0% encontró este documento útil (0 votos)
202 vistas19 páginas

Módulo 15 Sesión 3,4

1) La nacionalidad es el vínculo jurídico entre una persona y un Estado, otorgando derechos y obligaciones. 2) Existen dos teorías sobre el otorgamiento de la nacionalidad: la contractualista y la del acto unilateral de voluntad. 3) La nacionalidad es un vínculo voluntario, necesario y exclusivo según los principios de la nacionalidad.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
202 vistas19 páginas

Módulo 15 Sesión 3,4

1) La nacionalidad es el vínculo jurídico entre una persona y un Estado, otorgando derechos y obligaciones. 2) Existen dos teorías sobre el otorgamiento de la nacionalidad: la contractualista y la del acto unilateral de voluntad. 3) La nacionalidad es un vínculo voluntario, necesario y exclusivo según los principios de la nacionalidad.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Módulo 15

Internacionalización del Derecho en su ámbito privado


Unidad 2
Nacionalidad y extranjería
Sesión 3
Generalidades de la nacionalidad
La nacionalidad

Definición

Este concepto proviene del latín nacere, que deriva de la palabra nación, misma que se puede definir como la sociedad
constituida por hombres que habitan en un mismo territorio, reconociendo su origen, costumbres, idioma, entre otros
elementos comunes.

La nacionalidad es el vínculo jurídico que se adquiere con el nacimiento y se extingue con la muerte; a partir de
ella, la persona se liga a un Estado, por el que se le otorgan derechos y obligaciones.

Debe tomarse en cuenta que el Estado es una persona moral suprema de la cual el individuo es súbdito,
pues se sujeta a sus normas para formar parte de él, ya que el Estado impone las condiciones o fija los
criterios para que un individuo forme parte de su población, ya sea como nacional o como extranjero.

Se puede decir que la nacionalidad es una de las cualidades que tienen las personas, que las hace miembros de una
determinada nación, lo cual trae consigo la obligación de respetar sus leyes donde quiera que estas personas se
encuentren.

Asimismo, la nacionalidad es una necesidad en la vida actual, puesto que con ella se pretende que el individuo obtenga
la protección del Estado en todos los actos jurídicos que la persona realice. De la nacionalidad se derivan dos principios
fundamentales:

1. Todo individuo debe tener una nacionalidad: Ante su falta, se provoca una situación de apátrida y, con ello, carece
de derechos y obligaciones, además de la protección de un Estado.

2. Nadie puede tener a un mismo tiempo más de una nacionalidad: Al tener más de una nacionalidad, es imposible
poder cumplir con los derechos y obligaciones con diferentes Estados. Sin embargo, esto no quiere decir que la
nacionalidad sea definitiva, pues una persona puede cambiar de nacionalidad perteneciendo a otro Estado, mediante el
cumplimiento de ciertas condiciones establecidas por los Estados en su legislación.

Antecedentes

En su origen, la nacionalidad se confundía con la ciudadanía, siendo esta última la facultad de ejercicio de los derechos
políticos en las ciudades-Estado de la antigua Grecia. Los romanos continuaron con esta misma tradición griega y
crearon al civis romanus.

En la Antigüedad, según las leyes grecorromanas, para ser miembro de la ciudad se debía descender de un ciudadano.
En otras palabras, la nacionalidad se adquiría con la sangre de los padres (jus sanguinis), sin que tuviera influencia el
nacimiento dentro del territorio de la ciudad.

En la época feudal, la nacionalidad la determinaba el territorio donde nacían las personas. Este sistema prevaleció en
Francia hasta la caída del antiguo régimen, con la Revolución de 1789.

Como antecedentes teóricos de la nacionalidad, podemos mencionar la escuela de la personalidad del Derecho
(también conocida como escuela de la nacionalidad o escuela italiana moderna), que se caracteriza por establecer un
justo equilibrio entre la territorialidad y la extraterritorialidad al aceptar la aplicación de los estatutos.

1
Cabe señalar que fue hasta el Código de Napoleón, de 1804, que las ideas de esta escuela tuvieron aplicación.

Los principales representantes de esta escuela son Savigny, Mancini, Pascual Fiore y Francisco Laurent.

En el año de 1874, Mancini desarrolló su concepción de la nacionalidad, considerándola como el conjunto de cualidades,
tendencias, costumbres, tradiciones y necesidades de un pueblo que lo hacen inconfundible con los demás grupos
humanos.

Asimismo, la escuela italiana moderna menciona que la ley no podía regir sino a las personas para quienes había sido
dictada, aplicándose en todos los lugares y en todos los actos jurídicos.

En Francia, por ejemplo, en el llamado Derecho de Albinage, no sólo se excluía a los extranjeros de la participación en
oficios sino que, además, les prohibía disponer testamentariamente de sus bienes.

La incapacidad legal de la condición extranjera podía subsanarse a través de la Carta Real de Naturalización. Para
obtener esta carta, en el Reino de Castilla, por ejemplo, se estipulaba vivir diez años en casa propia o estar casado con
mujer natural. Con el paso del tiempo, estos requisitos cambiaron y se elevó a veinte años de residencia, exigiéndose
también la posesión de bienes raíces.

Naturaleza jurídica

Se basa en la teoría del Estado, en la que se señala que éste otorga la nacionalidad, pues el Estado propone –a través
de la ley– las condiciones y requisitos para que una persona pueda adquirirla.

… también se establece un pacto de reciprocidad entre individuo y Estado que implica por parte del nacional,
prestar apoyo y cooperación al Estado para garantizar su existencia y permanencia; y por parte del Estado, la
realización de los objetivos del grupo y la protección del mismo. La persona o individuo da su consentimiento,
expreso o tácito, por solicitud directa ante la autoridad o por no oponerse a la aplicación de su normatividad
(González, 1999:77).

Sobre el otorgamiento de la nacionalidad, existen dos principales teorías:

1. Teoría contractualista. Deriva del entendimiento de la nacionalidad existente en la Edad Media: como resultado de la
adhesión a un contrato, la voluntad del Estado se manifiesta en la ley y el individuo se somete a ella desde su nacimiento
o cuando éste solicita su naturalización.

2. Teoría del acto unilateral de voluntad. Considera a la Constitución como vínculo fundamental del Estado, puesto
que a través de la Carta Magna manifiesta su voluntad unilateral de determinar quiénes forman parte del pueblo.

Atributos

La nacionalidad es una cualidad que hace que a una persona se le considere ciudadano de un país, con obligación
de respetar sus leyes, independientemente si ésta se encuentra dentro o fuera de su territorio nacional.

La ciudadanía no se considera sinónimo de nacionalidad, puesto que la ciudadanía es otra cualidad que
tienen las personas al ser consideradas nacionales de un país.

Ésta se define como la condición jurídica que poseen las personas físicas y morales, misma que implica
sumisión a la autoridad y a la ley, así como el goce de los derechos políticos.

En el caso mexicano, se consideran ciudadanos los hombres y mujeres que tienen la calidad de mexicanos, son
mayores de edad y mantienen un modo honesto de vivir.

Así como cada país es libre de establecer las reglas con que admite a los extranjeros, haciéndolos partícipes de sus
derechos políticos o de ciudadanía, también tiene derecho a protegerlos aun contra el Estado de la nacionalidad de
origen del mismo. No obstante, el otro Estado puede exigir a la persona el cumplimiento de las obligaciones adquiridas
antes de cambiar de Estado.

Ahora bien, la calidad de nacional debe depender de la voluntad del que la tiene o la adquiere. Es decir, cada
individuo debe escoger la nacionalidad que quiere tener, siempre y cuando cumpla con los requisitos que la ley del país
establezca.

2
Principios de la nacionalidad

Los principios de la nacionalidad son ejes rectores del nacionalismo, en cuanto a los derechos y libertades individuales
asignados. A continuación se enlistan y describen cada uno de ellos.

 Es un vínculo voluntario: La nacionalidad de una persona depende de su voluntad, no pudiendo un Estado obligarla a
formar parte de un país. Tampoco se puede determinar cuando una persona debe dejar de ser miembro de una nación,
pues de acuerdo con el artículo 15 de la Declaración de los Derechos Humanos “todo individuo tiene derecho a una
nacionalidad” y nadie podrá ser privado de ella arbitrariamente, es decir, sin fundamentos, ni mucho menos coartar su
derecho a cambiar de nacionalidad.

