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Historia de los Concilios Ecuménicos

Este documento resume los 21 concilios ecuménicos celebrados por la Iglesia Católica hasta el presente. Explica brevemente el propósito y las conclusiones más importantes de cada uno, comenzando con el Primer Concilio de Nicea en 325 d.C. que definió la divinidad de Cristo, y terminando con el Primer Concilio de Letrán en 1123 d.C. que trató el tema de las investiduras eclesiásticas.
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Historia de los Concilios Ecuménicos

Este documento resume los 21 concilios ecuménicos celebrados por la Iglesia Católica hasta el presente. Explica brevemente el propósito y las conclusiones más importantes de cada uno, comenzando con el Primer Concilio de Nicea en 325 d.C. que definió la divinidad de Cristo, y terminando con el Primer Concilio de Letrán en 1123 d.C. que trató el tema de las investiduras eclesiásticas.
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LOS CONCILIOS

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¿Qué es un Concilio Ecuménico
Cuando el Papa quiere tomar una decisión que abarca a toda la
cristiandad - proclamar un dogma, modificar la organización de la Iglesia
o condenar una herejía -, puede convocar un Concilio.
Los obispos del mundo entero son llamados a Roma (o a la ciudad que el
Pontífice haya escogido). Su presencia es obligatoria, salvo en caso de
fuerza mayor. Los superiores de órdenes religiosas, los abades
generales, los prelados nullius ( es decir, que no tienen jurisdicción en
una diócesis propiamente dicha) y los cardenales son admitidos a
participar en el Concilio o Sínodo ecuménico. Tienen voz deliberativa.
Otras personalidades son admitidas a participar en los trabajos del
Concilio, y tienen voz consultiva. Son los representantes de obispos
ausentes, los príncipes católicos o sus embajadores y ciertos clérigos o
laicos convocados a títulos diversos.
A la apertura de los debates, todos los asistentes prestan juramento.
Juran que permanecerán fieles a la Iglesia y a su jefe.
El texto del juramento fue redactado por el papa Gregorio VII en el año
1709.
El Santo Padre decide los temas que serán discutidos por el Concilio.
Tiene el poder de interrumpir la sesión o detrasladarla a una fecha
ulterior.
El trabajo está repartido en varias comisiones - las Congregaciones -
antes de ser presentado a la discusión general.
En el reglamento mismo del Concilio se encuentra el ambiente de las
asambleas de la Iglesia primitiva. Los votos son nominales y a la
mayoría. Pero aunque el Papa reúna a su alrededor sólo una minoría, es
siempre su punto de vista el que prevalece.
En los primeros Concilios, cuya convocación quedaba al cuidado de los
emperadores, cada pregunta estaba sometida a la aprobación de los
participantes, que respondían por "placet" (sí) y "non placet" (no).
Cuando han recibido la aprobación del Sumo Pontífice, las conclusiones
del Concilio son promulgadas por una Bula.
Los Concilios Ecuménicos.
La Iglesia, como sociedad divina y humana, es también visible e invisible
al mismo tiempo; obra según los principios de su naturaleza con un
Magisterio, que transmite el pensamiento divino por medio de la palabra
humana; obra también con un Ministerio, que por medio de ritos
sensibles - los Sacramentos - infunde la vida sobrenatural; y, como es
lógico, debe tener un Gobierno que notifique las leyes del espíritu en
una forma sometida a la experiencia de los sentidos. Por lo tanto cuenta
con los tres poderes: legislativo, judicial y ejecutivo, todo ello en el
ámbito religioso.
La Iglesia en varias ocasiones, se ha visto obligada a reunir a sus hijos
más preclaros, ya fuere por su dignidad o sabiduría, y enfrentarse a una
oposición destructora en cuanto a la doctrina, a la moral o a la disciplina
de la Institución. Esas asambleas reciben el nombre de Concilios,
algunos de los cuales abarcan solamente una porción de la Iglesia como
una Provincia Eclesiástica o bien la Iglesia de todo un país; y, los otros
son los Ecuménicos = Universales, porque ya deliberan sobre asuntos
que interesan a toda la Iglesia y al que asisten representantes de todas
las latitudes. En estos casos el Sumo Pontífice asiste en persona y
preside las sesiones o bien se hace representar por Legados.
Los Concilios Ecuménicos habidos hasta el presente ascienden a
veintiuno. A continuación los menciono, siguiendo el orden del tiempo
en que se realizaron, las circunstancias que los originaron y las
definiciones conciliares que se decretaron.
Terminadas las persecuciones y favorecido el Cristianismo con el Edicto
de Milán, promulgado por el emperador Constantino, surgió la herejía
arriana. Arrio, sacerdote alejandrino, negó la divinidad del Verbo, por lo
tanto destruía la trinidad de personas en Dios.

