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Pensamiento de Padres de la Iglesia

Este documento resume las principales ideas de San Ireneo, San Clemente y Orígenes. San Ireneo defendió la doctrina cristiana contra los errores gnósticos como los de Marción y Valentín. La escuela de Alejandría, fundada por Panteno y dirigida luego por Clemente, se caracterizó por su preferencia por el platonismo y la interpretación alegórica de las Escrituras. Clemente vio la fe y la filosofía como complementarias. Orígenes, el más destacado, extrajo lo útil de las filosofías para la inculturación
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Pensamiento de Padres de la Iglesia

Este documento resume las principales ideas de San Ireneo, San Clemente y Orígenes. San Ireneo defendió la doctrina cristiana contra los errores gnósticos como los de Marción y Valentín. La escuela de Alejandría, fundada por Panteno y dirigida luego por Clemente, se caracterizó por su preferencia por el platonismo y la interpretación alegórica de las Escrituras. Clemente vio la fe y la filosofía como complementarias. Orígenes, el más destacado, extrajo lo útil de las filosofías para la inculturación
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San Irineo, San Clemente y

Orígenes
Resumen de sus principales ideas

Universidad Católica Inmaculada Concepción de la Arquidiócesis de


Managua
Filosofía Medieval
Catedrático: Rodolfo Paisano

Gabriel Iván Sánchez Prado


2o año de filosofía 2020.
SAN IRINEO, SAN CLEMENTE Y ORÍGENES

I. Antecedentes
Entre los siglos II y III de la era cristiana, los insignes autores eclesiásticos Ireneo,
Clemente y Orígenes tuvieron que luchar contra los problemas doctrinales de su tiempo,
sirviéndose de la filosofía en su dialéctica contra las sectas contrarias a la verdad católica.
Para poder entender contra qué luchaban estos eclesiásticos es necesario exponer los dos
enemigos principales de la doctrina católica durante el tiempo de estos paladines de la fe: el
gnosticismo y el arrianismo.

El gnosticismo fue un movimiento aristocrático que combina la filosofía con un turbio


fondo de aspiraciones religiosas en el ue predominaban la preocupación por el problema del
mal y del dolor.
Sus líneas generales fueron:

1. Concepción de un Dios alejado del universo, esencialmente bueno e incapaz de ser


la causa del mal.
2. Complicadísima serie de seres intermedios entre Dios y el mundo.
3. El ínfimo lugar de la escala de los seres, producida por emanación del Primer Ser,
corresponde al mundo sensible. Por ser mala la materia sensible, el mundo sensible
tuvo que ser producido por algún intermedio pecador.
4. El hombre está compuesto de dos elementos: uno malo, que es la materia, y otro
bueno, espiritual, psíquico, pneumático, que es el alma, la cual procede del mundo
superior y está aprisionada en el cuerpo. Esa alma es capaz de salvación y de
retornar al mundo superior del que ha caído, por medio de un esfuerzo ascético y
moral (en este punto no fue conincidente la actitud de las distintas sectas gnósticas:
algunas fueron muy exigentes en el aspecto ascético; otras cayeron en aberraciones
de todo tipo.

Entre las sectas gnósticas que tomaron elementos cristianos las más importantes fueron la
gnosis samaritana de Simón el mago; la gnosis siríaca de Cerdón y Marción; la gnosis
alejandrina de Basílides; la gnosis itálica donde militó Valentín; y la gnosis persa, el
maniqueísmo, de Manes.

De Arrio, el heresiarca, se conservan sólo fragmentos de la obra Thalía, dos cartas y una
profesión de fe. Arrio sentó acerca del Hijo tres afirmaciones:

 El Hijo de Dios es criatura.


