Armas Fuego
Armas Fuego
Recopilación de
-2016-
INDICE
1.
0
2. Introducción………………………………………………………...……2
3. Nociones Introductorias…………………………………………….…..3
4. Recopilación de Jurisprudencia……………………………………….6
5. Conclusiones………………………………………………...
…………….37
1.- Introducción
1
En el delito de tenencia ilegal de armas el bien jurídico tutelado es la
seguridad pública, esto es, el normal y pacífico desenvolvimiento de la
sociedad, para efectos de su configuración, el tipo penal de tenencia
ilegal de armas de fuego es un delito de mera actividad, por lo que no
requiere que la acción haya ocasionado un daño previo, sino que es
suficiente que el bien jurídicamente protegido sea puesto en peligro, así,
se agota el tipo con la sola posesión del arma de fuego, sin tener
autorización emitida por la autoridad correspondiente.
Tipificación
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El ilícito de tenencia ilegal de armas de fuego se encuentra previsto y
sancionado dentro del rubro de delitos contra la Seguridad Pública y
específicamente tipificado como delito de peligro común en el Artículo
279 del Código Penal.
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del tipo, resultando sin lugar el proceso penal pues dichos aspectos se
acreditarían sin mayor esfuerzo en la investigación preliminar. Entendido
ello así, el proceso penal resultaría meramente formal, deviniendo
absolutamente lógica y necesaria la condena ante la simple tenencia o
posesión del arma.
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se encontraba en todo su apogeo y no obstante la exposición de motivos
de dicha norma no hace referencia a la parte especial, resulta
sumamente razonable que se haya incluido como delito la tenencia ilegal
de armas de fuego para evitar el almacenamiento de armas que podrían
ser utilizados con fines de subversión. Considérese además que el tipo
en relación a los otros objetos que crean peligro siempre señala que
debe ser más de uno, así se refiere a “bombas”, “municiones” o
“materiales explosivos”, “inflamables”, “tóxicos”, o “sustancias” o
“materiales destinados para su preparación” por lo que inclusive un
análisis literal y teleológico de la norma nos remitiría igualmente a la
sanción penal por la tenencia de más de una.
Elemento subjetivo
3.-Análisis de Casos
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3.1 Tenencia ilegal de arma: Precisiones
Al encontrarse el tipo penal 279 dentro del rubro genérico de los delitos
contra la seguridad pública, se entiende que las acciones típicas que lo
perfeccionan son todas aquéllas generadoras de un peligro común, tanto
en sentido abstracto como concreto; por lo que debe de señalarse que en
el delito anotado se reprime la sola tenencia de arma en forma ilegítima,
ilegitimidad que se ve materializada en el comportamiento del procesado
al portar el arma de fuego sin la respectiva licencia.
EXP. Nº 4230-98
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anotado se reprime la sola tenencia de arma en forma ilegítima,
ilegitimidad que se ve materializado en el comportamiento del procesado
al portar el arma de fuego sin el amparo legal que habría significado la
respectiva licencia, en tanto que la versión del encausado en el sentido
haber ignorado que portar armas de fuego sin licencia constituía delito no
puede tomarle como un elemento exculpatorio por carecer de
verosimilitud en razón a sus condiciones personales y como el mismo lo
indica, de laborar en una Empresa de Seguridad, concurriendo así en la
conducta los elementos objetivo y subjetivo que exige el tipo penal
acotado; que, el monto de la reparación civil está en proporción al daño
irrigado al agraviado como secuela del delito; por tales fundamentos;
CONFIRMARON: La sentenciaobrante a fojas ochenticinco, su fecha
veintitrés de julio del año en curso que falla condenando a Luis Antonio
Flores Pinto como autor del delito contra la Seguridad Pública - Tenencia
Ilegal de Armas en agravio del Estado a tres años de pena privativa de la
libertad, suspendida condicionalmente por el plazo de dos años sujeto al
cumplimiento de las reglas de conducta señaladas en ella a excepción de
la signada con el literal "d" en razón de que esta imposición no se
encuentra prevista como regla de conducta en el artículo cincuentiocho
del Código Penal; y fija en quinientos nuevos soles el monto de la
reparación civil; DECLARARON NULA: la propia sentencia en cuanto
señala como regla de conducta la prohibición de incurrir en la comisión
de nuevos hechos dolosos; confirmaron en lo demás que contiene;
notificándose y los devolvieron.-
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3.2 Tenencia ilegal de arma de fuego: delito de peligro abstracto
"El ilícito penal contenido en el artículo 299° del Código Penal vigente,
referido a la tenencia ilegal de arma de fuego, constituye un delito de
peligro abstracto en el cual se presume, juris tantum, que el portar
ilegítimamente un arma de fuego implica de por sí un peligro para la
seguridad pública, sin ser necesario verificar en la realidad, si se dio o no
tal resultado de peligro... el recabar la pericia balística del arma de fuego
incautada permite determinar su idoneidad para causar un peligro común
y así, definir la naturaleza delictiva del hecho denunciado".
Expediente 647-94
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implica de por sí un peligro para la seguridad pública, sin que sea
necesario verificar en la realidad si se dio o no tal resultado de peligro;
que, de otro lado, se advierte que no se ha recabado la Pericia Balística
del arma de fuego incautada -acta de fojas ocho- sin la cual no es posible
determinar la idoneidad de ésta para ocasionar un peligro común, es
decir su estado de funcionamiento, y de esa forma definir la naturaleza
delictiva del hecho denunciado, por lo que se hace necesario recabar
dicho documento; y, estando a la facultad conferida por el artículo
doscientos noventiocho del Código de Procedimientos Penales,
modificado por el Decreto Legislativo número ciento veintiséis: declararon
NULA la sentencia consultada de fojas cincuentiocho, su fecha cinco de
enero del presente año; MANDARON se realice nuevo juicio oral por otra
Sala Penal, la que deberá tener en cuenta lo expuesto en la parte
considerativa de la presente resolución, debiendo recabar la pericia
balística correspondiente; en la instrucción seguida contra Amado Segura
Delgado y otro, por delito contra la Seguridad Pública -Tenencia Ilegal de
Arma de fuego- en agravio del Estado; y los devolvieron.