1. I De Nicea. 325
Reunido por el Emperador Constantino durante el pontificado de San
Silvestre. Contra el arrianismo. Definió la consubstancialidad del Verbo,
largamente defendida por Atanasio, diácono de Alejandría; sancionó los
privilegios de las tres sedes patriarcales de Roma, Alejandría y
Antioquía, y extendió a toda la Iglesia la costumbre romana concertando
la fecha de la celebración de Pascua. El Verbo es verdadero Hijo de Dios,
de la misma substancia del Padre, y por lo tanto verdadero Dios.

2. I De Constantinopla. 381
Macedonio, patriarca de Constantinopla, admitía la divinidad del Verbo
pero la negaba en el Espíritu Santo; decía que era una criatura de Dios,
una especie de superministro de todas las gracias.
Reunido durante el pontificado del Papa San Dámaso y el Emperador
Teodosio el Grande, reafirmó la divinidad del Espíritu Santo. Contra los
macedonianos.
El Espíritu Santo es verdadero Dios, como el Hijo y el Padre. (Símbolo
Niceno - Constantinopolitano).
Nestorio, patriarca de Constantinopla, negó la unión del Verbo Divino
con la humanidad en unidad de persona; afirmó que Jesús era un puro
hombre en quien habitaba el Hijo del Eterno Padre, y si Jesús no era Dios
tampoco María podía ser Madre de Dios.
También fue condenada la doctrina de Pelagio y Celestino que negaban
la transmisión del pecado de Adán a su descendencia y defendían la
bondad, puramente humana para hacer el bien sin el concurso del
auxilio divino.

3. De Éfeso. 431
San Celestino I Contra el nestorianismo. En el reinado de Teodosio el
Joven. Definió la unidad de persona en Cristo y la maternidad divina de
María.
Cristo, Dios-Hombre es un solo sujeto (=Persona); la unión hipostática es
substancial, no accidental, física, no moral.
Condenación de los errores pelagianos.

4. De Calcedonia 451
León I El Magno. Contra los monofisitas. Emperador Marciano. Condenó
el eutiquianismo, que no reconocía en Cristo la distinción de las dos
naturalezas perfectas.
Las dos naturalezas en Cristo están unidas (personalmente), no
confundidas ni mudadas ni alterada de ninguna manera.
Dióscoro, patriarca de Alejandría y el abad Eutiques sostenían la opinión
de una sola naturaleza en Cristo, una especie de fusión de las dos
naturalezas o más bien de absorción de la naturaleza humana por la
divina. Esta herejía vino a llamarse (Monofisismo), una sola naturaleza.

5. II De Constantinopla. 553
Este concilio, segundo de Constantinopla, se convocó como para
solucionar discrepancias y atraer a los descarriados monofisitas de los
cuales se formaron muchas fracciones, sobre todo en el Medio Oriente y
Norte de Africa. El gran interesado en la unión fue el emperador
Justiniano. Después de interminables divisiones y discusiones se reunió
el concilio y promulgó sus decretos.
Reunido por el emperador Justiniano, por ausencia del papa Vigilio.
Contra los Tres Capítulos. Condenó los escritos de Teodoro de
Mopsuestia y de Teodoro de Ciro contra San Cirilo y el Concilio de Efeso.
Se confirma la condenación de los errores precedentes (trinitarios y
cristológicos), ratificando el sentido genérico de las definiciones
conciliares. Se condenan también los errores derivados de Orígenes
junto con los Tres Capítulos influidos de Nestorianismo.
A Sergio, patriarca de Constantinopla, se le atribuye esta nueva herejía,
llamada (Monotelismo), una voluntad. Admitía en Cristo las dos
naturalezas pero le reconocía una sola voluntad. Tenía en mente la idea
de atraer a los monofisitas, al tiempo que pensaba no errar en cuanto a
la verdad católica. Al tomar fuerza esta opinión y entrar en la polémica
grandes personajes de la época, obligó a convocar el concilio.
En Cristo hay dos voluntades, como hay dos naturalezas, aunque sea
una sola la Persona, que es la del Verbo.

