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Perú y la Convemar: 200 Millas Marinas

Este documento describe la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), el tratado internacional que regula el uso de los océanos y mares. La CONVEMAR fue el resultado de tres conferencias de las Naciones Unidas entre 1956 y 1982 y establece límites para el mar territorial, la zona económica exclusiva y otros aspectos. También analiza la posición de Perú ante este tratado, destacando que reconoce las 200 millas de mar peruano pero con algunas diferencias con respecto a la CONVEMAR.

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Perú y la Convemar: 200 Millas Marinas

Este documento describe la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), el tratado internacional que regula el uso de los océanos y mares. La CONVEMAR fue el resultado de tres conferencias de las Naciones Unidas entre 1956 y 1982 y establece límites para el mar territorial, la zona económica exclusiva y otros aspectos. También analiza la posición de Perú ante este tratado, destacando que reconoce las 200 millas de mar peruano pero con algunas diferencias con respecto a la CONVEMAR.

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 ESCUELA NACIONAL DE MARINA MERCANTE

“ALMIRANTE MIGUEL GRAU”

2º CUBIERTA.

LEGISLACION MARITIMA.

LA CONVENCION DE LAS NACIONES UNIDAS

SOBRE EL DERECHO DEL MAR Y LA POSICION

DEL PERU ANTE ESTE TRATADO

INTERNACIONAL.

JOSÉ BEGAZO BEDOYA.

JUAN MUÑOZ SOSA.

ABRIL, 2020.
DEDICATORIA:
Cuando mi madre no se hacía presente, tú
eras quién llevaba a cabo las labores que a
ella le correspondían. Puedo decir
plenamente que eres además de mi abuela,
mi segunda madre, y los valores y los
aportes que has realizado para mi vida son
simplemente invaluables, por ello te dedico
este trabajo querida abuelita.
ÍNDICE

1. Introducción.

2. ¿Que es la CONVEMAR?
2.1. I Conferencia.
2.2. II Conferencia.
2.3. III Conferencia.

3. Características del mar peruano.

4. Fundamentos de las 200 millas peruanas.

5. Las 200 millas de mar peruano en la Constitución y también en la

Convención del Mar.

6. POSICION DEL PERÚ EN LA CONVEMAR.


6.1. Antecedentes de la CONVEMAR.
6.2. Aspectos normativos técnicos.
6.3. Virtudes y vicios de la CONVEMAR.

7. Conclusiones

8. Bibliografia.
INTRODUCCIÓN

Muchos sabemos que el perú tienes las 200 millas de mar territorial que es muy

conocido como el Mar de Grau, pero a ello no conocemos sus limites, los tratados

e instituciones que regularon nuestro mar, por ello en esta monografía hablaremos

de la posición de nuestro país ante Convención de las Naciones Unidas sobre el

Derecho del Mar (CONVEMAR), cave mencionar que la en la actualidad el

espacio marítimo que rodea a todos los continentes está regulado y es una rama

del Derecho Internacional Público por las relaciones que existen entre los Estados

en el desarrollo de sus actividades en el mar y las normativas que deben cumplir,

por ello su importancia de conocer dichos tratados y convenciones que son

relacionados con el Derecho de Mar que tiene por objeto el orden jurídico que

rige el medio marino y sus diversas utilizaciones.

Por otro lado mencionaremos El Decreto Supremo Nº 781 que creaba la “zona de

control y protección de 200 millas”, concepto que mantenía diferencias con el mar

territorial. Para despejar esta dicotomía de interese y de la posición peruana de

las 200 millas del Mar de Grau, y posteriormente, analizaremos brevemente

algunos aspectos ventajosos y perjudiciales que podría traer consigo la adhesión

del Perú a la CONVEMAR.


¿QUÉ ES LA CONVEMAR?

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM, o

también CONVEMAR o CNUDM) es considerada uno de los tratados multilaterales más

importantes de la historia, desde la aprobación de la Carta de las Naciones Unidas, siendo

calificada como la Constitución de los océanos.

Después de 11 largos años (desde 1971), las grandes potencias, aunque no firmaron

astutamente la convención, han logrado sus caros objetivos al aprobar una convención, que

reconoce a los Estados ribereños, un mar territorial cuyo límite máximo es de 12 millas.

La Convención de Nueva York, aprobada , en

la XI Sesión de la III Conferencia de las

Naciones Unidas, sobre derechos del mar, el 30

de abril de 1982, por 130 votos, 17

abstenciones y 4 votos en contra, establece en

Art. 3º que el mar territorial de cada estado

ribereño no excederá "las 12 millas marinas

medidas a partir de líneas de base ,

determinadas de conformidad con esta

convención".

Esta convención se hizo mediante 3

conferencias:
I CONFERENCIA:

En 1956, las Naciones Unidas convocaron a la I Conferencia de las Naciones Unidas sobre el

Derecho del Mar en Ginebra (Suiza). Dicha conferencia concluyó, en 1958, con la elaboración de

cuatro convenciones relativas a la regulación del mar, a partir de proyectos elaborados por

la Comisión de Derecho internacional de la ONU:

Convención sobre Mar Territorial y Zona Contigua, que entró en vigor el 10 de

septiembre de 1964;

Convención sobre Alta Mar, que entró en vigor el 30 de septiembre de 1962;

Convención sobre Plataforma Continental, que entró en vigor el 10 de junio de 1964, y

Convención sobre Pesca y Conservación de los Recursos Vivos de la Alta Mar, que entró en

vigor el 20 de marzo de 1966.

Si bien, en su momento, fueron considerados un éxito histórico y lograron entrar en vigencia, su

aplicación fue bastante reducida, por el limitado número de Estados partes.

II CONFERENCIA:

En 1960 se convocó a la II Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que

no produjo ningún acuerdo internacional, pues ninguna de las proposiciones relativas a la

anchura del mar territorial alcanzó el quórum necesario de dos tercios.

III CONFERENCIA

En 1967, la Asamblea General de Naciones Unidas crea el Comité para la Utilización con Fines

Pacíficos de los Fondos Marinos y Oceánicos más allá de los Límites de la Jurisdicción

Nacional (o Comité de Fondos Marinos), que se transformaría más tarde en el Comité de

las Naciones Unidas que prepararía la III Conferencia sobre el Derecho del Mar.
En diciembre de 1970, la Asamblea General de Naciones Unidas convoca a la III Conferencia de

l a s N a c i o n e s U n i d a s s o b r e e l D e r e c h o d e l M a r, q u e s e r e a l i z a r í a

desde diciembre de 1973 hasta 1982.

La III Conferencia se desarrolló en 11 períodos de sesiones. El primero se realizó

en Caracas (Venezuela) y el último en Jamaica, en el cual se aprobó la Convención de las

Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar por 130 votos a favor, 4 en contra y 17 abstenciones,

el 30 de abril de 1982.

MAR TERRITORIAL:

La Convención establece que todo Estado tiene derecho a establecer la anchura de su mar

territorial hasta un límite que no exceda de 12 millas marinas, medidas a partir de líneas de base

determinadas de conformidad con la misma Convención.

Cuando las costas de dos Estados son adyacentes o se hallen situadas frente a frente, ninguno

de dichos Estados tiene derecho, salvo acuerdo en contrario, a extender su mar territorial más

allá de una línea media cuyos puntos sean equidistantes de los puntos más próximos de

las líneas de basea partir de las cuales se mida la anchura del mar territorial de cada uno de

dichos Estados, salvo que por la existencia de derechos históricos o por otras circunstancias

especiales, sea necesario delimitar el mar territorial de ambos Estados en otra forma.

ZONA CONTIGUA:

Establece una zona adyacente al mar territorial, designada con el nombre de zona contigua, con

el objeto que el Estado ribereño pueda tomar las medidas de fiscalización necesarias para:

Prevenir las infracciones de sus leyes y reglamentos aduaneros, fiscales,

de inmigración o sanitarios que se cometan en su territorio o en su mar territorial;


Sancionar las infracciones de esas leyes y reglamentos cometidas en su territorio o en su mar

territorial.