 No existe desde toda la eternidad, sino que fue creado en el tiempo por Dios como
la más noble de las criaturas todas.
 Dios Hijo no es de la misma naturaleza que Dios Padre, y, por tanto, que no es
verdadero Dios.
Eunomio, que fue jefe de la secta, sostuvo la no consubstancialidad entre el Padre y el
Hijo, porque consideraba que la esencia de Dios coincide con el concepto platónico de ousía
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SAN IRINEO, SAN CLEMENTE Y ORÍGENES

o “esencia”, la cual es en primerísimo lugar innascible e ingénita; y, en consecuencia, si el


Hijo es engendrado, debe ser distinto de la esencia del Padre y no puede ser Dios.

Una vez comprendida la doctrina de los adversarios, pasemos a los aportes de los
eclesiásticos Ireneo de Lyon y de Clemente y Orígenes de Alejandría. De entre ellos destacará
Orígenes, por su genio y su profundidad, autor a quien le dedicaremos un poco más de líneas
en este pequeño pero preciso resumen.

II. San Ireneo de Lyon


En su obra principal, Adversus haereses, defiende la doctrina cristiana frene a los errores
gnósticos, especialmente de Marción y Valentín.

Fue contrario a un saber racional autónomo considerando que el ejercicio de la inteligencia


debía limitarse fundamentalmente a la investigación de los misterios revelados por Dios.

III. La escuela alejandrina: fundación y características


Alejandría fue el centro más floreciente del pensamiento cristiano durante el siglo III.
Parece que fue fundada hacia el 180 por un estoico siciliano, convertido al cristianismo en la
madurez, llamado Panteno, que no dejó nada escrito, pero cuyas principales enseñanzas
fueron recogidas por un joven ateniense, que le sucedió en la dirección de la Escuela, por
nombre Clemente de Alejandría (150-215). Con Orígenes (185-253), años después, alcanzó
su máximo esplendor. La Escuela alejandrina se caracterizó por sus preferencias filosóficas
(optó por el sistema platónico) y por el método alegórico en la interpretación de las Sagradas
Escrituras, que heredó de Filón, quien a su vez lo había aprendido de los griegos.

El sentido alegórico, principal objetivo de la exégesis alejandrina, se distingue del sentido


literal, que se cultivó sobre todo en Antioquía.

IV. Clemente de Alejandría (150-215)


Obras principales:

 El Protréptico o Exhortación a los griegos: una invitación a la conversión.


 El Pedagogo: continuación del anterior, en el que el Logos aparece como preceptor
que enseña a los conversos cómo han de ordenar su vida.
 Los Stromata: estudia las relaciones entre la religión cristiana con la ciencia
secular, sobre todo con la filosofía griega.

En sus escritos la doctrina cristiana se enfrenta por primera vez con las ideas y
realizaciones del mundo grecorromano. Se dio cuenta de que la Iglesia tenía que dialogar
necesariamente con la filosofía y la literatura paganas si quería estar a la altura de su misión
de educadora cristiana de las naciones. Mostró que la fe y la filosofía, el Evangelio y el saber
profano no se oponen, sino que se complementan mutuamente. Por ello sostuvo que toda
ciencia humana sirve a la teología.

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SAN IRINEO, SAN CLEMENTE Y ORÍGENES

El eje de las reflexiones de Clemente es la noción de Logos, entendida en un triple sentido:


a) principio creador del mundo; b) principio de cualquier forma de sabiduría, que ha inspirado
a los profetas y a los filósofos; c) principio de salvación (Logos encarnado). El Logos es, de
veras, el principio y el fin, el alfa y la omega, aquello de lo cual proviene todo y hacia el cual
todo se encamina; el Logos es maestro y salvador. En el Logos, la justa medida —que era el
signo distintivo de la sabiduría antigua y de la virtud griega— se integra en las enseñanzas
de Cristo.

Comparó Clemente la filosofía griega con el Antiguo Testamento, porque esa filosofía
había preparado a la humanidad para la venida de Cristo. Aunque la filosofía no produce el
acto de fe, ni revela los misterios sobrenaturales, motiva el asentimiento fiducial y profundiza
en las verdades de la fe.

