Construcción de La Ciudadanía.
Construcción de La Ciudadanía.
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Wilson Lermanda Delgado
[email protected]
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Viña del Mar, Chile
RESUMEN
ABSTRACT
In late 1892 Lorenzo Arenas Olivo -mutualistic leader and alderman of Concepción- presented to the
Municipality a project that proposed the development of conferences on citizenship, focused on
political education of workers and artisans of the city. This project was approved and regulations for
its subsequent operation were developed. However, in May 1893, it was vetoed by the Municipal
Council, as a result of political disagreements. This caused the reformulation of the project,
eventually establishing a night school focused on teaching elementary subjects. Following this
situation, we study in this article the formation of the mesocratic citizenship in Concepción,
developed during the last third of the nineteenth century, by Lorenzo Arenas Olivo, who thought the
mesocratic citizenship as part of society’s modernizing project, characterized by an active
Artículo recibido el 14 de junio de 2017; aceptado el 10 de agosto de 2017.
1
El presente artículo es resultado del seminario titulado Estado y Ciudadanía, dictado por el Doctor Juan
Cáceres Muñoz, en el Programa de Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
(2015).
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Magíster (c) en Historia. Pontificia Universidad de Valparaíso. Beneficiario Beca PUCV 2016.
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participation of the worker and artisan sectors. This project generated resistance within the local
elite, who considered that this situation broke the status quo of the nineteenth century penquista
order. The facts and the debate surrounding the proposals of Lorenzo Arenas Olivo, made evident
the characteristics tensions of the time, when the penquista society underwent the changes of
Modernity.
Introducción
Dentro de los enfoques historiográficos que se han desarrollado en América Latina durante el
último tiempo, el estudio sobre la ciudadanía ha adquirido cierta relevancia, gracias trabajos de
Hilda Sabato o Marcelo Carmagnani, quienes han formado toda una escuela de historiadores
preocupados por la ciudadanía en América Latina.
En este sentido, hay cierto consenso sobre el fenómeno del mandato imperativo, el cual se
impuso en las sociedades post coloniales de América Latina, por lo menos hasta la primera
mitad del siglo XIX, donde dentro de los cambios que se experimentaron, hubieron
continuidades en las estructuras político-sociales del Antiguo Régimen, tal como lo han
estudiado José Carlos Chiaramonte, Marcelo Carmagnani y Juan Cáceres.
De esta forma, la ciudadanía como representación ilustrada del discurso de la élite, el cual
podemos ver representado en la pintura de Eugène Delacroix La libertad guiando al pueblo, se
convirtió para el caso de América Latina sólo en un ideal, o más bien, una proyección de
ciudadanía. Es que durante el tránsito de súbdito a ciudadano, convergieron múltiples factores
que posibilitaron un cambio social decidido, que se materializó de manera más concreta durante
la transición de los siglos XIX y XX.
Estos trabajos que se han propuesto como tarea revelar las características del desarrollo de la
ciudadanía en América Latina corresponden –a modo general- a los últimos veinte años. En
este sentido, recordamos una frase que Marc Bloch tomó de un proverbio árabe, el cual señala
que “los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres” (Bloch, 2001, p. 64). En este
sentido, las investigaciones que problematizan en torno a la ciudadanía han surgido cuando se
estaba viviendo en América Latina procesos de recuperación de la democracia.
De manera tal que el contexto de finales de la década de 1990, caracterizado por la expansión
internacional del capitalismo neoliberal y el rol de actores sociales subalternos como los
movimientos de género e indígenas, generaron el momento propicio para que los historiadores
consideraran la ciudadanía como una problemática relevante a la hora de investigar el pasado
de la región latinoamericana. Para el caso chileno, estas características que se proyectan a la
sociedad global del siglo XXI, han generado hoy en día que historiadores como Julio Pinto –
Premio Nacional de Historia 2016- considere que es necesario problematizar la ciudadanía
desde la historiografía.
De esta manera, en base a las diversas tendencias historiográficas que han surgido para
analizar la ciudadanía, un enfoque interesante para su desarrollo, tiene que ver con los estudios
locales. En este sentido, podemos ver cómo se puede construir la ciudadanía desde los
espacios más íntimos, en contraposición a las clásicas lógicas ilustradas, que concibieron la
construcción de la ciudadanía como parte del proyecto unificador del Estado-Nación. Bajo esta
lógica, podemos apreciar dinámicas sociales propias, que se producen en las experiencias
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locales, las cuales enriquecen tanto problematización historiográfica como también el abordaje
metodológico para estudiar la relación entre el Estado y la ciudadanía.