La zona contigua no puede extenderse más allá de 24 millas marinas contadas desde las líneas

de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial.

ZONA ECONÓMICA EXCLUSIVA:

Reconoce una zona económica exclusiva, como un área situada más allá del mar

territorial adyacente a éste, sujeta al régimen jurídico específico establecido en la Convención.

En la zona económica exclusiva, el Estado ribereño tiene:

Derechos de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y

administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos de las aguas supra yacentes

al lecho y del lecho y el subsuelo del mar, y con respecto a otras actividades con miras a la

exploración y explotación económica de la zona, tal como la producción de energía derivada del

agua de las corrientes y de los vientos;

Jurisdicción, con arreglo a las disposiciones pertinentes de la Convención, con respecto a:

El establecimiento y la utilización de islas artificiales, instalaciones y estructuras:

La investigación científica marina;

La protección y preservación del medio marino;

Otros derechos y deberes previstos en la misma Convención.

La zona económica exclusiva no puede extenderse más allá de 200 millas marinas contadas

desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial.
CARACTERISTICAS DEL MAR PERUANO

1. El Mar Peruano: Es la Parte del Oceano Pacífico y baña la Costa Peruana llega hasta las 200

millas nauticas (371 km), por el Norte al paralelo de Boca de Capones y en el sur por el paralelo

N°1 de la Concordia, tiene un área de 617,500 km ². Por el decreto supremo N° 718 de 1 de

Agosto de 1947 , la zona de las 200 millas ha sido declarada mar territorial y sobre ella ejerce

jurisdicción y soberanía el Estado Peruano. Presenta las siguientes características:

1.1) Temperatura: Las Aguas del mar Peruano son frías a excepción del sector mas

septentrional (Tumbes y Norte de Piura), donde existen condiciones tropicales con aguas que

poseen temperaturas medias anuales de 25 a 26°C, sin embargo la temperatura de las aguas

del mar peruano es de solo 18 y 19°C, frialdad que se debe al fenomeno del Afloramiento que es

el ascenso de aguas situadas entre 500 y 1000 m de profundidad, que son frias hacia la

superficie marina. Este fenomeno es causado por:

• El Movimiento de Rotación de la Tierra.

• La Impulsión de los vientos alisios.

• La diferencia de temperatura y salinidad que hay en las aguas superficiales y las aguas

profundas.

• La necesidad de que las aguas profundas ocupen el espacio dejado por las aguas superficiales

al desplazarse hacia el oeste.

La temperatura de las aguas del mar Peruano no es uniforme varía de acuerdo a los siguientes

factores:

• La Estación: En el verano 21°C, en el Invierno 19°C.


• La Latitud: En Tumbes y Norte de Piura la temperatura es alta 26°C promedio anual en el sur

baja a 13 o 14°C

• La Profundidad: A los 1000 metros desciende a 5°C.

• La Mayor o Menor Proximidad al Litoral: Las aguas litorales son mas frias que las aguas

alejadas.

Esta baja de temperatura tiene gran importancia climática y biologica. Desde el Punto de vista

climatico; es la causa de la aridez de las costas al limitar la evaporación y generar masas de aire

frío que se desplazan por encima del mar. Las condensa y origina neblinas costaneras y nubes

estratificadas. Estas masas de aire enfriados son los causantes de la escazes de lluvias en la

costa central y sur y dan lugar a las lomas.

Desde el punto de vista biologico: favorece la abundancia del Plancton y de la riqueza ictiologica

de nuestro mar.

1.2) Color: Su coloración es verdoza. Va de verde claro en litoral al verde oscuro mar adentro.

Esta coloración se debe al Fitoplancton (vegetales microscopicos) que contiene clorofila mas alla

de las 200 millas es azul marino.

Con cierta frecuencia el color de nuestro mar se torna rojizo, amarillo y plomizo (fenomeno del

aguaje) por la multiplicación de organismos que le dan este color a las aguas por su

pigmentación y por la muerte de los peces.

1.3) Salinidad: Es la cantidad de sales minerales que contienen las aguas. Las aguas del mar

peruano contienen 35 por mil de salinidad, es decir en un litro de agua hay 35 gr de sales

minerales, esta salinidad es mayor en la zona norte que en el sur.


Importancia del Mar Peruano:

• El desarrollo industrial y comercial del Japon y los países asiaticos ha convertido a la

cuenca del Pacífico en una buena alternativa de desarrollo para el Perú, al convertir al mar

peruano en una importante ruta comercial y de integración con el Asia.

• El mar peruano es una región ecologica con características propias que condicionan las

actividades económicas y las formas de vida de la población peruana.

• Economicamente ofrece grandes recursos biologicos, energéticos y minerales. La

Biomasa marina ha propiciado el desarrollo de la pesca y de la industria pesquera en forma de

conserva, aceite y harina de pescado, debido a los siguientes factores:

- La frialdad de sus aguas.

- La abundancia del fitoplacnton.

- La amplitud del zocalo continental.

- La convergencia de corrientes marinas.


FUNDAMENTOS DE LAS 200 MILLAS PERUANAS

El mar peruano posee una gran diversidad de recursos hidrobiológico y minerales, lo cual

constituye un asunto de gran importancia económica para el Perú, en cuyos objetivos está el

salir del subdesarrollo. Con el fin de velar por estos intereses es que el 1 de agosto de 1947, el

entonces presidente de la República, doctor José Luis Bustamante y Rivero, mediante Decreto

Supremo N° 781, establece "ejercerá control y protección sobre el mar adyacente a las costas

del territorio peruano en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria paralela

a ellas y trazada sobre el mar a una distancia de doscientas millas marinas, medida siguiendo la

línea de los paralelos geográficos". Posteriormente se suscribiría el 18 de agosto de 1952, entre

los gobiernos de Chile, Ecuador y Perú, la Declaración de Santiago. En ella se reconoce la

soberanía sobre el mar adyacente a sus costas hasta una distancia mínima de 200 millas,

dándole a esta tesis un carácter regional. Logrando así un reconocimiento internacional de la

posición de estos países.

Los considerandos del D.S. 781, constituyen los fundamentos esenciales de la doctrina de las

200 millas y son los siguientes:

a) FUNDAMENTOS ECOLÓGICOS:

Se basa en investigaciones oceanográficas de las propiedades físicas, químicas y biológicas de

las aguas del mar peruano, así como a investigaciones de geología submarina, meteorológicas,

climáticas y geológicas. El mar peruano, es un gran ecosistema marino muy peculiar que guarda

solución de continuidad con el espacio terrestre o continental y aéreo de nuestro territorio

nacional.

En efecto, las condiciones climáticas del mar peruano en cuanto se refiere a temperaturas,

precipitaciones, humedad atmosférica, presión atmosférica, sistema de vientos, insolación, etc.


son similares a la costa peruana y zonas adyacentes. Sin embargo estas situaciones climáticas

similares han generado en el mar y costa peruanos condiciones ecológicas diferentes. Mientras

que nuestra costa y zonas adyacentes son áridas y semiáridas, con escasos recursos de flora y

fauna y por ende también con escasos recursos de suelo, y agua, nuestro mar por

compensación ha sido convertido en uno de los mares más ricos del mundo en recursos

hidrobiológico. Además tiene una abundante producción primaria o “pradera fitoplanktonica”, que

es eslabón primario y fundamental para toda la vida marítima ubicada en nuestro territorio por

eso debemos defender la soberanía de nuestro mar, hasta las 200 millas porque es la única

forma de garantizarla conservación racional de cualquiera de los recursos hidrobiológico que

viven en nuestro mar.

b) FUNDAMENTOS GEOLÓGICOS:

El primero de los considerados del histórico Decreto Supremo, señala que "la plataforma

submarina o zócalo continental, forma con el continente una sola unidad morfológica y

geológica". En efecto, las investigaciones geológicas nos demuestran que la plataforma

continental y el zócalo continental, en la zona central , constituyen los restos de la cordillera de

la costa hundida bajo el mar, desde principios del terciario hasta el cuaternario. El rosario de

las 33 islas e islotes, que se localizan en el litoral central, son las cumbres o partes más altas de

la mayor parte de aquella cordillera pre-cámbrica que se encuentra hundida. Las evidencias del

hundimiento son: la existencia de grandes surcos submarinos frente a la desembocadura de

algunos ríos como: el Rímac, Vítor, Tambo, etc. hasta la isobata de los 2,000 a 3,000m. de

profundidad.