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3.3 Tenencia ilegal de armas: ausencia de responsabilidad
Expediente 368-99
SENTENCIA
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DE AUTOS: Que, por los hechos descritos en el Atestado Policial obrante
a fojas dos a veintitrés; así como en mérito de la formalización de la
denuncia por parte del representante del Ministerio Público de fojas
veinticuatro a veinticinco, el Juzgado Penal de Lima, dictó el Auto
Apertorio de Instrucción correspondiente obrante a fojas veintiséis y
veintisiete; iniciándose de esta manera el presente proceso que, emitidos
los Informes Finales de Ley, los autos fueron elevados a la Sala Penal, y
remitidos luego al Despacho de señor Fiscal Superior, quien emite
acusación obrante a fojas ciento ochentidós a ciento ochenticuatro; y
posteriormente se dictó el Auto Superior de Enjuiciamiento; que, llevado
adelante el Juicio Oral, como constan del acta correspondiente, oída la
Requisitoria Oral, así como el Alegato de la defensa, recepcionadas las
conclusiones escritas, ha llegado el momento de dictar Sentencia; y
CONSIDERANDO: Que, es garantía de la administración de justicia en
materia penal, que tanto el delito como el autor o autores queden
plenamente acreditados en autos, a fin de que el órgano jurisdiccional
sancione oportunamente el ilícito penal materia de juzgamiento; y en este
proceso, a través de las pruebas actuadas tanto a nivel policial etapa de
instrucción y en el presente Acto Oral, se establece; Primero.- Que, se
incrimina al acusado Julio César Montoya Osorio, el hecho ocurrido el día
catorce de febrero del año en curso, siendo aproximadamente las doce y
treinta de la noche, en circunstancias que el acusado se encontraba
laborando como agente de Seguridad - vigilante -, en el interior del Local
de la empresa "COJAPAM" Sociedad Anónima, fue alertado de la
presencia de cuatro sujetos, quienes presumiblemente eran delincuentes,
optando por salir a enfrentarse, realizando tres disparos al aire, ante lo
cual salen huyendo tres personas, dirigiéndose en esos momentos al
segundo piso, con la intención de verificar lo sustraído, encontrando en
uno de los cuartos a uno de los delincuentes, que había ingresado
debajo de la cama, al cual le dijo que no se moviera, no haciéndole caso
por lo que el acusado tuvo que efectuar un disparo, hacia el cuerpo del
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damnificado, lesionándolo gravemente, para después ocurrir su deceso;
Segundo.- Que, el acusado Julio César Montoya Osorio, al declarar
policialmente a fojas ocho, nueve, diez, once y al deponer
instructivamente a fojas veintiocho a treintiuno, ha referido que el día
catorce de febrero de mil novecientos noventiocho, en circunstancias que
se encontraba realizando el servicio de vigilancia en la Empresa
COJAPAN Sociedad Anónima, observó que dos personas agazapadas,
se dirigían a la garita de Vigilancia y otras dos personas más subían al
segundo nivel, optando por darle la voz de alto, realizando tres disparos
al aire, logrando que éstas se dispersaran, para luego dirigirse al
segundo nivel, encontrando a uno de ellos, escondido debajo de la cama,
el cual al tratar de salir y pretender abalanzarse sobre su persona, optó
por hacer un disparo al costado del delincuente, quien salió corriendo en
dirección principal, donde se desplomó, precisando que el arma de
fuego, con la cual efectuó tal disparo, era de la empresa de Seguridad
antes mencionada, puntualizando que la empresa "Achirana" antes
aludida les proporciona el arma de fuego, a fin de que realice su servicio
de seguridad, desconociendo las razones por que la empresa, no haya
realizado los trámites pertinentes, para la obtención de la licencia del
arma de fuego, que utilizó el día del evento materia de este proceso,
refiriendo que se encuentra arrepentido de los sucesos ocurridos,
aceptando su responsabilidad, hechos éstos y circunstancias que en el
Acto Oral lo ha reiterado; Tercero.- Que, a fojas setentidós, aparece
declarando testimonialmente el hermano del agraviado, quien indica que
el occiso se dedicaba al consumo de drogas y no tenía trabajo conocido,
suponiendo que se dedicaba a delinquir; por su parte el representante
legal de la Empresa de Vigilancia "La Achirana", en su testimonial de
fojas setentitrés a setenticuatro, señala que el acusado trabajaba para su
representada, quien a la vez prestaba servicio de Seguridad a la
Empresa COJAPAN Sociedad Anónima, precisando que el arma utilizada
por el procesado era de propiedad del mayor Policía Nacional Luis
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Gonzáles Nieto, quien fue anteriormente gerente de la Empresa, quien a
su vez la compró a un oficial de la policía, indicando que el citado mayor,
debió de encargarse de realizar el trámite de la transferencia; Cuarto.-
Que, a fojas trece, obra el Acta de Identificación y Levantamiento del
cadáver, obrando a fojas veinte, el Acta de Incautación del revólver Smith
Wasson calibre treintiocho número AFU - catorce cincuentiuno, cañón
corto, con cuatro casquillos percutados y dos sin percutar, encontrado en
poder del acusado y con el cual dio muerte al damnificado Francisco
Zubiaga Neyra, corriendo también a fojas ciento veinticuatro, el Informe
emitido por el DISCAMEC, en donde se puntualiza que el revólver antes
aludido y con el cual el encausado lesiona gravemente al perjudicado,
para después devenirle su muerte, no se encuentra registrado en dicha
entidad, por tanto no cuenta con la licencia respectiva; Quinto.- Que,
también corren en estos actuados a fojas ciento veintiocho a ciento
veintinueve, el dictamen pericial balístico forense, efectuado en el
revólver marca Smith Wasson calibre treintiocho de número de serie AFU
- catorce cincuentiuno, de los dos cartuchos y los cuatro casquillos,
concluyendo positivo, por presentar características de haber sido
utilizado para producir disparos, cuyo paneaux fotográfico obra a fojas
ciento treinta, corriendo también a fojas ciento treintitrés, ciento
cincuenticuatro el dictamen pericial de restos de disparos por arma de
fuego, realizado al encausado, cuya conclusión es positivo para plomo,