En esta perspectiva de análisis, hay muchas localidades donde se puede apreciar un fenómeno
de desconocimiento de los personajes locales, los cuales tuvieron importancia en diversos
ámbitos de la sociedad en diferentes épocas. De esta forma, consideramos necesario rescatar a
ciertos personajes, no por un ímpetu biográfico, sino que con una óptica que se esmere en
reconstruir la historia desde lo local (Cavieres, 2008. 13-27).
Con respecto al método historiográfico utilizado para analizar la figura de Lorenzo Arenas Olivo,
debemos reconocer que la propia situación documental nos propuso el desafío de abordar esta
problemática desde la microhistoria. Esto debido principalmente al escaso material documental
que existe en la ciudad de Concepción sobre la figura analizada en estas páginas. Si bien existe
documentación que lo menciona en actas, reglamentos, decretos y todo tipo de documentos de
orden administrativo, poco es lo que tenemos hoy en día que haya sido escrito por puño y letra
de esta persona y que nos podría dar luces sobre su pensamiento. Hoy en día se conoce su
obra, pero se desconoce historiográficamente las reflexiones más internas que antecedieron a
3
sus acciones concretas . Develar ese imaginario es el desafío que nos hemos propuesto.
En este sentido, nuestra principal fuente primaria a trabajar es el proyecto sobre conferencias
públicas que presentó Lorenzo Arenas a la Municipalidad de Concepción en noviembre de
1892, el cual fue rechazado en 1893 por desavenencias políticas. La discusión en torno a este
proyecto y las reflexiones expuestas por Lorenzo Arenas, nos permiten estudiar desde una
óptica microhistórica la cosmovisión en torno a la idea de la ciudadanía como motor del
desarrollo social, dentro de un contexto de cambio entre una sociedad como la chilena que en
concordancia con la historia occidental, se encuentra en un momento de transición entre una
sociedad tradicional y otra moderna.
Lorenzo Arenas Olivo, nació en Santiago el año 1835. Según datos que nos entrega Carlos
Salazar –abogado y miembro de la Sociedad de Historia de Concepción- en la obra
Concepción. Vivir su Historia. 1550-2000, los padres de Lorenzo Arenas Olivo fueron José
3
Esta situación documental se constató en terreno al revisar el Archivo Histórico de Concepción,
específicamente los fondos documentales de la Sociedad de Socorros Mutuos “Lorenzo Arenas”, como
también el fondo documental de la Municipalidad de Concepción. En ambos el material de primera fuente
fue escaso. Una interesante proyección de estudio es seguir rastreando información sobre lo escrito por
Lorenzo Arenas Olivo. En este sentido y considerando que Lorenzo Arenas fue regidor por Concepción se
puede revisar el fondo de Intendencia del Archivo Nacional en Santiago de Chile.
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María Arenas y Josefa Olivo, ambos de nacionalidad peruana. Al tiempo se trasladó con su
familia a Chillán, donde contrajo nupcias con Mercedes Ulloa (Sociedad de Historia de
Concepción, 2001, p. 154). En este lugar es donde comenzó a desarrollar el oficio de sastre que
aprendió de su padre, trabajo artesano que determinó toda su vida como trabajador. De esta
manera y en base a la experiencia personal y familiar, podemos situar a Lorenzo Arenas como
una persona inmersa en lo que podemos catalogar como una incipiente clase media (Puede
verse a González, 2011).
Arenas Olivo, comenzó a desarrollar su actividad política durante su vida en Santiago. Si bien
los registros sobre su figura son escasos, se le menciona como uno de los miembros
fundadores del Partido Radical (Gazmuri, 1998, p. 131-133), como también cooperador de la
Sociedad de Socorros Mutuos “La Unión” (Schneider, 1950, p. 292). Con todo este bagaje
político y social adquirido a lo largo de su vida, Lorenzo Arenas decidió migrar a Concepción –
luego de haber vivido en Chillán- lugar al que arribó en 1874.