 Es un vínculo necesario: Todo individuo debe pertenecer a un determinado Estado, debe tener forzosamente una
nación, puesto que la finalidad es eliminar los casos de apátrida. Para que se respeten los derechos del hombre y éste
cuente con la protección de un Estado determinado se necesita gozar de una nacionalidad.

 Es un vínculo exclusivista: Cada individuo no debe tener más de una nacionalidad, pues la nacionalidad trae consigo
derechos y obligaciones y, al tener doble nacionalidad, es imposible que se puedan cumplir con las obligaciones que se
adquieren con ambos Estados. Sin embargo, se puede cambiar de nacionalidad, siempre y cuando se cumpla con la
normatividad del Estado del que se requiere.

Nacionalidad de las personas físicas y morales

Tal como lo has estudiado en módulos pasados, la persona física es el ser humano, mientras que las personas morales
son organizaciones formadas para la realización de fines colectivos y permanentes, ambas con derechos y obligaciones.

En tanto el hombre ha tenido la necesidad de crear un ente distinto a él para satisfacer las necesidades que por sí solo
no puede cumplir, surgen las personas morales. Éstas también necesitan la protección del Estado para la realización de
sus fines, pues sin esa protección no habría validez en sus actos jurídicos. Sobre este tipo de personas existen tres
posturas:

1. Niega que una persona moral pueda tener nacionalidad: Se considera que las personas morales no cumplen con
todos los elementos necesarios para tener un estado civil, ni mucho menos un estado político, pues la nacionalidad es un
vínculo que existe entre un individuo y el Estado.

2. Acepta la nacionalidad de la persona moral: Las decisiones se ejercen a través de las actividades y acciones de
todos los órganos del Estado.

3. La ecléctica: Tiene diversos criterios para determinar su nacionalidad, como la nacionalidad de los socios conforme al
país en donde se constituyó, la del domicilio social o la de la nacionalidad de los administradores.

En México la Ley de Nacionalidad en su artículo 8º dice lo siguiente: “Son personas morales de nacionalidad
mexicana las que se constituyan conforme a las leyes mexicanas y tengan en el territorio nacional su domicilio
legal”.

Por otra parte, el Código Civil para el Estado de Chiapas, en su artículo 23, identifica como personas morales a
las siguientes:

I. La nación, los estados y los municipios.


II. Las demás corporaciones de carácter público reconocidas por la ley.
III. Las sociedades civiles y mercantiles.
IV. Los sindicatos, las asociaciones profesionales.
V. Las sociedades cooperativas mutualistas.
VI. Las asociaciones distintas de las numeradas que se propongan fines políticos, científicos, artísticos,
de recreo o cualquier otro fin lícito, siempre que no fueran desconocidos por la ley.

Apátrida y doble nacionalidad

3
El termino apátrida se aplica a aquella persona que carece de nacionalidad, ya sea porque no la tuvo nunca a causas de
nomadismo, o bien, por serle despojada por el Estado del que era miembro, debido a condena penal o conforme a
causas establecidas por el Estado.

Al carecer de nacionalidad, no se tiene la protección de un Estado, trayendo como consecuencia que la persona goce de
menos derechos que los ciudadanos de un Estado, incluso los extranjeros gozan de más derechos que un apátrida.

Algunos ejemplos que se pueden mencionar sobre esta figura son los siguientes:

 Individuos nómadas modernos, como los gitanos que se encuentran en constantes viajes a través del mundo
sin estar vinculados a un Estado.

 Individuos cuyo origen es desconocido para ellos mismos, por ausencia de sus ascendientes conocidos y
por desconocer el lugar de nacimiento.

 Individuos que incurren en alguna de las causas que en su país traen consigo la pérdida de la
nacionalidad y no hayan adquirido otra.

 Las personas originarias de territorios donde no se otorgaba una nacionalidad.

Por otra parte, la doble nacionalidad puede definirse como el vínculo jurídico y político que une a una persona
con un Estado, convirtiéndose en un miembro de la comunidad política del mismo, lo que le da el derecho a
reclamar su protección pero al mismo tiempo lo somete al cumplimiento de sus normas, tanto de Derecho Interno como
de Derecho Internacional. De igual manera, la doble nacionalidad puede considerarse como la condición de ser
ciudadano de dos naciones.

Esta condición implica una problemática para el Derecho Internacional Privado, pues involucra la consideración de que
una persona sólo debe tener una nacionalidad, puesto que como hemos dicho, la nacionalidad trae consigo derechos y
obligaciones y en este sentido ninguna persona debería ser nacional de dos Estados, pues con ello surgen conflictos que
no podrían resolverse fácilmente.

Nacionalidad mexicana

La Constitución de México considera dos especies de nacionalidad: por nacimiento y por naturalización establecidas en
el artículo 30.

Por otro lado, en el artículo 32, se señala que:

La ley regulará el ejercicio de los derechos que la legislación mexicana otorga a los mexicanos que posean otra
nacionalidad y establecerá normas para evitar conflictos por doble nacionalidad.

El ejercicio de los cargos y funciones para los cuales, por disposición de la presente Constitución, se requiera ser
mexicano por nacimiento, se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad. Esta
reserva también será aplicable a los casos que así lo señalen otras leyes del Congreso de la Unión.

En relación con el último párrafo citado, en el artículo 16 de la Ley de Nacionalidad se señala:

Los mexicanos por nacimiento a los que otro Estado considere como sus nacionales, deberán presentar el
certificado de nacionalidad mexicana, cuando pretendan acceder al ejercicio de algún cargo o función para el que
se requiera ser mexicano por nacimiento y que no adquieran otra nacionalidad. Al efecto, las autoridades
correspondientes deberán exigir a los interesados la presentación de dicho certificado.

En el caso de que durante el desempeño del cargo o función adquieran otra nacionalidad, cesarán
inmediatamente en sus funciones.

El certificado de nacionalidad mexicana es el instrumento jurídico a través del cual se reconoce la


nacionalidad por nacimiento de que no se ha adquirido otra nacionalidad de conformidad a lo indicado en
el artículo 17 de la Ley de Nacionalidad.

Evolución histórica de la nacionalidad mexicana

4
La nacionalidad en el Derecho Mexicano tiene sus orígenes en la Constitución de Apatzingán, promulgada el 22 de
octubre de 1814, que en su artículo 13 reputaba como ciudadanos de la América Mexicana a todos aquellos nacidos en
el territorio.

Posteriormente, en el Plan de Iguala, del 24 de febrero de 1821, deja de limitarse la atribución de nacionalidad a los
nacidos dentro de la nación, para extenderse a todos aquellos que residen en el territorio, sin distinción de raza o lugar
de nacimiento.

A lo largo de la evolución jurídica de México, surgieron diversos decretos y leyes, que regulan la nacionalidad mexicana;
entre ellos destaca el Decreto del 16 de mayo de 1823 (autorizaba la expedición de cartas de naturaleza en favor de los
extranjeros que lo solicitaban, siempre y cuando reunieran todos los requisitos indicados en el mismo).

Después, el 14 de abril de 1828, se expide una ley que precisaba las reglas aplicables para dar las cartas de
naturaleza, la cual exigía un mínimo de dos años de residencia, implementando un procedimiento judicial y administrativo
para obtener la naturalización y exigiendo la renuncia de ciertos títulos y condecoraciones.

En 1842 se formularon dos proyectos de reforma sobre el ordenamiento jurídico mexicano, en los que se indican dos
tipos de nacionalidad mexicana: por naturalización (para contraer matrimonio y adquirir bienes raíces en la República) y
voluntaria (cuando se adquiría carta de naturalización).

Por su parte, en 1854 se crea el primer ordenamiento especialmente destinado a reglamentar de forma completa la
nacionalidad, la naturalización y la condición jurídica de los extranjeros. Esta ley destaca la influencia determinante del
padre, puesto que sólo a falta de éste, los nacidos en el extranjero podían adquirir la nacionalidad de la madre.