6. III De Constantinopla. 680-681.


Papa San Agatón I y Papa San León II. Contra el monotelismo. Condenó a
Honorio.
El culto de las imágenes arranca desde los principios del Cristianismo,
como se puede ver en las catacumbas romanas donde se ocultaban los
cristianos perseguidos. En los siglos VIII y IX la (Iconoclastia),
destrucción de imágenes, estuvo en auge y se convirtió en abiertas
persecuciones promovidas por los emperadores orientales. No faltaron
grandes defensores del culto de veneración a las imágenes como San
Juan Damasceno y San Germán de Constantinopla, y muchos otros que
fueron mártires por defender ese culto. En estas circunstancias se reunió
el concilio de Nicea.
 

7. II De Nicea. 787.
Papa Adriano I. Contra los iconoclastas. Emperatriz regente, Irene.
Regula la querella de los iconoclastas pronunciándose por el culto de las
imágenes, pero distinguiendo cuidadosamente el culto de veneración del
culto de adoración, que sólo es debido a Dios.
Reivindícase la legitimidad del uso y del culto a las sagradas imágenes.
Entre Oriente y Occidente, y entre sus capitales imperiales como fueron
Roma y Constantinopla hubo siempre antagonismo ya fuere en el
aspecto político como en el religioso. Si el Papa es el primero en la
cristiandad, el segundo lugar lo ocupa, sin duda, el patriarca de
Constantinopla. A mediados del siglo noveno un ambicioso personaje
ocupó la silla patriarcal, su nombre fue Focio; cometió toda clase de
arbitrariedades y exacerbó los ánimos de los orientales contra Roma.
Esta grave situación decidió la apertura de un nuevo concilio.

8. IV De Constantinopla. 869-970.
Papa Adriano II Contra el Cisma del emperador Focio.
Con el apoyo del emperador Basilio el Macedonio.
Condenación de Focio. Confirmación del culto de las imágenes.
Afirmación del Primado del Romano Pontífice.
Los ocho primeros concilios se desarrollaron en el Oriente por ser ahí
donde se originaron las controversias. En el siglo once el Oriente se
separa de Roma y los concilios - trece más hasta el presente - se
celebraron en el Occidente de Europa.

9. I De Letrán. 1123.
Papa Calixto II. Contra las investiduras. Ratificó el arreglo entre el papa
Calixto II y el emperador Enrique V. Es conocido con el nombre de
Concordato de Worms, referente a las investiduras eclesiásticas.
Propuso a los príncipes cristianos emprender las cruzadas.
El noveno Concilio Ecuménico, primero de Letrán, tuvo que afrontar,
entre otros, el gravísimo problema de las "investiduras". A partir del
siglo cuarto la Iglesia y el Estado fueron estrechando sus relaciones y lo
mismo sucedió con los pueblos bárbaros a medida que iban abrazando
el Cristianismo. Esta situación si bien era benéfica para el orden civil
como para el religioso, sin embargo, en el correr de los siglos surgieron
graves dificultades y en especial para la Iglesia.
Los reyes fueron transmitiendo cierta autoridad política a los obispos y
abades de monasterios en el ámbito de sus jurisdicciones religiosas, y
aún títulos de nobleza. Todo esto trajo una intervención directa de los
laicos en asuntos totalmente eclesiásticos, como: el nombramiento de
obispos y abades, y aún la entrega del báculo y del anillo, propios del
cargo; en esto consistía el derecho de investidura laical. Hubo muchos
abusos derivados de influencias políticas, parentesco, etc.; candidatos
indignos y sin vocación lograron puestos de relevancia en la Iglesia. Para
atajar esos escándalos y evitar las intromisiones ajenas se convocó el
concilio.
Se reivindica el derecho de la Iglesia en la elección y consagración de los
Obispos contra la investidura de los laicos.
Condénanse la simonía y el concubinato de los eclesiásticos como
herejías.
En la historia de la Iglesia ha habido hasta ahora 265 Papas como
también unos 35 antipapas, que usurparon la dignidad pontificia durante
algún tiempo, debido a influencias políticas de los reyes o desavenencias
entre obispos y cardenales principalmente.
10. II De Letrán. 1139.
Papa Inocencio II. Por la disciplina y buenas costumbres.
Condenó los amaños cismáticos de varios antipapas y los errores de
Arnaldo de Brescia y publicó medidas destinadas a que reinara la
continencia en el clero.
Condenación del antipapa Anacleto y de sus partidarios, Cánones sobre
la disciplina del Cleroy condenación de Arnaldo de Brescia,
revolucionario que tenía soliviantada la ciudadanía romana contra la
Iglesia.
Simón Mago - contemporáneo de los apóstoles - oyendo al apóstol Felipe
anunciar el Evangelio y confirmándolo con milagros se convirtió y fue
bautizado. En los Hechos de los apóstoles se lee: "Habiendo visto, Simón
que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu
Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí esa potestad,
para que cualquiera a quien imponga yo las manos, reciba el Espíritu
Santo. Mas Pedro le respondió: Perezca tu dinero contigo; pues has
juzgado que se alcanzaba por dinero el don de Dios."
Los Cátaros, palabra que significa puros, eran muy rebeldes a la
autoridad religiosa y anárquicos con respecto a la fe y a la moral.
Negaban la resurrección de los muertos y la vida futura y admitían, al
estilo oriental, la transmigración de las almas, además de otros errores
doctrinales.

