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Ficha ORACIÓN

Este documento presenta diferentes métodos de oración personal como la lectura rezada, la lectura meditada, la oración de elevación, la oración de acogida, la oración de contemplación y la oración en el interior de Jesús. Describe los pasos para cada método con el objetivo de fomentar una relación íntima con Dios. También incluye preguntas para reflexionar sobre la práctica personal de la oración, su participación en la oración comunitaria y cómo pueden enriquecerla.

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TC Sheny Fajardo
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Ficha ORACIÓN

Este documento presenta diferentes métodos de oración personal como la lectura rezada, la lectura meditada, la oración de elevación, la oración de acogida, la oración de contemplación y la oración en el interior de Jesús. Describe los pasos para cada método con el objetivo de fomentar una relación íntima con Dios. También incluye preguntas para reflexionar sobre la práctica personal de la oración, su participación en la oración comunitaria y cómo pueden enriquecerla.

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HERMANAS TERCIARIAS CAPUCHINAS DE LA SAGRADA FAMILIA

PROVINCIA NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE


FORMACIÓN: JUNIORADO EXTENSIVO-AÑO 2020

Ficha N° 1
La Oración

¿Qué haría Jesús en este caso, en este momento, con esta


persona? ¿Qué haría y cómo lo haría Jesús?
Objetivo:
Conocer y practicar diversos métodos de Oración y experiencia de Dios en la vida cotidiana
que favorezcan la intimidad en la relación personal con Él.
Pautas de trabajo personal:
1° Escucha el video que aparece en esta dirección https://youtu.be/_MdMB7Uy4NU
titulado: Modalidades de oración Padre Ignacio Larrañaga

2° Después de escuchar varias veces, ve anotando el nombre y las


características de cada forma o modo de oración.
Lectura rezada:
Se trata de sentir, vivenciar y asumir lo que lees (actividad afectiva). Haciendo tuyas las frases
leídas, identificándote con su contenido y significado. Lee despacio. Para de vez en cuando, y
vuelve atrás para repetir y revivir las expresiones más significativas. Y si sientes deseos de orar al
Señor, hazlo con fe y libertad.

Lectura meditada
Es necesario escoger un libro cuidadosamente seleccionado, que no disperse sino que
concentre, y de preferencia absoluta la Biblia. Es conveniente tener conocimiento personal
sobre ella sabiendo dónde están los temas que a ti te dicen mucho; por ejemplo, sobre la
consolación, la esperanza, la paciencia... para escoger aquella materia que tu alma necesita en
ese día. También se puede seguir el orden litúrgico, mediante los textos que la liturgia señala
para cada día.

En principio no es recomendable el sistema de abrir al azar la Biblia, aunque sí alguna vez. En


todo caso, es conveniente saber, antes de iniciar la lectura meditada, qué temas vas a meditar y
en qué capítulo de la Biblia.

Toma la posición adecuada. Pide la asistencia al Espíritu Santo y sosiégate.

La oración de elevación es realmente de


adoración:
Tu Dios mió y yo, a solas los dos.
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antes se llamaba la oración de “salida y quietud” porque en ella el alma, apoyada en una oración,
se eleva a Dios y de alguna manera sale, y queda unida y quieta en Dios.

Después de una preparación, haremos un silenciamiento (muy importante para esta modalidad) y
habrá una frase por ejemplo “Tú eres descanso” y habrá un silencio por un minuto. Durante ese
minuto no hay que entender la frase, ni meditar en ella, sino que estaremos en ADORACION y no
debe haber actividad analítica.

La mente debe quedar prendida en el TU,…. y SENTIR con el alma lo que la frase dice, “TU eres
descanso”, en la quietud y silencio debemos sentir el descanso, Dios es descanso… TU eres
DESCANSO.

Enseguida habrá otra frase, “Dios mío, mi alma tiene sed de ti”. Un minuto de silencio. Durante ese
minuto el alma se identificará enteramente con el significado de la expresión, sintiendo vivamente
que mi alma se muere de sed por Dios! Mi alma llena de anhelo, se eleva hacia Ti! Deseando
unirse y poseerte Dios mío.

En cada frase busca sentir la sustancia de Dios mismo, se tendrá un minuto de silencio después
de cada frase, y se debe dejar que el alma se inunde de las resonancias de la frase, poniendo
siempre las fuerzas en el TU.

