Semana Santa en Familia 2020
Semana Santa en Familia 2020
anta 2020
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en cada momento de la
celebración. ¡Úsalos!
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Indicación: Nos reunimos en familia o con dos o tres fami-
lias de vecinos para celebrar la entrada Triunfal de
Jesús a Jerusalén. Llevamos en nuestras manos palmas
o ramos de plantas medicinales que tenemos en nuestro
jardín. Tener un recipiente con agua bendita. Decoramos
nuestras casas con moños, papel picado o algo alusivo
de color rojo o morado (Pasión de nuestro Señor).
LECTOR: Después de disponer nuestro corazón con la celebración de la Cuaresma. Hoy recor-
damos un hecho muy importante en la vida de Jesús. Él va camino a Jerusalén a cele-
brar la fiesta de Pascua, que recuerda cuando el pueblo de Israel fue liberado de la
esclavitud en Egipto. Pero esta Pascua será muy especial porque la vamos a celebrar
en familia por la situación mundial que estamos viviendo; pero para Jesús también
fue especial ya que fue la última que celebró con su familia.
CELEBRADOR: + En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
CELEBRADOR: Levanten su ramo y agítenlo mientras todos repetimos: ¡Señor Jesús, con este
ramo bendito quiero acompañarte, estar cerca de ti para esperar tu
resurrección! Amén.
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-EN CASA-
Cada quien busca la cita bíblica en su biblia o en su móvil. (Mt 27, 11-54)
MOMENTO DE SILENCIO
(Traemos a nuestra mente a nuestros familiares y amigos que cada día viven la Pasión: cuidando enfermos,
llevando el pan de cada día a nuestros hogares, quienes desgastan su vida sirviendo a los demás).
CELEBRADOR: Elevemos juntos la oración que desde pequeños fuimos escuchando en nuestra casa y
digámosla con fe:
PADRE NUESTRO…
+ El Señor nos bendiga, y nos guarde, el Señor muestre su rostro radiante tenga
piedad de nosotros, el Señor muestre su rostro y nos conceda su paz. Amén
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Indicaciones: la familia se convoca en torno al comedor de la
casa o donde ordinariamente se comparten los alimentos
(lo importante es que estén cómodos) y sobre la mesa
previamente adornada la Biblia, flores, un corazón y al-
gunas piezas de pan, también algunas fotos familiares de
alegría, de tristeza, triunfos y fracasos.
www.youtube.com/watch?v=kYTlpUvcAWY
Comenzamos escuchando: el pueblo de Dios
HIJO (A): Todo el camino que Jesús emprende de servicio a la humanidad, de abajamiento, de humil-
dad, culminará con “la hora” en la cual Dios revela su gloria. Podríamos decir que la “última cena” de
Jesús es su testamento de amor para nosotros ya que el amor es lo único que puede transformar al ser
humano y al mundo. Al contemplar a nuestra familia y los distintos aconteci- www.youtube.com/watch?v=6xYxhxO08rg
mientos que hemos vivido descubrimos que ha habido sin sabores pero tam- Para escuchar el audio
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bién gozos inolvidables. Mientras agradecemos a Dios por todo ello y escucha-
mos el “gloria” colocamos la foto familiar en el corazón y las fotos de aque-
llos que sin estar físicamente presentes, están en nuestro corazón.
PADRE O MADRE DE FAMILIA: Dios nuestro, reunidos para celebrar la cena en la que tu Hijo, an-
tes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el nuevo y eterno sacrificio, banquete pascual de su
amor, concédenos que de tan sublime misterio, brote para nosotros la plenitud del amor y de la vida.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
- ENCUENTRO CON JESÚS EN SU PALABRA-
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-LAVATORIO DE PIES-
Se invita a lavar los pies entre los miembros de la familia
como signo de servicio y reconciliación. Mientras realizamos
el signo en silencio y de manera contemplativa, podemos
escuchar algunos cantos.
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Al terminar nos preguntamos: ¿Qué nos hace pensar este signo que acabamos de realizar?