antimonio y bario, compatible con restos de disparo por arma de fuego,
obrando a fojas ciento sesentinueve a ciento setentiuno, el Protocolo de
Necropsia, el cual concluye que el damnificado padeció de un
traumatismo toráxico abdominal, ocasionado por heridas penetrante por
proyectil de arma de fuego, de miembro superior derecho tórax y
abdomen, causa de muerte: shock hipovolémico, corriendo también a
fojas ciento cincuenticinco el dictamen pericial Balístico Forense
practicado al occiso, en el cual se precisa que el cuerpo del agravia,
presenta una herida orificio de entrada ubicada en la región del hombro
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derecho, cara anterior situada dos punto cinco centímetros por debajo de
la prolongación de la línea biclavicular y a cuatro punto cinco centímetros
por arriba de la fosa axilar de forma irregular de uno punto cinco por un
centímetros de dimensión, compatible con orificio de entrada de curso
penetrante, producido por proyectil disparado por arma de fuego de
calibre treintiocho, con trayectoria de derecha a izquierda, de arriba hacia
abajo, sin características de haberse efectuado a corta distancia; Sexto.-
Que, por las razones antes glosadas el delito de Lesiones Graves
seguidas de Muerte, se encuentra debidamente acreditado, estando al
propio reconocimiento efectuado por el acusado, quien ha admitido que
le efectuó un disparo al damnificado, con tal revolver marca Smith
Wasson calibre treintiocho, en el miembro superior derecho tórax y
abdomen, lesionándole gravemente, para después devenirle su muerte, a
consecuencia de esa herida penetrante, conforme se constata
fehacientemente del Protocolo de Necropsia obrante a fojas ciento
sesentinueve a ciento setentiuno, del dictamen Pericial Balístico Forense
de fojas ciento veintiocho a ciento veintinueve y de la pericia de restos de
disparos por arma de fuego, realizada al procesado que arrojaron
positivo para plomo, antimonio y bario, compatible con restos de disparo
por arma de arma de fuego, obrando también como elemento probatorio,
el dictamen pericial balístico forense, practicado al occiso a fojas ciento
cincuenticinco, por tanto la conducta antijurídica y culpable en que ha
incurrido el procesado reúne los elementos materiales y jurídicos del
artículo ciento veintiuno último párrafo del Código Penal; Séptimo.- Que,
con relación al delito de Tenencia Ilegal de Armas, de autos se infiere
fehacientemente que la arma de fuego Smith Wasson calibre treintiocho,
la cual utilizó el encausado el día de la realización del evento, pertenece
a la Empresa Vigilancia y Seguridad "Achirana" Sociedad Anónima, y no
a Montoya Osorio, determinándose del Informe emitido por la
DISCAMEC de fojas ciento veinticuatro, que dicha arma de fuego no se
encuentra registrada, por tanto la citada empresa no tramitó
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oportunamente la licencia respectiva, a fin de que pueda usarse dicha
arma, no obstante ello indebidamente le entregó dicha arma de fuego al
encausado a fin de que hiciera servicio de seguridad; por tanto no le
asiste responsabilidad penal al acusado Montoya Osorio, por el delito de
Tenencia Ilegal de Armas, al no haberse acreditado la comisión de dicho
ilícito; y más bien deberá remitirse las copias pertinentes de estos
actuados a la Fiscalía correspondiente, con el objeto de que se realicen
las investigaciones del caso con relación a la Empresa de Vigilancia y
Seguridad "Achirana" Sociedad Anónima, por dar armas de fuego al
personal a su cargo, sin que éstas tengan la licencia respectiva; Octavo.-
Que, para la graduación de la pena, deben tenerse en cuenta las
condiciones personales del acusado, quien no registra anotación,
conforme es de apreciarse del Boletín de Condenas de fojas ciento
noventiuno; así como el arrepentimiento demostrado por el procesado, a
través de la secuela del proceso, lo que permite la aplicación de lo
preceptuado por el artículo ciento treintiséis del Código de
Procedimientos Penales; a que resulta de aplicación al caso sub judice lo
preceptuado por los artículos seis, veintidós, veintitrés, veintinueve,
cuarenticinco, cincuentisiete, cincuentiocho, noventidós, y ciento
veintiuno último párrafo del Código Penal, en concordancia con los
artículos ciento treintiséis, doscientos ochentitrés y doscientos
ochenticinco del Código de Procedimientos Penales; apreciando los
hechos y las pruebas actuadas con el criterio de conciencia que la ley
autoriza, LA SEGUNDA SALA PENAL CORPORATIVA PARA
PROCESOS ORDINARIOS CON REOS EN CÁRCEL DE LA CORTE
SUPERIOR DE JUSTICIA DE LIMA , administrando justicia a nombre de
la Nación FALLA: ABSOLVIENDO a Julio César Montoya Osorio por
delito contra LA SEGURIDAD PÚBLICA - Tenencia Ilegal de Armas -, en
agravio del Estado; y CONDENANDO a Julio César Montoya Osorio, por
delito contra LA VIDA, EL CUERPO y LA SALUD - Lesiones Graves,
seguidas de Muerte -, en agravio de Francisco Adrián Zubiaga Neyra; a
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TRES AÑOS DE PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD, cuya ejecución se
suspende por el mismo término, bajo las siguientes reglas de conducta a)
No variar de domicilio sin previo aviso del Juez de la causa; b) no
concurrir a lugares de dudosa reputación; c) no cometer nuevo delito de
carácter doloso; d) concurrir cada fin de mes al local del Juzgado a efecto
de justificar sus actividades; FIJARON : en la suma de cuatro mil nuevos
soles por concepto de Reparación Civil que deberá abonar el
sentenciado a favor de los herederos legales del occiso; DISPUSIERON :
Que, se remitan copias pertinentes de las piezas del proceso a la Fiscalía
Provincial de Turno a efectos de que actúen con sujeción a sus
atribuciones, conforme a lo dispuesto en el considerando séptimo;
MANDARON : Leer la presente, y una vez quede consentida y/o
ejecutoriada, se proceda de conformidad con lo dispuesto por el Decreto
Ley veinte mil quinientos setentinueve, anulándose los antecedentes
generados por la presente causa en el extremo absolutorio; y a su
inscripción en el Registro Central de Condenas, archivándose
definitivamente los de la materia con conocimiento del Juez de la causa.
SS.
PRESIDENTE
VOCAL y DD.