Este rápido ascenso político-social, llegó a su máxima expresión local, cuando se convirtió en
regidor municipal para el período de 1879-1891. Cargo político que le permitió tener una
cercanía con los vecinos más notables de la ciudad, como también cierta injerencia en los
temas que se debatían al interior de la Municipalidad de Concepción. En este sentido, su labor
como regidor estuvo marcada por su arraigada formación política liberal, la cual en ocasiones se
contrapuso a los intereses de otros miembros de la élite penquista.
Si bien Lorenzo Arenas planteó que en términos formales la instrucción de las clases populares
había mejorado en relación al pasado, todavía quedaba mucho por avanzar en el sentido de
educar para un propósito político, o como menciona Arenas: “…el adelantamiento cívico i
político que debe existir en una nación como la nuestra; y así elevar la moralidad en las clases
trabajadoras o desvalidas de fortuna” (Arenas, 1892a). En este sentido, se comprende el
concepto de progreso colectivo, utilizado por Lorenzo Arenas en la presentación de su proyecto.
“La instrucción es la base sobre que descanzan el orden i la moralidad de los pueblos” (Arenas,
1892a). Con esta frase comenzó Lorenzo Arenas la presentación de su proyecto a la
Municipalidad de Concepción. En él reflexionó sobre el poder que le confería a las instituciones
municipales, atender a las necesidades “tanto materiales como intelectuales de los ciudadanos”
(Arenas, 1892a). En este sentido, una primera preocupación debía estar enfocada en la
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instrucción primaria de la población, la cual por medio de la educación podría adquirir las
herramientas necesarias para poder desenvolverse como ciudadano en plenitud. De esta forma,
Lorenzo Arenas concibió que la educación debía ser para toda la población “i que no debe dejar
sin sus beneficios a ninguno que aspire a llamarse ciudadano libre de una república
independiente” (Arenas, 1892a). Esta forma de ver la ciudadanía la podríamos circunscribir en
una categoría que denominaremos liberal-ilustrada, en el sentido de que bajo la lógica de
Lorenzo Arenas, un buen ciudadano debe ser una persona instruida, tanto en el ámbito privado
como también en el público. De esta forma, la instrucción educacional del ser social es
comprendida como un eje fundamental en la formación del ciudadano.
Siguiendo esta lógica, podríamos hablar de una ciudadanía ideal, ya que profundizó la idea que
remite a que el origen de todos los males sociales, se deben a la poca instrucción que poseen
los pueblos. De esta misma forma, Arenas señaló que la poca formación ciudadana, posibilitaba
la generación de oligarquías que se arraigan en el poder y gobiernan para el beneficio propio.
Arenas mencionó esta situación con las siguientes palabras: “La tiranía, los gobiernos absolutos
abaten a las sociedades, se arraigan i enseñorean en ellos solo cuando encuentran en
suficiente número pueblos que de antemano están humillados por el yugo e la ignorancia”
(Arenas, 1892a).
En este sentido, pasamos a otra tipología en la que se puede insertar la ciudadanía propuesta
por Lorenzo Arenas, la cual vendría a ser una ciudadanía protectora, ya que el sentido o fin
último para el cual Lorenzo Arenas quiere que el pueblo se eduque es para que se transformen
en guardianes de la institucionalidad de la sociedad, lo cual expresó en los siguientes términos:
Ante la situación de la instrucción primaria, que Arenas conoce de cerca al ser uno de los
fundadores de ella en Concepción, estableció este proyecto como remedial ante la poca
instrucción que se recibía en las escuelas, las cuales estaban remitidas netamente a
concepciones teóricas y poco prácticas para la vida cotidiana de las clases populares. De esta
forma, Arenas planteó un proyecto de cinco puntos, que se desglosa de la siguiente manera:
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Tabla 1
Proyecto para elaborar charlas sobre ciudadanía, presentado por Lorenzo Arenas Olivo al
Concejo Municipal de Concepción. 28 de noviembre de 1892.
Fuente: elaboración propia a partir del documento Proyecto para dar conferencias públicas. (Documento inédito). Archivo
Histórico Municipal de Concepción. Vol. 20. Fondo Histórico Municipal de Concepción de los siglos XIX y XX, Concepción.