-Se lee 1 Cor 11, 23-26-
Observemos el pan al centro de nuestra mesa. La persona con más edad de la familia les da a todos un
pedazo de pan.
Al recibir el pan cada quien responderá:
“Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte Señor, hasta que vuelvas”.
HIJO (A): El Evangelio de san Juan y la carta de Pablo a los Corintios nos presentan a Jesús como pan
y vino: “mi carne es verdadera comida, mi sangre verdadera bebida”. En resumidas cuentas Jesús es
pan de vida por su servicio, entrega, misericordia, cercanía sobre todo a los excluidos y marginados del
mundo.
Ahora cada quien puede elevar una oración a Dios.
A cada oración respondemos: Jesús, servidor y mesías, escúchanos.
Como familia, hermanos, discípulos que somos de Jesús decimos cantando: Padre nuestro.
PADRE O MADRE DE FAMILIA: Concédenos, Dios todopoderoso, que así como somos alimentados en
esta vida con la cena Pascual de tu Hijo, así también merezcamos ser saciados en el banquete eterno.
Por Jesucristo nuestro Señor.
LA PERSONA DE MAYOR EDAD: + Que el Señor nos bendiga, nos guar-
de de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amen.
-Terminamos comiendo todos del pan de la mesa-
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Indicaciones: Pr epar ar un pequeño altar en casa (si se pue-
de se le colocan adornos de color morado) con un crucifijo al
centro y una imagen de la Virgen María. En torno a él se hará
la meditación del viacrucis.
La lectura de las estaciones la van leyendo de manera partici-
pada cada miembro de la familia. Se puede hacer un canto pe-
nitencial intercalado en cada estación.
INTRODUCCIÓN: Este día celebraremos en familia el camino de la cruz que Jesús, nuestro
salvador, recorrió hasta el Calvario por nuestra salvación. En él pondremos todas
nuestras necesidades, sufrimientos y esperanzas para que al unirse a la cruz de
Cristo alcancemos la alegría de una vida nueva.
GUIA: + En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo. Amén.
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó: «¿Qué hago con el que llaman rey de los judíos?» Ellos
gritaron de nuevo: «Crucifícalo». Y Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás; y a Je-
sús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
MEDITEMOS: Ante Pilato, que ostenta el poder, Jesús debía de haber obtenido justicia. Pilato tenía
en efecto el poder de reconocer la inocencia de Jesús y de liberarlo. Pero el gobernador romano prefie-
re servir la lógica de sus intereses personales, y se somete a las presiones políticas y sociales. Conde-
nó a un inocente para agradar a la gente, sin secundar la verdad. Entregó a Jesús al suplicio de la cruz,
aun sabiendo que era inocente…antes de lavarse las manos.
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OREMOS: Señor Jesús, no permitas que seamos conta-
dos entre los injustos. No permitas que nos robe la es-
peranza la fría indiferencia y el egoísmo. No permitas
que la injusticia y la violencia causen más desespera-
ción y muerte. Confírmanos con la fuerza de tu Espíri-
tu para ser constructores de la paz y defensores de la
vida y la justicia. Amén.
Terminada la burla, le quitaron el manto de color púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para cruci-
ficarlo. Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
MEDITEMOS: Todos compartimos esta cruz ¿Quién no ha sufrido alguna vez la cruz de la humilla-
ción, de la incomprensión, del dolor físico o moral? ¿Quién no ha tenido en su corazón dificultades en
el camino de la vida? Jesús carga con su cruz, también nosotros debemos cargar con nuestra cruz pe-
sada de cada día y luchar con todas las fuerzas por hacer un mundo más justo, más fraternal y solida-
rio.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Cuáles son las “cruces” que en nuestra
familia debemos saber cargar juntos para alcanzar la justicia, la fraternidad y la misericordia?
OREMOS: Señor, Jesús crucificado, te pedimos que nos ayudes. Enséñanos y danos fuerzas para
cargar con nuestra cruz, una cruz de madera, una cruz sin brillo, una cruz que a veces se hace
insoportable, pero contigo, podemos llevarla con esperanza. Amén
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saluda-
ble cayó sobre Él, sus cicatrices nos curaron. Palabra de Dios. R/ Te alabamos Señor.