11. III De Letrán. 1179.


Papa Alejandro III. Contra los albigenses, cátaros y valdenses. Condenó a
los cátaros y regularizó la elección del Papa, declarando válidamente
elegido al candidato que hubiera obtenido los dos tercios de los votos de
los cardenales.
Nuevas leyes contra la simonía. Condenación de los cátaros y
prohibición de tratar con ellos.
Los Albigenses y los Valdenses eran sectas cristianas contestarias, que
si bien en algunos aspectos retrotraían la sencillez y caridad de las
primitivas comunidades cristianas, tenían una abierta insubordinación a
la jerarquía. Practicaban la hechicería, negaban algunos sacramentos y
fomentaban la libre interpretación de la Biblia.

12. IV De Letrán. 1215.


Papa Inocencio III. Por la fe y la moral. Condenó a los albigenses y a los
valdenses. Decidió la organización de una cruzada.
Revisó y fijó la legislación eclesiástica sobre los impedimentos
matrimoniales y, en fin, impuso a los fieles la obligación de la confesión
anual y de la comunión pascual. Es uno de los más importantes.
Se condenó la herejía de los Albigenses y de los Valdenses. Hubo
importante definiciones sobre la Trinidad, la creación, Cristo Redentor,
los Sacramentos y otros errores.
El emperador Federico Segundo fue al principio obediente y sumiso al
Papa Inocencio III, que había actuado como tutor del joven príncipe,
incluso participó en una Cruzada a Tierra Santa, por la ambición política
se opuso a la Iglesia y tuvo que ser condenado.
Los griegos, que en el siglo once formaron parte del bloque oriental que
se separó de la Iglesia, dos siglos más tarde, deseaban se reanudaran la
relaciones con el Papado. Para concretar la doctrina en discusión tuvo
lugar el concilio.

13. I De Lyon. 1245. (en Francia).


Papa Inocencio IV. Contra el Emperador Federico II y por la reforma del
clero. Llevó a cabo una sentencia de deposición contra el emperador
Federico II, usurpador de bienes y opresor de la Iglesia, y reguló el
proceso de los juicios eclesiásticos.
Condenación de Federico Segundo.- Declaraciones rituales y doctrinales
para los griegos (Sacramentos, legitimidad de las segundas nupcias,
Purgatorio, Paraíso, Infierno.)
Los griegos orientales deseosos de coincidir con Roma y alcanzar la
unión, incentivaron la convocación de un nuevo concilio a sólo treinta
años del anterior. Concretaron los temas discutidos y los aprobaron y
firmaron en su gran mayoría.
Cuando regresaron a sus respectivas comunidades, las autoridades,
monjes, clero y pueblo se opusieron rotundamente y los llamaron
traidores y vendidos a los romanos; la unión fracasó. Sin embargo,
algunos grupos aislados quedaron adheridos a Roma y se les llama en su
lengua eslavo, "Uniatas", que aún hoy mantienen lazos de jerarquía y de
fidelidad a la Iglesia Católica.