Los fundamentos expresados por Lorenzo Arenas en la presentación del proyecto, tuvieron de
manera inicial, una buena acogida por parte de los dignatarios municipales. De esta forma, en la
sesión del 16 de diciembre de 1892, se aprobó el proyecto, señalando que sería de mucha
utilidad realizar estas conferencias públicas, añadiendo que en estas se tratasen temas de
“moral, higiene o de los derechos jenerales convenientes del quehacer humano” (Allende y
Poblados, 1892).
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Tabla 2
Extracto del Reglamento para la realización de charlas sobre ciudadanía, presentado por
Lorenzo Arenas Olivo al Consejo Municipal de Concepción. 23 de diciembre de 1892.
Fuente: elaboración propia a partir del documento Reglamento para conferencias públicas. (Documento inédito). Archivo
Histórico Municipal de Concepción. Vol. 21. Fondo Histórico Municipal de Concepción de los siglos XIX y XX, Concepción.
Estos son los artículos más representativos sobre la intención de que este proyecto sea por un
lado, cercano a la ciudadanía, al publicitarlo en un periódico local, como también con la
intención de dejar registro escrito de las conferencias dadas a la ciudadanía, como una suerte
de dossier, y por otra parte la idea de que este material se reparta en las escuelas de la ciudad,
apreciándose de esta manera la relación intrínseca bajo la cual se entiende la ciudadanía, como
parte de la educación formal que debieran tener las personas.
Desde las sesiones de diciembre de 1892, no hay noticias ni discusión registrada en torno al
proyecto de conferencias, hasta el viernes 12 de mayo de 1893 (Arenas, 1893),4 cuando se
realizó una sesión municipal en torno al reglamento para las conferencias públicas. En ella se
generó un debate entre los miembros del consejo municipal (Arenas, 1893),5 donde se
establecieron objeciones, no al reglamento en sí, sino que a las ideas más fundamentales del
proyecto. En este sentido Lorenzo Arenas nos señala que “Uno de los Ssrs rejidores propuso el
aplazamiento indefinido fundándose en que podría ocasionar divisiones sociales o acaso
alteraría la paz que saludablemente debe reinar en los espíritus en materia de política i de
moralidad jeneral” (Arenas, 1893).
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La sesión del 12 de mayo no está registrada en el Fondo Archivo Histórico Municipal de Concepción, pero
tenemos conocimiento de ella gracias al documento en el cual retira Lorenzo Arenas retira el proyecto por
desavenencias políticas, fechada el día 13 de mayo de 1893.
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El consejo municipal estaba compuesto por el primer, segundo y tercer alcalde, además de los regidores
Allende, Bahamonde, Cruz, Larenas, Mundaca, Ríos Ovalle, Gajardo, Rebolledo y Arenas.
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identificada por Arenas, fuese criticada de fondo y finalmente rechazada, da cuenta de las
desavenencias políticas en torno a cómo se debía educar a la población, donde la lógica
tradicional se enmarcó en la instrucción primaria, higiene y moralidad, pero sin entrar en el
debate político.
De esta forma, Lorenzo Arenas interpretó que una escuela nocturna de instrucción primaria,
sería totalmente contraria a su propuesta original. En este sentido, Arenas expresó su pesar por
el rechazo a su proyecto original con las siguientes palabras:
entusiasta que al principio mereció a los mismos SSrs. rejidores que ahora
retirado. No tuve otra mira que procurar difundir sin distinciones odiosas i sin
Agrega a su vez, que los conocimientos que se debían divulgar en estas conferencias, no
estaban estipulados en los programas de enseñanza de instrucción primaria, por lo cual habría
sido un aporte para que los propios ciudadanos se dieran cuenta del lugar que ocupaban en lo
que él llamó el progreso social (Arenas, 1893).
De esta manera, podemos ver cómo en el Concepción de finales del siglo XIX, se puso en
entredicho una visión progresista de la formación cívica de la población. Esta visión no era
propia de la época por parte de la elite local, pero si en personajes identificados con ideas
liberales como fue el caso de Lorenzo Arenas Olivo, que contrario al statu quo, presentó el
proyecto de conferencias públicas pensando que sería la manera correcta de que la sociedad –
penquista para este caso- se enmarcara dentro de la senda de lo que los sectores liberales
entendían como progreso social.
En definitiva, un proyecto que no fue, pero que nos muestra que en el ejercicio de la
gobernabilidad de finales del siglo XIX, existieron visiones contrarias al statu quo local, donde se
pone de manifiesto que para ciertos sectores de la elite penquista era considerado peligroso
entregar una formación ciudadana a los grupos populares y mesocráticos.