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MEDITEMOS: No dejes nunca que tus caídas se convier-
tan en heridas incurables. Sólo si te levantas mirando a Cristo
que también cayó podrás vivir con gozo y alegría acogiendo la
infinita Misericordia del Señor. Santo no fue el que nunca ca-
yó, sino el que siempre se levantó. Esta primera caída de Je-
sús nos recuerda las caídas de tantos jóvenes en la droga, el
alcohol, en el vicio, en la violencia, en toda forma que impide
que el joven sea feliz.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Cómo podemos escuchar y acompañar a
los jóvenes que han caído en estas situaciones en nuestra familia, sin juzgarlos ni condenarlos?
OREMOS: Señor, caído con la cruz a cuestas, ayúdanos a soportar las cruces de la vida. Haz que
nuestros hogares se conviertan en cunas de la misericordia que abracen y levanten a tantos jóvenes
que han perdido la esperanza. Amén
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
4ª ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Éste ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se
levanten; y será como un signo de contradicción, y a ti misma una espada te traspasará el alma, para que
se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Su madre conservaba todo esto en su
corazón. Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
MEDITEMOS: Muchas veces sólo el amor de la madre permanece en pié. Quizás, como nos recuerda
esta estación, porque ellas son capaces de esperar y de estar cerca en “las buenas y en las malas”.
María acompaña a su Hijo hacia la cruz. Está allí sosteniendo y ayudando cuando a veces la única ma-
nera que tenemos de ayudar es la silenciosa pero permanente presencia en las calles del dolor.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿En nuestra familia hemos sabido valorar
la presencia de mamá?
OREMOS: Gracias Señor por bendecirnos con nuestras madres. Haz que en estos tiempos difíciles nues-
tras familias sean lugar de tu presencia, de modo que nuestros sufrimientos se transformen en alegría. Sé
tú la fuerza de nuestras familias y haz que sean oasis de amor, paz y serenidad, a imagen de la Sagrada
Familia de Nazaret. Amén.
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5ª ESTACIÓN: EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A
LLEVAR LA CRUZ
Lectura del Evangelio según San Lucas 23, 26:
MEDITEMOS: El encuentro de Jesús con Simón de Cirene es un encuentro silencioso, una lección
de vida: Dios no quiere el sufrimiento y no acepta el mal. Lo mismo vale para el ser humano. Pero el
sufrimiento y el dolor son una realidad humana a la que podemos hacer frente siempre que actuemos
como el Cireneo. Hagamos la cruz de Cristo más ligera al solidarizarnos con las personas que más
sufren.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Qué podemos hacer en nuestra familia
para actuar como el Cireneo frente a la enfermedad de algún miembro de la familia y la comunidad?
OREMOS: Gracias, Señor, por todos los cirineos que haz puesto en nuestro camino y que nos ense-
ñaron y ayudaron a vivir la vida desde el Amor de Dios y el servicio de los hermanos. Ayúdanos a
ser una familia compasiva y solidaria. Amén.
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
Oigo en mi corazón: «Busca mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro. No recha-
ces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación.
Palabra de Dios. R/ Te alabamos Señor.
OREMOS: Señor, te damos gracias por tantas verónicas valientes que lim-
pian el rostro de los “otros Cristos” que son nuestros hermanos y hermanas
que más sufren. Te pedimos que nos hagas familias verónicas, que seamos
capaces de ayudar a nuestra tierra, para que en el mundo se implante la civili-
zación del Amor. Amén. Padre nuestro…Ave María…Gloria…
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7ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Lectura del libro de los Salmos 22, 8.12:
MEDITEMOS: Señor Jesús, en tu segunda caída reconocemos tantas situaciones familiares que pa-
recen no tener salida. Las dificultades económicas por los bajos salarios o el desempleo, los proble-
mas de salud, la separación de los padres, la violencia, el alcoholismo y la drogadicción que nos de-
rrumban y nos desintegran como familia.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Con qué actitudes podemos solucionar
los problemas de nuestra familia?