Se cree que estos surcos submarinos sean las formas fluviales de erosión de los ríos y que

ahora se encuentran hundidos.


Otras evidencias del hundimiento de la costa central son: la gran amplitud de la plataforma

continental como no ocurre en otras secciones de nuestro litoral; y la existencia de la gran fosa

de Lima, en el centro y parte de la gran fosa de Atacama frente a Tacna y Arica, en el sur. En

consecuencia si carecemos de amplias plataformas continentales, en la zona norte y sur, debido

a la geotectónica peculiar del borde continental, es legitimo reclamar, compensatoriamente, un

dominio marítimo de 200 millas "No actuar así equivaldría a una suerte de violación de la ley

de compensación que rige en la naturaleza" (Mercado Jarrin 1973: 168).

c) FUNDAMENTOS GEOGRÁFICOS

La situación de nuestro mar abierto, que forma parte del océano Pacífico, no confronta los

problemas de países ribereños que comparten un mar cerrado o semicerrado como ocurre con

los países de la cuenca del Mediterráneo, Mar Caribe; Mar del Norte; Mar Báltico, Mar Rojo, Mar

Báltico, Mar del Japón, Mar Amarillo, Mar de Omán, etc. en donde la posesión de un mar

territorial de 200 millas es imposible y absurda.

De lo observado se concluye que es absurdo legislar rígidamente e imponer una norma

universal para países que tienen realidades geográficas diferentes. Tan absurdo resulta

imponer a Holanda la defensa de un dominio marítimo de 200 millas como a nosotros

imponernos la defensa de un mar territorial de 12 millas.

d) FUNDAMENTOS ECONOMICOS:

La protección, conservación y reglamentación del uso racional de los recursos hidrobiológicos

así como los riquísimos yacimientos minero-energéticos de la plataforma y zócalo ambiental, son

decisiones de política económica, nacional e internacional legitima ya que estos recursos, por

encontrarse en la zona ribereña, pertenecen al estado y así mismo a los peruanos por tanto

nadie mas que nosotros debemos aprovechar esos recursos sobre todo si nosotros somos un

país subdesarrollado con grandes problema de alimentación, educación, salud, viviendo, etc.
En consecuencia, ningún país o Estado del mundo, por muy poderoso que fuera, le asiste el

derecho de impedir que los países subdesarrollados como nosotros aprovechemos

racionalmente los recursos que poseemos en nuestro mar adyacente hasta donde la realidad

geográfica peculiar le aconseje y sin atentar contra el patrimonio de la humanidad que se

encuentra en el mare liberum.

e) FUNDAMENTOS JURÍDICOS:

El quinto considerando del D.S. No 781, es sumamente contundente cuando afirma que "... el

derecho a proclamar la soberanía del Estado y la jurisdicción nacional sobre toda la extensión

de la plataforma o zócalo sub-marino, así como las aguas epicontinentales que lo cubren y

sobre todo las del mar adyacente a ellas en toda la extensión necesaria para la conservación y

vigilancia de las riquezas allí contenidas, ha sido declarado por otros Estados y admitidos

prácticamente en el orden Internacional (Declaración del Presidente de los Estados Unidos de

América, del 28 de setiembre de 1945; Declaración del Presidente de la Nación de Argentina

del 11 de octubre de 1946; Declaración del Presidente de Chile del 23 de junio de 1947).

Entre las principales declaraciones que apoyan la tesis de las 200 millas tenemos: La

Declaración de Santiago de Chile , en 1952, suscrita por Chile, Perú y Ecuador, mediante la

cual se creó la Conferencia del Pacifico Sur y la Comisión Permanente del Pacifico Sur,

instituciones encargadas de velar por el respeto de la tesis de las 200 millas. La Declaración

de Montevideo, suscrita por 9 países Latinoamericanos (Perú, Ecuador, Chile, Uruguay,

Argentina, Brasil, Panamá, Nicaragua y salvador), en mayo de 1970. Es importante porque en

ella se precisan los principios o criterios que sustentan la tesis de las 200 millas. Por esta

razón fue denominado, el Grupo de los Nueve, como el Club de las 200 millas.

La Declaración de Lima, de agosto de 1970, ratificó la declaración de principios de Montevideo.

Fue suscrita por 14 delegados de países latinoamericanos.


La Declaración de Lusaka, producto de la III Reunión Cumbre de los Países No Alineados en

setiembre de 1970, dejó en claro el derecho de los Países no Alineados al desarrollo

económico y al derecho de ejercer plenamente su soberanía y "máxima utilización sobre los

recursos naturales existentes en su territorio y en los mares adyacentes".

A las declaraciones y resoluciones mencionadas, se debe agregar las declaraciones

binacionales o trinacionales conjuntas siguientes:

• Declaración conjunta de Argentina-Perú, del 13 de junio de 1969.

• Declaración conjunta Colombia-Perú, del 26 de junio de 1969.

• Declaración de San Juan firmada por Argentina y Uruguay del 18 de febrero de 1971.

• Declaración conjunta de Chile, Ecuador y Perú, el 12 de marzo de 1971

• Declaración de Brasilia, firmada por Brasil y Perú, el 24 de marzo de 1971

• Declaración conjunta Brasil-España, del primero de abril de 1971

• Declaración de Brasil y Colombia, del 9 de julio de 1971

• Declaración de Argentina-Uruguay, del 9 de julio de 1971

• Declaración conjunta de Brasil- El salvador, del 15 de julio de 1971

• Comunicado conjunto del Perú - Yugoslavia, del 11 de setiembre de 1971

• Comunicado conjunto de China Popular y el Perú, el 2 de noviembre de 1971

f) FUNDAMENTOS POLÍTICOS-ESTRATÉGICOS:

De acuerdo a la ciencia política, todo Estado requiere garantizar su seguridad y defensa

nacionales, en previsión de cualquier agresión externa, mediante el establecimiento de fronteras


lo más lejanamente posibles de sus principales polos de desarrollo o núcleos vitales. En

consecuencia si la tecnología militar ha vuelto obsoleta la tesis de las 3 ó 12 millas, por cuanto

los más modernos armamentos hacen peligrosamente vulnerables a los países cuyos núcleos

estratégicos están ubicados a menos de 200 millas, ¿Cómo aceptar una medida que atenta

contra la seguridad nacional?

La fuerza área y marítima, que tienen un gran poder de penetración, podrían franquear mas

fácilmente un mar territorial de 12 millas que uno de 200millas, sobre todo cuando la guerra

entre dos países es desigual, un claro ejemplo es la abusiva guerra de las Malvinas, entre un

país impedido de desarrollo, como la hermana Argentina y el imperialista Reino Unido.

Las grandes potencias , sobre todo [Link] y Japón, tienen gran interés en la firma de la

Convención sobre Derechos del mar, que impone rígidamente a todo los piases del mundo,

un mar territorial de 12 millas, y la zona económica exclusiva de las 200 millas.

La maniobra política de EUNA de no firmar la convención ni ratificarla, no significa que no

esté interesado en ello.


COMPARACION DE LAS 200 MILLAS DE MAR
PERUANO EN LA CONSTITUCION Y TAMBIEN EN LA
CONVENCION DEL MAR

Las Constituciones peruanas de 1979 y de 1993 establecen que el territorio del Estado

comprende las 200 millas marinas.