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3.4 Tenencia ilegal de armas, municiones y explosivos: Duda
EXP. Nº 738-98
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iba a jugar el clásico del futboll peruano entre el club Universitario de
deportes y Alianza Lima, había un grupo de aproximadamente cincuenta
personas, que se encontraban fomentando desorden por la
inmediaciones del Estadio Nacional; que, si bien, conforme sostiene los
efectivos policiales intervinientes, el día de los hechos el procesado se
encontraba en actitud sospechosa con una mochila verde y con las
especies incautadas, sin embargo, esta versión queda desvirtuado con la
pericia de Absorción Atómica de fojas sesentinueve; que, de igual modo
de las investigaciones preliminares aparece que no ha intervenido el
Ministerio Público por lo que el Atestado Policial, devendría en
meramente referencial, a excepción de la declaración del menor
Berninzón Barrón que corre a fojas diez en donde si interviene la
Representante del Ministerio Público del Niño y del Adolescente en
donde el referido menor narra con lujo de detalles la forma como fueron
intervenidos, agregando tanto a nivel policial, como al prestar su
declaración testimonial que fueron víctimas de maltrato físico y
coaccionado para firmar la respectivas actas; que, de otro lado el
procesado a negado en forma uniforme tanto a nivel policial como judicial
los cargos que se le atribuyen, ratificando la versión dada por el menor,
que en este orden de ideas de todo lo actuado en el proceso, surge una
razonable duda respecto de la participación del acusado en los hechos
instruidos, por lo que resulta aplicable el principio Constitucional del
indubio pro reo, debiéndose tener encuentra además la reiterada y
uniforme jurisprudencia de nuestros Tribunales de Justicia que informan
que no cabe la imposición de una sentencia condenatoria, sino se
sustenta estrictamente en pruebas objetivas; que, estando a las
consideraciones anotadas, CONFIRMARON: la sentencia de fojas ciento
treinticuatro al ciento treintiséis su fecha veinticuatro de diciembre de mil
novecientos noventisiete, que falla absolviendo de la acusación Fiscal al
procesado ROBERTO CLAUDIO WOLL PIZARRO por delito contra la
Seguridad Pública -Delito de Peligro Común - Tenencia Ilegal de
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Municiones y Explosivos en agravio del Estado; con lo demás que ella
contiene; los devolvieron y notificándose.-
EXP. Nº 1209-98
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contenidas en el Atestado Policial resulta insuficiente para identificar al
responsable; CONFIRMARON el auto de fojas cincuentiocho a
cincuentinueve, de fecha veintinueve de octubre de mil novecientos
noventisiete, que declara No ha lugar abrir instrucción contra ORLANDO
SOTERO RODRIGUEZ por el delito contra la seguridad pública -
tenencia ilegal de armas - y contra la administración pública - violencia y
resistencia a la autoridad en agravio del Estado, con lo demás que
contiene, notificándose y los devolvieron.-
EXP. Nº 3762-98
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Sociedad Anónima prestaron servicio de seguridad en el local del Hotel
José Antonio, portando armas de fuego sin contar con la licencia
correspondiente para ello.- Que de la revisión de autos se tiene que los
encausados resultan siendo confesos de los cargos que se le imputan,
alegando en su favor que lo hicieron por orden de su empleadora, sin
embargo, tal circunstancia además de no eximirlos de responsabilidad,
se encuentra desvirtuada con el dicho del Representante Legal de la
mencionada compañía, quien al prestar testimonio negó tal afirmación,
refiriendo que los encausados no estaban autorizados para portar armas;
que siendo así la condena impuesta se encuentra arreglada a Ley, sin
embargo, estando a las calidades personales de los encausados, y a los
alcances del artículo ciento treintiséis del Código de Procedimientos
Penales, la pena impuesta debe ser rebajada prudencialmente; por tales
razones; CONFIRMARON: la sentencia apelada de fojas doscientos
veintidos y siguiente, su fecha nueve de junio de mil novecientos
noventiocho, por la que se CONDENA a JUAN GABRIEL BACILIO
SOLARI COLACCI y JUAN JAVIER BACILIO PONCE SOLARI como
autores del delito contra la Seguridad Pública - Tenencia Ilegal de Armas
de fuego en agravio del Estado; la REVOCARON: en el extremo que les
impone TRES AÑOS DE PENA PRIVATIVA DE LA LIBERTAD, cuya
ejecución se suspende condicionalmente por igual término;
REFORMANDOLA: impusieron: a los encausados UN AÑO de pena
privativa de la libertad, cuya ejecución se suspende en forma condicional
por el mismo término, la CONFIRMARON: en lo demás que contiene;
notificándose y los devolvieron.-
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3.7 Tenencia ilegal de arma: Actos típicos imputados a policía
municipal
EXP. Nº 4371-98
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municipal el gobierno y administración de los intereses peculiares de la
entidad, en particular cuando tenga relación con sus bienes o ingresos y
con las materias propias de la vida local, tales como urbanismo, abastos,
circulación, cultura, salubridad, asistencia social, institutos populares de
crédito, turismo y policía municipal...", encontrándose facultado el Alcalde
de acuerdo al artículo cuarentisiete inciso veinte de la mencionada Ley
para solicitar el auxilio de la Fuerza Pública para hacer cumplir las
disposiciones municipales; por lo que el inculpado no estaba autorizado
por la institución a la que pertenecía a utilizar el arma para el desalojo de
los ambulantes; Tercero.- que, el uso del arma por parte del procesado
está constatado con la pericia de Análisis Químico de Ingeniería Forense
que obra a fojas doce; lo que constituye la comisión delilícito previsto en
el artículo doscientos setentitrés; Cuarto.- que por otro lado, el procesado
no cuenta con la autorización ni licencia respectiva para portar armas, lo
que por sí solo constituye el ilícito de tenencia ilegal de armas, previsto
en el artículo doscientos setentinueve del Código Penal; fundamentos por
los cuales CONFIRMARON la Sentencia de fojas cincuentiocho, su fecha
diecinueve de junio de mil novecientos noventiocho, que Falla:
Condenando a Luis Vidal Sevilla Alarcón, como autor del delito contra la
Seguridad Pública - Peligro Común y Tenencia Ilegal de Armas en
agravio de la Sociedad, imponiéndole Tres años de Pena Privativa de la
Libertad, suspendida condicionalmente por igual plazo, bajo el
cumplimiento de reglas de conducta y fija en la suma de quinientos
Nuevos Soles por concepto de reparación civil, con lo demás que
contiene; notificándose y los devolvieron.-
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4.-Análisis: Acuerdo Plenario Nº 5-2015/Cij-116
Análisis
Mediante el Acuerdo Plenario antes mencionado, se estableció atribuir la
calidad de doctrina legal, los criterios expuestos en los fundamentos
jurídicos 9° al 18°. Este último apartado 18° es el que se refiere
específicamente a la tenencia ilegal de armas y su relación con el delito
de robo agravado. Al respecto debo mencionar que el caso concreto del
robo agravado, así como puede cometerse haciendo uso de arma de fuego,
puede también cometerse usando un palo, un verduguillo una piedra u otra
clase de armas, en todos esos casos nos encontramos ante el tipo penal
agravado que es el ya citado inciso 3 del artículo 189 que contiene conductas
gravadas del tipo base previsto en el artículo 188 del Código Penal, entonces,
digo el portar un verduguillo, un cuchillo, no es delito, en consecuencia no se
me puede hacer ninguna imputación penal si sólo se me encuentra con alguno
de esos objetos citados, pero el portar arma de fuego sí lo es y se me puede
procesar y llegar a condenar incluso, entonces, como se puede dar el mismo
trato al subsumir la conducta en el robo a mano armada, cuando una clase de
arma el solo poseerla y ser idónea para causar un daño, la ley la ha tipificado
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como conducta delictiva, con el hecho de poseer otra arma cuya sola posesión
no me hace desarrollar un tipo penal, siendo así las consecuencias tienen que
ser diferentes, además para cometer el delito de robo con uso de arma de
fuego, se ha tenido primero que premunir de dicha arma de fuego que al estar
abastecida ya se incurrió en delito, pues ahí estamos ante un delito de peligro
abstracto, el sólo hecho de portar un arma de fuego con idoneidad para causar
un perjuicio, sin contar con la licencia respectiva hace que se desarrolle el tipo
penal, por lo que al cometer el robo agravado se ha desarrollado otra conducta
que está prevista como delito y que amerita también una pena, ello es
importante, pues según el criterio a adoptarse va a incidir en la pena a
imponerse conforme al artículo 50 del Código Penal, es verdad que cualquier
clase de armas que se utilice en la comisión de un delito si se trata de una
persona diestra en el uso de ese tipo de armas, la puede convertir en mortal,
sin embargo la diferencia la hace el principio de legalidad previsto en el artículo
ll del título preliminar del Código Penal, de otro lado cabe preguntarse si se
procede a investigar sólo el robo agravado porque la Tenencia Ilegal de Arma
de Fuego se subsume en el primer delito, en caso de no acreditarse
responsabilidad penal en el robo, se tendría que hacer nueva investigación
relacionada a la tenencia ilegal del arma de fuego, lo que no ocurriría si la
investigación es por ambos delitos que se encontrarse responsabilidad en
ambos se aplicaría las respectivas penas y de sólo acreditarse uno de ellos se
condena por el hecho delictivo acreditado.