OREMOS: Señor Jesús, danos fuerzas para ayudarnos en familia a superar cualquier dificultad; que
juntos aprendamos a levantarnos y a no dejarnos derrumbar por las tentaciones de la división y la
violencia. Amén.
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, lloren por ustedes y por sus
hijos». Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
MEDITEMOS: Jesús dirigió su mirada compasiva a las mujeres que le lloraban. Con esa misma mira-
da reconocemos que el mundo está lleno de madres afligidas, de mujeres heridas en su dignidad, vio-
lentadas por las discriminaciones, la injusticia y el sufrimiento.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Qué podemos hacer en nuestra familia
para consolar el llanto y dolor de las personas que más sufren?
OREMOS: Señor, que el deseo de nuestro corazón sea el de encontrarnos
contigo. Que nuestro camino lleno de sufrimiento sea siempre un
itinerario de esperanza, contigo y hacia ti, que eres el refugio de
nuestra vida y nuestra salvación. Amén.
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9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los
Corintios 5, 14-15:
MEDITEMOS: En esta tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz, miramos a nuestra comunidad
y al mundo entero en aquellas partes más oscuras, dolorosas y terribles que parecen anunciar la
muerte y la destrucción. La violencia “gobierna” nuestros pueblos, crece la indiferencia por el bien
común, nos volvemos simples objetos de trabajo y consumo, destruimos la Madre Tierra de manera
tan irracional que los daños son catastróficos, nos hemos olvidado de los valores fundamentales que
sostienen la vida.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Qué podemos hacer en nuestra familia
para levantarnos de este ambiente de destrucción y muerte que vivimos?
OREMOS: Señor Jesús, te pedimos que nos ilumines y nos ayudes a redescubrir el sentido de la
vida, de tu Creación y de cada ser humano para que juntos restituyamos la dignidad de cada criatura,
el perdón y la justicia. Amén.
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
MEDITEMOS: Jesús es despojado de las vestiduras y lo presentan sin nada, sólo con su Amor al
Padre y a todos, y con su Verdad proclamada a los cuatro vientos. Nos lo ha dado todo. En su Corazón
sólo hay un deseo de “amar hasta el extremo”. ¡Cuántas personas, como Jesús, son despojadas de la
dignidad más elemental, despojadas de su trabajo, de su tierra, de sus derechos, despojadas por las
ideologías que tienen en su corazón la ambición del dinero y el poder!
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Qué podemos hacer en nuestra familia
para respetar y luchar por la dignidad de las personas más vulnerables de la comunidad?
OREMOS: Señor, despójanos de todo lo que nos aparte de Ti, no dejes
que caigamos en la tentación de la desesperanza, de instalarnos en la
queja. Despójanos del pecado de la indiferencia que nos aparta de Ti y
de nuestros prójimos, de la tristeza inmensa de una vida sin Dios.
Amén.
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
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11ª ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO
Lectura del Evangelio según San Juan 19, 16a.19:
MEDITEMOS: He aquí el Mesías esperado, colgado en el madero de la cruz. Las manos que han ben-
decido a la humanidad están traspasadas. Los pies que han pisado nuestra tierra para anunciar la Bue-
na Noticia cuelgan entre el cielo y la tierra. Los ojos llenos de amor que, con una mirada, han sanado a
los enfermos y perdonado nuestros pecados ahora se llenan de dolor. Cuántas personas siguen vi-
viendo este mismo calvario: las manos de los jornaleros laceradas por la explotación laboral, los pies
de los migrantes desgarrados por el camino, los rostros amoratados de tantas víctimas de la violencia.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Qué realidades están crucificando la
vida de la familia y la comunidad?
OREMOS: Señor Jesús, Crucificado en todos los calvarios del mundo, al lado de todos los crucificados
por la droga, la violencia, el empobrecimiento, la enfermedad, el consumismo, la indiferencia y el sinsen-
tido, en todas las cruces posibles, ayúdanos a vivir el sufrimiento como puerta de esperanza, que eres Tú.