La Constitución de 1979 dispuso:

Art. 97. El territorio de la República es inviolable. Comprende el suelo, el subsuelo, el dominio

marítimo y el espacio aéreo que lo cubre .

Art. 98. El dominio marítimo del Estado comprende el mar adyacente a sus costas, así como su

lecho y subsuelo, hasta la distancia de doscientas millas marinas medidas desde las líneas de

base que establece la ley. En su dominio marítimo, el Perú ejerce soberanía y jurisdicción, sin

perjuicio de las libertades de comunicación internacional, de acuerdo con la ley y los convenios

internacionales ratificados por la República .

Art. 99. El Estado ejerce soberanía y jurisdicción sobre el espacio aéreo que cubre su territorio y

mar adyacente hasta el límite de las doscientas millas, de conformidad con la ley y los convenios

internacionales ratificados por la República .

La Constitución vigente de 1993, en el art. 54 repite el texto de los artículos 97, 98 y 99 de la

Constitución de 1979, con el único agregado de la palabra inalienable en el primer párrafo y de la

expresión sin perjuicio de las libertades de comunicación internacional en el último párrafo.

El texto del art. 54 de la Constitución del 93 es el siguiente:

Art. 54. El territorio del Estado es inalienable e inviolable. Comprende el suelo, el subsuelo, el

dominio marítimo, y el espacio aéreo que los cubre.


El dominio marítimo del Estado comprende el mar adyacente a sus costas, así como su lecho y

subsuelo, hasta la distancia de doscientas millas marinas medidas desde las líneas de base que

establece la ley.

En su dominio marítimo, el Estado ejerce soberanía y jurisdicción, sin perjuicio de las libertades

de comunicación internacional, de acuerdo con la ley y con los tratados ratificados por el Estado.

El estado ejerce soberanía y jurisdicción sobre el espacio aéreo que cubre su territorio y el mar

adyacente hasta el límite de las doscientas millas, sin perjuicio de las libertades de comunicación

internacional, de conformidad con la ley y con los tratados ratificados por el Estado .

Es conocido el enconado debate jurídico y político existente entre los

denominados territorialitas , entre otros, Bustamante y Rivero, Adrés Aramburu Menchaca,

Alberto Ruiz Eldrech, Alfonso Benavides Correa, y los zonistas , entre los que figuran Luis

Alberto Sanchez, Juan Miguel Bákula Patiño, Javier Arias Stella, Diego García Sayán, Eduardo

Ferrero Costa, Domingo García Belaúnde, Alejandro Tudela Chopitea. Para los zonistas el

dominio marítimo de 200 millas no es mar territorial, para los territorialistas si lo es. Para los

zonistas no hay incompatiblidad entre la Constitución y la Convención, para los territorialistas si

lo hay. Para los zonistas el Perú debe adherirse inmediatamente a la Convención, para los

territorialistas, la adhesión a la Convención significa renunciar a 188 millas de mar territorial. Los

zonistas califican a los territorialistas de actuar con reacciones epáticas, con pasiones patrioteras

y nacionalistas y los territorialistas a los zonistas, de desquiciados y traidores a la patria.

Al margen de este debate y del que se produjo en el seno del Congreso Constituyente

Democrático, la Constitución de 1993 es terminante al disponer en su art. 54, primer párrafo, que

" El territorio del Estado . Comprende el suelo, el subsuelo, el dominio marítimo, y el espacio

aéreo que los cubre ". Consiguientemente, el dominio marítimo de 200 millas es territorio

peruano. Por tanto, "mar territorial", "dominio marítimo" o "mar jurisdiccional", significan lo
mismo, es decir, soberanía y jurisdicción absolutas sobre las doscientas millas marinas. En

cambio, la Convención en su art. 3 establece que la anchura del mar territorial no puede exceder

de 12 millas marinas.

La Convención del Mar, en su art. 59, es clara al prescribir sobre la Zona Económica lo

siguiente :

Art. 59. Base para la solución de conflictos relativos a la atribución de derechos y jurisdicción en

la zona económica exclusiva.

En los casos en que esta Convención no atribuya derechos o jurisdicción al Estado ribereño o a

otros Estados en la zona económica exclusiva, y surja un conflicto entre los interesados del

Estado ribereño y los de cualquier otro Estado o Estados, el conflicto debería ser resuelto sobre

una base de equidad y a la luz de todas las circunstancias pertinentes, teniendo en cuenta la

importancia respectiva que revistan los intereses de que se trate para las partes, así como para

la comunidad internacional en su conjunto .

De una simple lectura de este texto se concluye que está fuera de toda duda que conforme a la

Convención, el Estado ribereño no tiene más derechos ni jurisdicción que los que la Convención

le atribuya, es decir, el Estado ribereño no tiene el dominio pleno sobre la zona económica,

carece de soberanía y jurisdicción exclusivas en dicha zona.

La Convemar, art. 62.2, establece que " el Estado ribereño determinará su capacidad de capturar

los recursos vivos de la zona económica exclusiva. Cuando el Estado ribereño no tenga

capacidad para explotar toda la captura permisible, dará acceso a otros Estados al excedente de

la captura permisible ". O sea, la Convención le impone al Estado ribereño la obligación de

compartir sus recursos naturales marítimos vivos con otros países. Por supuesto que esos

países serán los que poseen la tecnología para una captura masiva con el peligro de la
depredación del mar de Grau en desmedro del principal sustento de los pobladores del litoral

peruano desértico.

Comparando el texto de la Constitución peruana con el Texto de la Convención del Mar

encontramos, sin que quepa lugar a ninguna duda, que existen notorias diferencias entre ambos

cuerpos jurídicos, por lo que son absolutamente falsas las afirmaciones como la de Luís Alberto

Sánchez cuando dijo que "La Convención está dentro de los límites de la Constitución, que

respeta las 200 millas de dominio y jurisdicción" , afirmación que ahora muchos repiten no

obstante que es manifiestamente falsa.

Para la Constitución, el territorio del Estado comprende el dominio marítimo de 200 millas, en

cambio, para la Convención, el mar territorial es de 12 millas. Para la Constitución el Estado

ejerce soberanía y jurisdicción plenas sobre el dominio marítimo de 200 millas, contrariamente,

para la Convención los Estados ribereños tienen soberanía y jurisdicción limitadas en la Zona

Económica Exclusiva. Para la Constitución las 200 millas marítimas son del dominio, o sea de

propiedad del Estado, diferentemente, para la Convención, la Zona Económica Exclusiva de 188

millas no es de propiedad del Estado ribereño. Para la Constitución, el conflicto derivado por el

ingreso de naves extranjeras a pescar en el mar peruano sin la autorización correspondiente,

será resuelto por las autoridades peruanas, contrariamente, para la Convención habrá que

recurrir a la autoridad marítima internacional para resolver los conflictos derivados de actos

realizados en las 200 millas marinas para los cuales la Convención no nos reconoce jurisdicción.

Luego, la Convemar contraviene a la Constitución en el fondo, es decir, en su contenido

sustancial.

Sin embargo, algunos personajes, torticeramente sostienen que son los "territorialistas", no la

Constitución, los que otorgan connotación territorial al dominio marítimo de 200 millas; que

"nuestro ordenamiento constitucional o legal en ninguna parte establece que las 200 millas de
dominio marítimo sea "mar territorial". Tuercen el texto y sentido recto del art. 54 de la

Constitución que establece que el territorio del Estado comprende el dominio marítimo de 200

millas. Lo que sucede es que para algunos, la Constitución existe solamente cuando es útil para

engrosar sus bolsillos u ocupar un alto cargo en el Perú o en el extranjero, caso contrario es un

papel inservible. La situación se nos presenta tan igual como en 1879, en la que los titulares del

poder económico, salvo honrosas excepciones, se pusieron del lado del invasor chileno,

mientras el pueblo defendía con su vida el territorio patrio; ahora ellos se ponen del lado de

grandes potencias y empresas transnacionales interesadas en los recursos vivos y no vivos

existentes en las 188 millas marinas, mientras el pueblo las defiende en cumplimiento de su

deber de honrar al Perú y proteger los intereses nacionales, especialmente de los habitantes del

desértico litoral peruano.

