mejor grado de fragmentación y mejor desplazamiento de la roca volada toda vez que se mantiene
constante el valor de la piedra “B” en toda la altura del barreno y se aumenta el ángulo de la
trayectoria de proyección. (Figura 3.79)
Menor sobreperforación “J” y mayor aprovechamiento de la energía desarrollada por el explosivo
usado, lo que aminora los niveles de vibración
Disminución del consumo específico del explosivo al reflejarse en el pie del banco la onda de
choque con la posibilidad de aumentar la dimensión de la piedra con menor riesgo de aparición de
repiés, (figura 3.80).
Figura 3.79 Perforación inclinada Vs perforación vertical
Desventajas
Demanda de un mayor cuidado en el replanteo de las bocas de los barrenos en la superficie, lo que
repercute en tiempos improductivos
Cuando los barrenos son largos se puede presentar una mayor desviación si la perforación no esta
controlada.
Aumenta la longitud de perforación.
Aumentan las dificultades para evacuar el detritus debido a las fuerzas de rozamiento.
Hace más compleja la carga de los barrenos cuando hay presencia de agua en ellos.
Figura 3.80 Ventajas de barrenos inclinados
Retacado (T)
El objetivo de retacar los barrenos es confinar y retener los gases producidos por el explosivo al
detonarse, con el fin de aprovecharlos al máximo en el trabajo de fragmentación de la roca.
Su mala ejecución puede derivar en un incremento en los niveles de vibración y de onda aérea. Y si se
realiza en una longitud menor a la indicada se pueden generar proyecciones.
Por el contrario, si la longitud de retacado es excedida lo que se produce es una gran cantidad de
bloques y poco esponjamiento de la pila de roca volada
Para efectos prácticos se puede considerar, que las longitudes de retacado aumentan en la medida en
que la calidad del macizo rocoso empeora, así se puede asumir:
25 D < longitud de retacado < 60 D
En lo posible se debe la longitud de retacado debe mantenerse superior a “25D” con e fin de evitar
problemas de onda aérea, proyecciones, cortes y sobre excavaciones.
Normalmente para el retacado se emplea el detritus proveniente de la perforación, sin embargo estudios
han demostrado que el material granular anguloso, como la piedra proveniente del triturado es más
efectivo y que la resistencia a la eyección de la columna de retacado aumenta con la disminución del
contenido de humedad.
En voladuras múltiples, se debe tener un cuidado adicional en el retacado de los barrenos de primera fila
especialmente cuando el frente presenta irregularidades que hacen que, de la cabeza al pie del banco,
la variación en la dimensión de la piedra sea considerable.
Cuando se realiza el cebado en cabeza hay que tener en cuenta el efecto negativo del cordón detonante
sobre el material de retacado, ya que lo comprime lateralmente creando una vía de escape prematuro de
gases de la explosión a la atmósfera.
Piedra (B) y Espaciamiento (S)
Tanto la piedra, (en algunos textos se identifica con “V”), distancia mínima desde el eje de un barreno al
frente libre, como el espaciamiento, distancia entre barrenos de una misma fila, dependen de:
El diámetro de la perforación
Las propiedades geomecánicas de la roca a volar
El explosivo a utilizar.
La altura de banco
La fragmentación deseada.
El desplazamiento que se espera logra de la roca volada.
Para el cálculo de la piedra existen diversas fórmulas que tienen en cuenta algunos de los parámetros
mencionados, pero todas arrojan valores que se sitúan en el rango de 25 a 40 veces el diámetro del
barreno dependiendo fundamentalmente de las propiedades del macizo rocoso (figura 3.81).
Figura 3.81 Dimensión de la piedra en función del diámetro de perforación
Es importante verificar que el valor real o ejecutado coincida con el teórico o calculado, pues si la
diferencia es excesiva, superior, los gases de la explosión encuentran mucha resistencia para agrietar y
desplazar la roca, y parte de la energía se transforma en energía sísmica aumentando la intensidad de
las vibraciones.
Si por el contrario la dimensión de la piedra es inferior los gases se escapan y se expanden a una
velocidad muy alta hacia el frente libre, impulsando los fragmentos de roca, proyectándolos en forma
incontrolada.