14. II De Lyon. 1274.


Papa San Gregorio X. Por la unión de las iglesias. Restableció, a petición
de Miguel Paleólogo, la unión con los griegos y tomó nuevas medidas
para una posible Cruzada.
El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un solo principio -
Suerte de las almas después de la muerte.- Sobre los siete
Sacramentos.- y sobre el Primado del Romano Pontífice.
Los Caballeros Templarios nacieron y crecieron en los siglos once, doce
y trece; el ambiente que los propiciaron fue el de las Cruzadas para la
reconquista de los Santos Lugares en poder de los árabes.
Las llamadas Ordenes Militares, que proliferaron en esos siglos,
consistían en combinar la vida monacal en tiempo de paz y la militar
cuando las circunstancias lo requerían. Mitad monjes y mitad guerreros.
También ejercían la caridad en centros de beneficencia como el gran
hospital de Jerusalén, que era tendido por los Caballeros Hospitalarios de
San Juan.
Tenían casas en Europa para reclutar voluntarios y mandarlos al Oriente
a fin de que protegieran a los cristianos que peregrinaban a la Tierra
Santa, ya que eran objeto de agresión de parte de los musulmanes.
La envidia y la codicia de los poderosos les declararon la guerra y
consiguieron, al fin, que fuera extinguida oficialmente, la Orden de los
Templarios.
Los Begardos y Beguinas eran asociaciones de ambos sexos que se
dedicaban a la oración y a toda la gama que encierra la palabra
"caridad"; pasado algún tiempo muchos de ellos cayeron en varios
errores y por esa razón tuvieron que ser condenados.
15. De Vienne (Francia) 1311.
Papa Clemente V. Por la cuestión de los templarios. Decidió la supresión
de la Orden de los Templarios.
Condenación de los errores de los Begardos sobre la perfección
espiritual.- El alma es verdadera y esencialmente forma del cuerpo.
Juan Wickleff, inglés; y Juan Huss, bohemio, pueden considerarse como
los precursores del luteranismo que había de aparecer un siglo más
tarde. Ambos se rebelaron abiertamente contra Roma, promovieron y
defendieron pertinazmente graves errores doctrinales; fueron apoyados
por las esferas más influyentes de sus respectivos pueblos, que
detestaban la injerencia de la autoridad romana en sus asuntos
eclesiásticos.
Todo ello puede conceptuarse como un nacionalismo político que busca
también la independencia en la esfera religiosa.

16. De Constanza. 1414-1418. (Alemania).


Papa Gregorio XII Contra el cisma de Martín V Occidente, Wiclef, Juan
Huss y Jerónimo de Praga.
Fin del Cisma Occidental. Condénanse los errores de Wickleff sobre los
Sacramentos y la constitución de la Iglesia, y también los errores de Juan
Huss sobre la Iglesia invisible de los predestinados.
 

17. De Ferrara - Florencia. 1438-1442.


Papa Eugenio IV. Por la reconciliación de griegos y latinos.
Se celebró en Roma los dos últimos años. Estudio la Reforma de la
Iglesia y un nuevo intento de reconciliación con los griegos de
Constantinopla. Estos entraron en efecto en el seno de la Iglesia con los
armenios, los jacobitas, los mesopotamios, los caldeos y los maronitas.
Este concilio fue en varias etapas y sedes diferentes lo que ocasionó
situaciones tirantes. Fundamentalmente trató de la unión con Roma de
diferentes Iglesias Orientales Autónomas y para unificar criterios.
Declaraciones sobre la procesión del Espíritu Santo que procede del
Padre y del Hijo, la Eucaristía y los Novísimos (para los griegos);Decreto
sobre los Sacramentos (para los armenios); - Sobre la Trinidad y la
Encarnación (para los jacobitas).

18. V De Letrán. 1512-1517.


Papa Julio II. Contra el concilio León X de Pisa y por la reforma de la
Iglesia. Tenía como misión la reforma del clero y de los fieles pero tuvo
que dejar lo más importante de esta tarea al Concilio siguiente.
Buscó fórmulas conciliatorias para tratar las relaciones entre los
príncipes cristianos sin recurrir a la guerra.
Trató de reformar costumbres disciplinarias en las que se habían
introducido abusos escandalosos.
Dictó normas para las instituciones religiosas y condenó unas herejías
contrarias a la inmortalidad del alma.
Definiciones sobre el alma humana, la cual no es única para todos, sino
propia para cada hombre, forma del cuerpo e inmortal.