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bien jurídico “seguridad pública”, pero no en el caso en que el arma se
encuentra en normal estado de funcionamiento y conservación, debidamente
abastecida y la utilice para cometer el robo, en este último caso asumo la
posición de que no cabe la subsunción ya que se trata de 2 conductas
desarrolladas en forma independiente y en momentos diferentes que al ser
descubierto en posesión del arma de fuego, antes de cometer el robo, ya
desarrolló una conducta prohibida, en consecuencia debe condenarse por
ambos delitos, pues como se ha visto no sólo se atenta contra bienes jurídicos
distintos, sino además se consuman en dos momentos diferentes, en
conclusión nos encontramos ante un concurso real de delitos, que conforme al
artículo 50 del Código Penal deben sumarse las penas, caso contrario queda
impune la comisión de un delito que en estos tiempos se está convirtiendo en
un delito muy frecuente.
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3°. Atendiendo a la complejidad y a las características peculiares
del tema en cuanto a la agravante específica “a mano armada”, en
el delito agravado de robo previsto en el artículo 189.3° del Código
Penal, se decidió redactar el presente Acuerdo Plenario e
incorporar las bases jurídicas correspondientes para así establecer
una posición jurisprudencial sólida que responda las inquietudes
arriba señaladas. De igual forma, se decidió decretar su carácter
de precedente vinculante, en consonancia con el rol unificador en
materia jurisprudencial que corresponde a la Corte Suprema de
Justicia de la República. La deliberación y votación se realizó el día
de la fecha. Como resultado del debate y en virtud de la votación
efectuada, por unanimidad, se emitió el presente Acuerdo Plenario.
Intervienen como ponentes los señores Prado Saldarriaga y Salas
Arenas.
II. FUNDAMENTOS JURÍDICOS
§ 1. Antecedentes y situación problemática
4°. El artículo 239° del Código Penal de 1924, en la redacción que
introdujo la Ley N° 23405, de 27 de mayo de 1982, consideró como
agravante del robo, el que este hubiese sido cometido portando
“cualquier clase de arma o instrumento que pudiere servir como
tal”. Con esta expresión se aludía a las denominadas “armas
impropias”.
Este antecedente muestra que el legislador desarrolló una noción
más amplia de aquella que ha correspondido tradicionalmente a la
agravante de mano armada o de portar armas. Esto es, la
necesidad de que el agente exhiba o lleve consigo un medio
confeccionado exclusivamente para potenciar la capacidad de
ataque o de daño contra terceros.
El legislador con dicho texto propició la posibilidad de una
interpretación analógica a partir de la función propia de las armas:
su capacidad de servir para atacar y dañar. De allí que, desde
aquél entonces, la doctrina ha rechazado que se configure la
agravante si no es posible derivar del medio empleado tal
capacidad ofensiva [Roy Freyre, Luis E: Derecho penal peruano.
Parte Especial, Tomo III. Delitos contra el patrimonio, Instituto
Peruano de Ciencias Penales, Lima, 1983, pp. 90-91].
5°. El Código Penal de 1991 no ha reproducido una fórmula alterna
similar sino que el legislador se ha limitado a considerar, en el
inciso 3 del artículo 189°, como agravante específica del delito de
robo, el cometerlo a “mano armada”, es decir, que el agente porte
y exhiba ante la víctima “un arma”. Si la interpretación de dicho
precepto se hiciera en atención a la doctrina antes señalada,
entonces no sería posible la configuración de la agravante “a mano
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armada” cuando el agente portara un juguete con forma de arma o
simulara portar un arma que es en realidad un medio que carece
de capacidad ofensiva y sirve a otros fines, como ocurre, por
ejemplo, en el caso de los encendedores fabricados con las
características externas de un arma de fuego, es decir, cuando
esgrima un “arma aparente”. Se destaca, desde tal perspectiva, la
influencia calificante del peligro personal corrido por la víctima
[Soler, Sebastián: Derecho penal argentino, Tomo IV, Tipográfica
Editora Argentina, Buenos Aires, 1983, p.267].
El debate se ve reflejado en las ejecutorias supremas
pronunciadas con motivo de los Recursos de Nulidad N° 5824-97-
Huánuco, en que se indicó que “arma es todo instrumento real o
aparente que incrementa la capacidad de agresión del agente y
reduce la capacidad de resistencia de la víctima […]”, y el N° 2179-
1998-Lima, donde se sostuvo que “el concepto de arma no
necesariamente alude al arma de fuego, sino que dentro de dicho
concepto debe comprenderse a aquel instrumento capaz de
ejercer efecto intimidante sobre la víctima, al punto de vulnerar su
libre voluntad, despertando en ésta un sentimiento de miedo”, en
tanto que en el Recurso de Nulidad N° 4172-2004-Chincha, en que
se consideró que “el fundamento de la calificante se basa en la
calidad del medio empleado por el agente para cometer el ilícito y
que potencia su capacidad ofensiva en desmedro de la seguridad
del sujeto pasivo”. Desde otra óptica, en la postura adoptada en el
Recurso de Nulidad N° 2676-2012-Junín, se consideró que “el
fundamento de la agravación se encuentra en el peligro que para
la vida, la integridad o la salud del sujeto pasivo o de los terceros
supone la utilización de tales objetos o medios”; con lo que el
debate no se cerró.