El espaciamiento “S” se calcula en función de la piedra, del tiempo de retardo entre barrenos y de la
secuencia de encendido. Espaciamientos muy pequeños producen entre las cargas un exceso de
trituración y roturas superficiales en cráter, bloques de gran tamaño por delante de la fila de barrenos y
problemas de repiés. Figura 3.82.
Por otro lado, dimensiones excesivas de la separación entre barrenos dan lugar a una fracturación
inadecuada entre cargas, acompañada por problemas de repiés y un frente muy irregular en la nueva
cara del banco.
Figura 3.82 Influencia del espaciamiento en una voladura
Sobreperforación (J)
Es la longitud de barreno que debe realizarse por debajo de la rasante de la excavación prevista,
necesaria para inducir la rotura de la roca a la altura deseada de banco logrando igualmente la
fragmentación y el desplazamiento previsto.
Si la sobreperforación es pequeña o no se practica, se producen bloques de roca en el pié del talud, sin
desprenderse del mismo, lo que se conoce con el nombre de repié o repiés.
Si la sobreperforación se excede los inconvenientes que se generan serán:
Aumento de las longitudes de perforación lo que genera mayores costos.
Aumento en los niveles de vibración.
Fragmentación en la cabeza del banco siguiente o mal acabado en el pié del talud final.
Un valor práctico de sobreperforación es el obtenido mediante la siguiente expresión: (Ministerio de
Obras Públicas de España, 1986, p.152)
J = 0.3 B
En la tabla 3.8 se relacionan los valores más usuales de J/B
Fuente: Instituto Tecnológico y Minero de España
Tabla 3.8 Valores usuales de la relación sobreperforación-piedra (J/B)
La rotura en el fondo del barreno se produce en forma de conos invertidos cuyos ángulos con la
horizontal dependen de la estructura del macizo y de las tensiones residuales. Normalmente varían entre
10º y 30º. (IBGE,1987, p.248).
La expresión
J = 0.3 B
cumple con:
y entre 10º y 30º
Condiciones para el valor de la sobreperforación que hacen que se produzca la intersección de las
superficies cónicas al nivel del banco (figura 3.83).
Figura 3.83 Sobreperforación mínima necesaria
Para disminuir la sobreperforación se recomienda la utilización de explosivos que proporcionen una
elevada concentración de energía por unidad de longitud en la parte inferior de la carga además de
perforar barrenos inclinados (figura 3.84).
Figura 3.84 Reducción de la sobreperforación con la inclinación de los barrenos
Esquemas de Perforación
En voladuras en banco se emplean normalmente los esquemas de cuadrados o rectangulares dada la
facilidad en su replanteo. Sin embargo, son más efectivos los denominados “al tresbolillo” siendo,
dentro de éstos, el más efectivo el que forma triángulos equiláteros, pues es el que proporciona la mejor
distribución de la energía del explosivo en la roca además de permitir tener mayor flexibilidad en el
diseño de la secuencia de encendido y dirección de la salida de voladura.
Para este esquema se logra la mejor fragmentación con: (ITGE, 1987, p.249)
: para barrenos verticales
: para barrenos inclinados (θ ángulo con la vertical)
Si se considera un esquema cuadrado de 4.5m de lado, figura 3.85 (a), el punto más alejado y
equidistante de los cuatro barrenos se encuentra a una distancia de 3.18m. En el caso de un esquema al
tresbolillo con triángulos equiláteros, figura 3.85 (b), la malla equivalente es de 4.2 x 4.8 m y el centro del
triángulo está a una distancia de 2.79m de los barrenos. Como la caída de la tensión producida por la
onda de choque es proporcional al cuadrado de la distancia, en el punto equidistante de los barrenos
con esquema cuadrado se registrará un 23% menos de energía que en el esquema equivalente al
tresbolillo.
Figura 3.85 Comparación de un esquema cuadrado con un esquema tresbolillo
Sin embargo de lo anterior, los esquemas rectangulares arrojan buenos resultados en rocas blandas
siendo innecesario la disposición de los barrenos al tresbolillo.
Configuración del Frente Libre
La geometría más efectiva del frente es aquella en la que cada punto de esa superficie equidista del
centro de la carga de explosivo.
Los siguientes son criterios que contribuyen a obtener un frente eficaz de voladura:
Disponer los barrenos de manera paralela a la cara libre y de no ser posible esta disposición
procurar que el ángulo formado sea lo más pequeño posible.