Con la Constitución de 1857, se declaraba que los mexicanos por nacimiento sólo son los hijos de mexicanos y se
daban facilidades a la naturalización. Esta legislación fue muy criticada puesto que otorgaba ciertos privilegios a los
extranjeros para adquirir la nacionalidad mexicana de manera inmediata y sin requisitos, únicamente comprobando su
nacionalidad de origen, además de fomentar la presencia de los individuos con doble nacionalidad. No obstante, debe
tomarse en cuenta que esta Constitución es el antecedente inmediato del actual régimen constitucional depositado en el
artículo 30.

Ahora bien, la Constitución de 1917 distingue por primera vez entre los mexicanos de nacimiento y los mexicanos por
naturalización. También regula el otorgamiento de nacionalidad, exigiendo que los hijos de padres extranjeros nacidos
dentro de la República, al año siguiente de haber adquirido la mayoría de edad y eligiendo la nacionalidad mexicana
respecto a la extranjera de los padres, deben acreditar que residieron en el país los seis años anteriores a dicha
manifestación.

También contempló dos especies de naturalización: la originaria (que era para individuos con cinco años consecutivos de
residencia en el país, que tuvieran un modo honesto de vivir y mediante la tramitación de su carta de naturalización ante
la Secretaría de Relaciones Exteriores) y la privilegiada (para indolatinos que se avecinaran en el país y manifestaran su
deseo de adquirir la nacionalidad mexicana).

Por último, se tiene la reforma del 20 de marzo de 1997, que detallaba que los mexicanos de origen son los hijos de
mexicanos por nacimiento o naturalización, así como los nacidos en el extranjero de padres mexicanos nacidos en
territorio nacional, además de los nacidos en embarcaciones o aeronaves mexicanas sean de guerra o mercantes.

Por otra parte, son reconocidos mexicanos la mujer o el varón extranjeros que contraigan matrimonio con mexicanos,
siempre y cuando establezcan su domicilio dentro del territorio nacional y cumplan con los demás requisitos de ley.

Como se ha expuesto, la nacionalidad se ha transformado en cada reforma constitucional y de ley reglamentaria, que ha
llevado consigo situaciones de inestabilidad respecto a la nacionalidad por nacimiento y naturalización, pues dichas
transformaciones han afectado ciertas figuras como la de nacionalidad única, que se ha sustituido por la doble
nacionalidad, así como el de la pérdida de nacionalidad de origen, sustituyéndose por la nacionalidad permanente.

Nacionalidad mexicana como un derecho

Desde una perspectiva clásica, la nacionalidad es un derecho que el Estado reconoce u otorga a sus súbditos; mientras
que en su concepción contractualista es una alianza entre el Estado y sus ciudadanos.

5
En la época, actual la nacionalidad es un derecho de carácter fundamental que toda persona tiene y del que no se
puede ser privado arbitrariamente. Al ser un derecho que todo hombre posee, de conformidad con el artículo 15 de la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre, se somete también al cumplimiento de sus normas (obligaciones),
mismas que para el caso de México, se encuentran estipuladas en el artículo 31 constitucional:

I. Hacer que sus hijos o pupilos concurran a las escuelas públicas o privadas, para obtener la educación
preescolar, primaria, secundaria, media superior y reciban la militar, en los términos que establezca la ley.
II. Asistir en los días y horas designados por el Ayuntamiento del lugar en que residan, para recibir instrucción
cívica y militar que los mantenga aptos en el ejercicio de los derechos de ciudadano, diestros en el manejo
de las armas, y conocedores de la disciplina militar.
III. Alistarse y servir en la Guardia Nacional, conforme a la ley orgánica respectiva, para asegurar y defender la
independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la Patria, así como la tranquilidad y el orden
interior.
IV. Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación como del Distrito Federal o del Estado y Municipio
en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes.

Diferencia con la ciudadanía

La ciudadanía es definida como la condición jurídica que poseen las personas físicas y morales, misma que
implica sumisión a la autoridad y a la ley, así como el ejercicio de derechos políticos. La ciudadanía se
desprende de la calidad de nacional de los hombres y mujeres que tienen la calidad de mexicanos, tienen
dieciocho años cumplidos, además de un modo honesto de vivir.

Los ciudadanos también tienen derechos y obligaciones, de conformidad con los artículos 35 y 36 constitucionales,
que estipulan que entre sus derechos se encuentran los siguientes:

Artículo 35. Son derechos del ciudadano:

I. Votar en las elecciones populares.


II. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular y nombrado para cualquier otro empleo o
comisión teniendo las calidades que establezca la ley.
III. Asociarse libre y pacíficamente para tomar parte en los asuntos políticos del país.
IV. Tomar las armas en el ejército o guardia nacional para la defensa de la República y de sus instituciones
V. Ejercer el derecho de petición en toda clase de negocios.
[…]

Artículo 36. Son obligaciones del ciudadano de la República:

I. Inscribirse en el catastro de la municipalidad, manifestando la propiedad que el ciudadano tenga y la


industria, profesión o trabajo de que subsista, así como inscribirse en el Registro Nacional de
Ciudadanos.
II. Alistarse en la Guardia Nacional.
III. Votar en las elecciones populares en el distrito electoral que le corresponda.
IV. Desempeñar los cargos de elección popular de la federación o de los Estados.
V. Desempeñar los cargos concejiles del municipio donde resida, las funciones electorales y las de jurado.

Por otra parte, la ciudadanía (al igual que la nacionalidad) se puede perder, de acuerdo a lo previsto en el
artículo 37 constitucional:

B) La nacionalidad mexicana por naturalización se perderá en los siguientes casos:

I. Por aceptar o usar títulos nobiliarios de gobiernos extranjeros.


II. Por prestar voluntariamente servicios oficiales a un gobierno extranjero sin permiso del Congreso Federal o
de su comisión permanente.
III. Por aceptar o aceptar condecoraciones extranjeras sin permiso del Congreso Federal o de su Comisión
permanente.
IV. Por admitir del gobierno de otro país títulos o funciones sin previa licencia del Congreso Federal o de su
Comisión permanente, exceptuando los títulos literarios, científicos o humanitarios que pueden aceptarse
libremente.

6
V. Por ayudar en contra de la nación a un extranjero o a un gobierno extranjero, en cualquier reclamación
diplomática o ante un tribunal internacional.

Actualmente, la ciudadanía significa participación en los derechos políticos; la nacionalidad en cambio se encuentra más
asociada a la identidad cultural, se puede relacionar con el lugar de nacimiento, el lugar donde nacieron los padres, el
lugar de donde proceden los ancestros o el lugar al que la persona se siente étnicamente ligada.

En conclusión, tanto la nacionalidad como la ciudadanía denotan un sentido de pertenencia, pues los dos definen a un
grupo de personas que tienen algo en común, ya sea la etnia, el lugar donde nacieron o el país a cuyo gobierno se
encuentran sujetos.

Mecanismo de adquisición y pérdida de la nacionalidad

Los mecanismos de adquisición y de pérdida de nacionalidad pueden variar según la legislación de cada nación. De
conformidad con los sistemas legislativos de los diferentes Estados, existen cinco modos posibles de adquirir la
nacionalidad:

 El nacimiento: Con el sólo hecho de nacer dentro del territorio nacional.

 La naturalización: A través del procedimiento que la ley exige para otorgar la carta de naturalización. Asimismo, se
obtiene por el matrimonio con una persona que tenga la nacionalidad.

 La recuperación: Esto después de haberla perdido por cualquier situación, cumpliendo los requisitos que la ley exige.

 La sumisión: Se da cuando un individuo se somete a las leyes de un país, jurando obediencia y fidelidad al mismo.

 La cesión: Se presenta por medio de su otorgación directa a familiares, tales como nietos.

La Ley Británica de Nacionalidad, de 1948, reconoció los siguientes modos para adquirir la nacionalidad:

 El nacimiento: Obtenida por el hecho de nacer en el lugar.

 El origen o descendencia: Se heredaba la nacionalidad de los padres.

 Inscripción: La persona tenía que residir en el territorio, por lo regular, en un periodo de 10 años.

 Naturalización: Contrayendo matrimonio con una persona que ya tenga la nacionalidad o cumpliendo los requisitos
que la misma ley exigía.