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Este apartado tiene por objetivo caracterizar la época de Lorenzo Arenas Olivo para
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comprender el tipo de ciudadanía que se desarrolló en su tiempo (Fuentealba, 2002),
caracterizado por los cambios generados en la sociabilidad chilena, que se vinculan con los
sectores liberales del país (Fuentealba, 2002, p. 9-45). Para esto nos enfocamos principalmente
en sus años de actividad político-social, que se enmarcan en el último tercio del siglo XIX. En
este sentido, la ciudadanía que se desarrolló en la época de Lorenzo Arenas Olivo se puede
caracterizar como una ciudadanía de masas, la cual se vio influida por múltiples factores de
orden económico, político y social y cultural, que en definitiva forjaron el paso de una sociedad
tradicional a una sociedad moderna (Salazar y Pinto, 1999, p. 10). Sobre estos aspectos
reflexionaremos a continuación.
El modelo económico que adquirió Chile, generó importantes variaciones demográficas, lo que
posibilitó el acelerado cambio en el equilibrio de población urbana-rural, las cuales incidieron en
esta idea que proponemos sobre la transición de la sociedad tradicional a la moderna.
6
Uno de los pocos estudios que existe sobre la figura de Lorenzo Arenas se titula Don Lorenzo Arenas, su
tiempo y su obra, del cronista penquista Sergio Ramón Fuentealba. Si bien el texto carece de un aparato
hermenéutico propio de la disciplina histórica, al ser una crónica, nos entrega varios datos, tanto de la vida
de Lorenzo Arenas, como también sobre el contexto, tanto de Concepción como de Chile a finales del siglo
XIX.
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Las sociedades mutuales formadas en la transición del siglo XIX-XX, representaron en sus
fundamentos, las características de esa ciudadanía que inspira a la narrativa de la Revolución
Francesa. Expresiones como libertad, igualdad y fraternidad son recurrentes en el discurso de
estas sociabilidades, que configuraron al movimiento obrero, formando a su vez una cultura
alterna (Devés, 1991, p.127-136), la cual difería de los designios de la autoridad política, que
estuvo representado en la época por el parlamentarismo oligárquico, en la cual la figura del
ciudadano moderno fue solamente figurativa. De esta manera, las sociabilidades obreras
surgieron como formas de organización alternas ante la poca preocupación por parte del Estado
de las dinámicas sociales de la época. Para el caso de Concepción, mutuales como la Sociedad
de Artesanos de Socorros Mutuos, fundada por Lorenzo Arenas, la Sociedad Mutual Francisco
Bilbao y la Sociedad Mutual Juan Martínez de Rozas, llevaron el estandarte de la organización
de los obreros penquistas en la transición de los siglos XIX-XX.
Por tanto, la configuración social que se construyó en esa época de transición, ha sido
caracterizada como el inicio de una sociedad de masas (Ortega y Gasset, 1989, pp. 53-60).
Esto implicó que la sociedad se volvió mucho más dinámica, lo cual se vio potenciado por el
papel de nuevos actores sociales, provenientes de las clases medias y de los sectores
populares, quienes a través de la organización político-social, comenzaron un proceso de
construcción de una ciudadanía moderna.
Estas características aludidas para representar la época de Lorenzo Arenas, nos muestran una
sociedad dinámica, que poco a poco se fue alejando del orden estamental que seguía
perviviendo como un legado del antiguo régimen. De esta forma personas como Lorenzo
Arenas Olivo fueron capaces de leer y proyectar el desarrollo de esta nueva sociedad de masas
y potenciar el desarrollo de la misma a través del mutualismo, lo cual se apreció en la
7
Gran parte de esta documentación referida a estas problemáticas se puede encontrar en el Archivo
Histórico Municipal de Concepción, específicamente en su Fondo Histórico Municipal de los siglos XIX y
XX. Una buena aproximación sobre las características locales de la Cuestión Social se puede realizar con el
material antes aludido.
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Del mismo período de este estudio es cuando la colonia española residente en Concepción formó el
Centro Español.
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De esta forma se pueden entender las desavenencias políticas que provocó dentro de la
administración edilicia, el proyecto de conferencias públicas presentado por Lorenzo Arenas
Olivo a fines de 1892. El hecho de que ciertos sectores de la autoridad central, el cual para este
caso sería la autoridad comunal, nos da un indicador de que el peso ideológico de las elites,
difería del ideario liberal que ponía énfasis en la formación socio-popular.