Diseñar la secuencia de encendido de manera tal que cada barreno disponga de un frente que
forme una superficie semicilíndrica convexa o biplanar, figura 3.86.
Figura 3.86 Geometría del frente libre y secuencia de encendido
El tener la roca, próxima al a superficie, fracturada, en alguna medida, por la acción de voladuras
precedentes también favorece el logro de un frente más eficiente.
Por otro lado el frente debe encontrase limpio y sin repiés. Cuando se dispara una pega teniendo una
pila de escombro de la voladura anterior sin recoger y recargada contra uno de los frentes libres se
pueden presentar los siguientes problemas:
Se generan ondas de vibración de mayor intensidad, más sobreexcavación y mayores riesgos de
inestabilidad.
Se requiere de un esquema más cerrado y un consumo específico de explosivo mayor para obtener
el mismo grado de fragmentación y esponjamiento que con el frente descubierto.
La probabilidad de repiés aumenta.
Para evitar algunos de éstos inconvenientes se recomienda iniciar la voladura en un área alejada del
frente cubierto y diseñar la secuencia de encendido con una dirección de salida paralela al nuevo frente
(figura 3.87).
Figura 3.87 Disparo de voladuras con un frente cubierto
Tamaño y Forma de la Voladura
El tamaño de la voladura debe planearse tan grande como sea posible, obteniendo así las siguientes
ventajas:
Se logra una menor longitud porcentual de la zona perimetral de las voladuras, donde se produce
una fragmentación más deficiente debido a la mayor dificultad para implantar esquemas regulares,
al riesgo de encontrar bloques preformados por las pegas anteriores y al escape prematuro de los
gases por las grietas existentes, además del mayor tiempo de supervisión y control que implica en
sí la voladura.
Disminución de los tiempos improductivos de los equipos de perforación y carga y de las
operaciones de replanteo entre otros.
En general, en las voladuras múltiples la fragmentación es mejor que en las de una sola fila.
En cuanto a la forma de la voladura, según el Instituto Tecnológico y Minero de España esta debe ser tal
que:
Con un frente libre, la relación longitud de frente de voladura, LV, sobre el ancho de la voladura,
AV, sea mayor de 3 (figura 3.88).
Figura 3.88 Voladura con un frente libre
Con dos frentes libres las voladuras deben diseñarse con: (figura 3.89)
Figura 3.89 Voladura con dos frentes libres
Sin embargo, las voladuras de varias filas presentan inconvenientes tales como:
Incremento en la intensidad de las ondas aérea y vibraciones, motivo por el cual su aplicación no es
posible en zonas urbanas y sus proximidades.
Se pueden generar sobreexcavaciones y proyecciones en las últimas filas si no se emplea una
secuencia correcta.
En rocas blandas se presenta una merma en el incremento del volumen arrancado por
sobreexcavación al disminuir el número de voladuras.
Volumen de Expansión Disponible
Cuando la roca se fragmenta se produce un aumento de volumen. Si el hueco en el que se expande el
material es menor del 15% del volumen de éste, los mecanismos de rotura se verán afectados
negativamente y los fragmentos de roca tenderán a entrelazarse dando como resultado un
apelmazamiento de éstos.
En voladuras subterráneas de gran tamaño se recomienda que este volumen de expansión disponible
sea del 25% para conseguir un flujo adecuado de la roca hacia los puntos de carga y evitar la formación
de campanas colgadas.
En el avance de túneles y galerías si el volumen de hueco en el cuele es demasiado pequeño se
produce un fenómeno de deformación plástica del material finamente troceado. Siempre que sea
posible se recomienda que el volumen de expansión útil sea mayor del 15% del propio volumen del
cuele. En diseños de voladuras donde no se dispone de barrenos vacíos, el empuje de la roca se
conseguirá con aumentar la carga específica en dicha zona.
Configuración de las Cargas
En barrenos de poca longitud los explosivos se ubican de manera continua en forma de columna. Sin
embargo, si el barreno es bastante profundo la mejor opción, que igualmente contribuye en el control del
costo de la operación, es espaciar las cargas.
Se ha demostrado que la tensión generada por la detonación de una carga aumenta cuando la relación “
I/D” se incrementa de 0 a 20, permaneciendo constante a partir de ese valor. (Harries y Hagan, 1979
citados por López Jimeno 1980 p. 154).