19. De Trento. 1545-1563.


Papa Paulo III. Julio III. Pío IV. Contra los errores del protestantismo y por
la disciplina eclesiástica. Fue transferido durante dos años a Bolonia. En
veintidós reuniones logró oponer una verdadera y sabia reforma de la
Iglesia a los excesos y a los innumerables errores de la reforma
protestante.
El Concilio de Trento señala un cambio en la historia del mundo
cristiano, pues muestra el dogma católico no sólo en su esplendor de
verdad revelada, sino con su valor de vida sobrenatural. Comenzó en
1547 siendo papa Pablo III, y terminó en el año 1563, después de varias
interrupciones. Conviene distinguir en el tres partes: el concilio de Paulo
III, de 1545 a 1547; el concilio de Julio III, de 1549 a 1551; y, finalmente,
el concilio de Pío IV, de 1561 a 1563. La obra doctrinal del Concilio de
Trento fortificó la disciplina eclesiástica frente al protestantismo; renovó
la disciplina eclesiástica y estrechó los lazos entre el Papa y los
miembros de la Iglesia.
El concilio de Trento, el más largo de todos, dieciocho años, fue
suspendido en varias ocasiones y se reanudó hasta su conclusión en
l563.
La causa principal fue la revolución protestante de Martín Lutero, que
socavó profundamente los cimientos de la fe cristiana.
El concilio hizo una revisión general de toda la doctrina, ya fuere sobre
la Biblia, sobre cada uno de los Sacramentos, como la legítima autoridad
que le asiste a la Iglesia y la misión que debe cumplir en el mundo.
La Iglesia, como madre y maestra de la fe, tuvo que aclarar conceptos
dudosos, afianzar verdades, promulgar nuevas leyes y anunciar
sanciones disciplinarias a los infractores.
Defensa de la Sagrada Escritura. Doctrina sobre el pecado original, la
santificación y la gracia, sobre los Sacramentos, especialmente sobre la
Eucaristía y la Misa, sobre el culto de las imágenes y las indulgencias.-
Condenación de los errores de Lutero.

20. Vaticano I. 1869-1870.


Se celebró en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, por lo que se
denominó Concilio Vaticano I. Papa Pío IX. Contra el racionalismo y el
galicanismo, es una tendencia que concedía al Papa, la parte más
importante de las decisiones en materia de fe, pero sostenían que estas
se hacían infalibles sólo si las aceptaba la Iglesia, es decir, el Concilio.
Tuvo que definir solemnemente la infalibilidad Pontificia como dogma de
fe, cuando habla "Ex Cathedra". Esto es cuando en calidad de pastor y
maestro de todos los cristianos, y haciendo uso de su suprema autoridad
apostólica define una doctrina sobre la fe y las costumbres.
Esto sucede cuando:
             a) enseña una cosa referente al dogma o moral cristianos;
             b) que se dirige a la Iglesia Universal;
             c) que habla en su calidad de Maestro supremo de la
cristiandad;
Si falta una de estas condiciones, el Papa no es infalible.
El concilio enseña que únicamente a Pedro se prometio y confirió de
modo directo el primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia y su
autoridad no deriva precisamente de la Iglesia. El Concilio añade "La
Iglesia Romana posee por derecho divino, la primacía de potestad
ordinaria sobre todas las demás iglesias. La jurisdicción del pontífice es
verdaderamente episcopal e inmediata. La Iglesia es, pues, monarquía
de derecho divino, y el Papa recibe plena potestad directamente de
Dios." El Papa Pío IX definió también el dogma de la Inmaculada
Concepción (1854)
Definiciones sobre Dios creador, sobre la Revelación divina, sobre la Fe
en relación con la razón, sobre la Iglesia y sobre el Primado e
infalibilidad del Romano Pontífice.
En el siglo pasado la Iglesia tuvo que afrontar gravísimos males de
diferente índole, problemas: políticos, territoriales, ateísmo pujante y el
incremento de las sociedades secretas que actuaban con un sectarismo
agresivo. Y, dentro, la Iglesia tuvo que mediar buscando elementos de
concordia para atraer las dos tendencias opuestas, la liberal y la
conservadora.
Pío IX a pesar de estar reducido y confinado en el Vaticano, desplegó
una gran actividad apostólica en su largo pontificado. Se definieron los
dogmas de la Inmaculada Concepción y el de la Infalibilidad del Romano
Pontífice.
Se convocó al vigésimo Concilio Ecuménico en el Vaticano. Se
establecieron, una vez más, los principios básicos sobre la Fe; sobre Dios
creador del universo y de todo lo que él contiene; sobre la Revelación
divina, ya fuere la escrita (Biblia), ya la oral (Tradición); sobre la Iglesia y
su magisterio, como también puntualizar y aclarar las relaciones entre la
fe y la razón, que de un siglo a esa parte habían adquirido una gran
preponderancia.
El tema más controvertido fue sobre la infalibilidad del Romano
Pontífice.