No es ético que los zonistas para fundamentar su aseveración en el sentido que el dominio

marítimo de 200 millas no es mar territorial, mutilen el art. 54 de la Constitución, al no considerar

el primer párrafo, sino solamente el segundo y tercer párrafos. El texto íntegro del art. 54

constituye una sola unidad: según el primer párrafo, el territorio del Estado comprende el dominio

marítimo; el segundo párrafo establece que el "dominio marítimo" comprende el mar adyacente,

su lecho y subsuelo, hasta la distancia de 200 millas marinas; y el tercer párrafo prescribe que

en el "dominio marítimo" el Estado ejerce soberanía y jurisdicción. Leer parcialmente el art. 54 de

la Constitución para pretender concluir que "el dominio marítimo" no forma parte del territorio del

Estado peruano constituye una conducta repudiable. Los que hacen tal cosa actúan como

aquellos malos jueces subastadores de justicia que para beneficiar a la parte litigante que no

tiene razón se agarran de una cláusula de un contrato para extraer una conclusión que es

contraria a la que se deriva de la totalidad del contrato considerado como una sola unidad; la

diferencia radica en que en el caso del contrato, los malos jueces que así proceden negocian

intereses particulares, mientras que en el caso del art. 54 de la Constitución están en juego 188
millas marinas comprendidas en el territorio nacional. Todos los párrafos del citado artículo 54

constituyen una unidad de conjunto y de sentido, por lo que no pueden ser interpretados cada

uno de ellos en forma aislada para generar normas contradictorias o mutilar el territorio nacional

en 188 millas marinas. Sostener que las 200 millas marinas no están comprendidas en el

territorio nacional es no le reconocerle al Perú ni una sola milla de mar territorial.

Entre los zonistas hay que distinguir aquellos que de buena fe, en ocasiones por su mala

formación jurídica, por su desconocimiento de la teoría de la interpretación jurídica, creen que el

"dominio marítimo" no forma parte del territorio nacional, de aquellos que siempre han

sacrificado o están dispuestos a sacrificar los intereses nacionales en beneficio de intereses

foráneos. Muchas de estas personas siempre están colgadas del presupuesto del Estado u

ocupando cargos en organismos internacionales o aspiran a ocuparlos no en base a méritos sino

a relaciones políticas o familiares o recurriendo a malas artes o de traición a la patria que los vio

nacer. Ellos siempre han estado al servicio de los intereses de grandes potencias que codician

nuestras riquezas naturales. Ellos, por tener intereses encontrados con los intereses del Perú, no

son quienes pueden decirnos a los peruanos si debemos o no adherirnos a la Convención del

mar.

Es cierto, como dicen los zonistas, que la Constitución no utiliza la expresión " mar territorial ",

como es verdad que no usa las expresiones " suelo territorial ", " subsuelo territorial " o " espacio

aéreo territorial ", no había razón para que utilice ninguna de estas expresiones. Lo que la

Constitución reza es que el territorio del Estado comprende: el suelo , el subsuelo , el dominio

marítimo y el espacio aéreo que los cubre. Sobre todos estos elementos que integra su territorio,

el Estado tiene soberanía y jurisdicción absolutas. Consiguientemente, el " dominio marítimo " es

" mar territorial ".


También afirman que la expresión dominio marítimo no es sinónima de mar territorial ,

que dominio no es propiedad . Con esta argumentación hay que concluir, que los bienes

de dominio público , por ejemplo, plazas públicas, palacio de gobierno, no son de propiedad del

Estado, que éste puede renunciar a su soberanía sobre esos bienes y cederlos a potencias

extranjeras.

Argumentan que un Estado no está en capacidad de controlar y defender eficazmente un mar

territorial de 200 millas. En tiempos actuales, es fácil el control del dominio marítimo de

doscientas millas mediante aviones de exploración, radares, naves veloces, etcétera. En tiempos

de paz, teniendo el Perú soberanía sobre las doscientas millas, las naves de guerra de Estados

extranjeros solamente pueden incursionar en ellas previa autorización de la autoridad peruana.

En tiempos de guerra cualquier espacio del territorio nacional es vulnerable al alcance de armas

intercontinentales y nucleares.

Dicen que el mar de 200 millas afecta la libertad de comunicación de la comunidad internacional,

lo que es falso porque sea de 3 millas, 12 millas o de 200 millas siempre ha respetado y respeta

la libertad de navegación, puesto que los Estados ribereños como el Perú reconocen a las naves

extranjeras el derecho de paso inocente por sus aguas territoriales. Es más, la Constitución

establece que el Estado ejerce soberanía y jurisdicción en su dominio marítimo, sin perjuicio de

las libertades de comunicación internacional , de acuerdo a la ley y con los tratados ratificados

por el Perú.
POSICION DEL PERÚ EN LA CONVEMAR

Antecedentes de la CONVEMAR:

El primer antecedente en el siglo XX sobre una regulación internacional sobre el mar fue el

promovido por la Sociedad de Naciones en La Haya . Posteriormente, con el auspicio de

Naciones Unidas, se reanudaron las discusiones para determinar un régimen del mar y sus

recursos naturales. En una primera etapa de negociaciones, entre 1958 y 1960 se dieron lugar la

Primera y Segunda Conferencia de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar que fueron un

fracaso.

Sin embargo, se presentaron las posiciones de los dos intereses encontrados representados por

las potencias pesqueras y los países costeros: los que tenían la capacidad para extraer,

almacenar y procesar los recursos naturales del mar y los que tenían la legitimidad para

apropiarse de los recursos preferentemente. Una tercera conferencia fue promovida por las

Naciones Unidas que duró cerca de 10 años. El Perú participó activamente hasta que llegaron a

la adopción de un acuerdo y fue abierta a la firma el 10 de diciembre de 1982. En consecuencia,

al término de años de negociaciones, fue aprobado el texto de la Convención de las Naciones

Unidas sobre el Derecho del Mar con el voto favorable de 130 Estados.

Así, la participación del Perú en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho

del Mar, logró la adopción de grandes avances más importantes en el Derecho del Mar: el

reconocimiento universal de los derechos de soberanía y jurisdicción del Estado ribereño hasta

las 200 millas para la exploración, explotación, conservación y administración de sus recursos

naturales, tanto vivos como no vivos, y para la protección de otros intereses conexos; y el
establecimiento de una autoridad internacional para regular la explotación de los fondos marinos

más allá de la jurisdicción nacional, declarados patrimonio común de la humanidad.

Aspectos normativos - técnicos:

Son tres los derechos de soberanía esenciales que al Estado ribereño se le reconoce en la

Convemar, especialmente en lo referente a las 200 millas: primero, la Convemar reconoce al

Estado ribereño la facultad de señalar un mar territorial en una extensión de hasta 12 millas

contadas a partir de las líneas de base. En esta área, el Estado ribereño ejerce soberanía sobre

el mar, suelo y subsuelo, y del espacio aéreo que lo cubre; asimismo, la Convemar reconoce el

derecho del Estado ribereño de establecer una zona económica exclusiva de hasta 200 millas,

medidas a partir de las líneas de base desde donde se mide el mar territorial.

En esta área el Estado ribereño tiene derechos de soberanía para la exploración, explotación,

conservación y administración de los recursos vivos y no vivos, del mar, su lecho y subsuelo, así

como para otros usos económicos; igualmente, jurisdicción para la colocación y utilización de

islas artificiales, instalaciones y estructuras, la investigación científica marina y la protección y

preservación del medio marino; y hacer también cumplir sus leyes y reglamentos mediante la

imposición de sanciones a los infractores. Adicionalmente, están reconocidas las libertades de

sobrevuelo y navegación, a excepción de las que afecten los derechos del Estado ribereño sobre

las 200 millas del mar adyacente a sus costas. Un tercer derecho esta relacionado con la

plataforma continental.