6°. En la actual situación de inseguridad ciudadana se aprecia que
los robos que ocurren con mayor frecuencia se realizan con armas
reales y no simuladas. No obstante, la cifra concreta de delitos en
los que se utilizan armas aparentes y armas de fuego inoperativas
u otro tipo de objeto, réplicas, de utilería o simuladas, se
incrementa cada vez más y motiva que la judicatura penal de la
Corte Suprema se pronuncie, determinando firmemente la
connotación de aquel elemento agravatorio en su dimensión cabal,
para aplicarse como decisión vinculante, sin generar paradojas ni
impunidad1.
Es de resaltar que hoy existe variedad de objetos no letales que
tienen las características de un arma de fuego como las
denominadas armas neumáticas, airsoft y paintball que tienen la
apariencia de un arma de fuego auténtica sin serlo; encendedores
29
que copian la forma de un arma de fuego –como dato de la
observación concreta– y juguetes cuya semejanza con una real no
puede ser apreciada a simple vista y que su utilización para la
comisión de delitos se incrementa en el marco creciente de la
inseguridad ciudadana extendida en todo el país, ello se puede
apreciar en los cuadros de fuente policial contenidos en los anexos
01 y 02 (ver al final)2
Según la información consolidada emitida por las Divisiones
Territoriales y Divisiones Policiales en la Región Policial de Lima,
durante el 2014 se incautaron 17 armas de fuego hechizas, 74
réplicas de armas de fuego y 31 armas de fuego inoperativas,
mientras que del 1 de enero hasta el 31 de agosto del 2015 se
incautaron 11 armas de fuego hechizas, 120 réplicas de arma de
fuego y 29 armas de fuego inoperativas.
Se eleva por tanto el empleo de elementos con apariencia de
arma, en particular de fuego, usadas para facilitar los robos,
reduciendo o anulando la resistencia de las víctimas3.
En razón de ello ¿hay una necesidad desde la perspectiva político
criminal de comprender en las agravantes del robo el empleo en su
comisión de armas de juguete, armas simuladas o armas
descargadas o defectuosas? Esta interrogante es respondida a
continuación.
§ 2. Alcance de la violencia configuradora del delito de robo
7°. Para comprender el sentido de la represión penal de la
agravante “a mano armada” en el delito de robo, se ha de partir por
identificar cuál es el bien jurídico protegido. En la doctrina nacional
destacan dos posiciones sobre ello: a) Aquella que afirma que el
robo es un delito pluriofensivo, donde la propiedad es el bien
jurídico específico predominante; pero junto a ella, se afecta
también directamente a la libertad de la víctima, la vida y la
integridad física [Rojas Vargas, Fidel: Delitos contra el patrimonio,
Grijley, Lima, 2000, p. 348]. b) La otra postura que considera que
el único bien jurídico que se tutela con el delito de robo simple es
el patrimonio y que la afectación de otros bienes jurídicos como la
vida, la integridad física o la libertad sólo sirven para calificar o
configurar de forma objetiva el hecho punible de robo [Salinas
Siccha, Ramiro: Delitos contra el patrimonio, Ed. Instituto Pacifico,
Lima, 2015, p. 125.].
La tesis adecuada a la protección más cabal del delito de robo es
la que considera que el delito de robo tiene la característica de ser
pluriofensivo, puesto que afecta esencialmente al patrimonio, pero
también a la integridad física o la salud y la libertad.
30
Así, el empleo de un arma para apoderarse de un bien mueble
implica la configuración de una agravante específica cuya
consecuencia es el incremento de la punición. Todo delito de robo
involucra la afectación simultánea de varios bienes jurídicos
(cuanto menos dos) en pos de la sustracción (afectación
patrimonial) que ciertamente es el objetivo final del sujeto activo.
Ordenados según la frecuencia de su afectación se presentan del
modo siguiente (sin referirse a un orden de prevalencia):
Patrimonio
Siempre afectada
Libertad
Siempre afectado
Integridad corporal
Afectada en algunos casos, según la conducta
Vida humana
Afectada en algunos casos, según la conducta
8°. El artículo 188° del Código Penal sanciona la conducta de
quien se apodera ilegítimamente de un bien mueble total o
parcialmente ajeno, para aprovecharse de él, sustrayéndolo del
lugar en que se encuentra, empleando para ello violencia contra la
persona o amenazándola con un peligro inminente para su vida o
integridad física. La fórmula legislativa, modificada por el Artículo 1
de la Ley N.° 27472, publicada el 5 de junio de 2001, ha sido
diseñada de la siguiente manera:
Artículo 188.- Robo: “El que se apodera ilegítimamente de un bien
mueble total o parcialmente ajeno, para aprovecharse de él,
sustrayéndolo del lugar en que se encuentra, empleando violencia
contra la persona o amenazándola con un peligro inminente para
su vida o integridad física será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de tres ni mayor de ocho años”.
9°. La circunstancia de agravación prevista en el inciso 3) del
artículo 189º del Código Penal, se configura cuando la conducta
descrita se lleva a cabo “a mano armada”. Esto es, mediante la
utilización de un arma. En este contexto, cabe determinar a qué
intensidad y a qué clase de amenaza se refiere la fórmula del tipo
base cuando señala que el agente debe “amenazar con un peligro
inminente para su vida o integridad física” (se entiende del sujeto
pasivo)4.
En el artículo 188º se alude a una amenaza inminente5, de allí que
no podrá configurar tal exigencia legal la amenaza de un mal de
remota materialización. Tendrá, por tanto, que revestir las
calidades de verosimilitud en la materialización y, además,
proximidad6.
31
Se hallan afuera, por tanto, las advertencias de inferir males de
menor connotación y las amenazas absurdas.
10°. Según la perspectiva objetiva, la “amenaza inminente” ha de
recaer sobre específicos bienes jurídicos personalísimos: vida o
integridad corporal, desde luego puede tratarse de la vida o
integridad de la propia víctima o de la vida o integridad de otra
persona a quien la víctima proteja al someterse a la intimidación
del sujeto activo (vis compulsiva) debe ser cierta (real, auténtica).
Debido a ello, el mal anunciado a la víctima ha de ser grave, es
decir, debe poner efectivamente en riesgo próximo la vida o la
integridad física.