V. Orígenes (184/185-253)
Para Orígenes la filosofía ocupó un lugar secundario en su vastísima producción literaria.
Empezó a estudiar filosofía para resolver las preguntas de un auditorio no cristiano, cada vez
más numeroso.
Obras principales:

 Los principios.
 Contra Celsum: apologética cristiana.
 Comentario a Juan.
Orígenes se propuso extraer todo cuanto le pareció útil de los sistemas filosóficos que
pudo llegar a conocer (especialmente el platonismo medio y el neoplatonismo) , y así, al
mismo tiempo que legó al cristianismo medieval su poderosa y sugerente exégesis alegórica,
también transmitió con ella una buena parte de las tesis de esas filosofías. Fue, por tanto, un
maestro en el arte de la inculturación.
El pensamiento de Orígenes coloca en el centro a Dios y a la Trinidad, entendido como
realidad intelectual y espiritual, incomprensible e inescrutable en su realidad; Inteligencia y
fuente de toda inteligencia y de toda substancia intelectual, como Ser que da el ser a todas
las cosas, o mejor dicho, que participa en todo lo que es el ser, como Bien o Bondad absoluta
de la que proceden todos los demás bienes.

El unigénito Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, es la Sabiduría de Dios


substancialmente subsistente. Y en esta “sabiduría substancialmente subsistente se halla
contenida la virtualidad y la forma de todas las futuras criaturas, tanto de las que existen
primariamente como de las que se derivan por una vía accidental y accesoria, todas ellas
preformadas y dispuestas en virtud de la presciencia”. “Todo ha sido hecho en la sabiduría
porque siempre ha existido la sabiduría; los seres que más tarde serían creados también según
la substancia, siempre han existido en la sabiduría, preconstituidos en forma de ideas”. El

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SAN IRINEO, SAN CLEMENTE Y ORÍGENES

Hijo de Dios fue creado ab aeterno por el Padre, y no creado como las demás cosas, y tampoco
emanado. Fue engendrado a través de una actividad espiritual, del mismo modo por ejemplo
que de la mente se deriva la voluntad. “Esta generación es eterna y perpetua, al igual que la
luz engendra el resplandor, porque el Hijo no se convierte en tal desde fuera, por una
adopción del Espíritu, sino que es Hijo por naturaleza”. El Hijo es de la misma naturaleza
(homoousios) que el Padre. Orígenes, sin embargo admite una cierta subordinación del Hijo
al Padre, del cual es ministro. El Padre es unidad absoluta, mientras que el Hijo, aunque
también es unidad, da razón de múltiples actividades y, por esto, en la Escritura recibe
muchos nombres, según las actividades que lleve a cabo. Cristo posee dos naturalezas: es
verdadero Dios y verdadero hombre y, como tal, tiene cuerpo y alma.

Orígenes estudia por primera vez con atención al Espíritu Santo, y afirma que su función
específica consiste en la acción santificadora y jerarquiza a la Trinidad afirmando que el
Padre llega a todos los seres, el Hijo a los seres racionales, y el Espíritu Santo solo llega a los
santos. Es preciso subrayar que aunque Orígenes esboza esta jerarquía, al mismo tiempo
afirma la identidad de naturaleza o substancia o esencia entre Padre e Hijo. También,
establece una clara diferenciación ontológica entre Dios-Trinidad y el resto de las cosas
basada en la noción de la creación de la nada.