La Convención determina que esta área está compuesta por el lecho y subsuelo submarinos

más allá del mar territorial, a todo lo largo de la prolongación natural del territorio del Estado

ribereño hasta el borde exterior del margen continental, o hasta una distancia de 200 millas;
contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide el mar territorial, en los casos

en que el borde exterior del margen continental no alcance esa distancia.

El Perú está incluido en esta segunda hipótesis, ya que nuestra plataforma continental

geográficamente presenta una escasa extensión, entre los 5 y 100 Km. En la plataforma

continental el Estado ribereño ejerce derechos de soberanía de exploración y de explotación de

sus recursos naturales: minerales y recursos no vivos del lecho del mar y su subsuelo, así como

de los organismos vivos pertenecientes a las especies sedentarias.

No obstante, hay algunos aspectos normativos sobre la Convemar en que el país podría sacar

ventajas comparativas con respecto a otros países si tuviera en la actualidad un plan estratégico

para afrontar los efectos de esta convención, como es la supuesta “privatización” del mar. Es

importante desarrollar un plan nacional de largo plazo para aprovechar los beneficios y afrontar

las desventajas que trae consigo la Convemar.

Virtudes y vicios de la CONVEMAR:

Las críticas realizadas con respecto a las disposiciones de la Convemar son muy diversas y con

un certero sustento jurídico. Se han planteado respetables argumentos, tanto a favor como en

contra, que ponen en duda hasta hoy una decisión política definitiva en la materia.

Aprovecharemos en señalar las que consideramos más importantes. Así, una posición a favor

de la adhesión a la Convemar fue siempre la del Embajador Javier Pérez de Cuellar, ex

Secretario General de las Naciones Unidas y ex Canciller de la República .

En su opinión, la adhesión a la Convemar traería como consecuencia una serie de ventajas que

resumimos a continuación:

1. La Seguridad Jurídica Internacional que brindaría la Convemar. La Convemar se convertiría

para el Perú en un marco jurídico internacional que resguarde la protección de los intereses
económicos y geopolíticos. Este acuerdo se ha legitimado por la cantidad de países parte que lo

han adoptado o adherido, así como por la regulación integral de todo lo relacionado con el

derecho del mar. A pesar que Estados Unidos y otros países no ratifiquen la convención, nuestro

país necesitaría de elementos estratégicos para mantenerse fuera de la Convemar y no

disminuir su posición negociadora en la materia. Es decir, mientras que las potencias como

Estados Unidos tienen capacidad política, económica, tecnológica, etc., el Perú necesitaría de

una capacidad similar para encontrarse fuera de la Convemar y al mismo tiempo ser tratado

como Estado parte . Dada la riqueza y vastedad ictiológica, la riqueza mineral y los distintos

recursos provenientes del mar dentro de las 200 millas peruanas, el Perú tendría elementos para

mantenerse al margen de la Convemar, pero sin un plan de desarrollo marítimo, el Perú estaría

obligado a ser parte de la referida convención. Es por ello que el mejor marco de seguridad

jurídica nacional que podría adecuarse a la Convemar, y así insertarnos el marco jurídico

internacional, es la conformación de una nueva Región Política denominada “Mar de Grau”. La

naturaleza constitucional y legal de las estructuras de las regiones políticas ha sido establecida

en la Ley de Regionalización, sin embargo, podemos considerar a esta área marítima no como

un límite de nuestro territorio sino como parte integrante del mismo, con “proyección” a la

polinesia, al continente asiático y también a la Antártida.

2. Un segundo argumento geopolítico a favor de la adhesión a la Convemar es la posibilidad de

la delimitación marítima con nuestros países vecinos. Supuestamente, la posición negociadora

del Perú se favorecería al encontrarse en el marco de la Convemar, solo si la negociación en la

suscripción de tratados de límites es bien llevada a cabo porque experiencias anteriores nos

dejan concluir que, aun teniendo el derecho o un título legítimo, no hemos conseguido imponer

estos derechos frente a una realidad política internacional desfavorable. Hasta el momento, el

Perú no ha suscrito acuerdos sobre “delimitación marítima” con Chile y Ecuador. Sin embargo,

hace muchos años que el Perú declaró unilateralmente que delimitaría su espacio marítimo
siguiendo la línea del paralelo geográfico que pasa por el punto en que llega la marca sus

respectivas fronteras terrestres. Obviamente, el uso de este criterio de competencia territorial

menoscaba los intereses del Perú ya que por la orientación general de nuestras costas, el litoral

peruano llega a formar ángulos agudos en ambos extremos laterales. En consecuencia, este

criterio reduce el área marítima sobre la que el Perú podría ejercer derechos de soberanía y

jurisdicción. Entonces, esto se traduce en un menoscabo del área marítima sobre la que nuestro

país podría ejercer derechos de soberanía y jurisdicción. Es necesario que se apliquen otros

métodos, como el de la línea media o el de la equidad, para el logro de una adecuada

delimitación lateral entre los tres países. Además, debemos tener como elemento de análisis que

después de 50 años de utilización de los paralelos geográficos como línea que separa las áreas

marítimas de los tres países ribereños, será difícil para el Perú negociar con Ecuador y Chile la

suscripción de tratados de límites marítimos que reconozcan a nuestro país derechos sobre

espacios que, actualmente, se encuentran en la práctica bajo soberanía y jurisdicción de estos,

al menos de facto. A pesar de ello, resulta de especial significación mencionar que el 27 de

agosto de 1980 la Delegación Peruana en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre

el Derecho del Mar, declaró ante el Plenario de la misma que, a juicio del Perú, no existían

tratados de límites marítimos suscritos con Ecuador o Chile. En el caso de la delimitación

marítima peruano-chilena - como se ha explicado, es la que reviste mayor importancia para el

Perú- el hecho de contar con espacios similares de extensiones similares en cada uno de los dos

países (mar territorial de 12 millas, zona económica exclusiva y plataforma continental hasta las

200 millas), facilitaría enormemente el proceso negociador, ya que las normas de la Convención

son claramente aplicables a la delimitación entre espacios marítimos similares: delimitación de

mares territoriales entre sí, de zonas económicas exclusivas entre sí y de plataformas

continentales entre sí. Actualmente existiría la dificultad de delimitar un mar territorial, una zona

económica exclusiva y una plataforma continental chilenos, con un “dominio marítimo” peruano,
de naturaleza desconocida en el ámbito internacional. Fuera de la Convención no parecen existir

mayores probabilidades de que el Perú pudiera plantear exitosamente la revisión de una práctica

aplicada durante más de 50 años, aún teniendo en cuenta la inexistencia de tratados de límites

marítimos con los países vecinos. En una visita protocolar a Chile el año 2002 del presidente de

la República Alejandro Toledo y del Canciller Alan Wagner, se logró la discusión informal sobre el

tema de límites marítimos y se deslizó la posibilidad de su inclusión en la agenda bilateral de los

dos países. Sin embargo, la cancillería chilena desmintió poco después cualquier discusión

sobre el tema en el ámbito diplomático, por existir un acuerdo (1954) de por medio. Este es un

argumento más para la posición que entiende que una negociación de límites marítimos debe

realizarse en el marco de la Convemar. A este argumento se restaría la incertidumbre de la

interpretación que el Tribunal Arbitral del Mar realizaría del Convenio de 1954, sobre las zonas

de competencia marítima para la regulación de la pesca artesanal, suscrito por Perú Chile y

Ecuador; y finalmente, la Reserva hecha por Chile al momento de adherirse a la Convemar

sobre el respeto de sus límites marítimos con Perú. En consecuencia, la posición negociadora de

un país no depende fundamentalmente de aspectos formales o factores externos, sino de su

capacidad política e importancia geopolítica en la región. Desafortunadamente, los títulos

jurídicos, que amparaban al Perú en el marco del respeto del derecho internacional, han sido

poco útiles cuando nuestro país se ha visto necesitado de amparo.