Al final, salir del ejercicio suave y lentamente

Oración de Acogida:
Así como en el ejercicio Salida y quietud, el "yo" sale y se fija en el TU, en este ejercicio
de acogida, yo  permanezco quieto y receptivo, y el TU sale hacia mí y yo acojo, gozoso, su
llegada. Es conveniente efectuar este ejercicio con Jesús resucitado.

Utilizamos el verbo sentir.  Sentir no en el sentido de emocionarse, sino de percibir.  Se pueden


sentir tantas cosas sin emocionarse. Siento que el suelo está frío, siento que la cabeza me
duele, siento que hace calor, siento tristeza.

Ayúdate de ciertas expresiones (que al final indicaré), comienza a acoger, en la fe, a Jesús
resucitado y resucitador que llega a ti. Deja que el espíritu de Jesús entre e inunde todo tu ser.
Siente que la presencia resucitada de Jesús llega hasta los últimos rincones de tu alma
mientras vas pronunciando las expresiones. Siente cómo esa Presencia toma plena posesión
de lo que eres, de lo que piensas, de lo que haces; cómo Jesús asume lo más íntimo de tu
corazón. En la fe, acógelo sin reservas, gozosamente.

En la fe, siente cómo Jesús toca esa herida que te duele; cómo Jesús saca la espina de esa
angustia que te oprime; cómo te alivia esos temores, te libera de aquellos rencores. Hay que
tomar conciencia de que esas sensaciones generalmente se sienten en la boca del estómago
como espadas que punzan. Por eso se habla de la espada del dolor.

"En lugar de" Jesús


Imaginar a Jesús en adoración, por ejemplo de noche, en la mañana, bajo las estrellas.

Con infinita reverencia, en fe y paz, entra en el interior de Jesús. Trata de presenciar y revivir lo
que Jesús viviría en su relación con el Padre, y así participa de la experiencia profunda del
Señor.
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Trata de presenciar y revivir los sentimientos de admiración que Jesús sentiría por el Padre.
Decir con el corazón de Jesús, con sus vibraciones, por ejemplo, "glorifica tu nombre";
"santificado sea tu nombre".

Colocarse en el interior de Jesús, asumir sus armónicas y revivir aquella actitud de ofrenda y
sumisión que Jesús experimentaría ante la voluntad del Padre cuando decía: "No lo que yo
quiero sino lo que quieras Tú". "Hágase tu voluntad".

Qué sentiría al decir "como Tú y yo somos una misma cosa", al pronunciar "Abba" (¡querido
Papá!), tratar de experimentarlo. Ponerse en el corazón de Jesús para pronunciar la oración
sacerdotal, capítulo 17 de san Juan.

Todo eso (y tantas cosas) hacerlo "mío" en la fe, en el espíritu para revestirme de la disposición
interior de Jesús. Y regresar a la vida llevando en mí la vida profunda de Jesús.

Esta modalidad de oración sólo será posible en el Espíritu Santo "que enseña toda la verdad". 

Oración de contemplación
Las señales de que el alma entró en la contemplación, según san Juan de la Cruz, son las
siguientes:

 Cuando el alma gusta de estarse a solas con atención amorosa y sosegada en


Dios.
 Dejar estar el alma en sosiego y quietud, atenta a Dios, aun pareciéndole estar
perdiendo el tiempo, en paz interior, quietud y descanso.
 Dejar libre al alma sin preocuparse de pensar o meditar. Sólo una advertencia
sosegada y amorosa a Dios.

a) Silencio. Hacer vacío interior. Suspender la actividad de los sentidos. Apagar


recuerdos. Desligar preocupaciones.

 Aislarse del mundo exterior e interior. No pensar en nada. Mejor, no pensar nada.
 Quedar más allá del sentir y de la acción sin fijarse en nada, sin mirar nada ni dentro
ni fuera.
 Fuera de mí, nada. Dentro de mí, nada.
 ¿Qué queda? Una atención de mí mismo a mí mismo, en silencio y paz.