Amén
Padre nuestro…Ave María…Gloria…
Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho esto,
expiró. Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
-Nos ponemos un momento de rodillas y guardamos silencio-
MEDITEMOS: Desde lo alto de la cruz, un grito: grito de abandono en el momento de la muerte, grito
de confianza en medio del sufrimiento, grito del alumbramiento de una
vida nueva. Colgado del Árbol de la Vida, entregas el espíritu en manos
del Padre, haciendo brotar la vida en abundancia y modelando la nueva
criatura. También nosotros afrontamos hoy los desafíos de este mun-
do: el grito de tantas familias que sufren las consecuencias del empo-
brecimiento, el grito de nuestro pueblo sumergido en la violencia, el
grito de la Madre Tierra que es cosificada, explotada y destruida por la
ambición inhumana del ser humano. Concédenos, Señor, la fuerza de
saber en nuestro interior que ninguna muerte nos vencerá, hasta que
estos gritos se hagan llamados de esperanza para una vida nueva.
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REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO:
¿Cómo podemos colaborar para transformar los signos de
muerte en nuestra familia en signos de vida?
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu
hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
MEDITEMOS: Allí estaban los brazos de su Madre, los brazos de la Iglesia acogiendo y entregando
desde su pobreza a Jesús a la humanidad. Pensamos en tantas madres con sus hijos en sus brazos
muertos por la violencia, la guerra, la droga y la explotación. María y la Iglesia acogen en su seno a la
humanidad más sufriente. Este es el rostro más misericordioso que los bautizados, los discípulos y
discípulas de Jesús, podemos mostrar al mundo: abrazar a los crucificados de nuestro tiempo, curar
sus heridas y luchar por la justicia y la paz.
OREMOS: Señora junto a la cruz, Madre de toda la humanidad, Mujer creyente que permanece hasta el
final, que no te echas atrás, ayúdanos a ser cristianos que vivamos en el Corazón de Cristo y que en medio
de tantos dramas que vive el mundo seamos constructores de la justicia y la paz. Amén
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14ª ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN UN
SEPULCRO NUEVO
Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unos 30 kilos de una mezcla de mirra
y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a
enterrar entre los judíos. Palabra del Señor. R/ Gloria a ti Señor Jesús.
MEDITEMOS: Lo había dicho Jesús; “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto”. Te-
nemos que “saber esperar”. Tenemos que vivir con el convencimiento que detrás de la noche viene
galopando la aurora. Es preciso saber que todas nuestras cruces están heridas de resurrección. Es
necesario que los cristianos seamos portadores de una esperanza cierta que se fundamenta, desde
luego, en el camino de la cruz, pero el destino es la Vida que no se acaba, la vida eterna.
REFLEXIONEMOS EN UN MOMENTO DE SILENCIO: ¿Cómo podemos ser signos de esperanza
en medio de la situación mundial que vivimos?
OREMOS: Señor Jesús, enséñanos a ver cercana la primavera aunque nos veamos a veces insertos en el
crudo invierno y ayúdanos a ser capaces de contagiar al mundo de la esperanza cierta de que Tú eres nues-
tro Salvador y Redentor. Que hasta la noche más oscura pronto se llene de claridad. Amén.
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CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
(3PM EN ADELANTE)
LECTOR: Dios ha puesto en la cruz de Jesús todo el peso de nuestros pecados, todas las injusti-
cias perpetradas por Caín contra su hermano, toda la amargura de la trai-
ción de Judas y de Pedro, toda la vanidad de los prepotentes, toda la arro-
gancia de los falsos amigos (…). En la cruz vemos la monstruosidad del
hombre cuando se deja guiar por el mal, pero vemos también la inmensi-
dad de la misericordia de Dios, que es más grande que nuestras iniquida-
des y traiciones. (Papa Francisco, 18 de abril 2014)
16
ORACIÓN UNIVERSAL
Padre nuestro…
www.youtube.com/watch?v=xzP0YlZjiOk
LECTOR: Para despedirnos del sepulcro del Señor cantemos o leamos algu-
nas estrofas del “Alabado” (se puede escuchar en el enlace de al lado).