21. Vaticano II. 1962-1965.


El gran acontecimiento de nuestra Era Moderna en el ámbito de la
Iglesia fue el Concilio Vaticano Segundo, convocado por el Papa Juan
XXIII y seguido y clausurado por el Papa Pablo VI.
Se pretendió que fuera una especie de "agiornamento", es decir, una
puesta al día de la Iglesia, renovando en sí misma los elementos que
necesitaren de ello y revisando el fondo y la forma de todas sus
actividades.
Proporcionó una apertura dialogante con el mundo moderno, incluso con
nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemáticas actuales y antiguas.
Ha sido el concilio más representativo de todos. Constó de cuatro
etapas, con una media de asistencia de unos dos mil Padres Conciliares
procedentes de todas las partes del mundo y de una gran diversidad de
lenguas y razas.
Papa Juan XXIII La reforma interior Paulo VI de la vida eclesiástica y la
búsqueda de un camino nuevo para tratar de conciliar a los cristianos
separados de la unidad católica de la Iglesia. Fue convocado por el Papa
Juan XXIII en 1962 y clausurado por el Papa Paulo VI en 1965. Se
propuso actualizar la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma. Trató
de la Iglesia, la Revelación, la Liturgia, la libertad religiosa, etc. Recordó
el Concilio la llamada universal a la santidad.
El Concilio Vaticano II es el hecho más decisivo de la historia de la Iglesia
en el siglo XX.
El Concilio se convocó con el fin principal de:
     - Promover el desarrollo de la fe católica.
     - Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.
     - Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de
nuestro tiempo.
Tras un largo trabajo concluyó en 16 documentos, cuyo conjunto
constituye una toma de conciencia de la situación actual de la Iglesia y
define las orientaciones que se imponen.
Las características del Concilio Vaticano II, son Renovación y Tradición.
Los 16 Documentos del Concilio Vaticano II.
 