 Incorporación de territorio: Cuando un determinado país incorpora a su territorio a un Estado. Por lo tanto, los
habitantes del mismo adquieren automáticamente la nacionalidad del país que los incorpora.

Cada Estado tiene la libertad de promulgar normas para la adquisición o pérdida de la nacionalidad, pero los modos
aceptados de adquisición o pérdida de la nacionalidad por los diversos Estados son el modo originario y los modos
derivados.

Dentro del primero se encuentra el nacimiento y los segundos, son para las personas que habiendo obtenido una anterior
nacionalidad (sea de origen o por naturaleza), cambian por diversos motivos (vínculos familiares, naturalización
voluntaria o legal y por anexión), constituyendo la nacionalidad política.

Mecanismo de adquisición

Por nacimiento

El nacimiento constituye el primero y principal modo de adquirir la nacionalidad, pues por este medio la mayoría de las
personas adquiere su nacionalidad, la cual no suele cambiar posteriormente. En México, en el citado artículo 30
constitucional, en su inciso “a” sobre la adquisición por nacimiento prevé lo siguiente:

A) Son mexicanos por nacimiento:

I. Los que nazcan en territorio de la República, sea cual fuere la nacionalidad de sus padres.
II. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre
mexicano nacido en territorio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional;
7
III. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos por naturalización, de padre mexicano por
naturalización, o de madre mexicana por naturalización, y
IV. Los que nazcan a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas, sean de guerra o mercantes.”

En el artículo 13 de la Ley de Nacionalidad, se señala lo siguiente de los mexicanos por nacimiento que posean o
adquieran otra nacionalidad:

I. Los actos jurídicos que celebren en territorio nacional y en las zonas en las que el Estado Mexicano ejerza su
jurisdicción de acuerdo con el derecho internacional; y
II. Los actos jurídicos que celebren fuera de los límites de la jurisdicción nacional, mediante los cuales:
a) Participen en cualquier proporción en el capital de cualquier persona moral mexicana o entidad constituida
u organizada conforme al derecho mexicano, o bien ejerzan el control sobre dichas personas o entidades;
b) Otorguen créditos a una persona o entidad referida en el inciso anterior; y
c) Detenten la titularidad de bienes inmuebles ubicados en territorio nacional u otros derechos cuyo ejercicio
se circunscriba al territorio nacional.
Los documentos probatorios de la nacionalidad son señalados en el artículo 3 de la Ley de Nacionalidad.
A falta de éstos, se podrá acreditar la nacionalidad mediante cualquier elemento que, de conformidad con
la ley, lleve a la autoridad a la convicción de que se cumplieron los supuestos de atribución de la
nacionalidad mexicana.

Por naturalización

La naturalización (también conocida como nacionalización), es el acto de conceder la calidad de nacional al


extranjero que reúne los requisitos exigidos por la ley. Puede tener lugar por seis actos diferentes, de acuerdo con la
legislación de cada país:

 Matrimonio.

 Legitimación.

 Opción.

 Adquisición de domicilio.

 Entrada o aceptación de un empleo al servicio de otro gobierno.

 Concesión a instancia del interesado.

La naturalización tiene por efecto incorporar al individuo al que se le otorgó la nacionalidad a la ciudadanía nacional,
adquiriendo así los derechos y obligaciones que los nacionales tiene, pero con ciertas reservas en cuanto a funciones y
magistraturas que son exclusivas para los nacionales. En el inciso b del artículo 30 constitucional se indican sus
requisitos:

B) Son mexicanos por naturalización:

I. Los extranjeros que obtengan de la Secretaría de Relaciones carta de naturalización.


II. La mujer o el varón extranjeros que contraigan matrimonio con varón o con mujer mexicanos, que tengan o
establezcan su domicilio dentro del territorio nacional y cumplan con los demás requisitos que al efecto
señale la ley.

Mientras que en el artículo 19 de la Ley de Nacionalidad se señala específicamente lo expuesto a continuación:

El extranjero que pretenda naturalizarse mexicano deberá:

I. Presentar solicitud a la Secretaría de Relaciones, en la que manifieste su voluntad de adquirir la nacionalidad


mexicana.
II. Formular renuncia expresa de su nacionalidad, y a toda sumisión, obediencia o fidelidad a cualquier Estado
extranjero, especialmente de aquel que le atribuye la otra nacionalidad, a toda protección extraña a las leyes
y autoridades mexicanas y a todo derecho que los tratados o convenciones internacionales concedan a los
extranjeros. Asimismo, hará protesta de adhesión, obediencia y sumisión a las leyes y autoridades
mexicanas y se abstendrá de realizar cualquier conducta que implique sumisión a un estado extranjero.
8
III. Probar que sabe hablar español, que conoce la historia del país y que está integrado a la cultura nacional.
IV. Acreditar que ha residido en territorio nacional a menos los cinco años inmediatos anteriores a la fecha de su
solicitud.

Pérdida de la nacionalidad

En la actualidad, los Estados determinan las causas de la pérdida de la nacionalidad. De acuerdo con el Derecho
Internacional Privado, se puede afirmar que son cinco los modos en que se puede perder:

1. Renuncia: Algunos Estados la otorgan de forma simple y pura.

2. Desnacionalización: Existen Estados que privan de la nacionalidad de origen a sus súbditos cuando éstos entran al
servicio civil o militar de otro Estado sin previa autorización de su Estado patrio. De igual forma hay otros países donde
optan por la desnacionalización por el hecho de residir ininterrumpidamente en el extranjero.

3. Expatriación: Se da en los casos en que los súbditos abandonan el país y residen un cierto periodo de tiempo en el
extranjero.

4. Opción: En ciertos países se consideran que los hijos nacidos de padres extranjeros dentro de su territorio nacional
tienen la opción de elegir la nacionalidad que desean adquirir una vez cumplida la mayoría de edad.

5. Sustitución: Se refiere a los Estados que no contemplan el hecho que una persona adquiera doble nacionalidad, por
lo que al adquirirla deben renunciar a la otra.

En la legislación mexicana conforme al artículo 37 constitucional, inciso a, la nacionalidad se pierde de las formas que se
contemplan a continuación:

I. Por adquisición voluntaria de una nacionalidad extranjera.


II. Por aceptar o usar títulos nobiliarios que impliquen sumisión a un Estado extranjero.
III. Por residir, siendo mexicano por naturalización, durante cinco años continuos en el país de su origen.
IV. Por hacerse pasar en cualquier instrumento público, siendo mexicano por naturalización, como extranjero o
por obtener y usar un pasaporte extranjero.

El artículo 3º de la Ley de Nacionalidad repite los mismos conceptos y realiza la aclaración en el numeral
primero, que la adquisición de la nacionalidad extranjera no es voluntaria cuando dicha adquisición se
hubiere operado por virtud de ley, por simple residencia, por condición indispensable para adquirir trabajo
o para conservar el adquirido con anterioridad. Todo ello, a juicio de la Secretaría de Relaciones
Exteriores.

Extensión de la nacionalidad. Aeronaves y embarcaciones

Con referencia a la nacionalidad de los buques y las aeronaves existen dos tendencias:

a) La que rechaza la aplicación de la nacionalidad a las cosas.

b) La que acepta su posibilidad de aplicación.

De estas dos tendencias las legislaciones nacionales y extranjeras han reconocido la nacionalidad de las cosas, siendo
particular la de los buques y aeronaves, existiendo para ello varios criterios:

 La nacionalidad de los armadores: Aquellos que se encargan de equipar, dotar tripulación y mantener el estado de
navegabilidad de una embarcación, sea de su propiedad o bajo su posesión, con objeto de asumir su gestión náutica.

 La nacionalidad de los buques o aeronaves: Se efectúa a través de su matriculación en un puerto y su inscripción en


el registro correspondiente.

 La proporción de la nacionalidad de la tripulación: Haciendo referencia al conjunto de personas que van en una
embarcación, dedicadas a la maniobra y al servicio de los buques.

 Nacionalidad del propietario.

En la Ley de Navegación y Comercio Marítimos, artículo 11, se contempla lo siguiente:


9
Las personas físicas o morales mexicanas constituidas de conformidad con la legislación aplicable podrán solicitar el
abanderamiento y matriculación de embarcaciones y artefactos navales en los siguientes casos:

I. Cuando sean de su propiedad.


II. Cuando se encuentren bajo su posesión mediante contrato de arrendamiento financiero celebrado con
una institución de crédito mexicana, o bien, con una extranjera autorizada para actuar como tal conforme
a las leyes nacionales.