Para escuchar el audio
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17
ROSARIO DE PÉSAME
Monición inicial
LECTOR: Acompañemos a la Virgen María en su sufrimiento, ella al pie de la cruz, ha sufrido la
Pasión y la Muerte de su Hijo Jesús. En cada misterio ofreceremos uno de los signos de
las Pasión: el látigo, la corona de espinas, la cruz, los clavos y el martillo, la lanzada de
nuestra economía desgastada. Así compartimos con ella el dolor de tantas cruces que
encontramos en nuestra vida y en las familias de la sociedad actual.
-Nos persignamos-
TODOS: Yo pecador Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero, me pesa…
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Meditemos y recemos el tercer Misterio: Jesús con la
cruz a cuestas
LECTOR: "El amor no consiste en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó primero y envió a su
Hijo como víctima por nuestros pecados" (1Jn, 4, 10).
-Colocamos la cruz vacía a los pies de la Virgen -
LECTOR: Así como amaste a tu Hijo, mira a todos los enfermos, de manera especial a aquellos que
han perdido la esperanza. Se tú su consuelo y fortaleza. Tú que sales al encuentro de tu Hijo cuando
abraza la cruz, fortalece a aquellos que abrazan la cruz de la enfermedad, acompaña a los enfermos y
a quienes los cuidan.
LECTOR: Madre llena de dolores haz que cuando expiremos.
19
-Siguen las letanías.
TODOS:
Mírame, ¡oh mi amado y buen Jesús!,
postrado ante tu Santísima presencia;
te ruego con el mayor fervor y compasión
de que soy capaz imprimas en mi corazón
Dulce Madre…
20
VIGILIA PASCUAL
HIJO (A): Hermanos, en esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la
vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, dispersos por el mundo, a que se reúnan para velar
en oración. Conmemoremos la Pascua del Señor, escuchando la Palabra con la esperanza
de participar también en su triunfo sobre la muerte y de vivir con él para siempre en Dios.
Comentemos:
En estos días de la Semana Santa ¿Cómo el encuentro con la Palabra de Dios ha iluminado nuestra fe?
PADRE O MADRE DE FAMILIA : + En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
-Pedimos a una persona que tome el cirio (apagado). Elevándolo decimos a una sola voz:
TODOS: Dios nuestro, tu Palabra santifica todas las cosas. Enciende nuestro corazón con el fuego
del Crucificado Resucitado, cuyo signo es este Cirio. Para que donde quiera que caminemos, llevemos
la luz de tu Espíritu, como familia tuya en Cristo, tu Hijo, y así seamos signos luminosos de tu Reino,
con tu compañía en las realidades de oscuridad, de injusticia, mentira, desesperación y dolor.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
-Encendemos solo el cirio-
QUIEN ENCIENDE EL CIRIO: Te damos gracias Señor por este fuego que disipa las tinieblas de la
soledad, del miedo y de la muerte.
TODOS: Luz de Cristo, demos gracias a Dios.
-Encendemos el resto de las velas-
HIJO (A): Te damos gracias Señor por este fuego que enciende la alegría de nuestra solidaridad y que
transforma la muerte en vida.
TODOS: Luz de Cristo, demos gracias a Dios.
www.youtube.com/watch?v=aY4EJLcOf0g
Para escuchar el audio
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21
Liturgia de la Palabra
HIJO (A): La noche del mundo termina en la mañana de la
creación, la noche del pueblo hebreo termina con el paso del
mar Rojo, la noche del sepulcro termina con la madrugada de
la resurrección; de la noche del sepulcro, Cristo sale
vencedor. ¡Esta es la noche de nuestra familia que se ilumina
con la Palabra de Dios!
Cada quien busca la cita bíblica en su biblia o en su móvil. (Mt 28, 1-10)
PAPÁ O MAMÁ: Ahora con esta esperanza de renovar toda nuestra vida levantemos de su
sepultura a Jesús. Este levantamiento es signo de su gloriosa resurrección.