Si la descripción normativa “mano armada” se entendiera desde la
perspectiva objetiva, ceñida al arma propia (arma auténtica y
funcional), la amenaza con arma de utilería o un juguete bélico
semejante no sería cierta y, por tanto, al no ser factible con ella la
afectación de la vida o integridad física, tampoco habría
inminencia. Así, la postura objetiva respecto del arma –que exige
el aumento de peligro para los bienes jurídicos de la víctima, (vida
o la integridad personal), como consecuencia del uso de la misma,
y no simplemente en la mayor capacidad coactiva o intimidante del
autor, como postula la jurisprudencia española en atención a su
ordenamiento penal (Conforme: STSE 1401/1999, de ocho de
febrero de 2000) – no resuelve dogmáticamente el problema y
genera paradojas.
§ 3. Fundamentos de la circunstancia agravante por empleo de
arma
11°. Como se ha anotado, desde la perspectiva objetiva el
fundamento de la agravante reside en el peligro que para la vida, la
integridad o la salud del sujeto pasivo o de los terceros supone la
utilización de armas (posibilidad de daño o peligro concreto),
evaluado ex post, sin tener en cuenta la real complejidad e
intensidad del ataque e ignorando los efectos psicológicos
producto de la agresión, la especial posición intimidatoria del
agente, el grado de indefensión a la libertad que efectivamente
sufre la víctima y la facilidad para la comisión del ilícito y para
asegurar su impunidad.
12°. El significado del “arma” es amplio, pues basta para ello que
cumpla la finalidad de potenciar la capacidad de ataque o defensa
de quien la utiliza7; a lo que se agrega el concepto de alevosía8,
que expresada en el empleo de armas, se funda en la ventaja
derivada de los efectos del temor9, situación con la que cuenta el
asaltante para lograr su objetivo ilícito que como es claro tiene una
expectativa fundamentalmente patrimonial.
32
Cuando el agente ejecuta la sustracción amenazando con un
elemento que en apariencia es un arma (sea o no de fuego), obra
para asegurar el resultado planificado, intentando eludir los riesgos
de una reacción defensiva de la persona atacada; se coloca en
condición de superioridad ante la indefensión del sujeto pasivo. El
agente se prepara y cuenta con los efectos del temor de distinta
intensidad que generará según la víctima10 (elemento subjetivo de
tendencia distinto al dolo); es claro que no habrá un trauma
psíquico en todos los casos, pero el temor al daño se hallará
presente siempre.
Este proceder constituye una expresión de la alevosía −más grave
aún si se produce el ataque por la espalda−, en que el desvalor de
la conducta se funda en: a) la tendencia interna intensificada del
agente11 que, para facilitar el delito, procede a traición y sobre
seguro (elemento subjetivo distinto del dolo presente en el sujeto
activo), allí se revela la perversidad del autor y se pone en
evidencia la naturaleza subjetiva de la alevosía12; y, b) la mayor
antijuridicidad, por los medios comisivos que el agente emplea,
revelándose allí la mayor gravedad del injusto, esto es, la
naturaleza objetiva de la alevosía13, por el empleo de medios o
formas para diluir o minimizar el riesgo para quien delinque.
En algunos casos se tratará de alevosía proditoria (el acechar a
través de una actuación preparada para que la víctima no pueda
percatarse del ataque hasta el momento del hecho) y en otros de
alevosía sorpresiva (en que el agente no se oculta pero no trasluce
sus afanes sino hasta el instante mismo de la agresión).
En uno y otro, el agente cuenta con los efectos psicológicos,
fisiológicos y bioquímicos del temor en su víctima, que se
presentarán como reacción natural frente al atentado amenazante.
13°. El amenazado con un arma de fuego comúnmente no puede
apreciar a priori –salvo se trate de persona especializada y según
la circunstancias- su autenticidad, si se encuentra, o no, cargada,
no es posible entonces negar la idoneidad de esta arma para la
consecución de los objetivos del agente. La utilización de un arma
(ya sea propia, impropia o de juguete con las características de
arma verdadera, replica u otro sucedáneo) genera, pues, el
debilitamiento de las posibilidades de defensa, que es
precisamente lo que busca el agente con el empleo de tal
elemento vulnerante. Dicho de otra manera, con el empleo del
arma, el sujeto activo se vale de un mecanismo, cierto o simulado,
que lo coloca en ventaja al reducir al sujeto pasivo, y cuya aptitud
la víctima no está en aptitud de determinar ni obligada a verificar –
busca, pues, asegurar la ejecución del robo e impedir la defensa
33
del agraviado, de los que es consciente, e importa un incremento
del injusto y una mayor culpabilidad-. Allí radica, pues, lo alevoso
como fundamento de esta agravante.
14°. En la Directiva de Órgano DG-PNP N.° 04-20-2009-
DIRLOG/PNP-B, de 20 de octubre de 2009, se regula el control, la
adquisición, tenencia, uso, seguridad, conservación, afectación,
altas, bajas, transporte y destino final del armamento, municiones y
equipo policial del Estado, así como de armas de fuego
particulares de propiedad del personal PNP en situación de
actividad, disponibilidad y retiro; en el apartado “Q” denominado
CARTILLA PARA NORMAS EL EMPLEO DE ARMAS DE
FUEGO14; se describe un modo de actuar que revela
diáfanamente la función disuasoria o intimidante del empleo de un
arma de fuego de la que legítimamente se valen los efectivos
policiales en el restablecimiento del orden, utilidad que también
aprovechan quienes pretenden cometer o cometen ilícitos,
desplegando especial alevosía15 y con la ventaja consiguiente
para lograr su objetivo ilícito de orden patrimonial.
En el ordenamiento penal peruano no existía una previsión general
de tal naturaleza y se hallaba la alevosía única y directamente
vinculada al homicidio calificado (artículo 108.3 del CP).
Hoy, el artículo 46.2.f, del Código Penal peruano16, señala como
una circunstancia genérica de agravación, el “ejecutar la conducta
punible mediante ocultamiento, con abuso de la condición de
superioridad sobre la víctima o aprovechando circunstancias de
tiempo, modo o lugar, que dificulten la defensa del ofendido o la
identificación del autor o partícipe”; por lo que el legislador ha
extendido la alevosía a otros supuestos delictivos en cuanto fueran
compatibles y no será razonable duplicar la valoración en los
supuestos de robo y otros delitos violentos, ejecutados “a mano
armada”, por tratarse de circunstancias específicamente previstas
en los tipos penales correspondientes.
Cabe resaltar que en la Ley N° 30299, Ley de armas de fuego,
municiones, explosivos, productos pirotécnicos y materiales
relacionados de uso civil, se ha considerado que las pistolas
neumáticas o símiles de armas de fuego, deben ser objeto de
diferenciación para no ser confundidas con las reales, por lo que
en el artículo 12 se establece que “las armas neumáticas o
similares a las armas de fuego, deben presentar un signo distintivo
como punta roja o naranja para su importación, comercialización y
uso, que permita su fácil visualización hacia terceros, de modo que
pueda distinguirse claramente de un arma de fuego real” y “no se
34
permite la comercialización, porte y uso de las citadas armas que
no presenten la característica mencionada”17.