3° Examina y describe
a) ¿Cómo es mi oración personal? ¿Con qué frecuencia, qué tiempo le dedico, describo
el modo y los pasos de mi práctica?
Mi Oración Personal, es una experiencia de amor y contemplación, a parte de los
momentos comunitarios me ejercito en buscar espacios extras de oración, para mi la
oración es importante.
Mi itinerario de oración es el Siguiente:
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Lectura Oración escrita Contemplación


meditada de la (puede ser atención
palabra ... dibujada) amorosa

b) ¿Qué frutos pienso que va dando en mí? ¿Cómo me gustaría practicarla en el


futuro?
 Considero que va dando los frutos de una conciencia más consiente, me ayuda a
hacer de la oración un punto de partida para encontrar a Jesús en todos los
aspectos de la jornada, viviendo lo cotidiano con trascendencia y sabiendo que
desde las acciones cotidianas, puedo transmitir y visibilizar el amor de Dios a los
hermanos.
c) En cuanto a mi oración comunitaria como evalúo mi participación en la eucaristía y
en la oración de la comunidad.
 Considero que me esfuerzo para que mi participación en la eucaristía se
consciente y la pueda prolongar en el día a día siendo eucaristía viviente desde
actitudes concretas de minoridad… y la oración comunitaria, pues como lo
manifesté en el inciso anterior, procuro que la oración sea un referente que incida
como martillo (drill) en el día a día .
d) ¿En mi fraternidad qué puedo aportar en la oración comunitaria para enriquecerla?
Con el hecho de compartir con profundidad y preparar la liturgia más que con
creatividad con profundidad para orientar a mis hermanas a una relación profunda
con el amado.
e) Conozco y practico otros métodos de oración, cuál y en qué consiste?
Pues considero que un método muy personal, es dibujar o escribir las mociones que
recibo a través de la lectura meditada o la meditación sola esto me ayuda a
concretizar algo que es abstracto y es como el puente que me ayuda entrar en
contemplación.
También cuando estoy sola hago oración corporal o gestual.
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4° Lee y ora los siguientes textos y al lado de cada cita, describe cómo es la oración de
Jesús:

Oración de Jesús en Mateo:


 Mt 6, 5-8; Oración discreta y humilde, oración secreta y personal.
 Mt 6,9-13; Discreta humilde, incluso humillada coherente y consecuente
pues invita al perdón.
 Mt 11,25 Oración de alabanza.

Oración de Jesús en Marcos:


 Mc 1, 35; Denota que Jesús se ejercitaba y disciplinaba en la oración de
madrugada oraba y se iba a lugares apartados a orar.
 Mc 6,46; A pesar de su frenesí apostólico y el cansancio humano que esto
pueda producir despedía a las gentes y se apartaba a orar.
 Mc14,32; En la angustia oraba en soledad pero necesitaba que sus amigos
le acompañaran.
 Mc15,34 Jesús clama a su Padre desde la Cruz.
Oración de Jesús en Lucas
Lc 4,1-2; Jesús se retira a desierto para orar , es tentado por el demonio y le
responde con versos del antiguo testamento.
Lc10,17 y ss; Jesús elige a los setenta, luego expresa una oración de liberación
, reprendiendo a Satanás.
Lc 6. 12-13 Jesús se va al monte a orar , ora antes de elegir a los doce, nos
muestra que es necesario llevar a la oración las decisiones importantes.
Oración de Jesús en Juan
Jn 11,41-42; Oración de súplica al Padre, pues Lázaro había muerto, el Señor
Jesús ora a su Padre…para que su amigo resucite.
Jn Cap. 17
El capítulo 17 de Juan una oración personal de Jesús, llamada la oración
sacerdotal. Está conversando en forma sencilla y espontánea con el Padre. En
todo el tono de las palabras se nota la huella de Jesús. Se trata de uno de los
momentos más intensos de la vida del Maestro.
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El trabajo de las fichas 1 y 2 es para realizarlo desde hoy, enviar el día 4 de mayo por la
dirección amarpazhtc@gmail

Ficha N° 2
Vida Consagrada en la Iglesia

Pauta “A”

1° Lee este discurso del Papa Francisco. (Solo es “autoridad y mediación” quien obedece y
sabe servir)
2° Has una síntesis, con tus propias palabras y fundaméntala con algunos numerales de
Constituciones y OCLA. Envíala por correo

Discurso del Papa a las Religiosas: el servicio de la autoridad según el Evangelio


Señor cardenal, venerado y querido hermano en el episcopado, queridas hermanas:

Me alegra reunirme hoy con vosotras y deseo saludaros a cada una, dándoos las gracias por
lo que hacéis para que la vida consagrada sea siempre una luz en el camino de la Iglesia.
Queridas hermanas: Antes de todo doy las gracias al querido hermano cardenal João Braz
de Aviz por las palabras que me ha dirigido; me complace también contar con la presencia
del secretario de la Congregación. El tema de vuestro Congreso me parece particularmente
importante para la tarea que os ha sido encomendada: «El servicio de la autoridad según el
Evangelio». A la luz de esta expresión quisiera proponeros tres sencillas reflexiones, que
dejo a vuestra profundización personal y comunitaria.