Así, empleando la relación “I/D = 20” se obtiene la máxima fragmentación y el valor óptimo de la piedra
“Bo”. Si las cargas se inician en los puntos medios se produce una intensa fragmentación en las zonas
hemisféricas de cada uno de los extremos, (recordar cap 6, Cebado múltiple), por lo que se ha
encontrado que una carga continua con “I/D =52” no es mejor que la espaciada con “I/D = 20” y un
retacado de “12D”. (Ibid, p.154), (figura 3.90).
Figura 3.90 Columnas de cargas continuas y espaciadas
Sin embargo, con el empleo de ésta metodología de cargas espaciadas se tiene un menor
desplazamiento y esponjamiento de material, lo que puede significar algún grado de inconveniente en el
cargue y retiro del material volado especialmente si el equipo de carga es sobre ruedas.
Por otro lado, las cargas espaciadas son de gran atractivo donde se tenga un elevado costo de
explosivos, y el retacado pueda mecanizarse y cuando las vibraciones se presenten como un limitante
haciéndose necesario, disminuir las cargas operantes valiéndose del seccionado del explosivo y la
aplicación de una secuencia de disparo dentro de un mismo barreno.
En obras a cielo abierto, las alturas de banco mínimas para poder dividir la columna de forma efectiva
deben ser tal que “H/D > 70”.
En las voladuras donde se produzcan grandes bloques por efectos del retacado se deben usar cargas
puntuales dentro del mismo (figura 3.91).
Figura 3.91 Empleo de cargas puntuales en la zona de retacado
Cuando la perforación es vertical y el estrato rocoso de la zona de retacado es de mayor resistencia que
en el resto del banco, se recomienda perforar barrenos auxiliares o de descarga que coadyuven a la
obtención de la fragmentación deseada (figura 3.92).
Figura 3.92 Barrenos auxiliares para ayudar a la fragmentación en la parte alta del banco
Desacoplamiento de las Cargas
Experimentalmente se ha demostrado que en algunas rocas se mejora la fragmentación y la uniformidad
en la granulometría obtenida mediante el desacoplamiento y espaciamiento de las cargas. (Melnikov,
1972, citado por López Jimeno 1980 p. 156).
La primera consiste en dejar un hueco vacío o con material inerte entre la columna de explosivo y la
pared del barreno. La segunda, como ya se había mencionado, consiste en dividir la carga explosiva por
medio de separadores de aire o material poroso, (figura 3.93).
Figura 3.93 Técnicas de desacoplamiento
Ambas técnicas se apoyan en las curvas de presión-tiempo de los gases de explosión calculada por
Melnikov, 1972., empleando desacoplamientos entre el 65 y el 75%, (figura 3.94).
Figura 3.94 Curvas Presión-Tiempo con o sin desacoplamiento de las cargas
La presión efectiva de los gases sobre la pared del barreno con cargas desacopladas o espaciadas esta
dada por la siguiente ecuación:
Donde:
PB : Presión de barreno
Ve y Vb : Volumen del explosivo y del barreno respectivamente.
Actualmente, las tendencias para controlar la curva de presión consiste en emplear explosivos a granel a
los que se les incorpora un material diluyente en proporción adecuada. Este método es menos laborioso,
más efectivo y económico y se esta aplicando con profusión en las voladuras de contorno.
Explosivos
La selección del explosivo para una determinada labor requiere, como se menciono en capítulos
anteriores, de un análisis concienzudo de las propiedades de la roca a volar en conjunto con las
propiedades y características del explosivo disponible en el mercado.
Cuando se arrancan rocas masivas, casi toda la superficie específica del material se crea en la voladura
por tanto los explosivos indicados son aquellos que produzcan mayor presión en el barreno cuales son
los de mayor potencia y velocidad de detonación. En caso contrario, el de rocas altamente fracturadas o
estratificadas en las que la superficie total de las discontinuidades representa un área relativamente
mayor que la que se crea en la voladura, el explosivo indicado será el de baja densidad y baja velocidad
de detonación.
Dentro de los requerimientos de una voladura de roca, además de su desprendimiento y fragmentación,
normalmente se requiere imprimirle un esponjamiento y un desplazamiento al material volado para
poder cargarlo en una operación cómoda, ágil y oportuna. Para lograr esto se debe buscar un equilibrio,
para cada caso específico, entre la energía de tensión y la energía de los gases. Para un explosivo
determinado éstas energías dependen del diámetro de las cargas, de la densidad y del sistema de
iniciación.