Autorizado el abanderamiento, la SEMAR hará del conocimiento de la autoridad fiscal competente el negocio
jurídico que tenga como consecuencia la propiedad o posesión de la embarcación.

En el abanderamiento y matriculación, las embarcaciones y los artefactos navales deberán cumplir con los
tratados internacionales y con los requisitos establecidos en el reglamento respectivo.

Se consideran embarcaciones de nacionalidad mexicana aquellas estipuladas en el artículo 13 de la Ley


de Navegación y Comercio Marítimos.

Ahora bien, hablando de aeronaves de acuerdo con la Ley de Aviación Civil, artículo 5, se clasifican en:

I. Civiles, que podrán ser:

a) De servicio al público: Las empleadas para la prestación al público de un servicio de transporte aéreo regular o
no regular, nacional o internacional.

b) Privadas: Las utilizadas para usos comerciales diferentes al servicio al público o para el transporte particular sin
fines de lucro, y aquéllas cuyo fin expreso sea la experimentación, acrobacia, exhibición y las que por su naturaleza
sean de colección.

II. De Estado, que podrán ser:

a) Las de propiedad o uso de la federación distintas de las militares; las de los gobiernos estatales y
municipales, y las de las entidades paraestatales.

b) Las militares, que son las destinadas o en posesión del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacionales.

10
Módulo 15
Internacionalización del Derecho en su ámbito privado
Unidad 2
Nacionalidad y extranjería
Sesión 4
Condición jurídica de los extranjeros

Los extranjeros
Definición
El término extranjero deriva de una idea de exclusión frente a los nacionales, al ser personas ajenas a un país. Ante su
existencia, en la mayoría de los Estados se establecen leyes que rigen su entrada y salida en el territorio nacional,
conociéndose como Derecho de Extranjería, que fija o puede fijar, además, la distinción entre extranjeros que poseen un
estatuto común y los que tienen un estatuto especial, en razón a los vínculos existentes entre el Estado y el extranjero en
territorio nacional.
Por otra parte, el Derecho de Extranjería se constituye por normas de Derecho Internacional que obliga a los Estados a
tratar de determinada manera a sus respectivos súbditos.
En México se contempla al extranjero en el Derecho de Extranjería cuya legislación está determinada por las facultades
del Congreso Federal para regular, entre otros asuntos, la nacionalidad y la condición jurídica de los extranjeros, con
fundamento en el artículo 73, fracción XVI, constitucional, así como en la Ley de Nacionalidad que define al extranjero
como aquél que no tiene la calidad de mexicano.

Historia
Como se vio en sesiones anteriores, en la antigua Grecia el extranjero se encontraba en una posición de notoria
desigualdad de derechos, puesto que no gozaba de ninguno al considerarse inferior a los ciudadanos.
En Esparta se les llegó a tratar como enemigos, al grado de impedírseles la entrada a su territorio para que no
corrompieran sus costumbres; mientras que en Roma carecían de derechos civiles y, por ello, no podían adquirir
propiedad inmobiliaria, así como tampoco otorgar testamento, ni ser instituidos como herederos; considerando además
que en las Doce Tablas eran identificados como enemigos.
Durante la Edad Media la situación de los extranjeros se agravó, pues éstos eran siervos de la tierra y sus dueños
ejercían sobre sí la potestad de vida o muerte. En los feudos, la condición jurídica de los extranjeros presentaba diversas
restricciones, por ejemplo:
…no se le permitía la entrada a su territorio [a los feudos], sino con onerosas condiciones; […] se les obliga pagar
gravosos impuestos que hacían difícil su permanencia.
El albanagio o “derecho de aubana” se traducía en una prerrogativa de los señores feudales para apropiarse de los
bienes de los extranjeros fallecidos en sus dominios (González, 2007:215).
En siglos posteriores y en la Revolución Francesa, se emite la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano que no sólo pretendía la igualdad de los franceses, sino también la igualdad de todos los hombres, incluyendo
a los extranjeros.
De esta manera, en el Decreto de la Asamblea Constituyente del 6 de agosto de 1790, al declarar la igualdad de
nacionales y extranjeros dentro del Derecho Privado, se abolió expresamente el Derecho de Aubana, al juzgarlo contrario
a los principios de fraternidad que deben vincular a todos los hombres, sea cual fuere su país y su gobierno.

11
Más adelante, por un decreto, el 8 de abril de 1791, se permitió heredar a extranjeros no residentes en Francia, aun
siendo un francés el autor de la sucesión.
Después, en la época moderna (a partir del siglo XIX), se generan grandes reivindicaciones a favor del trato a los
extranjeros, como en Inglaterra, en donde se mejoró la condición jurídica de los extranjeros con el Estatuto Victoria, de
1844, mientras que en Italia se contemplaba que el extranjero podía disfrutar de todos los derechos civiles atribuidos al
ciudadano, con fundamento en el artículo 3º del Código Civil de 1865.
Por otra parte, en el continente americano se propiciaba el trato favorable a los europeos que decidían quedarse de
manera permanente, tal como en Argentina que para atraer inmigrantes a las tierras vírgenes, se les concedían casi más
derechos que a los nacionales.
En lo que respecta a México, la condición jurídica de los extranjeros se ha regulado por diversas normas y
reglamentaciones, mismas que se han ido modificando con el paso del tiempo. Se presentan a continuación algunas de
sus normatividades al respecto a partir de la época independiente:

 Constitución de Apatzingán de 1814:

Los extranjeros radicados en este suelo que profesaren la religión católica, apostólica, romana y no se opongan a
la libertad de la nación, se reputarán también ciudadanos de ella, en virtud de carta de naturaleza que se les
otorgará, y gozarán de los beneficios de la ley (art. 14).

 El Plan de Iguala del 24 de febrero de 1821 sugiere un trato de igualdad entre nacionales y extranjeros, al
establecer expresamente: “todos los habitantes de él, sin otra distinción que su mérito y virtudes, son ciudadanos
idóneos para optar cualquier empleo” (art. 12).
 En el Tratado de Córdoba del 24 de agosto de 1821 se determina la soberanía e independencia de lo que
posteriormente se llamaría el “imperio mexicano”. En el artículo 15 de este tratado se establece, sin distinción
entre nacionales y extranjeros, el derecho de toda persona de trasladarse con su fortuna a donde le convenga.
 Constituyente de 1822: Se establece en éste la igualdad de derechos civiles en todos los habitantes del imperio,
sea el que fuere su origen.
 Decreto del 16 de mayo de 1823: Autorizaba al Poder Ejecutivo expedir carta de naturalización en favor de los
extranjeros.
 Decreto del 7 de octubre de 1823: A sólo dos años de haberse consumado la Independencia, se les da cabida
a los extranjeros en la adquisición de negociaciones mineras.
 Decreto del 18 de agosto de 1824: Se ofreció a todos los extranjeros a establecerse en México ofreciéndoles
toda clase de garantías en sus personas y sus propiedades.
 Acta Constitutiva de 1824: La igualdad de derechos de nacionales y extranjeros se establecen en este
documento constitucional.

Más adelante, en las leyes del segundo imperio, el 10 de abril de 1865 el emperador Maximiliano anuncia que las
garantías individuales son gozadas por todos los habitantes del imperio sin distingo entre nacionales y extranjeros.

Posteriormente, en 1934 con la expedición de la Ley de Nacionalidad y Naturalización en vigor en la actualidad, se regula
la legislación sobre extranjeros, motivada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que reglamenta la adquisición
de bienes e inversión extranjera y que se complementa con las estipulaciones de la Constitución de 1917 en los artículos
27, 32 y 33.

Condición jurídica de los extranjeros en el Derecho Internacional Privado

La condición jurídica de los extranjeros se determina por el Estado a través de la otorgación de derechos y
obligaciones, al tener la libertad de dictar sus propias leyes.