3. La pesca en Alta Mar, es decir, más allá de las 200 millas. Se posibilitaría la protección de las

poblaciones de peces transzonales y de las especies altamente migratorias. Los intereses de un

Estado ribereño, como el Perú, no se restringen al área marítima sobre la que ejerce derechos

de soberanía y jurisdicción, ya que los cardúmenes se ubican y desplazan sin limitarse a las

zonas marítimas de ningún Estado. Las dos especies, que constituyen la base fundamental de la

pesquería en nuestro país, se desplazan hacia las aguas de los países vecinos: la anchoveta

migra al sur, a las aguas chilenas, y la sardina migra al norte, a las aguas ecuatorianas. Del
mismo modo, algunas poblaciones de peces que constituyen importantes recursos para el Perú,

como el jurel, la caballa, los túnidos, los tiburones y otros, se encuentran tanto dentro de las 200

millas peruanos como en la alta mar. Restringiéndonos a las medidas que el Perú podría

disponer en sus 200 millas, no estaríamos en condiciones de proteger dichas poblaciones de

especies y de otras sociedades o ecosistemas acuáticos del peligro de una pesca indiscriminada

que podría incluso llegar a la depredación - por parte de Ecuador, Chile o de cualquier Estado

cuyos buques pescaran en la alta mar adyacente a nuestras 200 millas, en Ecuador o en Chile.

La Convención dispone que los Estados en cuyas zonas exclusivas se encuentren la misma

población o poblaciones de especies asociadas, procurarán acordar las medidas necesarias

para coordinar y asegurar la conservación y desarrollo de dichas poblaciones, actualmente, bajo

el marco general del “Acuerdo de Nueva York”. Este acuerdo contiene importantes innovaciones

que otorgarían al Perú mayores posibilidades para la protección de sus recursos pesqueros.

Cabe mencionar que el referido instrumento establece que ninguna de sus disposiciones se

entenderá en perjuicio de los derechos, la jurisdicción y las obligaciones de los Estados con

arreglo a la Convemar; y que el mismo se interpretará y aplicará en el contexto de la convención.

Es decir que el Acuerdo es complementario a la Convención y no cabe una interpretación aislada

del mismo. En este caso la situación del Perú es similar a la que tenemos frente a la

Convención: nuestro país sólo aprobó el texto de Acuerdo ad referéndum y se abstuvo de

suscribirlo. Ello, a pesar de que nuestro país, como uno de los principales pesqueros por

volumen total de captura, colaboró intensamente en la elaboración del Acuerdo y obtuvo la

inclusión de diversas disposiciones necesarias para la protección de los intereses nacionales. Es

cierto que surge una necesidad por proteger a nuestros recursos hídricos, en especial a los

hidrobiológicos fuera de la zona de protección de las 200 millas. No obstante, el Perú no tiene la

capacidad para hacerlo ahora y menos en un futuro. En ese caso, será la inversión privada la

encargada de ello, y no se guiara por intereses nacionales sino económicos que, ciertamente,
deberán de beneficiar integralmente al Perú. Para ello, es necesario plantear un plan nacional de

aprovechamiento y protección de nuestros recursos hidrobiológicos.

4. La Participación en la regulación de los fondos marinos. El Perú participaría con voz y voto en

la formulación de las normas que regularán la exploración y explotación de los fondos marinos.

En los fondos marinos y oceánicos que se encuentran más allá de las áreas marítimas de 200

millas de los Estados ribereños, existen vastos yacimientos de recursos minerales cuya

explotación intensiva podría acarrear para países como el nuestro, productores de dichos

minerales en tierra, serías repercusiones económicas y sociales (caída de los precios, saturación

de mercados, desplazamiento de las inversiones hacia la minería oceánica, cierre de minas,

desempleo, etc). Adicionalmente, siendo el Perú un país ribereño, situado frente a yacimientos

minerales en los fondos abisales, su ecosistema marino estaría expuesto a cualquier alteración

del medio ambiente resultante de operaciones de prospección, exploración y explotación de los

fondos marinos frente a sus costas. Nuestro país participó en el IV Período de Sesiones de la

Autoridad Internacional de los Fondos Marinos; pero únicamente en calidad de Observador, sin

derecho a voz ni a voto. Aun en esa situación de capitis diminutio, logró hacerse escuchar en los

debates y mediante una dedicada labor de concertación, primero en el Grupo Latinoamericano y

luego en el Grupo de los “77”, consiguió crear conciencia entre los Estados en desarrollo acerca

de la importancia de no permitir la aprobación de un Proyecto de Reglamento (“Código Minero”)

para la prospección y exploración de los fondos marinos, que vulneraría sus intereses. En

esencia este será – la extracción mineral de los fondos marinos - el elemento de discusión de la

Convemar en los próximos años. En el caso del Perú, tampoco contará con capacidad

económica y posición geopolítica para imponer un criterio al respecto. La tendencia es que este

marco tutelar llegue a amparar una cierta privatización de la extracción de minerales de los

fondos marinos. Nuestro país tiene que analizar los beneficios directos que trae consigo la
extracción de minerales y si no es un daño al ecosistema acuático cuando ello ocurra en el

Océano Pacífico.

5. La navegación y sobrevuelo de buque y aviones de bandera peruana. Los buques de bandera

peruana se beneficiarían de las disposiciones de la Convemar sobre paso inocente y libertad de

navegación en las áreas marítimas de los demás Estados ribereños; y los aviones de bandera

nacional gozarían de la libertad de sobrevuelo en las zonas económicas exclusivas de dichos

Estados. De la ubicación geográfica del Perú se derivan imperiosas necesidades de navegación

y sobrevuelo. Para efectos de nuestro comercio internacional es importante que los buques de

bandera peruana puedan navegar en las 200 millas de Ecuador, Colombia y Panamá para

atravesar el Canal de Panamá, o por las 200 millas de Chile, si se utiliza el Estrecho de

Magallanes. Como se ha mencionado, la Convemar reconoce en el mar territorial el derecho de

paso inocente a las naves de todos los Estados. En la zona económica exclusiva la Convemar

reconoce a las naves y aeronaves de todos los Estados la libertad de navegación y sobrevuelo,

así como el tendido de cales y tuberías submarinos y otros usos del mar internacionalmente

legítimos relacionados con dichas libertades. Para el ejercicio de tales derechos los buques

deben tener en cuenta los derechos y los deberes del Estado ribereño y cumplir las leyes y los

reglamentos dictados por el Estado ribereño de conformidad con la Convemar y otras normas de

derecho internacional. Actualmente, el Perú mantiene acuerdos bilaterales en materia

aerocomercial con varios países del Mundo. Estos tratados dan facilidad a nuestro país para el

tránsito aéreo. Asimismo, otro elemento para evaluar la razón de la adhesión de la Convemar en

este punto sería el principio de reciprocidad: los Estados parte de la Convemar están obligados a

seguir sus disposiciones, mientras que nuestro país se guía por obligaciones mutuas y

bilaterales con respecto a la navegación y sobrevuelo de buques y aviones de banderas de

ambos países.
6. La protección del medio ambiente marino. El Perú contaría con un instrumento eficaz para la

protección del medio ambiente marino en nuestras 200 millas. Por ser el mar un elemento líquido

en constante movimiento, las normas que el Perú dicte para proteger el medio ambiente marino

en sus 200 millas no son eficaces para impedir que lleguen a sus aguas materias contaminantes

provenientes de actividades efectuadas por otros Estados en sus propias áreas marítimas o en

la alta mar. La Convención establece que los Estados deberán tomar las medidas necesarias

para prevenir, reducir y controlar la contaminación marina procedente de cualquier fuente,

debiendo tales medidas incluir, entre otras, las destinadas a reducir en el mayor grado posible la

evacuación de sustancias tóxicas, la contaminación causada por buques o procedente de

instalaciones y dispositivos utilizados en la exploración o explotación de los recursos naturales,

así como la contaminación de otras instalaciones y dispositivos que funcionen en el medio

marino. También dispone que las leyes y reglamentos dictados por los Estados ribereños para

prevenir, reducir y controlar la contaminación causada por buques deben ser conformes a las

reglas y normas internacionales aceptadas, a fin de evitar restricciones arbitrarias a la libertad de

navegación.