1 Jesús, en la Última Cena, se dirige a los Apóstoles con estas palabras: «No sois vosotros
los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido» (Jn 15, 16), que nos recuerdan a
todos –y no solo a nosotros los sacerdotes– que la vocación es siempre una iniciativa de
Dios. Es Cristo quien os llamó a seguirlo en la vida consagrada, y esto significa realizar
continuamente un «éxodo» de vosotras mismas para centrar vuestra existencia en Cristo y
en su Evangelio, en la voluntad de Dios, despojándoos de vuestros proyectos, para poder
decir con San Pablo: «Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,
20). Este «éxodo» de uno mismo significa emprender un camino de adoración y de servicio.
Un éxodo que nos lleva a un camino de adoración del Señor y de servicio a él en nuestros
hermanos y hermanas. Adorar y servir: dos actitudes que no pueden separarse, sino que
deben ir siempre juntas. Adorar al Señor y servir a los demás, no guardando nada para sí:
este es el «despojamiento» de quien ejerce la autoridad. Vivid y recordad siempre la
centralidad de Cristo, la identidad evangélica de la vida consagrada. Ayudad a vuestras
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comunidades a vivir el «éxodo» de sí en un camino de adoración y de servicio, ante todo a


través de los tres ejes de vuestra existencia.

La obediencia como escucha de la voluntad de Dios, en la moción interior del Espíritu


Santo autentificada por la Iglesia, aceptando que la obediencia pase también por
mediaciones humanas. Recordad que la relación autoridad-obediencia se sitúa en el
contexto más amplio del misterio de la Iglesia y constituye una realización particular de su
función mediadora

La pobreza como superación de todo egoísmo, en la lógica del Evangelio, que enseña a
confiar en la Providencia de Dios. Pobreza como indicación a toda la Iglesia de que no
somos nosotros quienes construimos el Reino de Dios, de que no son los medios humanos
los que lo hacen crecer, sino que es primariamente el poder, la gracia del Señor, que actúa a
través de nuestra debilidad: «Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad», afirma
el Apóstol de las Gentes (2 Cor 12, 9). Pobreza que enseña la solidaridad, la compartición y
la caridad, y que se expresa también a través de una sobriedad y alegría de lo esencial, para
precaverse contra los ídolos materiales que ensombrecen el sentido auténtico de la vida.
Pobreza que se aprende con los humildes, los pobres, los enfermos y cuantos se encuentran
en las periferias existenciales de la vida. La pobreza teórica no nos sirve. La pobreza se
aprende tocando la carne de Cristo pobre en los humildes, en los pobres, en los enfermos,
en los niños.

Y después la castidad como carisma precioso, que amplía la libertad del don a Dios y a los
demás, con la ternura, la misericordia y la cercanía de Cristo. La castidad por el Reino de
los Cielos muestra que la afectividad tiene su lugar en una libertad madura y se convierte en
signo del mundo futuro, para que resplandezca siempre la primacía de Dios. Pero –por
favor–, una castidad «fecunda», una castidad que engendre hijos espirituales en la Iglesia.
¡La consagrada es madre, debe ser madre, y no una «solterona»! Perdonad que hable así,
¡pero es importante esta maternidad de la vida consagrada, esta fecundidad! Que esta
alegría de la fecundidad espiritual anime vuestra existencia; sed madres, como figura de
María Madre y de la Iglesia Madre. No se puede comprender a María sin su maternidad; no
se puede comprender a la Iglesia sin su maternidad, y vosotras sois icono de María y de la
Iglesia.

2 Un segundo elemento que quisiera subrayar en el ejercicio de la autoridad es el servicio:


nunca debemos olvidar que el poder verdadero, en todos los niveles, es el servicio, que
tiene su cumbre luminosa en la cruz. Benedicto XVI, con gran sabiduría, ha recordado
varias veces a la Iglesia que, si para el hombre a menudo la autoridad es sinónimo de
posesión, de dominio, de éxito, para Dios la autoridad es siempre sinónimo de servicio, de
humildad, de amor; significa entrar en la lógica de Jesús, que se inclina para lavar los pies
de los Apóstoles (cf. Ángelus, 29-1-12) y que dice a sus discípulos: «Sabéis que los jefes de
los pueblos los tiranizan […]. No será así entre vosotros –precisamente el lema de vuestra
Asamblea: “No será así entre vosotros”–: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea
vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo» (Mt
20, 25-27). Pensemos en el daño que ocasionan al Pueblo de Dios los hombres y las
mujeres de Iglesia arribistas, «trepas», que «utilizan» al pueblo, a la Iglesia, a sus hermanos
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y hermanas –ellos, que deberían servir– como trampolín para sus intereses y ambiciones
personales. Estos hacen un gran daño a la Iglesia.