15°. En consecuencia, el legislador nacional ha declarado que en
algunos casos hay dificultad para diferenciar un arma de fuego real
de una aparente y debido a ello ha establecido la obligación de
hacerlas distinguibles como requisito para su comercio, porte y
uso, lo que abona que, bajo el principio de la realidad, es
indiferente para la víctima en un acto de robo, que el elemento con
el que la amenazan sea un arma funcional o fuera simulada,
puesto que esencialmente el grado de semejanza es tal que
difícilmente un experto podría reconocer a priori si se está
empleando una verdadera y apta o una falsa (tanto más si el
atacante obra por la espalda o en la oscuridad)18
16°. A mayor abundamiento, en el artículo 189°.C del Código
Penal, relativo al robo de ganado, se agrava la responsabilidad,
entre otros supuestos, cuando el agente “hubiere portado cualquier
clase de arma o de instrumento que pudiere servir como tal”, con lo
que el legislador asumió el sentido amplio de “arma” y consideró la
alevosía contra la víctima en el proceder del agente que sustrae
ganado, valiéndose de tales elementos.
Resultaría paradójico que se pudiera entender como “arma” en
general o, “arma de fuego” en particular, únicamente al arma
auténtica y funcional para el supuesto de asalto a las personas
para despojar a las víctimas de cualquier bien que no sea ganado;
pero cuando se configurare un supuesto de abigeato, se tuviera
que entender que cualquier instrumento que pudiere servir como
arma (útil para configurar la alevosía del agente) deberá ser
considerado como tal y calificar la conducta como delito agravado.
Se generaría así un doble estándar de aplicación de la propia ley
en materia de robo, diferenciada sin motivo atendible por la
naturaleza del bien material sustraído.
Se generaría por interpretación una protección especial al
patrimonio ganadero, diferente a la que corresponde a la persona
(de cualquier edad o condición) que no lo es.
17°. Esa especial facilidad para la perpetración y aseguramiento de
impunidad con que se broquela quien utiliza el arma aun cuando
esta no sea apta para disparar por deterioro falsedad, sea
simulada o de juguete; genera un ámbito de diferencia con el delito
de robo simple, en el cual el sujeto pasivo puede ejercer
efectivamente resistencia ante un riesgo que no tiene la misma
magnitud de la amenaza, que cuando se porta un arma.
Por tanto, el sentido interpretativo del término “a mano armada”
como agravante del delito de robo del artículo 189.3° del Código
35
Penal, en relación a las armas en general y las armas de fuego en
particular, abarca a las de fuego inoperativas, aparentes, las armas
de utilería, los juguetes con forma de arma, las réplicas de arma o
cualquier elemento que por su similitud con un arma o una de
fuego verdadera o funcional, al no ser sencillamente distinguible de
las auténticas, produzca los mismos efectos disuasivos de
autodefensa activa en la víctima, ante la alevosía con que obra el
agente delictivo.
§ 4. Respecto al delito de tenencia ilícita de armas de fuego
18°. Es de resaltar que las valoraciones sobre autenticidad y
funcionabilidad de armas de fuego son atendibles y exigibles en el
específico caso de los delitos de tenencia ilícita de armas de fuego
(artículo 279° del Código Penal).
III. DECISIÓN
19°. En atención a lo expuesto, las Salas Penales Permanente y
Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República,
reunidas en Pleno Jurisdiccional, y de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 116º del texto Único Ordenado de la Ley
Orgánica del Poder Judicial;
ACORDARON:
20°. ESTABLECER como doctrina legal, los criterios expuestos en
los fundamentos jurídicos 9° al 18°.
21°. PRECISAR que los principios jurisprudenciales antes
mencionados deben ser invocados por los jueces de todas las
instancias judiciales, sin perjuicio de la excepción que estipula el
segundo párrafo del artículo 22° de la LOPJ, aplicable
extensivamente a los Acuerdos Plenarios dictados al amparo del
artículo 116° del estatuto orgánico.
22°. PUBLICAR el presente Acuerdo Plenario en el diario oficial El
Peruano.
Hágase saber.
Ss.
SAN MARTIN CASTRO
PRADO SALDARRIAGA
RODRIGUEZ TINEO
PARIONA PASTRANA
SALAS ARENAS
BARRIOS ALVARADO
PRINCIPE TRUJILLO
NEYRA FLORES
LOLI BONILLA
36
4. Conclusiones
37
que es suficiente su deseo de mantenerlas en su poder; no
obstante, dicha circunstancia con independencia de su empleo.
- La simple tenencia configura el delito de posesión ilegal de
arma de fuego; siendo el acta de incautación el documento
idóneo para su comprobación.
- No se subsume dentro del tipo penal del delito de tenencia
ilegal de armas, la conducta del agente que solo tuvo en su
poder un arma durante un breve período de tiempo, por
circunstancias ajenas a su voluntad, no pudiendo atribuirle al
encausado siquiera una mínima disponibilidad conforme a su
destino. Es decir, que no basta con que este haya estado en
posesión física del bien, sino que es preciso que haya tenido
disposición sobre el mismo de acuerdo con su naturaleza
intimidatoria.
- El tipo penal de tenencia ilegítima de armas de fuego es un
delito que no requiere para su consumación resultado material
alguno; por ello es un delito de peligro abstracto, en la medida
en que crea un riesgo para un número indeterminado de
personas, en tanto en cuanto el arma sea idónea para disparar,
y requiere el acto positivo de tener o portar el arma.
- El empleo de un arma de fuego para cometer un delito de robo
constituye una circunstancia agravante de este delito, puesto
que, el delito de tenencia de armas se subsume en el de robo
agravado.
- De conformidad con lo establecido por esta Suprema Sala
Penal en numerosas ejecutorias, el delito de robo agravado con
utilización de arma de fuego como instrumento para ejecutarlo
subsume al delito de tenencia ilegal de arma de fuego, no
pudiendo ser consideradas ambas figuras penales como delitos
independientes.
38
- El tipo penal del delito de tenencia ilegal de armas, exige, en
función al bien jurídico tutelado por la norma jurídico- penal que
la munición debe estar en condiciones de ser utilizada para el
fin que fue fabricada, esto es, que pueda ser empleada para
hacer fuego; que esto último, como apunta la doctrina, traduce
la exigencia, cuando menos, de una peligrosidad ex ante o
potencial de la conducta para los bienes individuales cuya tutela
constituye en sentido estricto solo la «ratio legis» de los
supuestos típicos comprendidos en este delito. Lo mismo se
exige para las armas, bombas o explosivos.
39