Las emulsiones o hidrogeles por ejemplo, poseen una alta energía de tensión con aplicación en rocas
masivas duras y en voladuras donde no se requiere un desplazamiento de material pues éste sucede
por gravedad sencillamente.
Cuando la detonación de un explosivo crea demasiados finos, por efecto de la trituración de la roca, se
deberán emplear agentes de baja densidad como el ANFO y las mezclas de éste con sustancias inertes.
Distribución de los Explosivos en los Barrenos
En un barreno la energía necesaria para producir la rotura de la roca no es constante en toda su altura.
Así, la energía generada por el explosivo debe superar la resistencia a la tracción de la roca en la
sección CDD´C´ y la resistencia al cizallamiento en la sección A´B´C´D´, figura 3.95. (Instituto
tecnológico y minero de España, 1994, p. 253).
Figura 3.95 Distribución del explosivo en un barreno para fragmentar la roca en una
voladura de banco
Como la resistencia a cizallamiento es superior a la resistencia a tracción, es necesario emplear una
distribución selectiva de carga, de forma que la energía específica en el fondo del barreno sea de 2 a 2,5
veces mayor a la energía de la columna. Esto significa que deben usarse explosivos de gran densidad y
potencia en las cargas de fondo, tales como las dinamitas, hidrogeles y emulsiones, y explosivos de
baja densidad y potencia media en la carga de columna, como el ANFO o hidrogeles y emulsiones de
baja densidad.
La carga de fondo debe tener como mínimo una longitud de “0.6B” para que su centro de gravedad esté
por encima o a nivel con la cota del piso del banco. Según Langefors, (Instituto Tecnológico y Minero de
España, 1987, p.254), prolongar la carga de fondo por encima de una longitud igual a valor de la piedra
no contribuye apreciablemente al efecto de rotura en el plano del pie del banco, por lo que se aconseja
que la carga inferior debe estar comprendida entre 0,6 y 1,3B.
Para voladuras a cielo abierto con diámetros superiores de barrenos, entre 229 y 415mm, se emplean
cargas continuas de ANFO a granel y en algunos casos cargas selectivas de fondo constituidas por
ANFO aluminizado, hidrogeles o emulsiones en longitudes de 8 a 16D.
Las cargas selectivas tienen las siguientes ventajas:
Facilitan un esquema de voladura más amplio y una menor sobreperforación lo que a su vez
conlleva a un aumento en el rendimiento de la perforación.
Mejora la rotura en el fondo, eliminando los problemas de repiés y favoreciendo la operación de
cargue de escombros.
Disminuye los costos de perforación y voladura especialmente en rocas duras.
Disminución del consumo específico de explosivo basado en su mejor aprovechamiento.
Consumo Específico de Explosivo
Este parámetro hace referencia o indica la cantidad de explosivo necesaria para fragmentar 1 m3 de
roca. Su notación más común es CE. Un incremento en éste parámetro es ocasionado por las siguientes
causas:
Incremento en el diámetro del barreno, la resistencia de la roca y el grado e fragmentación,
desplazamiento y esponjamiento deseado
Una mala distribución de la carga, un mal retacado, el disparo con un frente libre cóncavo biplanar o
cubierto de escombro, una relación “LV/AV” y un tiempo de retardo efectivo inadecuados.
Los consumos específicos altos, además de proporcionar una buena fragmentación, desplazamiento y
esponjamiento de la roca, dan lugar a menores problemas de repiés y ayudan a alcanzar el punto óptimo
de los costes totales de operación, lo que implica: la perforación, la voladura, la carga y el transporte del
material, figura 3.96. (Instituto Tecnológico y Minero de España, 1987, p.255).
En la tabla 3.9 se indican los valores típicos del consumo específico, CE, en diversas clases de rocas
para voladuras en banco a cielo abierto.
En voladuras subterráneas los consumos específicos pueden variar entre 0,9 y 7 kg/m3 dependiendo del
tipo de roca, superficie libre, diámetro del barreno y tipo de cueles.
Fuente: ITGE, 1994
Figura 3.96 Reducción de los costes de operación con el consumo específico
Fuente: ITGE, 1994
Tabla 3.9 Consumos específicos