Por otra parte, la mayoría de los países establecen acuerdos internacionales para permitir la aplicación de leyes
extranjeras, brindando de esta forma seguridad, bienestar y protección a los derechos humanos de sus ciudadanos,
además de solucionar controversias que pudiesen suscitarse en países extranjeros. Sin embargo, al no ser perfecto el
Derecho de Extranjería, cuando su aplicación depende del soberano territorial, éste le da el efecto que considere
otorgarle.

Por otra parte, de acuerdo con la doctrina del Derecho Internacional Privado, existen diversos sistemas para el
trato de extranjeros, los cuales son:

12
a) Sistema de reciprocidad diplomática: Los extranjeros tienen los derechos civiles estipulados en los tratados
celebrados, lo cual resulta inoperante debido a la gran cantidad de convenciones internacionales que tendrían
que suscribirse.
b) Sistema de la reciprocidad internacional, legislativa o de hecho: Los Estados otorgan a los extranjeros los
derechos que sus nacionales gozan en el país de donde provienen.
c) Sistema de equiparación a nacionales: Concede al extranjero igualdad de derechos civiles con los nacionales,
hasta que una disposición legal no establezca restricciones en forma expresa.
d) Sistema de mínimo de derechos: Salvaguarda al extranjero un mínimo de derechos que la normatividad
internacional ha considerado indispensables para el desarrollo de la persona y la protección de su dignidad
humana. Este mínimo de derechos, que no se han fijado con precisión en ningún tratado que haya firmado la
totalidad de los países del orbe, puede resumirse en cinco:
1. Todo extranjero ha de ser reconocido como sujeto de derecho.
2. Los derechos privados adquiridos por los extranjeros de manera válida, conforme a la normatividad que rige
en el Estado de emisión, han de respetarse, en principio (teoría de los derechos adquiridos o vested rights).
3. Han de concederse a los extranjeros los derechos esenciales relativos a la libertad.
4. Han de quedar abiertos a los extranjeros los procedimientos judiciales (debido proceso legal o due process o
flaw).
5. Los extranjeros han de ser protegidos contra delitos que amenacen su vida, libertad, propiedad y honor
(Contreras, 2013:281-282).
 Sistema angloamericano: Distintos autores consideran a Gran Bretaña y Estados Unidos en un grupo de países
que concede a los extranjeros el disfrute de derechos sin declararse previamente seguidores de un sistema
determinado.
 Sistema de capitulaciones: Se caracteriza por la extradición de núcleos de extranjeros a la jurisdicción del país en
la cual se encuentra. En este sistema se reconocen los colonos o residentes en un país; es decir, las comunidades
extranjeras. En la actualidad no tiene aplicación este sistema (Ortiz, 2009:120121).

Trato de los extranjeros en México

En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se considera como extranjeros a los que no posean las
calidades para ser nacionales. Esto de conformidad con el artículo 33 que a la letra dice: “Son personas extranjeras las
que no posean las calidades determinadas en el artículo 30 constitucional y gozarán de los derechos humanos y
garantías que reconoce esta Constitución”. De acuerdo con lo anterior, las calidades a que se refiere el artículo 30 son
las siguientes:

A) Ser mexicanos por nacimiento:

I. Los que nazcan en territorio de la República, sea cual fuere la nacionalidad de sus padres.
II. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre
mexicano nacido en territorio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional.
III. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos por naturalización, de padre mexicano por
naturalización, o de madre mexicana por naturalización.
IV. Los que nazcan a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas, sean de guerra o mercantes.

B) Ser mexicanos por naturalización:

I. Los extranjeros que obtengan de la Secretaría de Relaciones carta de naturalización.


II. La mujer o el varón extranjeros que contraigan matrimonio con varón o con mujer mexicanos, que tengan o
establezcan su domicilio dentro del territorio nacional y cumplan con los demás requisitos que al efecto señale la
ley.

La materia de la condición jurídica de los extranjeros es federal, puesto que su regulación compete al Congreso de la
Unión, de acuerdo con el artículo 73, fracción XVI constitucional.

Su marco jurídico se halla contenido fundamentalmente en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en la Ley General de Población, la Ley de Impuestos de Migración, algunas disposiciones en materia de
trabajo, el Decreto que Promulga la Convención sobre la Condición de los Extranjeros, celebrado entre México y
varias naciones el 3 de julio de 1931, entre otras disposiciones.

13
La admisión de un extranjero al país lo obliga a cumplir estrictamente con las condiciones fijadas en el permiso de
internación y en las leyes respectivas, mencionando además que los extranjeros gozan en México de todos los derechos
fundamentales que tienen los nacionales, a excepción de los asuntos políticos del país, conforme al artículo 27
constitucional.

Tales derechos se encuentran establecidos en los artículos 33 y primero de la Constitución Mexicana que es la
ley suprema en nuestro país, siendo el único ordenamiento que puede restringir a los extranjeros el goce y disfrute de
los derechos inherentes a dichas garantías.

Por otra parte y de conformidad con el artículo 34 de la Constitución, los extranjeros además de carecer de derechos
políticos (que consisten en votar y ser votados para cargos públicos), tiene prohibido asociarse para tratar asuntos
políticos, ejercer el derecho de petición en toda clase de negocios y en pertenecer al ejército. No se les puede obligar al
desempeño de cargos concejiles, pero sí en tomar parte en la defensa de las poblaciones amagadas por malhechores;
igualmente, se les puede obligar a prestar servicios en algún siniestro o calamidad pública, tales como incendios y en
aquellos en que se reputen anexos al ejercicio de algún arte o profesión, siempre y cuando cumplan con los
requerimientos de los artículos 3 y 5 constitucional.

Los extranjeros que se encuentran en México con alguna condición de estancia como migrante regular o incluso, como
migrante irregular (al no cumplir con la documentación requerida por las normas migratorias), gozan de los derechos
humanos consagrados en el artículo 1 constitucional y los tratados internacionales firmados y ratificados por México, así
como de las garantías para su protección. Cabe señalar que en la Ley de Migración en su artículo 40 señala lo siguiente:

Los extranjeros que pretendan ingresar al país deben presentar alguno de los siguientes tipos de visa, válidamente
expedidas y vigentes:

I. Visa de visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas, que autoriza al extranjero para presentarse
en cualquier lugar destinado al tránsito internacional de personas y solicitar su ingreso a territorio nacional, con
el objeto de permanecer por un tiempo ininterrumpido no mayor a ciento ochenta días, contados a partir de la
fecha de entrada.
II. Visa de visitante con permiso para realizar actividades remuneradas, que autoriza al extranjero para presentarse
en cualquier lugar destinado al tránsito internacional de personas y solicitar su ingreso a territorio nacional, con
el objeto de permanecer por un tiempo ininterrumpido no mayor a ciento ochenta días, contados a partir de la
fecha de entrada y realizar actividades remuneradas.
III. Visa de visitante para realizar trámites de adopción, que autoriza al extranjero vinculado con un proceso de
adopción en los Estados Unidos Mexicanos, a presentarse en cualquier lugar destinado al tránsito internacional
de personas y solicitar su ingreso a territorio nacional, con el objeto de permanecer en el país hasta en tanto se
dicte la resolución ejecutoriada y, en su caso, se inscriba en el Registro Civil la nueva acta del niño, niña o
adolescente adoptado, así como se expida el pasaporte respectivo y todos los trámites necesarios para
garantizar la salida del niño, niña o adolescente del país. La expedición de esta autorización sólo procederá
respecto de ciudadanos de países con los que los Estados Unidos Mexicanos hayan suscrito algún convenio en
la materia.
IV. Visa de residencia temporal, que autoriza al extranjero para presentarse en cualquier lugar destinado al tránsito
internacional de personas y solicitar su ingreso a territorio nacional, con el objeto de permanecer por un tiempo
no mayor a cuatro años.
V. Visa de residente temporal estudiante, que autoriza al extranjero para presentarse en cualquier lugar destinado
al tránsito internacional de personas y solicitar su ingreso a territorio nacional, con el objeto de permanecer por
el tiempo que duren los cursos, estudios, proyectos de investigación o formación que acredite que se llevarán a
cabo en instituciones educativas pertenecientes al sistema educativo nacional, y realizar actividades
remuneradas conforme a lo dispuesto por la fracción VIII del artículo 52 de esta Ley.
VI. Visa de residencia permanente, que autoriza al extranjero para presentarse en cualquier lugar destinado al
tránsito internacional de personas y solicitar su ingreso a territorio nacional, con el objeto de permanecer de
manera indefinida.