1. Cuatro Constituciones.
Constitución: es un documento que posee un valor teológico o doctrinal
permanente.
A ) La Iglesia, "Luz de las naciones". "Lumen Gentium".
La Iglesia es el pueblo de Dios, en el cual todos los cristianos son
responsables y solidarios. María es madre en la Iglesia.
Nació de un deseo de la Iglesia misma para renovarse en su misión de
salvación. En la constitución el Pueblo de Dios está presente en primer
lugar; no interviniendo la jerarquía más que en segundo lugar y al
servicio del primero. Todos misioneros, todos responsables.
La autoridad: un servicio.
El obispo: pastor querido por Cristo.
La colegialidad de los obispos: solidaridad y responsabilidad universales.
La Iglesia: comunión, institución, misión.
B) La Sagrada Liturgia
Oración litúrgica y sacramentos piden la participación activa de todos.
La renovación litúrgica se remonta hasta Pío X. Toma su base y prolonga
la Encíclica de Pío XII "Mediador Dei" (1947) sobre la liturgia. Afirma que
en la liturgia, Jesucristo mismo obra como sacerdote, unido a todos los
bautizados. El fin esencial de la reforma litúrgica es obtener la
participación activa de todos, la cual es "la fuente primera e
indispensable donde los fieles deben obtener un espíritu
verdaderamente cristiano". La liturgia tiene una parte inmutable, la que
es institución divina y otras partes sujetas a cambios que pueden variar
en el curso del tiempo, incluso deben, si se han vuelto inadaptadas. (art.
21). El misterio Pascual es el corazón de la liturgia. La Constitución
insiste sobre el lugar primordial que debe dársele a la Palabra de Dios.
La Constitución revisó la liturgia de todos los Sacramentos.
C) La Iglesia en el mundo actual. "Schema XIII" - "Gaudium et spes".
La comunidad cristiana se reconoce solidaria del genero humano y de su
historia. Quiere salvar al hombre en su totalidad.
En esta Constitución la Iglesia ha querido hoy considerar al mundo en
todas sus expresiones: cósmicas, humanas, históricas. Afirma que la
Iglesia es solidaria, íntimamente solidaria con el genero humano.
Constata que ante los formidables cambios que sacuden a este mundo,
muchos hombres se interrogan. Afirma que se debe reconocer la
"igualdad" fundamental de los hombres. Explica lo que la Iglesia puede
hacer para ayudar a los hombres.
 Aborda 5 problemas que cree urgente:
   1. la familia.
   2. la cultura.
   3. la vida económico - social.
   4. la vida política.
   5. vida internacional.
D) La Revelación Divina. "Dei Verbum"
Los impulsos escriturísticos cobraron impulso decisivo con León XIII, Pío
X, Benedicto XV y más tarde Pío XII. Se paso de un excesivo
apegamiento a la palabra material del texto a una penetración más
profunda de los hechos y dichos de Dios como portadores de un mensaje
de salvación para los hombres. Se propuso una interpretación desde un
ángulo contextual y no meramente textual de la palabra escrita.
2. Los nueve decretos.
Decreto: es una decisión o un conjunto de decisiones que tienen un
alcance práctico normativo o disciplinar.
A) La actividad misionera de la Iglesia.
La Iglesia debe insertarse en todos los grupos humanos respetando sus
condiciones sociales y culturales.
B) Vida y ministerio de los sacerdotes.
Los sacerdotes, cooperadores de los obispos, son servidores de Cristo y
de sus hermanos para la palabra de Dios, el don de los sacramentos y la
constitución de la Iglesia.
C) Renovación de la vida religiosa.
Retornó a las fuentes evangélicas y participación en la vida de la Iglesia
son las condiciones de vitalidad de las órdenes religiosas.
D) La educación cristiana.
Todo hombre tiene derecho a educación. La familia es la primera
responsable.
E) La misión de los obispos.
Los obispos participan en el cuidado de todas las Iglesias.
F) Formación de los sacerdotes.
A toda la comunidad cristiana incumbe el deber de suscitar vocaciones.
G) Apostolado de los seglares. "Apostolicam actuositatem"
Los laicos tienen, por su unión con Cristo, deber y derecho de ser
apóstoles.
La vocación cristiana es por su misma naturaleza, vocación también
para el apostolado. El deber y el derecho del seglar al apostolado deriva
de su misma unión con Cristo Cabeza. Insertos por el bautismo en el
Cuerpo Místico de Cristo, robustecidas por la confirmación en la fortaleza
del Espíritu Santo, es el mismo Señor el que los destina al apostolado.
Las circunstancias actuales piden un apostolado seglar mucho más
intenso y más amplio.
H) Las Iglesias Orientales Católicas.
La variedad en la Iglesia no daña su unidad, sino que manifiesta su
riqueza espiritual.
I) El ecumenismo. "Unitatis Redintegratio"
Promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos.
Las primeras iniciativas nacieron de los protestantes. El impulso decisivo
por parte católica vino de Juan XXIII, que en 1961 creó el Secretariado
para la Unidad de los Cristianos. Frutos del movimiento ecuménico son:
la revalorización católica de la lectura de la Escritura, la revisión de la
Institución demasiado autoritaria y uniforme y el uso de obras escritas
por teólogos protestantes.
3. Las tres declaraciones
Declaración: es la expresión de una etapa en la investigación y la
aclaración.
A) La libertad religiosa.
La verdad no se impone más que por la fuerza de la verdad.
B) Los medios de comunicación social.
Prensa, cine, radio, TV, deben contribuir a la justicia y a la verdad.
C) Las relaciones de la Iglesia con las religiones no - cristianas.
La Iglesia mira con estima las demás religiones, porque contienen una
parte de verdad. Rechaza toda discriminación racial o religiosa.

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