Esta relación entre los fenómenos particulares del desarrollo de la ciudadanía de masas, se
pueden entender como parte de las consecuencias sociales que generó el desarrollo global de
la época marcada por la Revolución Industrial. La oleada migratoria tanto externa como interna
que se desarrolló en Chile, junto con el crecimiento demográfico, el cual se instaló
paulatinamente en las zonas urbanas, generó para las clases populares y mesocráticas en
formación, una suerte de organización propia, alterna al mandato del poder central, las cuales
encontraron su lugar de desarrollo en las distintas sociabilidades de artesanos y obreros, las
cuales replicaron a las sociabilidades de élite que se instalaban a lo largo del país. En este
sentido, la sociedad popular de la transición del siglo XIX-XX, se puede catalogar como de
cambio entre lo tradicional y lo moderno.
En este contexto Lorenzo Arenas desarrolló sus ideas sobre la ciudadanía que debía
potenciarse en la ciudad de Concepción, como parte de un proyecto modernizador de la
sociedad penquista bajo la lógica de la educación para la formación de la ciudadanía en las
clases populares y mesocráticas.
En concordancia con el análisis microhistórico del presente estudio, debemos en las siguientes
páginas recopilar la materialización práctica de las ideas que tuvo Lorenzo Arenas Olivo, en
torno a la ciudadanía como también al ordenamiento social y la potenciación de la educación en
las clases más desposeídas.
En este sentido, su período de mayor acción político-social estuvo entre los años 1876 y 1906,
marcados por la fundación de la Sociedad de Socorros Mutuos y su fallecimiento,
respectivamente. Durante lo que podríamos denominar, como su vida política penquista
participó en la fundación de varias sociedades obreras como la Sociedad de Instrucción
Primaria, la Sociedad Protectora de Estudiantes Pobres, la Sociedad de Ilustración de la Mujer y
la Sociedad de Protección Mutua de Sastres. En el ámbito educativo, participó en la fundación
9
del Liceo de Niñas de Concepción (Reseña, 2015) al igual que en la sociedad que fundó el
diario El Sur, ligado en sus orígenes al Partido Radical (Díaz, 2011, pp. 15 y 16).
Por otro lado, es reconocido que el pensamiento liberal de Lorenzo Arenas se potenció al estar
vinculado a grupos de la masonería penquista. En este sentido Maximiliano Díaz en su texto 13
9
Establecido por personalidad jurídica el 20 de noviembre de 1883. El artículo primero de sus estatutos
señalaba que “Se entregará instrucción literaria, científica y moral, además, de educación religiosa, según lo
determinen los padres de familia”, por otro lado, el artículo tercero del mismo reglamento señala que “Se
admitirán sólo alumnas pertenecientes a las familias de los asociados o las que, presentadas por algún
socio, fueres aceptadas por el Directorio”. Estos artículos nos dan a entender que la forma de administra el
establecimiento apuntaba a la misma lógica de pertenencia a una sociedad obrera, como también a las
logias masónicas.
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Tal llegó a ser su relevancia para estos ámbitos de la sociabilidad que hace pocos años,
precisamente el 2003, se creó en la comuna de San Pedro de la Paz, aledaña a Concepción, la
Respetable Logia “Lorenzo Arenas Olivo” N°197, en honor a la memoria de Lorenzo Arenas.
En otro ámbito, de todas sus participaciones activas en la sociabilidad penquista, la más
reconocida es la Sociedad de Socorros Mutuos que lleva en su honor el nombre de Lorenzo
Arenas, la cual fue creada con la finalidad de elevar la condición educativa y moral de sus
socios (Pacheco, 1997, p. 28), por medio de la creación de bibliotecas y escuelas nocturnas,
atención médica y prestaciones para los gastos asociados, como también el costo de los
funerales en caso de fallecimiento, a cambio de una cuota mensual (Pacheco, 1997, p. 28). En
este sentido, Lorenzo Arenas se refirió de la siguiente manera al objetivo de la Sociedad Mutual,
en el discurso inaugural, el día 18 de junio de 1876:
Señores lo que haya podido deciros acerca de los bienes que nos reportará
nuestra Sociedad, es un hecho práctico que los obreros de todos los pueblos
por fin muera. En ello está comprometido nuestro amor propio como hombres
Esta relación cercana que se aprecia con las personas de los grupos populares y mesocráticos,
generó en Lorenzo Arenas una sensibilidad propia de quienes se encuentran haciendo trabajo
social en terreno. En este sentido, la comprensión crítica de la realidad, la formación educativa y
cívica se transformó en una preocupación para Lorenzo Arenas hasta sus últimos días.