Los criterios para emitir visas serán establecidos en el Reglamento y los lineamientos serán determinados en conjunto
por la Secretaría y la Secretaría de Relaciones Exteriores, privilegiando una gestión migratoria congruente que otorgue
facilidades en la expedición de visas a fin de favorecer los flujos migratorios ordenados y regulares privilegiando la
dignidad de los migrantes

14
Ninguna de las visas otorga el permiso para trabajar a cambio de una remuneración, a menos que sea
explícitamente referido en dicho documento.

La visa acredita requisitos para una condición de estancia y autoriza al extranjero para presentarse en cualquier
lugar destinado al tránsito internacional de personas y solicitar su ingreso al país en dicha condición de estancia,
sin perjuicio de que posteriormente obtenga una tarjeta de residencia.

Los extranjeros, en términos generales, gozan de la libertad de tránsito, tanto dentro del territorio nacional como para
salir o entrar de éste, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por las leyes relativas, además de tener el
derecho a que se les reconozca su personalidad jurídica.

Por otra parte, tienen derecho a recibir atención médica y educación en igualdad de condiciones que los nacionales, de
conformidad con la Ley de Migración en sus artículos 6, 7 y 8. Asimismo, como otro principio rector para el trato de
extranjeros, las autoridades mexicanas de migración deberán preservar su unidad familiar, conforme a lo establecido en
el artículo 10 de la ley citada.

Ahora bien, respecto a sus obligaciones, se señala en el artículo 16 de la Ley de Migración el resguardo de
documentación que acredite su situación migratoria, además de mostrarla cuando lo requiera la autoridad,
proporcionando también toda la información que la misma le solicite.

Es importante mencionar que la estancia del extranjero en México está subordinada al Presidente de la
República, puesto que es el único que tiene la facultad exclusiva de hacerlos abandonar el territorio nacional
inmediatamente cuando éste considere que su estancia sea inconveniente en el país, no requiriendo la
mediación con juicio previo.

Por otra parte, los extranjeros no gozan de garantía de audiencia, sin embargo, no quiere decir que el presidente puede
expulsarlos del país por capricho, pues su expulsión deberá estar fundamentada y motivada. Asimismo, los extranjeros
pueden promover el juicio de amparo contra el acuerdo o decreto presidencial de expulsión, en cuya demanda se puede
invocar hipotéticamente como violadas todas las garantías del extranjero con excepción de la audiencia.

Personas físicas y morales

Como has visto anteriormente, la persona física es el ser humano (que también es objeto de derechos y obligaciones),
mientras que las personas morales son organizaciones formadas para realizar fines colectivos y permanentes de los
hombres, las cuales también se encuentran sujetas a derechos y obligaciones y necesitan la protección del Estado,
puesto que sin esta protección, no tendría validez sus actos jurídicos. Es por ello que diversas legislaciones establecen
las condiciones para que tanto las personas físicas como morales puedan ejercer sus derechos así como sus
obligaciones.

Respecto a las sociedades extranjeras como personas físicas, cuando éstas deseen realizar actividades dentro del
territorio nacional, la legislación mexicana impone dos principios:

 Que se encuentre legalmente constituida en el extranjero.


 Que obtengan la autorización correspondiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Lo anterior está regulado en el artículo 27 constitucional en su párrafo sexto, así como en la Ley General de Sociedades
Mercantiles y en la Ley de Inversiones Extranjeras y su Reglamento.

Régimen de propiedad

En México se inició esta regulación en 1843, pero no fue sino hasta 1886, con la Ley de Extranjería y Nacionalización,
que se estableció el régimen jurídico para el extranjero.

Actualmente, este tema se encuentra regulado en la Constitución, en su artículo 27, así como en la Ley General de
Sociedades Mercantiles y la Ley de Inversiones Extranjeras y su Reglamento.

Respecto al contenido del artículo 27 constitucional, se establecen entre otros asuntos las restricciones en cuanto a la
adquisición de terrenos dentro de los límites fronterizos y playas, así como el dominio directo de tierras y aguas:

Sólo los mexicanos por nacimiento o por naturalización y las sociedades mexicanas tienen derecho para adquirir
el dominio de las tierras, aguas y sus accesiones o para obtener concesiones de explotación de minas o aguas.
15
El Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros, siempre que convengan ante la Secretaría de
Relaciones en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar por lo mismo la
protección de sus gobiernos por lo que se refiere a aquéllos; bajo la pena, en caso de faltar al convenio, de
perder en beneficio de la Nación, los bienes que hubieren adquirido en virtud del mismo. En una faja de cien
kilómetros a lo largo de las fronteras y de cincuenta en las playas, por ningún motivo podrán los extranjeros
adquirir el dominio directo sobre tierras y aguas. Sí, esto incluye los bienes inmuebles en este apartado de la
Constitución, así como en la Ley de inversiones Extranjeras.

Por otra parte, respecto de los bienes inmuebles adquiridos por extranjeros en territorio nacional, se
encuentra su regulación en los artículos 10 “A”, 11 y 12 de la Ley de Inversión Extranjera, los cuales
deberás consultar.

Hay actividades que están sólo reservadas para el Estado Mexicano como son petróleos y demás hidrocarburos,
minerales radiactivos, emisión de billetes entre otros; mientras que, por otra parte, existen actividades de orden
económico que pueden ejercer las personas extranjeras, siendo algunas de éstas operar establecimientos, formar parte
de sociedades mexicanas o fabricar nuevas líneas de producción.

Inversiones extranjeras en México

La Ley de Inversión Extranjera, artículo 2, fracción II, considera como inversiones extranjeras las siguientes:

a) La participación de inversionistas extranjeros, en cualquier proporción, en el capital social de sociedades


mexicanas.

b) La realizada por sociedades mexicanas con mayoría de capital extranjero.

c) La participación de inversionistas extranjeros en las actividades y actos contemplados por esta ley.

De igual manera, en el artículo 2, fracción III, considera esta ley como inversionista extranjero a “la persona física o moral
de nacionalidad distinta a la mexicana y las entidades extranjeras sin personalidad jurídica”. Existen principios que rigen
la inversión extranjera:

 Trato nacional: Consiste en dar a los demás el mismo trato que a los nacionales.
 Trato de la nación más favorecida: Sobre ésta, la Organización Mundial del Comercio señala lo siguiente:

…los países no pueden normalmente establecer discriminaciones entre sus diversos interlocutores comerciales.
Si se concede a un país una ventaja especial (por ejemplo, la reducción del tipo arancelario aplicable a uno de
sus productos), se tiene que hacer lo mismo con todos los demás Miembros de la OMC (OMC, 2018).

 Nivel mínimo de trato: Se encuentra acorde con el Derecho Internacional Consuetudinario.

La entrada de capital extranjero en el país inicia en el siglo XIX, cuando los países de la revolución industrial requerían
de expansión de su comercio además de la estructuración del mismo. Esta actividad resultó satisfactoria para los países
productores de maquinaria y equipo, además de los importadores de materia prima.

Con el gobierno del presidente Miguel de la Madrid, se inició una transición hacia la modernidad en cuanto al tema de la
inversión extranjera, puesto que México se adhirió al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, logrando con esto la
apertura de la economía del país. Posteriormente, en los gobiernos se introdujo la Ley de Inversión Extranjera y su
Reglamento.

En la actualidad, se ha optado por un régimen federal, regulado sobre los principios de libre mercado, contando con un
sistema jurídico nacional con alternativa para que el inversionista extranjero pueda recurrir a una instancia internacional,
a fin de dirimir las disputas que pudiera tener con el Estado.

Hay que mencionar, además, que México ha firmado una serie de acuerdos internacionales llamados APPRI (Acuerdos
de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones), que son acuerdos internacionales bilaterales que representan hoy
en día un cuerpo legal de obligaciones bilaterales internacionales de importancia para la protección de la inversión
extranjera en México. En estos acuerdos, el Estado Mexicano se compromete internacionalmente con los Estados
firmantes a otorgar a la inversión extranjera un tratamiento acorde con los principios aceptados por la comunidad
internacional y a dotarlos con un mecanismo internacional de solución de controversias.