En su doctrina de la creación, Dios creó primero seres racionales, libres, todos ellos iguales
entre sí, y los creó a su propia imagen (en tanto que racionales). La naturaleza finita de las
criaturas y su libertad dieron origen a una diversidad de comportamientos: algunas
permanecieron unidas a Dios, otras se alejaron de Él por el pecado, al enfriarse su amor a
Dios. Así surgió la distinción entre ángeles, hombre y demonios, según que las criaturas
hayan permanecido fieles a Dios o se hayan apartado en mayor o menor medida de Él. El
cuerpo y, en general, el mundo corpóreo nacieron como consecuencia del pecado. Dios
revistió de cuerpo a las almas que se apartaron parcialmente de Él. No obstante, el cuerpo no
es lo negativo (como lo era para los platónicos y, sobre todo, para los gnósticos), sino el
instrumento y el medio de expiación y de purificación. El alma, por lo tanto, preexistía al
cuerpo, aunque no a la manera platónica, porque había sido creada de la nada. La diversidad
de los hombres y de sus condiciones respectivas hay que atribuirla a la diversidad de
comportamientos den la vida precedente (mayor o menor separación de Dios).

El mundo habría que entenderlo como una serie de mundos, no contemporáneos sino
sucesivos: “Dios no comenzó a actuar por primera vez cuando creó este mundo visible;
creemos, empero, que así como después del final de este mundo habrá otro, también ha
habido otros antes que éste”. Esta perspectiva se halla estrechamente vinculada con la
concepción origenista según la cual, al final, todos los espíritus se purificarán redimiendo sus
culpas. Sin embargo, para purificarse íntegramente, es imprescindible que se sometan a una
larga, gradual y progresiva expiación y corrección y, en consecuencia, pasen por muchas
reencarnaciones en mundos sucesivos.

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SAN IRINEO, SAN CLEMENTE Y ORÍGENES

Para Orígenes, pues, el fin será exactamente igual que el principio: todo volverá a ser
como Dios lo ha creado, esta es la famosa doctrina origenista de la apocatástasis, es decir, la
reconstitución de todos los seres en su estado original. En todo este proceso hay que tener en
cuenta lo siguiente: en cada criatura puede darse tanto un progreso como un regreso, es decir,
un paso de demonio a hombre o a ángel, o bien a la inversa, antes de que todo vuelva a su
estado originario.

Cristo se encarnó una sola vez en este mundo y su encarnación está destinada a permanecer
como un acontecimiento realmente único e irrepetible.

En su doctrina se exalta al máximo el libre albedrío de las criaturas, en todos los planos
de su existencia. En la etapa final, el mismo libre albedrío de todas y cada una de las criaturas
–superado por el amor de Dios- continuará aferrándose a Él, sin que se produzcan recaídas.
Según, el alejandrino, la Escritura puede leerse en tres planos: 1) el literal; 2) el moral; 3)
el espiritual, que es el más importante y el más difícil.

Quiso ser cristiano hasta el fondo, soportando con heroísmo las torturas que le provocaron
la muerte, por seguir siendo fiel a Cristo. Las doctrinas mismas que no entran en el marco de
la ortodoxia, pueden explicarse de modo plausible si se sitúan en el momento histórico
concreto que en que le tocó vivir. Como algunos expertos han advertido con razón, dichas
doctrinas no ortodxas poseen un preciso significado apologético en favor del cristianismo.
Orígenes fue acusado póstumamente de haber incurrido en errores importantes en la
exposición de la fe católica. Se le acusó de haber sostenido la preexistencia de las almas, la
apocástasis y la metempsicosis; y que su exposición del misterio trinitario fue
subordinacionista. Aunque pudo expresarse dubitativamente en algunas obras primerizas e
inacabadas, jamás fue rebelde a la Iglesia, que es lo que constituye formalmente al hereje. Es
más, Orígenes quiso siempre guardar la Regla de la fe, hasta el extremo de estar dispuesto a
sufrir el martirio, como lo había sufrido su padre.

VI. Bibliografía
Reale, G., & Antiseri, D. (1995). Historia del pensamiento filosófico y científico (2 ed., Vol.
I: Antigüedad y edad media). Barcelona (España): Herder.

Saranyana, J.-I. (2007). La filosofía medieval desde sus orígenes patrísticos hasta la
escolástica barroca (2 ed.). Pamplona, España: Ediciones Universidad de Navarra,
S.A. (EUNSA).

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