7. La investigación científica marina y el desarrollo y transmisión de tecnología marina. Nuestro

país se beneficiaría de los diversos mecanismos de cooperación y de asistencia en materia de

investigación científica marina y de transmisión de tecnología marina. Por su extensa costa, la

riqueza de su mar, y la importancia de la interrelación entre los ecosistemas marino y costero,

conviene al Perú desarrollar la investigación científica marina en sus diversos campos y, para su

realización y óptimo aprovechamiento de sus resultados, tener acceso a los últimos avances

tecnológicos. Con relación a los Estados en desarrollo, la Convención incluye disposiciones

especialmente favorables, como es la relativa a la promoción de la difusión de datos e

información científicas y la transmisión de los conocimientos resultantes de la investigación

científica marina, especialmente a los Estados en desarrollo, así como del fortalecimiento de la
capacidad autónoma de investigación científica marina de dichos Estados, en particular por

medio de programas para proporcionar enseñanza y capacidad adecuadas a su personal técnico

y científico. Asimismo, establece la Convención que los Estados fomentarán, en el ámbito de la

ciencia y tecnología marinas, el desarrollo de la capacidad de las partes que requieran asistencia

técnica, particularmente de los países en desarrollo, en lo referente a la exploración, explotación,

conservación y administración de los recursos marinos, la protección y preservación del medio

marino, la investigación científica marina y otras actividades en el medio marino compatibles con

la Convención, en miras a acelerar el desarrollo económico y social de los países en desarrollo.


CONCLUSIONES

1. El Perú es un país geopolíticamente importante en la región sudamericana, y su política

exterior deberá estar encaminada, sobre la base de la buena fe en sus relaciones

internacionales, por la defensa de su integridad territorial frente a las posibles pretensiones de

intereses económicos hegemónicos. El Perú debe tener un objetivo prioritario: la defensa de

su dominio marítimo, tanto dentro como fuera del marco normativo de la Convemar.

2. El principal aporte al derecho internacional del Decreto Nº 781 es la protección de los

recursos naturales del mar en una extensión de 200 millas para promover un desarrollo

sostenible de un ecosistema acuático de suma importancia en la Cuenca del Pacífico, basado

en estudios teóricos y empíricos sobre la Corriente de “Humboldt” o Peruana y el movimiento

migratorio de las especies marinas.

3. El Perú deberá esbozar, dentro de un planteamiento de defensa de sus intereses

estratégicos en la Cuenca del Pacífico , su relación jurídica con el denominado Dominio

Marítimo (Const. 1993) y con la Zona de Protección Marítima de 200 millas (Decreto Nº 781)

en una noción geopolítica denominada “Mar de Grau”, constituyéndose esta en una zona

especial o en una nueva Región Política, incluida en el proceso de regionalización político de

la reforma de Estado Peruano, que involucre a los diversos actores nacionales

comprometidos con la creación de un plan nacional de desarrollo marítimo, similar al concepto

geopolítico de “mar presencial chileno” . En consecuencia, el Perú deberá desarrollar una

estrategia esencial en cuanto a sus derechos sobre el Mar de Grau y un esbozo teórico-

práctico de su importancia como parte de su política de Estado.

4. A partir del año 2001, se ha venido discutiendo la posibilidad de la adhesión del Perú a la

Convención del Mar. De tal debate han surgido dos viejas posiciones irreconciliables: la tesis
de la territorialidad de las 200 millas marinas, que asegura la contradicción entre lo estipulado

por la Convemar y lo dispuesto por el Decreto Nº 781, llegando a sostener los defensores de

esta tesis la inconstitucionalidad de la adhesión a la Convemar; y la tesis “zonista”, que afirma

que la Convemar tutelaría de mejor manera nuestros intereses nacionales sobre el Mar de

Grau (un mejor marco de seguridad jurídica), con respecto a la negociación de la delimitación

marítima, a la posibilidad de la pesca más allá de las 200 millas, a la protección ambiental del

sistema acuático, etc.

5. No obstante, la eterna e enriquecedora discusión doctrinaria llevada a cabo por prominentes

diplomáticos, intelectuales, juristas y políticos, tanto a favor de la adhesión a la Convemar

(Javier Pérez de Cuellar, Juan Miguel Bákula, Diego García-Sayán, Luis Gonzáles Posada )

como en contra (Alfonso Benavides Correa, Alberto Ruíz Eldredge, Julio Vargas Prada,

Gustavo Baca Corzo, Fernán Altuve Febres), muy poco esclarecedores han sido sus

resultados.

6. La Convemar no es incompatible con el Decreto Supremo Nº 781, ni con la tesis zonista de

las 200 millas. Sin embargo, la Convemar sí lo es con la tesis de la territorialidad de las 200

millas. Cabe mencionar que, dejando de lado ambas tesis, la Convemar debe ser evaluada

dentro del marco de los intereses estratégicos que el Perú defiende en la noción geopolítica

“Mar de Grau”, sobre la base de un plan nacional de defensa de sus intereses marítimos.

7. El Perú nunca tuvo la pretensión de ampliar su mar territorial a 200 millas marítimas con el

Decreto Nº 781, ni en las negociaciones de la Convemar, ni con las Constituciones de 1979 y

1993. Muy por el contrario, definió un nuevo concepto jurídico y político, tanto en el derecho

internacional, en el derecho constitucional, y posiblemente en las relaciones geopolíticas, para

reconocerse como titular de derechos de posesión estatal, de control, protección y explotación

de recursos marítimos. No obstante, si aceptamos la tesis zonista de las 200 millas y el


término constitucional de dominio marítimo como sinónimo, entonces, tenemos que aceptar

los siguientes supuestos: o nuestro mar territorial es de una extensión de 03 millas marítimas

- conforme al Antiguo Derecho del Mar - o no tenemos mar territorial – el marco legal del

Antiguo Derecho del Mar en el Perú fue derogado en 1951 -, y esto hasta que se defina la

adhesión del Perú a la Convemar o se promulgue una ley sobre la materia.

8. La Convemar es compatible con la noción constitucional de Dominio Marítimo y con la

regulación sobre la materia de la Constitución de 1993. Sin embargo, la Convemar podría ser

un instrumento de interpretación limitativo de derechos para el Perú y extensivo de mayores

obligaciones, inconvenientes al compararlo con nuestra posible situación futura de

planificación y ejecución de desarrollo de objetivos nacionales sobre el “Mar de Grau”.

9. En consecuencia, nuestro país sigue divorciado de objetivos claros y precisos. Es inadmisible

dejar de aprovechar el Mar de Grau como fuente de riqueza, y a pesar que no tenemos la

capacidad para hacerlo, tampoco tenemos porque obligarnos a que otros países se

aprovechen del excedente por nosotros (art. 62 de la Convemar ). Entonces, la Convemar es

un instrumento que nos traerá más obligaciones que derechos. No obstante, la radical

importancia del Mar de Grau se encuentra no solo en su riqueza hidrobiológica, sino en su

comunicación con el mercado asiático, y el país que tenga asegurado su soberanía terrestre y

marítima, sus vías de comunicación, integrado su territorio en regiones económicas

autosostenibles y tenga puertos marítimos y fluviales modernos, podrá hacer el salto

cualitativo hacia el desarrollo.



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