16
Por otra parte, de acuerdo al artículo 5 de la Ley de Inversión Extranjera, son actividades exclusivas del Estado las
funciones que determinen las leyes en las siguientes áreas estratégicas:

a) Petróleos y demás hidrocarburos.


b) Petroquímica básica.
c) Electricidad.
d) Generación de energía nuclear.
e) Minerales radioactivos.
f) Telégrafos.
g) Radiotelegrafía.
h) Correos.
i) Emisión de billetes.
j) Acuñación de moneda.
k) Control, supervisión y vigilancia de puertos, aeropuertos y helipuertos.

Regulación de la transferencia tecnológica y la propiedad industrial

Para comprender en qué consiste la transferencia tecnológica, se entiende por tecnología, primeramente, al conjunto de
conocimientos aplicados para la producción y venta de bienes y servicios. Estos conocimientos, cuando son objetos de
transacción, no se surten a granel sino en paquete que comprende una o varias de las siguientes modalidades:

 Estudios de viabilidad de nuevos proyectos que por proceder de la inversión, se conocen con el nombre de
estudios de pre-inversión.
 Determinación de las tecnologías disponibles para el fin específico que se persigue y selección de la más
adecuada.
 Diseño de ingeniería de la planta industrial o del servicio y selección del equipo.
 Construcción de la planta o de la obra e instalación del equipo.
 Composición y estructura del producto o patente.
 Tecnología del proceso.
 Asistencia técnica para el manejo y operación de las instalaciones productivas, o sea, adiestramiento del
personal.
 Asistencia técnica para la distribución o comercialización del producto, incluido el uso de la marca.
 Asesoramiento para la gestión administrativa de la empresa.
 Mejoramiento de los procesos utilizados, mediante innovaciones secundarias.

Por otra parte, sobre el término transferencia, al no tenerse una definición jurídica, se acota lo siguiente:

Se utiliza porque dentro de su alcance caben todas las modalidades de transmisión de técnica, tanto en
operaciones interiores como exteriores, a título gratuito u oneroso, lo mismo si los sujetos que intervienen en el
acto son de Derecho Público que de Derecho Privado, igual si se contempla el problema del lado del receptor de
la tecnología que de la parte del que la proporciona. Todo esto cabe dentro del enunciado general: transferencia
de tecnología (Tenessa, 1974:404).

Al hablar de transferencia de tecnología se hace referencia a “la adquisición, en virtud de un contrato mercantil de
conocimientos y servicios técnicos extranjeros aplicados a la industria, tanto del sector público como del sector privado”
(Tenessa, 1974:406).

Las definiciones son diversas, también la podemos entender como un procedimiento por el que alguien que desarrolla
tecnología, la pone a disposición de un tercero para que la explote. Este tercero puede ser un socio comercial o un
tercero extraño. En relación con lo anterior, esta transferencia se efectúa por dos vías:

a) Los convenios internacionales: También conocidos como convenios de cooperación tecnológica; se celebran
entre dos Estados o entre dos corporaciones públicas para el intercambio de experiencias en general o para la
realización de un proyecto concreto de mutuo interés.
b) Contratos privados: Revisten la forma de contratos mercantiles, que de acuerdo a un estudio de las Naciones
Unidas, publicado en 1961, se establecen las siguientes categorías:

- Acuerdos sobre servicios técnicos.

17
- Acuerdos sobre concesión de licencias.

- Acuerdos sobre diseño y construcción.

- Contratos de administración.

- Contratos para la explotación de recursos minerales (Tenessa, 1974:405).

Esta clasificación se encuentra contemplada dentro del Instituto de la Propiedad Industrial y de las
Convenciones Internacionales como el Organización Mundial de Propiedad Industrial (OMPI).

Debe señalarse también que los contratos mercantiles sobre transferencia de tecnología se clasifican en contratos para
el uso, así como para la explotación de patentes y marcas. Los primeros tienen por objeto la cesión de conocimientos no
patentados y la regulación de los contratos de asistencia técnica, así como la prestación de servicios; mientras los
segundos norman la propiedad industrial.

En México, la Administración Pública, después de haber tomado algunas medidas de carácter fiscal para evitar el fraude
en esta materia, ha optado por el sistema de control de la transferencia de tecnología, basado en la creación de un
registro, dependiente de la Secretaría de Industria y Comercio, en el que deben inscribirse los contratos respectivos.

Este régimen fue establecido por la Ley sobre el Control y Registro de la Transferencia de Tecnología y el Uso y
Explotación de Patentes y Marcas, que tiene como objeto tener un registro de todos los actos, sea cual sea su
naturaleza, siempre y cuando surtan efectos en el territorio nacional (si son a título gratuito u oneroso, si son de
compraventa o de cesión de derechos o de prestación de servicios). Esta ley enumera seis clases de prestaciones
clasificadas en tres categorías:

 Conocimientos patentados, que comprenden las marcas, patentes de invención, mejoras, modelos y dibujos
industriales.
 Conocimientos no patentados, tales como planos, diagramas, modelos, instructivos, formularios,
especificaciones, capacitación de personal, provisión de ingeniería básica o de detalle.
 Servicios de administración y operación de empresas.

La misma ley establece el procedimiento administrativo a seguir para la inscripción de los actos o contratos de
transferencia de tecnología. En esta ley se estipula que están obligados a solicitar la inscripción las partes contratantes
que sean nacionales o que aun siendo extranjeras, residan en el país; y pueden solicitar la inscripción (no estando
obligados a eso), los proveedores de tecnología residentes en el extranjero.

La solicitud debe presentarse ante la Secretaría de Industria y Comercio dentro del plazo de 60 días siguientes a la
celebración del acto inscribible, acompañando los documentos en que se contengan los actos, convenios o contratos
respectivos. La citada Secretaría deberá resolver la procedencia o improcedencia de la inscripción dentro de los 90 días
siguientes a la presentación de los documentos. Si no resuelve en este plazo se interpreta en sentido afirmativo, y el
acto, convenio o contrato deberá inscribirse en el Registro Nacional de Transferencia de Tecnología.

Las disposiciones del párrafo anterior se encuentran en acuerdos emitidos por la Secretaría de Economía.

Es conveniente mencionar que el problema de la transferencia tecnológica es de carácter internacional, y es de vital


importancia que se busquen soluciones para armonizar los intereses contrapuestos de los países receptores como de los
países exportadores de la tecnología.
El primer organismo que se ocupó de este tema fue la CNUCD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), misma que en su
tercera reunión celebrada en abril de 1972 solicitó un estudio de las posibles bases para una legislación internacional que regulara la transferencia
tecnológica patentada y no patentada, así como la recomendación a los países en desarrollo que crearan un registro de los acuerdos relativos a la
transmisión de tecnologías, recomendación que ha sido adoptada en algunos países como México.

Ahora bien, hablando de soluciones de carácter administrativo, la Administración Pública ha optado por implementar medidas para evitar la adquisición
indiscriminada de tecnología extranjera como medidas fiscales, medidas de orientación y medidas de control.

 Las medidas fiscales: Incluyen implementar el impuesto sobre la renta, así como evitar el fraude fiscal.
 Medidas de orientación: La que se ha mencionado de la CNUCD para crear un registro que ayude a conocer las tecnologías disponibles en
el mundo industrializado, cuáles se pueden adquirir, sus ventajas, así como las condiciones en que se vende la tecnología en el mercado
internacional.

18
 Medidas de control: Consisten en someter a la aprobación de las autoridades administrativas del país receptor todo contrato que tenga por
objeto la adquisición de tecnología. Para ello, es necesaria la creación de una reglamentación en la que se deben definir los actos que
requieren autorización y las condiciones y los efectos de la misma.

Respecto a la propiedad industrial, además de su regulación nacional en la Ley de Propiedad Industrial, se señalan en la siguiente liga los tratados
y convenciones internacionales de los que el Estado Mexicano es parte:

 Suprema Corte de Justicia de la Nación (2012). Reformas constitucionales en materia de amparo y derechos humanos publicadas en
junio de 2011 (Relación de tratados internacionales de los que el Estado Mexicano es parte en los que se reconocen derechos
humanos). Recuperado de: [Link]

19

También podría gustarte