-En este momento levantamos el Cristo para llevarlo a su lugar. Mientras lo colocan cantamos el Ale-
luya y nos comemos los frutos del altar. -
-Poner en el altar un puño de tierra, otro de sal y un recipiente con agua junto al cirio-
LECTOR: El bautismo por medio de la realidad visible del agua trata de mostrarnos lo que acontece
en cada bautizado, el agua es el símbolo de la vida, de la limpieza, de la regeneración y la fecundidad,
por ello vamos a implorar la bendición de Dios para que por esta agua y los demás signos se renueve
nuestra vida y nuestro compromiso bautismal.
Contemplando estos signos comprometámonos a ser defensores
de la Creación, que nos da y sostiene en la vida, como una madre
que desde su vientre cuida la vida.
22
TODOS: Bendito seas Señor por tu creatura el agua que
nos da la vida, fertiliza la tierra y germina las semillas, ella
lava nuestras impurezas, limpia la suciedad de nuestra vida;
ella nos lleva a la muerte para resucitar en Cristo a una vida
nueva llena de esperanza, amor familiar, justicia, perdón, dia-
logo, tolerancia, paciencia. .
-alguien sumerge tres veces el cirio en el recipiente con agua -
TODOS: Te pedimos que el Espíritu Santo por tu Hijo descienda sobre esta agua para que todos los
que la reciban renazcan a una vida nueva. Amén.
-alguien rocía a la familia con agua bendita. Mientras se rocía la casa con el agua cantamos-
Padre Nuestro…
Dulce Madre…
23
¡CRISTO HA RESUSITADO!
CANTAMOS- ¡Gloria, gloria, aleluya! ¡Gloria, gloria, aleluya! ¡Gloria, gloria, aleluya. El Señor resucitó!
HIJOS/AS: Con este domingo celebramos que Jesús resucitado no huyó de la muerte.
PAPÁS: Hoy celebramos que Cristo tocó el pulso de la humanidad para comunicarle su vida.
TODOS: ¡Fuimos sumergidos en la cruz y en la resurrección del Hijo, para ser familia del Padre!
IMAGINÉMONOS LA ESCENA
¿Qué momento del día es? ¿Qué está sucediendo?
¿Qué hace María Magdalena?
¿Qué vamos a hacer para seguir celebrando la fe y la vida cada
domingo en familia?
24
HIJA: Entonces [María Magdalena] fue corriendo a donde
estaba Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba,
y les dijo: «¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabe-
mos dónde lo han puesto!» (Jn 20, 2).
HIJO: Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro dis-
cípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes que Él (Jn 20, 3).
COMENTEMOS:
¿Cómo reacciona María Magdalena?
¿Qué noticia les da Magdalena a Pedro y al discípulo amado?
¿Qué hizo Pedro y el discípulo amado?
Como familia ¿Qué vamos a hacer para que nuestra esperanza no se quede se-
pultada?
HIJA: Asomándose al sepulcro, vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Llegó después simón Pedro,
que lo seguía, entró al sepulcro y vio los lienzos en el suelo. El sudario, en cambio, que había
cubierto la cabeza de Jesús no estaba en el suelo con los lienzos.
COMENTEMOS:
¿Qué vio el discípulo amado?
¿Qué hizo Pedro?
¿Qué signos de resurrección vamos a vivir con otras familias?
HIJO: Encendemos las velas que en la noche de ayer nos han refrescado nuestra memoria
bautismal .
HIJA: La Pascua de Cristo oxigena nuestra vida bautismal. Por eso, digamos juntos el Credo….
PAPÁS-ABUELOS: El Señor Jesús, nos ha dicho que donde estén dos o tres reunidos en su nombre
ahí está Él. Con esta seguridad, ahora como miembros del cuerpo de Cristo
resucitado, dirijamos nuestra oración al Padre.
-Tomamos la foto o fotos de la familia, y cada uno de los presentes dice alguna petición, por la propia fa-
milia o las familias vecinas y toda la humanidad -
HIJA: Terminamos cantando el Padre nuestro…
25
SEMANA SANTA 2020
Diócesis de Ciudad Guzmán