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Los testimonios que se pueden recolectar en los esquivos estudios que lo mencionan
concuerdan en el carácter apacible y conciliador. Como el que nos comparte Carlos Oliver
Schneider en El libro de oro de la historia de Concepción, donde se señala que Lorenzo Arenas
“visitaba diariamente a los enfermos, y como la ayuda de las sociedades fuera poca, él dejaba
en cada visita un poco de dinero que economizaba en su modesto taller de sastrería”
(Schneider y Zapata, 1950, p. 293). Estas características son las responsables, de que Lorenzo
Arenas Olivo se ganara con el tiempo el apodo de obrero filántropo (Sociedad de Historia de
Concepción, 2000, p. 154), seudónimo bajo el cual es recordado hasta el día de hoy.
Reflexiones finales
Ahora, como toda tendencia relativamente nueva, hay que generar ciertos resguardos ya que
tendencias homogeneizadoras podrían estudiarla en perspectiva nacional, lo cual borraría las
particularidades locales en el proceso de construcción de lo ciudadano. En este sentido, la
ciudadanía es un fenómeno tan complejo dada sus características multicausales, que el
historiador debe estar abierto a enfoques y metodologías originales, que aporten al estudio de la
ciudadanía desde lo local.
En relación a nuestro estudio microhistórico, para el caso de una mutual como la Sociedad de
Socorros Mutuos, donde la mayor cantidad de sus socios eran de la incipiente clase media, la
ciudadanía tuvo dos características fundamentales que esbozamos a continuación.
En primer lugar es una ciudadanía que hemos llamado ilustrada, producto de la íntima relación
que existe entre los grupos mutualistas con el liberalismo radical al igual que con la masonería.
Varios de los dirigentes pertenecían a grupos masones y radicales, donde el tipo de liberalismo
que se profesa y practica sienta sus raíces en las expresiones más clásicas de la ciudadanía
inspirada en los valores de la Revolución Francesa. Conceptos como libertad, igualdad y
fraternidad son recurrentes de observar en el discurso mutualista. Por otro lado, la práctica de
esa ciudadanía debía llevarse a cabo a través de la formación intelectual y elevación moral de
las clases populares y los sectores medios, identificados tanto con el mutualismo como también
con el radicalismo liberal.
De esta forma, el estudio de caso de la figura de Lorenzo Arenas Olivo como sujeto que
representa los valores liberales de su época, nos sirve para reconstruir cómo se fue forjando la
ciudadanía en dos espacios concretos. Un primer espacio de tipo social, identificado por la
sociedad mutual y un segundo espacio territorial, ya que estamos hablando de su desarrollo en
la ciudad de Concepción.
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A su vez, estudiar la ciudadanía bajo este enfoque nos permite caracterizar el impulso
masificador de los valores ciudadanos por medio de la educación y la participación en
sociedades, características que en el transcurso del siglo XX configuraron una ciudadanía de
masas. En este sentido, el momento de Concepción para finales del siglo XIX, nos permite
poner en evidencia las características de la sociedad, donde las ideas del tránsito de lo
tradicional a lo moderno, determinaron el desarrollo posterior de la ciudadanía durante el siglo
XX.
Es un primer acercamiento para estudiar la ciudadanía desde una perspectiva local, donde
hemos podido dar luces sobre aspectos poco tratados desde la historia local. Esperamos que
pueda ser un aporte para la discusión en torno a la ciudadanía en Concepción en lo temático,
así como también para otros espacios regionales en términos metodológicos.
Referencias
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inédito). Archivo Histórico Municipal de Concepción. Vol. 21. Fondo Histórico Municipal de
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(Documento inédito). Sociedad de Socorros Mutuos “Lorenzo Arenas”, Concepción.
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(Documento inédito). Sociedad de Socorros Mutuos “Lorenzo Arenas”, Concepción.
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