Sabed ejercer siempre la autoridad acompañando, comprendiendo, ayudando, amando;


abrazando a todos y a todas, y especialmente a las personas que se sienten solas, excluidas,
áridas, en las periferias existenciales del corazón humano. Mantengamos la mirada puesta
en la cruz: ahí se sitúa toda autoridad en la Iglesia, donde Aquel que es el Señor se
convierte en siervo hasta la entrega total de sí.

3 Por último, la eclesialidad como una de las dimensiones constitutivas de la vida


consagrada, dimensión que hay que recuperar y profundizar constantemente en la vida.
Vuestra vocación es un carisma fundamental para el camino de la Iglesia, y no es posible
que una consagrada y un consagrado no «sientan» con la Iglesia. Un «sentir» con la Iglesia,
que nos engendró en el bautismo; un «sentir» con la iglesia que tiene una expresión filial en
la fidelidad al Magisterio, en la comunión con los pastores y con el Sucesor de Pedro,
Obispo de Roma, signo visible de la unidad. Para todo cristiano, el anuncio y el testimonio
del Evangelio nunca son un hecho aislado. Esto es importante: para todo cristiano, el
anuncio y el testimonio del Evangelio nunca son un hecho aislado o de grupo, y ningún
evangelizador actúa, como muy bien recordaba Pablo VI, «por inspiración personal, sino en
unión con la misión de la Iglesia y en su nombre» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, n. 60:
ECCLESIA 1.773 [1976/I], pág. 80). Y proseguía Pablo VI: es una dicotomía absurda
pensar en vivir con Jesús sin la Iglesia, en seguir a Jesús fuera de la Iglesia, en amar a Jesús
sin amar a la Iglesia (cf. ibíd., n. 16: ECCLESIA 1.772 [1976/I], págs. 18-19). Sentid la
responsabilidad que tenéis de cuidar la formación de vuestros institutos en la sana doctrina
de la Iglesia, en el amor a la Iglesia y en el espíritu eclesial.

En resumidas cuentas: centralidad de Cristo y de su Evangelio, autoridad como servicio de


amor, «sentir» en y con la Madre Iglesia. Tres indicaciones que deseo dejaros, y a las que,
una vez más, uno mi gratitud por vuestra labor, no siempre fácil. ¿Qué sería la Iglesia sin
vosotras? ¡Le faltaría maternidad, afecto, ternura, intuición de madre!

Queridas hermanas: Tened la seguridad de que os sigo con afecto. Yo rezo por vosotras,
pero vosotras también rezad por mí. Saludad de mi parte a vuestras comunidades, sobre
todo a vuestras hermanas enfermas y a las jóvenes. A todas las aliento a seguir con parresía
y con alegría el Evangelio de Cristo. Estad alegres, porque es bonito seguir a Jesús, es
bonito convertirse en icono viviente de la Virgen y de nuestra Santa Madre Iglesia
jerárquica.

Gracias.
HERMANAS TERCIARIAS CAPUCHINAS DE LA SAGRADA FAMILIA
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Pauta “B”
1° Investiga los siguientes numerales en los Documentos sugeridos
JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Vita Consecrata, 1996, N° 15, 16, 22, 44
DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II, Lumen Gentium (LG), CAPÍTULO VI;
Perfectae Caritatis (PC) 1-2. 5-6; Ad Gentes (AG), 18. 40.
Y las citas bíblicas:
Dt, 6,4.
Jr 7, 23s.
Sal 40, 7-9;
Hb 10, 5-9;
Jn 4, 23-24.
Puedes enriquecer con otros documentos, los cuales debes citar.
2° Responde:
2.1 Describe cómo la vida religiosa es una realidad eminentemente eclesial.
2.2 ¿Qué relación encuentras entre nuestra vida consagrada y liturgia?
2.3 Describe la relación entre Palabra de Dios, Eucaristía y vida consagrada.

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